Difícilmente en mi Mente
puedo encontrar algún recuerdo acerca de alguna experiencia de vida que me haya
asustado más que el hecho de sentir el movimiento de mi apartamento, ubicado en
el piso 8. Pese a mi fe, LA EXPERIENCIA FUE
REALMENTE HORRIBLE. Y no es que haya dudado en esos momentos de La
Presencia Cierta de nuestro Amoroso Padre Dios, sino que, a pesar de mi
Consciencia acerca de lo que realmente Somos, pues, por el simple hecho de
encontrarme dentro de una Nave -Cuerpo-, no me resulta nada sencillo
desidentificarme plenamente de las emociones y flaquezas de mi Cuerpo. De
manera que, como el miedo es libre, mi Mente fue impactada por la terrible
experiencia de un terremoto. ¡Y no cualquier terremoto!
El caso es que, pese a
que estoy Consciente de que la muerte es una bendición, tanto cuanto libera a
mi Espíritu de esta Nave tan frágil y necesitada de cosas materiales, pues, no
he podido evitar que mi corazón lata rápidamente cada vez que ocurre alguna
réplica telúrica. Esto ocurre porque, LA
EXPERIENCIA VIVIDA SE ENCUENTRA EN MI MENTE, en donde convergen las emociones
de mi Cuerpo con mis propias emociones, razón por la cual no me es posible
desligarme del miedo de mi Cuerpo. Ocurre entonces que, sin querer
queriendo, he pasado noches terribles, en las cuales me ha costado dormir,
porque la experiencia es muy reciente en mi Mente y le cuesta sosegarse, debido
a lo cercana que vio la muerte. Consecuentemente, mi Mente no puede evitar
evocar lo ocurrido fabricando pesadillas. Tampoco puede evitar que, cada vez
que ocurre alguna réplica telúrica, enviarle a mi corazoncito un corrientazo de
miedo. De hecho, hay veces en las que siento que está temblando cuando eso no
está ocurriendo realmente, simplemente porque mi Mente aún mantiene muy vívida
la experiencia cercana a la muerte. Y no es que tenga temor a la muerte, sino
que pienso en lo mucho que tengo por hacer, por lo que no estoy muy seguro de
haber cumplido con mi Misión en esta vida.
El hecho es que, ESTOS EVENTOS NEFASTOS DEBERÍAN MOVERNOS A PROCURAR MÁS A
NUESTRO AMOROSO PADRE DIOS DE LO QUE LO ESTÁBAMOS PROCURANDO. Si
antes del terremoto veníamos procurando a nuestro Amoroso Padre Dios débilmente,
pues, los terremotos nos hacen una invitación a procurarlo con mucha más Fuerza
y Amor, y, por esta razón, nuestro Espíritu no deja dormir a nuestro Cuerpo,
porque espera que al no
poder dormir nos ocupemos en leer, investigar y profundizar textos que nos
ayuden a Crecer en el Conocimiento que nos ayude a hacernos plenamente
Consciente de nuestro Amoroso Padre Dios. De manera que, cuando no
podamos dormir, lo recomendable es que nos levantemos, encendamos la laptop y
nos pongamos a leer, investigar y profundizar todo aquello que nos ayude a
hacernos Conscientes de nuestro Amoroso Padre Dios y de El Reino Espiritual.
LLAMADO A DESPERTAR
Justamente, no podemos
dormir porque, LA
EXPERIENCIA DEL TERREMOTO NOS RECUERDA QUE DEBEMOS ESTAR VIGILANTES, TANTO
CUANTO LA MUERTE ESTÁ CERCA, y nos es preciso estar finamente
preparados para su llegada. Y no sé si
me comprenden el símil, pero, LA CERCANA MUERTE
DEBERÍA RECORDARLE A NUESTROS ESPÍRITUS QUE, EL TIEMPO SE NOS AGOTA Y QUE EL
SEGUNDERO YA ESTÁ A PUNTO DE CAER EN NUESTRO ÚLTIMO SEGUNDO DE VIDA MATERIAL.
De manera que, LAS PESADILLAS NO NOS DEJAN
DORMIR, PORQUE NUESTRO ESPÍRITU QUIERE MANTENERSE DESPIERTOS, PARA APROVECHAR
EL POCO TIEMPO QUE LE QUEDA, A LOS FINES DE ESFORZARSE PARA ACERCARSE A NUESTRO
AMOROSO PADRE DIOS.
Durante los eventos
nefastos como los terremotos, suele ocurrir que, hasta los que se confiesan
ateos suelen gritar: “Dios mío ten Misericordia de nosotros”. Pareciera que,
durante un terremoto, el
Espíritu Despierta y le recuerda al Cuerpo que nuestras existencias dependen de
nuestro Amoroso Padre Dios. De allí que, las réplicas telúricas ocurren para mantener a
nuestros Espíritus Despiertos reconociendo que sin Dios nada somos.
De hecho, el desconocimiento de la magnitud, duración y fecha de la próxima
réplica nos mantiene Despiertos en actitud orante, para obtener de nuestro
Amoroso Padre Dios Su Misericordia y Asistencia para superar esas duras
Pruebas.
En Habacuc 3 encontramos
un hermoso cántico que es una profunda oración, donde el profeta, al contemplar el juicio y la
grandeza de Dios que estremece la tierra, le suplica compasión, pidiendo que,
en medio de la tempestad y la ira, brille Su Misericordia. Este
cántico es un recordatorio de que, incluso ante las situaciones más abrumadoras
o atemorizantes, la Gracia y el Amor de Dios están presentes para sostenernos.
Al inicio de este hermoso
cántico, Habacuc pareciera haber experimentado un portentoso terremoto, porque
humildemente expresa:
Señor, he oído tu fama,
me ha impresionado tu obra.
En medio de los años, realízala;
en medio de los años, manifiéstala;
en el terremoto, acuérdate de la
misericordia.
Durante este cántico,
Habacuc parece querer recordarnos que La Mano de Dios está presente en todos
los hechos y acontecimientos de nuestras existencias. Habacuc nos recuerda esta
intervención Divina, de un modo casi ‘visible’, mediante una serie de imágenes
agrícolas: «La higuera no echa yemas y las
viñas no tienen fruto, el olivo olvida su aceituna y los campos no dan
cosechas, se acaban las ovejas del redil y no quedan vacas en el establo».
Todo lo que es signo de paz y fertilidad es eliminado y el mundo aparece como
un desierto. Se trata de un símbolo frecuente en otros profetas, para ilustrar
el juicio del Señor, que no es indiferente ante el mal, la opresión y la
injusticia. Evidentemente, ante la Irrupción Divina el creyente se estremece,
un escalofrío le penetra por los huesos, tiemblan sus entrañas y vacilan sus
piernas al andar, porque el Dios de La Justicia es Infalible, a diferencia de
los jueces terrenos.
Pero la Intervención
Divina, en los hechos y acontecimientos de nuestras existencias, tiene también
otra función, que en el cántico de Habacuc se ensalza con alegría. En efecto, a
pesar de la tristeza que le produce tanto adormecimiento espiritual, jamás se
olvida de Su Misericordia. Por eso, este cántico de Habacuc, a pesar de estar
marcado por el ‘tono de las lamentaciones’, se transforma en un himno de
alegría. En efecto, las calamidades anunciadas están orientadas a la liberación
de nuestros Espíritus, que se encuentran oprimidos por los deseos de la carne.
Por consiguiente, provocan la alegría del justo, que exclama: «Yo exultaré con el Señor, me gloriaré en Dios, mi
salvador». Esa misma actitud la sugiere nuestro Amado Yeshuá a
sus discípulos, cuando les comentaba acerca de los tiempos en los cuales se
activarían los cataclismos apocalípticos: «Cuando
empiecen a suceder estas cosas, cobrad ánimo y levantad la cabeza, porque se
acerca vuestra liberación» -(Lucas 21,28)-. Yo tengo por cierto que, todos los eventos nefastos que están
ocurriendo en nuestro Planeta, son evidencia de que el Apocalipsis ha sido
activado, lo que debería Despertar nuestros Espíritus, a los fines de
esforzarnos por tirar el resto en la Carrera que estamos corriendo, para
acercarnos a nuestro Amoroso Padre Dios.
Al finalizar este cántico
de Habacuc, hermosamente Habacuc nos recuerda que, pese a las duras pruebas de
la vida, si colocamos nuestra confianza en la Protección de nuestro Amoroso Padre
Dios, siempre es posible recuperar la serenidad, propia de aquellos que han
logrado cultivar la Paz de Dios. Hermosamente, al final de su cántico, Habacuc
exclama: «El Señor soberano es mi fuerza, él
me da piernas de gacela y me hace caminar por las alturas». Cuando nos hacemos Conscientes
de que nuestro Amoroso Padre Dios tiene bajo su mirada y control todos los
hechos y acontecimientos de nuestras existencias, no se temen ni pesadillas ni
obstáculos, sino que caminamos con paso ligero y con alegría por el camino de
la vida, aunque el camino en apariencia sea duro.
DESPERTAR PARA HACERNOS CONSCIENTES
Y digo que, “el camino en
apariencia es duro’, porque todas las Experiencias de Vida, tanto las buenas como
las malas, realmente son buenas, tanto cuanto, HAN
SIDO PLANIFICADAS POR NOSOTROS MISMOS A LOS FINES DE CRECER ESPIRITUALMENTE.
De manera, incluso estos eventos nefastos que estamos viviendo, han sido diseñados para que
Despertemos y nos hagamos Conscientes de lo que realmente Somos y de que hemos
sido Revestidos de Materialidad con el OBJETIVO de tener Experiencias de Vida
que nos permitan Crecer en los Conocimientos que nos ayuden a hacernos
Conscientes de nuestro Amoroso Padre Dios. ¡Tenemos que Despertar y
hacernos Conscientes de que cada Experiencia de Vida -buena o mala- ha sido
Planificada por nosotros mismos para cumplir con el OBJETIVO para el cual hemos
sido Revestidos de Materialidad!
Cuando realmente nos
hagamos Conscientes de lo que realmente Somos y del OBJETIVO para el cual hemos
sido Revestidos de Materialidad lograremos evitar las tensiones que nos
producen las pesadillas que no nos dejan descansar. Claro está que, lograr esta
paz implica que, cuando estemos Despiertos, además de realizar las labores
propias de nuestra cotidianidad material, DEBEMOS
ENCONTRAR ESPACIOS DE TIEMPO PARA OCUPARNOS DE NUESTROS CRECIMIENTOS
ESPIRITUALES. Tomen en cuenta que, si no nos esforzamos por
encontrar espacios de tiempo para Crecer Espiritualmente, entonces nuestros
Espíritus no dejarán dormir a nuestros Cuerpos, a los fines de que se levanten
y se apliquen en la búsqueda del Conocimiento que ayude a nuestros Espíritus a
Crecer Espiritualmente. De allí que, no logramos dormir porque nuestros
Espíritus le dicen al Cuerpo: “Bueno si no encontraste espacio para dedicarme tiempo
a mí entonces tendrás que dedicarme tu espacio de tiempo que requieres para tu
descanso”. ¿Comprenden la idea?
También ocurre que, como
en mi caso, habemos Espíritus que no logramos dormir bien porque, a pesar de
haber Acumulado abundante Conocimiento, mucho de ese Conocimiento Acumulado no
nos está ayudando a Crecer Espiritualmente, porque realmente no nos hemos hecho
Conscientes de ese Conocimiento. Por ejemplo, tengo el Conocimiento de que mis
Hermanos -otros Espíritus-, en muchas partes del planeta, están sufriendo
Experiencias de Vida muy dolorosas, y tengo el Conocimiento de que cada uno de
ellos Planificó esas Experiencias de Vida, pero AÚN
NO ME HABÍA HECHO CONSCIENTE DE QUE YO PLANIFIQUÉ EXPERIMENTAR UN MOVIMIENTO
TELÚRICO QUE ME AYUDARA A HACERME VERDADERAMENTE CONSCIENTE DE LO QUE REALMENTE
SOY. De manera que, al Planificar vivir las experiencias de estos
movimientos telúricos, lo hice con la intención de aumentar mis Niveles de
Consciencia acerca de lo que realmente soy -Espíritu-, porque no hay nada más
eficiente, para ayudarnos a Despertar y hacernos Conscientes de lo que
realmente Somos -Espíritus-, que las Experiencias de Vida cercanas a la muerte,
las cuales simplemente nos están recordando que ¡NO
SOMOS EL CUERPO QUE HABITAMOS!
Entiéndase que, ASCENDEMOS A LOS NIVELES SUPERIORES DE CONSCIENCIA PARA
ACERCARNOS PAULATINAMENTE AL NIVEL EN DONDE CONOCEREMOS VERDADERAMENTE A NUESTRO
AMOROSO PADRE DIOS. Es decir, los Niveles de Consciencia, acerca del
Conocimiento que se espera que Adquirimos de nuestras Experiencias de Vida,
aumentan con cada Experiencia de Vida. De manera que, gracias a estos
movimientos telúricos, hoy soy mucho más Consciente de lo que realmente Somos
-Espíritus-, por lo que ya estoy durmiendo tranquilo, debido a que me he hecho
un poquito más Consciente de lo que realmente Somos -Espíritus- y
consecuentemente dejo dormir a mi Cuerpo -Nave-. Para mí es concluyente que, si
nosotros mismos hemos Planificado cada Experiencia de Vida -buenas y malas-
entonces NO DEBEMOS PREOCUPARNOS POR LOS EVENTOS
NEFASTOS QUE NOS TOQUEN VIVIR, SINO QUE DEBEMOS OCUPARNOS EN DESPERTAR
ESPIRITUALMENTE Y RECORDAR LO QUE PRETENDIMOS APRENDER AL PLANIFICAR
EXPERIMENTAR EVENTOS NEFASTOS.
Ahora bien, tengo claro
que, muchas veces nuestros Cuerpos no logran relajarse y dormir por el miedo
que producen los eventos nefastos y estos miedos pocas veces tienen que ver con
el miedo a nuestras propias muertes, tanto cuanto, al tener cierto Nivel de
Consciencia de lo que realmente Somos -Espíritus-, pues dejamos de preocuparnos
por nuestra propia muerte. No obstante, los miedos que no nos dejan dormir tienen más que ver
con el miedo a que mueran algunos de nuestros seres amados, tanto cuanto nos
aturde imaginarnos que no los volveremos a ver. De manera que, la mera experiencia de pensar en la posibilidad de perder
un ser amado es una experiencia que nos
invita a subir de Niveles de Consciencia, porque nos está invitando a
recordar que Somos Eternos por lo que nunca morimos, lo que significa que en
algún momento volveré a encontrarme con aquel ser amado que hizo su Transición
al Más Allá, poco antes que yo.
Entiéndase que, mientras
más pronto me haga verdaderamente Consciente de esta realidad ontológica, pues
corro menos riesgos de que realmente ocurra la temida separación. Esto es
porque, TODA PRUEBA PRETENDE HACERNOS CONSCIENTE
DE ALGÚN CONOCIMIENTO, por lo que, SI
LOGRAMOS HACERNOS CONSCIENTE DE ESE CONOCIMIENTO ANTES DE QUE NOS ENVÍEN LA
PRUEBA, PUES NO SERÁ NECESARIO QUE NOS ENVÍEN LA PRUEBA. Pero
entiéndase que, TENGO QUE HACERME REALMENTE
CONSCIENTE DEL CONOCIMIENTO QUE SE PRETENDE EVALUAR CON ESA PRUEBA ANTES DE QUE
SE HAGA NECESARIO QUE ME ENVÍEN LA PRUEBA, porque
a Dios nadie lo engaña. Es decir, para aprobar la prueba sin
necesidad de presentarla, yo debo demostrarle a nuestro Amoroso Padre Dios que soy
realmente Consciente del Conocimiento que se me pretende evaluar.
De manera que, Mentalmente debo esforzarme por
evocar las emociones que sentiré cuando aquella persona, a quien amo, haga su
Transición al Más Allá, y tengo que esforzarme por sentir realmente en mi Mente
el agradecimiento por haber conocido y compartido con esa persona a quien amo.
También debo esforzarme
por sentir en mi Mente la dicha de reencontrarme con esa amada persona en el
Más Allá. Pero, para lograr experimentar mentalmente la dicha de
reencontrarme con esa persona amada en el Más Allá, tengo que hacerme
Consciente de que EL MAS ALLÁ ES UNA DIMENSIÓN
EN DONDE NOS ENCONTRAMOS TODOS LOS ESPÍRITUS
y en esa Dimensión no existe el mal, por lo que incluso nos
encontraremos con las personas que en las vidas materiales nos hayan hecho daño.
Pero en la ‘Dimensión Más Allá’, esas personas que en vida nos hicieron daño,
se acercarán a nosotros para pedirnos perdón, porque, en esa Dimensión todos
reconocemos nuestros errores y nos arrepentimos muchísimo por los malos tratos
que le hayamos infringido a nuestros Hermanos -otros Espíritus-.
Ahora bien, si en el Más
Allá habremos de encontrarnos con aquellas personas que nos hayan hecho daño,
con mucha mayor razón nos encontraremos con aquellas personas a las que amamos
profundamente en nuestra vida material. Pero entiéndase que, PARA APROBAR LA PRUEBA SIN NECESIDAD DE PRESENTARLA YO
TENGO QUE HACERME CONSCIENTE MENTALMENTE DE ESTOS CONOCIMIENTOS. Tenemos
que hacerme plenamente Consciente de que Somos Espíritus y por ende Somos
Eternos, lo que implica que nunca morimos, lo que significa que siempre nos
veremos, y, si realmente nos hacemos Conscientes de que nos volveremos a ver en
el Más Allá y que en este Más Allá todos Somos dichosos, pues, las emociones que Mentalmente
evocaremos o sentiremos serán de dicha, sin el más mínimo rastro de tristeza.
ESO ES ASCENDER A LOS NIVELES SUPERIORES DE
CONSCIENCIA, SIN NECESIDAD DE PRESENTAR LAS DOLOROSAS PRUEBAS DE LA VIDA.
Mantengan siempre
presente que, LA CONSCIENCIA SIEMPRE SE PUEDE
MEJORAR. Es decir, la Consciencia que tenemos hoy acerca de algún
Conocimiento mañana puede mejorar, gracias a alguna Experiencia de Vida que nos
ayude a comprender mejor ese Conocimiento, que creíamos que ya comprendíamos
plenamente. Esto es porque, se trata de que lleguemos lo más cerca posible al
Nivel de Consciencia que tiene nuestro Amoroso Padre Dios de ese Conocimiento.
Por eso decimos que, se
trata de Niveles de Consciencia a los cuales debemos esforzarnos por Ascender
y para lograrlo NO
siempre es necesario experimentar físicamente alguna Experiencia de Vida acerca
de ese Conocimiento, porque podemos hacernos plenamente Consciente Mentalmente, pero esto requiere que nos hagamos Conscientes de lo
que realmente Somos -Espíritus- y de los OBJETIVOS para los cuales hemos sido
Revestidos de Materialidad.
Escrito por: Noel José
Méndez Ydrogo