miércoles, 21 de agosto de 2019

Aceptación NO Conformismo


En medio de este evidente caos, que estamos viviendo en mi país, las personas suelen opinar que: el que está disfrutando de la vida, gastando mucho dinero, es un ladrón y el que manifiesta signos de felicidad es un loco o un conformista.
 
Una persona, muy cercana a mí, me comentó en estos días que mi actitud, ante la situación de crisis que estamos viviendo en nuestro país, era la de un conformista. Tristemente esta persona me conoce de un largo tiempo acá y me estima como a un Verdadero Creyente. Aparentemente, en su caso, la no aceptación de las Pruebas, a las que estamos siendo sometidos, no le permiten comprender la diferencia entre CONFORMISMO Y ACEPTACIÓN.

Pese a que yo mismo muchas veces cometo ese craso error, todos ustedes saben que suelo recomendar que no pronunciemos palabras cuyo significado etimológico desconozcamos. Sé que no es tarea sencilla, mas es conveniente esforzarse. En este orden de ideas, primeramente les anotaré las definiciones de estas dos palabras y de una tercera necesaria: RESIGNACIÓN. 

  • Conformismo: Actitud de la persona que ACEPTA fácilmente cualquier circunstancia pública o privada, especialmente cuando es adversa o injusta.
  • Resignación: ACEPTACIÓN con paciencia y CONFORMIDAD de una adversidad o de cualquier estado o situación perjudicial.
  •  Aceptación: Consideración generalizada de que algo es bueno o válido.

Como podrán observar, en las definiciones, coloqué en mayúsculas las palabras que parecieran entrelazar o hacer de estos tres conceptos SINÓNIMOS, aunque ciertamente no lo son.

CONFORMISMO

Filosóficamente, muchos conceptos suelen estar asociados a valoraciones, a veces similares, pero que en realidad son muy diferentes. Es así como, al evaluar positívamente la idea de estar ‘conforme’, se asemeja mucho a ‘aceptación’, tanto cuanto equivale a ‘estar a favor de algo’. Sin embargo, podemos darle una connotación negativa a la palabra ‘conforme’ cuando la aplicamos para distinguir a las personas que ‘no tienen grandes aspiraciones en su vida personal y profesional’. También suele ocurrir que, a las personas que adoptan una actitud de ‘resignación’ frente a la adversidad se les denomina erróneamente ‘conformistas’.

Una persona pudiera estar empleada en alguna actividad que no le gusta y sin embargo pareciera no estar interesado en buscar alguna alternativa de empleo más satisfactoria. Su actitud se puede interpretar en dos sentidos contrapuestos. Desde la perspectiva positiva, la actitud de esa persona pudiera evaluarse como la ‘aceptación de su realidad’, en el entendido de que ha procurado trabajos más satisfactorios pero no ha logrado su objetivo, quizás debido a las condiciones económicas o laborales del sector para el cual está preparado. En este sentido pudiéramos hablar de ‘resignación’. Desde un punto de vista negativo, pudiera ocurrir que la persona manifiesta ‘temor a buscar otras fuentes de empleo’, más satisfactorias, y en este sentido, la actitud pasiva y sumisa de ésta persona es lo que se conoce como ‘conformismo’.

El conformismo es una actitud hacia la vida, que suele sumergir al individuo en lo que se pudiera denominar un ‘pozo de ‘CIEGA ACEPTACIÓN’ de su propia situación, que le impide buscar algún cambio o progreso de vida, independientemente de si las vivencias, aceptadas ciegamente, sean negativas o positivas. Parece ilógico pero, existen situaciones de vida que, pese a no poderlas catalogar como negativas, pueden significar ‘conformismo’. Por ejemplo, una persona, dentro de una gran empresa,  que se queda en un mismo cargo por años simplemente porque se siente cómodo en el cargo que ocupa y con el sueldo que gana, pudiera ser catalogado como conformista. Esto es porque, muy probablemente esta persona pudiera procurar formarse para ascender de cargo pero ‘se conforma’ con lo que tiene y no procura superarse o desarrollarse, más allá de lo logrado. Aunque el 'estar conforme' con lo que se tiene no es malo, pero es ‘conformista’ porque no se arriesga a procurar oportunidades de progreso, lo cual es nefasto. Por eso se dice que ‘un conformista’ es una persona mediocre que, pudiendo dar más de sí y para sí mismo, se conforma con su vida y no lucha por superarse. Quizás por esto no me agrada que me digan ‘conformista’.

RESIGNACIÓN

La resignación es la ‘aceptación pasiva de un revés o de un problema, que puede considerarse insoslayable. Cuando una persona se resigna, acepta una situación y deja de luchar contra ella o de buscar soluciones respecto a la problemática que se le plantea. Por lo general, la resignación aparece cuando algo es inevitable o cuando el sujeto se ha cansado de pelear.

En las personas religiosas la idea de resignación suele estar muy arraigada, debido a que se nos enseña que, ante las situaciones adversas, debemos confiar en Dios, pues nuestra vida está en sus manos y, en situaciones insoslayables, debemos aceptar que nada podemos hacer para cambiar la voluntad del Creador. En este sentido, la resignación en el creyente no es sinónimo de ‘conformismo’, puesto que TODO VERDADERO CREYENTE ENTIENDE Y ACEPTA QUE LA VOLUNTAD DE DIOS ES SIEMPRE LO MEJOR QUE NOS PUEDE ACONTECER.

Es importante señalar que, pese a que la resignación se considera la ‘aceptación pasiva de la Voluntad de Dios’, esta pasividad no debe confundirse con ausencia de lucha, puesto que el Verdadero Creyente se crece ante las dificultades y lucha por superarse en todo momento. El verdadero creyente se vale incluso de las desgracias para crecer.

ACEPTACIÓN

El  concepto de ‘aceptación’ hace referencia simplemente a la acción y efecto de aceptar. Este verbo, a su vez, está relacionado con ‘aprobar’, lo cual es ‘dar por bueno o recibir algo de forma voluntaria y sin oposición’.

De manera general, la ‘aceptación’ es la facultad por la cual una persona admite a otra persona, animal, objeto, pensamiento, ideología,… acontecimiento de manera voluntaria. 

Se trata de un término íntimamente ligado al mundo de la psicología y de la autoayuda, al motivar a las personas a 'aceptar de manera voluntaria’ todo lo bueno y lo malo que tengamos, admitiendo los errores y afrontarlos como un problema del que hay que aprender para no volver a incidir en ellos. La aceptación también puede hacer referencia al proceso de admitir un hecho presente o pasado, buscando su SUPERACIÓN, a fin de poder continuar viviendo, mirando con esperanza el futuro. 

ACLARANDO

Visto lo anterior, podemos concluir que los dos primeros términos tratados tienen en común al tercer término y todos se refieren a la ‘aceptación de los acontecimientos de la vida’. En el ‘conformista’ la aceptación es CIEGA’, casi inconsciente, de una situación de vida que lo mantiene inmóvil, incapacitado para desarrollarse. En el ‘resignado’ la ‘aceptación es NECESARIA’, dado que el problema es insoslayable, pero al Verdadero Creyente, ese problema insoslayable no lo inmoviliza, sino que más bien lo mueve a superarse.

En mi caso, mi postura, ante los nefastos acontecimientos que estamos viviendo en nuestro país,  es de simple ‘aceptación’ de los hechos como una 'Prueba Divina'. En consecuencia, no me considero un conformista porque, a diferencia de este, MI DECISIÓN ES CONSCIENTE. Tampoco es ‘resignación’, porque las situaciones nefastas que estamos viviendo SON SOSLAYABLES. ¡Es mi decisión aceptar la Prueba! ¡Es mi decisión intentar superarla! ¡Es mi decisión dejarme moldear! ¡ESTO ES SIMPLE ACEPTACIÓN! No tiene nada de grandeza.

No me considero ‘conformista’ porque soy en extremo exigente. El conformista es aborrecido por Dios, incluso si ese ‘conformismo’ pudiera confundirse con falsa humildad, que a la larga pudiera significar escasez de fe. En la Biblia existe una historia que ilustra de manera acertada el espíritu de conformismo. Es la historia de Lot, sobrino de Abraham.[i]

Resulta que, Lot se encontraba viviendo en Sodoma, ciudad que iba a ser destruida debido al alto índice de maldad que había alcanzado. Entonces Dios envía a sus ángeles para sacar a Lot junto con toda su familia, y llevarlos a un lugar seguro. En el relato se aprecia que Dios quería llevar a Lot a su Monte, para protegerle, pero Lot dudo del poder de Dios para protegerle ‘a tiempo’ y le pidió a los Ángeles de Dios que le dejaran establecerse en una ciudad cercana que, no por casualidad, se llamaba “Pequeña” (Zoar). Dios tenía preparada una gran extensión de tierra para Lot, pero Lot decidió quedarse con 'lo poco’, de una pequeña ciudad.

Además, durante todo el relato del Capítulo 19 del Génesis, se puede apreciar la escasez de fe de Lot, su gran falta de confianza en Dios. Su actuar manifiesta un estilo de vida mediocre, no sólo no salió inmediatamente del lugar, de acuerdo al pedido de los Ángeles, sino que luego que los seres celestiales prácticamente lo empujaron a irse, decidió afincarse a mitad de camino. Lot tenía miedo, por eso se conformó con menos de lo que Dios le ofrecía.

Como todos ustedes saben, creo firmemente que toda acción trae aparejada su correspondiente consecuencia. De acuerdo a lo que Lot escogió, así fueron sus consecuencias. En algunas oportunidades nuestra estrechez mental nos quiere hacer creer que se puede desvincular las decisiones de las consecuencias, pero de ninguna manera esto resulta cierto.

Dios soñaba con Lot en grande, pero Lot no creía en sí mismo. En algún punto de su vida, Lot perdió la confianza en nuestro Amoroso Padre Dios. ¡Había perdido el entusiasmo de la fe!. El conformarte con un sueño inferior al que Dios tiene para tu vida te puede acarrear efectos devastadores. Lot tuvo dos hijos, Moab y Amón. Ellos dieron a luz dos grandes pueblos, los Moabitas y Amonitas, pueblos que, quizás por la falta de fe de Lot, crecieron alejados de Dios, y con el paso del tiempo se convirtieron en dos grandes enemigos del pueblo escogido por Dios.[ii]  

A diferencia de Lot, yo si me atrevo a confiar en grande. Espero de nuestro Amoroso Padre Dios lo mejor de lo mejor. Solo aguardo el momento perfecto para recibir sus grandes regalos, mientras me  dejo moldear como el oro fino en el candente crisol.

Pablo nos recomendaba: «No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta».[iii] Los nefastos males que han invadido mi país me han transformado. Me han forzado a entender que, como Pablo, en medio de mis debilidades soy fuerte.[iv] Por eso vivo contento, en medio de las dificultades y procuro aprender de éstas, renovando mi entendimiento, para comprobar que la Voluntad de Dios es agradable y perfecta.

Antes de estos nefastos acontecimientos, yo vivía acomodado plácidamente en los deleites de este mundo. Ciertamente procurando no lastimar a nadie, por lo cual puedo decir que no era malo, pero mi crecimiento espiritual era casi nulo. Estos nefastos acontecimientos de vida me despertaron de mi letargo y me movieron a  escudriñar más acerca de nuestro Amoroso Padre Dios.

En medio de mis comodidades, el demonio pretendía hacerme creer que ya Dios hizo todo lo que tenía que hacer conmigo y que era suficiente con mi mediocre fe. A través de estas Pruebas Colectivas, descubrí que nuestro Amoroso Padre Dios quiere que día a día renovemos nuestro entendimiento y que comprobemos por nosotros mismos que Él quiere darnos más y mejores deleites.

Si estos nefastos acontecimientos no se hubieran activado, si esta Prueba Colectiva no se hubiera ordenado, quizás aún estaría durmiendo en mi cómodo torreón, muy ocupado en no hacer nada. La comodidad de mi torreón me hubiera impedido escribir las muchas letras que les he escrito. Por eso doy gracias a nuestro Amoroso Padre Dios por esta Prueba Colectiva, sin ella aún estaría como muerto.

¡Les aseguro que NO SOY UN CONFORMISTA! ¡Tengo muchos y grandes planes! Pero todos ellos están colocados en las Manos de nuestro Amoroso Padre Dios. Sé que Él los implementará a su tiempo, sin tardanza alguna. Y me mantengo firme en mi confianza en Dios, tal como le respondí una vez a la misma persona que me acuso de ‘conformista’, cuando me dijo que: “Parece que tú esperas que todas las cosas te caigan del cielo” y yo le respondí: “¡Pues sí! Y si no proceden de Dios ¡NO LAS QUIERO!”.

Alguno me dirá: “¡Pero eso es conformismo!”. Pues te responderé: “Conformismo fuera si no estuviera ocupado en función a concretar esos planes”. Uno de mis más grandes deseos es ser un Predicador a nivel internacional y para eso me estoy formando, leyendo, analizando y profundizando Las Santas Escrituras. Y no únicamente La Biblia, sino que estoy leyendo, analizando y profundizando todo Libro Religioso que cae en mis manos. 

Cuando Francisco de Asís enviaba a sus seguidores a predicar les decía: “Vayan y prediquen la Palabra de Dios, pero hablen sólo si es necesario”. Si bien es cierto que, yo intento predicar con la Palabra Escrita, tampoco es menos cierto que intento predicar con mi vida misma. Quizás lo que vio la persona que me tildó de ‘conformista’ fue mi actitud tranquila ante la situación de desidia  que estamos viviendo. Estábamos haciendo una larga cola para tomar un autobús y el caos era altamente evidente. Pese a que las personas en la cola estaban a punto de reventar en llanto, yo me mantuve tranquilo y en oración. Tristemente esa actitud molesto a quien me acompañaba y me acuso de ‘conformista’. Miren, la palabra 'conforme' hace alusión a 'encontrarse cómodo o en confort' con lo que se está viviendo y les aseguro que yo no estoy 'cómodo' con las precariedades en las que estamos viviendo, pero no manifiesto en mi semblante 'incomodidad' porque confío que, a Su Tiempo, nuestro Amoroso Padre Dios me rescatará.

Doy gracias a nuestro Amoroso Padre Dios por no excusarme de esta Prueba Colectiva, porque así, cuando lleguen tiempos mejores, yo podré predicar con el ejemplo vivido y nadie podrá decir que estoy hablando de cosas que desconozco.

¿CONFORMISTA YO? ¡NI DE BROMA!!!! ¡SOY UN HOMBRE QUE SABE QUE DIOS EXISTE Y  ADEMÁS ESTOY CONSCIENTE DE QUE ES MI PADRE!!! ¡POR ESO NO SOY CONFORMISTA!!!

Para cerrar les dejaré tres links de canciones. La primera lleva por nombre ‘El Profeta’, una canción que me ayuda mucho a entender mi misión como creyente. La segunda lleva por nombre 'Mujer Sencilla' que nos habla de la 'aceptación' de la misión asignada. Y la tercera ‘No Dejes que Claudique mi Señor’, la cual me enseña que para no sucumbir ante las adversidades es necesario contar con la Asistencia Divina. Como nos lo decía Santa Teresa:

¡SIN DIOS TODO ES NADA!!!





[i]  Génesis 19, 19-23
[ii]  Números 22 / Sofonías 2, 9 / Deuteronomio 23, 3
[iii]  Romanos 12, 2
[iv]  2 Corintios 12, 1-10

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