miércoles, 23 de febrero de 2022

EL JUEGO NOS PERTENECE

En estos días he compartido con algunas amistades mis opiniones acerca de la alta posibilidad de que se suceda la últimas de las grandes guerras.  Uno de mis amigos me comentó que estaba impresionado del aparente desdén como me expreso respecto a una situación que evidentemente pudiera significar un caos global. Yo simplemente le respondí: "Como se ve que no has leído mi blog. Por eso no entiendes que el juego nos pertenece".

Ayer vi una peli que versa sobre un tiempo futuro en donde el planeta estará sumido en el caos estructural -consecuencia del alto crecimiento demográfico y las malas políticas de distribución de la riqueza-, en donde existe un juego de video virtual que prácticamente juegan en todo el planeta. Resulta que el creador de aquel juego decidió dejar todas las acciones de la empresa creadora y reguladora del juego global en manos de aquel jugador que gane un juego -incluido en el enorme juego virtual- que consistía en la búsqueda de unas llaves y pistas que llevan al título de propiedad de la empresa. Al final de la peli, cuando gana la titularidad de la empresa el protagonista de la peli, éste le pregunta a uno de los participantes virtuales del juego -quien en vida real era uno de los que trabajaron en el desarrollo del juego- por qué nunca lo ayudó a conseguir las pistas y las llaves siendo uno de los creadores de ese juego. Simplemente le respondió: "¡El juego les pertenece! Únicamente ustedes debían hallar las pistas y las llaves, con la mínima intervención de los creadores. ¡Sólo podíamos facilitarles ciertas señales!".

Para los que me hayan leído seguro verán ciertas similitudes de la peli con lo que escribo. Y no es que yo haya sacado de esa peli las ideas de lo que escribo. De hecho, esa peli es de data reciente y yo la vi ayer, además estoy escribiendo desde hace algunos añitos. Lo que ocurre es que, créanlo o no, nuestro Amoroso Padre Dios ciertamente interviene en los Juegos por nuestros Mundos, pero frecuentemente lo hace mínimamente, facilitándonos ciertas señales o pistas, a los fines de que al analizarlas logremos descubrir cómo llegar a las llaves. Créanlo o no, gran parte de estas pistas o señales se encuentran en muchos de la infinidad de libros y películas que se han publicado. Según lo veo yo, nuestro Amoroso Padre Dios, por simple hecho de Ser Dios, logra hacer uso de muchos escritores, productores, directores,... creadores -muchas veces sin la anuencia de estos-, para comunicarnos las pistas o señales que nos permitan hallar las llaves que nos servirán para hacernos del Conocimiento Divino que nos facilitará descubrir a nuestro Amoroso Padre Dios y hacernos sus Amigos.

En lo particular, yo no veo las películas como la gran mayoría de la humanidad. Yo intento descubrir señales o pistas en cada película que veo o en cada libro que leo, procurando no tildar de anatema a ninguna de las películas o libros que llegan a mis manos. Soy católico y en consecuencia comencé a buscar las señales en la Biblia y con el paso del tiempo comencé a ver estás señales o pistas en otros libros -religiosos o no- y en las películas -incluso las de terror-. Al escribir acerca de las pistas o señales que descubría, comencé a sentir la necesidad de leer libros que en mi religión se consideran anatema y, créanlo o no,  en muchos de esos libros conseguí muchas pistas y señales que me han ayudado a encontrar esas llaves que me han abierto las puertas hacia el conocimiento de nuestro Amoroso Padre Dios. Pero este juego parece no terminar y en consecuencia me faltan muchas llaves por descubrir. ¡NO POR CASUALIDAD UNO DE LOS NOMBRES DE NUESTRO AMOROSO PADRE DIOS ES EL INABARCABLE!!! De hecho, yo suelo referirme a Él como ¡EL ETERNO MISTERIOSO!!!

Al enhebrar las pistas y las llaves descubiertas, y ayudado por ciertos sueños que tuve, logré descubrir que estamos jugando un hermoso juego, que no por ser hermoso deja de ser muy serio, tan serio que nuestras vidas dependen de cómo lo juguemos. 

EVITEMOS ACUSAR A DIOS DE NUESTRAS DESGRACIAS

Muchas de mis amistades con quienes he compartido mis opiniones acerca de la posibilidad de que se active una guerra mundial me han manifestado su enorme confianza acerca de que "Dios no permitirá que se active la guerra". Yo les felicito por su confianza al respecto y ciertamente espero en nuestro Amoroso Padre Dios que la guerra no se active, pero las pistas y las llaves que he podido dilucidar y encontrar me hacen dudar que nuestro Amoroso Padre Dios esté dispuesto a intervenir ampliamente en un juego que fue creado para nosotros. Ciertamente puede hacerlo -Él Es Dios-, pero como les he venido explicando en mis más recientes artículos -incluyendo éste- "El Juego nos pertenece" y somos los únicos responsables de las jugadas que realizamos en el desarrollo de este hermoso juego y si al jugar destruimos el juego -como niños malcriados- pues nuestro Amoroso Padre Dios no intervendrá ampliamente para evitarlo, porque el juego nos pertenece.

El peligro de esperar confiadamente en que nuestro Amoroso Padre Dios intervenga es que de no hacerlo -como ciertamente pienso ocurrirá- sucederá que muchos serán los que acusarán a Dios de permitir la guerra y consecuentemente, en vez de acercarse a Dios -lo cual es lo que se espera con los rumores de guerra-, muchos se alejarán más lejos de lo que ya están de Dios, simplemente porque se sentirán decepcionados en su confianza. Por eso me esfuerzo por publicar estos artículos, a los fines de que por lo menos mis cercanos eviten acusar a Dios de sus desgracias.

Ciertamente nuestro Amoroso Padre Dios ha evitado que sucedan muchas guerras, pero esto ha ocurrido porque se han reunido algunas condiciones para que Su Intervención sea posible. Un ejemplo de esto lo podemos leer en el Libro de Jonás, en donde se nos comenta que el ayuno y la oración de todo el pueblo de Nínive logró que nuestro Amoroso Padre Dios evitara que Nínive fuera destruido. Tal y como hizo el rey de Nínive en los tiempos de Jonás, hoy leí una información acerca de que el Papa Francisco está pidiendo que el 2 de marzo del 2022 (miércoles de ceniza) todos los creyentes lo dediquen intensamente a la oración y al ayuno pidiendo la paz para todo el mundo y que se evite la locura de la guerra.  Les aseguro que si por lo menos el 10% de los creyentes realizan esta jornada de AYUNO Y ORACIÓN, todos el mismo día, nuestro Amoroso Padre Dios habrá de evitar que suceda la tan temida guerra. 

Al respecto tengo mis reservas porque, estoy también muy seguro de que más del 90% de los que se denominan creyentes tienen conocimiento de cómo fue el ayuno que realizaron los ninivitas, en los tiempos de Jonás, para evitar ser destruidos. La mayoría de los creyentes de nuestros tiempos han sido  educados para realizar ayunos mediocres. En mis tiempos, a los fines de ofrecer sacrificio de ayuno de carne (no comer carne de ganado como ofrenda por nuestros pecados), durante los días de conmemoración de la Semana Santa, muchos acostumbran a comer pescados preparados exquisitamente, para sustituir la carne. Desde niño me he preguntado ¿a que ayuno se refieren estos ritos mal aprendidos?

Sé que muchos replicarán: "¡Pero es culpa de los curas, que nos han enseñado mal!". Para mi eso es como echarle la culpa a Dios de mi ignorancia. ¿Acaso todos ustedes no tienen acceso a la misma información que yo he tenido acceso?  ¿No será que ustedes han sido flojos para leer, analizar y profundizar las muchas señales que nuestro Amoroso Padre Dios les ha dejado en infinidad de libros? ¿Comprenden mis reservas?

Y no es que yo no tenga fe en nuestro Amoroso Padre Dios, sino que he perdido la fe en la humanidad. La humanidad se ha alejado tanto de nuestro Amoroso Padre Dios que muchísimos de los que se denominan creyentes realmente no tienen ni la más mínima idea de lo que realmente significa ese pequeño vocablo. Sin embargo, al igual que ustedes, espero que por lo menos el 10% de los creyentes atiendan el llamado del Papa Francisco, aunque sea mediocremente, así quizás sea JUSTO que nuestro Amoroso Padre Dios se muestre Clemente con toda la humanidad y nos evite el caos que suelen dejar las guerras. Coloqué "JUSTO" en mayúsculas para significar, lo que ya les he explicado en otras oportunidades, que la Clemencia de nuestro Amoroso Padre Dios siempre será movida por Su Justicia.

De manera que, si se llega a activar la guerra recuerden no echarle la culpa a nuestro Amoroso Padre Dios, porque nosotros seremos los únicos culpables de no contar con Su Clemencia. Y no es que no nos ame. ¡Ciertamente nos ama! y no quiere que suframos, pero es El Sumo Justo Juez, consecuentemente no puede evitarnos el sufrimiento que de alguna manera hemos procurado. Además, para nuestro Amoroso Padre Dios ninguno de nosotros muere, consecuentemente para Él no es importante cuántos mueren en una guerra o por causa de la pandemia, para Él lo único importante es cuántos llegan a la muerte habiendo cumplido con lo que se le encomendó. Y como yo ciertamente estoy intentando comunicar el mensaje y, pese a que de momento hay poco interés por ese mensaje, no dejo de escribirles. Consecuentemente, no me preocupa que se active una guerra, porque para mi todo forma parte de un hermoso juego, el cual estoy tratando de jugar dignamente. Por eso hablo con cierto desdén de la posibilidad de una guerra mundial, quizás la última de las grandes guerras.  

 

Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo



 

lunes, 21 de febrero de 2022

NIVELES DEL JUEGO

Ahorita, viendo los noticieros internacionales, me impactó una noticia acerca de una joven mexicana, residente en Qatar, quien fue sentenciada a 100 latigazos y 7 años de cárcel por haber denunciado a su esposo por maltratarla física y mentalmente. Resulta que, en Qatar es legal que un esposo someta a sus esposas si no le obedecen o pretenden hacer algo (trabajar, estudiar,... salir de casa) sin la debida autorización de su marido. Y sí, dije "esposas" porque en ese país es normal y legal que un hombre tenga varias mujeres, siempre y cuando las pueda sostener, además de someter. Yo me pregunto que movió a esa joven mexicana a decidir radicarse en Qatar. ¿Sería el amor?

Decidí entonces profundizarles algo acerca de algo que quizás ya han concluido ocurre en el Juego por nuestros Mundos. El caso es que, al igual que muchos juegos de videos, en el Juego por nuestros Mundos existen infinitos niveles, los cuales debemos superar dignamente para lograr el puntaje que nos permita ascender al siguiente nivel. Y no estoy diciendo que todos nosotros debemos recorrer todos esos infinitos niveles, pero si debemos esforzarnos por superar dignamente el nivel que hemos decidido jugar. Y sí, dije "hemos decidido jugar" porque somos nosotros los que decidimos ingresar en el nivel que estamos jugando.

En el Juego por nuestros Mundos los niveles son como cuartos con una puerta de entrada y una de salida y en su interior ciertos objetivos o metas (obligaciones y funciones) que debemos realizar y alcanzar para lograr el puntaje que nos autoricen a salir de ese nivel o cuarto, en el cual hemos decidido jugar. Como ya les he explicado, al igual que ocurre con la mayoría de los niveles que nos toca jugar, el nivel en el cual hemos decidido iniciar el Juego (al nacer) lo hemos escogido nosotros mismos, porque somos nosotros los que con justicia sabemos lo que merecemos (según nuestros comportamientos en vidas pasadas) y lo que necesitamos para desmancharnos y superarnos espiritualmente. De manera que, los espíritus son altamente conscientes de la situación económica, social, jurídica,... existencial del país, ciudad,... familia en la cual deciden nacer.

Complicado es para mí el elucubrar acerca de lo que lleva a un espíritu a nacer con forma femenina en un país en donde las mujeres no tienen valor alguno. Pudiera suponer que se debe a la enorme cantidad de barro que cubre el brillo de ese espíritu como consecuencia del vicio de la soberbia. Sabemos que el único remedio para combatir la soberbia es ejercitarse en la humildad. Pienso que para aquellos espíritus a quienes se les haya hecho complicado ejercitarse en la humildad durante varias vidas pues deciden nacer con forma femenina en aquellos países en donde las mujeres son humilladas para ser sometidos por la fuerza y así poder deslastrarse del barro que les hace perder su brillo.

Para nadie es un secreto que México es un país con un alto porcentaje de hombres misóginos. De hecho, en algunas localidades mexicanas aún se practica la venta de mujeres para que se casen o para que se prostituyan. Quizás el espíritu de aquella joven mexicana necesitaba una dosis más alta de misoginia y por eso movió a su cuerpo a casarse (dizque por amor) con un catarí, quien posteriormente (después de ofrecerle villas y castillos) se la llevó a vivir a Qatar, en donde, cuando se acabó el amor, comenzó a someterla. Muy probablemente, la soberbia de aquella joven mexicana era tan alta que no hizo caso a las muchas recomendaciones que seguramente sus cercanos le hicieron, en procura de que no se fuera a vivir para Qatar. 

El caso es que, suele ocurrir que, debido al sinfín de niveles o cuartos de juego que existen en el Juego por nuestros Mundos, a todos se nos dificulta decidir en qué cuarto de juego nos desarrollaremos mejor espiritualmente y solemos escoger cuartos de juego muy complicados de superar. En mi caso, por ejemplo, durante mi juventud estuve muchas veces a punto de ingresar a algún seminario para consagrarme como sacerdote, pero finalmente decidí abrazar la vida matrimonial, por considerarla  más complicada y difícil de superar que la vida clerical. Y no me equivoqué, porque hay que ver lo complicado que es lograr desarrollarse espiritualmente cuando estamos casados, por no decir cazados.

NO ACUSEMOS A DIOS DE NUESTRAS DECISIONES

De manera que, somos nosotros los que decidimos en que cuarto de juego vamos a desarrollarnos espiritualmente. No es nuestro Amoroso Padre Dios quien decide casarse, o quien decide estudiar filosofía en vez de medicina, o quien decide no estudiar para trabajar de barrendero, o quien decide tener relaciones sexuales y dejar embarazada a una mujer, o quien decide que no criemos bien a nuestros hijos,... no es Dios quien decide introducirnos en un nivel de juego complicado, somos nosotros quienes decidimos complicar las jugadas.

Evidentemente, al ser nosotros los únicos responsables del nivel de juego que decidimos jugar, somos también los únicos responsables de las jugadas que habremos de realizar en ese cuarto de juego. Si decidí abrazar la vida matrimonial pues debo jugar responsablemente en ese complicado cuarto y esforzarme mucho por ayudar a mis hijas y a mi esposa para que logren desarrollarse espiritualmente y por supuesto ayudarme a mí mismo, que no soy menos importante. Luego, suele ocurrir que, pese a los grandes esfuerzos que hacemos para mantenernos responsables en los muchos cuartos de juego, que decidimos jugar, satanás también estará pendiente de que las cosas se nos compliquen y consecuentemente muchos prefieren salir de esos cuartos en los cuales se complican las cosas y prefieren caer en "game over" (a veces con puntaje negativo) para jugar en algún otro cuarto, en apariencia menos complicado. 

Quizás por el desconocimiento generalizado -que nos han arrebatado- de que estamos jugando un Juego Muy Serio, es común y frecuente que aquellos que deciden caer en "juego terminado" para salir de algún cuarto de juego o nivel que se les ha hecho complicado jugar, pretenden iniciar un juego en otro nivel o cuarto olvidándose de las responsabilidades que dejaron en el otro cuarto de juego. El ejemplo más claro de este tipo de actitud es el grave error que muchos cometen de olvidarse de la responsabilidad que tienen con criar sanamente a sus hijos. La responsabilidad de criar sanamente a nuestros hijos comienza cuando los traemos al mundo y termina cuando ellos han alcanzado la madurez suficiente para continuar el camino por sí solos, haciendo uso de las herramientas que procuramos entregarles para que se ejerciten en sus desarrollos espirituales. Claro está que, pese a que ciertamente nuestra responsabilidad de criar a nuestros hijos sanamente en algún momento se escapa de nuestras manos -porque en algún momento debemos dejarlos volar solos- jamás debemos olvidar que siempre serán nuestros hijos, por lo que jamás debemos abandonarles, y menos espiritualmente, y aunque estén lejos siempre debemos orar por ellos, a fin de que nuestro Amoroso Padre Dios les asista, les guarde y les ayude a mantenerse en crecimiento espiritual y material. Pero recuerden que, para que esta oración por nuestros hijos sea eficiente, es preciso que nosotros mismos estemos esforzándonos por nuestros propios desarrollos espirituales.

Como podrán apreciar, el Juego por nuestros Mundos lo podemos comparar a los Juegos Olímpicos, porque si pretendemos ganar debemos ejercitarnos muchísimo y esforzarnos muchísimo por anotar puntos positivos y evitar a toda costa los negativos. Esto implica hacernos conscientes del nivel o cuarto de juego en el cual decidimos jugar. Debemos constantemente preguntarnos qué nos movió a escoger ese cuarto o nivel de juego, qué jugadas me ayudarán a crecer espiritualmente, qué jugadas debo evitar para no obtener puntajes negativos,... cómo y cuándo salir de ese cuarto o nivel de juego con el mayor puntaje positivo posible, evitando hacernos prisioneros de ese cuarto o nivel de juego. Recuerden, en todo juego es preciso subir de niveles, aunque a veces sin salir totalmente del cuarto anterior.

Lo anterior lo aclaro porque, muy por el contrario de lo que nos han hecho creer, para mí es evidente que mantenernos obligados en un cuarto de juego por temor a un dizque castigo divino, a pesar de la evidente falta de crecimiento espiritual que pudiéramos presentar, no me parece que sea lo ideal. El ejemplo más claro de esto es la triste mohosidad espiritual en la que viven muchísimos matrimonios, quienes por evitar un improbable castigo divino, deciden mantenerse unidos, pero viviendo en un mundo de desdichas, de peleas,... de odios, que ciertamente imposibilitan el desarrollo espiritual. De manera que, si a pesar de los muchos esfuerzos que se pudieran hacer para lograr vivir en concordia continúan en infranqueables peleas, pues es preferible caer en  "game over", para salir de esa caja, que ciertamente no nos permite avanzar a niveles superiores. Claro está, recordando siempre que el salir de un cuarto de juego no nos exime de cumplir con las algunas funciones y responsabilidades a las que quizás nos obligamos y que son infranqueables, como por ejemplo criar sanamente a los hijos procreados en esa relación marital, e incluso continuar ayudando materialmente a esos hijos y hasta a la exesposa.

SIMPLE KARMA!!!

En este orden de ideas, para mí es evidente que, la decisión de aquella joven mexicana de salir del sometimiento al cual era sometida en Qatar quizás era necesario, porque en aquel exagerado sometimiento no lograría crecer espiritualmente. Sin embargo, aquella joven mexicana debe hacerse consciente de que su espíritu quizás la inclinó a vivir aquella dura experiencia porque necesita ejercitarse en la humildad para vencer su soberbia. Si aquella joven mexicana no se hace consciente de su realidad espiritual y no se esfuerza por deslastrarse de su soberbia entonces muy probablemente en la próxima vida nacerá en Qatar. SIMPLE KARMA!!!

Salir de un cuarto o nivel de juego sin tomar conciencia de los vicios que teníamos que superar en ese nivel o cuarto de juego simplemente acarrea karmas para las próximas vidas. Consecuentemente, ya sea en esta vida o en la siguiente, volveremos a caer en ese cuarto o nivel de juego, o alguno similar, hasta que nos hagamos consciente de los vicios que debemos superar y los superemos. SIMPLE KARMA!!!

Es así como los malos padres tendrán malos padres (o su similar: tendrán malos hijos), los malos hijos tendrán malos hijos (o su similar: tendrán malos padres), los malos trabajadores tendrán malos trabajos (o su similar: malos trabajadores)... SIMPLE KARMA!!! De manera que, en cada uno de los cuartos o los niveles de juego que decidamos jugar tenemos que hacernos conscientes de los vicios que debemos superar y hacernos responsables de las jugadas que tenemos que hacer para superarnos espiritualmente.

NO ES UN SECRETO

Si comprendes y aceptas la realidad del karma como una Ley transcendental de causa y efecto, evidentemente para ti no es un secreto que debes aceptar las duras pruebas a las que pudieras estar siendo sometido y esforzarte por superar dignamente esas duras pruebas, dado que tú eres el único responsable de la vida que te ha tocado vivir. 

Un hermoso Himno reza:  Siempre es hora de la Gracia ¡despierte el alma dormida! Los cangilones del sueño van hurtando el agua viva, en la noria de las horas, de las noches y los días. Peldaños de eternidad me ofrece el tiempo en su huida, sí, ascendiendo paso a paso, lleno mis manos vacías. Sólo el tiempo se redime, quitándole su malicia. Como una sombra se esfuma, del hombre vano los días, pero uno solo ante Dios cuenta mil años de espiga. "Tus años no morirán", leo en la Sagrada Biblia: Lo bueno y noble perdura eternizado en la dicha. Sembraré, mientras es tiempo, aunque me cueste fatigas. Al Padre, al Hijo, al Espíritu alabe toda mi vida: El Rosario de las horas, de las noches y los días.

Tampoco es un secreto que, los secretos para lograr desarrollarnos espiritualmente siempre los hemos tenido presentes. Millones de escritos, como el Himno que les he anotado, recorren el planeta entero, dejándonos señales para ayudarnos a crecer espiritualmente. Evidentemente, si no le dedicas ni un segundo de tu tiempo para profundizar esos hermosos escritos, pues jamás lograrás aprovecharte de esa hermosa información para desarrollarte espiritualmente, porque los cangilones del sueño -tu flojera por adquirir bienes espirituales- te van hurtando el agua viva -de esa hermosa información- en la noria de las horas, de las noches y los días. Tristemente la gran mayoría de la humanidad no está viviendo, simplemente están muriendo dejando pasar las horas sin dedicarle tiempo a su desarrollo espiritual. 

Pocos son los que realmente se aprovechan de los peldaños de eternidad que ofrece el tiempo en su huida -dejan la flojera- y procuran llenar sus manos vacías -intentando aprovechar todos los escritos que llegan a sus manos que les puedan ayudar a desarrollarse espiritualmente-. Estos pocos saben que lo nuevo y noble perdura eternizado en la dicha y por eso procuran ser nobles y buenos, aunque les cueste fatigas.

Lo que quizás no saben muchos de esos pocos -porque se lo han prohibido indagar, so pena de excomunión- es que el ascenso es paso a paso, vida tras vida. ¡Sólo podemos sembrar mientras es tiempo! El tiempo sólo es posible vivirlo mientras existimos materialmente. A muchos de esos pocos les ha dado miedo indagar acerca de la realidad del karma, la cual sólo es ejecutable en el tiempo. A esos pocos se les ha prohibido pensar en la reencarnación, porque dizque es una herejía.

De aquellos pocos, pocos son los que no se han dejado enajenar por los líderes eclesiales y decidieron ser verdaderos herejes (hairétikos = van en contra de lo establecido) y comprenden que: si eres mal padre con seguridad tendrás malos padres -en la próxima vida- o tendrás malos hijos -en la presente vida-, si eres mal hijo con seguridad tendrás malos hijos -en la próxima vida- o tendrás malos padres -en la presente vida-. TODO ES SIMPLE KARMA!!!

Muy pocos son los que comprenden que deben ser buenos hijos, así tengan malos padres, porque entienden que quizás fueron malos padres en su vida pasada. También comprenden que, deben ser buenos padres con sus propios hijos, así hallan tenido malos padres, porque esta es la única forma de romper la maldición y así poder bajarse de esa terrible sámsara de familias disfuncionales.

Una de las grandes diferencias del Juego por nuestros Mundos con los obsoletos juegos de video es que en el Juego por nuestros Mundos podemos -y muchas veces debemos- jugar en muchos cuartos o niveles de juego. El primer nivel de juego es ser hijos, luego crecemos y nos hacemos padres, pero esto no quiere decir que dejemos de ser hijos. Consecuentemente, debemos continuar honrando a nuestros padres aunque estemos ocupados siendo padres. Seguramente, para poder ejercer las funciones de padres con dignidad debemos trabajar y esto implica jugar simultáneamente en los cuartos o niveles de juego: hijos, padres, trabajadores. Algunos decidieron ser padres mientras estudiaban y para no dejar de estudiar -a los fines de desarrollarse materialmente- optan por jugar en el nivel o cuarto de estudiantes, simultáneamente con los niveles hijos, padres y trabajadores. Ven lo hermoso del Juego por nuestros Mundos: DEBEMOS JUGAR VARIOS NIVELES A LA VEZ PROCURANDO NO CAER EN GAME OVER EN NINGUNO DE ELLOS. Es como estar jugando varios juegos de videos a la vez, en varios PCs, evitando caer en Game Over.  ¿Habrá algo más emocionante que eso?

Ciertamente lo más emocionante es ganar en cada uno de esos juegos y la clave para lograr este emocionante objetivo es esforzarnos por ser los mejores jugando cada uno de los niveles que hemos decidido jugar, sin quejarnos de estarlos jugando simultáneamente. Es decir, debemos esforzarnos por ser el mejor de los hijos y no conformarnos con ser simplemente buenos hijos. Debemos esforzarnos por ser el mejor de los padres y no conformarnos con ser simplemente buenos padres. Debemos esforzarnos por ser el mejor estudiante y no conformarnos con ser simplemente buenos estudiantes. Debemos esforzarnos por ser el mejor de los trabajadores y no conformarnos con ser simplemente  buenos trabajadores,... Debemos esforzarnos por ser los mejores jugadores, en cada uno de los niveles o cuartos de juego que decidamos jugar, y no conformarnos con ser simplemente jugadores. 

Y que nadie se escude en las flojeras de otros para dejar de jugar dignamente. Yo tengo siempre presente que quien quiere ganarse el Hermoso Regalo de La Amistad de nuestro Amoroso Padre Dios soy yo y consecuentemente me esfuerzo por ser el mejor de los jugadores, sin tomar en cuenta que los demás no se estén esforzando por ganar. Claro que, siempre intento recordarle a los demás que lo que está en juego es el Más Grande y Hermoso de los Premios que pudiéramos recibir, pero evito quedarme mucho tiempo en ese nivel tratando de ayudar a otros, porque sé lo que está en juego y reconozco que no tengo mucho tiempo para lograrlo. 

De manera que, si tienes malos hijos nunca dejes de esforzarte por ser el mejor de los padres. Si tus compañeros de trabajo se burlan de ti por tus esfuerzos por cumplir con los trabajos que se te asignen, nunca dejes de esforzarte por ser el mejor de los trabajadores... Si los jugadores que te acompañan en cada nivel o cuarto de juego que has decidido jugar son flojos y no se quieren esforzar por jugar dignamente, nunca dejes de esforzarte por ser el mejor de los jugadores, porque en definitiva eres tú el mayor interesado en ganar. 

Antes de finalizar este artículo quiero recordarles que, todos los artículos que les escribo guardan relación entre sí, porque en sí son el resultados de algunas novelas que he escrito y que de momento no se han publicado. Consecuentemente, cada vez que lean alguno de mis artículos deben considerar que aquello que lean debe ser analizado en función a lo que implica crecer espiritualmente. Esto lo aclaro porque es bastante probable que en algunas de mis recomendaciones me mal interpreten por desconocer el resto de la información. Ejemplo de esto es lo que les menciono al principio del párrafo anterior: "Si tienes malos hijos nunca dejes de esforzarte por ser el mejor de los padres", porque al hacerles esta recomendación lo hago pensando que han leído los artículos en donde defino lo que es "ser el mejor de los padres". Ser un excelente padre jamás guarda relación con ser un padre alcahuete -que dejan que los hijos hagan lo que quieran y les aceptan todos sus berrinches-, porque un excelente padre tiene conciencia de la enorme importancia que tiene el corregir a sus hijos severamente -incluso haciendo uso de la vara- pero sin violencia. Me perdonan pero, debido al gran número de artículos que he escrito hasta ahora, no puedo facilitarles los títulos de los artículos en donde les explico que significa ser un excelente padre, por lo que tendrán que leer todos mis artículos para descubrirlos o conformarse simplemente con lo que ustedes piensan que es ser un excelente padre.  


Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo 

     

jueves, 10 de febrero de 2022

SER BUENO NO ES SUFICIENTE

Ya cercanos al 12 de febredo de 2022 parece que la comunidad europea no logrará ponerse de acuerdo para evitar que los gringos hagan una guerra en patio europeo. Sumada a esta triste realidad de la torpeza humana se encuentra la presencia del coronavirus con sus múltiples variantes, que está causando muertes en todo el planeta. La humanidad está siendo empujada hacia el abismo y sin embargo aquellos cambios que deberían estar ocurriendo, tal como le prometió el profesor Barnhardt a Klaatu que ocurrirían,  no están ocurriendo. Lo que si está ocurriendo es que la humanidad, pese a no creer en Dios, irónicamente le achacan a Dios los males que están empujando a la humanidad hacia el estrepitoso abismo.

Una pequeña porción de la humanidad, que manifiestan creer en Dios, si bien es cierto que no le achacan a Dios los múltiples horrores que está viviendo gran parte de la humanidad, están esperando PASIVAMENTE que Dios haga algo al respecto. Cuando converso con algunos de esos creyentes acerca de la posibilidad de que se active la última de las grandes guerras simplemente me dicen: "¡No chico! ¡Dios jamás permitirá que eso ocurra!". A todos se les olvida que los que estamos jugando el Juego por nuestros Mundos somos los humanos y Dios sólo interviene cuando los justos se lo piden.

Cuando conversaba con una de estas creyentes acerca de este importante tema yo le explicaba que en la humanidad no habían justos y que por eso nuestro Amoroso Padre Dios no intervenía para impedir la tan odiada guerra que se nos avecina. Ella me dijo: "¡Pero en el mundo hay mucha gente buena!" y yo le repliqué con cierta tristeza: "Buena si, pero no justa". 

Esta hermosa intervención de mi amada creyente me hizo recordar la vez en que Abraham intervino para evitar la destrucción de Sodoma y Gomorra: "¿Destruirás también al justo con el impío?" -(Génesis 18:23)-. Durante su intervención, el bueno y justo Abraham comenzó a insistirle a Dios que tomara en cuenta que tanto en Sodoma como en Gomorra pudieran haber cierta cantidad de JUSTOS por quienes valdría la pena no destruir a aquellos dos pueblos. Es interesante leer que la insistencia de Abraham termina cuando Dios simplemente se retira al llegar Abraham hasta el significativo número de JUSTOS que deberían habitar en un pueblo, una ciudad, un país,... un planeta para alcanzar la Clemencia de nuestro Amoroso Padre Dios. Evidentemente, no podemos concluir que la cantidad de justos que se requieran para alcanzar la Clemencia Divina sea simplemente 10 justos, puesto que no es lo mismo 10 justos en Sodoma y Gomorra (dos pueblos pequeños) que 10 justos en ciudades mucho más pobladas y menos aun en el planeta. Pudiéramos deducir que se refería al 10% de la población y ciertamente no creo que en la actualidad de nuestro planeta el 10% se corresponda con personas justas. Personas 'buenas' es posible que superen el 50% pero 'justas' no creo que lleguen al 1% de la población mundial.

La palabra 'bueno' viene del latín 'bonum' que significa 'conveniente', lo que hace referencia a aquello que es 'útil', y con el paso del tiempo comenzó a definirse esta 'conveniencia o utilidad' como la características de las cosas que son agradables, gustosas, divertidas o apetecibles o la cualidad de las 'personas que tienen tendencia natural a hacer el bien'. Pero el 'bien' es algo muy ambiguo porque lo que es bueno para algunos no tiene porque serlo para otros. Por ejemplo, atender a las necesidades del párroco de tu Iglesia es bueno pero si es a costa de desatender a tu familia pues no parece ser tan bueno, por lo menos para tu familia. Otro ejemplo más claro es dar limosna lo cual evidentemente es bueno, pero si lo haces para que los demás te vean y te aplaudan pues realmente no ha sido para tu beneficio espiritual. 

Muchas cosas hay que de lejos parecen buenas pero cuando las ves de cerca no son realmente buenas, para otros o quizás tampoco para ti. Consecuentemente ser buenos no es suficiente, si no se evalúa el bien que se hace. Y es aquí en donde entra en juego la 'justicia', la cual se puede definir  simplemente como 'darle a cada quien lo que merece' y en este sentido la justicia nos obliga evaluar nuestra bondad, para decidir quien la merece más y quien pudiera no merecerla. 

En este orden de ideas, en honor a la justicia es preciso aceptar y comprender que muchas veces debemos no ser tan buenos sino más bien exigentes, incluso con aquellos a quienes más amamos. Un ejemplo hermoso de esto lo podemos leer en el Libro de Job, de quien el mismo Dios dijo: "... no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal" -(Job 1:8)- y sin embargo, por no ser justo, fue duramente probado. Que por qué sé que no era justo, pues porque de haberlo sido nuestro Amoroso Padre Dios lo hubiera dicho, pero también porque lo puedo deducir en el comportamiento que tenía Job para con sus hijos, a quienes amaba muchísimo y les daba todo lo que le pedían, pero que no les educo en los caminos de Dios ni les enseñó a no abusar de las delicias mundanas. Job fue en extremo 'bueno' y mucho más para con sus hijos, pero no fue 'justo' al darle tanto amor y bienes que ellos malgastaban en fiestas, bacanales,... lujurias.  

Como pueden apreciar ser buenos y ser justos no significan necesariamente lo mismo, porque una persona buena puede ser "perfecta, recta, temerosa de Dios y apartada del mal" como Job, pero todas estas cualidades no le ayudarán a alcanzar la Clemencia de Dios. De manera que, a muchos podemos juzgarlos como 'buenos' pero a muy pocos como 'verdaderamente justos' porque el justo llega a ser poco querido por sus cercanos. Por eso, tal y como le ocurría a Job, a muchos de ustedes les cuesta educar y mucho más corregir a sus hijos, simplemente porque no quieren perder el amor de estos. 

Los justos no deben temer perder el amor de sus seres queridos porque los justos deben evitar amar más a las cosas y a otras personas que a Dios. De allí que nuestro Amado Yeshuá nos dijo que a a 'los pobres en espíritu' les pertenece el Reino de los Cielos. También nos dijo que, este Reino de los Cielos, les pertenecía también a los que fueran odiados por causa de procurar la justicia -(Mateo 5)-. 'Pobres en espíritu' son aquellos que pudieran tener muchísimos bienes materiales y personas amadas pero que aman a Dios mucho más que a esos bienes materiales o personas amadas y consecuentemente no temen perderlos. Como no temen perder a sus seres amados pues no les cuesta ser justo con ellos y les es sencillo corregirles cuando lo necesiten, pero tampoco les cuesta entregarles de sus bienes materiales cuando se los merezcan. 

Solemos confundir justos con buenos porque los 'verdaderamente justos' deben juzgar con benevolencia y compasión. A esta forma de juzgar se le denomina 'clemencia', la cual es propiamente la forma de juzgar de nuestro Amoroso Padre Dios. Pero evidentemente esta cualidad en nuestro Amoroso Padre Dios más que una cualidad es una Perfección, porque al Ser El Sumo Justo Juez pues jamás podrá darnos aquello que no nos merezcamos y si lo que nos merecemos es corrección pues eso es lo que nos dará, de allí que lo que estamos viviendo actualmente en todo el planeta es simplemente la consecuencia de lo que gran parte de la humanidad se merece, al alejarse tanto de Dios hasta el punto de que lo han convertido en un desconocido.

En esos días el Papa comentó en las redes sociales que los males que estábamos viviendo en la actualidad eran la consecuencia de que la humanidad se ha olvidado de mirar al Cielo y una persona al comentar lo escrito por el Papa escribió que todos se olvidaron de mirar al Cielo porque Dios se había olvidado de la humanidad y ya no respondía las oraciones de los hombres. Pues si la humanidad se ha olvidado de mirar al Cielo es porque se ha olvidado de hablar con Dios y consecuentemente la humanidad se ha alejado de Dios, luego no pueden esperar que Dios atienda sus sórdidas oraciones cuando los que se han alejado son ustedes. 

Con seguridad muchos de ustedes me preguntarán: "¿Y tú eres justo?", pues para ser justo con ustedes les diré que aún no logro ser verdaderamente justo, pero estoy esforzándome por lograrlo. Luego, con seguridad me harán otra pregunta: "Y si eres casi justo, ¿por qué no le pides a Dios que intervenga y nos evite la guerra y la pandemia?", pues como les vengo diciendo según lo veo yo la cantidad de justos que hay el planeta no es suficiente para que nuestro Amoroso Padre Dios intervenga para evitar el caos que un gran porcentaje de la humanidad están procurando. Y con seguridad saltará otra pregunta: "¿Si Dios te ama por qué permite que vivas en un mundo con tanto caos?", pues según lo veo yo, con el simple hecho de ayudarme a comprender todas estas cosas que hoy en día comprendo es la prueba de Su Amor por mí, porque este conocimiento me ayuda a caminar sereno y dichoso en medio de tanto caos. Como a Santa Teresa, a mí nada me turba, nada me espanta, porque sé que todo se pasa y Dios no se muda, la paciencia todo lo aguanta, quien a Dios tiene nada le falta, ¡SOLO DIOS BASTA!!!!

Por cierto, también pudiera ocurrir que todos estos rumores de guerra y realidades de la pandemia se pausen debido a que nuestro Amoroso Padre Dios considere que puede darnos un tiempito más para ver si recapacitamos. ¡EL ES DIOS Y HACE LO QUE QUIERE!!!! 


Escrito por: Noel Méndez