Pues te felicito!!! Pero espero que sea con tu alma gemela!!! No sea que en vez de casarte te estén cazando. Te lo digo porque es común ver matrimonios que se convierten en martirmonios, en donde lo que esperabas fuera un paraíso se convierte en un verdadero infierno.
De camino a hacer algunas compras, montado en una camioneta por puesto, sonaba una vieja canción en la cual el interprete nos recuerda que después de casarnos debemos tratar a nuestras parejas como lo hacíamos cuando eramos novios. Y HE AQUÍ EL MEOLLO DEL ASUNTO QUE HOY LES QUIERO CONVERSAR.
Resulta que, frecuentemente cuando nos encontramos con alguien con quien repentinamente sentimos impulsos o deseos de estar siempre con esa persona, nos esforzamos muchísimo por conquistarla y muchos suelen hacer cosas que comúnmente no harían y en consecuencia se colocan máscaras a fin de lograr el cometido. Sostener estas máscaras después del matrimonio suele ser muy costoso, algo MÁS CARO de lo que se esperaba. También suele ocurrir que, los que creían estar conquistando al espécimen ideal, se percatan que lo ideal no era lo que esperaban.
La otra cara de la moneda es que suele ocurrir que, la pareja del disfrazado o bien cree con sinceridad que quien le está conquistando es auténtico o bien quiere ser conquistada y en consecuencia evita ver detrás de la máscara de quien le procura. De allí que, pese a las muchas señales que pudieran estar indicándonos que esa relación no es la ideal, ya sea por el temor a continuar solos o por querer cazar un buen espécimen, muchos insisten en mantener el cortejo esperando que su contra parte sea lo que siempre soñó que sería su alma gemela.
Señales siempre hay muchas!!! Aquellos quienes se ponen caretas para conquistar no pueden evitar que se les caiga de vez en vez, dejando ver su verdadero rostro, aunque sea fugazmente, pero los que están siendo conquistados suelen no prestarle mucha atención a esos pequeños destellos de autenticidad. También ocurre que, muchos quienes procuran conquistar lo hacen porque ven en la persona a conquistar a alguien con la que vale la pena pasar la vida juntos y en consecuencia suelen prestar poca atención a lo que consideran pequeños defectos de personalidad. En ambos casos, tanto el conquistador como el conquistado, suelen aferrarse a la posibilidad de que esos pequeños fallos desaparezcan al profundizar en la relación y resulta que en vez de desaparecer esos pequeños fallos se profundizan haciéndose más evidentes.
En cualquiera de los casos, las pruebas existenciales nos demuestran que las caretas siempre se caen y aquello que no queríamos ver se hace evidente, porque más temprano que tarde despertamos a la realidad y nos percatamos que aquel hermoso conquistador es un simple pirata o que aquel hermoso espécimen que creíamos que cambiaría es un tótem inamovible, que jamás cambiará su forma de ser.
Las señales más evidentes del futuro fracaso lo constituyen las diferencias interrelaciones que se presentan durante el período de conquista. Esos pequeños desacuerdos, que surgen durante el período de nuestros frecuentes dolores estomacales, no sólo se mantendrán sino que se profundizarán después de finiquitar la conquista con el pacto matrimonial. Esto es porque cada una de las partes firmantes del pacto suele creerse el triunfador en la conquista y comienza a exigir las dotes correspondientes a su campaña. En ese momento de triunfo ya no es necesario mantener las caretas y los que esperaban que los supuestos pequeños fallos de personalidad desaparecieran comienzan a exigir a su contra parte que eliminen de su personalidad esos fallos y se conviertan en el fino amante que ellos soñaban que fuera.
La triste realidad es que, si no es nuestra alma gemela, con toda seguridad todas las relaciones fracasaran, salvo que cada una de las partes comprendan que la única forma de mantener viva la relación es haciendo lo mismo que hacían cuando eran novios. Como nos recuerda la canción: si iban frecuentemente a cines, a restaurantes, de paseo, de compras,... pues síganlo haciendo. Claro está, siempre tomando en consideración que hacer lo mismo que se hacía de novios no siempre es posible sostenerlo financieramente durante el matrimonio, porque es muy posible que después del matrimonio surjan muchas RESPONSABILIDADES que nos impidan seguir disfrutando de muchas de las delicateses que nos era posible disfrutar durante el período de conquista.
Pero no todo lo que hacemos con nuestra pareja durante el período de conquista requiere del uso de dinero, porque muchas se corresponden con el uso del sentido común. Te garantizo que, con toda seguridad durante el noviazgo jamás te tiraste un oloroso gas delante de tu pareja, ni te sacabas los mocos de la nariz como si te estuvieras haciendo una endoscopia, ni tomabas las cosas de tu pareja sin pedirle permiso, ni pronunciabas palabras insultantes,... nunca le faltabas el respeto a tu pareja. Si éstas cosas las hacían durante el período de conquista pues eso menos que una relación era una vejación, porque en toda relación armoniosa se procura agradar al otro, no insultarle.
Comprende que, la firma del pacto matrimonial no hace que tu pareja ame de ti hasta las flatulencias, ni le hace apreciar tus auto endoscopias, ni hace que todo lo de tu pareja sea tuyo y todo lo tuyo tuyo,... la firma del pacto matrimonial no hace de tu pareja un pelele que debe soportar todas tus desavenencias respecto a los acuerdos de uso común.
Por lo tanto recuerda siempre que para que haya a lo menos armonía en una relación, cualquiera que ésta sea, debe existir por lo menos respeto. La ausencia del respeto destruye toda posibilidad de comunicación y al fallar la comunicación las relaciones se rompen. Recuerda también que comunicación implica OÍR AL OTRO, no solamente hablar y pedir sólo lo que a ti te conviene, esperando que se te complazca, simplemente por considerarte la persona que logró la conquista.
¿Te vas a casar? Piénsalo un poco y después de pensarlo un poco piénsalo un poco más!!! Intenta descubrir si no hay una máscara sobre la personalidad de tu pareja o si ese espécimen que te encandila con su forma de ser no te vaya a quemar con sus exigencias. Siempre es preferible evitar firmar el pacto matrimonial y vivir emparejados, para que al descubrir el verdadero rostro de tu pareja o te percates de que lo que creías ideal era demasiado para ti pues se puedan separar sin pensar que le están fallando a un pacto que nunca debió ser.
EN LO POSIBLE ESPERA A TU ALMA GEMELA!!!
Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo