sábado, 26 de marzo de 2022

CONCEPCIONES MAL INTERPRETADAS

En muchas oportunidades he intentado corregir las deficiencias conceptuales que muchos de ustedes tienen de las palabras que utilizan al hablar sin comprender plenamente su significado. Esta labor en apariencia ha sido infructuosa porque muchos son los que siguen utilizando en sus vocabularios diarios palabras que aún no comprenden su verdadero significado.

Según parece el duro encuentro verbal que tuve con mi amada hija en estos días ha rendido algo de fruto porque su forma de expresarse con todos los que formamos parte de su núcleo familiar es mucho mas dulce y afable. Sin embargo, sin pretender ser un desagradecido, he de aclararle algunas cosas de las que hablamos, por si acaso se fijaron levemente en su intelecto, no sea que al no aprehender el conocimiento no logre la sabiduría para mantener su comportamiento dulce y afable para toda su vida.

Quizás el vocablo que tenemos por costumbre utilizar con mucha ligereza es el verbo amar y sus derivados. En mi caso, cada vez que oigo a alguien decir "te amo" yo siempre me pregunto: "¿De qué manera?".  Según los filósofos griego existen tres maneras de amar, a la más común la denominaron 'eros', la cual es la manera más pasional de amar, la segunda es menos pasional y mucho más responsable, a la cual llamaron 'filia' y la tercera es 'ágape', la cual es la forma más responsable de amar. 

RESPONSABLES AL AMAR

'Pasión', otra palabra que solemos mal interpretar, porque resulta que la palabra 'pasión' viene del latín 'passio' que significa simplemente 'sufrimiento'. Aunque ciertamente algunos dicen la verdad cuando le dicen a un ser amado: "Te amo con loca pasión", porque quizás si les estén diciendo: "Estoy loco de tanto sufrir por amarte". De allí que, 'eros' es el amor puramente 'pasional' porque suele generar más 'sufrimientos' que satisfacciones. El 'eros' genera 'sufrimientos porque nos ata a lo material y nos aleja de nuestro Amoroso Padre Dios. `

El 'filia' es el amor más fraternal, aquel que le dedicamos a nuestros familiares, particularmente padres, hijos y hermanos, y a algunos amigos, a quienes solemos llamar hermanos. Este amor debería ser poco pasional, por lo que no debería generar sufrimientos en su ejercicio. Sin embargo, muchos son los que sufren por sus seres queridos, sobre todos los más cercanos, sobre todo porque no han logrado comprender que esos seres queridos los ha puesto nuestro Amoroso Padre Dios en nuestras vidas para que nos ejercitemos en el 'amor responsable', es decir, para servirles con dignidad.

El 'amor responsable' es justamente el 'ágape', el cual es el ejercicio de 'amar a la manera de Dios', siendo 'responsables' con aquellos a quienes amamos. Ser 'responsables' significa hacerme consciente de todas las funciones que debo cumplir con aquel a quien amo, según la relación que guardo con esa persona.  Quien es padre debe ser responsable de su paternidad, quien es hijo debe ser responsable de sus funciones de hijo, quien es hermano debe ser responsable de sus funciones de hermano. Y que nadie diga que desconoce sus funciones porque, además de ser lógicas y comunes, todas las responsabilidades las podemos resumir en 'tratar a los demás como nos gustaría ser tratados'.

Amar con responsabilidad significa tratar a los demás como nuestro Amoroso Padre Dios les trataría. Cunado terminé de aleccionar verbalmente a mi amada hija ella me preguntó: "¿Entonces que esperas de mí como hija?" y yo le respondí: "Respeto". Ella secundó mi respuesta diciendo: "Y amor" y yo le dije "No necesito el amor". Entonces ella replicó: "Todo el mundo necesita amor", lo cual ciertamente es verdad, pero en mi caso estoy tan altamente consciente del Amor que nuestro Padre Celestial me tiene que no necesito el amor que las personas pudieran intentar darme. Y en todo caso, si pretendes darme amor procura que sea un amor responsable, el cual es el único que comprendo.

Quizás la réplica de mi hija es el reflejo de lo que quizás ella siente que le falta, pero no entiendo el por qué se siente carente de amor si se lo demostramos frecuentemente. De hecho, cuando la corrijo la estoy amando, porque esa es mi responsabilidad, para evitar que ella conozca el infierno, ya sea en esta vida o en la siguiente, como consecuencia de sus faltas de respeto con sus padres. Y tampoco puede decir que yo lo único que hago es corregirla porque bien sabe que muchísimas veces me he acercado a abrazarla y a decirle que la amo mucho, pero tristemente parece que cuando les manifestamos el amor con caricias de padres ella se siente empoderada sobre sus padres y comienza a creerse por encima de sus padres y nos falta el respeto. Luego, la única alternativa de amor que me deja es el responsable y me obliga a corregirla. 

EL AMOR MÁS GRANDE

Mi amor responsable -a la manera de nuestro Amoroso Padre Dios- me mueve a servirla, a pesar de que no lo merece. De hecho, ella me preguntó que si yo estaba cansado de servir y yo le respondí que si y entonces ella replicó: "Pues deja de hacerlo", como si acaso me fuera posible. 

A todas las personas que han tenido algún tipo de relación amorosa conmigo yo les he manifestado que yo no sé amar y esto es verdaderamente cierto, porque yo no sé amar como acostumbra a amar el común de la gente -al modo 'eros' o al modo 'filia'-, sino que me inclino por amar más al modo 'ágape'. Consecuentemente, soy muy poco expresivo con palabras lisonjeras y mucho menos con caricias, pero soy muy diligente en el servicio, porque según entiendo "El secreto de la felicidad en el amor se encuentra en el servir a aquel a quienes decimos amar". Es así como, pese a que mi amada hija parece no apreciarlo, cada día le demuestro mi amor con hechos, aunque por culpa de ella he dejado de demostrárselo con palabras o con caricias de padre. 

Nuestro Amado Yeshuá decía que no hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Ahora bien, la palabra que traduce 'amigo' desde el hebreo significa propiamente 'compañero', por lo que podemos asegurar que nuestro Amado Yeshuá se refería a 'dar la vida por aquel que nos acompaña'. Luego, ciertamente algunos nos acompañan más que otros, por lo que si deberíamos dar la vida por algún compañero del momento con mucha mayor razón deberíamos poder dar la  vida por aquellos que nos han acompañado siempre (papá, mamá, hermanos). 

Ahora bien, si bien es cierto que nuestro Amado Yeshuá fue el ejemplo literal de su afirmación, evidentemente es poco probable que a la gran mayoría de nosotros se nos llegue a pedir en algún momento ocupar el lugar de sacrificio de algún 'amigo'. Es concluyente que, nuestro Amado Yeshuá se refería a otra forma de dar la vida por aquellos a quienes decimos amar. 

Para resolver este predicamento, les hablaré de la hermosa 'causalidad' de en lo que derivó la etimología de la palabra 'amigo'. Y digo 'causalidad' porque los verdaderos creyentes sabemos que nada es por casualidad sino que todo es Providencia Divina. Resulta que, el origen etimológico de la palabra 'amigo' no ha podido ser determinado con exactitud. Algunos dicen que proviene del latín 'amicus', que deriva del verbo 'amare'. Otros dicen que deriva de la voz infantil 'amma' que utilizan los niños para llamar amorosamente a su mamá. Ciertos estudiosos afirman que la palabra 'amigo' está compuesta del prefijo 'a', que significa 'sin', el adjetivo posesivo 'mi'  unido al pronombre personal 'ego', que significa 'yo'. Consecuentemente, para el griego la palabra 'amigo' significa 'sin mi yo'. 

Considerando la derivación etimológica de la palabra 'amigo' según los griegos, podemos establecer que 'amigo' es 'todo aquel que está dispuesto a olvidarse de sí mismo', con tal de hacer feliz a su compañero. De allí que, el verdadero amigo está dispuesto a dar la vida por aquel a quien ama porque considera al ser amado más que a sí mismo. Y dar la vida no significa necesariamente morir, sino más bien 'dejar de ser yo' o lo que es lo mismo 'ser amigo'. Sirva esta aclaratoria para todos aquellos que dicen ser amigos cuando en realidad son simples compinches.

'Amar responsablemente' muchas veces me exige 'dejar de ser yo' para poder dar la vida por aquellos a quienes amo. Cuando madrugo cada mañana para preparar los desayunos de mis hijas, pese al gran cansancio y sueño que me agobia, estoy dejando de ser yo, porque considero más importante el alimentar a mis hijas diligentemente que satisfacer mis deseos de descansar o dormir. Cerca del mediodía pienso en lo importante que es que mis hijas almuercen a tiempo y, así tenga algunas cosas personales que hacer, prefiero dejar de ser yo y les preparo diligentemente el almuerzo. Hacer mercado a mi edad es muy agotador, porque hay que estar de pie mucho tiempo y caminar largos trayectos, además de cargar algo de peso, pero este agobio no me impide cumplir con mis responsabilidades y dejando de pensar en lo agotador de hacer mercado pues es mucho más importante el mantener alimentos en casa para mis hijas. 

Esto se los cuento no para vanagloriarme sino para recordarle a mi amada hija que la amo muchísimo a pesar de que no se lo demuestre con palabras lisonjeras o con caricias efímeras sino con mi servicio,  el cual procuro que sea diligente porque es por amor a mis hijas. ¡Y claro que me canso de servir! Pero evito quejarme. Por el contrario le agradezco muchísimo a mi Amoroso Padre Dios por las oportunidades que me otorga para servir. Siempre que hago mercado, al llegar a la casa me digo a mí mismo: "Aún no has llegado" y seguidamente me pongo a acomodar el mercado en las alacenas. Lavo los vegetales y las frutas. Los vegetales los corto y separo en bolsas plásticas y las guardo en el congelador y las frutas en el refrigerador, para su mejor conservación. Limpio las carnes y las acomodo en bolsas plásticas, separadas por raciones, y las guardo en el congelador. Finalmente me ducho y mientras lo hago digo: "Gracias Amoroso Padre Dios por Tu Provisión. Gracias por todos los alimentos que pudimos comprar. Y sobre todo gracias por las fuerzas que me das para organizar todo lo que nos otorgaste comprar.", y esto lo hago procurando no quejarme del dolor en mi ciática. Si, a mi edad sufro del maltrato al que sometí a mi nervio ciático debido al error de colocarme mi abultada cartera en el bolsillo trasero de mi pantalón. 

Tengo cerca de sesenta años y pese al agotamiento propio de mis años no dejo de laborar y de cumplir diligentemente con mis responsabilidades, incluso con aquellas que no son propiamente mis responsabilidades, ya sea porque ya caducaron propiamente según el vencimiento de mis funciones o porque no son parte de mis funciones. No es parte de mis funciones lavar la ropa o limpiar la casa o incluso hacer las comidas, porque la función de un padre es simplemente comprar los alimentos y aunque esta función ya caducó -mis hijas ya son mayores de edad- yo realizo todas esas actividades en la casa de mis hijas porque estoy consciente que la prueba más evidente de que amamos a alguien es sirviéndolo diligentemente sin esperar nada a cambio. Por eso, a pesar de estar cansado de servir no dejo de servir, porque aquel que no vive para servir no sirve para vivir. Y vuelvo y les repito, no pretendo vanagloriarme sino que sólo quiero ser consecuente con lo que nuestro Amado Yeshuá nos dijo.

QUE NADIE ME MAL INTERPRETE

Y espero que nadie mal interprete el que esté hablando tanto de mí mismo. Sólo pretendo llamarles a la reflexión al aclararles que, el esfuerzo por ser mejores que les pido en muchos de mis artículos ya yo lo he hecho y,  al hablarles de mis experiencias, simplemente les estoy confirmando que es posible vencer al mundo. Ciertamente no me ha sido sencillo, porque mi vida ha sido como una montaña rusa, con muchas subidas y muchas bajadas, que me han traído hasta aquí.

Quizás lo que me diferencia de la mayoría de todos ustedes es que desde muy niño me he interesado mucho en todo lo que atañe a nuestro Amoroso Padre Dios. Y claro que muchas veces me alejaba de El Camino que conduce a La Casa de mi Padre, pero siempre hallaba la forma de retomarlo. Y lo que más me ha ayudado a retomar El Camino es leer, investigar y profundizar todo aquello que me ayude a aprehender el Conocimiento Divino. Y yo soy un hombre común, igual a todos ustedes, luego les queda reflexionar acerca del por qué ustedes no comprenden lo que yo comprendo. Y vuelvo y les repito: ¡No pretendo alardear sobre mis conocimientos!, sólo pretendo hacerles ver nuestras realidades existenciales. No es que nuestro Amoroso Padre Dios haya sido Mejor Padre conmigo que con ustedes, es más bien que yo he procurado acercarme más a Él, por medio de El Conocimiento Divino, y Él me lo ha permitido. 

Y esto no lo logré de la noche a la mañana y sin ningún esfuerzo. Me caí muchísimas veces, pero igual número de veces me levanté y continué con la búsqueda. Al igual que todos ustedes de niño fui muy enamoradizo. A toda niña hermosa que veía les regalaba muchos detalles y, pese a que nunca les confesé mi amor, a todos mis amigos les decía que eran mi novias. Ya no tan niño logré comprender que para que fueran mis novias ellas tenían que estar de acuerdo y cuando conocía a alguna hermosa chica me esforzaba por conquistarla, para lograr que aceptaran ser mis novias. Evidentemente durante mi infancia novias iban y novias venían, según los grados de estudio a los que iba ascendiendo. Seguramente por mis primeras novias -formales o no- yo sentía amor, pero era un amor poco apasionado, por lo que me era muy fácil desprenderme de ellas y tomar una nueva cada año. Pero en en algún momento de mi juventud, conocí a una hermosa chica con la que tuve relaciones sexuales y a partir de ese momento comencé a vivir el eros. Y vaya que si es apasionado el eros, porque hay que ver lo que sufrí cuando aquella hermosa chica me abandonó por otro.

Con toda seguridad muchos de ustedes tuvieron las mismas experiencias que yo, sobre todo en lo que respecta al amor, pero es altamente probable que ninguno de ustedes se hayan puesto a reflexionar acerca de sus propias vivencias, sobre todos las amorosas, para descubrir lo que yo descubrí. Y no es que yo sea más inteligente que muchos de ustedes, pero quizás si he sido mucho más interesado que ustedes por acercarme a nuestro Amoroso Padre Dios a través de El Conocimiento Divino. Quizás por mi interés, nuestro Amoroso Padre Dios puso en mis manos ciertos libros o me acercó a ciertas personas para que yo fuera instruido acerca de las diferentes formas de amar. Con el paso de los años, al desmenuzar el conocimiento aprehendido acerca de la palabra amor, comencé a comprender que Amar a Dios sobre todas las cosas no es una orden sino un Hermoso Consejo para que evitemos sufrir por amores materiales.

De manera que, el filia que siento por mis hijas me hace sufrir cuando las corrijo duramente, pero el ágape que hay en mí me recuerda que lo hago por el bien de ellas, a fin de que no conozcan el infierno, ni en esta vida ni en la siguiente. Y como el ágape es responsable, cada vez que corrijo a mis hijas lo hago sin rabia y mucho menos sin odio, aunque con mis expresiones pareciera que no fuera así. Tristemente, para corregir con dureza tenemos que expresar rabia y odio porque sino no nos toman en serio.   

PARA ACLARARTE 

Sirva el presente artículo como respuesta a la réplica que varias veces me ha hecho mi hija al afirmar que yo aún estoy vivo por algo, lo cual según ella es porque tengo que aprender algo de ella. Espero en nuestro Amoroso Dios que con éstas letras hayas comprendido que la función de una hija no es enseñar a sus padres sino más bien aprender de ellos y que mi función es enseñarte. Espero que comprendas que no estoy descansando plácidamente en mi casa, tendido en un chinchorro, simplemente porque nuestro Amoroso Padre Dios no le gusta verme descansar y me empujó a venir a la casa de mis hijas porque son ustedes mis más cercanos compañeros por quienes debo dar la vida. Sobre todo por ti, a quien le cuesta tanto doblar la cerviz y dejarse aleccionar. 

Tengo claro que lo que quizás pasa por tu cabecita cuando me quieres aleccionar acerca del por qué según tú aún sigo aquí en Venezuela es porque según tú aún no soy digno de ser complacido por nuestro Amoroso Padre Dios acerca de mi deseo de pasar mis años dorados en algún país de Europa. Pues déjame aclararte que, estoy consciente que nuestro Amoroso Padre Dios aún no me ha complacido al respecto no se debe a mis muchos errores, los cuales sé que ya ha perdonado, sino porque Sus Planes suelen ser siempre mejores que los míos. Es muy probable que, en Su Infinita Sabiduría Él Ha Sabido antes que nosotros mismos que es posible que se active una guerra mundial en Europa y consecuentemente me ha querido evitar el que yo viva de cerca las nefastas consecuencias de una guerra. También es probable que, siendo posible que al no poder evitar la última de las nefastas guerras mundiales, quiso nuestro Amoroso Padre Dios el que yo pase estos últimos tiempos cerca de mis amadas hijas, en vez de estar en Europa predicándole a una sociedad de dura cerviz. 

En todo caso, sea cualquiera que sea la razón por la que nuestro Amoroso Padre Dios no ha permitido que yo esté pasando mis años dorados en Europa, ten por seguro que la razón no es porque debo aprender algo de ti, porque no es función de un hijo enseñar a un padre. También ten por certeza que, si los rumores de la nefasta guerra se disipan, con toda seguridad nuestro Amoroso Padre Dios me complacerá y me enviará a vivir mis años dorados en Europa y muy seguramente a ustedes también, para que mi dicha sea plena, al contar con la compañía de mis amadas hijas. Si nuestro Amado Padre Dios no logra disipar los rumores de la nefasta guerra mundial -debido al Libre Albedrío del que dispone la humanidad- pues estaré muy agradecido con nuestro Amoroso Padre Dios el pasar mis años dorados aquí en Venezuela, sirviendo a mis amadas hijas, pues no existe servicio más grande que el humilde servicio que prestamos según las funciones que ejercemos en el juego por nuestros mundos.     

Amada hija, recuerda que ni tú, ni yo, ni nadie sabemos cuánto tiempo tenemos para dar la vida por nuestros amigos, de manera que aprovecha el tiempo que tienes para compartir con tu mami, con tu hermana y conmigo para ejercitarte en el servicio y en el cumplimiento de tus funciones y no esperes a que ya no estemos para amarnos. Por mi parte ten pon seguro que ya te he perdonado todas tus ofensas, así que no te sientas mal si yo ya me he marchado y no te dio tiempo de ejercitarte diligentemente en el amor para conmigo que tanto he procurado ejercitarme en el amor para contigo. Si aún tienes a tu mami y a tu hermana cerca pues por tu bien -para que no tengas que vivir en un infierno en tu próxima vida- ejercítate en el amor para con ellas. Yo jamás dejaré de 'amarles responsablemente' incluso cuando ya no esté al lado de ustedes, porque siempre estaré orando por ustedes para que nuestro Amoroso Padre Dios les guarde, les proteja, les libre de todo mal, les provea de mucho bien, manifestándoles Su Amor Eterno, incluso con más evidencia de lo que ha hecho conmigo. 


Escrito por: Noel Méndez  

lunes, 21 de marzo de 2022

SATANÁS TIENE LA CULPA

Cada vez que algo me sale mal recuerdo la queja de Pablo cuando nos confesaba que: "El mal que no quiero hacer es lo que hago y el bien que deseo hacer no lo logro hacer". Y es verdaderamente triste pero la verdad es que cuando decidimos seguir el camino que nos conduce a La Casa de nuestro Amoroso Padre Dios entonces satanás se fija en nosotros y procura que cometamos errores para ponernos lejos de nuestro objetivo. Desde que se me reveló lo del Juego por nuestros Mundos he comprendido que lo que satanás intenta con sus intervenciones es que nosotros no nos perfeccionemos (material, mental y espiritualmente) y consecuentemente no logremos anotar los puntos positivos que nos permitan ganarnos El Trofeo de todos los trofeos: La Amistad de nuestro Amoroso Padre Dios.

No sé si les queda claro pero he dicho que nuestro perfeccionamiento debe ser material, mental y espiritualmente.  Esto significa que debemos vigilar que todas nuestras acciones, pensamientos y obras estén en sintonía con la Voluntad de nuestro Amoroso Padre Dios, porque Su Voluntad es que nos perfeccionemos plenamente. Les daré un pequeño ejemplo, que aunque parezca tonto es realmente importante considerarlo. Cuando bates manualmente una leche en polvo y permites que se derrame algo de la leche no estás procurando perfeccionarte materialmente porque hay algo material que no estás haciendo bien. Y parece una estupidez pero no estar pendiente de mis imperfecciones más mínimas para procurar perfeccionarme es no reconocer que Aquel que me Ha Creado me exige 'crecer o perfeccionarme plenamente'.

Ahora bien, suele suceder que cuando estamos pendientes de que la leche no se nos derrame satanás llega y mete su torpe mano y hace que se derrame la leche, por más que te esfuerces por no derramarla. Cuando me ocurre eso yo me ocupo en pensar cuál fue el error que cometí y si concluyo que hice todo lo posible para evitar que la leche se derramara entonces digo: "Bueno Padre yo traté de hacer todo bien y sin embargo se derramo un poquito de leche, pero analizando todos mis movimientos tengo que concluir que la culpa es de satanás, que siempre mete su torpe mano para hacernos cometer errores". 

MANIQUEISMO

En muchos de mis escritos les he comentado que nuestro Amoroso Padre Dios siempre ve la forma de hacer uso de alguna persona -religiosa o no- para comunicarnos ciertos detalles que nos pueden servir de Señales para alcanzar El Conocimiento Divino.  Si somos descuidados y no prestamos atención a esas Señales evidentemente nunca lograremos conocer a nuestro Amoroso Padre Dios.

Hace muchos años, por allá en los años 200, vivía un sabio persa cuyo nombre era Mani, quien decía ser el último de los profetas enviados por Dios a la humanidad. Este sabio afirmaba que existen dos principios creadores en constante conflicto, los cuales son: el bien y el mal. En este orden de ideas, los seguidores de esta doctrina han concluido sabiamente que "el espíritu del hombre es de Dios, pero el cuerpo es del demonio". Y digo sabiamente porque ciertamente es evidente que, pese a que tanto el cuerpo como el espíritu son de Dios, quien Es El Único Creador, pues satanás controla con mucha facilidad al cuerpo, porque es la parte material, a la que le ofrece cosas materiales para que se envicie. De allí se concluye que, el culpable de nuestros vicios es satanás.

Sin embargo, no podemos echarle toda la culpa a satanás porque el espíritu debería convencer al cuerpo de que no abuse de los bienes materiales para que así no se envicie. No obstante, los espíritus de la gran mayoría de la humanidad parecieran estar muy cómodos con los abusos de la materialidad de sus cuerpos porque no parece que intentaran evitar que se envicien. Es lógico pensar que, si el espíritu es de Dios, pareciera que Dios no hiciera mucho esfuerzo por mover el espíritu a dominar el cuerpo y es por esto que los maniqueístas concluyeron erróneamente que los humanos no son responsables por los males cometidos, porque creen que no son producto de la libre voluntad, sino del dominio de satanás sobre nuestros cuerpos.  

Me perdonarán los seguidores de esta corriente, pero es justamente el ejercicio de la libre voluntad o libre albedrío, que se nos otorgó al otorgarnos materialidad, lo que nos posibilita escoger el bien y no el mal. Pero ocurre que, escoger el mal es por mucho menos trabajoso, además de que al hacerlo obtienes muchas veces satisfacciones corporales, pero escoger el bien exige luchar en contra de nuestros deseos materiales, los cuales muchas veces tienen su origen en necesidades materiales. Ergo, satanás solo es el culpable de ofrecernos los bienes materiales y hacerlos muy apetecibles a nuestros ojos, pero somo nosotros los que decidimos aceptarlos. Consecuentemente, la culpa no es toda de satanás y el hombre ciertamente es responsable de los males que comete.  

Como supondrán, la iglesia católica declaró herejes a los seguidores de esta corriente religiosa casi que al instante de nacer. Suele ocurrir que, muchos son tan flojos que aquello que no comprenden simplemente no lo rechazan, evitando hacer un profundo análisis de lo que se les plantea, a los fines de descubrir cuanto de verdad y cuanto de mentira hay en lo que se plantea. En el caso de la iglesia católica y muy probablemente del resto de las iglesias, además de la flojera por discernir muchos tienen un ego tan alto que si no está de acuerdo con lo que ellos plantean pues sencillamente es una herejía. 

Como ya les he comentado, según mi humilde opinión, nuestro Amoroso Padre Dios inspira a muchas personas para que comuniquen -muchas veces sin el conocimiento del inspirado- cierta información que, a los interesados en estas lides, nos ayuda a acercarnos más a nuestro Amoroso Padre Dios, procurando el Conocimiento Divino. Según lo veo yo, cuando Mani comenzó a hablar de éstas extrañezas, la iglesia católica aún no había declarado herejía hablar de reencarnación, por lo que pienso que si los altos prelados de aquella época se hubieran dedicado a discernir lo que expresaba Mani y lo hubieran cotejado con lo que se sabía acerca de la reencarnación quizás hubieran concluido que hemos venido a este mundo a jugar y con seguridad nos hubieran hecho la vida menos complicada, porque al saber que hemos venido a jugar un juego muy serio para ganarnos La Hermosa Amistad de nuestro Amoroso Padre Dios a muchos nos movería a esforzarnos muchísimo por lograrlo. A mí en lo particular me convence mucho más esta hermosa idea de competir en buenas obras que la macabra idea de portarme bien para evitar el castigo del infierno.    

Les confieso que lo que les he comentado en este artículo tengo tiempo negándome a hacerlo porque hay muchos flojos que no analizarán bien a quien acusar del error cometido y vivirán por comodidad echándole la culpa a satanás de todos los errores que cometen. Echarle la culpa a satanás de todas nuestras imperfecciones y no esforzarnos por superarlas realmente es punto para satanás, a pesar de que le echemos la culpa, porque no estamos actuando conforme a La Voluntad de nuestro Amoroso Padre Dios, la cual es que nos perfeccionemos. Queda claro que, ya sea culpa de satanás o culpa nuestra, debemos esforzarnos por no cometer errores de ningún tipo.

UNA VEZ MÁS

Al cierre de este artículo quiero aprovechar para comentarles algo que me ocurrió el día de hoy. Quiero comentárselos porque quizás les sirva de enseñanza a alguno de ustedes, pero sobre todo espero que le sirva de enseñanza a mi amada hija, de quien les he venido comentando en los artículos más recientes. 

La labor de padre es por mucho muy difícil porque los padres tenemos que comprender y aceptar que estamos obligados a corregir a nuestros hijos incluso con el uso de alguna vara, aunque con cada fuetazo que les demos nos estemos partiendo el alma. Debemos entender que es justamente por amor a nuestros hijos que debemos corregirles, porque al hacerlo les estaremos evitando que conozcan el infierno -(Proverbios 23:13-14)-. Si permitimos que nuestros hijos no cumplan con dignidad con sus funciones de hijo les estaremos acarreando muchas desgracias y así nos lo enseñan las escrituras: "Como blasfemo es quien abandona a su padre y maldito quien irrita a su madre" -(Eclesiástico 3:16)-.  Lo que le ocurrió a Job es un claro ejemplo de lo que puede ocurrir cuando aquellos que procuramos a Dios no corregimos a nuestros hijos.

Consciente de estas realidades yo no pierdo oportunidad de corregir a mis hijas, así sea duramente, porque sé que lo que está en juego es la felicidad de cada una de ellas, tanto en esta vida como en la siguiente. Bien saben que aprovecho mucho este espacio para corregirlas, aunque sé que ninguna de ellas tienen interés en lo que leo, pero espero que en algún momento lo hagan y aprecien la enseñanza que les dejo escrita. Algunas veces, aunque no lo quiero he tenido que intentar corregirles duramente de manera personal porque no me dejan alternativa. Si por amor a nuestros hijos dejamos pasar las oportunidades que se nos presentan para corregirles no les estamos amando, porque según la Palabra Divina "Odia a su hijo quien no le corrige diligentemente" -(Proverbios 13:24)-. Y 'diligentemente' quiere decir: "siempre que haga falta y en ese preciso momento".

Sin entrar en por menores acerca de lo que hizo mi amada hija para obligarme a corregirla les comentaré algunas de las cosas que le dije a ella. Ya deben saber que, según les he comentado en mis artículos cercanos a éste, mi amada hija sufre de una terrible soberbia, y su soberbia le hace creer que ella existe para corregir a sus padres. Si aplicáramos un silogismo a lo que mi hija cree tendríamos que concluir que según ella, cuando estaba en el más allá, ella me vio y le dijo a Dios: "Quiero ser hija de ese hombre para corregirle sus desatinos".  ¡Cuanta soberbia! Si esto hubiera ocurrido con seguridad Dios le hubiera dicho: "Pues tendrás que esperar que ese hombre muera para que en su siguiente vida seas su padre y así podrás corregirle, porque los padres son los que deben corregir a sus hijos y no al contrario".

Lo que con seguridad si ocurrió en el más allá, cuando la que es hoy en día mi hija embarrada de soberbia, es que le mostraron varias opciones de posibles padres y ella, al verse cubierta de tanta soberbia, concluyó que el único que tenía el carácter suficiente para ayudarla a deslastrarse de su soberbia era yo, quien a pesar de amarla muchísimo por amor mismo no me cuesta corregirla duramente. Pero es tan alta su soberbia que no le deja comprender que ha sido ella quien me escogió como a su papá justamente porque era el único, de todas las opciones que le presentaron, que estaba dispuesto a decirle cual era su enfermedad y cual la cura.

Santo Tomás de Aquino nos aclaró que contra la soberbia era preciso practicar en la humildad. Y resulta que, si sabiéndolo mi hija -porque se lo he aclarado- no hace practicas en humildad pues no le dejará otra opción a nuestro Amoroso Padre Dios que el triste hecho de que permita que sea humillada, ya seas en esta vida o en la siguiente. Y eso es lo que me asusta, que si ella no se esfuerza en esta vida con todo el conocimiento que yo le he dado entonces no quedará de otra que permitirle a satanás que la corrija en la siguiente vida, pero en aquella vida es muy probable que no cuente con alguien que le diga cuál es el karma que está sufriendo.

Hoy le aclaré a mi hija que ella no está cumpliendo con sus funciones de hija y consecuentemente me estaba forzando a dejar de ser su papá. Le pregunté si ella quisiera tener algún otro papá u otra mamá con la que cree que sería más feliz y no me respondió nada. Pero la realidad es que, aunque no esté bien que sea yo quien lo diga, creo que no pudo tener padres más abnegados que los que se escogió. Le hemos dado amor a granel. La educamos tan eficientemente que hoy en día es una excelente profesional. La llevamos a visitar varios países. La hemos alimentado, vestido,... consentido, con mucho amor, por eso no entiendo su actitud para con nosotros. Esa actitud de mala hija me preocupa no tanto por mí, porque yo no necesito ser amado, me preocupo es por ella, porque si no aprovecha esta vida para deslastrarse de su soberbia corre el riesgo de tener que escoger, en la próxima vida, a un papá borracho y con tendencias pedófilas para que la humille. Y créanme que, la soberbia de mi hija es tan grande que con seguridad al leer estas letras dirá: "Bueno si eso es lo que hay que escoger eso será lo que escoja". ¿Ven el peligro de la soberbia? Al soberbio no le importa lo que le ocurra con tal de no dar su brazo a torcer. 

¡Qué difícil es para un soberbio entender lo de los rangos y las funciones! Mi hija no entiende que ella no tiene rango para corregir o instruir o llevarle la contraria a sus padres. Por más que se lo explico no lo entiende. Es como si un soldado raso pretendiera corregir a un general o instruirle o llevarle la contraria. Así como un soldado raso debe seguir las órdenes de un general sin chistar y al instante, un hijo debe obedecer a sus padres, sin chistar y al instante. ¡Simple lógica existencial!

Miren, para mí es clarísimo que lograr cumplir con La Voluntad de nuestro Amoroso Padre Dios es sencillísimo porque es cuestión de simple lógica existencial. La lógica existencial te confirma que aquello que haces es buenos o es malo. Por lógica existencial un hijo debe saber que no es papá de su papá, simplemente porque esto es lógicamente imposible. Y cada quien con sus funciones. Mi hija ya es mayor de edad, está graduada y trabaja, de manera que podemos decir que ya se puede considerar emancipada. Sin embargo, por el amor que le tenemos aún vive con nosotros -sus padres- quienes nos seguimos preocupando por su seguridad, salud, alimentación,... sana existencia. Lo menos que pudiéramos esperar es que ella correspondiera a ese amor con amor y sin embargo yo no le pido eso, lo único que yo necesito es que me respete, porque amor ya tengo suficiente con el que me ha dado desde siempre y para siempre mi Amoroso Padre Dios.

Díganme ustedes, ¿es lógico que una hija mande a trabajar a su mamá quien ya está en la tercera edad? Pues, en estos días la mamá se acercó a ella para pedirle dinero y simplemente nuestra hija le dijo: "No puede ser que cada vez que vengan es a pedirme dinero. Porque mejor no piensan en un negocio que podamos crear para que generen dinero para sus necesidades". Luego, ciertamente la idea de pensar en un negocio alternativo para obtener ingresos económicos, pero sería mucho más digno que nuestra amada hija creara ese negocio alterno e invitara a su mamá a participar, pero pedirle a la mamá que piense en un negocio alternativo, justo cuando le está pidiendo a su hija apoyo económico, es triste. Se imaginan si nosotros le hubiéramos negado asistencia monetaria a nuestra hija mientras crecía, pues con seguridad nunca se hubiera graduado de nada, porque jamás hubiera tenido libros para estudiar, ni uniformes para ir a clases, ni colegio privado al cual asistir,... nunca hubiera podido lograr el empoderamiento que hoy en día tiene.  

En mi artículo anterior les comenté que ayer estaba algo triste porque estaba bien recortado de dinero y necesitaba comprar algunos alimentos para la casa. Pues resulta que aunque sé que mi hija tiene dinero yo no me atrevo a pedirle porque me daría una tristeza muy grande que mi amada hija -a quien criamos tan diligentemente y con mucho amor, dándole todo lo que necesitaba y mucho más- me mande a trabajar. Gracias a nuestro Amoroso Padre Dios estoy jubilado de una institución que me paga una excelente pensión, que ciertamente me alcanza mucho para apoyar en la casa, pero a veces es mucho más lo que hay que comprar. Y aclaro: mi pensión me alcanza para apoyar con los gastos de la casa de mis hijas pero no para darme algunos gustos que me gustaría darme y que no me los doy primeramente porque no me alcanza mi pensión y pero también porque sé que estamos en tiempos de pruebas, durante los cuales es preciso no mal gastar, sino más bien -por nuestro bien espiritual- hacer uso del dinero que ganamos para solventar las necesidades primarias de subsistencia. Ya vendrán tiempos mejores, eso si la humanidad no se autodestruye pronto. 

Mientras corregía hoy, de manera personal, a mi hija, ella estaba trabajando en el computador y me dijo que me apurara en decirle lo que le iba a decir porque tenía que trabajar. Yo en seguida le dije: "Trabajar para qué. Como si lo que te pagan te va ayudar para entrar en el cielo". San Ignacio de Loyola decía: "Si lo que estás haciendo no te ayuda a llegar al cielo es mejor que dejes de hacerlo". Trabajar es muy bueno para llegar al cielo, pero si al dinero que ganas con ese trabajo no te sirve para llegar al cielo pues ese trabajo no te sirve para llegar al cielo. Si ves que tus cercanos tienen necesidades -a veces urgencias- económicas y PUDIENDO no te apresuras a auxiliarles con el dinero que ganas en tu trabajo, pues ese trabajo no te sirve para llegar al cielo. Y aclaro lo de PUDIENDO  con mayúsculas: Sabes que le estás dando mal uso al dinero que te ganas con tu trabajo cuando lo gastas en falsas necesidades -cosas que realmente no necesitas pero que en tu mente las aprecias como una necesidad- y no te apresuras a asistir con ese dinero -que muchas veces malgastas- a tus cercanos,. Es concluyente que, ese dinero, que nuestro Amoroso Padre Dios te está otorgando para que te ejercites en la generosidad pues sólo te está sirviendo para ejercitarte en la avaricia. Hay muchas cosas que parecen muy buenas pero que si no les das buena utilidad pues no son tan buenas como parecen. 

Pido a nuestro Glorioso Padre Yahweh que inunde a nuestras hermosas hijas con Su Sabiduría para que siempre estén conscientes del barro que recubre sus espíritus y les asista para que conozcan y le den excelente uso a las herramientas con las que contamos para deslastrarnos de nuestros vicios. Que recuerden siempre que, si ganas mucho dinero no es para gastarlo en falsas necesidades sino ejercitarte en la generosidad que te ayuda a combatir la avaricia. Si tu hermana te hace molestar no es para que te pelees con ella sino todo lo contrario porque es para que te ejercites en la humildad que te ayuda a combatir la soberbia y también para que te ejercites en la paciencia que te ayuda a combatir la ira. Si hay mucha comida en casa no es para que te la comas toda tu sola sino para que te ejercites en la templanza, que te ayuda a moderarte en la atracción de los placeres materiales y procurar el equilibrio en el uso de los bienes creados. Si tienes mucho tiempo libre no es para que lo malgastes durmiendo o jugando o viendo novelas... o embarrándote en la pereza sino para que te ejercites en la diligencia de procurar el Conocimiento Divino orando y escudriñando las Escrituras Divinas...  Todas las armas para llegar al Cielo las tenemos, sólo tenemos que hacernos conscientes de lo que tenemos que combatir en nosotros mismos para ejercitarnos en el uso del arma o herramienta indicada y así logremos 'crecer' espiritualmente.


Escrito por: Noel Méndez 

domingo, 20 de marzo de 2022

JUGADOR SOLITARIO

No es el título de una película de acción, es más bien el título de un juego que parece virtual pero que es real. La triste realidad es que los que nos hacemos conscientes del juego lo estamos jugando en solitario porque el resto de los participantes o bien no son conscientes de las torpes jugadas que están realizando o simplemente parecen no querer jugar y juegan con desdén.  Y les recuerdo, ninguno de nosotros iniciamos el juego obligados, aunque sí estamos obligados a terminarlo.

Ayer, mientras caminaba hacia el supermercado a comprar tres cositas, recordaba la enorme prosperidad de la que gocé hace algunos años y al compararla con la austeridad en la que ahora me encuentro (debido al caos social generalizado) pues me entristecí levemente. También me entristecí levemente al traer a mi memoria algunos conocidos que aún gozan de una gran prosperidad pese a que no son muy dados a procurar a nuestro Amoroso Padre Dios, de hecho, muchos de esos conocidos gozan de una gran prosperidad, pese al caos generalizado existente, debido a que hicieron dinero indignamente. Como soy humano no puedo evitar entristecerme al ver la prosperidad de los que no procuran a Dios y compararlos con la austeridad en la que ahora vivo.  

Y digo que 'me entristecí levemente' porque en seguida le agradecí a nuestro Amoroso Padre Dios por aquellos años de mucha prosperidad y por sostenerme en la austeridad que suponen los tiempos de Prueba. Recordé enseguida que estamos jugando un hermoso pero muy serio juego y, así como ocurre en cualquier juego deportivo, los coach suelen colocar a sus mejores jugadores en las posiciones más complicadas, porque saben que es en las situaciones difíciles en donde tienen que lucirse.

Agradeciendo a nuestro Amoroso Padre Dios el haberme revelado estas extrañas verdades, acerca de lo que hemos venido a hacer en este hermoso mundo, comencé a entristecerme nuevamente al pensar en mis cercanos. El caso es que, siento que estoy jugando en solitario porque aparentemente soy el único interesado en estas extrañas verdades y ni siquiera mis más cercanos muestran el más leve interés en estos menesteres. Luego recordé algunos momentos de la vida terrena de nuestro Amado Yeshuá en los cuales manifestó similar tristeza por estar jugando solo y me animé a seguir jugando, al igual que nuestro Amado Yeshuá, aunque nadie comprenda el mensaje que, cada uno en su tiempo, a venido a entregar. Y al confesarles esto no me estoy comparando con La Grandeza de nuestro Amado Yeshuá, sólo me estoy animando a imitarle, a pesar de que como Él muchas veces pregunto: "¿Hasta cuándo estaré entre ustedes?". 

Al recordar los millares de personas que escucharon el mensaje de nuestro Amado Yeshuá en su tiempo de vida terrena y pensar en las pocas personas que lo acompañaron y apoyaron durante su Dolorosa Pasión y muerte, me regocijo en saber que, pese a que sabía que su muerte sería cruenta, nunca dejó de propagar el mensaje que nos vino a dejar, a pesar del poco apoyo con el que contó. Quizás por eso no dejo de escribirles, porque a estas alturas de mi vida sé que sólo soy un alma vieja encerrada en un cuerpo desgastado, que nuestro Amoroso Padre Dios utiliza como a un lápiz viejo, con la punta desgastada, para recordarles un mensaje antiguo que hemos olvidado. De manera que, mientras se me inspire algo que escribirles pues trataré de hacerlo lo más diligentemente posible, aunque nadie nunca lo lea. Así, al final de mis días podré decir con orgullo, pero sin soberbia: "¡Consummatum est!". Quiera nuestro Amoroso Padre Dios que, así como nuestro Amado Yeshuá, antes de ascender al más allá pueda gritar con alegría: "¡Yo he vencido al mundo!".

NADIE ESTÁ OBLIGADO  

Lo más hermoso sería que muchos de ustedes, sobre todo mis cercanos, también pudieran gritar con alegría: "¡Yo he vencido al mundo!", antes de marchar al más allá. Pero tristemente, ni siquiera a mis cercanos, no les puedo obligar a que se esfuerce por vencer al mundo. La misión del mensajero es dar el mensaje, sin importarle lo útil que sea para cada uno de los que lo reciben. De manera que, pese a la tristeza que me causa, no puedo obligar a mis Princesas a creer en el mensaje y mucho menos a utilizarlo para lograr vencer el mundo.

Nuestro Amado Yeshuá nos dejó varios ejemplos de está triste realidad: "¡Nadie está obligado a ganar el juego!". "¡Nadie está obligado a procurar ganar La Hermosa Amistad de nuestro Amoroso Padre Dios!".  En los Evangelios podemos leer que cada vez que nuestro Amado Yeshuá invitaba a alguien a seguir sus ejemplos simplemente les decía: "Sígueme". Al único que medio le explicó para qué fue a Pedro, quizás porque tenía destinado ser el primer Papa, pero al resto simplemente les invitó sin darles mayores explicaciones. 

Un pasaje de la vida de nuestro Amado Yeshuá nos cuenta que en algún momento le seguían, para todos lados, cerca de 120 personas y, en un arranque de locura, a nuestro Amado Yeshuá se le ocurrió comentar: "El que no coma mi carne y no beba mi sangre no entrará en el Reino de los Cielos" y seguidamente muchos le abandonaron, diciendo que estaba loco. Nuestro Amado Yeshuá ni siquiera hizo el menor intento por detenerles en sus partidas, simplemente aceptó que aquellos que se quedasen lo harían porque querían hacerlo y no porque estaban obligados a hacerlo. De hecho, a aquellos que se quedaron nuestro Amado Yeshuá simplemente les preguntó: "¿Ustedes también quieren dejarme?" y entonces Pedro, que parecía comprender el mensaje, hermosamente respondió: "¿Y a dónde iremos?, si sólo Tú tienes Palabras de Vida Eterna".

La decisión de creer o no en el mensaje que se intenta comunicar es muy particular y dependerá del interés que cada quien quiera prestarle al mensaje. Evidentemente, aquellos que están más interesados en las cosas materiales les costará más comprender un mensaje que se ha dado para el crecimiento espiritual. Queda claro entonces que, para aceptar y comprender el mensaje de nuestro Amado Yeshuá es preciso que aceptemos y comprendamos nuestra naturaleza espiritual y nos preocupemos de la salvación de nuestros espíritus, sino no lograremos vencer al mundo. 

San Agustín solía decir: "¡Aquel que te creó sin ti nunca podrá salvarte sin ti!". Nadie está obligado a procurar a nuestro Amoroso Padre Dios porque cada quien es libre de decidir la vida que quiere llevar. Los que deciden vivir una vida sin Dios pues eso es lo que tendrán, una vida llena de los sufrimientos en los que degeneran los deseos mundanos. Y esto habrá de ocurrir en esta vida o en la siguiente, pero con certeza ocurrirá porque siempre se ha de cosechar lo que se siembre.

SIMPLES MENSAJEROS

La labor del mensajero es muy dura y solitaria, porque muchas veces nos sentimos como el quijote, intentando derribar molinos de viento. Parecemos locos intentando comunicar un mensaje que a los demás no les es interesante o les parece una estupidez o las consideran simples ideas de una mente perturbada. No crean que no sé que muchos de ustedes, incluso mis más cercanos, me consideran un loco, pero a los mensajeros no nos queda de otra que comunicar el mensaje a riesgo de que, incluso nuestros más cercanos, nos lleguen a considerar unos parias.        

Por esto los mensajeros debemos estar conscientes que sólo eso somos: ¡SIMPLES MENSAJEROS!!! Y claro que es muy agotador comunicar un mensaje que nadie comprende. A veces parece que es nuestra culpa, porque quizás no nos estamos dando a entender. Por eso escribo y escribo, por si acaso en algunos de mis escritos logro atinar con que alguno de ustedes comprenda. Y esto lo hago no porque tenga el deseo de tener seguidores sino porque me preocupa que ni siquiera mis cercanos parecen comprender el mensaje y en consecuencia me preocupa que quizás no esté comunicando bien el mensaje. 

Al final del día comprendo que soy un simple mensajero, que debo vivir mi día a día siendo el mejor ejemplo de aquello que intento comunicar. La labor no es sencilla porque debemos vivir en el mundo como si no viviéramos en él. De hecho, eso significa "vencer al mundo", vivir en el mundo pero sin embarrarnos de él. Hacer comprender esto no es nada sencillo, por eso escribo y escribo intentando atinar en el cerebro de alguno, para ver si dejo de jugar solo.

Y he aquí mi deseo oculto: ¡Estoy cansado de jugar solo! Vanidad de vanidades, gritaba el predicador, y he aquí quizás mi torpe humanidad activa. Para poder "vencer al mundo" es preciso que me haga consciente de que soy un simple mensajero y siga comunicando lo que se me inspire sin esperar que mis pares respondan. Pues no me queda de otra que seguir viviendo en el mundo, realizando las tareas que este mundo me exige, pero sin mancharme de él. En consecuencia, debo aceptar la austeridad en la que vivo como un regalo de nuestro Amoroso Padre Dios para evitar que me embarre del mundo. Si tuviera los recursos con los que cuentan muchos de mis conocidos, con seguridad estaría haciendo lo mismo que ellos hacen y consecuentemente no vencería al mundo.



Escrito por: Noel Méndez


   

viernes, 11 de marzo de 2022

EL BUEN CAMINO

En algunos de mis escritos les he conversado acerca del uso que hace nuestro Amoroso Padre Dios de algunas personas (escritores, directores y/o productores de películas,... comunicadores de diferentes índoles), la mayoría de las veces sin el conocimiento de éstos, para comunicarnos alguna información a aquellos que procuramos encontrarnos con nuestro Amoroso Padre Dios. Como nos lo indica La Palabra, gran parte de esa información cae junto al camino o en pedregales o en medio de espinos, y consecuentemente no produce fruto alguno o lo hace mínimamente, sobre todo en aquellos que no procuran a nuestro Amoroso Padre Dios. Algunas veces, parte de esta información cae en buena tierra produciendo buenos frutos.

Ha ocurrido entonces que, a muchos de nosotros se nos educó desde muy niños para creer en Un Ser Superior, al cual solemos llamar Dios, y sin embargo muy pocos lograron el objetivo de ser verdaderos creyentes y una gran mayoría simplemente creen creer. Es posible que las deficiencias en frutos que produce la Información Divina se debe a que el comunicador no logra plasmar la Información Divina con la suficiente claridad,  pero es más probable que se deba a que el interés del receptor de la información es poco o totalmente nulo, por lo que por más clara que este la Información Divina con seguridad no producirá efecto alguno en los desinteresados. 

En mi caso, pese al interés intermitente que he tenido por la Información Divina desde muy niño, es ahora -ya anciano aunque no tan viejo- que he logrado comprender gran parte de esa Hermosa Información. Hoy en día, al recordar la información que intentaron comunicarme mis maestros de religión, me percato que gran parte de la información que me comunicaron yo creí comprenderla en aquellos momentos intermitentes, pero es realmente hoy, cuando he decidido releer, investigar y profundizar esa Hermosa Información cuando he logrado comprenderla. 

Ahora bien, sabemos que La Palabra Divina Es Viva, Eficiente y Eficaz, porque A SU TIEMPO Hace Lo Que Dice. Como Está Viva, La Palabra Divina siempre comunica algo nuevo, sin que pierda vigencia lo que ya comunicó, y consecuentemente a cada uno de nosotros puede comunicarnos algo distinto en diferentes momentos. Esta misma característica -Palabra Viva- hace difícil comunicarla porque para el comunicador no es sencillo saber si se dio a entender cuando quiso comunicar lo que esa Palabra Viva le comunicó, EN ESE MOMENTO, al comunicador. Consecuentemente, como comunicador me suele ocurrir que al día siguiente de haber comunicado alguna Información Divina me levanto con ganas de aclararles algo. Hoy les quiero aclarar lo referente a la 'conversión'.

CONVERSIÓN

La palabra 'conversión' hace referencia propiamente a transformar o cambiar algo o alguien en otra cosa o persona distinta a la que era. En lo que se refiere a una persona esta transformación requerirá que la persona cambie incluso su forma de pensar, de comportarse, de vestirse,... de ser. Evidentemente, en el campo religioso se hace referencia a la conversión de las personas, tanto cuanto deben abandonar sus malos comportamientos y procurar buenos comportamientos. En este sentido se habla cambio de comportamientos o actitudes. En el campo religioso se dice que la conversión es un cambio de ruta o de camino, tanto cuanto implica abandonar 'el camino del mal' y procurar 'el camino del bien'. 

En algunos escritos les he comunicado que a todo aquello que se refiere a nuestro Amoroso Padre Dios debemos anteponerle el artículo DETERMINADO EL o LA, porque de nuestro Amoroso Padre Dios no podemos esperar características generalizadas. Así pues, de nuestro Amoroso Padre Dios debemos decir que ES EL CAMINO, porque nunca puede ser 'los caminos', dado que Es El Único Camino. Ahora bien, si bien es cierto que nuestro Amoroso Padre Dios Es El Único Camino, muchas veces para llegar a Ese Camino, a veces debemos transitamos -sin querer queriendo- por caminos aledaños, bien sea porque nos indicaron mal la dirección a seguir -malos comunicadores- o bien sea porque -prestando atención a los susurros de satanás- tomamos la decisión de tomar un camino distinto a aquel que nos conduce a nuestro Amoroso Padre Dios.  En estos casos la Iglesia nos llama a la 'conversión', a 'cambiar de camino', procurando tomar un camino que nos ayude a retomar El Camino.

Yo imagino El Camino como Un Camino Recto con muchas vertientes. Algunas de esas vertientes en algún momento giran y se unen nuevamente a La Recta, pero otras vertientes parecen alejarse ampliamente de El Camino, aunque en algunos tramos a esas vertientes parecen aparecerles otras vertientes en dirección a El Camino. Según lo veo yo, es casi imposible que durante nuestro transitar desde la cuna hasta la tumba lo hagamos por El Camino Recto, debido a la gran cantidad de vertientes que nos parecen más cómodas o apetecibles. De manera que, mantenernos en El Camino Recto es casi imposible, pero no absolutamente imposible, porque cuando nos desviamos de El Camino Recto, tomando alguna vertiente apetecible, siempre es posible tomar una vertiente de la vertiente que nos permita volver a El Camino Recto. Esto es 'conversión'.

LAS VERTIENTES

Creo que ya les queda claro que las 'vertientes' también son caminos, pero no son El Camino. Estas vertientes o caminos, que se desprende de El Camino, son 'caminos buenos' si en algún momento de nuestra vida nos permiten retomar El Camino y son 'caminos malos' cuando su recorrido nos aleja cada vez más y más de El Camino.

Quizás lo que hace complicado comprender esta Información Divina, que nos han enseñado nuestros curas o clérigos, es que no nos terminan de aclarar qué es un buen o un mal camino. Nuestros curas suponen que lo comprendemos y muchas veces nosotros no pedimos que nos lo aclaren porque suponemos que lo comprendimos. Para muestra un botón: ¿Sabes que significa 'cura'? Les aseguro que pocos lo saben, incluso aquellos que van seguido a Misa a verse con el cura no lo saben. Tampoco saben que significa 'Misa' y mucho menos 'Eucaristía', 'Hostia',... 'Gracia Santificante'. Queda claro entonces que la culpa del 'mal camino' que muchos están transitando es de ellos mismos, que por flojera no releen, investigan y profundizan la información que les comunica el cura.

El cura supone que todos suponen cuál es el 'buen camino', a pesar de que suelen hablarles de 'abandonar el mal camino'. Pero es que ciertamente es lógico suponer que todos suponen que 'el buen camino' es aquel que no es 'mal camino' y muchos creen que lo saben, pero como nunca profundizan la Información Divina que reciben nunca dejan de pensar en un camino físico cuando se les está hablando propiamente de actitud. Es decir, un 'buen camino' es mantener un buen comportamiento en contraposición con lo que se entiende por un 'mal camino', lo cual es 'actuar mal'. Pero cuidado porque la 'actitud' no se limita a los actos o acciones u obras de vida sino que incluye nuestra forma de pensar y de hablar. CAMBIO DE ACTITUD EN CUANTO A LOS PENSAMIENTOS, PALABRAS Y OBRAS!!!

Tomar el 'buen camino' implica conocer las Reglas del Juego y ejecutarlas diligente y dignamente. Pero cuidado porque he dicho CONOCER y conocer implica aprehender aquello que aprendo. ¡LEAN, INVESTIGUEN, PROFUNDICEN! Cierto día un joven le preguntó a nuestro Amado Yeshuá qué debería hacer para entrar en el Reino de los Cielos a lo que respondió Yeshuá con una interesante pregunta: ¿CONOCES LOS MANDAMIENTOS? Aquel joven se apresuró a enumerar los Mandamientos sin percatarse que  Yeshuá le había preguntado si los 'conocía' y por esto, después de que aquel joven enumero los Mandamientos, Yeshuá lo puso a prueba y le dijo: "Anda, vende todas tus pertenencias y luego ven y sígueme". Nos cuenta La Palabra que aquel joven se fue muy triste porque tenía riquezas materiales de las que no se quería desprender y con esta 'actitud' demostró que no 'conocía' los Mandamientos porque el primer Mandamiento dice "AMAR A DIOS SOBRE TODAS LAS COSAS".

Por simple silogismo sabemos que estamos en el mal camino cuando no estamos en el buen camino. De manera que, si no 'conoces' las Reglas o no las estás ejecutando diligente y dignamente evidentemente no estás en el buen camino. Y nadie puede decir que no 'sabe' cuáles son las Reglas del Juego, porque estás están escritas en La Palabra Divina. Quizás si puedas decir que no las conoces, simplemente porque no las quiere aprehender, pero tu flojera por conocer las Reglas no justificará que te mantengas fuera del buen camino o lo que es lo mismo en el mal camino. ¡Simple silogismo!

Espero que estén conscientes que cuando me refiero a Reglas del Juego no me refiero simplemente a los Mandamientos, a los cuales, como deben saber, yo suelo denominar 'consejos', porque entiendo que seguir esos consejos me ayudan a encontrarme con nuestro Amoroso Padre Dios, lo cual es un beneficio para mi, el cual no estoy obligado a recibirlo. Los llamados Mandamientos son apenas un compendio de la totalidad de las Reglas del Juego, por lo que para 'conocerlas' debemos leer, investigar y profundizar La Palabra Divina, en la cual se encuentran todas las Reglas en detalle. 

Ya sea que conozcan o no las Reglas del Juego, siempre es posible saber si estás en el buen camino o no. Es simple razonamiento lógico saber si estoy 'actuando' bien o no. Si tienes dinero y ves que algunos de tus cercanos tiene alguna necesidad y no le socorres, por lógica tienes que concluir que estás 'actuando mal' y esto es 'estar en el mal camino'. No hace falta que leas toda la Palabra Divina para descubrir que sufres del vicio de la avaricia y debes ejercitarte en la generosidad para deslastrarte de ese 'pecado'. Aunque no te leas toda La Palabra Divina la lógica te dice que el 'buen camino' o la mejor 'actitud' es ser generoso. Igual ocurre con cualquiera de los denominados 'pecados capitales', no hace falta que los conozcas ni sepas lo que significan o lo que necesitas hacer para combatirlos para que por simple lógica sepas que estás 'actuando mal' y que eso significa estar en el 'mal camino' por lo que deberías 'convertirte', para procurar retomar El Camino a La Casa del Padre.

Claro está que, lo más recomendable es que releas, investigues y profundices La Palabra Divina, para que así 'conozcas' las Reglas del Juego y puedas jugar diligente y dignamente, sabiendo que lo que está en juego es la Hermosa Amistad de nuestro Amoroso Padre Dios, lo cual es ciertamente el Bien Más Preciado que cualquiera pueda desear. Además, leer, investigar y profundizar La Palabra Divina te hará conocer muchos de los trucos para jugar lo más diligente y dignamente posible, a fin de lograr mantenerte en El Camino, sin desviarte ni a diestra ni a siniestra, y si por casualidad llegaras a desviarte con seguridad lograrás retomar El Camino prontamente.

ACLARANDO    

Es propicia la ocasión para aclararles que yo también estoy haciendo el recorrido desde la cuna hasta la tumba, o lo que es lo mismo, yo también soy humano y estoy viviendo. Consecuentemente, al igual que ustedes muchas veces me desvío de El Camino y transito por caminos diferentes. Gracias a nuestro Amoroso Padre Dios siempre he encontrado la forma de 'convertirme' y procurar tomar alguna vertiente o 'buen camino' que me permita retomar El Camino. También gracias a nuestro Amoroso Padre Dios, el transitar por caminos distintos a El Camino me ha enseñado mucho acerca de la vida y de esto es lo que escribo, procurando que también otros aprendan de mis errores. De manera que, si se trata de errores he cometido y aún cometo muchos, pero siempre he procurado cambiar de actitud y convertirme.

Lo anterior lo aclaro para que no vayan a creer que me considero un santo, porque al igual que ustedes aún cometo errores, pero quizás a diferencia de ustedes procuro aprender de mis errores y cambiar. ¡Eso es lo que significa vivir! Dicen por allí que se equivoca quien está trabajando, porque el que no está haciendo nada pues cómo hará para equivocarse si no ha hecho nada. De la misma forma, vivir implica cometer errores, fallar, caerse,... pecar, pero también implica aprender, cambiar, crecer espiritualmente. De manera que, si no nos estamos esforzando por crecer espiritualmente pues no estamos viviendo sino que simplemente estamos muriendo. ¡Caerse no es el problema! ¡El problema es no levantarse y quedarse en el suelo, como muertos!!!

También les quiero aclarar, sobre todo a mi hija de quien tanto les he conversado, que yo no la odio. Esta aclaración la hago por lo que les comentaba en el artículo anterior sobre lo que mi hija manifestó acerca de lo que ella supone siento por ella, debido a sus desatinos. También lo aclaro porque quizás a mucho de ustedes les parezca que soy muy duro con ella y que quizás esto es porque la odio. ¡Pues nada más lejos de la verdad! Lo que ocurre es que como he leído, investigado y profundizado los detalles de las Reglas, tengo muy claro que el amor que siento por mis hijas no me debe impedir corregirlas duramente, incluso con el uso de la vara, porque lo que está en juego es la felicidad de mis hijas, tanto en esta vida como en las siguientes. 

Siendo muy niño leí un desiderata anónimo, el cual les he anotado en algunos de mis escritos, que me enseñó que ser padre implica educar sabiamente, porque los padres somos el reflejo de Dios para nuestros hijos. Yo comprendí que como padre estoy obligado a amonestar duramente, incluso a riesgo de perder el amor de mis hijas, sobre todo después de leer el Libro de Job, porque en este Libro me enteré de las duras pruebas a las que podemos ser sometidos si no educamos sabiamente a nuestros hijos. Tan duras que incluso podemos perder a nuestros hijos en un voraz incendio si no les amonestamos cuando están cometiendo algún error. De manera que, si de todas maneras los podemos perder en un voraz incendio por no amonestarles, pues es preferible perder su amor que perderles en un voraz incendio.

Mucho les he escrito al respecto, sobre todo lo que leemos en el Libro de Los Proverbios, en donde incluso que nuestro Amoroso Padre Dios "... a quien ama reprende, como un padre al hijo en quien se deleita" -(Proverbios 3:12)-. El mismo Libro nos exhorta: "Lo castigarás con vara y librarás su alma del infierno" -(Proverbios 23:14)-. Si leen, investigan y profundizan lo que La Palabra Divina nos enseñan acerca de la educación diligente para con nuestros hijos, entonces comprenderán mi dureza al corregir a mis hijas: ¡SÓLO PRETENDO EVITAR QUE CONOZCAN EL INFIERNO!!! Y tristemente esto pudiera ocurrirle a la hija de quien tanto les hablo, porque hace muy pocos esfuerzo por comprender lo que intento comunicarle con buenas palabras. Consecuentemente no me queda de otra que ser muy duro con ella y me obliga a tratarla con pocas manifestaciones de amor, lo cual ciertamente pudiera confundirse con odio. ¡ME PARTE EL CORAZÓN PENSAR QUE SE PUDIERA PERDER EN UN INFIERNO EN SU PRÓXIMA VIDA SÓLO POR NO QUERER ACEPTAR LAS CORRECCIONES QUE AMOROSAMENTE LE ESTOY INDICANDO PARA QUE SE CONVIERTA DE SUS MALOS CAMINOS!!!

Sufro mucho pensando en la posibilidad de que nuestro Amoroso Padre tenga que permitir que mi amada hija tenga que ser corregida con pruebas muy duras. Sé que esto es tristemente posible si se hace necesario, con tal que mi amada hija no conozca el infierno que pudiera significar su existencia en la próxima vida, al no corregir por su cuenta los vicios espirituales que la envuelven en esta vida. Es preferible un duro dharma en esta vida, en la cual yo puedo consolarla y explicarle el por qué de sus sufrimiento, que un duro karma en la próxima vida, en la cual quizás nadie pueda hacerle entender el por qué de su sufrida vida. 

Quiera nuestro Amoroso Padre Dios que estas letras lleguen al conocimiento de mi amada hija antes de que se haga necesario un duro dharma. Que por qué no se lo digo directamente, pues porque su espíritu está tan cubierto de soberbia que con su temprana edad y su escaza lectura de La Palabra Divina piensa que sabe más que su papá, a pesar de mi avanzada edad y de lo mucho que he leído, investigado y profundizado La Palabra Divina. De hecho, cuando intento corregirla incluso hace gestos llevándose las manos a la cabeza como indicándome que estoy loco o lo que le intento comunicar es una locura. Estos gestos me dejan ver que, de lo poco que quizás ha leído de La Palabra Divina, jamás ha leído y mucho menos investigado y profundizado el capítulo 3 del Eclesiástico, sobre todo en el verso 13 en donde se le exhorta: "Aunque tu padre haya perdido la cabeza, sé indulgente y no le desprecies en la plenitud de tu vigor". Cuando trato de hablar con ella simplemente satanás la invade tan rápidamente que no nos deja hablar, consecuentemente sólo le puedo escribir, esperando que en algún momento lea lo que le escribo, pero que lo lea esquivando los susurros de satanás y decida convertirse, mucho antes de que nuestro Amoroso Padre Dios se vea en la necesidad de permitir un duro dharma en su vida. 

PD: Amada hija, si estas letras llegan a ti después de que yo salte al más allá, ten por cierto que yo te he perdonado tus muchos desatinos al momento de cometerlos. Si acaso dejé de tratarte amorosamente después de tus ofensas es porque quise evitar que por abusar de mi amor siguieras ofendiéndome y no porque tus ofensas me hicieran daño sino porque al ofenderme acumulabas para ti puntos negativos que simplemente he querido evitarte. Perdóname por evitar demostrarte mi amor tanto como quisiera haberlo hecho, es que sólo quise evitarte conocer el infierno. Pido a nuestro Amoroso Padre Dios que nunca conozcas el infierno. 

 



Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo  


jueves, 10 de marzo de 2022

DICHO Y HECHO

Dicho y hecho suele ser un eslogan muy usado por los políticos que ofrecen durante sus campañas villas y castillos y cuando ocupan el cargo si acaso entregan viviendas unifamiliares, mal hechas y sin los servicios básicos. Pudiéramos decir que este eslogan que suele no cumplirse o que si se cumple lo hace mediocremente. Sin embargo, hay muchos dichos de nuestros ancestros que suelen cumplirse a cabalidad, por lo que es importante prestarles algo de atención.

Ayer leí un mensaje en las redes sociales que me llamó a reflexión. Resulta que el gobierno nacional de mi país, desde hace un buen tiempo, entrega a bajo costo unas bolsas de alimentos a las clases populares -por no decir pobres-, entrega en la cual suelen colearse algunos que forman parte de las clases no tan populares. El mensaje de las redes sociales reseñaba la queja de las familias, de un barrio llamado Monte Santo, quienes manifestaban estar cansados de consumir "la harina amarilla esa" que les entregaban en las bolsas de alimentos. En esos momentos pensé: "Que poco santos son los habitantes de Monte Santo". Seguidamente llegó la mamá de mis hijas y preguntó que había para almorzar y le dije que sopa de pollo a lo que ella replicó, arrugando la cara: "¡Sopa no quiero!". Entonces le comenté que en la nevera quedaba pasticho del que hice ayer y enseguida arrugó nuevamente la cara, sobándose la barriga, y me dijo: "¡No! ¡Creo que ayer me cayo mal ese pasticho!". Hoy mi hija se acercó a la cocina, mientras yo cocinaba unos bistecs encebollados y me dijo: "¿Otra vez carne roja? ¡Tenemos que dejar de comer carnes rojas!". 

La vivencia de estos eventos me hizo recordar las tristes y duras vivencias que están viviendo los ucranianos, los rusos,... el mundo entero. Cualquiera con un mínimo de inteligencia debería poder deducir que los eventos que que están ocurriendo en Europa con seguridad habrán de afectar al mundo entero. ¿De dónde creen que viene gran parte de los cereales que consumimos? Los fertilizantes para las plantas y muchos alimentos para la cría de los animales que consumimos ¿de dónde creen que viene? Pensar que porque Europa está lejos no nos alcanzarán los efectos de sus acontecimientos es de locos o a lo menos de poco sabios.

Con atinada puntería, nuestro Amado Yeshuá dijo: "No hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa" -(Mateo 13:57)- y para muestra un botón: Mis más cercanos no logran atinar, ni siquiera tropezando, con aquello que les comunico. Las grandes señales, que nos están hablando de un futuro nefasto, no logran ser  visualizadas por mis cercanos, pese a que trato de hacérselas mirar, incluso explicándoselas. Y la triste realidad es que el futuro nefasto del que nos hablan las señales es un futuro inminente. En breve las secuelas de la guerra en Ucrania nos habrán de alcanzar. 

Un dicho dice: "Lloraba mucho por un par de zapatos hasta que vi a un hombre que no tenía pies". Quejarse por la harina amarilla que te llega en la bolsa de alimentos -casi regalada- no tiene sentido y mucho menos en la actualidad de un mundo que se desmorona. ¿Acaso no han visto en los noticieros la cantidad de personas que pasan hambre en el mundo? y esto a pesar de que en nuestro mundo se bota un tercio de los alimentos que se producen. Acaso no han visto la cantidad de ucranianos, y con seguridad también rusos, que por causa de esta estúpida guerra están pasando hambre y que con seguridad estarán deseando esa harina amarilla de la que estás cansado, o esa sopa que hoy no quieres, o ese pasticho que según y que te cayó mal, o esa carne roja que dices que no deberíamos comer,... o esos alimentos que dejas en los platos porque te sientes lleno. Quiera nuestro Amoroso Padre Dios que me equivoque y que las secuelas de la estúpida guerra en Europa nunca nos alcance, pero te pregunto: "Si nos alcanza ¿estarás preparado física, mental y sobre todo espiritualmente para la escasez de alimentos? o ¿seguirás llorando por no tener unos mejores zapatos para tus adornados pies?   

En estos días oí, por no decir escuché, una interesante frase, que decía algo como: "Si no dejas de quejarte por las cosas que no tienes, dejarás de aprovechar las cosas que si tienes". Hace algún tiempo, en una de esas bolsas de alimentos que entrega el gobierno, nos entregaron 10 kilos de pasta corta. Muchos beneficiarios de estas bolsas comenzaron a quejarse por las redes sociales, preguntando qué iban a hacer con tanta pasta de mala calidad. Otros llegaron a comentar: "¡Hasta dañada viene, porque tiene gorgojos!". Yo, que procuro quejarme poco y agradecer mucho, me puse a pensar qué haría con tanta pasta, para evitar que se me dañara. Entonces guardé algunos paquetes en el refrigerador y busqué en internet qué podía hacer con la pasta que por Bendición Divina no entraban en el refrigerador, porque estaba lleno. Pronto conseguí una gran idea de hacer chicha andina -aquella que con el paso del tiempo de pone más rica- con pasta. Entonces me di a la tarea de producir varios litros de chicha, los cuales alcanzaron para compartir con algunos de mis vecinos, a quienes les aclaré que la hice con 'la pasta esa' que nos dieron en las bolsas. 

Dicho y hecho: "¡Si te quejas te estancas! ¡Si agradeces avanzas!". No es por alabarme, sino por enseñarles, pero soy un buen ejemplo de lo que afirma este dicho. Pese a lo duro que pudiera presentárseme la vida, yo trato de encontrar, en cada acontecimiento de mi vida, alguna Señal Divina que me indique como aprovecharme de esa situación -buena o mala- para avanzar. Consecuentemente, al descubrir La Hermosa Mano de Dios en todos los acontecimientos de mi vida, termino agradeciendo todas las situaciones de vida que se me presentan. Claro está que, como soy humano, muchas Señales logran asustarme, pero al recordar que "Ni una sola hoja de un árbol de cae sin que Dios lleve cuenta de ello", pues la paz vuelve a mi espíritu y espero sosegado el desarrollo de los acontecimientos.

En este orden de ideas, suelo seguir el consejo de Dalai Lama, quien nos dijo: "Espera lo mejor pero prepárate para lo peor", y pese a que las señales de un futuro nefasto son bastante claras, no dejo de orar para que no tengamos que sufrir ni siquiera las secuelas de una guerra, pero me preparo física, mental y espiritualmente para la posibilidad de no tener nada que comer.  No porque dude que nuestro Amoroso Padre Dios tenga El Poder de evitarme esa dura prueba sino porque estoy consciente de que si he acumulado algún dharma o karma que implique pasar hambre pues no me queda de otra que pasar hambre. Entonces me preparo para los tiempos difíciles agradeciendo lo que como cada día, así sean comidas repetidas o alimentos que quizás me pudieran hacer daño, como comer muchos granos, que en exceso suele afectar el colon. Jamás me quejo de desayunar casi todos los días arepa con queso y café. Todo lo contrario, cuando estoy preparando esos alimentos le agradezco mucho a nuestro Amoroso Padre Dios el poder tener harina para preparar las arepas y queso para rellenarlas además de café para prepararlo. 

¡Quejarnos en medio de tantas pruebas acerca de un futuro caótico no tiene sentido!!! Acaso no han oído que: "Cuando veas las barbas de tu vecino arder pon las tuyas en remojo". Los alimentos en Europa están comenzando a escasear. Ahorita estoy viendo en el noticiero español que los pesqueros no están saliendo a sus faenas por el alto precio del gasoil, producto de la guerra en Ucrania. Los cereales y los aceites vegetales han aumentado exageradamente de precio, porque el mayor productor de estos cereales era Ucrania. ¿Cuánto tiempo creen que tardarán en llegar a nosotros éstas secuelas? Yo le pido a nuestro Amoroso Padre Dios que no nos alcancen las secuelas de la guerra, pero la triste realidad de las señales que atisbamos es que ¡si no dejan de quejarse por el alimento que se les ofrece habrán de sufrir mucho cuando el alimento escaseé! 

DICHOS EXTRAÑOS CON HECHOS MUY CIERTOS

Creo que todos ya saben lo que es un 'dicho'. Pues sí: alguna frase que alguien 'dice'. Y un 'hecho' es simplemente algo que ciertamente 'ocurre'. El 'hecho' de la mayoría de los 'dichos' pareciera que rara vez se cumple tal y como lo narra el 'dicho' y por eso es preciso darle una interpretación al 'dicho' según el 'hecho' que indica. Los dichos nos ayudan a enfrentar algunas situaciones de vida, porque nos sirven como de consejo o guía para comprender esas situaciones de vida. En el presente capítulo les escribiré algunos dichos extraños, algunos ya olvidados, y les daré mi interpretación u opinión de lo que significa, a los fines de que les sirva de guía o de consejo. Evidentemente, este artículo lo actualizaré cada vez que recuerde algún dicho que considere necesario darles mi opinión sobre él.

Las personas suelen pronunciar muchos dichos sin siquiera saber lo que realmente significa y mucho menos conocer en que contexto lo pronunciaron la primera vez. Por ejemplo, un dicho muy común para los de habla latina es pronunciar la palabra: 'ojalá', pero pocos saben que significa 'lo quiera Dios', y entonces pronuncian esa hermosa palabra sin considerar que deben pronunciarla con respeto. 

La mayoría de los dichos que conocemos se pronunciaron por primera vez hace muchísimos años y consecuentemente desconocemos quien lo 'dijo' por primera vez. Algunos dichos son tan cortos como 'ojalá' y otros son tan largos o más que: "Los estados unidos de norteamérica parecen destinados por la Providencia para plagar de miseria a la américa latina". Si, es un dicho muy largo que parece más una triste profecía, pero no por eso deja de ser un dicho porque alguien lo dijo algún día y a nosotros nos sirve de guía o de consejo.

Hace algunos artículos les comenté acerca de un cuñado que sufrió un accidente de tránsito. Pues les diré que eso ocurrió hace más de un año y aún mi cuñado está convaleciente en cama, porque la pierna aún no sana. Su falta de sanación me extraña porque yo he conocido personas que les han roto más huesos y en menos de un año se recuperan. Consciente de esta realidad me puse a meditar sobre lo que pudiera estar evitando que mi cuñado termine de sanarse. Meditando y preguntando recordé que el tiene un gato al cual llama "satanás", de manera que cada vez que llama a su gato está llamando a satanás y como a satanás le gusta que lo acaricien pues debe de estar pendiente de que mi cuñado no sane para que siempre esté en cama acariciando el gato. "¡Misterios de la ciencia!" o mejor dicho del mundo de lo esotérico. Un dicho muy antigua dice que: "No es lo mismo llamar al diablo que verlo venir", y quizás por ser un dicho tan antiguo mi cuñado cree que es posible llamar a satanás a cada rato y pensar que nunca vendrá.

Hace algunos años un poeta francés, que asistía a ciertos cultos satánicos, afirmó que "El mejor truco de satanás es convencernos de que él no existe" y parafraseando una frase pronunciada en una extraña película: "Si no sabes lo que es real no te puedes resistir". Al convencernos de que no existe, satanás nos convenció de que no le pongamos ningún tipo de resistencia, porque si no existe entonces no tengo nada que combatir.   Por cierto que, al lograr satanás que dejaran de creer en él también logró que dejaran de creer en Dios porque si no lo necesitan para combatir a satanás pues creen que no necesitan a Dios para más nada y finalmente dejaron de creer en Dios. Esto es otra cosa que quizás esté evitando que mi cuñado sane. Resulta que mi cuñado es bastante mujeriego y es muy probable que alguno de esos corazones a los que ha herido le haya echado alguna brujería, pero como 'la brujería no existe', porque satanás no existe pues no procura buscar a alguien que le rece un contra a la brujería que quizás no deja que sane. 

En cualquiera de los dos casos mi cuñado, al caer en las mentiras de satanás, se ha convertido, sin querer queriendo, en un servidor de satanás y como "El demonio paga mal a quien bien le sirve", pues a mi cuñado le ha costado sanar. Y no me mal interpreten, no estoy diciendo que mi cuñado tenga que tener miedo de satanás pero sí debe dejar de jugar con él, porque satanás no sabe jugar limpio. Consecuentemente, debe renombrar a su gato y procurar buscar a algún hechicero que le rece un contra para su protección y sanación, porque "De que vuelan vuelan". 

Tristemente no creo que mi cuñado haga ni lo uno ni lo otro porque cada vez que intento hacerle comprender estas extrañas cosas siempre me dice: "Si Dios está conmigo, quién contra mí", el cual es otro dicho que mal se comprende porque la única forma de que Dios esté conmigo es que yo primeramente esté con Él y mi cuñado no es persona de oración y mucho menos de ir a los cultos religiosos y ni se diga de leer escritos religiosos. Consecuentemente dudo mucho que Dios esté con él porque mi cuñado no procura, con sus pensamientos, palabras y obras, estar cerca de Dios y Dios nunca estará con quien no quiere estar con Él. Jamás nuestro Amoroso Padre Dios nos quitará nuestro libre albedrío. Jamás nos obligará a estar con Él. Nuestro Amoroso Padre Dios nos quiere libres y en libertad, consecuentemente somos nosotros los que debemos esforzarnos por estar con nuestro Amoroso Padre Dios, procurándolo sinceramente con todo nuestro corazón, con toda nuestra mente, con todo nuestro ser.  Recuerden siempre que "Somos nosotros los que nos alejamos de Dios, no es Dios quien se aleja de nosotros".           

   




Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo   

miércoles, 9 de marzo de 2022

ESPERANDO EL TIMBRE

Una de las mascotas de mis hijas tiene una afección en la sangre que no hayan como curársela. Podemos decir que ésta perrita fue rescatada puesto que en donde vivía no era atendida dignamente y eso que vivía en la casa de una persona que todos los días asiste a Misa. Yo estoy claro en que es un animal, pero también estoy claro en que si aceptaste en tu casa a un animal como mascota es para tratarlo con dignidad y educarlo sabiamente, sino no los tengas en casa.

Conversando con una de mis hijas le comenté que Celeste -la mascota de la cual les hablo- por lo menos morirá después de haber vivido unos cuantos años de paz y felicidad. Mi hija enseguida me dijo: "Hay no papi, si se me muere Celeste yo sufriré mucho". Este comentario, muy común en todas las personas que pierden a un ser querido, me inspiró a escribirles el presente artículo.

El caso es que, pese a lo común y cotidiano de la muerte aún no nos acostumbramos a ella. Todos habremos de morir y esto ocurrirá a su tiempo (algunos muy jóvenes y otros muy viejos), pero ésta sabiduría parece no calar muy bien en el ideario humano porque si un ser querido muere muy joven decimos: "Era tan joven" y si muere muy viejo entonces decimos: "Aún tenía tanto que dar". Simplemente no terminamos de comprender que nacemos con los segundos contados y que tarde o temprano habremos de morir. 

De manera que, más que preocuparnos por la muerte o de cuándo esta llegará, debemos es OCUPARNOS de vivir dignamente para que cuando llegue la muerte estemos preparados para su encuentro. En algunos escritos les he comparado el vivir con estar en un enorme salón de clases presentando un examen. De éste salón de clases sólo podemos salir cuando suene el timbre y este timbre suena para algunos siendo muy jóvenes y para otros siendo muy viejos. 

Ahora bien, todos desconocemos en que momento sonará nuestro timbre particular (llegada de la muerte), por lo que deberíamos OCUPARNOS en responder diligente y dignamente las preguntas del examen (pruebas de la vida), en lo posible antes de que suene el timbre. Tristemente, gran parte de la humanidad están sentados como despreocupados, sin responder ni siquiera mediocremente las preguntas, como si su timbre particular fuera a sonar dentro de mil millones de años. Pese a lo común y cotidiano de la muerte, gran parte de la humanidad parece no creer que les llegará.

SEÑALES EVIDENTES

Si hay algo más evidente que la vida es la muerte y aunque muchos no podemos determinar cuándo llegará ciertamente todos sabemos que en algún momento nos encontraremos con ella. Sin embargo, pareciera que todos creen que a ellos no les llegará y esto a pesar de que comparten con la muerte en el día a día. ¡La muerte nos es tan cercana como la vida misma!

Aunque ciertamente la gran mayoría de nosotros desconocemos cuándo nos habrá de llegar, a algunos la muerte les avisa que está próxima a llegar. Descubrir la presencia de una enfermedad terminal es quizás el mejor ejemplo de estas señales. Cuando a los sabios se les declara una enfermedad terminal, estos suelen esforzarse por terminar de responder dignamente las preguntas del examen de nuestras vidas. La gran mayoría -los negligentes y flojos- suelen esforzarse por evitar la muerte, buscando una solución a los males que les embargan, como si fuera posible esquivar la muerte. Algunos otros logran alguna cura milagrosa, la cual pocos aprovechan para responder dignamente las preguntas que les faltan responder y muchos otros desaprovechan ese tiempo adicional que se les concede viviendo como si nunca fueran a morir.

Algunas señales parecieran menos evidentes que la declaración de una enfermedad terminal, pero ciertamente son las señales de la posibilidad de que llegue la muerte. Este es el caso de los rumores de guerra. Los rumores de guerra deberían mover a todos al cambio de vida, a esforzarse por acercarse a Dios, pero suele ocurrir que además de no esforzarse por acercarse a Dios, muchos son los que, así como pretenden cerrar sus ojos ante la realidad de la muerte, cierran los ojos ante la posibilidad de una guerra. Muchos son los que comienzan a huir cuando las bombas comienzan a caer. Según lo veo yo, la gran mayoría de la humanidad están esperando a que caigan las bombas para creer que la muerte existe. ¡Muchos están esperando a que llegue la muerte para comenzar a buscar a Dios!

¿VIVIENDO O MURIENDO?

Según lo veo yo, muchos son los que en vez de estar viviendo simplemente están muriendo, porque en vez de OCUPARSE de responder digna y diligentemente las preguntas del examen de sus vidas, están sentados, ocupados quizás en su día a día material (dormir, comer, estudiar, trabajar,...) pero sin estar conscientes -porque están como muertos- de la importancia de hacer todas las cosas, incluso aquellas del día a día material, conscientes de que estamos siendo evaluados por Dios. ¡Muchos son los que al nacer comienzan a morir en vez de vivir!

Día a día veo a una de mis hijas trabajando diligentemente para lograr hacer dinero y me entristezco al ver a su mami pidiéndole dinero para cubrir alguna necesidad y nuestra hija se lo niega. Yo muchas veces, le doy el poco dinero que tengo a la mamá de mis hijas y lo hago adrede delante de nuestra avara hija para que con el ejemplo vea que si el dinero que tengo no me sirve para aliviar las necesidades de mis cercanos pues entonces no me sirve de nada. Pero nadie es profeta en su propia tierra. Le pido día a día a nuestro Amoroso Padre Dios que la muerte no alcance a mi amada hija sin que haya comprendido que la avaricia es la acumulación de males espirituales. Y no puedo decir que mi hija sea una mala hija -porque conmigo suele ser diferente- pero tristemente estoy claro que la pregunta acerca de la utilidad del dinero no la está respondiendo, quizás porque piensa que su timbre particular aún no sonará y que tiene bastante tiempo para hacer las paces con su mami y con su hermana. 

Es evidente que mi amada hija está muriendo -¡No está viviendo!- porque parece poco preocupada por deslastrarse de la avaricia que la cubre, pese a que nuestro Amoroso Padre Dios le está dando muchísimas oportunidades para que se ejercite en la generosidad, al mostrarle las necesidades de su mami y de su hermana. Ciertamente esto me entristece muchísimo, porque amo muchísimo a mis hijas, pero no puedo obligarla a comprender que está siendo Evaluada por nuestro Amoroso Padre Dios.

EL SUMO JUSTO JUEZ

Yo he concluido que, esta pereza generalizada por responder digna y diligentemente las preguntas del examen de nuestras vidas, antes de que suene el timbre, se debe a que todos, consciente o inconscientemente, esperan que nuestro Amoroso Padre Dios Se Muestre Clemente y les conceda más tiempo para contestar, aunque sea mediocremente, las preguntas del examen de sus vida.  A todos se les olvida que, nuestro Amoroso Padre Dios Es El Sumo Justo Juez y consecuentemente nos premiará cuando nuestras respuesta sea la correcta y nos corregirá cuando nuestra respuesta sea la incorrecta. El tiempo adicional sólo nos lo otorgará cuando ciertamente vea que nos estamos esforzando por responder diligente y dignamente, pero necesitamos alguito más de tiempo.

Soy consciente de que se nos ha amenazado tantas veces con el fin del mundo que dudamos de que ciertamente vaya a ocurrir, pero resulta que siempre ocurre, porque el fin de cada uno de nuestros mundos ocurre con la llegada de la muerte. Lo que ocurre es que, se nos ha inculcado que el fin del mundo es el fin del planeta y esto pareciera que nunca va a ocurrir. Sin embargo, es posible que ocurra un fin del mundo tal y como todos lo conocemos y las señales de que esto ocurra parece cada vez más evidentes. Si lo que está ocurriendo en el mundo (la pandemia, la guerra) no nos mueven a OCUPARNOS por nuestra espiritualidad evidentemente Al Sumo Justo Juez no le queda de otra que permitir que los acontecimientos nefastos que nos están embargando sigan su terrorífico curso. Y ciertamente el curso que llevan los acontecimientos actuales parecieran estar llevándonos al fin del mundo, tal y como lo conocemos.

Pero el fin del mundo generalizado no significa la destrucción del planeta, sino simplemente del mundo tal y como lo conocemos. Esto quiere decir que, aquello a lo que estábamos acostumbrados desaparecerá, se destruirá. Las enfermedades se incrementarán (pandemia), el caos se generalizará (las guerras), la hambruna aumentará,... el dinero ya no tendrá valor. De manera que, la acumulación de dólares de mi amada hija, de un momento a otro se le convertirá en una pérdida de tiempo habiendo trabajado por adquirirlo, sin haberlo aprovechado para deslastrarse de la avaricia que ha acumulado en sus vidas anteriores. 

CONVERTIOS 

De estás realidades, que acontecerán al ocurrir al finalizar el mundo tal y como lo conocemos, tenemos muchas indicaciones en la Biblia, pero como ya nadie la lee y muchos ya no creen en lo que profetiza porque nunca ha ocurrido, pues a gran parte de la humanidad el fin del mundo tal y como lo conocemos los agarrará desprevenidos. Ezequiel nos dice que en aquellos días muchos arrojarán su plata en las calles y su oro se convertirá en cosa abominable; ni su plata ni su oro podrán librarlos el día de la ira del Señor. No saciarán su apetito ni llenarán sus estómagos, porque su iniquidad ha llegado a ser ocasión de tropiezo –(Ezequiel 7:19)-. 

El origen de todos estos males, que nosotros procuramos y nuestro Amoroso Padre Dios simplemente permite, se encuentra en nuestro apartarnos de Dios. Al apartarnos de nuestro Amoroso Padre Dios nos alejamos de Su Cobijo y rechazamos Sus Promesas de Amor. En Crónicas 7:14 se nos indica que: apartarse del camino, transitar por veredas que van contra las demandas divinas. ¿Cuáles son esos caminos? Aquellos que alejan de Dios, que son repudiados en la Palabra: injusticia, idolatría, hechicería, cultos paganos, un conjunto que es abominable a Dios. En Oseas 4:1-3 leemos: porque no hay verdad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra. Perjurar, mentir, matar, hurtar y adulterar prevalecen, y homicidio tras homicidio se suceden. Por lo cual se enlutará la tierra, y se extenuará todo morador de ella, con las bestias del campo y las aves del cielo; y aun los peces del mar morirán. 

Muchos otros textos bíblicos nos muestran la fuente de los males nos agobian, pero también son muchos los textos bíblicos que nos indican que para erradicar aquellos males, no solo es necesario orar, clamar, y humillarse. La clave es 'convertirse totalmente de nuestros malos caminos'. En 2 Crónicas 7:13-14 podemos leer: "Si yo cerrare los cielos para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo; si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra". Y en Isaías 55:6-7 se nos dice: "Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar".

Pero tristemente muchos son los que no quieren reconocer cuáles son los malos caminos. Por ejemplo, cada vez que intento corregir a mi amada hija de sus malos caminos ella se escuda diciendo que yo veo mis errores reflejados en ella y que consecuentemente soy yo quien debe convertirse de mis malos caminos. Ella parece no percatarse que un camino malo es aquel que no te conduce a nuestro Amoroso Padre Dios. Al no aceptar la corrección que pretendo inculcarle ella no está aceptando la corrección fraterna -de buenas maneras- de su papá, lo que evidentemente refleja que no honra a su papá (al no escuchar mis consejos), así como no honra a su mamá (al no asistirla en sus necesidades) ni nos respeta (al levantarnos la voz cuando le decimos algo). El camino que toma evidentemente no es bueno porque no la conduce a nuestro Amoroso Padre Dios, quien le exige "honrar y respetar a sus padres" -(Éxodo 20:12)-.

Y supongamos que sea verdad lo que ella supone -que reflejo mis errores en ella- pues nunca debería olvidar que yo soy su papá y que el hecho de que yo tenga errores no significa que ella no deba seguir mis consejos, porque simplemente ella es hija y la Palabra Divina le recomienda: "Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, y no abandones la enseñanza de tu madre"  -(Proverbios 1:8)-.  También le recomienda: "Aunque tu padre haya perdido la cabeza, sé indulgente, no le desprecies" -(Eclesiástico 3:13)-. 

Para muestra un botón: hace un rato, mientras escribía estas letras, la mamá le preguntó algo y ella sencillamente se hizo la que no le oía. Entonces yo le dije que le respondiera a su mamá y simplemente dijo que a su mamá no le interesaba lo que ella estaba haciendo. Seguidamente le dije: "No sé porque odias tanto a tu madre" y ella simplemente dijo: "Mira quien habla de odio". Sólo me queda concluir que ella cree que nosotros la odiamos a pesar de tanto amor que le demostramos. Evidentemente no tiene claro quién es la que circula por 'caminos malos'. Sólo me queda continuar orando por ella para que, antes de que suene su timbre particular, se convierta de sus malos caminos. También espero que lo logre antes de que su mami o yo perezcamos, para que tenga chance de corregirse. Quiera a nuestro Amoroso Padre Dios que lea estas letras antes de que la muerte se le acerque.

ESTÉN PREPARADOS

De manera que, hoy más que nunca parece que tenemos que tomar en cuenta aquel consejo que nos dio nuestro Amado Yeshuá: "Estén preparados, porque a la hora que menos lo esperen vendrá el Hijo del Hombre" –(Mateo 24:44)-. Las señales son evidentes y, ya sea que el fin del mundo como lo conocemos esté cerca o no, deberíamos estar preparados para nuestro encuentro con nuestro Amoroso Padre Dios. La muerte, ya sea como consecuencia de una nefasta guerra o no, ciertamente llegará. Esto nos obliga a mantenernos vigilantes de evitar constantemente los 'malos caminos' y en el caso de encontrarnos en algún 'mal camino' -que evidentemente no nos conduce a nuestro Amoroso Padre Dios- pues debemos acometer las medidas necesarias para 'convertirnos' o redireccionar nuestro caminar procurando tomar sólo los caminos que nos ayuden a llegar a La Casa de nuestro Amoroso Padre Dios.

El desconocimiento de la hora de nuestra muerte no debería ser la excusa para mantenernos en nuestros 'malos caminos', como si tuviéramos tiempo suficiente para convertirnos. Todo lo contrario, el desconocimiento de la hora de nuestra muerte debería mantenernos vigilantes y ocupados en caminar por los caminos que nos conduzcan a La Casa de nuestro Amoroso Padre Dios, porque la muerte puede llegar en cualquier momento.

De hecho, 'estar preparados' implica reconocer que la muerte llegará, más temprano que tarde. Un hermoso Himno de la Liturgia de las Horas reza:

Mis ojos, mis pobres ojos

que acaban de despertar

los hiciste para ver,

no sólo para llorar.

Haz que sepa adivinar

entre las sombras la luz,

que nunca me ciegue el mal

ni olvide que existes tú.

Que, cuando llegue el dolor,

que yo sé que llegará,

no se me enturbie el amor,

ni se me nuble la paz.

Sostén ahora mi fe,

pues, cuando llegue a tu hogar,

con mis ojos te veré

y mi llanto cesará.

La vida es el camino que recorremos, desde la cuna hasta la tumba, para encontrarnos con nuestro Amoroso Padre Dios. En este camino se nos presentan muchos desvíos, algunos buenos y otros malos, que debemos saber dilucidar para escoger sólo los buenos, evitando a toda costa los malos. Sólo escogiendo los 'buenos caminos' lograremos la victoria.

En este recorrido muchas veces el dolor se presentará, pero en esos momentos debemos hacernos más conscientes de nuestra fragilidad para esforzarnos más por mantenernos en el 'buen camino' y, pese a la presencia del dolor, evitar recorrer el 'mal camino'. Esto sólo es posible lograrlo orando y leyendo, investigando y profundizando la Palabra Divina, para mantener fuerte nuestra fe en la Clemencia y Misericordia de nuestro Amoroso Padre Dios, conscientes de que estos dolores cesarán cuando lleguemos a La Hermosa Presencia de nuestro Amoroso Padre Dios. 





Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo