miércoles, 8 de enero de 2020

ACEITE PARA LA LÁMPARA


¿Recuerdan la parábola de las diez vírgenes?, aquella la que Yeshúa nos comentaba que cinco eran prudentes y cinco insensatas.[i] Pues, en nuestra triste realidad temporal, pareciera que el porcentaje no es fifty-fifty. Por lo que está ocurriendo en el planeta, el porcentaje de los prudentes pareciera ser infinitesimal.

Desde hace poco más de un año, me he dedicado a escribir sobre temas teologales. Ciertamente reconozco que, nuestro Amoroso Padre Dios me inició en estos menesteres desde hace ya muchos años, sólo que yo, cual niño consentido, me di a la tarea de malgastar gran parte de la fortuna que mi Amoroso Padre Dios me cedió y me dediqué a disfrutar mediocremente del mundo. Digo mediocremente, porque con la gran mayoría de mis acciones no estaba acumulando méritos para la siguiente vida, sino más bien desméritos.

Como consecuencia de lo anterior, sino hubiera sido porque nuestro Amoroso Padre Dios se sentó a esperar que yo volviera, hoy en día sería parte de las vírgenes –en mi caso no tan virgen- insensatas. Gracias a nuestro Amoroso Padre Dios, tal y como el ‘Hijo Pródigo’, decidí volver a la ‘Casa de Mi Padre’ y, por supuesto, Él me recibió con los brazos abiertos, no queriendo escuchar de mí mis torpes excusas y mucho menos que le hablara de mis errores, simplemente me abrazó y me dijo, con mucha ternura: “¡Ponte a trabajar!”. ¡Que, ¿qué pasó con la fiesta?!,  pues le dije que la dejara para más adelante, porque quería ir a llenar mi lámpara de aceite, para colaborar, aunque sea levemente, con la iluminación del mundo. 
El aceite para la lámpara, que nos permite iluminar al mundo, es aquello que leemos, investigamos y profundizamos, acerca de nuestro Amoroso Padre Dios. Evidentemente, cundo compartimos –escrita o verbalmente- aquello que descubrimos acerca de nuestro Amoroso Padre Dios, estamos iluminando al mundo.

LA REALIDAD DEL MUNDO

Como les comenté, la actualidad de los tristes acontecimientos mundiales, parecieran indicarnos lo inminente de ‘otra torpe guerra mundial’ o de un cataclismo apocalíptico. Y, por ‘tristes acontecimientos mundiales’, no me refiero únicamente a las nefastas estupideces que está cometiendo gobiernos para iniciar una guerra a nivel mundial, sino a todos los torpes comportamientos dizque humanos, que podemos observar en los noticieros.

Ciertamente, de acuerdos a ciertos comportamientos, podemos entrever que, algunos países están deseosos
de una gran guerra, porque sus economías son de guerra. ¡Están sustentadas prácticamente por la venta de armas! Pero quizás, esta probable guerra ha de ser activada, no por los comportamientos orgullosos y egoístas de ciertos gobiernos mundiales, sino más bien por el crecimiento exacerbado de la maldad en el mundo. El hombre se ha distanciado tanto de Dios que, al igual que el ‘Hijo Pródigo’, parece preferir comer de lo que le arrojan a los cochinos, que degustar los ricos manjares que se sirven en la Casa de nuestro Amoroso Padre Dios.

No sé ustedes pero, yo suelo prestar atención a todo lo que oigo y veo. En estos días oí que en el planeta se producen ocho veces más alimento del que se requiere para alimentar a todo el mundo. Entonces, ¿por qué hay tanta gente muriéndose de hambre? Pues, resulta que algunos investigadores han descubierto que, ciertos empresarios inescrupulosos compran grandes cosechas sólo para destruirlas, esto a los fines de generar escasez y así evitar que disminuyan los precios. Lo llaman ‘ley de la oferta y la demanda’. Y no sólo lo oí, también lo vi. Ganaderos botando enormes cantidades de leche a la orilla de un río. Avicultores lanzando en una enorme fosa millares de pollitos, para luego echarles tierra encima y quitarles la vida, asfixiándolos. Agricultores lanzando por un barranco grades cantidades de tomates. También he visto a personas buscando comida en los  basureros o haciendo largas colas para que les regalen una bolsa de comida o para comprar alimentos, a punto de vencerse, dizque en oferta.

Tristemente, también he visto a muchos ‘supuestos necesitados’ comprando artículos a precios regulados para revenderlos a precios exagerados. Pues sí, tristemente muchos demonios se aprovechan de las enormes necesidades que suelen generarse cuando se desborda la maldad. Cada vez es mayor el número de empleados gubernamentales que se corrompen. Cada vez los hospitales tienen menos medicamentos y las cárceles tienen más presos. El diablo parece haberse posesionado de gran parte de la humanidad, convirtiéndolos en sus esclavos.  

ACTUALIDADES ANTIGUAS     

Pero estos actuales acontecimientos son ¡bastante antiguos! En el Libro de Amós podemos leer: «Oíd esto, los que explotáis a los menesterosos, y arruináis a los pobres de la tierra, diciendo: ¿Cuándo pasará el mes, y venderemos el trigo; y la semana, y abriremos los graneros del pan, y achicaremos la medida, y subiremos el precio, y falsearemos con engaño la balanza, para comprar los pobres por dinero, y los necesitados por un par de zapatos, y venderemos los desechos del trigo?».[ii]

Así como el ejemplo anterior, existen muchísimos ejemplos, en la historia de la humanidad, en donde el hombre parece olvidar que: ¡EL DIABLO PAGA MAL A QUIEN BIEN LE SIRVE! y, con sus torpes comportamientos, parecen acercarse más al diablo que a Dios. En consecuencia, surgen los cataclismos apocalípticos, porque ¡EN AUSENCIA DE DIOS, CUALQUIER COSA PUEDE PASAR!, y con seguridad ¡nada bueno!

Las guerras, las enfermedades, los desastres naturales, las explosiones sociales,… el incremento de la maldad, no son otra cosa que el reflejo de nuestro alejamiento de Dios. Y entiéndase bien, ¡NO ES DIOS QUIEN SE ALEJA!, somos nosotros los que nos alejamos de Él.

Esta realidad es tan evidente que, frecuentemente durante el desarrollo de eventos apocalípticos, en vez de ocurrir conversiones hacia Dios, la lejanía es tanta que la maldad prospera más abundantemente. Existen muchísimos registros acerca de los diabólicos hechos que suelen suscitarse durante los acontecimientos apocalípticos: violaciones de infantes, maltrato exagerado de mujeres y ancianos, acaparamiento de las ayudas humanitarias,… ¡ODIOS DESENFRENADOS! Tan demoníacos llegan a ser los comportamientos durante los eventos apocalípticos que, después del deslave ocurrido en mi país, se detuvieron a algunas bestias –que no podemos considerar personas- procurando relaciones sexuales con cadáveres.

Al rechazar nuestra condición de ‘Hijos de Dios’ para convertirnos en vulgares servidores del diablo, activamos los pesares y males que son propios del infierno. Cada funesto acontecimiento de la historia de la humanidad, ha sido activado por la estupidez de alejarnos de nuestro Amoroso Padre Dios.

LIBRE ALBEDRÍO

Algunos de ustedes me dirán: “Si Dios es el Omnipresente ¿es posible alejarme de Él?”. Pues sí, se llama ‘libre albedrío’. ¡Nuestro Amoroso Padre Dios nos creó libres! Nos dio la potestad de escoger el bien o el mal. Nos dio la potestad de servirle a Él o al demonio.

Como lo he explicado en algunos de mis escritos, cuando hacemos uso de nuestro libre albedrío para servir al diablo, aparentemente el mismo diablo nos esconde de la mirada de Dios y nos tapa la boca y los oídos, para que no logremos hablar y mucho menos oír a nuestro Amoroso Padre Dios.

Digo ‘aparentemente’ porque ciertamente es imposible que quien creó el ojo no vea y que quien creó el oído no oiga.[iii] Lo que ocurre realmente es que, con una enorme tristeza en el corazón, nuestro Amoroso Padre Dios ve como nos alejamos y no hace nada para evitarlo, porque no se permite así mismo quitarnos el hermoso regalo del libre albedrío. ¡Dios quiere que lo amemos en libertad! ¡Dios del hombre no quiere un amor obligado! Ya eso lo tiene del resto de la creación.

Ciertamente porque nos ama, sufre cuando nos ve sufrir, pero no hace nada al respecto porque no nos quiere hacer prisioneros. Simplemente se sienta a esperar que recapacitemos y, como el ‘Hijo Pródigo’, retomemos el Camino a Casa. ¡Es en la Casa en donde nos puede cuidar, proveer,… AMAR! Fuera de la ‘Casa’ no puede -mejor dicho ¡NO DEBE!- hacer nada a nuestro favor o en contra, porque estaría atentando contra nuestra libertad. ¡SOMOS LIBRES DE COMER AQUELLO QUE LE ECHAN A LOS COCHINOS! Aunque nuestro Amoroso Padre Dios, desde lo lejos, arrugue la cara al verlo.

Tristemente, una enorme cantidad de los hombres –incluyendo por supuesto a las mujeres- de nuestros tiempos están haciendo uso de su libre albedrío para servir al diablo. Es por esto que, no me extrañaría que en algún momento algún enorme meteoro, de aquellos que abundan en el vasto universo, se desvíe en dirección a la tierra. Y esto no porque nuestro Amoroso Padre Dios lo disponga, sino más bien porque lo permita, en atención a las quejas que reciba del resto de la creación. En su defecto, tampoco me extrañaría una tercera guerra mundial. Recuerden, se llama: ¡LIBRE ALBEDRÍO!

LA ÚLTIMA PALABRA

Quizás muy pocos comprendan lo comentado en el párrafo anterior. Esto es porque muy pocos se esmeran por ‘Conocer a Dios’. Muy pocos ‘leen’, ‘investigan’ y ‘profundizan’ el Mensaje Divino. Muy pocos, ¡QUIZÁS POR MIEDO!, quieren encontrarse con nuestro Amoroso Padre Dios.

Les he gritado ¡QUIZÁS POR MIEDO!, porque estoy altamente consciente que, el desbordado ateísmo funcional del que adolecemos en nuestros tiempos, es producto del terrible ¡MIEDO A DIOS! que muchos ‘jerarcas eclesiales’ han sembrado en nuestros corazones. Nos han hablado tanto de que el Paraíso es tan difícil de alcanzar que nos han hecho reticentes a procurarlo. Por decirlo de alguna manera, al escuchar a muchos jerarcas eclesiales hablar acerca de las terribles dificultades para llegar a Dios, inconscientemente nos decimos: ¡Si es tan difícil ¿para qué intentarlo?! Entonces nos rendimos y preferimos servir al diablo, porque es más fácil llegar a él. ¡Y claro que es más fácil! ¡HORRIBLEMENTE MÁS FÁCIL Y TERRIBLEMENTE DEVASTADOR! Recuerden: ¡EL DIABLO PAGA MAL A QUIEN BIEN LE SIRVE!

Por eso escribo acerca de las ‘Cosas de Dios’. Para cambiar esa terrible mentira que han sembrado en nuestros corazones. A través de mis escritos quiero avivar en ustedes la verdad que ya conocen desde la creación del mundo: ¡DIOS NOS HA CREADO POR AMOR! y al ser EL INMUTABLE su Amor por nosotros nunca cambia.

Cuando veo los nefastos acontecimientos que hoy en día abruman al mundo, me parece que tardé mucho tiempo en iniciar la tarea que se me asignó hace muchos años. Al percibir tan cerca un muy posible acontecimiento apocalíptico, me disculpo con mi Amoroso Padre Dios por no haber comenzado antes a comunicarle como Él es en Verdad. Entonces le digo: “Si ha llegado el momento de acabar con este hermoso planeta, a causa de nuestro nefasto mundo, pues ¡ASÍ SEA! Pero si me preguntas a mí lo que quiero, te diré que quiero vivir al menos ciento cincuenta años ¡PARA COMUNICARTE!”. Luego le digo: “Tú Decides, ¡TÚ TIENES LA ÚLTIMA PALABRA! ¡Yo seguiré llenando de aceite mi lámpara! ¡Tú decidirás cuando encenderla!”. Entonces me embarga nuevamente la paz, que por breves momentos el mundo logra arrebatarme, y continúo escribiendo acerca de ¡NUESTRO AMOROSO PADRE DIOS!   
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[i]  Mateo 25, 1-13
[ii]  Amós 8, 4-6
[iii]  Salmo 94

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