En medio de este
evidente caos, que estamos viviendo en mi país, las personas suelen opinar que: el que está disfrutando de la
vida, gastando mucho dinero, es un ladrón y el que manifiesta signos de felicidad es un loco o un conformista.
Pese a que yo mismo
muchas veces cometo ese craso error, todos ustedes saben que suelo recomendar que
no pronunciemos palabras cuyo significado etimológico desconozcamos. Sé que no
es tarea sencilla, mas es conveniente esforzarse. En este orden de ideas,
primeramente les anotaré las definiciones de estas dos palabras y de una
tercera necesaria: RESIGNACIÓN.
- Conformismo:
Actitud de la persona que ACEPTA
fácilmente cualquier circunstancia pública o privada, especialmente cuando es
adversa o injusta.
- Resignación:
ACEPTACIÓN con paciencia y CONFORMIDAD
de una adversidad o de cualquier estado o situación perjudicial.
- Aceptación:
Consideración generalizada de que algo es bueno o válido.
Como podrán observar,
en las definiciones, coloqué en mayúsculas las palabras que parecieran
entrelazar o hacer de estos tres conceptos SINÓNIMOS, aunque ciertamente no lo
son.
CONFORMISMO
Filosóficamente, muchos
conceptos suelen estar asociados a valoraciones, a veces similares, pero que en
realidad son muy diferentes. Es así como, al evaluar positívamente la idea de
estar ‘conforme’, se asemeja mucho a ‘aceptación’, tanto cuanto equivale a ‘estar a favor de algo’. Sin embargo,
podemos darle una connotación negativa a la palabra ‘conforme’ cuando la
aplicamos para distinguir a las personas que ‘no tienen grandes aspiraciones en su vida personal y profesional’.
También suele ocurrir que, a las personas que adoptan una actitud de
‘resignación’ frente a la adversidad se les denomina erróneamente
‘conformistas’.
Una persona pudiera
estar empleada en alguna actividad que no le gusta y sin embargo pareciera no
estar interesado en buscar alguna alternativa de empleo más satisfactoria. Su actitud
se puede interpretar en dos sentidos contrapuestos. Desde la perspectiva
positiva, la actitud de esa persona pudiera evaluarse como la ‘aceptación de su
realidad’, en el entendido de que ha procurado trabajos más satisfactorios pero
no ha logrado su objetivo, quizás debido a las condiciones económicas o
laborales del sector para el cual está preparado. En este sentido pudiéramos
hablar de ‘resignación’. Desde un punto de vista negativo, pudiera ocurrir que
la persona manifiesta ‘temor a buscar otras fuentes de empleo’, más
satisfactorias, y en este sentido, la actitud pasiva y sumisa de ésta persona
es lo que se conoce como ‘conformismo’.
El conformismo es una actitud hacia la vida, que suele sumergir al
individuo en lo que se pudiera denominar un ‘pozo de ‘CIEGA ACEPTACIÓN’ de su
propia situación, que le impide buscar algún cambio o progreso de vida,
independientemente de si las vivencias, aceptadas ciegamente, sean negativas o positivas.
Parece ilógico pero, existen situaciones de vida que, pese a no poderlas
catalogar como negativas, pueden significar ‘conformismo’. Por ejemplo,
una persona, dentro de una gran empresa, que
se queda en un mismo cargo por años simplemente porque se siente cómodo en el cargo que ocupa y con el sueldo que gana, pudiera ser catalogado como conformista. Esto es porque, muy probablemente esta persona pudiera procurar formarse para ascender de
cargo pero ‘se conforma’ con lo que tiene y no procura superarse o
desarrollarse, más allá de lo logrado. Aunque el 'estar conforme' con lo que se tiene no es malo, pero es ‘conformista’ porque no se arriesga a
procurar oportunidades de progreso, lo cual es nefasto. Por eso se dice que ‘un conformista’ es una persona mediocre
que, pudiendo dar más de sí y para sí mismo, se conforma con su vida y no lucha
por superarse. Quizás por esto no me agrada que me digan ‘conformista’.
RESIGNACIÓN
La resignación es
la ‘aceptación pasiva de un revés’ o de un problema, que puede
considerarse insoslayable. Cuando
una persona se resigna, acepta una situación y deja de luchar contra ella o de buscar soluciones respecto a
la problemática que se le plantea. Por lo general, la resignación aparece
cuando algo es inevitable o cuando el sujeto se ha
cansado de pelear.
Es importante señalar
que, pese a que la resignación se considera la ‘aceptación pasiva de la Voluntad de Dios’, esta
pasividad no debe confundirse con ausencia de lucha, puesto que el
Verdadero Creyente se crece ante las dificultades y lucha por superarse en todo
momento. El verdadero creyente se vale incluso de las desgracias para crecer.
ACEPTACIÓN
El concepto de ‘aceptación’ hace referencia simplemente a la acción y efecto de aceptar. Este
verbo, a su vez, está relacionado con ‘aprobar’, lo cual es ‘dar por bueno o recibir algo de forma
voluntaria y sin oposición’.
De manera general, la ‘aceptación’
es la facultad por la cual una persona admite
a otra persona, animal, objeto, pensamiento, ideología,… acontecimiento de manera voluntaria.
Se trata de un término
íntimamente ligado al mundo de la psicología y de la autoayuda, al motivar a
las personas a 'aceptar de manera voluntaria’ todo lo bueno y lo malo que
tengamos, admitiendo los errores y afrontarlos como un problema del que hay que
aprender para no volver a incidir en ellos. La aceptación también puede hacer
referencia al proceso de admitir un hecho presente o pasado, buscando su
SUPERACIÓN, a fin de poder continuar viviendo, mirando con esperanza el futuro.
ACLARANDO
Visto lo anterior,
podemos concluir que los dos primeros términos tratados tienen en común al
tercer término y todos se refieren a la ‘aceptación de los acontecimientos de
la vida’. En el ‘conformista’ la aceptación es CIEGA’, casi inconsciente, de
una situación de vida que lo mantiene inmóvil, incapacitado para desarrollarse.
En el ‘resignado’ la ‘aceptación es NECESARIA’, dado que el problema es
insoslayable, pero al Verdadero Creyente, ese problema insoslayable no lo inmoviliza, sino que más bien lo mueve a
superarse.
No me considero ‘conformista’ porque soy en extremo exigente. El
conformista es aborrecido por Dios, incluso si ese ‘conformismo’ pudiera
confundirse con falsa humildad, que a la larga pudiera significar escasez de fe.
En
la Biblia existe una historia que ilustra de manera acertada el espíritu de
conformismo. Es la historia de Lot, sobrino de Abraham.[i]
Resulta que, Lot se
encontraba viviendo en Sodoma, ciudad que iba a ser destruida debido al alto índice de maldad que había alcanzado. Entonces Dios envía a sus ángeles para sacar a Lot junto con toda su
familia, y llevarlos a un lugar seguro. En el relato se aprecia que Dios quería
llevar a Lot a su Monte, para protegerle, pero Lot dudo del poder de Dios para
protegerle ‘a tiempo’ y le pidió a los Ángeles de Dios que le dejaran
establecerse en una ciudad cercana que, no por casualidad, se llamaba “Pequeña”
(Zoar). Dios tenía preparada una gran extensión de tierra para Lot, pero Lot decidió quedarse con 'lo poco’, de una pequeña ciudad.
Además, durante todo el
relato del Capítulo 19 del Génesis, se puede apreciar la escasez de fe de Lot, su gran falta de confianza en Dios.
Su actuar manifiesta un estilo de vida mediocre, no sólo no salió
inmediatamente del lugar, de acuerdo al pedido de los Ángeles, sino que luego
que los seres celestiales prácticamente lo empujaron a irse, decidió afincarse
a mitad de camino. Lot tenía miedo, por eso se conformó con menos de lo que
Dios le ofrecía.
Como todos ustedes saben, creo firmemente que toda acción trae aparejada su correspondiente
consecuencia. De acuerdo a lo que Lot escogió, así fueron sus consecuencias. En
algunas oportunidades nuestra estrechez mental nos quiere hacer creer que se
puede desvincular las decisiones de las consecuencias, pero de ninguna manera
esto resulta cierto.
Dios soñaba con Lot en
grande, pero Lot no creía en sí mismo. En algún punto de su vida, Lot perdió la confianza en nuestro Amoroso Padre Dios. ¡Había perdido el entusiasmo de la fe!. El
conformarte con un sueño inferior al que Dios tiene para tu vida te puede
acarrear efectos devastadores. Lot tuvo dos hijos, Moab y Amón. Ellos dieron a
luz dos grandes pueblos, los Moabitas y Amonitas, pueblos que, quizás por la falta de fe de Lot, crecieron alejados de Dios, y
con el paso del tiempo se convirtieron en dos grandes enemigos del pueblo
escogido por Dios.[ii]
A diferencia de Lot, yo
si me atrevo a confiar en grande. Espero de nuestro Amoroso Padre Dios lo mejor
de lo mejor. Solo aguardo el momento perfecto para recibir sus grandes regalos,
mientras me dejo moldear como el oro fino en el candente crisol.
Antes de estos nefastos
acontecimientos, yo vivía acomodado plácidamente en los deleites de este mundo.
Ciertamente procurando no lastimar a nadie, por lo cual puedo decir que no era
malo, pero mi crecimiento espiritual era casi nulo. Estos nefastos acontecimientos
de vida me despertaron de mi letargo y me movieron a escudriñar más acerca de
nuestro Amoroso Padre Dios.
En medio de mis
comodidades, el demonio pretendía hacerme creer que ya Dios hizo todo lo que
tenía que hacer conmigo y que era suficiente con mi mediocre fe. A través de
estas Pruebas Colectivas, descubrí que nuestro Amoroso Padre Dios quiere que
día a día renovemos nuestro entendimiento y que comprobemos por nosotros mismos
que Él quiere darnos más y mejores deleites.
Si estos nefastos
acontecimientos no se hubieran activado, si esta Prueba Colectiva no se hubiera
ordenado, quizás aún estaría durmiendo en mi cómodo torreón, muy ocupado en no
hacer nada. La comodidad de mi torreón me hubiera impedido escribir las muchas
letras que les he escrito. Por eso doy gracias a nuestro Amoroso Padre Dios por
esta Prueba Colectiva, sin ella aún estaría como muerto.
¡Les aseguro que NO SOY
UN CONFORMISTA! ¡Tengo muchos y grandes planes! Pero todos ellos están
colocados en las Manos de nuestro Amoroso Padre Dios. Sé que Él los
implementará a su tiempo, sin tardanza alguna. Y me mantengo firme en mi
confianza en Dios, tal como le respondí una vez a la misma persona que me acuso
de ‘conformista’, cuando me dijo que: “Parece que tú esperas que todas las
cosas te caigan del cielo” y yo le respondí: “¡Pues sí! Y si no proceden de Dios ¡NO LAS QUIERO!”.
Alguno me dirá: “¡Pero
eso es conformismo!”. Pues te responderé: “Conformismo fuera si no estuviera
ocupado en función a concretar esos planes”. Uno de mis más grandes deseos es
ser un Predicador a nivel internacional y para eso me estoy formando, leyendo, analizando y profundizando Las Santas Escrituras. Y no únicamente La Biblia, sino que estoy leyendo, analizando y profundizando todo Libro Religioso que cae en mis manos.
Cuando Francisco de Asís
enviaba a sus seguidores a predicar les decía: “Vayan y prediquen la Palabra de
Dios, pero hablen sólo si es necesario”. Si bien es cierto que, yo intento
predicar con la Palabra Escrita, tampoco es menos cierto que intento predicar
con mi vida misma. Quizás lo que vio la persona que me tildó de ‘conformista’
fue mi actitud tranquila ante la situación de desidia que estamos viviendo. Estábamos haciendo una
larga cola para tomar un autobús y el caos era altamente evidente. Pese a que
las personas en la cola estaban a punto de reventar en llanto, yo me mantuve
tranquilo y en oración. Tristemente esa actitud molesto a quien me acompañaba y
me acuso de ‘conformista’. Miren, la palabra 'conforme' hace alusión a 'encontrarse cómodo o en confort' con lo que se está viviendo y les aseguro que yo no estoy 'cómodo' con las precariedades en las que estamos viviendo, pero no manifiesto en mi semblante 'incomodidad' porque confío que, a Su Tiempo, nuestro Amoroso Padre Dios me rescatará.
Doy gracias a nuestro
Amoroso Padre Dios por no excusarme de esta Prueba Colectiva, porque así,
cuando lleguen tiempos mejores, yo podré predicar con el ejemplo vivido y nadie
podrá decir que estoy hablando de cosas que desconozco.
¿CONFORMISTA
YO? ¡NI DE BROMA!!!! ¡SOY UN HOMBRE QUE SABE QUE DIOS EXISTE Y ADEMÁS ESTOY CONSCIENTE DE QUE ES MI
PADRE!!! ¡POR ESO NO SOY CONFORMISTA!!!
Para cerrar les dejaré
tres links de canciones. La primera lleva por nombre ‘El Profeta’, una canción
que me ayuda mucho a entender mi misión como creyente. La segunda lleva por
nombre 'Mujer Sencilla' que nos habla de la 'aceptación' de la misión asignada. Y la tercera ‘No Dejes que Claudique mi Señor’, la cual me enseña que para no sucumbir ante
las adversidades es necesario contar con la Asistencia Divina. Como nos lo
decía Santa Teresa:
¡SIN
DIOS TODO ES NADA!!!