Tengo una relación de amor-odio con mi Blog. Lo amo, porque puedo escribir
todo lo que me venga en gana. Lo odio, porque nadie lo lee. Luego, lo segundo
ayuda un poco a lo primero, tanto cuanto por el hecho de que nadie lo lee puedo
escribir lo que quiera, sin sentir que ofendo o maltrato a alguien.
Amo escribir acerca de nuestro Amoroso Padre Dios, pero odio el poco
interés que se tiene, en nuestros días, por saber de Dios. Consecuentemente,
nadie lee lo que escribo y como no puedo dejar de escribir, porque es mi forma
de sentir que no estoy muriendo sino viviendo, aprovecho la oportunidad que me
dan, al no leerme, porque puedo escribir incluso sobre algunas rarezas de nuestra
realidad existencial, sin tener que demostrar aquello que escribo.
En mis más recientes artículos les he escrito acerca de lo inminente que
parece el fin de los tiempos. También les he explicado el por qué siempre digo
parece, dado que, si nos esforzamos un poco por comprender y realizar La
Voluntad de nuestro Amoroso Padre Dios, es posible evitar lo que parece ser el
insoslayable fin. Tristemente, según mi humilde apreciar, nadie, absolutamente
nadie, parece estar consciente de que el fin de los tiempos se acerca
aceleradamente y la prueba de esto es el poco interés que tienen acerca de
conocer a nuestro Amoroso Padre Dios.
Ciertamente lo más inexorable que existe es el tiempo, puesto que no se
puede detener. Es evidente entonces que no deberíamos hablar del fin de los
tiempos, sino más bien del fin del mundo. Sin embargo, es correcto hablar del
Fin de LOS Tiempos, si consideramos que cada vez que reencarnamos vivimos un
tiempo finito y consecuentemente podemos afirmar que las sumas de todos esos
tiempos finitos constituirán LOS tiempos de nuestra existencia.
EL RELOJ CÓSMICO
Al ser el tiempo inexorable, el hombre hubo de aprender a encajonarlo para,
de alguna forma o manera, controlarlo y detener su avance. Entonces el hombre
inventó los conceptos de hora, día, semana, mes, año,… nano segundo.
Posteriormente diseñó el calendario y el reloj. Pero éstos inventos y diseños
parecieran no ser creaciones del hombre, porque ya se encontraban presentes en
la creación. De esto estoy plenamente seguro, sobre todo después que indagué un
poco acerca de ciertas observaciones científicas de las que me enteré viendo
una serie en casa de mis Princesas. Resulta que, "CADA 33 AÑOS SE
SINCRONIZAN EL SOL, LA TIERRA Y LA LUNA". Parece que todo el cosmos se
mueve como las agujas de un fino reloj.
Como ya sabemos, un calendario es un sistema de cómputo del tiempo que
utiliza los movimientos del sol y/o la luna. Los calendarios solares se
fundamentan en la duración de la traslación de la tierra alrededor del sol, lo
cual tarda unos 365 días. Los calendarios lunares se basan en el curso de las
fases lunares, constan de 12 meses de 29 ó 30 días, haciendo un total de 354
días. Existen también los calendarios que utilizan simultáneamente los
calendarios solares y los lunares y que por ello reciben el nombre de
lunisolares.
Los calendarios lunisolares pretenden ir acompasando las pequeñas
diferencias de días entre el calendario solar y el lunar. Por una parte
pretende que el comienzo de las estaciones se produzca en, aproximadamente, las
mismas fechas del calendario, y por otra debe tener los meses lunares, es
decir, aquellos que comienzan con la luna nueva. Como la duración del mes
sinódico (tiempo entre una luna llena y la siguiente) es de aproximadamente
29,5 días, entonces los meses lunares deberán ser alternativamente de 29 y 30
días. Ahora bien, un año solar contiene un año lunar más unos 11 días
(354+11=365). Cada tres años solares se van acumulando 33 días al año lunar (11
x 3 = 33), poco más de un mes lunar. Es decir, a tres años lunares le faltan 33 días para igualar los
tres años solares. Para conseguir la deseada paridad entre el calendario solar
y el lunar, se le añade al tercer año lunar un mes más, que hace disminuir la
diferencia entre los años lunares y solares transcurridos. En los años
sucesivos volverá a aumentar la diferencia entre ambos años, cuando llega a
sobrepasar o igualar los 30 días se le añade un mes extra al año lunar.
Ocurrirá entonces que, al transcurrir 33 años solares se le habrán añadido 363
días al calendario lunar lo que lo igualará con el calendario solar, logrando
así la sincronización entre el calendario solar y el calendario lunar
originales.
Imaginando astronómicamente un punto inicial en el cual la luna y el sol se
encuentran alineados en el espacio, respecto a la tierra, al cabo de un año
solar la luna estará 11 días adelantada en su trayectoria respecto de ese mismo
punto inicial, porque tiene un recorrido más breve alrededor de la tierra.
Recién al cabo de un ciclo de 33 años la luna, la tierra y el sol vuelven a
estar alineados en ese punto inicial. Esto es lo que se conoce como la
sincronización astronómica entre el sol, la tierra y la luna. Ocurre algo así
como que las agujas de las horas (sol), la de los minutos (tierra) y la de los
segundos (luna) se encuentran señalando las 12:00.
Quizás debido a esta sincronización, muchos encuentran una extraña relación
entre el número 33 y ciertos eventos importantes ocurridos en la historia del
hombre. De hecho, según la astrología, a cada signo del zodiaco le corresponde
una casa o morada, la cual habrá de habitar el sol cada año. El sol en la
revolución solar se mueve en el sentido de las agujas de un reloj, su
movimiento sigue al del medio del cielo (MC) pasando, de un año al otro, tres
casas adelantes. Es decir, si un año está en la Casa 1, al año siguiente pasará
a la 10 (saltará de la 1 a la 12, luego a la 11, para finalmente hospedarse en
la 10), a la siguiente pasará a la 7 y luego a la 4. Todo el proceso de
rotación dura 33 años, en el cumpleaños 33 del sol las casas vuelven a su
posición natal. La explicación de esta creencia es que al cabo del ciclo de 33
años el sol se encuentra en el mismo día y en el mismo minuto de longitud, de
tal manera que si el sujeto se encuentra en el sitio de nacimiento su
Revolución Solar tendrá la misma orientación del cielo que el tema natal.
Curiosamente, este número se encuentra registrado en los textos y la
tradición de varias religiones del planeta. La Biblia asegura que el rey David
reinó en Jerusalén durante 33 años y que nuestro Amado Yeshuá tenía 33 años
cuando murió en la cruz. También se afirma que el hinduismo cuenta con 33 mil
dioses y que en el Islam los musulmanes creen que los habitantes del cielo
existen eternamente con una edad de 33 años. Además, los mismos musulmanes
disponen de 33 perlas para la oración. Por otro lado, el área donde se juntan
los ríos Tigris y Éufrates, lugar donde se encontraría la ubicación original del
Edén o Paraíso, queda en la latitud 33º 30’N, donde actualmente se encuentra
Irak, cuyo capital Bagdad, se encuentra en la latitud 33º 33’N.
Algunos otros Teóricos de Conspiraciones han logrado relacionar este número
con otros eventos de la historia, muchos de estos logran la relación después de
realizar algunas oscuras operaciones matemáticas. Por ejemplo, se dice que el
poeta Dante Alighieri divide a las tres partes de “La Divina Comedia”
(Infierno, Purgatorio y Paraíso) en 33 cantos cada una. El pintor Miguel Ángel
habría comenzado a pintar la Capilla Sixtina a los 33 años, y una de las obras
más conocidas del arquitecto español Antonio Gaudí es el llamado “Cuadro Mágico”,
un cuadro donde se observa una variedad de números del 1 al 15 que sumados de
cualquier manera, ya sea horizontal, vertical o diagonal, siempre dan 33.
Sin pretender ser un Teórico de Conspiraciones, basándome en la interesante
serie que me invitaron a ver mis Amadas Hijas, me atreveré a elucubrar una
alocada teoría. Resulta que, en la susodicha serie, establecen que el año 2019
se corresponde con el cierre y el inicio de un nuevo ciclo de sincronización
sol-tierra-luna. Aceptando esto como cierto, al no tener mayor información al
respecto, decidí realizar algunas sencillas operaciones matemáticas y comencé a
restar 33 años, sucesivamente, desde este año 2019. Al ejecutar estas
operaciones 61 veces me dio como resultado un 6 (positivo), lo cual nos hace
inferir que, al año en que se determinó nació Jesús, le sobran 6 años, es
decir, Jesucristo nació 6 años antes de Cristo. Como Dionisio el Exiguo calculó
que Jesucristo nació pocos días antes de culminar el año 753 de la era romana,
tenemos que concluir que realmente nació en el año 747 AUC (753 – 6 = 747).
Pensando un poco más al respecto, se me ocurrió que, al estar alineados el sol,
la luna y la tierra, evidentemente, cuando Jesucristo muere 33 años después
(747+33=780), debió ocurrir un eclipse de sol, en consecuencia, es posible que,
aquel sol oscurecido, aquellas tinieblas de la que nos hablan los evangelistas,
durante la crucifixión de Jesucristo, hayan sido el producto de un eclipse total
de sol, el cual vino acompañado de un fuerte temblor.
FIN DEL JUEGO
En algún momento también les hablé acerca de que cada vez que reencarnamos
vivimos un tiempo de juego, pero también les aclaré que en algún momento El
Gran Juego habrá de culminar y que esto ocurrirá cuando nuestro Amoroso Padre
Dios se vaya a dormir. Según los exégetas hinduistas esto ocurre cada 8
billones de años terrestres. Pero según yo, también pudiera ocurrir que, en
algún momento del juego nuestro Amoroso Padre Dios decida irse a dormir, debido
al aburrimiento que pudiera sentir por ver a su equipo jugar pésimamente.
En todo caso, ya sea que sea la hora de dormir de nuestro Amoroso Padre
Dios o que simplemente esté aburrido de vernos jugar tan mal, las señales
acerca del fin de El Gran Juego, son cada vez son más evidentes. Nuestro
Amoroso Padre Dios, a través de los tiempos y haciendo uso de algunos profetas,
nos ha dejado anotadas las señales de lo que habrá de ocurrir poco antes de
culminar El Gran Juego. De hecho, pareciera que en lo único en que si estamos
de acuerdo, los practicantes de las diferentes religiones, es que El Gran Juego
culminará en algún momento.
CAPÍTULO 13 DEL APOCALIPSIS
Acerca de algunas de éstas señales apocalípticas les conversé en el
artículo titulado “Profecías Encontradas”. Pero como mientras les escribo este
artículo estoy viendo en el noticiero de la televisión que el presidente de
Estados Unidos de Norteamérica le está ladrando en la puerta a China, es bueno
hacer algunas consideraciones adicionales al respecto del Capítulo 13 del
Apocalipsis o Libro de Las Revelaciones.
Quiero aclararles que, por ser una Revelación o Profecía, me resulta algo incómodo
escribirles al respecto porque, como les he venido comentando, el futuro puede
cambiar, cada vez que lo vemos. Sin embargo, consciente de que al Confirmarme
Católico me ungieron como profeta, pues no puedo evitar el denunciar lo que
está ocurriendo, procurando llamarles la atención, con el objetivo de que se
conviertan.
En sus revelaciones, el Apóstol Juan nos dice, en el capítulo 13:
«Me paré sobre la arena del mar, y vi
subir del mar una bestia que tenía siete cabezas y diez cuernos; y en sus
cuernos diez diademas; y sobre sus cabezas, un nombre blasfemo. 2 Y la bestia
que vi era semejante a un leopardo, y sus pies como de oso, y su boca como boca
de león. Y el dragón le dio su poder y su trono, y grande autoridad. 3 Vi una
de sus cabezas como herida de muerte, pero su herida mortal fue sanada; y se
maravilló toda la tierra en pos de la bestia, 4 y adoraron al dragón que había
dado autoridad a la bestia, y adoraron a la bestia, diciendo: ¿Quién como la
bestia, y quién podrá luchar contra ella? 5 También se le dio boca que hablaba
grandes cosas y blasfemias; y se le dio autoridad para actuar cuarenta y dos
meses. 6 Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar de su
nombre, de su tabernáculo, y de los que moran en el cielo. 7 Y se le permitió
hacer guerra contra los santos, y vencerlos. También se le dio autoridad sobre
toda tribu, pueblo, lengua y nación. 8 Y la adoraron todos los moradores de la
tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que
fue inmolado desde el principio del mundo. 9 Si alguno tiene oído, oiga. 10 Si
alguno lleva en cautividad, va en cautividad; si alguno mata a espada, a espada
debe ser muerto. Aquí está la paciencia y la fe de los santos. 11 Después vi
otra bestia que subía de la tierra; y tenía dos cuernos semejantes a los de un
cordero, pero hablaba como dragón. 12 Y ejerce toda la autoridad de la primera
bestia en presencia de ella, y hace que la tierra y los moradores de ella
adoren a la primera bestia, cuya herida mortal fue sanada. 13 También hace
grandes señales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la
tierra delante de los hombres. 14 Y engaña a los moradores de la tierra con las
señales que se le ha permitido hacer en presencia de la bestia, mandando a los
moradores de la tierra que le hagan imagen a la bestia que tiene la herida de
espada, y vivió. 15 Y se le permitió infundir aliento a la imagen de la bestia,
para que la imagen hablase e hiciese matar a todo el que no la adorase. 16 Y
hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se
les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente; 17 y que ninguno
pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la
bestia, o el número de su nombre. 18 Aquí hay sabiduría. El que tiene
entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su
número es seiscientos sesenta y seis.»
Como suele ocurrir con la mayoría de los profetas, las profecías de Juan
son visiones –no muy claras- de lo que habrá de ocurrir. Generalmente, estas
visiones vienen representadas por imágenes, algo extrañas y a veces alocadas,
con las que se pretende comunicar un evento futuro. Es posible que esto ocurra
porque lo que ve el profeta está tan adelantado a su tiempo que él sólo puede
intentar comunicarnos lo que ve –que no comprende- con imágenes de su presente.
Un avión, por ejemplo, pudieran verse, a los ojos del profeta, como un ángel o
algo parecido. Así pues, no es culpa del profeta escribir como en claves y
tampoco es su culpa el no podernos comunicar cuándo habrán de ocurrir todas
esas cosas, porque el futuro cambia cada vez que lo ven. De manera que, a
aquellos que pretendemos interpretar las visiones del profeta, no nos queda
nada sencillo acertar en lo que vio.
Sin embargo, pese a lo incómodo de éstas interpretaciones proféticas, me
atreveré a darles mi opinión respecto al capítulo 13 del Apocalipsis, porque me
parece que, los acontecimientos de nuestro presente se asemejan mucho a lo
descrito por Juan, en ese capítulo. Evidentemente, no esperen que les haga una exégesis
muy precisa del mencionado capítulo, porque, además de que no me gusta conocer
un futuro sobre el cual no tengo control, no soy muy docto en interpretaciones
de imágenes, cosa que a muchos pareciera muy sencillo realizar.
Muchos son los que dicen que cuando Juan habla de un ‘mar’ se refiere al
caos existente y algunos dicen que se refiere al mundo de la política. Yo ni
idea a qué se refiere, pero si me llama la atención que habla de una ‘bestia’ que
surge de ese ‘mar’, supongo que para hacernos daño, dado que es una bestia.
Algunos afirman que las cabezas de esa bestia representa a los miembros de
alguna organización (política, militar, económica,… todas las anteriores), de
la cual la bestia es el jefe. Muchos, al leer la descripción que Juan nos dejó
de la bestia, llegaron a concluir que la bestia era Rusia, sólo porque tiene
patas de oso y los osos son muy abundantes en Rusia.
Para mí no es sencillo realizar este tipo de conjeturas, pero, por alguna
extraña razón, cuando comencé a ver el comportamiento de la mayoría de los
líderes mundiales, al seguir a Biden en una extraña encrucijada, recordé el
capítulo 13 del Apocalipsis y comencé a elucubrar al respecto, haciendo
comparaciones con nuestra oscura realidad.
Cuando releí que la bestia tenía una herida en una de sus cabezas recordé
que, la palabra ‘capital’ significa ‘cabeza’ y entonces se me vino a la cabeza
que los gobiernos de los Estados Unidos de Norteamérica tienen unos cuantos
años cayendo en default, debido a lo altamente endeudados que están. Después
releí que, toda la tierra se fue en pos de la bestia, cuando vieron que la
herida se le había sido curada. Entonces pensé: ¿Acaso desde siempre todos no
han estado en pos de Estados Unidos de Norteamérica?
Lo que más me llamó la atención de lo que releía fue cuando Juan nos dice
que a la bestia se le dio boca y con la boca lo que hacía era decir mentiras, procurando
la guerra entre los pueblos. Al relacionar estos datos con nuestros
acontecimientos actuales y algunos no tan actuales pensé: ¿Acaso los gobiernos
norteamericanos no han hecho más que mentir cada vez que quieren activar una
guerra? ¿Acaso no es verdad que para activar la guerra en Ucrania Biden comenzó
a entregarles toneladas de armas a Ucrania para que Rusia se moviera a
defenderse?
ANTES DEL FIN
Como les comenté, esta mañana al escuchar el noticiero, me reí un poco al
enterarme que Biden estaba aplicando las mismas mentiras, que aplicó para
iniciar la guerra con Ucrania, para activar una guerra en Taiwán y, nada más y
nada menos que, con China. Yo no sé para ustedes pero, para mí es altamente claro que, como Biden sabía que Rusia no quería que Ucrania
tuviera arsenal bélico, porque no quería tener un posible enemigo en sus
fronteras, entonces Biden le entregó a Ucrania toneladas de armas y así dio
origen a la guerra con Ucrania. Ahora resulta que, como China no quiere que
Taiwán tenga potencial bélico, pues Biden dijo que está dispuesto a darle armas
a Taiwán. Si éste comportamiento no se les parece al de la ‘bestia’ diciendo
mentiras para originar la guerra, entonces creo que están algo perdidos en sus
interpretaciones.
Además, deben considerar el extraño comportamiento de la mayoría de los
líderes mundiales que están siguiendo a la bestia, sin pensar en el daño que le
están haciendo a los pueblos que se les asignó liderar. Yo no sé si éste
seguimiento ciego, de los líderes mundiales, a las mentiras de Biden, sea
porque Biden les ofreció algún beneficio particular o porque simplemente le
tienen miedo, porque “¿Quién como la bestia y quién podrá luchar contra ella?”.
Yo me inclino por lo segundo, porque creo que los líderes mundiales tienen
miedo de enfrentar la locura de Biden, por evitar ser sancionados por éste o
declarados sus enemigos.
En todo caso, para mí es claro que estamos viviendo los inicios del
capítulo 13 del Apocalipsis y, según lo señalado por Juan, a Biden se le
permitirá hacer éstas cosas durante 42 meses. Lo malo es que no tenemos ni idea
cuándo se activó este capítulo 13, porque los Estados Unidos de Norteamérica
tienen años entrando en default (lo cual creo es la cabeza herida) y la
intromisión del gobierno norteamericano en las relaciones entre Rusia y Ucrania
también son de larga data. De manera que, ya hubiéramos entrado en el capítulo
14 si esos acontecimientos eran el preludio de la activación.
Queda claro que, aún no hemos ingresado al capítulo 14, pero las señales
nos dicen que el capítulo 13 se activó. Ahora bien, si consideramos que el
capítulo 13 del Apocalipsis se activó con la llegada de Biden a la presidencia
norteamericana (20/01/2021) podemos afirmar que aún nos quedan cerca de 2 años para
que entremos en el capítulo 14. Pero si consideramos el punto de activación la
entrega de toneladas de armas a Ucrania (Enero de 2022), entonces podemos
afirmar que nos quedan 3 años.
Pero si tomamos en cuenta que, según el reloj cósmico, el año 2019 es el año de cambios o activaciones, entonces debemos apresurarnos por anotar la mayor cantidad de puntos positivos en los pocos meses que nos quedan, antes de finalizar El Gran Juego.
LAS CLARAS SEÑALES
Sé que muchos de
ustedes estarán comentando que muchas son las guerras que se han suscitado en
la historia de la humanidad que cuyas características se asemejan mucho a lo
narrado en el capítulo 13 del Apocalipsis, pero en ninguna de esas guerras las
señales son tan claras como las que están ocurriendo en nuestro triste
presente.
Todas las guerras,
sobre todo las de la antigüedad, han tenido siempre como motivo el deseo de más
poder o propiedades o simplemente “el deseo de más vacas”. De hecho, la gran
mayoría de las guerras antiguas fue con la finalidad de crear imperios. En la
historia moderna, pese a que los motivos los han disfrazado, el motivo real es
el deseo de más poder o propiedades.
La Primera Guerra
Mundial, por ejemplo, supuestamente inició porque unos nacionalistas serbios
habían asesinado al Archiduque Francisco Fernando de Austria, pero los motivos
reales era que los gobiernos de algunas naciones querían apoderarse de algunos
países, por lo que se encontraban en conflicto
(franco-alemán/anglo-alemán/austro-ruso). Con la muerte del Archiduque de
Austria, estos conflictos hallaron su oportunidad para dirimirlos y
consecuentemente se reactivaron antiguas alianzas para activar la Gran Guerra.
Resultó que, el
gran perdedor de la Gran Guerra fue Alemania, quien era el principal instigador
de la Primera Guerra Mundial, debido a las diferencias marcadas que tenía con
Francia y con Reino Unido, ocasionando que las diferencias se acentuarán.
Consecuentemente, Alemania no tardó en intentar resolver esas diferencias y se
activó la Segunda Guerra Mundial.
Ahora bien, éstas
guerras las denominan mundiales porque cada bando que combatía estaba constituido
por varios países, aliados con el fin de derrotar al otro. Pero éstas alianzas
no fueron automáticas, dado que muchos países se fueron integrando poco a poco
al combate. De hecho, Churchill (Primer Ministro Ingles) intentó varias veces
de convencer a Roosevelt (Presidente de Estados Unidos) para que se incorporara
a la guerra, pero esto sólo ocurrió cuando Japón atacó Pearl Harbor. Mientras,
la historia cuenta que, Roosevelt lo único que hacía era burlarse de Churchill
cada vez que éste le llamaba para pedirle apoyo.
Luego, el capítulo
13 del Apocalipsis nos habla de alianzas casi instantáneas, bajo un único
mando, cosa que no ocurrió durante las dos grandes guerras de nuestra era. De
hecho, en nuestra historia contemporánea, Éstas alianzas casi instantáneas,
bajo un único mando, tampoco se han logrado en el desarrollo de las muchas
guerras que Estados Unidos de Norteamérica ha activado, intentando alianzas
bajo su mando. El ejemplo más evidente, de ésta ausencia de ‘alianzas
instantáneas’ bajo el mando de un solo hombre, es la Guerra en Irak, para la
que Bush inventó una sarta de mentiras y aun así ningún país lo secundó en sus
intentos de invadir un país, para quitarle su petróleo. Recuerdan que, pese a
que la ONU le negó a Bush el apoyo para ésta guerra, él dijo: “Si ustedes no
vienen conmigo entonces yo voy solo”. Claro que él no fue, pero si envió a
miles de soldados, en su mayoría latinos y afrodescendientes, para que
combatieran por él.
Después de la
comedia hecha en Irak, los gobiernos norteamericanos han intentado coordinar ‘alianzas
instantáneas’ con otros países para invadir países petroleros, pero nunca lo
consiguió. Sin embargo, movidos por su necesidad de petróleo, cada presidente
norteamericano ha tenido su guerra, casi en solitario. El capítulo 13 del
Apocalipsis justamente parece hablarnos de ‘alianzas instantáneas’, al decirnos
que todos seguían a la bestia, asombrados por su poder. Esta es la señal más
clara de que ha sido activado el capítulo 13 del Apocalipsis, por lo que ésta
guerra que se avecina tiene visos de ser la última de las grandes guerras –(“…
y se maravilló toda la tierra en pos de la bestia” / Apocalipsis 13:3)-.
Una de las
principales características de la Primera Guerra Mundial es que fue el primer
conflicto armado que implicó el uso del armamento militar de alta tecnología y
de alcance verdaderamente masivo, aunque no tan masivo como lo que ha de
implicar el uso de tecnología nuclear, en la que parece será la última de las
grandes guerras. Pareciera que pocos conocen la existencia de tecnología nuclear
en nuestros tiempos o simplemente dudan de que alguien la vaya a utilizar,
porque pese al enorme peligro que significa entrar en disputa con un país
armado con bombas nucleares, los líderes de algunas naciones, dizque de desarrolladas,
no temen el conflicto que están avivando en Europa. Es posible que esta
aparente ceguera sea el resultado del miedo que le tienen a la bestia, que
prefieren no llevarle la contraria. Y he aquí otra de las señales anotadas por
Juan en sus Revelaciones –(“¿Quién como la bestia? ¿Quién podrá luchar contra ella?”
/ Apocalipsis 13:4)-.
Otras de las
grandes señales acerca de la activación del capítulo 13 del Apocalipsis es un
hecho, es la afirmación que hace Juan de que ninguno podía comprar o vender sin
la autorización de la bestia. Esto es justamente lo que ocurre con las medidas coercitivas
que los gobiernos norteamericanos imponen sobre las naciones que no le
obedecen, con las cuales pretende evitar que esas naciones bloqueadas comercien
con el resto de las naciones –(“… y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino
el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre” / Apocalipsis
13:17)-.
Ciertamente éstas
medidas coercitivas, contra algunas naciones, las han venido imponiendo los gobiernos
norteamericanos desde hace muchos años, pero lo que me hace comparar propiamente
las sanciones aplicadas a Rusia, con las señales de lo indicado por Juan, es
que todos los líderes europeos hacen caso a esas sanciones unilaterales pese a
que al hacerlo están dañando gravemente el estilo de vida de los ciudadanos que
los han elegido como gobernantes. Siempre me he preguntado el por qué todos le
hacen caso a los gobiernos norteamericanos cuando les obligan a no comprar o
vender a otras naciones, porque pareciera que no tienen ningún tipo de respeto
propio, al obedecer diligentemente a otro gobierno. Sin embargo, haciendo un inmenso esfuerzo de vanidad, puedo llegar a comprender que su ciega obediencia radica en el hecho de que están castigando a pueblos que consideran inferiores. Pero lo que está ocurriendo
con la obediencia ciega a los norteamericanos en estos momentos no tiene
comparación, porque no están castigando solo a Rusia, por considerarla un pueblo inferior, sino que están castigando a sus propios pueblos, con hambre, frio,... escasez generalizada de bienes y servicios, lo que disminuye la calidad de vida del pueblo que los eligió para mantener y mejorar sus vidas. La verdad es que lo que está ocurriendo es el colmo de la estupidez. ¡Hatajo de bestias es lo que son esos dizque líderes mundiales!!!
Si todas éstas
claras señales no les hacen ver que el capítulo 13 del apocalipsis ha sido
activado, entonces evidentemente vamos enrumbados al capítulo 14. Por mi parte
yo estoy preparado, falta saber si ustedes están preparados para el Fin de los
Tiempos.
Escrito por: Noel Méndez
PD: Por cierto que, puedo afirmar que Biden es la bestia de la que nos habla Juan, a pesar de que muchos han concluido que la ‘bestia’ es un sistema integrado (político, social, económico), porque Juan nos dice que la ‘bestia’ es un hombre, cuando nos asegura que el número de la ‘bestia’ (666) es número de hombre. Es concluyente que, la ‘bestia’ es un simple hombre que toma el control del mundo, para destruirlo.
Sé que nadie lee mis artículos, pero a sabiendas de que el sistema norteamericano vive vigilante de aquellos que hablan mal de sus gobiernos, es posible que Biden se entere de esto que les acabo de escribir. Espero que Biden no se ofenda por ésta mi conclusión muy personal, porque según yo lo entiendo: TODOS HEMOS VENIDO A CUMPLIR UNA MISIÓN. Tristemente, parece que la Biden es traer la destrucción de este hermoso planeta, misión muy similar a la de Judas, pero qué más da: MISIÓN ES MISIÓN. Espero que no le caiga aquella maldición de "Más le valdría no haber nacido", aunque lo más probable es que así será.