viernes, 31 de enero de 2020

¡YO EXULTARÉ!



En el día de ayer, conversando con un gran amigo, nos reíamos de la gran cantidad de maldad que se ha desatado en nuestro país. ¡Ciertamente es mejor reírse que llorar! Hablábamos acerca del nefasto comportamiento de la gran mayoría de los comerciantes en nuestro país, quienes parecen dejarse mover, como burdos títeres, por el diablo. 

Ayer en la mañana fui al Banco a retirar efectivo. La cola era inmensa, para que apenas nos dieran un billetito. Pase por un mercado dizque popular, para ver si estaban vendiendo el kilo de tomates a precios más accesibles que los de los supermercados. Resulta que no tenían. Me extrañó, porque el tomate es una hortaliza[i] que se da abundantemente en nuestras tierras.

Como el día de ayer cobré mi quincena y visto que no pude comprar nada, durante la noche, antes de acostarme, me puse a meditar en estas cosas y me entristecí, puesto que nuestro Amoroso Padre Dios siempre ha sido muy generoso conmigo.

Es común que no recuerde lo que sueño durante la noche. Pero frecuentemente suelo despertarme con algunas frases, a veces canciones, formando parte de mis pensamientos. Esta mañana desperté pensando en una hermosa frase: “¡YO EXULTARÉ[ii] EN EL SEÑOR!”. 

¡Gracias Papito! ¡Entendí el mensaje!

¡EL VERDADERO CREYENTE JAMÁS SE ENTRISTECE!, porque sabe y entiende que: “Providencia Divina es la Mano de Dios actuando en todas las cosas y hechos de la historia”. En consecuencia, todo Verdadero Creyente debe encontrar respuestas a los males que le sobrevienen, porque todos esos aparentes males son "Pruebas Divinas", que nos ayudan a crecer espiritualmente.

En mi caso entendí que, Tú siempre eres generoso conmigo, pero mermas en Tú Generosidad para mover a aquellos, con los que yo suelo practicar la Largueza, para que ellos también practiquen la Largueza. Por decirlo de alguna manera: "Me quitas a mí y le das a ellos, para que practiquen". Entendí que, aquellos que me acompañan aún tienen mucho que practicar.

MENSAJE

Al final de un Cántico de Habacuc[iii] podemos leer: «Aunque la higuera no echa yemas y las viñas no tienen fruto, aunque el olivo olvida su aceituna y los campos no dan cosechas, aunque se acaban las ovejas del redil, y no quedan vacas en el establo, yo exultaré con el Señor, me gloriaré en Dios mi salvador. El Señor soberano es mi fuerza, él me da piernas de gacela y me hace caminar por las alturas».

De manera que, ¡Sí! ¡Entendí el Mensaje!

Pero esto no evita que me entristezca, porque también sé y entiendo que, llegará el momento en que nuestro Amoroso Padre Dios haga nuevas todas las cosas.[iv] Y esto no es lo que me entristece, sino el hecho de mis Princesas aún no estén finamente preparadas para ese cielo nuevo y esa tierra nueva.

Todos los que me conocen saben que, comprendo perfectamente que significa fin de mundo, por lo que no suelo hablar de esto, tal y como lo suelen hablar los profetas del desastre. Sin embargo, debo aceptar que, ese hermoso Cántico de Habacuc, nos habla de la Parusía. Felizmente, Habacuc proclama: «El Señor viene de Temán; el Santo, del monte Farán: su resplandor eclipsa el cielo, la tierra se llena de su alabanza; su brillo es como el día, su mano destella velando su poder».

Pero Habacuc también nos advierte que, a esa Hermosa Venida, le anteceden ciertos eventos, que quizás hoy estemos viviendo muy a menudo. Tal y como les digo en muchos de mis escritos, no sé si aquello de lo que les hablo sea verdad, puesto que la verdad del más allá sólo la conoceremos cuando salgamos del más acá. En este orden de ideas, les aclaro que, no sé si se acerca un fin del planeta tierra o simplemente un fin de mundo, lo que si es cierto es que: “Cosas están ocurriendo, querido Teófilo, que parecieran hablarnos del fin”.

PERDÓN

Hace muchos, muchos años, una bella señora se me acercó después de un Envío. Sin reconocerla, se acercó a mí y me preguntó por mi mamá. Yo le dije que ella estaba residenciada en Portugal. Me preguntó: “¿Le escribes frecuentemente?”. Le respondí que nunca le escribo, porque me era más fácil hablar con ella por teléfono. La Hermosa Señora me dijo: “¡Escribe hijo! ¡Mira que lo que dejes escrito ayudará a otros a avanzar!”.

Pido perdón a la Hermosa Señora, porque quizás comencé a escribir 35 años tarde. Y digo tarde porque, sin ánimos de vanagloriarme, creo que ya no es posible ayudar a alguien a avanzar. ¡El fin parece inminente! Espero en nuestro Amoroso Padre Dios que, por lo menos esté a tiempo de poder ayudar a avanzar a mis Amadas Hijas. ¡MI MÁS GRANDE DESEO ES ENCONTRARME CON ELLAS EN EL CIELO NUEVO Y LA TIERRA NUEVA!

Perdón porque quizás llegué tarde para decirles que: ¡USTEDES SON RESPONSABLES DE SUS ALEGRÍAS Y DE SUS PENAS! ¡COSECHAN LO QUE SIEMBRAN! ¡Dios no desea el mal, sólo lo permite! La Voluntad de Dios es Su deseo eterno de que el hombre le pertenezca EN LI.BER.TAD. Es su voluntad que nosotros hagamos las cosas bien, es su voluntad que seamos felices, es su voluntad que le conozcamos, es su voluntad que le amemos. Con ese fin dirige todas las cosas, según su Providencia. Pero tristemente, nosotros haciendo uso de nuestra libertad, aquella que Dios nos otorgó por su Voluntad, cambiamos el plan y nos inclinamos a no hacer lo que Dios desea. Entonces todo sale mal, porque hay ausencia de Dios en las cosas que hacemos. ¡El mal no es otra cosa que la ausencia de la Gracia de Dios! ¡POR ESO DEBEMOS PROCURAR SU GRACIA!!!

SÚPLICA

En Artículos anteriores les aclaré qué es la Gracia de Dios. También les di algunas pautas para lograrla. Si no
procuran hacer un gran esfuerzo por obtenerla, yo no puedo hacer más por ustedes. Si nuestro Amoroso Padre Dios jamás vulnera nuestro libre albedrío, ¿cómo puedo yo obligarles a dar lo mejor de sí para obtener tan Precioso Regalo?

Sólo les puedo recordar que: “La vida es un tiempo perentorio. ¡Muy efímero! ¡Es absurdo perderla en banalidades!”.

¡No sé si esté cerca el fin de mi mundo! ¡No sé si esté cerca el fin de mundo de alguna de ustedes! ¡No sé si esté cerca el fin del planeta! En todo caso, les suplico que recuerden lo que nos advertía Yeshúa, en la Parábola de las Diez Vírgenes «¡SEAN PRUDENTES!»,[v] ¡NO SEA QUE LLEGUE NUESTRO AMADO PAPITO Y NO ESTEMOS LISTOS PARA SEGUIRLE A LA CASA!

¡Les suplico, MUY FERVIENTEMENTE!, si en algo me aprecian, ¡LUCHEN POR OBTENER LA GRACIA! ¡VENZAN A LOS DEMONIOS QUE LAS DOMINAN! ¡Quítenme esta angustia de pensar que me iré y que ya no volveré a verlas, en el lugar que Mi Papito me tiene reservado! ¡QUIERO VOLVER A VERLAS Y ABRAZARLAS Y BESARLAS! ¿Pueden concederme este deseo?

¡Mi deseo es que sean INMENSAMENTE FELICES! Por eso les suplico, si no es por mí, al menos por ustedes mismas, o por lo que más quieran: ¡ÁMENSE! De ser necesario todos los días ¡PRACTIQUEN EL AMOR! ¡Reúnanse y conversen! ¡Limen las asperezas entre ustedes! Dejen de hacerle caso al diablo que les hace creer que lo que tienen les pertenece. ¡Deslástrense del egoísmo! ¡COMPARTAN! Comprendan que: “¡Hay más felicidad en dar que en recibir!” !EVITEN LAS DISCUSIONES! ¡Deslástrense de los falsos orgullos! ¡Den su brazo a torcer! ¡Dejen de creer que alguna de ustedes tienen la razón! ¡ACEPTEN LA AMISTAD DE NUESTRO AMOROSO PADRE DIOS! ¡Siéntanse hijas del mismo Amoroso Padre Dios que es Mi Papito!

Antes del Epílogo del último Libro de la Palabra Divina, Dios nos deja una sentencia: «¡Dichosos los que laven sus vestiduras, así podrán disponer del Árbol de la Vida y entrarán por las Puertas en la Ciudad! ¡Fuera los impuros, los idólatras y todo el que ame y practique la mentira!». Practicar la mentira es hacer todo lo que el demonio nos pide que hagamos, ¡el demonio es el padre de la mentira![vi] El diablo se alimenta de las discordias, de las peleas, de los odios, de las idolatrías,… de todo aquello que nos aparta de nuestro Amoroso Papito Dios. El diablo no quiere que volvamos a la casa del Padre, él quiere que tanto nosotros, como nuestro Papito Dios, suframos por no reencontrarnos.

¡Qué difícil ha sido para mí sembrar! ¡Perdónenme si he empezado tarde y en mi desespero estoy lanzando las semillas desordenadamente! ¡Espero tener más tiempo para organizar la siembra! ¡No sé cuánto tiempo tengo! ¡Quisiera vivir 150 años para servir a mi Papito Dios COMUNICÁNDOLE!  Mientras tanto:

¡TENGO MIEDO DE IRME Y NO DEJARLAS VESTIDAS PARA LA FIESTA!!!

Y no lo digo por las señales, las cuales parecen indicar que el fin está cerca. Lo digo porque ciertamente no sabemos cuando llegará, pero lo que es seguro es que llegará y ES PRECISO ESTAR PREPARADOS. 






[i]   Botánicamente hablando, el tomate es una fruta, ya que se trata de la parte de la planta que crece a partir de una flor polinizada, contiene las semillas y luego ayuda a diseminarlas.  En el siglo XIX, en la Corte Suprema de los Estados Unidos, surgió una controversia acerca de considerar al tomate una fruta o una hortaliza, después de que una ley estableciese el pago de impuestos para las hortalizas importadas, pero no para las frutas. Ante la reclamación de los importadores, el tribunal estableció que el tomate era una hortaliza y que debía pagar el 10% estipulado. Como en mi país, debido a los altos precios alcanzados por este vegetal, pareciera que los agricultores están pagando el gravamen impuesto a los importadores norteamericanos, yo pienso que es una hortaliza. ¡MISTERIOS DE LA CIENCIA!

[ii]  Exultar: Mostrar gran alegría y gozo.

[iii]  Habacuc 3

[iv]  Apocalipsis 21

[v]  Mateo 25, 1-13

[vi]  Juan 8, 44: «Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El demonio ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.»

viernes, 24 de enero de 2020

VICIOS



Durante varios días seguidos, una muy querida amiga me ha solicitado seguidamente que le pida a Dios que la ayude con su trabajo. El caso es que, ella trabaja por su cuenta y la clientela, debido a la situación país, ha disminuido mucho por estos días.

Menciono lo de la situación país, sólo para recordarles que: ¡Hay Pruebas Divinas que son Colectivas! y, en consecuencia, todos los examinados deben vigilar sus reacciones ante las situaciones por las que atraviesa la colectividad.

Tristemente, muy pocos coterráneos han comprendido que el país se ha transformado en un inmenso Salón de Pruebas, en donde Dios está aprovechando para evaluar los comportamientos de sus hijos. ¡Muy pocos han logrado cambios espirituales en sus vidas! La gran mayoría de mis coterráneos, se están escudando en los malos comportamientos de quienes los rodean, para justificar sus propios malos comportamientos.

En muchos de mis escritos les suelo recordar una frase de Charles Baudelaire,[i] quien jocosamente decía: “El mayor logro del diablo es hacernos pensar que no existe”. ¡Y ciertamente es así! A los creyentes se les ha olvidado que el diablo existe y trabaja arduamente por consumir nuestras almas. Como se nos ha olvidado que existe ¡hemos dejado de combatirle!

Lo anterior lo traigo a colación porque, es mi humilde conclusión que,  quienes a éstas alturas del viaje, en el tren de nuestras vidas, no ha comprendido que lo que está ocurriendo en nuestro país es obra del diablo, pues con seguridad no está haciendo nada para combatirle. Algunos que si lo han comprendido ¡no saben cómo combatirlo!, porque les da miedo indagar acerca del diablo y sus seducciones.

El diablo, señores, no acostumbra a realizar sus trabajos tal y como lo vemos en algunas películas de exorcismos. ¡Le gusta más trabajar sutilmente! El diablo cree que su trabajo es comerse nuestras almas de a poquito, sin que nos percatemos de su presencia. ¡Por eso se esmera en realizar ese trabajo responsablemente! Cuando domina un cuerpo, para obligarnos a exorcizarlo, simplemente está jugando. El trabajo que el diablo se toma muy en serio es sembrar en nosotros los VICIOS y luchar para que nos ejercitemos en esos vicios, sin que nos parezcas que nos estamos enviciando.

Nota: Este Artículo lo escribo como complemente de uno que publiqué anteriormente, que lleva por título "Récipe para el alma". Quizás es conveniente que intenten comprender aquel Artículo primero, antes de querer comprender éste.

OÍDOS PARA ESCUCHAR

A mí me encanta cuando Yeshúa culmina sus enseñanzas con un: “¡EL QUE TIENE OÍDOS PARA OÍR, PUES QUE OIGA!”. Algunos dicen que, si hubiéramos vistos los gestos de Yeshúa mientras pronunciaba esa sentencia, y si Él hubiera podido pronunciar palabras que aparecieron en nuestro léxico mucho tiempo después de su estadía física en este planeta, entonces hubiera dicho: “¡El que tiene oídos para ESCUCHAR, pues que ESCUCHE!”. Y es que, muchos tienen los oídos sólo para oír, pocos usan tan maravilloso órgano para escuchar. [ii] En lo particular, al estar muy acostumbrado a ESCUCHAR, A MÍ ME PARECE QUE LO QUE Yeshúa dijo fue: ¡EL QUE TENGA CEREBRO, QUE LO USE!

La amiga de las que les comenté al inicio de éste Artículo es muy cercana, en consecuencia, me he enterado
muchas cosas de su día a día. Por ser tan cercana, ella debería haber leído todos mis escritos, mas tristemente no es así. ¡Creo que no ha leído ninguno! El caso es que, como creyentes deberíamos estar en conocimiento de todas las armas de las que disponemos para combatir las asechanzas del diablo, ¡incluso las más sutiles!, pero tristemente somos floojoooos.

La Biblia es una de esas armas, que nos ayudan a combatir al diablo, pero si no la lees, la investigas y la profundizas, ¡NO TE SERVIRÁ DE NADA! La Biblia está llena de un sinfín de Consejos para ejercitarnos a fin  fortalecernos y poder vencer en nuestras batallas contra las asechanzas del diablo. Algunos de estos Consejos te invitan a mantenerte orando, recitando y cantando Salmos, Himnos y toda clase de Cánticos Espirituales que te ayuden acercarte a nuestro Amoroso Padre Dios. Pero si tú lo único que haces es cantar lo que te ofrece el diablo, ¿cómo esperas vencer al diablo?

¿Cómo esperas acercarte a Dios sin procurarle? Esto es lo que le ocurre a mi querida amiga. Según ella, como ve que yo procuro a Dios, entonces a mí sí me va a oír cuando le pida prosperidad en el trabajo que ella realiza. Y resulta que yo no estoy en el tren de los genios, que conceden deseos, con tan solo decir ¡Shazam! Yo estoy en el tren de los que estamos procurando conocer a nuestro Amoroso Padre Dios, para luego tratar de darle a conocer. Y digo tratar, porque el auditorio de las charlas, para procurar acercarse a nuestro Amoroso Padre Dios, suele estar vacío. ¡Claro!, como el diablo no existe, ¡no hace falta que procuremos a Dios para vencer al diablo!

¡Tristes realidades mí querido Teófilo!

PECADOS

Soy poco propenso a escribir ésta palabra en mis escritos, por la exagerada connotación conceptual que suelen darle. De hecho, si buscan la definición de pecado en el diccionario de la RAE, visualizaran muchísimas definiciones de pecado. Como dicen por allí: “Todo es según el color del cristal con que lo mires”.

Algunos exégetas aseguran que la palabra ‘pecado’ es la derivación onomatopéyica de la palabra indoeuropea ‘pec’, que significa ‘peca’, la cual se traduce como ‘mancha’. Por eso a los lunarcitos que parecen manchas en la piel les denominan ‘pecas’. Podemos concluir que, un ‘pecado’ es simplemente una ‘mancha’. ¡Pero resulta que esta mancha está en el alma!

Muchos dibujan a los Santos con una especie de luz o aro de luz sobre sus cabezas. Lo que pocos saben es que ésta tradición artística se debe a que los primeros cristianos recordaban que a Yeshúa lo rodeaba una especie de luz, por lo que al dibujarlo intentaban recrear esta extraña de luz en sus dibujos. Con el tiempo, ésta recreación se traspasó a las imágenes que se pintaban de quienes consideramos ‘Santos’, para significar que también estaban ‘iluminados’.

A esta extraña luz se le suele denominar ‘aura, halo, aureola o nimbo’. Ciertos eruditos, estudiosos de la materia, han concluido que esta luz es el reflejo de la intensidad luminosa del alma de la persona. En consecuencia, mientras menos manchas tengamos en nuestras almas, más luminosas serán. Por eso, en nuestro amado Yeshúa esa luz era visible a simple vista, puesto que no tenía ninguna mancha.

En el caso mío, debido quizás a las múltiples manchas que tengo, para poder visualizar esa extraña luz, debo acudir a algún camarógrafo que posea una cámara denominada ‘kirlian’.[iii] En las fotos que emite este tipo de cámaras, se pueden visualizar una luz, de variados colores, que rodea nuestros cuerpos. En muchos casos, en ese hermoso haz de luz, se pueden apreciar algunas hendiduras, de color muy oscuro, que según los entendidos ¡SON LAS MANCHAS DEL ALMA!

EVITANDO LAS MANCHAS   

Estas terribles manchas, muchas veces se visualizan como que fueran mordiscos. ¡Como si algo se estuviera comiendo el alma! Algunos dicen que, son espíritus malvados que están perforando el alma para invadirla. Por eso, en mi Artículo “Récipe para el alma” les comenté que, ¡LOS VICIOS CARCOMEN EL ALMA!

Como les anoté, debido a que a veces oímos pero no escuchamos, decidí escribir este Artículo, como una ampliación del arriba mencionado, a los fines de explicar un poco más qué son los vicios. Esto en el entendido que, a veces la gente cree que entiende lo que leyó, sin conocer el verdadero significado de las palabras que lee.

La palabra ‘vicio’ procede del latín ‘vitium’, término que se asocia a diversos usos y significados como: ‘hábito dañino’, ‘defecto o mala calidad de algo’ y algunos otros significados relacionados con el consumo desordenado de algo que produce daño en nosotros. También se considera vicio, el hábito de hacer mal algo o de hacer una cosa perjudicial o que se considera reprobable.

Aclaro lo anterior porque, en el Artículo que les mencioné, hablo del ‘vicio de la avaricia’. Pero, como ocurre que, la gente al leer ‘vicio’ inmediatamente se imaginan a un alcohólico o a un drogadicto, suelen pensar que lo del ‘vicio de la avaricia’ no es con ellos, puesto que no sufren de ninguna de esas dos enfermedades, y no se detienen a meditar lo que les intento comunicar.

En este orden de ideas, les quiero comunicar que, cuando Santo Tomás de Aquino nos dice que “Los siete pecados capitales son vicios” es porque, el ejercicio, o la realización, o la ejecución… o el consumo desordenado de algún bien, producirá en nosotros un considerable daño. Comer, por ejemplo, no es malo, pero comer en exceso y desordenamente si lo es. Esto es lo que se denomina ‘gula’, lo cual es un ‘vicio capital’. El dinero tampoco es malo, pero el uso desordenado del dinero si lo es. Y esto es lo que se denomina ‘avaricia’.

Santo Tomás de Aquino explicaba que, «un vicio capital es aquel que tiene un fin excesivamente deseable, de manera tal que en su deseo, un hombre comete muchos pecados, todos los cuales se dice son originados en aquel vicio como su fuente principal. Decía también que los pecados o vicios capitales son aquellos a los que la naturaleza humana está tristemente inclinada». [iv] De manera que, a causa del vicio, un bien se hace tan excesivamente deseable que se convierte en algo más importante que Dios. Por eso es tan importante ejercitar las Virtudes Capitales, a fin de evitar que los vicios capitales se desarrollen, a tal nivel, que destruyan nuestra relación con el Verdadero Dios y por ende nuestra alma.

¡AL EJERCITARNOS EN LAS VIRTUDES CAPITALES ESTAREMOS EVITANDO LAS MANCHAS EN NUESTRAS ALMAS!

CALIENTE O FRÍO

En estos días leí un artículo que afirma que, el Papa Francisco sugirió que era mejor ser ateo que un católico hipócrita. Esta sugerencia es altamente válida, sobre todo si leemos sentencias tan severas como las que aparecen en Apocalipsis 3, 15-19, y cito:

«Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas. Yo reprendo y corrijo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete

Todo aquel que pretende a nuestro Amoroso Padre Dios tiene un gran problema: ¡A DIOS NO SE LE PUEDE ENGAÑAR! Tal y como nos lo recuerda Pablo: «No se engañen: nadie se burla de Dios. Se recoge lo que se siembra».[v] De manera que, cuando tú decides encontrarte con nuestro Amoroso Padre Dios, Él te toma la palabra y diligencia todo lo necesario para que se te cumpla TU DESEO de encontrarte con Él. Pero recuerda: ¡A DIOS SÓLO LE IMPORTA TU ALMA!, para Él, tu cuerpo y tu vida son secundarios. ¡ES TU ALMA LA QUE LE INTERESA!

Por eso te recomiendo que, antes de decirle a Dios ¡TE AMO!, antes de ofrecerte para ¡SEGUIRLE!,… antes de decirle o comentarle alguna cosa, que lo pueda convencer de que vales la pena, toma en cuenta el Consejo de nuestro amado Yeshúa: «Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla?»[vi]  Y no es que los quiera asustar, sino que, como dice Jorge, ¡ES PREFERIBLE QUE SEAS ATEO!

El largo preámbulo de este capítulo es necesario para aclarar lo siguiente:

Como les comenté, la amiga que dio motivos para escribir este Artículo complementario, me es muy cercana. Por eso conozco sus tibiezas. Por eso, ya yo veía venir este desventurado momento en su vida. Ya yo sabía que iban a mermar sus ingresos. Que ¿por qué lo sabía? Pues, porque ella procura a Dios y es tibia en su avanzar y, como nuestro Amoroso Padre Dios reprende y corrige a todos los que ama, era lógico que llegara este momento.

El caso es que, aunque ciertamente en la calle te encuentras con cualquier cantidad de gente que disfruta de la vida, gastando desmesuradamente riquezas –muchas veces mal habidas-, como si en nuestro país no estuviera ocurriendo un desastre y pareciera que les va muy bien en el ejercicio de la avaricia, tengo que informarte, AMIGA MÍA, que ese ¡NO ES TU CASO!, porque en algún momento tú le dijiste a Dios que lo amabas y Él te creyó. Y como te creyó, se esforzará por corregirte, incluso reprenderte, cuando te desvíes del camino. En consecuencia, tú no puedes andar por allí, como cualquier idólatra, malgastando las riquezas que Dios te otorgó, para que te ejercitaras en la 'largueza'.

Permítanme contarles parte de una conversación que mi amiga y yo sostuvimos cierto día. Se las comento porque quizás a alguien le sirva de algo. Resulta que, cierto día, mi muy querida amiga, algo entristecida porque tenía que ir a visitar a su mamá, me dijo:
- "¡Tengo que ir a casa de mi mami y no tengo dinero para comprarle comida!"
Como yo sé que algunos clientes le pagan en dólares, la miré con cara de circunspecto y le dije:
- "Y ¿no tienes dólares?"
Estirándose como si tuviera flojera de responder, o quizás haciendo tiempo para buscar alguna respuesta idónea en su cabeza, finalmente me respondió:
- "¡Ayyy, es que no consigo quien me los cambie!".
La miré con mucha tristeza porque supe que el diablo la estaba manejando a su antojo. Y es que muchos, cuando se les interpela en el amor, suelen estirarse, como espantando la flojera, para darse tiempo de encontrar en sus cabezas las respuestas que les permitan 'excusarse dizque sabiamente' de sus torpezas. Entonces comencé a hablar, sin parar, como suelo hacerlo cuando intento hacer comprender aquellas cosas que, por flojera, pocos comprenden. Entonces le dije:
- "¿Sabes querida amiga?  Puedes intentar engañarme a mí, incluso engañarte a ti misma, si tu quieres, pero a Dios, querida amiga, ¡NO SE LE PUEDE ENGAÑAR!"
Mientras ella me miraba, algo molesta por mi comentario, le dije:
- "¡Yo sé que la verdad duele! Pero, a riesgo de perder tu amistad, me tomaré el atrevimiento de recordarte algunas verdades. ¡No es posible que, habiéndote proveído nuestro Amoroso Padre Dios de dólares, tu mami o tus hermanos estén pasando hambre! ¿Crees que ese dinero es tuyo? Ese dinero te lo está proveyendo nuestro Amoroso Padre Dios para que te ejercites en la 'largueza', y saques de dentro de ti la semilla de la avaricia que el diablo logró sembrar dentro de ti, procurando aquellos frutos que le permitirán comerse tu alma. ¿Para qué crees se te están dando esos dólares?"
Bajando la cabeza, como apenada, me respondió:
- "¡Para viajar! ¡ME QUIERO IR DE ESTE HORRIBLE PAÍS!"
Compadeciéndome de su torpeza le pregunté:
- "¿Crees que después de haber convencido a nuestro Amoroso Padre Dios de que te dé Su Amistad, de que permita que te le acerques, te dejará ir del país sin que hayas logrado deslastrar la avaricia que hay en ti y en su lugar hayas sembrado y desarrollado la 'largueza'? Si lograras reunir lo suficiente para irte del país, sin haber respondido bien las preguntas de la Prueba Divina, con toda seguridad, en aquel país en donde logres llegar, te encontrarás con pruebas más difíciles de las que estás viviendo, en este país."
Ella me miraba muy extrañada por mis comentarios, entonces comencé a aclararle algunas palabras que muchos pronuncian sin conocer o realmente comprender lo que significan:
- "¿Sabes que significa Gracia? ¿Sabes que significa Santificante? Pues, la palabra 'Gracia' significa simplemente 'Gratis', para hacer referencia a aquello que nuestro Amoroso Padre Dios nos da de manera gratuita, es decir, ¡SIN QUE LO MEREZCAMOS O PODAMOS PAGAR POR ESE REGALO! Y la palabra 'Santificante' significa simplemente 'que aparta o separa'. Las dos palabras juntas significan que, cuando nuestro Amoroso Padre Dios te está dando ese 'Regalo', debes comprender que también te está 'apartando', 'separando', ¡ESCOGIENDO!, del resto de la creación, para darte ese 'Hermoso Regalo'. En consecuencia, ¡no esperes que te permita hacer lo que el resto de los mortales hacen, creyendo que nunca serán descubiertas, ni castigadas, sus faltas!"
Mirándome desconcertada, mi amiga preguntó:
- "¿Y cuál es ese Regalo?"
Riéndome, porque ciertamente sé que es la pregunta de las cuarenta mil lochas, le respondí:
- "Pues, ¡SU AMISTAD! Somos su creación y Él es ¡DIOS! La única forma de que algo tan infinitamente pequeño haga ¡AMISTAD! con Alguien tan Infinitamente Grande, es que ¡EL MÁS GRANDE! decida regalarle Su Amistad. Por eso decimos que es ¡GRATIS!, porque como obras creadas no merecemos nada de nuestro Creador. ¡TODO LO QUE EL NOS DA ES GRATIS! Aunque ciertamente, cuando nos da Su Amistad, tenemos que comprender que es un Amigo muy celoso, que espera de nosotros una amistad ¡SINCERA! y en consecuencia, como Sabe que por ser creaturas estamos sometidos a ciertas fragilidades, pues cuando ve que nos estamos alejando de Su Presencia, se esfuerza por evitar que nos alejemos y procura corregir nuestro desvarío." 

Al parecer, mi querida amiga no comprendió muy bien lo que le expliqué porque, al paso de algunos días, pasando yo cerca de una famosa y costosa heladería, logré visualizarla, a través de la vidriera, degustando un suculento helado. Esperé que saliera de aquel local y cuando me vio se ruborizó, entonces le pregunté:
- "¿Qué haces malgastando el dinero con el que deberías estar comprándole comida a tu familia?" 
Bastante molesta me respondió:
- "¡ESE DINERO YO ME LO GANÉ CON MI ESFUERZO! ¡Para eso trabajo! ¡Me puedo dar un gusto cuando quiera!" 
En seguida le recordé:
- "¿Segura que ese dinero te lo ganaste? ¿Crees que nuestro Amoroso Padre Dios está permitiendo que ganes en dólares para que los malgastes avaramente? ¿Se te olvidó que se te está dando ese dinero para que te ejercites en la largueza?"

Tristemente muchos hay quienes ¡NO COMPRENDEN!  o no les interesa comprender que: "Ni una sola hoja de un árbol se cae, sin que Dios lleve cuenta de ello". Exceptuando tu 'Libre Albedrío' ¡NADA SE ESCAPA DE LAS MANOS DE NUESTRO AMOROSO PADRE DIOS! ¡Toooodooo lo que tenemos nos lo ha otorgado nuestro Amoroso Padre Dios PARA NUESTRO BENEFICIO! Somos nosotros los que, ejercitando mal nuestro 'Libre Albedrío', convertimos esos beneficios en males para nuestras almas. Al que actúa así nuestro Amoroso Padre Dios les dice: “Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas. 

Cuando nuestro Amoroso Padre Dios te provee de riquezas para que te ejercites en la ‘largueza’, ¡EVITA CAER EN LA AVARICIA!, porque si eres uno de aquellos que lograron convencerle de 'Regalarte Su Amistad', pues te QUITARÁ aquello que evita que sean AMIGOS y te hará incluso más pobre de lo que ya eras, antes de que Él te diera las riquezas, que mal utilizaste. ¡TEN SIEMPRE PRESENTE LO QUE LE OCURRIÓ A JOB! ¡No seas irresponsable con las riquezas que nuestro Amoroso Padre Dios te otorga para tu crecimiento espiritual!  
  
CONCLUSIÓN

No puedo pedir por ti, mi muy querida amiga, porque eso sería no comprender lo que dijo nuestro amado Yeshúa: «¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿o si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?».[vii] Si el dinero, que es algo bueno, no te sirve para ejercitarte en la ‘largueza’, sino que para mal se convierte para ti en el desarrollo de la avaricia, es como si tú le estuvieras pidiendo a nuestro Amoroso Padre Dios un pan, un pescado o un huevo (lo cual es bueno) y Él te estuviera entregando una piedra, o una serpiente, o un escorpión (lo cual es algo malo). En pocas palabras: ¡SI EL DINERO CARCOME TU ALMA PUES NO ESPERES QUE NUESTRO AMOROSO PADRE DIOS TE LO DÉ!

¿Me preguntas si hay forma de revertir lo que hiciste? ¡Pues claro! ¡Siempre hay forma de volver al camino indicado! La forma la desconozco. En principio creo que, tanto de pensamientos, como de palabras y de obras, debes demostrar que te estas ejercitando en la ‘largueza’. Quizás con el tiempo nuestro Amoroso Padre Dios concluya que necesitas más dinero para seguir ejercitándote. Pero cuidado, porque te podrás engañar a ti misma, con falsos pensamientos, palabras y obras, pero ¡A DIOS NO SE LE PUEDE ENGAÑAR!

A los que por alguna extraña razón han logrado convencer a nuestro Amoroso Padre Dios que ustedes valen la pena, les recuerdo que: ¡Si tienen riquezas, éstas les han sido proveídas para que se ejerciten en la largueza! No cometan el triste error de mi amiga al caer en la avaricia, no sea que obliguen a nuestro Amoroso Padre Dios a corregirles, o incluso a reprenderles, para salvar sus almas. Recuerden: ¡A nuestro Amoroso Padre Dios sólo le interesa tu alma!


Escrito por: Noel Méndez
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[i]  Charles Baudelaire: poeta, ensayista, crítico de arte y traductor francés. Paul Verlaine lo incluyó entre los poetas malditos de Francia del siglo XIX, debido a su vida bohemia y de excesos, y a la visión del mal que impregna su obra. En sus tiempos se le consideraba un satánico.

[ii] Escuchar y oír, para muchos es la misma cosa, pero ESCUCHAR implica la interpretación del lenguaje –palabras y gestos- para darle un SIGNIFICADO al sonido que ingresa en nuestros oídos. Oír es simplemente percibir el sonido. Por eso nos es posible dejar de escuchar cuando queramos, aunque se nos haga imposible dejar de oír. Esto muchas veces nos ocurre cuando nos están aleccionando o aconsejando.

[iii]  Kirlian: Se denomina cámara Kirlian a una cámara capaz de plasmar en una imagen el efecto corona de cualquier objeto u organismo al aplicar un campo eléctrico sobre una placa.

[iv]  Suma de Teología – Parte II – II (b) - Cuestión 153 – Artículo 4

[v]  Gálatas 6, 7

[vi]  Lucas 14, 28

[vii]  Lucas 11, 11-13

[viii]  Emulando: Éxodo 20, 3-6 y Deuteronomio 6, 4-9


miércoles, 22 de enero de 2020

SIEMPRE ES TIEMPO DE LA GRACIA



Durante la Homilía de la Misa del Domingo pasado, el Sacerdote celebrante comentó que, en algunas oportunidades se ha encontrado con antiguos feligreses que se han cambiado a otras Iglesias, distintas a la Católica,  que le expresan, con especial alegría, que se habían cambiado porque ahora si habían encontrado a Cristo.

Este comentario lo hizo porque, en días recientes había invitado a los parroquianos a participar de unas jornadas de reflexión parroquial y casi nadie había acudido al llamado. Con su triste anécdota quiso recordarnos nuestra falta de compromiso con la comunidad en la que vivimos, que de alguna manera expresa nuestra falta de conocimiento acerca de lo que significa ser cristiano.

¡EL CRISTIANO DEBE SER OTRO CRISTO! Pero ¿cómo imitar a Cristo si no le conocemos? y ¿cómo conocerle si no le investigamos?

El Sacerdote también comentó que, los católicos somos pocos propensos a crecer espiritualmente. Somos flojos para salir de nuestras vanas comodidades. Nos acomodamos muy bien con unas cuantas oraciones y con asistir a Misa, a lo sumo cada Domingo, siempre y cuando no tengamos otra cosa que hacer. Bien decía el Padre Hurtado: ¡QUÉ MULAS SOMOS LOS CATÓLICOS!

No estoy muy seguro de que aquellos que le han comentado a aquel Sacerdote que “¡Ahora si encontré a Cristo!”, realmente lo hayan encontrado, porque ese mismo comportamiento ateo funcional de los católicos lo he podido apreciar en algunas comunidades cristianas, distintas a la Católica, que he podido visitar. Sobre todo en estos tiempos de Prueba, he podido observar en muchos cristianos (católicos y no católicos) la ausencia de Cristo en sus vidas.

GRACIA DIVINA

En la misma Homilía, el Sacerdote comento que, la Gracia de Dios en un cristiano debe generar verdaderos cambios en su vida. Dijo: “¡No puede ser que pasen treinta años y un cristiano siga siendo el mismo!”. También repetía insistentemente: “Los rezos y las prácticas de piedad están muy bien, pero ¡TENEMOS QUE IR UN POCO MÁS ALLÁ! ¡NO PODEMOS SER CONFORMISTA CON NUESTRA FE!”.

Tristemente la Gracia de Dios no puede hacer mella en aquel que no la procura. ¡LA GRACIA DE DIOS AUMENTA EJERCITÁNDOLA! No debemos conformarnos con unos simples rezos, ¡DEBEMOS ESFORZARNOS POR ALCANZAR LA VERDADERA COMUNICACIÓN CON DIOS! ¡DEBEMOS HACER DE NUESTRA VIDA UNA ORACIÓN!

En algunos de mis anteriores escritos he definido conceptualmente la Gracia de Dios, pero conocer la
definición conceptual sin profundizar las implicaciones de lo qué es la Gracia, no me moverá a crecer espiritualmente.

Ya les he comentado que, ‘Gracia’ significa simplemente ‘Regalo’, algo que se nos da gratis. ¡Justamente este ‘regalo o gracia’ es la acción benevolente de Dios en la vida del hombre, que lo mueve a hacer el bien! ¡Es Dios quien decide manifestársenos primero! ¡Es Dios quien nos escoge! ¡Es Dios quien nos llama! ¡Es Dios quien nos mueve hacia Él! ¡Es Dios quien decide salvarnos! ¡Es Dios quien se hace presente en nosotros! ¡Y todo esto gratis, no porque lo merezcamos, sino porque Él quiere regalárnoslo! ¡Él nos quiere dar el regalo de Su Presencia en nuestras vidas, gratis y libremente, PERO YO DECIDO SI LO ACEPTO O NO!

Se lee fácil pero, ¿conoces las implicaciones de recibir ese regalo? Si yo te regalara un auto, con toda seguridad comprenderías que ha de ser TU RESPONSABILIDAD mantener en perfecto funcionamiento ese auto. Ciertamente te encargarías de realizarle los servicios de cambio de aceite, renovarías los cauchos y la batería -cuando lo requirieran-, mantendrías tu licencia de piloto vigente y los papeles en orden,… en fin: ¡TE OCUPARÍAS DE MANTENER EN PREFECTO ESTADO AQUELLO QUE TE REGALÉ! Entonces, si Dios te regala Su Amistad ¿por qué no te esfuerzas por mantenerla?

Y si! Eso es la Gracia de Dios: ¡SU AMISTAD!, que ciertamente no es poca cosa, ¡ES LO MÁS MARAVILLOSO QUE TE PUEDE PASAR!

LOGRAR MIL AÑOS DE ESPIGAS CADA DÍA

¿Se imaginan la alegría que puede significar para un sembrador contar con la producción de mil años de espigas en un solo día? Pues, eso siente aquel que cuenta con la Gracia, la Amistad de nuestro Amoroso Padre Dios. Pero no les voy engañar, ¡LA AMISTAD DE DIOS ES DIFÍCIL SOSTENERLA! Y es que es un Dios tan celoso de sus amigos, que siempre espera de nosotros un poco más. ¡NOS QUIERE ENTEROS Y BRILLANTES! ¡SIN RESERVAS! ¡ASÍ TAL CUAL SE DA ÉL!

De manera que, es muy común encontrar en la Palabra Divina pasajes muy significativos acerca de la amistad de Dios con sus Verdaderos Amigos. A mí me encanta releer la Amistad de nuestro Amoroso Padre Dios con mi gran Hermano Elías. Así como Elías, a veces siento a nuestro Amoroso Padre Dios tan cerquitica que me quiero como morir de la emoción. La mayoría de las veces lo siento tan distante que me desespero pensando ¿en qué le he fallado? La gran mayoría de esas tortuosas veces descubro que, nuestro Amoroso Padre Dios no anda tan pendiente de mis caídas como de mis levantadas. ¡No son mis fallas las que le preocupan! ¡Son mis formas de enfrentar las fallas las que le molestan! ¡EL DESEA VERME CRECER! ¡ES SU GRAN AFÁN! ¡SE MUERE POR VERME CRECER! Y por eso me prueba constantemente. Como al oro, ¡QUIERE VERME BRILLAR!

Solo hay una regla para lograr la Amistad de nuestro Amoroso Padre Dios: ¡ESFUÉRZATE UN POCO MÁS CADA DÍA! ¡NO TE DUERMAS EN LOS LAURELES! ¡Algo tan preciado no lo puedes obtener flojeando! ¿Sabes que significa dormirse en los laureles?, pues: creer que con lo que has logrado ya es suficiente. Toma en cuenta que, para Dios, quien constantemente crea, nunca nada es suficiente.

Cuando sientas que Dios como que se ha apartado de ti, imagínatelo sentado a la distancia, mirándote expectante, como preguntándose: “¿Qué hará ahora Noel? ¿Correrá hacia Mí? ¿Caminará? ¿Se quedará sentado en el suelo?... ¿Qué hará Noel para acercarse a Mí?”. Por eso me levanto cada mañana haciendo unos pequeños ejercicios de estiramiento y agradeciéndole que me suenen los huesos: ¡Estoy vivo y me puedo mover! ¡Algo crujiente, pero vivo! Le agradezco por los hermosos sueños de la noche y le reclamo por las pesadillas. Luego, sabiendo que soy yo quien se debe acercar, me pongo a meditar en lo que debo hacer para crecer espiritualmente, como: Leer la Palabra Divina, o leer un buen libro, o es cuchar canciones religiosas, o practicar algún idioma,… y cuando me deja ver televisión, pues aprovecho de meditar alguna cosa para escribirles.

¡SIEMPRE ES TIEMPO DE LA GRACIA! ¡DESPIERTE EL ALMA DORMIDA!

¡Ahí les dejo esa perla! ¡Espero les sirva de algo! Yo, por mi parte, continuaré sembrando mientras tenga vida, ¡aunque me cueste fatigas! ¿Qué si me canso? Pues les diré que a veces me agoto un poco al escribir, como decía un filósofo, a los ‘amigos invisibles’. Pero, ciertamente me siento gozoso de continuar escribiendo, porque lo bueno y noble perdura eternizado en la dicha. Yo soy un simple sembrador. Yo diría que más bien que apenas soy un lanzador de semillas. ¡HA DE SER MI PADRE QUIEN COSECHE! Yo mientras, ¡seguiré sembrando!, sabiendo que ¡SU GRACIA ME SOSTIENE! Y así, al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ¡alabaré tooodaaa mi vida!, en el rosario de las horas, de las noches y los días.

Escrito por: Noel Méndez





RÉCIPE PARA EL ALMA



En estos días nos ocurrió un hecho muy curioso, que tristemente en mi país no es tan curioso, sino más bien muy común. Estaba con una de mis Princesas comprando en un conocido local comercial y resulto que, intentando ella pagar con un billete de 20$, le rechazaron el billete porque estaba mínimamente rasgado, en el dobles de uno de sus bordes. ¡Tan mínimo que no superaba el milímetro!

En aquellos momentos pensé que, o bien los dueños de aquel local no han viajado a los Estados Unidos, por lo que no han visto los dólares que circulan por allá o bien los dueños de aquel local están enmarcando los billetes de dólar que reciben, para darles uso en un futuro lejano. La primera suposición es triste, puesto que no han viajado. La segunda suposición es nefasta, puesto que están haciendo del dólar un dios y esto es idolatría.

Pensando un poco en las implicaciones de lo ocurrido, llegué a la conclusión de que, la mayoría de mis coterráneos, cuidado sino todo el planeta, desconocen los vicios capitales y sus repercusiones. Lo que me obliga a suponer que tampoco conocen las Virtudes, las cuales son aquella especie de fuerza interior que permite al hombre tomar las decisiones correctas, incluso en las situaciones más adversas, para tornarlas a su favor, en la procura de su crecimiento espiritual.

Las virtudes son para el alma lo que las vitaminas son para nuestro cuerpo, por eso nuestro Amoroso Padre Dios nos las receta conforme nos van haciendo falta, a los fines de que logremos un sano crecimiento espiritual, lo cual ciertamente redundará en nuestro sano desarrollo físico y material.

PROVIDENCIA Y VOLUNTAD DIVINA

Para que comprendan un poco el tema de las virtudes deben comprender primero lo que significa Providencia y Voluntad Divina. Para comprender un poco lo que es Providencia y Voluntad Divina deben tratar de ACEPTAR lo que significa EL INFINITAMENTE SABIO.

Yo he llegado a la conclusión que los males de este mundo se han multiplicado en sumo debido a nuestra lejanía de Dios. Para muchos ésta lejanía es el producto de su simple decisión de alejarse o no querer creer en aquello, o más bien Aquel, que no comprenden. ¿Pero cómo lo van a comprender si no lo buscan? Para otros, la decisión de alejarse es involuntaria, puesto que rezan y cumplen con ciertos ritos de la religión que practican, pero tampoco buscan a Dios con diligencia (leyendo, investigando, profundizando) y en consecuencia se convierten en ateos funcionales, o como suelo decir: “Son aquellos que ¡CREEN CREER!”.

Lo que les quiero decir es que, poco comprenderán lo de las Virtudes Divinas si no comprenden qué o quién
es Dios. Para comprender que significa este sencillo vocablo, es preciso que leamos, investiguemos y profundicemos todo aquello que se refiere o nos conduce a Dios. Si no nos esforzamos para atraparlo seguiremos viviendo en la lejanía propia de los que ¡CREEN CREER!.

Ciertamente entiendo que, para el hombre resulta casi imposible apreciar o conocer lo que verdaderamente es Dios, porque debido a nuestra torpe capacidad cognoscitiva solemos cometer el mismo error que Pedro[i] y nos dejamos guiar por nuestros sentidos naturales. Por eso Tomás de Aquino decía: “A Dios le conocemos a partir de las perfecciones que procedentes de Él están presentes en las criaturas. Tales perfecciones son más sublimes en Dios que en las criaturas. Nuestro entendimiento las aprehende tal como están en las criaturas, y tal como las aprehende, así las llama”.[ii] En consecuencia, ¡sólo nos es posible conocer a Dios intentando comprender y aceptar Sus Perfecciones!

Una de las Perfecciones Divinas es la que se conoce como: SABIDURÍA DIVINA. En Dios, esta perfección, la dividimos en dos: una es la que conocemos como ‘Ciencia de Dios’ por la cual Él SABE perfectamente todas las cosas. Ve y conoce lo pasado, presente y futuro, sin que se le oculten los más secretos pensamientos. Es decir, Dios no necesita reflexionar ni inquirir, pues Él con una sola mirada ve y penetra todo lo que era, es y será. La otra perfección que se deriva es propiamente la ‘Sabiduría de Dios’ mediante la cual Dios ORGANIZA todas las cosas de la manera más conveniente para lograr Su Intención. ¡Nada se escapa del alcance de su mano!

Si comprendes tooodaaas las implicaciones de lo que significa INFINITAMENTE SABIO, entonces estás preparado para comprender y aceptar que, la Providencia Divina es ‘La Mano de Dios actuando en todas las cosas y hechos de la historia’. Dios ha creado todas las cosas y con su providencia las sostiene. Las criaturas no tienen su causa en sí mismas, sino que tienen siempre su causa en Dios, del que reciben constantemente el ser y el obrar. Por eso, si la Providencia Divina no conservara las cosas con el mismo poder con que las creo en un principio, volverían enseguida a recaer en la nada.

Alguno refutará: “¡Pero el mal existe! Entonces, ¿Si todo lo ordena Dios con su mano?, debo concluir que ¿el mal proviene también de Dios? Y es aquí en donde debo aclararles lo referente a la Voluntad de Dios, la cual se puede definir como el ‘deseo eterno de Dios de que el hombre le pertenezca EN LIBERTAD’. Es Su Voluntad que nosotros hagamos las cosas bien, es Su Voluntad que seamos felices, es Su Voluntad que le conozcamos, es Su Voluntad que le amemos. Con ese fin dirige todas las cosas, según Su Providencia. Pero tristemente, nosotros haciendo uso de nuestra libertad, aquella que Dios nos otorgó por Su Voluntad, cambiamos el plan y nos inclinamos a no hacer lo que Dios desea. Entonces todo sale mal, porque hay ausencia de Dios en las cosas que hacemos. ¡El mal no es otra cosa que la ausencia de la Gracia de Dios!

VIRTUDES

Espero que hayan comprendido que, la Providencia de Dios se orienta al bien del hombre para que este se incline a su Voluntad, la cual es simplemente: el bien del Alma. En su amorosa providencia Dios lo ha orientado todo a fin de que le conozcamos y, a través de la historia, se le ha manifestado al hombre de diferentes maneras, a unos lejano y a otros cercano, pero en todo caso, esperando que todo aquel que decida creer en Él lo haga no por obligación sino porque quiere hacerlo libremente. Luego, a los fines de lograr su deseo, nuestro Amoroso Padre Dios provee al alma de ciertas Virtudes y Dones que ayudan al hombre a permanecer en Su Gracia y ayudar a otros a descubrirla.

Gracia’ significa simplemente ‘Regalo’, algo que se nos da gratis. Viene de la palabra griega  jaris’, traducida al latín por ‘gratia’, que en el Nuevo Testamento, con mucha frecuencia significa ‘el favor divino, o bien la benevolencia gratuita y misericordiosa de Dios hacia los hombres’. ¡Justamente este ‘regalo o gracia’ es la acción benevolente de Dios en la vida del hombre, que lo mueve a hacer el bien! ¡Por Gracia somos salvos! ¡Es Dios quien decide manifestársenos primero! ¡Es Dios quien nos escoge! ¡Es Dios quien nos llama! ¡Es Dios quien nos mueve hacia Él! ¡Es Dios quien decide salvarnos! ¡Es Dios quien se hace presente en nosotros! ¡Y todo esto gratis, no porque lo merezcamos, sino porque Él quiere regalárnoslo! ¡Él nos quiere dar el regalo de la salvación, gratis y libremente, PERO YO DECIDO SI LO TOMO O NO!

Virtud cristiana consiste en la facultad sobrenatural y el constante empeño de hacer lo que es grato a los ojos de Dios. Las dividimos en dos. Primeramente tenemos las Virtudes Teologales, las cuales se denominan Teologales o Divinas porque vienen inmediatamente de Dios y a Dios inmediatamente refieren. Son tres. A saber: la Fe, que es la virtud mediante la cual creemos firme e inquebrantablemente todo cuanto Dios mismo nos ha revelado a través de Su Palabra, ya sea verificable o no para la ciencia. Evidentemente, si crees en lo que Dios te ha comunicado a través de Su Palabra, habrás de creer también en ese Dios que trata de comunicarte algo. Le sigue la Esperanza, que es la virtud mediante la cual confiamos firmemente alcanzar todo cuanto Dios nos ha prometido, a saber: el perdón de nuestros pecados, su gracia santificante y la felicidad eterna. La tercera es la Caridad, que nos induce a entregarnos de corazón a Dios, que es nuestro supremo Bien, digno de todo amor, para serle gratos por el cumplimiento de su Santísima Voluntad y llegar a la unión con Él.

El segundo grupo de Virtudes las conocemos como las Virtudes Morales porque tienen por objeto inmediato ordenar nuestras costumbres o conducta moral de una manera que agrade a Dios. Las Virtudes Morales se dividen en dos grupos. Un primer grupo denominado ‘Virtudes Cardinales’, por ser estas el principio y el fundamento de las demás virtudes, las cuales son:
  • · Prudencia, que consiste en conocer lo que es verdaderamente bueno, y emplear con acierto los medios de llevarlo a cabo.
  • · Justicia, la cual consiste en estar siempre dispuesto a dar o dejar a cada quien lo que le pertenece.
  • · Templanza, la cual consiste en controlar las inclinaciones y deseos del apetito sensual, del  deseo del mundo, sobre todo el apetito desordenado de comer, beber, dormir y otros tantos apetitos mundanos, que al no controlarlos pueden apartarnos del bien.
  • · Fortaleza, que consiste en que ninguna clase de trabajos ni persecuciones sean capaces de hacernos retroceder en el camino del bien.

El segundo grupo de las ‘Virtudes Morales’, son aquellas que nos ayudan a combatir nuestras malas inclinaciones, conocidas propiamente como ‘VICIOS’, aunque se suelen denominar pecados capitales.[iii] Las virtudes que se oponen a los siete pecados capitales son:
  • ·  Contra la Soberbia - Humildad, que consiste en reconocer nuestra bajeza, a fin de sabernos incapaces de todo lo bueno que hacemos y se lo atribuyamos todo a Dios.
  • · Contra la Avaricia – Largueza, que es la prontitud de ánimo de socorrer con nuestros bienes a los necesitados y en contribuir con ellos a otros fines laudables o buenos.
  • ·  Contra la Lujuria - Castidad, que consiste en tener controlados todos los apetitos y deseos impuros. Evidentemente, la Castidad se parece bastante a la Templanza, pero lo que ocurre es que al ejercitar la Castidad fortalecerás la Templanza y vencerás la lujuria.
  • · Contra la Ira – Mansedumbre, que consiste en reprimir todo movimiento de ira o indignación y todo deseo de venganza.
  • · Contra la Gula – Templanza (la cual definí en las Cardinales)
  • · Contra la Envidia – Caridad, perteneciente también al grupo de las Virtudes Teologales, debido a que, además de inducirnos a entregarnos de corazón a Dios, que es nuestro supremo Bien, digno de todo amor, para serle gratos por el cumplimiento de su santísima voluntad y llegar a la unión con Él, también nos mueve a amar al prójimo como a nosotros mismos, deseándole todo bien e interesándonos sinceramente en sus alegrías y quebrantos. Al movernos a amar al prójimo, procurando siempre su bien, evidentemente nos mueve a evitar la Envidia, al alegrarnos por sus éxitos.  
  • · Contra la Pereza - Diligencia, la cual consiste en el constante empeño de servir a Dios con voluntad y alegría, promoviendo en lo posible su mayor honra y gloria, y cumpliendo fielmente con nuestras obligaciones.

Sé que también les nombre los DONES, pero de estos hablaremos en próximas entregas, porque los Dones se nos obsequian después de alcanzar ciertas Virtudes. En consecuencia, ¡ESFUÉRCENSE POR EJERCITARSE EN LAS VIRTUDES PARA QUE SE LES OBSEQUIEN LOS DONES QUE LES PERMITIRÁN ALCANZAR LA GRACIA DE SENTIR Y VIVIR EN LA PRESENCIA DE NUESTRO AMOROSO PADRE DIOS!   

AVARICIA

Algunos de los vicios que pueden carcomernos el alma son muy evidentes, como la ira y la pereza. Otros suelen ser poco identificables puesto que se esconden detrás de las fragilidades de nuestra ignorancia. Así como ocurre con el ‘odio’, que suele ocultarse detrás de la exagerada connotación conceptual que le confieren, algunos ‘vicios’ son prácticamente imperceptibles porque se esconden detrás del vago conocimiento que tenemos acerca de ese vicio. Algunos creen que, si en apariencia no eres egoísta entonces no eres avaro. ¡Nada más lejos de la realidad!

Intentando resumir las múltiples definiciones que le dan a la palabra ‘avaricia’, podemos decir que es simplemente deseo desmesurado de adquirir fortuna para acumularlas. Tristemente, al no comprender lo que significa la palabra desmesurado y sus implicaciones, solemos pensar que no sufrimos de ese vicio.

Ahora bien, la persona que tiene avaricia se le llama avaro y se define simplemente como una persona que no es capaz de gastar y mucho menos compartir con nadie sus bienes. De manera que, el común de la gente suele concluir que, si gasta dinero en zapatos, en vestidos, en joyas… pues no es avaro, porque no está acumulando dinero, aunque si está acumulando ‘riquezas’. Muchos de estos malgastadores suelen escudarse en que de vez en vez contribuyen con las necesidades de los demás y en consecuencia concluyen que no sufren del vicio de la avaricia. Pero suele ocurrir que, hay quienes contribuyen con aliviar las cargas de los demás y luego viven recordándoselo, convirtiéndose así en una carga adicional para el ayudado.

¡Pudiera ser que no seamos ‘egoístas’ pero si seamos avaros!  Esto ocurre cuando nos acostumbramos a compartir las cosas que muchas veces nos sobran y nos olvidamos de compartir algunas que nos reservamos egoístamente. Cuando guardamos objetos, alimentos, dinero,… ¡TESOROS!, para nuestro uso MUY PERSONAL, estamos siendo avaros. Cuando vemos a aquellos que viven con nosotros estar pasando por alguna necesidad económica y tenemos recursos para asistirles y sin embargo no lo hacemos ¡ESTAMOS SIENDO AVAROS!, porque el diablo nos hace creer que ese dinero que ‘estamos atesorando’ nos lo hemos ganado con nuestro esfuerzo, sólo para nuestro disfrute.

Ven lo sencillo que es para el diablo ocultarnos un vicio tan destructivo. ¡La Avaricia es un pecado capital tan grave que incluso cuenta con su propio Demonio: 'mammón'! Si bien es cierto que, la palabra ‘mammón’ es sinónimo de ‘riqueza’, según las diferentes lenguas habladas en la edad antigua, para muchas de éstas antiguas culturas ‘mammón’ era el ‘dios de las riquezas’, que por demás tenía aspecto de demonio. Debido a esto, muchos exégetas han concluido que, cuando Yeshúa dijo: «Ningún sirviente puede servir a dos amos; porque odiará a uno y querrá al otro, o será fiel a uno y despreciará al otro. No se puede servir a Dios y a las riquezas»,[iv] realmente pronunció la palabra ‘mammón’, en consecuencia se refería a que no podemos servir a Dios Padre y, a la vez, al ‘demonio de las riquezas’.

Al igual que el ‘odio’, el diablo ha logrado ocultar al ‘demonio de la riqueza’ detrás de los epítetos exageradamente destructivos que le otorgan a la ‘envidia’. Cuando buscamos el significado la palabra ‘envidia’, frecuentemente leemos significados grotescos, como: “Es el AFÁN, ANHELO, VEHEMENCIA o la AMBICIÓN de manera DESORDENADA de poseer, logar o de adquirir riquezas para poder ALMACENARLAS”. y cuando buscamos la definición de algunos de estos macabros adjetivos, nos encontramos con definiciones más tenebrosas todavía. Como por ejemplo, al buscar ‘anhelo’, conseguimos que hace referencia a un DESEO, ANSIA, APETENCIA, EMPEÑO de conseguir una cosa por los propios merito o de manera AMBICIOSA, sin necesidad de ganarlas con algún esfuerzo de nuestra parte.

Consecuentemente, al leer estas definiciones tan terribles nos parece que no sufrimos de la envidia, porque si no ya estaríamos muertos. Ocurre igual con el que tiene algunas manchas en su piel y, al suponer que no es nada grave, sigue exponiéndose ANSIOSAMENTE al sol hasta que finalmente aparece el cáncer de la piel. De la misma manera que muchos suponen que un cáncer es un gigantesco monstruo que crece VEHEMENTEMENTE en su interior, muchos suponen que la ‘envidia’ es un terrible demonio que los mueve como a un títere a ACUMULAR RIQUEZAS. Resulta que, ambos son males que crecen LENTAMENTE, hasta llegar a convertirse en ese monstruo o en ese demonio que tanto se teme.

LARGUEZA

Al contrario de la palabra ‘avaricia’, la palabra ‘largueza’ se define sencillamente como: Virtud de tipo moral que consiste en distribuir generosamente sus bienes sin esperar algo a cambio, y en ninguna parte conseguimos una definición más detallada o en donde se utilicen más epítetos para definir lo que se nos dice es el antídoto contra la envidia’. ¡MISTERIOS DE LA CIENCIA!

De hecho, como el concepto suena lindo y parece sencillo, solemos pensar que tenemos en sumo esa virtud. ¡Claro! Yo suelo dar limosna en la Iglesia, suelo compartir GENEROSAMENTE aquellas cosas que me sobran. Entonces descubrimos que, uno de los sinónimos de ‘largueza’ es ‘generosidad’, y a partir de allí comenzamos a creer que no tenemos que combatir el vicio porque ya disponemos de la virtud. ¡TRISTES REALIDADES!

Resulta que, otra acción similar a ‘ser generosos’ es ‘dar limosna’ y, aunque esta acción se define también con mucha sencillez, al buscarla en la Palabra Divina descubrimos muchas implicaciones a tan sencilla palabra.

RÉCIPE: CONTRA LA AVARICIA - GENEROSIDAD

Ciertamente, cuando tenemos alguna dolencia o malestar físico los médicos suelen recetarnos algún antídoto contra esa dolencia o malestar, pero si nosotros no aceptamos ese medicamento y no nos lo tomamos, evidentemente el dolor o malestar que estemos sufriendo seguirá dañándonos o incluso pudiera aumentar hasta que se haga insoportable y nos arranque la vida. De la misma manera ocurre con las Virtudes Divinas, si no las ejercitamos no lograremos superar el vicio que pretendemos combatir e incluso pudiera ocurrir que ese vicio nos carcoma el alma hasta casi destruirla.

Como les comentaba, la palabra limosna es sencilla de definir, puesto que viene del griego ‘eleemosyne’ que significa ‘piedad’ o ‘compasión’, en consecuencia, ‘limosna’ es aquello que se da por piedad o compasión. Pero si buscamos ‘piedad’ en el diccionario de la Real Academia Española, descubriremos que: “es una Virtud que inspira ¡POR EL AMOR A DIOS!, tierna devoción a las cosas santas, y, ¡POR AMOR AL PRÓJIMO!, actos de amor y ‘COMPASIÓN’.

Lo anterior nos mueve a comprender que, ‘ser generosos’ o ‘dar limosna’ es un ¡ACTO DE AMOR!, por lo que podemos concluir que lo hacemos ¡SIN ESPERAR NADA A CAMBIO! Quizás por esto Yeshúa nos aconsejaba que: «¡Mucho cuidado con andar haciendo buenas obras para que los demás los vean y admiren! ¡Los que así lo hacen no tendrán recompensa del Padre que está en el cielo! Por eso, cuando den alguna limosna, no lo anden proclamando como los hipócritas, que tocan trompetas en las sinagogas y en las calles para que la gente se fije en lo caritativos que son. ¡Les aseguro que, aparte de eso, no tendrán otra recompensa! Pero tú, cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha, para que tu limosna sea en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará».[v] Me imagino que en nuestros tiempos diría: "No hagan como los hipócritas, que se toman selfies mientras dan alguna limosna, haciendo de su generosidad un pequeño circo".

Aristóteles decía que, de la gran cantidad de virtudes, la generosidad era la más estimada. El ejercicio bien ejecutado de la generosidad, ¡EVITANDO TOCAR TROMPETA!, nos ayuda a desarrollar el resto de las virtudes.

ATANDO CABOS

Habiendo desglosado ciertos conceptos, ha llegado la hora de decirles lo que les vine a decir, en ésta entrega: ¡CUIDADO CON LAS RIQUEZAS!

Si hemos comprendido que, “Ni una sola hoja de un árbol se cae sin que Dios lleve cuenta de ello”,[vi] puesto que Providencia Divina es ‘La Mano de Dios actuando en todas las cosas y hechos de la historia’, hemos comprendido que: “Las riquezas que poseemos nos han sido PROVEÍDAS por nuestro Amoroso Padre Dios, a los fines de que nos ejercitemos en la ‘largueza’, para combatir la ‘avaricia’”.

Quizás les dé risa pero, nuestro Amoroso Padre Dios no ‘inyecta virtudes’, sino que simplemente nos PROVEE de aquello con lo cual podemos desarrollar las Virtudes, a los fines de alcanzar nuestro ‘crecimiento espiritual’. Por decirlo de alguna manera, la Virtud ya se encuentra dentro de ti, sólo que ¡DEBES DESARROLLARLA! Y la forma como nuestro Amoroso Padre Dios logra activar en nosotros cualquier Virtud, es PROVEYÉNDONOS de aquello que nos permita ejercitarnos para combatir el vicio que nos carcome.

El ‘hecho’ desembocante de la ‘avaricia’ es la riqueza, en consecuencia, la mejor forma de que nuestro Amoroso Padre Dios puede ayudarnos a combatir el germen de la ‘avaricia’ es proveyéndonos de ciertas riquezas y esperando que hagamos un buen uso de éstas, al ejercitarnos en la ‘largueza’, siendo generosos con esas riquezas. Pero cuidado porque, si te descuidas, las riquezas pueden desarrollar en ti justamente la ‘avaricia’, en vez de la ‘largueza’, además de otros males muy dañinos para tu alma como la idolatría, al hacer del dinero un dios, al cual le rindas culto.

Nuestro Amado Yeshúa nos recomendó estar vigilantes sobre las riquezas que nuestro Amoroso Padre Dios nos otorga, a los fines de que comprendamos que nos las ha otorgado para administrarlas, procurando con estas riquezas nuestro crecimiento espiritual. Hermosamente nos dice: «El que se porta honradamente en lo poco, también se porta honradamente en lo mucho; y el que no tiene honradez en lo poco, tampoco la tiene en lo mucho. De manera que, si con las falsas riquezas de este mundo ustedes no se portan honradamente, ¿quién les confiará las verdaderas riquezas? Y si no se portan honradamente con lo ajeno, ¿quién les dará lo que les pertenece?»[vii] Creo que por esto, en la parábola de los talentos[viii] nos recuerda que, si no administramos bien las riquezas, podemos perder las pocas que tenemos y, consecuentemente, perderemos las riquezas que nos esperan al morir. ¡ALLÁ EN LA OTRA VIDA!

Visto lo anterior, espero hayan comprendido que, el dinero que nuestro Amoroso Padre Dios nos provee es ciertamente para nuestro beneficio material, pero más propiamente para nuestro beneficio espiritual. En consecuencia, es preciso que le demos un uso ALTAMENTE EFICIENTE a las riquezas que poseemos, a fin de lograr en nosotros que la Voluntad de Dios, de hacernos más felices en la próxima vida, se cumpla. 

Algunos consejos para lograr esta eficiencia son:
  • ·  Siempre sé generoso con la generosidad de nuestro Amoroso Padre Dios. ¡ÉL TE LO HA PROVEÍDO, TU SIMPLEMENTE ADMINISTRALO!
  • ·        Evita recordarle a los demás lo generoso que eres. ¡NO TOQUES TROMPETA!
  • ·        No mal gastes en cosas innecesarias. ¡HONRA LO QUE SE TE HA PROVEÍDO!
El que honra lo que se le ha proveído agradece aquello que se le dio y evita mal gastarlo en cosas innecesarias o en vicios, que vayan en contra del decoro del alma. No estoy diciendo que evites tomarte algunos traguitos de vez en vez, pero sí que evites el abuso de esos traguitos, para que no se conviertan en vicio. También evita el comprar cosas robadas. Y, a menos que sea por necesidad, evita comprar artículos que algún usurero esté vendiendo a altos precios. ¡Ya Dios se encargará de reclamarles sus atrevimientos a esos usureros!

MÁS ALLÁ DEL DINERO

Para concluir ésta entrega, les aclaro que nuestro Amoroso Padre Dios, también nos provee de riquezas que no son monetarias, pero que también estamos en la obligación de administrar, a los fines de crecer espiritualmente. LOS HIJOS, por ejemplo, ¡SON UNA ENORME RIQUEZA!, que debemos administrar sabiamente, si procuramos retornar, con ellos, a la Casa de nuestro Amoroso Padre Dios. Los hijos, al igual que cualquier otra riqueza, son proveídos por nuestro Amoroso Padre Dios para nuestro crecimiento espiritual, en consecuencia, debemos esforzarnos por ser los mejores padres que ellos pudieran tener, a fin de que ellos también logren crecer espiritualmente.

Como padres, es importante que tomemos conciencia de que antes de ser nuestros hijos son los hijos de Dios y nosotros somos simples instrumentos de nuestro Amoroso Padre Dios para ayudar a sus Hijos a crecer en la fe.

Cuando los hijos logran ser excelentes profesionales y ocupar cargos importantes en alguna empresa, nosotros como padres ciertamente nos sentimos orgullosos, pero en ningún caso debemos pensar que ha sido gracias a nosotros que lograron esos méritos, porque ciertamente, como decía Pablo: incluso las buenas obras que hagamos, las ha dispuesto Dios de antemano, para que las realizáramos.[ix] ¡Criar a nuestros hijos no es una obligación, ES UNA BENDICIÓN!

Es Dios quien hace uso de los padres para hacer exitosos a los hijos, en consecuencia, jamás debemos echarle en cara el poco esfuerzo de nuestra parte para lograr hacer de ellos excelentes profesionales, porque incluso ese pequeño esfuerzo es lo que Dios ha logrado convencernos que hiciéramos para que nuestros hijos sean exitosos.

Los hijos por su parte, jamás deben olvidar que hay una promesa de bendición para los hijos que honran a sus padres (4to. Consejo o Mandamiento). De manera que, ¡HONRAR A LOS PADRES ES UNA OBLIGACIÓN, PERO TAMBIÉN ES UNA BENDICIÓN! Además, los hijos deben comprender que el éxito que Dios ha dispuesto que alcancen es para que se ejerciten en la ‘largueza’, principalmente con los padres, quienes de alguna manera se dejaron utilizar por Dios para que lograran tales éxitos.

 «Dios hace al padre más respetable que a los hijos y afirma la autoridad de la madre sobre la prole. El que honra a su padre expía sus pecados, el que respeta a su madre acumula tesoros; el que honra a su padre se alegrará de sus hijos, y cuando rece, será escuchado; el que respeta a su padre tendrá larga vida, al que honra a su madre el Señor lo escucha. Hijo mío, sé constante en honrar a tu padre y a tu madre, no los abandones mientras vivas; AUNQUE CHOCHEEN, ten indulgencia, NO LOS ABOCHORNES mientras vivas. La limosna a los padres no se olvidará, será tenida en cuenta para pagar tus errores»[x]

Escrito por: Noel Méndez







[i]  Mateo 14, 30
[ii]  Suma Teológica – Parte I - Cuestión 13 -  Artículo 3
[iii]  Capital: proviene del latín caput ó capitis, que significa ‘cabeza’, en el entendido de que esa cosa u objeto, a la cual denominamos capital, constituye el ‘origen’, ‘cabeza’ o ‘parte vital o principal’ de alguna cosa. En éste sentido, pecado capital no se refiere a la magnitud del pecado sino a que da origen a muchos otros pecados.
[iv]  Lucas 16, 13
[v]  Mateo 6, 1-4
[vi]  San Ignacio de Loyola
[vii]  Lucas 16, 10
[viii] Mateo 25, 14-30
[ix]  Efesios 2, 8-10
[x]  Eclesiásticos 3