En muchas oportunidades he intentado corregir las deficiencias conceptuales que muchos de ustedes tienen de las palabras que utilizan al hablar sin comprender plenamente su significado. Esta labor en apariencia ha sido infructuosa porque muchos son los que siguen utilizando en sus vocabularios diarios palabras que aún no comprenden su verdadero significado.
Según parece el duro encuentro verbal que tuve con mi amada hija en estos días ha rendido algo de fruto porque su forma de expresarse con todos los que formamos parte de su núcleo familiar es mucho mas dulce y afable. Sin embargo, sin pretender ser un desagradecido, he de aclararle algunas cosas de las que hablamos, por si acaso se fijaron levemente en su intelecto, no sea que al no aprehender el conocimiento no logre la sabiduría para mantener su comportamiento dulce y afable para toda su vida.
Quizás el vocablo que tenemos por costumbre utilizar con mucha ligereza es el verbo amar y sus derivados. En mi caso, cada vez que oigo a alguien decir "te amo" yo siempre me pregunto: "¿De qué manera?". Según los filósofos griego existen tres maneras de amar, a la más común la denominaron 'eros', la cual es la manera más pasional de amar, la segunda es menos pasional y mucho más responsable, a la cual llamaron 'filia' y la tercera es 'ágape', la cual es la forma más responsable de amar.
RESPONSABLES AL AMAR
'Pasión', otra palabra que solemos mal interpretar, porque resulta que la palabra 'pasión' viene del latín 'passio' que significa simplemente 'sufrimiento'. Aunque ciertamente algunos dicen la verdad cuando le dicen a un ser amado: "Te amo con loca pasión", porque quizás si les estén diciendo: "Estoy loco de tanto sufrir por amarte". De allí que, 'eros' es el amor puramente 'pasional' porque suele generar más 'sufrimientos' que satisfacciones. El 'eros' genera 'sufrimientos porque nos ata a lo material y nos aleja de nuestro Amoroso Padre Dios. `
El 'filia' es el amor más fraternal, aquel que le dedicamos a nuestros familiares, particularmente padres, hijos y hermanos, y a algunos amigos, a quienes solemos llamar hermanos. Este amor debería ser poco pasional, por lo que no debería generar sufrimientos en su ejercicio. Sin embargo, muchos son los que sufren por sus seres queridos, sobre todos los más cercanos, sobre todo porque no han logrado comprender que esos seres queridos los ha puesto nuestro Amoroso Padre Dios en nuestras vidas para que nos ejercitemos en el 'amor responsable', es decir, para servirles con dignidad.
El 'amor responsable' es justamente el 'ágape', el cual es el ejercicio de 'amar a la manera de Dios', siendo 'responsables' con aquellos a quienes amamos. Ser 'responsables' significa hacerme consciente de todas las funciones que debo cumplir con aquel a quien amo, según la relación que guardo con esa persona. Quien es padre debe ser responsable de su paternidad, quien es hijo debe ser responsable de sus funciones de hijo, quien es hermano debe ser responsable de sus funciones de hermano. Y que nadie diga que desconoce sus funciones porque, además de ser lógicas y comunes, todas las responsabilidades las podemos resumir en 'tratar a los demás como nos gustaría ser tratados'.
Amar con responsabilidad significa tratar a los demás como nuestro Amoroso Padre Dios les trataría. Cunado terminé de aleccionar verbalmente a mi amada hija ella me preguntó: "¿Entonces que esperas de mí como hija?" y yo le respondí: "Respeto". Ella secundó mi respuesta diciendo: "Y amor" y yo le dije "No necesito el amor". Entonces ella replicó: "Todo el mundo necesita amor", lo cual ciertamente es verdad, pero en mi caso estoy tan altamente consciente del Amor que nuestro Padre Celestial me tiene que no necesito el amor que las personas pudieran intentar darme. Y en todo caso, si pretendes darme amor procura que sea un amor responsable, el cual es el único que comprendo.
Quizás la réplica de mi hija es el reflejo de lo que quizás ella siente que le falta, pero no entiendo el por qué se siente carente de amor si se lo demostramos frecuentemente. De hecho, cuando la corrijo la estoy amando, porque esa es mi responsabilidad, para evitar que ella conozca el infierno, ya sea en esta vida o en la siguiente, como consecuencia de sus faltas de respeto con sus padres. Y tampoco puede decir que yo lo único que hago es corregirla porque bien sabe que muchísimas veces me he acercado a abrazarla y a decirle que la amo mucho, pero tristemente parece que cuando les manifestamos el amor con caricias de padres ella se siente empoderada sobre sus padres y comienza a creerse por encima de sus padres y nos falta el respeto. Luego, la única alternativa de amor que me deja es el responsable y me obliga a corregirla.
EL AMOR MÁS GRANDE
Mi amor responsable -a la manera de nuestro Amoroso Padre Dios- me mueve a servirla, a pesar de que no lo merece. De hecho, ella me preguntó que si yo estaba cansado de servir y yo le respondí que si y entonces ella replicó: "Pues deja de hacerlo", como si acaso me fuera posible.
A todas las personas que han tenido algún tipo de relación amorosa conmigo yo les he manifestado que yo no sé amar y esto es verdaderamente cierto, porque yo no sé amar como acostumbra a amar el común de la gente -al modo 'eros' o al modo 'filia'-, sino que me inclino por amar más al modo 'ágape'. Consecuentemente, soy muy poco expresivo con palabras lisonjeras y mucho menos con caricias, pero soy muy diligente en el servicio, porque según entiendo "El secreto de la felicidad en el amor se encuentra en el servir a aquel a quienes decimos amar". Es así como, pese a que mi amada hija parece no apreciarlo, cada día le demuestro mi amor con hechos, aunque por culpa de ella he dejado de demostrárselo con palabras o con caricias de padre.
Nuestro Amado Yeshuá decía que no hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Ahora bien, la palabra que traduce 'amigo' desde el hebreo significa propiamente 'compañero', por lo que podemos asegurar que nuestro Amado Yeshuá se refería a 'dar la vida por aquel que nos acompaña'. Luego, ciertamente algunos nos acompañan más que otros, por lo que si deberíamos dar la vida por algún compañero del momento con mucha mayor razón deberíamos poder dar la vida por aquellos que nos han acompañado siempre (papá, mamá, hermanos).
Ahora bien, si bien es cierto que nuestro Amado Yeshuá fue el ejemplo literal de su afirmación, evidentemente es poco probable que a la gran mayoría de nosotros se nos llegue a pedir en algún momento ocupar el lugar de sacrificio de algún 'amigo'. Es concluyente que, nuestro Amado Yeshuá se refería a otra forma de dar la vida por aquellos a quienes decimos amar.
Para resolver este predicamento, les hablaré de la hermosa 'causalidad' de en lo que derivó la etimología de la palabra 'amigo'. Y digo 'causalidad' porque los verdaderos creyentes sabemos que nada es por casualidad sino que todo es Providencia Divina. Resulta que, el origen etimológico de la palabra 'amigo' no ha podido ser determinado con exactitud. Algunos dicen que proviene del latín 'amicus', que deriva del verbo 'amare'. Otros dicen que deriva de la voz infantil 'amma' que utilizan los niños para llamar amorosamente a su mamá. Ciertos estudiosos afirman que la palabra 'amigo' está compuesta del prefijo 'a', que significa 'sin', el adjetivo posesivo 'mi' unido al pronombre personal 'ego', que significa 'yo'. Consecuentemente, para el griego la palabra 'amigo' significa 'sin mi yo'.
Considerando la derivación etimológica de la palabra 'amigo' según los griegos, podemos establecer que 'amigo' es 'todo aquel que está dispuesto a olvidarse de sí mismo', con tal de hacer feliz a su compañero. De allí que, el verdadero amigo está dispuesto a dar la vida por aquel a quien ama porque considera al ser amado más que a sí mismo. Y dar la vida no significa necesariamente morir, sino más bien 'dejar de ser yo' o lo que es lo mismo 'ser amigo'. Sirva esta aclaratoria para todos aquellos que dicen ser amigos cuando en realidad son simples compinches.
'Amar responsablemente' muchas veces me exige 'dejar de ser yo' para poder dar la vida por aquellos a quienes amo. Cuando madrugo cada mañana para preparar los desayunos de mis hijas, pese al gran cansancio y sueño que me agobia, estoy dejando de ser yo, porque considero más importante el alimentar a mis hijas diligentemente que satisfacer mis deseos de descansar o dormir. Cerca del mediodía pienso en lo importante que es que mis hijas almuercen a tiempo y, así tenga algunas cosas personales que hacer, prefiero dejar de ser yo y les preparo diligentemente el almuerzo. Hacer mercado a mi edad es muy agotador, porque hay que estar de pie mucho tiempo y caminar largos trayectos, además de cargar algo de peso, pero este agobio no me impide cumplir con mis responsabilidades y dejando de pensar en lo agotador de hacer mercado pues es mucho más importante el mantener alimentos en casa para mis hijas.
Esto se los cuento no para vanagloriarme sino para recordarle a mi amada hija que la amo muchísimo a pesar de que no se lo demuestre con palabras lisonjeras o con caricias efímeras sino con mi servicio, el cual procuro que sea diligente porque es por amor a mis hijas. ¡Y claro que me canso de servir! Pero evito quejarme. Por el contrario le agradezco muchísimo a mi Amoroso Padre Dios por las oportunidades que me otorga para servir. Siempre que hago mercado, al llegar a la casa me digo a mí mismo: "Aún no has llegado" y seguidamente me pongo a acomodar el mercado en las alacenas. Lavo los vegetales y las frutas. Los vegetales los corto y separo en bolsas plásticas y las guardo en el congelador y las frutas en el refrigerador, para su mejor conservación. Limpio las carnes y las acomodo en bolsas plásticas, separadas por raciones, y las guardo en el congelador. Finalmente me ducho y mientras lo hago digo: "Gracias Amoroso Padre Dios por Tu Provisión. Gracias por todos los alimentos que pudimos comprar. Y sobre todo gracias por las fuerzas que me das para organizar todo lo que nos otorgaste comprar.", y esto lo hago procurando no quejarme del dolor en mi ciática. Si, a mi edad sufro del maltrato al que sometí a mi nervio ciático debido al error de colocarme mi abultada cartera en el bolsillo trasero de mi pantalón.
Tengo cerca de sesenta años y pese al agotamiento propio de mis años no dejo de laborar y de cumplir diligentemente con mis responsabilidades, incluso con aquellas que no son propiamente mis responsabilidades, ya sea porque ya caducaron propiamente según el vencimiento de mis funciones o porque no son parte de mis funciones. No es parte de mis funciones lavar la ropa o limpiar la casa o incluso hacer las comidas, porque la función de un padre es simplemente comprar los alimentos y aunque esta función ya caducó -mis hijas ya son mayores de edad- yo realizo todas esas actividades en la casa de mis hijas porque estoy consciente que la prueba más evidente de que amamos a alguien es sirviéndolo diligentemente sin esperar nada a cambio. Por eso, a pesar de estar cansado de servir no dejo de servir, porque aquel que no vive para servir no sirve para vivir. Y vuelvo y les repito, no pretendo vanagloriarme sino que sólo quiero ser consecuente con lo que nuestro Amado Yeshuá nos dijo.
QUE NADIE ME MAL INTERPRETE
Y espero que nadie mal interprete el que esté hablando tanto de mí mismo. Sólo pretendo llamarles a la reflexión al aclararles que, el esfuerzo por ser mejores que les pido en muchos de mis artículos ya yo lo he hecho y, al hablarles de mis experiencias, simplemente les estoy confirmando que es posible vencer al mundo. Ciertamente no me ha sido sencillo, porque mi vida ha sido como una montaña rusa, con muchas subidas y muchas bajadas, que me han traído hasta aquí.
Quizás lo que me diferencia de la mayoría de todos ustedes es que desde muy niño me he interesado mucho en todo lo que atañe a nuestro Amoroso Padre Dios. Y claro que muchas veces me alejaba de El Camino que conduce a La Casa de mi Padre, pero siempre hallaba la forma de retomarlo. Y lo que más me ha ayudado a retomar El Camino es leer, investigar y profundizar todo aquello que me ayude a aprehender el Conocimiento Divino. Y yo soy un hombre común, igual a todos ustedes, luego les queda reflexionar acerca del por qué ustedes no comprenden lo que yo comprendo. Y vuelvo y les repito: ¡No pretendo alardear sobre mis conocimientos!, sólo pretendo hacerles ver nuestras realidades existenciales. No es que nuestro Amoroso Padre Dios haya sido Mejor Padre conmigo que con ustedes, es más bien que yo he procurado acercarme más a Él, por medio de El Conocimiento Divino, y Él me lo ha permitido.
Y esto no lo logré de la noche a la mañana y sin ningún esfuerzo. Me caí muchísimas veces, pero igual número de veces me levanté y continué con la búsqueda. Al igual que todos ustedes de niño fui muy enamoradizo. A toda niña hermosa que veía les regalaba muchos detalles y, pese a que nunca les confesé mi amor, a todos mis amigos les decía que eran mi novias. Ya no tan niño logré comprender que para que fueran mis novias ellas tenían que estar de acuerdo y cuando conocía a alguna hermosa chica me esforzaba por conquistarla, para lograr que aceptaran ser mis novias. Evidentemente durante mi infancia novias iban y novias venían, según los grados de estudio a los que iba ascendiendo. Seguramente por mis primeras novias -formales o no- yo sentía amor, pero era un amor poco apasionado, por lo que me era muy fácil desprenderme de ellas y tomar una nueva cada año. Pero en en algún momento de mi juventud, conocí a una hermosa chica con la que tuve relaciones sexuales y a partir de ese momento comencé a vivir el eros. Y vaya que si es apasionado el eros, porque hay que ver lo que sufrí cuando aquella hermosa chica me abandonó por otro.
Con toda seguridad muchos de ustedes tuvieron las mismas experiencias que yo, sobre todo en lo que respecta al amor, pero es altamente probable que ninguno de ustedes se hayan puesto a reflexionar acerca de sus propias vivencias, sobre todos las amorosas, para descubrir lo que yo descubrí. Y no es que yo sea más inteligente que muchos de ustedes, pero quizás si he sido mucho más interesado que ustedes por acercarme a nuestro Amoroso Padre Dios a través de El Conocimiento Divino. Quizás por mi interés, nuestro Amoroso Padre Dios puso en mis manos ciertos libros o me acercó a ciertas personas para que yo fuera instruido acerca de las diferentes formas de amar. Con el paso de los años, al desmenuzar el conocimiento aprehendido acerca de la palabra amor, comencé a comprender que Amar a Dios sobre todas las cosas no es una orden sino un Hermoso Consejo para que evitemos sufrir por amores materiales.
De manera que, el filia que siento por mis hijas me hace sufrir cuando las corrijo duramente, pero el ágape que hay en mí me recuerda que lo hago por el bien de ellas, a fin de que no conozcan el infierno, ni en esta vida ni en la siguiente. Y como el ágape es responsable, cada vez que corrijo a mis hijas lo hago sin rabia y mucho menos sin odio, aunque con mis expresiones pareciera que no fuera así. Tristemente, para corregir con dureza tenemos que expresar rabia y odio porque sino no nos toman en serio.
PARA ACLARARTE
Sirva el presente artículo como respuesta a la réplica que varias veces me ha hecho mi hija al afirmar que yo aún estoy vivo por algo, lo cual según ella es porque tengo que aprender algo de ella. Espero en nuestro Amoroso Dios que con éstas letras hayas comprendido que la función de una hija no es enseñar a sus padres sino más bien aprender de ellos y que mi función es enseñarte. Espero que comprendas que no estoy descansando plácidamente en mi casa, tendido en un chinchorro, simplemente porque nuestro Amoroso Padre Dios no le gusta verme descansar y me empujó a venir a la casa de mis hijas porque son ustedes mis más cercanos compañeros por quienes debo dar la vida. Sobre todo por ti, a quien le cuesta tanto doblar la cerviz y dejarse aleccionar.
Tengo claro que lo que quizás pasa por tu cabecita cuando me quieres aleccionar acerca del por qué según tú aún sigo aquí en Venezuela es porque según tú aún no soy digno de ser complacido por nuestro Amoroso Padre Dios acerca de mi deseo de pasar mis años dorados en algún país de Europa. Pues déjame aclararte que, estoy consciente que nuestro Amoroso Padre Dios aún no me ha complacido al respecto no se debe a mis muchos errores, los cuales sé que ya ha perdonado, sino porque Sus Planes suelen ser siempre mejores que los míos. Es muy probable que, en Su Infinita Sabiduría Él Ha Sabido antes que nosotros mismos que es posible que se active una guerra mundial en Europa y consecuentemente me ha querido evitar el que yo viva de cerca las nefastas consecuencias de una guerra. También es probable que, siendo posible que al no poder evitar la última de las nefastas guerras mundiales, quiso nuestro Amoroso Padre Dios el que yo pase estos últimos tiempos cerca de mis amadas hijas, en vez de estar en Europa predicándole a una sociedad de dura cerviz.
En todo caso, sea cualquiera que sea la razón por la que nuestro Amoroso Padre Dios no ha permitido que yo esté pasando mis años dorados en Europa, ten por seguro que la razón no es porque debo aprender algo de ti, porque no es función de un hijo enseñar a un padre. También ten por certeza que, si los rumores de la nefasta guerra se disipan, con toda seguridad nuestro Amoroso Padre Dios me complacerá y me enviará a vivir mis años dorados en Europa y muy seguramente a ustedes también, para que mi dicha sea plena, al contar con la compañía de mis amadas hijas. Si nuestro Amado Padre Dios no logra disipar los rumores de la nefasta guerra mundial -debido al Libre Albedrío del que dispone la humanidad- pues estaré muy agradecido con nuestro Amoroso Padre Dios el pasar mis años dorados aquí en Venezuela, sirviendo a mis amadas hijas, pues no existe servicio más grande que el humilde servicio que prestamos según las funciones que ejercemos en el juego por nuestros mundos.
Amada hija, recuerda que ni tú, ni yo, ni nadie sabemos cuánto tiempo tenemos para dar la vida por nuestros amigos, de manera que aprovecha el tiempo que tienes para compartir con tu mami, con tu hermana y conmigo para ejercitarte en el servicio y en el cumplimiento de tus funciones y no esperes a que ya no estemos para amarnos. Por mi parte ten pon seguro que ya te he perdonado todas tus ofensas, así que no te sientas mal si yo ya me he marchado y no te dio tiempo de ejercitarte diligentemente en el amor para conmigo que tanto he procurado ejercitarme en el amor para contigo. Si aún tienes a tu mami y a tu hermana cerca pues por tu bien -para que no tengas que vivir en un infierno en tu próxima vida- ejercítate en el amor para con ellas. Yo jamás dejaré de 'amarles responsablemente' incluso cuando ya no esté al lado de ustedes, porque siempre estaré orando por ustedes para que nuestro Amoroso Padre Dios les guarde, les proteja, les libre de todo mal, les provea de mucho bien, manifestándoles Su Amor Eterno, incluso con más evidencia de lo que ha hecho conmigo.
Escrito por: Noel Méndez