martes, 21 de diciembre de 2021

RANGOS Y FUNCIONES

En mi artículo pasado les comenté que iba a dejar de escribir porque esto de intentar comunicar algo tan descabellado como el hecho de que hemos venido a Jugar pues me está agobiando un poco, porque ciertamente hasta el momento ni mis más cercanos han leído mis artículos, quizás porque en este mundo de increencias creer ha dejado de ser una opción para ser felices. ¡TODOS BUSCAN LA FELICIDAD EN LOS PLACERES MUNDANOS!!! Sin embargo, al descubrir que hemos venido a jugar un Juego muy Serio, he venido perdiendo mi inclinación hacia los placeres materialistas, consecuentemente sólo hallo felicidad en intentar comunicar aquello que satanás logró ocultarnos con sus susurros. Quizás con mis desesperados intentos -aunque espero que no sean vanos- logre convencer a algunos de que nuestro Amoroso Padre Dios existe y que vale la pena jugar el Juego por nuestros Mundos, para que al finalizar alguna de nuestras vidas logremos obtener la Gloriosa Amistad de nuestro Amoroso Padre Dios. 

En este artículo les quiero recordar brevemente y con ejemplos la importancia de aceptar y reconocer las funciones que nos tocan ejercer durante el desarrollo del Juego por nuestros Mundos, ya sea que las hayamos escogido o que nos las hayan asignado. Acerca de este tema les escribo con mayor detalle en alguna de mis novelas, al comparar nuestras existencias con inquilinatos.

Muy probablemente mi hija mayor se va a molestar muchísimo al leer estas letras, pero a mi no me queda de otra que escribir aquello que se me inspira y sobre todo mis vivencias a los fines de que sirvan de ayuda para aquellos que quizás estén viviendo experiencias parecidas a las mías. Por supuesto, por sobre todas las cosas espero que estas letras le sirvan a mi hija mayor para su crecimiento espiritual, por lo que espero que al leerlas, en vez de molestarse, acepte lo que le escribo con mucha madurez, sin molestarse, entendiendo siempre que escribo sobre todo para el beneficio de mis dos grandes amores: MIS HIJAS. 

Ayer, al estar haciendo el mercado, en el supermercado vi a una ancianita caminando lentamente hacia la caja y de repente su hija se le acercó y, con mucha delicadeza y amor, le dijo: "No mami, aún no vamos a pagar, porque no hemos terminado de comprar". Se los comento porque me pareció hermoso ver la delicadeza y cariño conque aquella esmerada hija le hablaba a su anciana madre. Esa hija comprende que su función -como hija- es honrar a su madre, cumpliendo con lo que dice una de las principales Reglas del Juego: "Honra a tu padre y a tu madre, como el SEÑOR tu Dios te ha mandado, para que tus días sean prolongados y te vaya bien en la tierra que el SEÑOR tu Dios te da" -(Deuteronomio 5:16)-.

Les he señalado en negrilla que es un mandato sólo para que vean la enorme importancia que se circunscribe a la función de los hijos. Esto se los señalo para explicarles, una vez más, que hay funciones que en el Juego por nuestros Mundos podemos dejar de ejecutar, so pena de simplemente perder el cargo que me obligaba a cumplir con esas funciones, pero hay funciones que son insoslayables. Por ejemplo, suele ocurrir que algunas personas nacen en el campo probablemente para cumplir algún karma que requiera nacer y crecer en las penurias que significan dedicarse a la siembra, mas sin embargo es posible que, muchas de esas personas que han nacido en el campo puedan y DEBAN eludir las funciones del campesino y se dediquen a estudiar para superarse profesionalmente y hasta lleguen a ser grandes científicos, ingenieros, médicos,.... Pero algunas funciones son realmente insoslayables y el mejor ejemplo de estas es las de las funciones del hijo, porque al nacer no le queda de otra que ejecutar ese cargo.

Además de las funciones, tenemos que aceptar y reconocer que, en el desarrollo del Juego por nuestros Mundos, a cada quien se le asigna un rango, bien sea por Orden Divina o porque lo adquiere con su esfuerzo por desarrollarse materialmente. Todos, gústenos o no,  siempre tenemos que rendirle cuentas a alguien y consecuentemente obedecerle, ya sea por obligación o por respeto. Evidentemente el rango de un hijo no es similar al de un padre y esto es tan así que Jesús ben Sirá amplia un poco más la Regla de "Honrar padre y madre", para hacerla más explícita, y cito: "2 El Señor quiere que el padre sea honrado por sus hijos, y que la autoridad de la madre sea respetada por ellos. 3 El que respeta a su padre alcanza el perdón de sus pecados, 4 y el que honra a su madre reúne una gran riqueza. 5 El que respeta a su padre recibirá alegría de sus propios hijos; cuando ore, el Señor lo escuchará. 6 El que honra a su padre tendrá larga vida; el que respeta a su madre será premiado por el Señor, 7 pues obedece a sus padres como si fueran sus amos. 8 Hijo mío, honra a tu padre con obras y palabras, y así recibirás toda clase de bendiciones. 9 Porque la bendición del padre da raíces firmes a una familia, pero la maldición de la madre la arranca de raíz. 10 No te sientas orgulloso viendo a tu padre pasar vergüenza, pues esto no es ninguna honra para ti. 11 El honor de un hijo está en el honor de su padre; en cambio, el que desprecia a su madre se llena de pecados. 12 Hijo mío, empéñate en honrar a tu padre; no lo abandones mientras tengas vida. 13 Aunque su inteligencia se debilite, sé comprensivo con él; no lo avergüences mientras viva. 14 Socorrer al padre es algo que no se olvidará; será como ofrecer sacrificio por los pecados. 15 Cuando estés en aflicción, Dios se acordará de ti y perdonará tus pecados, como el calor del sol derrite el hielo. 16 El que abandona a su padre ofende al Señor, y el que hace enojar a su madre es maldecido por Dios" -(Eclesiástico 3)-.  

Les he colocado en negrillas algunos puntos que me gustaría aclararles. El primer punto es la aclaratoria de que es Dios Mismo Quien Lo Manda. De hecho, es uno de los llamados Mandamientos de la Ley de Dios. Jesús ben Sirá hace la aclaratoria acerca de la autoridad de la madre porque, suele ocurrir que los hijos olvidan -debido al profundo amor que les manifiesta la madre-, que la madre ocupa un rango muy superior al  de los hijos y en consecuencia éstos le deben respeto y obediencia, sino por amor a lo menos por obligación de cumplir un Mandato Divino. Quizás el autor del Eclesiástico pareciera no mencionar la autoridad del padre -debido a su rango- porque frecuentemente los hijos obedecen a los padres para evitar que éste les propine una paliza, cosa que a las madres se les suele dificultar ejecutar, pese a que también están obligadas a corregir a los hijos -(No dudes en corregir a tu hijo, porque si lo castigas con vara lo librarás del infierno / Proverbios 23:13)-. 

Jesús ben Sirá también nos aclara que la obediencia de los hijos para con los padres debe ser similar a la obediencia de los esclavos para con sus amos. Es decir, los hijos deben obedecer a los padres sin protestar. El rango de los hijos (en la relación padres-hijos) no les da ningún tipo de autoridad para contradecir, replicar, murmurar,... desobedecer a sus padres, ni siquiera cuando los hijos se hacen mayores y aun habiendo logrado un gran desarrollo material. Es decir, pudiera ocurrir que el hijo de un campesino haya logrado desarrollarse materialmente hasta el punto de ser el presidente de una gran compañía, pues aun así su rango de hijo no le da autoridad para ofender a sus padres, por considerarse más inteligente que ellos, y es por esto que Jesús ben Sirá nos señala que si la inteligencia de un padre merma respecto a la del hijo, esto no debe ser motivo para avergonzarlo, restregándole por la cara el hecho de nunca haber procurado dejar de ser campesino. ¿Se imaginan si todos los campesinos abandonan el campo y se hacen médicos? Pues todos estaríamos atendiéndonos unos a otros por causa de la desnutrición.

Todo lo anterior se los escribo reiteradamente porque, tengo que aceptar que si unas de mis hijas parece no comprender esta sencilla Regla, a pesar de que se la recuerdo frecuentemente, no me quiero imaginar el infierno que están viviendo muchos padres cuyos hijos ciertamente desconocen esta muy conocida Regla. Claro está que, la salsa que es buena para el pavo es también buena para la pava, por lo que cabe destacar que si esperas que tus hijos cumplan con la sencilla Regla de honrarte tú también debes cumplir con la Regla de corregirles, como se los he aclarado muchas veces: con severidad pero sin violencia y siempre por amor. Como la mamá de mis hijas nunca comprendió la importancia de esta sencilla Regla pues nuestra hija suele discutir, casi que caerse a golpes, con su mamá.

La función de los padres para con los hijos es altamente complicada porque nos exige hallar un equilibrio entre corregir con severidad pero sin violencia, en procura de que los hijos entiendan que lo hacemos por amor, para que no conozcan el infierno -(Proverbios 23:13 y 29:15)-. Evidentemente, si lo hemos hecho bien, en algún momento ya no se hace necesario corregirles con vara. Sin embargo, es muy común que, cuando los hijos dejan de sentir el peso de la vara, suelen olvidar la Regla de honrar a sus padres. Esto generalmente ocurre cuando los hijos están mayores y los padres comienzan a envejecer, porque pareciera que los hijos comienzan a sentirse más fuertes que sus padres y mucho más inteligentes que ellos, entonces le temen menos a la vara y se afianzan mucho más en el amor que sus padres, ya ancianos y cansados de corregir, les otorgan.

También ocurre que, cuando los hijos se hacen mayores y los padres comienzan a chochear (se debilitan física y mentalmente) los hijos comienzan a creer que ellos deben ser los padres de sus padres y pretenden corregirlos en sus desatinos, incluso haciendo uso de la vara. Estos torpes hijos se olvidan que la Regla dice que, en esos oscuros momentos de la senilidad de sus padres es cuando tienen que ser más compresivos con ellos y cuidarles con el mismo amor y ternura con que esos padres les cuidaron durante sus primeros meses de vida y no olvidar jamás que siguen siendo tus padres y ustedes siguen siendo hijos.

Ocurrió ayer que la hija que suele discutir mucho con su madre, por el simple hecho de que le comenté que iba a corregir a un tío de ella por un comentario mal sano que el hizo, entonces mi hija me gritó: "¿Qué te crees tú?", y yo no sé ustedes pero yo suelo colocar cada palabra en su sitio y otorgándole su significado, por lo que considero que al gritar qué y no quién pues sencillamente me estaba considerando una cosa y no una persona. Creo que se sintió con autoridad para preguntarme tal desfachatez  porque últimamente le he estado lanzando muchos besos y diciéndole reiteradamente que la amo. También ocurre que, esa hija parece más amar a sus tíos, quienes nunca velaron por ella, ni la alimentaron, ni le dieron educación hasta hacerlas profesionales, ni la llevaron de viajes,... ni la han amado como nosotros sus padres. Vieran como esa hija atiende a los tíos cuando está con ellos, se esmera un mundo, pero con nosotros sus padres pareciera que no existiéramos. De hecho, si algunos de nosotros -sus padres- le pregunta alguna cosa ella suele no responder o simplemente murmulla, como si no fuera interesante lo que nosotros preguntamos o comentamos. ¡Aaah! ¡Pero si es un tío la cosa cambia! 

A veces pienso que hubiera sido mejor ser su tío que su papá y eso lo pienso yo a quien ciertamente respeta, quizás por miedo a la vara, pero no me imagino qué sentirá su mamá a quien muchas veces trata como a un cero a la izquierda. El caso es que mi hija en esa casa parece menos que una inquilina, porque a todos se les complica compartir con ella, dado que pareciera que ella se siente la jefe de hogar y pretende darle órdenes a todo el mundo. Digo que parece menos que una inquilina porque si fuera inquilina a los menos pagaría la renta, pero ni siquiera eso, porque para que afloje un peso hay que jalarle muchísimo, a pesar de que come bastante y muy selectivamente y malgasta mucho los servicios. Menos que una inquilina parece un parásito, que sólo piensa en ella y en que le sirvan. 

Claro que, de este parásito también tenemos culpa los padres de la criatura. Es muy probable que, por el hecho de amarla, la consentimos muchísimo, porque a pesar de que ya es una vieja aún le damos de comer, le lavamos la ropa, le aseamos su cuarto, le hacemos los mandados que nos pide,... nos aguantamos su frialdad,... esperando que en algún momento nos manifieste algo de amor en agradecimiento a nuestro servicio, pero esto ocurre muy poco, tan pocas veces ocurre que ya yo estoy dispuesto a tirar la toalla. Y esto lo hago con todo el dolor de mi alma, porque ciertamente la amo con todo mi corazón, pero tengo que evitar cometer el mismo error que Job cometió, para evitar los puntos negativos, así pierda el poquito amor que mi hija nos manifiesta.

Gracias a nuestro Amoroso Padre Dios yo he aprendido a desprenderme de las cosas que no me dejan avanzar. Las cosas de las que debemos desprendernos, para avanzar espiritualmente, no son únicamente cosas, en el sentido estricto de la palabra, porque son también las personas con las que compartimos (amigos, familiares, esposa,... hijos). Yo tenía muchos amigos, pero al final comprendí que no eran amigos sino simples compinches, que sólo estaban presentes en las rumbas, pero cuando se requería de ellos algún servicio pues lo eludían con alguna tonta excusa, así que dejé de tratarlos, simplemente porque no cumplían con las funciones del amigo y porque estoy cansado de las rumbas. Me separé de mi esposa simplemente porque no cumplía con sus funciones de esposa. Yo me he ido acostumbrando a dejar de tratar a aquellos que no cumplen con sus funciones en los inquilinatos que comparten conmigo.

Tristemente tendré que dejar tratar también a mi hija mayor, simplemente porque no cumple con sus funciones de hija. Si ella no quiere ser mi hija pues yo tampoco quiero ser su papá. Sin embargo, ser padre es un inquilinato insoslayable, porque nos ha sido designado por nuestro Amoroso Padre Dios, por lo que no puedo dejar a mi hija a la deriva y, a pesar de que no lo merece, debo seguir alimentándola y proveyéndola de un techo para que se resguarde de las inclemencias del tiempo. Pero evitaré de aquí en adelante el servirla más allá de mis funciones como padre (lavarle la ropa, limpiar su habitación,...). Muy a mi pesar también evitaré manifestarle amor, porque creo que es esto lo que la hace sentirse enseñoreada. Puede que esto último la haga reaccionar o quizás tristemente no le importe, aunque he podido apreciar que cuando dejo de manifestarle amor suele tratar mejor a su mamá, de manera que, mi sacrificio por lo menos ayuda a su madre.

Espero en nuestro Amoroso Padre Dios que yo nunca tenga que necesitar materialmente de mi hija mayor porque con seguridad me abandonará y, como nos lo señala Jesús ben Sirá, ofenderá a Dios y se hará merecedora de maldiciones, lo cual para mí sería muy doloroso, aunque para ella pareciera no ser de importancia, porque aparentemente no cree en lo que dice la Palabra Inspirada por nuestro Amoroso Padre Dios. Leviatán (el espíritu de la soberbia) la tiene convencida de que sabe más que sus padres incluso de religión, sin haberse siquiera leído la Biblia completa y mucho menos intentado comprenderla. 

¿Quién se creerá ella? ¿Será que cree que es mi mamá? Será que cree que hoy en día ella es profesional porque estudió toda su vida sola, sin el apoyo de nosotros sus padres, quienes por cierto también somos profesionales. Y que no le vaya a echar la culpa de sus desatinos y groserías a un espíritu que la domina, porque todos nacemos con los espíritus que adquirimos en vidas pasadas, resultado de nuestros vicios, los cuales debemos dominar en la vida presente, para que no nacer con esos espíritus en vidas futuras.  ¡DE ESO SE TRATA EL JUEGO POR NUESTROS MUNDOS!!! O asume las funciones de su rango con dignidad o tristemente seguirá bajo el dominio de leviatán algunas vidas más. 

Yo por mi parte agradezco a nuestro Amoroso Padre Dios el permitirme vivir esta dura experiencia con mi malagradecida hija, porque eso me enseña que debo bajarle dos al amor que les manifiesto. Las múltiples atenciones que le otorgo parece que no le hacen bien a su espíritu, porque no es la primera vez que me sale con groserías. Los padres a veces tenemos que reconocer que los hijos ya crecieron y que deben valerse por sí mismos.

SENCILLAS SOLUCIONES

Meditando un poco en la actitud que muchas veces manifiesta mi hija mayor con sus más cercanos, sobre todo con su mamá y su hermana (conmigo creo que no tanto por temor a la vara), parece que nos odiara, como si no quisiera vivir con nosotros, como si ella cree que pudiera tener una familia mejor, como si nosotros le hubiéramos hecho algún mal, y eso que ella conoce familias bastantes más disfuncionales, por lo que no entiendo su actitud. A veces parece que mi hija mayor nos odia por haberla traído al mundo y eso que su mundo, por lo menos hasta el momento, ha sido muy placentero. No me quiero ni imaginar cómo sería su comportamiento con nosotros si no nos hubiéramos esmerado por darle la vida de princesa que hasta ahora ha venido disfrutando. 

Sé que muchos opinaran que quizás la 'aversión' ('odio')que manifiesta a sus familiares más cercanos es el resultado de haber aplicado la vara al corregirla, pero les diré que puedo contar con los dedos de una mano las veces en las cuales utilicé la vara para corregirlas y creo que me sobran dedos. Además, siempre procuré seguir la Regla señalada en Proverbios 29:15 y, en consecuencia, jamás las castigué con violencia y procuré siempre recordarles que lo hacía para evitar que conozcan el infierno. Si fuera el uso de la vara lo que la llevó a odiar a su familia, por qué esa 'aversión' pareciera ser más fructífera en contra de su mamá, quien jamás la corrigió con vara. Yo pudiera pensar que ese odio comenzó a desarrollarse cuando nació su hermana menor y quizás se sintió desplazada en el amor, pero no, siempre las hemos tratado a las dos con el mismo amor y les hemos dado a las dos siempre las mismas cosas, incluyendo la vara.

Miren, les contaré algo bastante delicado de mis vivencias, lo cual espero que mi amada mamá jamás lea, pero que necesito contarles para que comprendan un poco lo delicado de la relación padres-hijos. Cuando yo tenía cerca de 15 años mi papá y mi mamá se encontraban en los malestares del preludio de los muy comunes divorcios de nuestros tiempos, producto de las irresponsabilidades en el cumplimiento de sus funciones maritales. Por aquellos días mi mamá, pese aún estar viviendo con mi papá, tenía un pretendiente, con el cual hablaba frecuentemente por teléfono, cuando mi papá no estaba en casa. Esto a mí me molestaba muchísimo y cierto día, en un arranque de soberbia de mi parte, le quité el teléfono a mi mamá de las manos y lo colgué, mientras le decía: "¡Usted definitivamente está loca!". Y, tal y como el trueno sigue al relámpago, mi mamá me lanzó una bofetada a la par de gritarme: "¡Falta de respeto!". Seguidamente, con lágrimas en los ojos, mi mami se fue a su habitación a llorar. De la soberbia que tenía yo ni sentí el dolor de la cachetada de mi madre, aunque prácticamente me arrancó la cabeza. Al rato, cuando yo estaba más calmado, oyendo el llanto de mi amada mamá, medite en lo acontecido y comprendí que yo no tenía rango para corregir a mi mamá en sus desatinos. Seguidamente me fui, caminando de rodillas, a la habitación de mi madre, pidiéndole perdón por mi desatino. Mi mami me abrazó y también me pidió perdón por haberme corregido con violencia, pese a que ella ciertamente tampoco le gustaba corregir con vara, ¡ese trabajo se lo dejaba a mi papá!, trabajo que realizaba con mucho amor. 

Por cierto que, mi amada mamá finalmente se divorció de mi amado papá y se unió en matrimonio con aquel hombre que acostumbraba a hablar por teléfono y, según tengo entendido, por la forma en que ella habla de él, la hizo muy feliz, además de darle dos hermosos hijos, quienes son los que la atienden con esmerado amor en sus años dorados, cosa que yo no puedo hacer debido a la distancia física que nos separa. De manera que, era muy necesario que yo naciera en la familia que nuestro Amado padre Dios me otorgó porque de mi papá recibí la necesaria corrección con vara y de mi mamá recibí la educación religiosa que me ha traído hasta aquí. También era necesario que me dejaran solo, para yo crecer y desarrollarme, para poder hablarles de estos menesteres. Evidentemente el matrimonio entre mi papá y mi mamá era necesario para que yo naciera, de manera que el divorcio también era necesario para que cada uno pudiera vivir otras experiencias en busca de la felicidad marital, después de haberme engendrado y formado. Sé que pareciera que los que les comento parece un arranque de vanidad de mi parte pero a mis años he comprendido que nuestro Amoroso Padre Dios Escribe Derecho sobre líneas torcidas y ciertamente nunca pierde el control de las vidas de aquellos que le procuran.

Lo anterior se los comento porque tristemente es muy frecuente que mi hija mayor le diga a su mamá que está loca. Tan frecuente que ya es común oírlo. La soberbia de mi hija está tan desarrollada que además de sentirse con el rango de ofender a su mamá, ya varias veces me ha dicho -en los pocos encontronazos que hemos tenido- que yo no me doy cuenta de que ella la puso Dios en mi camino para que yo aprendiera algo de ella. Es como si yo antes de renacer le hubiera pedido a nuestro Amoroso Padre Dios que me enviara a nacer en las condiciones que permitieran que en algún momento yo pudiera engendrar a mi hija para que me corrija, eduque y forme. Tristemente la soberbia de mi hija no le deja aceptar que ha sido ella quien ha decidido renacer en esta familia para aprender algo, lo cual espero que aprenda en esta vida por las buenas y no tenga que aprenderlo en otra vida -o quizás en ésta- por las malas. De momento, por su bien, a mi no me queda de otra que bajarle dos al amor que le profeso y dedicarme simplemente a alimentarla y darle cobijo, evitando el tratarla mucho, no sea que me muerda.

De acuerdo a lo 'leído, investigado y profundizado', sé que esta 'aversión' ('odio') hacia su familia más cercana es motivada por leviatán, debido a la cantidad del barro de la soberbia que ha acumulado en vidas anteriores. Quizás por eso nació en esta familia, para que se le impartiera el conocimiento para superar su soberbia. Yo se lo he indicado varias veces: LA SOLUCIÓN PARA ELIMINAR LA SOBERBIA ES PEDIR PERDÓN A AQUEL A QUIEN OFENDEMOS. Cuando nuestra soberbia no nos deja ver que los demás merecen nuestro respeto (sobre todo los que están en rangos superiores) entonces solemos ofender o maltratar a los demás y éste maltrato es promovido por leviatán (espíritu de la soberbia) y sus secuaces. Luego, leviatán y sus secuaces aman la discordia, por lo que consecuentemente odian la humildad y la humildad se alcanza con ciertos ejercicios, uno de estos ejercicios es pedir constantemente perdón por las ofensas que propinamos, hasta que alcancemos la verdadera contrición (dolor) por las faltas que cometemos.

Pido a nuestro Amoroso Padre Dios que ilumine a mis amadas hijas con Su Sabiduría para que comprendan todo lo que les escribo y lo acepten con humildad. Que también las fortalezca para que se esfuercen y logren los cambios que requieren para crecer espiritualmente y logren alcanzar La Amistad de nuestro Amoroso Padre Dios. ¡Amén!!! ¡Amén!!! ¡Y Ameeeeeén!!!




Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo  

 

 








domingo, 19 de diciembre de 2021

VANIDAD DE VANIDADES

"...2 Vanidad de vanidades, dijo el Predicador; vanidad de vanidades, todo es vanidad. 3 ¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol? 4 Generación va, y generación viene; mas la tierra siempre permanece. 5 Sale el sol, y se pone el sol, y se apresura a volver al lugar de donde se levanta. 6 El viento tira hacia el sur, y rodea al norte; va girando de continuo, y a sus giros vuelve el viento de nuevo. 7 Los ríos todos van al mar, y el mar no se llena; al lugar de donde los ríos vinieron, allí vuelven para correr de nuevo. 8 Todas las cosas son fatigosas más de lo que el hombre puede expresar; nunca se sacia el ojo de ver, ni el oído de oír. 9 ¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y nada hay nuevo debajo del sol. 10 ¿Hay algo de que se puede decir: He aquí esto es nuevo? Ya fue en los siglos que nos han precedido. 11 No hay memoria de lo que precedió, ni tampoco de lo que sucederá habrá memoria en los que serán después..." (Libro del Predicador o El Eclesiastés), hermosa forma de comenzar un Gran Sabio un Gran Libro, confirmándonos que todo lo que existe realmente no existe.

Ya les había explicado que la palabra 'vano' deriva del latín 'vanus', que significa simplemente 'vacío', o si se quiere 'inexistente'. Pues 'vanidad' deriva de la palabra 'vano',por lo que conceptualmente 'vanidad' suele definirse como 'la cualidad de lo vano, pura apariencia, falso,...', es decir, la presunción de poseer algo, cuyo interior está vacío, por lo que podemos suponer que ese algo no existe, pero que evidentemente para cada uno de nosotros ese algo tiene algún valor o precio y en consecuencia presumimos de poseerlo.

Fue tan acertada la conclusión de Salomón que, hoy en día muchos dudan de que ese hermoso Libro lo haya escrito Salomón, pese a que en el primer versículo nos deja en claro que este Libro son "1 Palabras del Predicador, hijo de David, rey en Jerusalén". De manera que, este mundo es tan vano que incluso aquello de lo que dejamos constancia termina siendo 'falso'.

SUSURROS  

Yo pienso que Salomón comprendió esto cuando descubrió que hemos venido a jugar un Juego muy Serio y como él no lo había jugado muy bien, pese a su enorme sabiduría, pues terminó cayendo en la cuenta de sus errores y concluyó que todo lo que había logrado en una vida llena de placeres pues era una nefasta quimera, que lo había empujado a creer que todo lo que tenía era suyo y que podía hacer con los bienes materiales lo que quisiera, sin tomar en cuenta la importancia de custodiar y hacer crecer su espíritu. Claro que, Salomón alcanzó un elevado conocimiento del mundo espiritual, pero este enorme conocimiento no le ayudó a evitar caer en los susurros de satanás.

En varios versos del Corán se denomina a los espíritus malignos 'susurradores', puesto que se entiende que estos espíritus realmente no hacen nada malo sino que simplemente nos susurran al oído lo que satanás quiere que hagamos y somos nosotros lo que aceptamos hacer el mal que ellos nos piden que hagamos. De manera que, esos espíritus realmente no son malos, sino que los malos somos nosotros al escoger hacer el mal en vez del bien. 

Muchas veces comento -a riesgo de escandalizar a muchos- que satanás no es malo, sino que realmente es muy bueno, porque sólo ejecuta con gran maestría el papel que se le ha otorgado en el Juego por nuestros Mundos. En el Libro de Ezequiel hay un Oráculo de Dios supuestamente respecto al rey de Tiro, que algunos exegetas han concluido que nos habla acerca de la creación de satanás: "...Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura...". Este Oráculo nos permite entrever que satanás realmente es un ser hermoso y para nada es parecido a aquellos seres horripilantes como lo representan en muchas imágenes. También nos deja entrever que es un ser muy sabio, tan sabio que con sus susurros convenció al sabio Salomón para que se alejara de Dios. Nos cuenta el Corán que el desviar de Salomón ocurrió debido a la influencia de dos Ángeles (Harut y Marut) quienes le enseñaron a Salomón los secretos de la hechicería que, debido al ejercicio excesivo de la misma, a Salomón llegaron a considerarle un brujo: "Salomón no fue idólatra. fueron los demonios los que ocultaron la Verdad y enseñaron a la gente magia y lo que se hizo descender a los Ángeles Harut y Marut, en Babel" -(El Corán Capítulo 2 -Sura 87-Verso 102).  Y si esto lograron los susurros de satanás en el sabio Salomón cuánto no habrán de lograr en nosotros. 

EL JUEGO

De manera que, en el desarrollo del Juego por nuestros Mundos debemos estar altamente pendientes de los susurros de satanás para no caer en sus excesos, porque lo que nos aleja de nuestro Amoroso Padre Dios no es el disfrute de los bienes materiales sino el excesivo disfrute de los mismos. Consecuentemente, podemos afirmar que la hechicería no es mala sino el excesivo ejercicio de la misma que nos lleva a creer que somos dioses y terminamos inclinándonos hacia la brujería, la cual nos aleja de nuestro Amoroso Padre Dios. 

Hermosamente en el mismo verso del Corán se nos afirma que, antes de enseñar los ejercicios de la hechicería, los Ángeles Harut y Marut advirtieron que: "Ciertamente somos una prueba. No perdáis la fe", porque, como se los he venido explicando, las Pruebas las permite nuestro Amoroso Padre Dios a los fines de que las superemos y las aprovechemos para crecer espiritualmente. ¡SUPERAR PRUEBAS!!!, de esto se trata el Juego por nuestros Mundos.

Pese a toda su sabiduría, Salomón no pudo evitar caer en los susurros de satanás que le decían que era válido hacer uso de la hechicería para poseer a cualquier mujer -incluso la que ya perteneciese a otro hombre- y comenzó a abusar la práctica de la hechicería, haciendo uso de demonios para lograr aquello que deseaba, sin importarle el mal que ocasionase. "... ¡Que malo es aquello a cambio de lo que han vendido sus almas! ¡Si lo hubiera sabido...! -(concluye el verso 102 citado)-.

Durante el desarrollo del Gran Juego muchos son los que han vendido sus almas a cambio de algo que parece bueno pero que realmente es malo. Infinitos ejemplo tenemos en la historia del hombre de estos malos tratos que muchos hacen con satanás al escuchar sus susurros. Quizás algún día les escriba de algunos de ellos en alguna de mis novelas. De momento les comentaré acerca de algunos susurros de satanás contemporáneos a mi existencia, durante el Juego por mi Mundo.

Ya les he comentado que yo no llegué hasta aquí de sopetón, sin realizar ningún esfuerzo, sino que he tenido un recorrido parecido al de una montaña rusa, con subidas difíciles pero muy recompensadoras y con estrepitosas y muchas veces dolorosas bajadas. De joven, durante unos de mis episodios de búsqueda desesperada del Conocimiento Divino (subidas), asistí a un retiro que versaba sobre los mensajes subliminales de la música. En ese retiro se nos demostró que una enorme cantidad de canciones tenían ocultos mensajes diabólicos, porque era satanás quien inspiraba la creación de las mismas. No me detendré a explicarles detalladamente este extraño tema -si están interesados en crecer pues esfuércense por investigarlo-, sólo me detendré a comentarles que durante el retiro nos hablaron de una hermosa canción a la cual no le encontraron mensajes subliminales, quizás porque su mensaje estaba tácito en la misma letra. La canción irónicamente se titula "I Write the Songs" ("Yo escribo las canciones"). Sé que muchos la han oído, pero pocos la han escuchado. En el retiro se nos dijo que, cuando al compositor se le preguntó acerca de cómo logró crear esta hermosa pieza musical, él simplemente comentó que cierto día se encontraba fumándose un porro frente a su chimenea y, al observar las chispas que saltaban de la brasa que se quemaba, se le asemejaron a notas musicales, las cuales anotó en un papel. Luego, aún drogado, se sentó frente a su piano y tocó las notas que había anotado y mientras tocaba las palabras comenzaron a salir de su boca, sin saber ni cómo ni por qué. Si después de enterarse de esta extraña anécdota no les da escalofríos al escuchar la letra de esa hermosa canción pues sencillamente sus espíritus están rendidos ante los placeres de lo material. Si sabiendo ahora quien escribe la gran mayoría de las canciones no haces nada para evitar perder tú tiempo cantándolas, bailándolas,... llorándolas, pues ciertamente te estás esforzando muy poco por evadir los susurros de satanás. ¡Ya lo sabes!!! Después no podrás decir: ¡Si lo hubiera sabido!!!

Ayer me enteré que Satoshi Nakamoto -creador de la primera moneda virtual- no existe, o por lo menos nadie lo conoce, ni saben si es mujer u hombre. Simplemente parece que realmente no existe. De manera que, al igual que el bitcoin, Satoshi Nakamoto parece ser virtual. También me enteré que Mircea Popescu -uno de los mayores inversionistas en bitcoin- murió a sus 41 añitos, sin dejar descendientes y con una fortuna en bitcoins valorada en 2.000 millones de dólares. Irónicamente pionero inversor en bitcoin se le conoce como "el padre de la toxicidad de bitcoin", por ser el mayor defensor de esta moneda virtual, que nadie sabe quien la creo. Nadie sabe tampoco como hace una moneda virtual -si se quiere inexistente- para adquirir valores tan altos sin ningún tipo de soporte económico razonable. De hecho, su valor actual ronda los 60.000 dólares cada bitcoin y supuestamente esto se debe a la demanda del mismo, aunque nunca sabemos quien lo demanda y tampoco en que se sustentan tales demandas.  Es posible que el único sustento de este exagerado valor del bitcoin se deba a la 'toxicidad' o niveles de drogadicción en el cual se encuentran los que demandan (compran) tales monedas. Claro está que, la creación de una moneda tan falsa -incluso más falsa que el dólar, cuyo único sustento radica en el poder bélico de los Estados Unidos- pareciera ser obra de satanás, quien además de crearla sostiene su valor con meros susurros. ¡Ahora ya lo sabes!!! Cuando satanás decida dejar de jugar con esa moneda inexistente y explote esa falsa burbuja de crecimiento no vayas a decir ¡Si lo hubiera sabido!!! Igual ocurrirá con los que están acumulando dólares.

Siempre me he preguntado a través de quienes satanás les susurra a los líderes norteamericanos para que inicien una guerra. ¿Será a través de los magnates de las industrias armamentistas? Por ejemplo, cuando Clinton quiso enviar al pueblo norteamericano a una guerra para que se olvidaran del desliz que él tuvo con Mónica ¿quién se lo recomendó? Y no digo que Clinton sea una mala persona pero ciertamente se dejó convencer muy fácilmente de intentar llevar a su pueblo a una guerra sólo para que se olvidaran de su estupidez. A Dios gracias el pueblo norteamericano salió a protestar con pancartas en las que escribían "No a la guerra por Lewinsky" y los susurros de satanás no prosperaron, sino hubieran muerto muchos norteamericanos en defensa de la libertad de un país desconocido para todos ellos. Claro que, satanás jamás se rinde y se esfuerza mucho por lograr sus objetivos, en consecuencia, cinco años después del affaire de Clinton, muchos norteamericanos igualmente murieron en la guerra que Clinton quería declarar para que se olvidaran de Lewinsky. 

Ayer también veía una peli que trata sobre un famoso francotirador que norteamericano que participó loablemente en la guerra del golfo y que tristemente murió en Estados Unidos asesinado por un drogadicto, quien adquirió el mal hábito de consumir drogas durante su participación en la misma guerra. ¡Misterios de la ciencia!!! En una de las escenas de la peli el francotirador tiene la oportunidad de encontrarse en Iraq con uno de sus hermanos, quien le manifiesta que se devuelve a Estados Unidos porque ya no aguantaba los horrores que estaban ejecutando los norteamericanos contra los pobladores de aquel país tan lejano a los Estados Unidos. Cuando el francotirador oyó a su hermanos decir esas cosas le regañó diciéndole: "¡No seas un cobarde! ¡No te rindas! No ves que estamos luchando por liberar a un país oprimido por un dictador", a lo que el hermano replicó: "¿Dictador? ¿Acaso no somos nosotros los dictadores queriendo obligar a otros países a hacer nuestra voluntad?". ¡Otro misterio de la ciencia!!! El caso es que, de alguna forma o manera satanás a hecho creer a muchos norteamericanos que ellos son los paladines de la justicia del mundo y en su 'vanidad' se han dedicado a recorrer el planeta destruyendo países y matando personas en honor a la libertad. ¿Han visto cómo se encuentran los países que en nuestros tiempos supuestamente han sido liberados por los Estados Unidos de Norteamérica? ¡Ya lo saben!!! Aquellos a quienes les gusta vociferar y pedir a gritos que los Estados Unidos de Norteamérica les invada para salir de algún gobierno no vayan luego a decir: ¡Si lo hubiera sabido!!!

Por cierto que, cuando decidí escribirles este artículo estaba pensando en la ironía de que la última de las grandes guerras quizás se dé en nuestros tiempos y bajo el mando de un presidente norteamericano que se pasea, para arriba y para abajo -yo diría que más para abajo- con una enorme y pesada Biblia bajo los brazos de su esposa, porque la Biblia es de él pero pesa tanto que la carga la esposa. ¡VANIDAD DE VANIDADES!!! ¡TODO ES VANIDAD!!! Para qué andar pavoneándose con una enorme Biblia si no comprenden las letras pequeñas. ¡Y hay que ver la cantidad de letras pequeñas que tiene la Biblia!!! Para nadie es un secreto que la economía norteamericana se encuentra por los suelos. De hecho, el gobierno norteamericano tiene varios años entrando en default meses antes del cierre del ejercicio económico de cada año, con alto riesgo de no poder cancelar a sus empleados sus sueldos. Cada presidente norteamericano de los últimos años ha tenido que solicitar al Congreso que le autorice endeudarse más allá de sus posibilidades para poder continuar funcionando. Esto ocurre porque la economía norteamericana se sustenta en las guerras, debido a las ventas de armas y de allí surge la necesidad de crear conflictos bélicos en todas partes del mundo. Gran parte de los intentos de generar conflictos bélicos de los últimos años han sido opacados gracias a las acertadas intervenciones de Rusia y de China, países a los que Estados Unidos nos tenían acostumbrados a considerar la bestia del Apocalipsis. Irónicamente los dos países que hemos considerado monstruos son los que han evitado que Estados Unidos y sus aliados hagan más daño del que los lores de la guerra les hubiera gustado hacer. Sin embargo, como satanás acostumbra a esforzarse mucho por lograr sus jugadas, no les extrañe que más temprano que tarde se inicie la última de las grandes guerras debido al desespero de un hombre vanidoso -con una enorme Biblia- que se cree el dueño de todo el planeta y no le gusta que le lleven la contraria. ¡Después no digan que no se los dije!!! Cuando vean las bombas caer no digan: ¡Si lo hubiera sabido!!!  

No sé a ustedes, pero este mundo me aturde un poco. Creo que dejaré de escribirles porque esto de pensar y pensar en el Juego por mi Mundo, para escribirles al respecto, me está haciendo concluir que Descartes estaba equivocado porque de tanto pensar estoy pensando que realmente no existo sino que soy un sueño de nuestro Amoroso Padre Dios. El mismo Salomón escribió: "17 Y apliqué mi corazón a conocer la sabiduría y a conocer la locura y la insensatez; me di cuenta de que esto también es correr tras el viento. 18 Porque en la mucha sabiduría hay mucha angustia, y quien aumenta el conocimiento, aumenta el dolor". Quizás por esto me siento asfixiado de la vida, porque al no hallar cómo comunicar estas revelaciones me siento como aburrido del Juego por mi Mundo y quiero dejar de jugar. Veamos cuánto tiempo me dura mi letargo porque, pese a que sé que todo lo que existe realmente no existe, me encanta escribir acerca de estas vanidades. 


Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo   

martes, 14 de diciembre de 2021

MISERICORDIOSO Y CLEMENTE

Dos consecuencias directas del Amor que nuestro Amoroso Padre Dios nos tiene es que, como lo afirma el Corán en todos los suras menos en el último, es Misericordioso y Clemente. Pocos conocen el significado cierto de la palabra ‘Misericordia’ y casi nadie conoce las Implicaciones de Nombrar a Dios con este Hermoso Sustantivo. ‘Misericordia’ simplemente significa: ‘sentir las penas, los pesares,… las miserias de otros como mías’ y en consecuencia esforzarme por aliviarlas. Algunos suelen confundir 'Clemencia' con 'Misericordia', porque ambas palabras están ligadas a la palabra 'Compasión', que es el 'sentimiento de tristeza que produce el ver sufrir a alguien y nos impulsa a ayudarlo', pero la diferencia entre 'Misericordia y Clemencia' se encuentra en que la 'Misericordia' es propiamente El Sentimiento de Amor que nuestro Amoroso Padre Dios tiene por toooda la creación y Su Clemencia es la manifestación de Su Benevolencia al juzgarnos. Es propicia la ocasión para recordarles que JUSTICIA ES DARLE A CADA QUIEN LO QUE MERECE, en consecuencia eviten abusar de la Misericordia de nuestro Amoroso Padre Dios porque como Es El Sumo Justo Juez pues al momento de juzgarles con Su Clemencia jamás podrá otorgarles más que aquello que ciertamente merecerán de acuerdo a las obras que hayan realizado. 

Quise hoy tratar nuevamente el tema de la 'Misericordia y Clemencia' de nuestro Amoroso Padre Dios para aclarar algunos detalles. Resulta que, en el día de ayer les comenté que, según lo veo yo, El Gran Juego está próximo a finalizar y esto lo concluyo por los diferentes acontecimientos que estamos viviendo en la actualidad. La pandemia, el posible enfrentamiento entre Rusia, la OTAN y por supuesto Estados Unidos, que por muchos años se ha dado a la tarea de crear discordias entre los países, el aumento global de desempleados, de la hambruna, de la corrupción,... son algunas de las señales que me hacen concluir que el fin del Gran Juego está cerca.

Ciertamente, estos eventos catastróficos se han sucedido paulatinamente en la historia de la humanidad y evidentemente el Gran Juego aún no ha concluido. Consecuentemente, la humanidad se ha acostumbrados a estos eventos catastróficos y ha dejado de preocuparse por el fin del Gran Juego, porque, como ocurre con el cuento de Pedrito y el lobo, pues el lobo no ha aparecido. Sin embargo, las señales de nuestros tiempos parecen cada vez más claras, quizás justamente porque la humanidad parece no importarle lo que está ocurriendo y en vez de procurar acercarse a nuestro Amoroso Padre Dios, para pedir Su Clemencia, se alejan cada vez más y más, abusando de Su Misericordia. De manera que, el mediocre ejercicio de la fe en nuestros tiempos de increencia es la señal más clara de que el lobo ésta vez sí llegará.

No obstante, siempre tenemos que considerar que la Misericordia y Clemencia de nuestro Amoroso Padre Dios Es Infinita y que además Él Vive en La Eternidad y no en el tiempo, por lo que siempre existe la posibilidad de que Él vea a un grupo de nosotros convertirnos en Verdaderos Creyentes y entonces diga: "Esperemos un poquito más, para ver si algunos más se convierten". Pero ocurre que, en La Eternidad en la que Existe nuestro Amoroso Padre Dios, "Esperar un poquito más" puede significar toda una vida, según medimos el tiempo de nuestras existencias. Podemos concluir entonces que, pese a las claras señales acerca del fin del Gran Juego, es mucho más probable que todos los que hoy en día estamos vivos muramos y aún no llegue el lobo.

Claro está que, la conclusión anterior no implica que el fin de cada uno de los Juegos particulares no ocurra, en algún momento cercano, porque ciertamente todos hemos de morir algún día y ninguno sabemos si ese día será mañana. En otras palabras, el lobo llegará ya sea globalmente o particularmente y esto ciertamente será pronto.  En este orden de ideas, me preocupa enormemente que mis cercanos parecieran no comprender esta dura realidad material: ¡SOMOS EFÍMEROS!!!, en algún momento habremos de morir y dependiendo de los puntos positivos acumulados que tengamos dependerá la vida que en el más allá -definitivo o reencarnación- habremos de tener.

Ayer en la noche mi hija mayor y su mamá discutieron por una estúpida operación bancaria. Cada una le exigía a la otra que se callara y mutuamente se insultaban. Yo estaba viendo televisión y al escuchar aquel desagradable dimes y diretes les ordené que se tranquilizaran y así lo hicieron. Esta mañana me levanté pensando en ese triste episodio de maltrato entre una hija y su madre y le pedí a mi Padre que me sacara de ese caos, ya sea enviándome a otro país como predicador o quitándome la vida, porque si mis años dorados sólo van a servir para mantener a raya a dos viejas que ya deberían comprender todo aquello de lo que les he hablado, pues no quiero seguir viviendo.  También le comenté a mi Padre que hoy en día el planeta está tan abarrotado de 'ateos funcionales' que me parece que ya es hora de acabar con el planeta, con algún cataclismo global. 

Entonces recordé una expresión que nuestro Amado Yeshuá pronunció con mucha dureza y tristeza a sus discípulos: "¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré entre vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar?" -(Mateo 17:17)-. Recordando que esto se los dijo Yeshuá a sus discípulos después de su hermoso encuentro con Moisés y Elías en el Tabor, pensé que para los seres que tenemos alta inclinación por lo espiritual nos cuesta mucho comprender la mohosidad espiritual de aquellos a quienes lo espiritual pareciera no ser relevante, entonces nos hastiamos de intentar hacerles comprender a los neófitos aquello que para nosotros está más claro que el agua. 

También recordé aquel evento de la vida de Yeshuá cuando sus propios paisanos le criticaban su vida pasada y se resistían a escuchar el mensaje que les quería comunicar. En medio de tanta mohosidad espiritual Yeshuá comentó: "En todas partes se honra a un profeta, menos en su propia tierra y en su propia casa" -(Mateo 13:57)-. Entonces, pensando en estas vivencias y recordando lo que les había escrito acerca del fin del Gran Juego, comencé a meditar en la Misericordia y Clemencia de nuestro Amoroso Padre Dios y decidí escribirles al respecto. También decidí no preocuparme tanto por la pronta conversión de mis cercanos, colocando mis preocupaciones en las Bondadosas Manos de nuestro Amoroso Padre Dios. Total ya yo he hecho todo lo que está en mis manos para ayudarles a convertirse en Verdaderos Creyentes, pero tengo que aceptar que, tal y como hizo Yeshuá, no les puedo obligar a aceptar lo que les digo y mucho menos les puedo obligar a convertirse. Sólo me queda esperar en la Misericordia y Clemencia de nuestro Amoroso Padre Dios, a los fines de que mis cercanos comprendan todas estas cosas de las que les escribo y logren deslastrarse de su mohosidad espiritual y se conviertan en Verdaderos Creyentes.


Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo 


      

 

lunes, 13 de diciembre de 2021

ZOMBIS

Los cinéfilos como yo quizás se hayan percatado que, durante este año que ya culmina muchas son las películas y series que han transmitido y retransmitido los diversos canales de televisión cuyo tema principal es acerca de la posibilidad de que la humanidad acabe destruida al convertirse en zombis. Según lo veo yo, "Nada es por casualidad sino que todo Es Providencia". ¿Es que acaso la humanidad entera no se han convertido en zombis? Esta triste realidad me ha dado hilo para seguir hilvanando un poco acerca de "Tomar el Nombre de Dios en vano".

La palabra 'zombi' viene del bantú (uno de las muchas lenguas africanas) que significa 'muerto que camina' y hay que ver cuántos hay muertos en la fe caminando en el mundo de la fe. ¡Muchos son los que creen creer! 

La gran mayoría de los dizque seres humanos caminan como muertos, haciendo lo que los demás hacen, sin importarles las consecuencias de sus acciones, ni las repercusiones de las mismas para mundos venideros. Muchos son los que van a Misa porque los demás van o porque se sienten obligados por un mandamiento. Pocos son los que van a hacer 'el envío' porque saben realmente lo que están haciendo. Muchos realizan ciertos ritos eclesiales, como ingresar a un confesionario, simplemente porque ven a los demás hacerlo,pero sin haber hecho un verdadero examen de conciencia y mucho menos sentir contrición por los errores cometidos. Muchos participan en el rezo de un Rosario simplemente por la vergüenza que les da decir que no a la invitación de hacerlo. Algunos se hacen 'servidores eclesiales' simplemente por agradar al cura, pero sin comprender que el servicio ha de ser gratuito, sin esperar recompensa alguna y mucho menos ser aplaudidos... Muchos son los que parecen caminar cerquita de Dios, pero realmente se están alejando, porque solo están imitando a otros 'muertos que caminan', sin procurar conocer al Único Dios Verdadero, que espera de nosotros una Verdadera Entrega  en el servicio amoroso a los demás.

Muchos también son zombis en su vida material, porque se les olvida que la orden de 'crecer espiritualmente' -(Génesis 1:28)- implica también 'desarrollarse materialmente', sin olvidarnos del 'crecimiento espiritual'. Muchos se acostumbran a vivir sus experiencias materiales sin aprender nada de esas experiencias. ¡Viven por vivir!, simplemente haciendo lo que los demás hacen, sin evaluar si aquello que hacen les ayuda a desarrollarse, en procura del crecimiento espiritual. Ver televisión, por ejemplo, se convierte en algo banal (trivial, insustancial,... vacío) si no me esfuerzo por aprender algo de aquello que veo. Créanlo o no, de muchas películas tenemos mucho que aprender si prestamos atención a los detalles, los cuales muchas veces no son intencionales del 'director de la película', sino que más bien son la 'Intención del Director del Universo', para Quien "Ni una sola hoja de un árbol se cae sin que tome cuenta de ello". Es por esto que, yo puedo afirmar con tranquilidad que soy un cinéfilo, porque son muchos los detalles que descubro en las películas que veo. Si puedo aprender alguna cosa, por muy pequeña que sea, de cada experiencia de vida, incluso de ver películas, pues me estaré desarrollando materialmente. Y si este desarrollo material lo puedo direccionar para lograr mi crecimiento espiritual pues podré asegurar que estoy viviendo y no simplemente existiendo, caminando como un zombi. 

Ayer vi una película bastante trivial en donde uno de los protagonistas comentó que tristemente era necesario purgar al planeta tierra de la presencia de la humanidad, porque el hombre se había corrompido demasiado y se había alejado mucho de la razón por la cual habitaba este hermoso planeta, al cual llamamos tierra. Comentaba también que este purgue habría de llegar por alguna pandemia, alguna nueva era glacial, alguna guerra, algún meteorito o la combinación de todas las anteriores. Si tomamos en cuenta que esta película es del 2018 (antes de la llegada de la pandemia) pudiéramos decir que es una película profética, sobre todo si consideramos que en los actuales momentos grandes potencias armadas parecen querer enfrentarse. Luego, estoy consciente que muy probablemente ni el director, ni los productores, ni el guionista,... ni los actores son personas creyentes y sin embargo no pudieron evitar razonar acerca de lo corrompida que está la humanidad y sobre el nefasto precipicio  hacia el cual nos dirigimos. Como yo no estoy muerto -no soy un zombi- no pude evitar meditar en estas aparentes trivialidades y escribirles el presente artículo, pese a que sé que, en estos tiempos de increencia, muy pocos lo leerán y que casi el 100% de los que lo lean no tomarán en serio mis comentarios. De momento sé que, la gran mayoría seguirán sus vidas como 'muertos que caminan', evitando realizar los cambios que se requieren para impedir la debacle, al menos de sus mundos.

Visto lo anterior, sólo me queda reconocer y aceptar que El Fin del Gran Juego parece inminente, porque es muy poco probable que con lo extraviada que está la humanidad -comenzando por muchos líderes eclesiales- logremos como entidad reconocer que estamos al borde del abismo y que mucho menos logremos accionar los cambios que se requieren para salvarnos, tal y como le aseguraba el profesor Barnhardt  a Klaatu que ocurriría. Consecuentemente, hemos de reconocer que, salvo que nuestro Amoroso Padre Dios decida darnos algo más de tiempo, los hechos de nuestros tiempos dan a entender que estamos por finalizar El Gran Juego y lo que más me preocupa es que ni siquiera mis más cercanos parecieran estar preocupados por accionar los cambios que se requieren para realizar grandes jugadas y anotar los 1.000 puntos que Guido le aseguró a su hijo Giosué que se requería para ganar el juego. 

¡Espero en nuestro Amoroso Padre Dios que al menos mis cercanos logren despertar de sus letargos y dejen de ser zombis y antes de que llegue el Gran Día -el cual puede ser global o particular- acumulemos los puntos que se requieren para encontrarnos en la Casa de nuestro Amoroso Padre Dios!!! ¡Amén!!! ¡Amén!!! ¡Y Ameeeeén!!!

Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo

  

NO TOMAR EL NOMBRE DE DIOS EN VANO

En el artículo "Consejos - ¡No Mandamientos!" les aclaro que los mal llamados "Diez Mandamientos de Dios" no son mandamientos sino consejos para que logremos anotar muchos puntos positivos y evitemos los negativos. También les he aclarado que, los consejos que se nos dan son siempre para nuestro beneficio, puesto que al seguir o no seguir esos consejos no le agregamos ni le quitamos nada a nuestro Amoroso Padre Dios. Es decir, a los únicos a quienes ofendemos o dañamos al no seguir estos consejos es a nosotros mismos, porque nuestro Amoroso Padre Dios Es El Inmutable y en consecuencia nada lo afecta. 

Así como les aclaré que cuando nuestro Amoroso Padre Dios nos aconseja "Amarle sobre todas las cosas" no es porque Él necesite ser amado, sino porque nosotros necesitamos amarlo más a Él que a las cosas si queremos superar el Juego por nuestros Mundos con un buen puntaje, pues también les aclaro que el consejo de "No tomar el Nombre de Dios en vano" no es porque nuestro Amoroso Padre Dios merme en algo Su Dignidad y Grandeza por el simple hecho de que nosotros no tomemos Su Nombre en serio.

Nuestro Amoroso Padre Dios le recomendó ese consejo a Moisés para que nunca nos olvidáramos la importancia de creer en Dios para poder avanzar con mayor ánimo en el Juego por nuestros Mundos. Pero aclaró que para lograrlo teníamos que evitar pronunciar Su Nombre en vano o banalmente. La palabra 'vano' viene del latín 'vanus', que significa 'vacío', por lo que 'vano' significa propiamente 'sin valor'. 'Banalmente', pese a no escribirse con labiodental, significa propiamente lo mismo que 'vacío',  porque se refiere a las cosas que son 'triviales, comunes o insustanciales'. De hecho, 'banal' comenzó a utilizarse en el siglo XIII, en Francia, para designar lo que era común a los vecinos de un pueblo, por ejemplo el lavadero o el horno. Nos queda claro entonces que, pese a que nuestro Amoroso Padre Dios es común a todos, debemos evitar asociarlo con algo tan común que es de poco interés, trivial, insustancial,... vacío.

Yo sé que muchos de ustedes estarán jurando y perjurando que ese no es su caso, pero les garantizo que, pese a que supuestamente creen en Dios, la gran mayoría de ustedes son 'ateos funcionales' y 'creen creer'. ¡Ah! ¿No me creen? Pues evalúense con sinceridad y verán. ¿Cuántos de ustedes agradecen VERDADERAMENTE a nuestro Amoroso Padre Dios por los alimentos que pone en sus mesas? ¿Cuántos lo lo hacen pero persignándose fugazmente? ¿Cuántos de ustedes pronuncian el Nombre Dios a cada rato, en conversaciones triviales o como simple gesto de expresión vulgar? ¿Cuántos de ustedes van a las reuniones eclesiales y no aprenden nada realmente de las homilías o siquiera de las lecturas de La Palabra Divina? ¿Cuántos de ustedes rezan bostezando? ¿Cuántos de ustedes leen, investigan y profundizan La Palabra Divina? ¿Cuántos de ustedes nombran a Dios por nombrarle, sin siquiera pensar en su Grandeza, Poder,... Magnificencia y Amor?... ¿Cuántos de ustedes son simples borregos que realizan ritos mal aprendidos? -(Isaías 29:13)-. 

¿Cuántos de ustedes van a las reuniones eclesiales sólo por cumplir con el mandamiento de "Santificar las Fiestas"? ¿Es que acaso no saben que no es un mandamiento sino un consejo? A nuestro Amoroso Padre Dios no le afecta en nada si nosotros vamos o no vamos a las reuniones eclesiales. Somos nosotros los que necesitamos congregarnos para aprender de las experiencias de otros, para orar en comunidad,... para ayudarnos unos a otros a crecer espiritualmente. Cuando vas a las reuniones eclesiales a verte con ciertas amistades, a conversar sobre temas triviales, a criticar a otros, a realizar ritos que no comprendes,... por obligación, pues estás tomando el Nombre de Dios en vano.

Tristemente, para muchos dizque creyentes, nuestro Amoroso Padre Dios es 'tan común' que lo han convertido en algo 'trivial, insustancial,... vacío'. A muchas reuniones eclesiales he asistido en donde veo a la gente bostezar, o no responder fervientemente a las oraciones,... o salir corriendo al culminar el servicio, como si tuvieran algo más importante que hacer que el 'trivial hecho' de asistir al servicio religioso. Párense en la entrada del estacionamiento del templo y cuenten las personas que amablemente dejan salir primero a los demás. Muchos son los que golpean a otros carros en su afán por salir primero.

De joven, por el simple hecho de ser miembro de algún grupo de acción religiosa, me tocó asistir a numerosas reuniones de líderes eclesiales. Con cuanta facilidad nos desviábamos del tema que íbamos a tratar para criticar el comportamiento de ciertos feligreses, quienes según nuestra forma de juzgar no merecían ir a la iglesia. Cuando pienso en esos torpes momentos perdidos de mi ejercitar religioso me pregunto ¿qué hubiera pasado con aquellas personas (a quienes criticábamos) si en vez de criticarlas hubiéramos dedicado nuestro tiempo de reunión para orar -en comunidad- por esas personas? ¿Cuánto bien habríamos hecho si hubiéramos tomado el Nombre de Dios en serio? Pues si, yo también acostumbraba a tomar el Nombre de Dios en vano, al no comprender que "No tomar el Nombre de Dios en vano" iba mucho más allá de aquello que nos explicaban los clérigos, quienes simplemente nos decían que ese ¿mandamiento? se refería a no jurar nunca por el Nombre de Dios.

Espero les haya quedado claro que, "No tomar el Nombre de Dios en vano" implica evitar que en nuestras vidas nuestro Amoroso Padre Dios sea algo 'trivial, insustancial,... vacío' y que debemos esforzarnos cada día más por conocerle, estudiando (leyendo, analizando y profundizando) Su Palabra, y recordando siempre que "Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos" son los dos pilares principales que debemos sostener para crecer constantemente en nuestra fe, evitando así ser 'ateos funcionales'.  


Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo 

    

martes, 7 de diciembre de 2021

NUESTROS HIJOS NO SON NUESTROS HIJOS

Hoy al despertarme amanecí cantando mentalmente una canción que tengo tiempísimo sin oír. La canción reza más o menos así: "Nuestros hijos no son nuestros hijos. No son de nosotros. Son los hijos y las hijas del destino. Que la vida viene de sí misma. Vienen a través de nosotros. Más no de nosotros....". De manera que me levanté un tanto melancólico. Algo así como con el período.

Para completar, al ir a la cocina a prepararles el desayuno a mis Princesas, el perro consentido de mis hijas se había orinado en la cocina, a escaso un metro del cuarto lavadero, en donde debería orinar. Es un perro mal educado que abusa del consentimiento de mis hijas. No es mal perro, de hecho es muy buen perro, pero quizás demasiado consentido.

Ocurrió también que, al acompañar a mi hija menor a pasear a los perros para que hagan sus necesidades, le insistí una vez más que tenía que educar más estrictamente a Orión a lo que ella me respondió: "Ay papá!!! ¿Amaneciste con el período?". También ocurrió que, habiéndole dejado a mi hija mayor su desayuno en la mesa (una vez más una tortilla con casabe porque si come arepa le da alguna "titis") resulta que cuando llegué (de pasear a los perros) prácticamente me regañó porque no me acordé que ayer ella dejó su tortilla en la nevera para comer pan de jamón y le preparé una tortilla nueva en vez de calentarle la que dejó ayer.

Meditando los acontecimientos (porque como buen jugador no debo dejar pasar las señales) recordé nuevamente la canción que me levanté cantando mentalmente. También recordé ciertos comentarios que me han hecho mis hijas en estos días acerca de que ellas ya están grandes y que se pueden atender a sí mismas. Ciertamente están viejas porque cada una supera los veinte años, pero no puedo decir que estén grandes porque tienen muchos visos de inmadurez en sus comportamientos. Sus habitaciones son un desorden absoluto. Cuando cocinan la cocina queda hecha un desastre. Para prepararse una bebida achocolatada o una leche en polvo lo hacen en el mismo vaso -por flojera- dejando un reguero de leche o chocolate. No me explico como hallan que ponerse al buscar alguna prenda de vestir en las cestas en donde las dejan después de lavar, porque nunca guardan sus ropas ordenadamente en los closeths... De manera que, están viejas pero no grandes. ¡GRANDEZA ES SER MEJOR CADA DÍA!!!, mejor persona, mejor hijo, mejor ciudadano,... mejor inquilino. 

Y no es que me esté quejando de mis amadas hijas. Ciertamente le agradezco cada día a nuestro Amoroso Padre Dios por las hijas que tengo. ¡SON EXCELENTES PERO LES FALTA MADURAR!!! Luego, tengo que reconocer que quizás soy el mayor culpable de lo inmaduras que son porque he sido yo quien las ha consentido, quizás demasiado, y quizás por eso hoy en día me tutean y me regañan, porque abusando del amor que les doy no conservan las distancias del abismo que representa el cargo que a cada uno nos ha tocado jugar en esta relación de padre-hijos. Y esta distancia abismal la soslayan más fácilmente con su madre, porque a ella prácticamente le pegan durante los duros tratos que a veces le dan. Gracias a nuestro Amoroso Padre Dios estos duros tratos que a veces le dan a su madre son pocos frecuentes, pero existen y me preocupan porque están fallando a la única regla del juego que viene acompañada de bendiciones: HONRA A TU PADRE Y A TU MADRE. Gracias a nuestro Amoroso Padre Dios a mí jamás me tratan tan duramente porque si así hicieran me obligarían a recurrir a la vara y si con eso no aprenden entonces tendría que sacarla de la casa. Total ya tienen edad para vivir solas y yo cumplí con mi obligación de darles educación y formarlas para la vida profesional, por lo que ellas mismas se pueden sostener.

Esto se los cuento para que sepan que no me las sé todas. Yo también estoy aprendiendo y escribo acerca de lo que aprendo. También se los cuento para que sepan que llegué hasta aquí no por pura casualidad sino esforzándome, a veces débilmente y otras veces con mayor ahínco. Quiero que comprendan que nunca es tarde para reintentarlo y tampoco hay un límite de intentos. Siempre podemos dar media vuelta y retornar a la Casa del Padre, aunque estando ya de vuelta volvamos a dar media vuelta. Esto es un Juego Olímpico de lucha contra nuestras inclinaciones mundanas y  no importa cuantas veces nos caigamos sino las veces que nos levantamos, habiendo aprendido de cada caída.

Cuando nuestro Amoroso Padre Dios se me mostró por primera vez tendría yo cerca de diez años y a partir de allí comencé a procurar conocerle más profundamente. Pero este camino para conocerle no ha sido siempre llano, más bien ha sido muy parecido al de una montaña rusa, con momentos muy dulces y otros muy penosos. Pero aquí estoy, intentándolo una vez más, quizás al final de mis días. Si leen con cierto detenimiento, aquello de lo que les escribo, descubrirán que yo también me he ido quitando POCO A POCO el barro que me recubre. No es fácil quitarse el barro acumulado durante muchas vidas de un solo sopetón. Pero aquí estoy, ¡intentándolo una vez más!!! 

Gracias a nuestro Amoroso Padre Dios he logrado desprenderme de gran parte del barro que me recubría y que no me dejaba amarle plenamente. He logrado desprenderme y hasta despreciar la mayoría de los bienes materiales, que quizás me impedían Amar a Dios sobre todas las cosas. Sin embargo, tengo que reconocer que amo tanto a mis hijas que me cuesta mucho desprenderme de ellas. Incluso me cuesta corregirlas, porque cuando lo intento me salen con alguna falta de respeto (parece que tienes el periodo, te estás poniendo viejo y quejumbroso,... estás demasiado exigente.), porque no me toman en serio. Y no es que las ame más que a Dios, porque ciertamente estoy dispuesto a dejarlas, pero no quiero perderlas. Por eso me esfuerzo por escribir acerca de esto que les escribo, aunque sé que quizás las lean es cuando yo ya no esté con ellas. Quiero que se salven o mejor dicho que sus próximas vidas sean más dichosa que la presente, pero parecen no creerme nada acerca de la reencarnación o quizás -por su inmadurez- no se lo toman en serio y están cometiendo muchas faltas (puntos negativos) y se están esforzando muy poco por realizar grandes jugadas.

Esta realidad existencial me entristece mucho, porque deseo para mis amadas hijas mayores bienes de los que yo he recibido, pero no me queda de otra que aceptar que nuestros hijos no son nuestros hijos sino que son los hijos y las hijas del destino. Fueron destinadas por nuestro Amoroso Padre Dios para que fueran mis hijas y yo hice lo mejor que pude por educarlas -incluso con la vara cuando fue necesario-, pero tristemente en algún lado fallé -quizás consintiéndolas demasiado- porque parecen poco preocupadas por anotar puntos positivos y por evitar los puntos negativos. Espero en nuestro Amoroso Padre Dios que mis amadas hijas vivan muchísimos años, para que tengan mucho tiempo para comprender todas estas cosas de las que les escribo y que mucho antes de morir logren evitar la mayor cantidad de jugadas negativas y anoten muchiiiisimos puntos positivos, que nos permitan reencontrarnos allá de donde venimos.

Por lo pronto, debo aceptar y reconocer que más que mis hijas son las Hijas muy Amadas de nuestro Amoroso Padre Dios y que yo únicamente tuve el placer de conocerlas y la oportunidad de educarlas. Sé que en algún momento habré de partir -a algún hermoso lugar del más acá o del más allá- y entonces ellas leerán aquello de lo que les escribo. Espero que lo que lean lo entiendan de buena gana -porque se las escribo con mucho amor- y se esfuercen por desarrollarse y crecer material y espiritualmente, porque de eso se trata el Juego por nuestros Mundos.



Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo

  

lunes, 6 de diciembre de 2021

TANTO CUANTO ES NECESARIO

Hay quienes afirman que "Dios creó el agua para nuestro bienestar y sustento y satanás la hizo ardiente para nuestro deleite". Y he aquí lo hermoso del Juego por nuestros Mundos que, al estar revestidos de materialidad nuestros espíritus deben luchar en contra de la inclinación de nuestros cuerpos por las cosas materiales, las cuales le son necesarias y debido a esto nuestro Amoroso Padre Dios las creó para nuestro sustento, pero satanás las ha hecho deleitosas (placer del ánimo y de los sentidos) para que nos enviciemos. La lucha de nuestros espíritus para evitar que el cuerpo se envicie es en sí el JJOO de cada una de nuestras vidas.

Ignacio de Loyola decía que debemos hacer uso de las cosas materiales "TANTO CUANTO NOS AYUDEN A LLEGAR AL CIELO". Y he aquí el truco para vencer en el Juego por nuestros Mundos: DEBEMOS ENSEÑAR A NUESTROS CUERPOS A SATISFACER SUS NECESIDADES MATERIALES EVITANDO QUE SE DELEITE TANTO EN ESOS BIENES MATERIALES QUE CAIGA EN EL VICIO POR LO MATERIAL. Es decir, al estar satisfecha la necesidad debemos evitar seguir consumiendo ese bien material, para evitar embelesarnos tanto que nos enviciemos.

De hecho, los denominados "vicios capitales" son el consumo enfermizo de algún bien material, que nuestro Amoroso Padre Dios ha creado para nuestro bienestar y sustento y satanás ha hecho que sean deleitables, para que nuestra necesidad de esos bienes materiales parezca nunca estar satisfecha. El truco del truco, para poder soslayar los susurros de satanás, es hacernos conscientes del para qué nuestro Amoroso Padre Dios nos ha proveído de ese bien material y darle uso en consecuencia, recordando siempre que el placer que siento al hacer uso de ese bien es obra de satanás, por lo que debo evitar el disfrute excesivo para no caer en el vicio. Les aclaro, una vez más que, no está mal disfrutar de los bienes materiales que nuestro Amoroso Padre Dios nos provee lo que es malo es disfrutarlos tanto que lleguemos a amar más a ese bien que a nuestro Amoroso Padre Dios.

GULA

La gula es quizás el mejor ejemplo de lo que les quiero explicar. Comer es una necesidad fisiológica, tan necesaria que si no comemos nos podemos morir. Debido a esto nuestro Amoroso Padre Dios creó un sin fin de bienes materiales para satisfacer nuestra necesidad de alimentarnos y satanás encontró la forma de combinar delicadamente todos estos bienes materiales para hacerlos deleitables y otorgarle placer a nuestros sentidos. 

Pero debemos entender que, satanás no pudiera hacer deleitables los alimentos si nuestro Amoroso Padre Dios no se lo hubiera permitido y nuestro Amoroso Padre Dios se lo permite porque es Su Deseo que disfrutemos de nuestra vida material. Además, si nuestro Amoroso Padre Dios no le permitiera a satanás realizar esos ajustes a los bienes materiales entonces no serían deleitables y consecuentemente nunca no enviciaríamos y si no existe la posibilidad de enviciarnos no hay necesidad de materializarnos, porque no habría forma de realizar alguna competencia espiritual revistiendonos de materialidad. 

Se entiende entonces que, nuestro Amoroso Padre Dios desea que disfrutemos al alimentarnos, por lo que disfrutar de ricos manjares no es malo, lo malo es que no pongamos freno a ese disfrute y sigamos comiendo aun después de satisfecha la necesidad de alimentarnos. Esto es justamente la "gula": "No ponerle freno a nuestro disfrute de los alimentos". De allí que, para combatir el vicio de la gula debemos comer raciones razonables de alimentos, que cubran nuestras necesidades fisiológicas de sustento material, evitando pensar en lo rico que quedó preparado ese alimento, para que nuestro "deseo de disfrutarlo" no nos obligue a caer en la gula.

La gula no es solo el exceso en el comer sino también en el beber. Gula también es no ser VERDADERAMENTE AGRADECIDOS por los alimentos que nuestro Amoroso Padre Dios nos provee en el día a día. Les coloco en mayúscula VERDADERAMENTE AGRADECIDOS porque muchos se acostumbran a agradecer sin estar verdaderamente agradecidos. Frecuentemente desayuno arepa de maíz con queso y café y cada día le agradezco de corazón a nuestro Amoroso Padre Dios el poder desayunar esas ricas arepas. Y aunque siempre siento que me pregunta si pudo estar mejor mi desayuno yo le respondo: "Siempre se puede mejorar pero esta arepa estaba exquisita. Además, si mi desayuno estuviera más sabroso quizás me haría daño, porque me inclinaría a desear algo mejor, lo cual no es bueno para mi espíritu". La misma respuesta le doy cuando siento que me pregunta respecto a mi almuerzo o a mi cena. Queda claro que, el apreciar demasiado algún alimento me conducirá al vicio de la gula, pero también me conducirá a la gula el despreciar -no ser agradecidos- algún alimento que nuestro Amoroso Padre Dios coloque en nuestras mesas -así sea todos los días el mismo alimento- porque el no ser agradecidos nos conduce a olvidarnos de Aquel Quien Nos Provee Generosamente. Por cierto, si alguna vez me ven pasándole el dedo a un plato no vayan a pensar que soy un lambucio, que me gustó tanto la comida que le paso el dedo para disfrutar hasta la última migaja, lo que realmente hago es que mientras le paso los dedos al plato estoy pensando en los millones de personas que no tienen nada que comer y entonces evito desperdiciar siquiera un poquito de lo que como. 

Lo anterior se los comento no para vanagloriarme sino para aclararles que estoy altamente consciente que mis desayuno de 'arepa con queso y café' son ciertamente una exquisitez porque tristemente muchas familias no pueden desayunar un plato tan exquisito y algunas ni siquiera pueden desayunar, cada mañana. También estoy consciente de que pudiera desayunar cada día un plato diferente dado que nuestro Amoroso Padre Dios -pese a la Prueba Global que estamos viviendo- me provee abundantemente, por lo que pudiera disfrutar de un desayuno diferente cada mañana, pero no lo hago para evitar caer en la gula de la variedad, que me haría olvidar que estamos en una Prueba y me incline más hacia lo material que hacia lo espiritual. Claro está, de vez en vez cambio de menú pero recordando siempre que en el Juego por nuestros Mundos es preciso procurar constantemente que nuestros espíritus triunfen sobre la materia, lo cual sólo lograremos evitando el excesivo disfrute de lo material. 

De manera que, en el Juego por nuestros Mundos es preciso vigilar cada pequeño detalle porque embarrarnos suele ser muy sencillo y si nos descuidamos de algún detalle podemos caer en los vicios capitales no solo por el uso excesivo del bien sino también por el abuso de la variedad y por no ser agradecidos con Aquel que Nos Provee de todos los bienes. 

El enorme peligro de no vigilar los pequeños detalles que pudieran conducirnos a caer en algún vicio capital es que no sabemos que decisiones existenciales tomaremos en el más allá para evitar caer en algún vicio al renacer. Da miedo pensar que al tomar la decisión de vivir en algún precario lugar a los fines de evitar la gula pudiera ocurrir que estemos escogiendo algún ligar en donde, además de no contar con abundantes alimentos -y así evitar caer en la gula- tampoco contemos con otros bienes que pudieran hacer más cómodas nuestras existencias. Algo así como lo que ocurre en el juego del Monopolio cuando nos toca alguna tarjetita de "Vaya a la cárcel sin pasar por Go ni cobrar los 200$" o alguna otra tarjeta que nos desprende de muchas propiedades. 

Es claro que, lo que hace emocionante el juego Monopolio es el desconocer las tarjetas que nos saldrán cada vez que lanzamos el dado. Igual ocurre con otros muchos juegos en los que el desconocimiento de lo que ocurrirá cada vez que lanzamos el dado -decidimos-. Evidentemente en cada uno de esos entretenidos juegos nuestro deseo es ganar y en consecuencia -pese a la emoción- ciertamente no deseamos que nos toquen tarjetas que nos quiten todo lo ganado hasta ese momento, pero sabemos que es parte del juego y aún así lanzamos los dados -decidimos-. 

Pues en el Juego por nuestros Mundos alguna mala jugada, por no estar pendientes de los detalles, nos puede conducir a elegir un mundo muy precario para la siguiente vida, tan precario que quizás nos cueste adquirir el agua, tan necesaria para la vida. Durante mis años mozos, mientras buscaba las señales que me indicaran si debería estudiar para ordenarme sacerdote, viajé con unos misioneros a la región del Cuzco -Perú- para llevar alimentos, medicinas y algunas otras cosillas a los habitantes de aquella extensa región. Yo me asombré muchísimo al ver las enormes distancias que separaban a un pueblito del siguiente,  pero me impresionó mucho más el enterarme que en esos pueblitos lo único que comían cada día era papa sancochada y alguna vez más que otra un ratón de campo que llaman "cuis", que algunas veces tienen el privilegio de cazar. 

Es mi humilde deducción que aquellos que abusan de la variedad en la alimentación y terminan sufriendo de gula pues les toca escoger el renacer en algunas de las muchas regiones del planeta similares a Cuzco, que pese a ser considerada una región muy fértil, pues solo les obsequia papas a sus habitantes. Evidentemente, esta dura selección de la región en la cual renacer, además de evitarles la variedad en el comer pues les niega algunos otros bienes (autos, buenas casas,...) que les haría más fácil la vida, como consecuencia de no prestar atención al pequeño detalle de evitar la variedad en la alimentación para evitar caer en la gula. A veces, por no observar los pequeños detalles, pues toca escoger la tarjeta de ir a la cárcel sin pasar por Go ni cobrar los 200$.

Si lo analizan un poco, estas situaciones de vida que escogen muchos espíritus, pese a ser bastante denigrantes, ayudan muchísimo para el crecimiento de nuestros espíritus, porque nos alejan mucho de los vicios capitales y nos ayudan a adoptar una actitud de mucho agradecimiento por las pocas cosas que tenemos. Evidentemente, algunos no aprovechan estas situaciones de vida que escogieron y se dedican a quejarse y a procurar -de malas maneras- bienes materiales, impidiendo así sus crecimientos espirituales y obligándose a escoger -para la próxima vida- un mundo más nefasto que aquel que había escogido para evitar simplemente el pequeño detalle de la variedad en los alimentos. Bendito sea nuestro Amoroso Padre Dios porque muchas de las personas que habitan en esas precarias regiones suelen ser personas humildes y altamente agradecidas con nuestro Amoroso Padre Dios, por lo que con seguridad en la próxima vida habrán de disfrutar de muchos y variados bienes. Sólo espero que, en esos mundos victoriosos, no se olviden de vigilar los pequeños detalles.  

LUJURIA

La lujuria es otro buen ejemplo de lo que les quiero explicar. De hecho, podemos afirmar que "lujuria" es el vicio por excelencia, por que la palabra "lujuria" proviene del latín "luxuria" que significa "abundancia, exuberancia,... excesos o abuso de los bienes materiales". Sin embargo, la definición de la "lujuria como vicio" se aplica para nuestras malas inclinaciones sexuales.

El sexo lo diseñó nuestro Amoroso Padre Dios para que cumpliéramos con la orden de multiplicarnos -(Génesis 1:28)- y satanás (con autorización de nuestro Amoroso Padre Dios) le agregó a nuestros órganos sexuales terminaciones sensoriales para que hallemos deleite al reproducirnos. Quizás si nuestro Amoroso Padre Dios no hubiera permitido que satanás hubiera agregado esas terminaciones sensoriales a nuestros órganos sexuales muy probablemente ya nos hubiéramos extinguidos, a causa de nuestra flojera al realizar el acto sexual de reproducción. 

Sin embargo, estas terminaciones sensoriales hacen tan deleitables las relaciones sexuales que, después que las ejecutamos la primera vez, no dejamos de pensar en ese placentero deleite. Surge entonces el deseo desenfrenado por realizar relaciones sexuales, a veces tan desenfrenado que hace de ciertas personas verdaderos demonios (sádicos, violadores, pederastas,...). De manera que, la Orden Divina de multiplicarnos se ha convertido en una verdadera epidemia global, generando enfermos sexuales que no dejan de pensar en el sexo y encima de eso no creen que se puedan controlar. De hecho, es muy común que en todas las reuniones sociales se hable sobre el sexo y lo idolatran tanto que cuando la virilidad sexual desaparece las personas sienten que ya no hay necesidad de vivir.

Hermosamente, en la mayoría de los diccionarios se establece que la "lujuria es un pecado producido por los pensamientos excesivos de naturaleza sexual", lo que nos dan a entender que no es una necesidad real, sino que tiene su origen en nuestras mentes. Sin embargo, muchos estudios concluyen que las relaciones sexuales, realizadas sanamente, son realmente necesarias para la vida, porque ayudan a descargar las tensiones de la vida misma, generando ciertas hormonas que relajan y rejuvenecen nuestros cuerpos. Evidentemente, ya sea mental o real, las relaciones sexuales son consideradas altamente importantes para la mayoría de la población animal, tan importantes que muy pocos, de los que las hayan probado, dejan de pensar en esos placeres.

Considerando la definición enciclopédica de la lujuria podemos decir que es posible controlar la lujuria desde nuestras mentes. Es decir, si ocupamos nuestras mentes en pensamientos más edificantes, es posible que logremos vencer nuestras malas inclinaciones sexuales. Sin embargo, la solución no parece ser tan sencilla, porque el placer que produce una relación sexual es exuberante -difícil de olvidar-, por lo que creo que lo que mejor nos ayuda a evitar enviciarnos de la lujuria que produce el sexo es reconocer y aceptar que después de logrado el orgasmo solo queda el cansancio y que la insistencia de continuar con el acto sexual -después de alcanzado el orgasmo- es puramente una solicitud mental de creencias sociales que nos hacen pensar que un mayor número de relaciones sexuales -en un mismo momento o día- es sinónimo de fortaleza y salud. 

Si logramos comprender y aceptar que el sexo es una necesidad fisiológica -para descargar tensiones- entonces venceremos la lujuria en lo que socialmente hemos convertido al acto de multiplicación de las especies. Sé que muchos pensarán que es una manera muy fría de expresarse acerca de un acto que muchos consideran amor, pero la verdad es que los jugadores profesionales deben ser fríos y calculadores si pretenden ejecutar grandes jugadas para aumentar enormemente su score. La otra Gran Verdad es que satanás con sus susurros logró convencernos de que cada vez que tenemos relaciones sexuales estamos haciendo el amor, quizás para amemos más las relaciones sexuales que a nuestro Amoroso Padre Dios y así fallemos a la Primera y más importante Regla del Juego por nuestros Mundos.

Al igual que en la gula, la lujuria tiene pequeños detalles que a veces la hacen imperceptible. En casi todos los diccionarios asocian la lujuria a las relaciones sexuales desordenadas, pero en la realidad la lujuria, como su etimología nos lo aclara, es el ejercicio exagerado de algún placer y si lo piensan un poco muchas son las cosas o actos que nos dan placer. Para muchos comprar es un placer, tener abundancia de ropa, de zapatos,... de cosas, es un enorme placer, pero satanás -siempre tan inteligente- no les deja ver que están sufriendo del vicio de la lujuria, porque este vicio está relacionado sólo con las relaciones sexuales desordenadas. 

PEREZA

Otro buen ejemplo de aquello que les quiero explicar. Descansar o dormir es una necesidad fisiológica, porque si no descanso de las tareas de cada día en algún momento el cuerpo se desplomará bajo el peso de las labores. Pero descansar es tan placentero que muchos parecen estar muertos de tanto descansar.  

Como se los he venido recomendando, al hacer uso de algún bien, que nuestro Amoroso Padre Dios nos provee tan generosamente, debemos preguntarnos para qué nos lo ha proveído, recordando siempre que con toda seguridad nos lo ha proveído para que lo aprovechemos en procura de nuestros desarrollos espirituales. ¡Es satanás quien nos hace creer que esos bienes son para nuestro mero disfrute!!! 

Cuando nuestro Amoroso Padre Dios nos provee de tiempo -lo cual ciertamente es un bien- con toda seguridad no lo hace para que lo desperdiciemos durmiendo. Ciertamente nos otorga de cierto tiempo para que descansemos y recuperemos fuerzas para seguir laborando, pero cuando este tiempo parece ser más abundante de lo necesario para recuperar fuerzas debemos sentarnos a pensar el para qué de esa abundancia. Con toda seguridad debe ser para que nos dediquemos a encontrarnos con Él, en la oración, en la lectura de La Palabra Divina,... en El Conocimiento Divino. No les voy a exigir que dejen de ver televisión o de jugar uno que otro juego de vídeo o que salgan a pasear,... que se relajen disfrutando de ese tiempo libre, pero POR FAVOR dedíquenle algo de tiempo a sus desarrollos espirituales, miren que el excesivo disfrute de lo material nos aleja de lo espiritual y es allí donde nuestros puntos positivos merman, a riesgo de perder todos los puntos positivos que quizás nos ganamos con grandes obras de piedad.

ENVIDIA

La envidia pareciera no estar relacionada con el abuso en el uso de un bien material, porque ciertamente se envidia lo que no se tiene, pero resulta que la envidia está ligada al bien más preciado que nuestro Amoroso Padre Dios nos provee: LA VIDA. Evidentemente, todos queremos tener una buena vida y nadie aprecia una vida de sufrimientos, por eso DESEAMOS MUCHAS COSAS para satisfacer nuestras necesidades materiales, pero a veces deseamos mucho más allá de lo que nos merecemos y comenzamos a desear lo que otros tienen.

Siddhartha nos aclaraba que el sufrimiento del hombre tenía su origen en sus propios deseos mundanos -materiales-. De manera que, cuando DESEAMOS MÁS ALLÁ DE LO QUE MERECEMOS estamos acarreando sufrimientos innecesarios para nuestra vida presente y quizás devastadores para nuestras vidas futuras. Cuando venimos al mundo somos nosotros los que hemos decidido en que condiciones habríamos de venir para superar los malos karmas acumulados en vidas pasadas. Consecuentemente, aquello que no tenemos en la vida presente es porque no lo merecemos, bien porque abusamos en vidas pasadas de ese bien o bien porque nos estorbaría para avanzar espiritualmente. 

Claro está que, es posible que se espere de nosotros el esforzarnos para adquirir algún bien, puesto que esto es parte del Juego por nuestros Mundos a los fines de desarrollarnos material y espiritualmente, pero cuidado de que tu esfuerzo por adquirir algún bien no implique el dañar el bien de los demás (robar, actos de corrupción, matar, trafico de drogas o personas,...) porque estarías siendo motivado por los deseos de la envidia y con seguridad los bienes que así adquieras no serán para tu bien en la vida presente y tampoco en las futuras.

También debes considerar que, cuando sientes que debes esforzarte por adquirir algún bien, la clave para saber si te es lícito tener ese bien -te lo mereces o es para tu desarrollo- es que todo lo que es de Dios fluye armoniosamente y en consecuencia no surgirán grandes trabas para que adquieras ese bien. Si surgen grandes trabas siéntate a meditar si lo que estás procurando te es lícito, no sea que fuerces la barra y adquieras un bien para tu mal.

SOBERBIA - AVARICIA - IRA

Acerca de la soberbia, la avaricia y la ira les he escrito bastante, pero como quizás no parecen vicio asociados a los bienes materiales, les comentaré sucintamente la relación entre estos tres vicios. 

La soberbia es el capital de los pecados capitales porque es intrínseco a nuestra propia naturaleza. ¡SOMOS SOBERBIOS PORQUE SOMOS DIOSES!!! Bien nos lo recuerda el Salmista: "Somos poco inferiores a los Ángeles" -(Salmo 8)-. De manera que, el orgullo de sabernos seres espirituales, creados por nuestro Amoroso Padre Dios, nos otorga de una superioridad ontológica que se refleja mucho en nuestra existencia material, al querer dominar a los demás.

Ligado a la soberbia se encuentra la avaricia, porque el poder o superioridad material nos lo otorga más eficientemente el dinero o más bien la acumulación de bienes materiales. La ira es el resultado de nuestra necesidad de demostrar nuestra superioridad (soberbia) por medio de la fuerza, la cual es más efectiva si la usamos con violencia.

Es así como, estos tres vicios capitales se encuentran ligados por la necesidad de acumular bienes materiales a los fines de ejercer el poder o la superioridad sobre los demás o en última instancia por la fuerza.

SOLUCIONES AL JUEGO

Ahora bien, otro de los detalles de los vicios capitales es que cada vicio capital tiene ciertos pequeños detalles que a veces hace imperceptible que estamos cayendo en el vicio. Es como lo que ocurre con los consumidores de drogas, alcohol o cualquier otra cosa -ciertamente dañina para el cuerpo- que les va destruyendo poco a poco, sin que aquel que las consume se percate de que ha caído en un vicio mortal. Así como las drogas, que suelen ser necesarias para superar alguna enfermedad o dolor, los bienes materiales ciertamente son necesarios para nuestro sustento material, pero en ambos casos el consumo excesivo de los mismos suele ser devastador. Pero ocurre también que, al igual que los drogadictos, los que sufren de algún vicio capital suelen no reconocer estar enfermos y consecuentemente insisten en que cuando decidan dejar de consumir en exceso ese bien lo lograrán. Pues al igual que los drogadictos, esta continua negación de la enfermedad hace que el vicioso se pierda en el caos que origina el consumo excesivo de lo que lo enferma, hasta que finalmente lo mata.

Otro de los pequeños detalles que esconden los vicios capitales es que en su conceptualización no se nos suele explicar que "Vicio es todo consumo DESORDENADO de algún bien" y ciertamente en su origen son un bien pero el consumo desordenado es lo que origina el vicio. Ocurre que, pocos comprenden que este DESORDEN puede ser por exceso o por defecto, porque muchas veces el dejar de consumir algún bien puede hacernos daño. Dejar de comer, por ejemplo, evidentemente nos puede matar. Dejar de tener sexo puede encerrar en nosotros tal cantidad de tensión que podemos llegar a volvernos locos, hasta el punto de que muchos que se han ordenado para ser clérigos se convierten en nefastos pederastas. No tener dinero para cubrir nuestras necesidades básicas puede conducirnos a dejar de creer en Dios... No desear los bienes que otros tienen es evitar que nos esforcemos -de buenas maneras- por adquirir ese bien y consecuentemente evitaremos desarrollarnos materialmente lo que de alguna manera impedirá que crezcamos espiritualmente, porque seríamos como zombis, sin razones para vivir.    

En diversas oportunidades les he comentado que al ejercitarnos en los vicios capitales nos cubrimos de barro. También les he aclarado que la palabra pecado simplemente significa "mancha" y esto es porque al cubrirnos de barro evidentemente nos manchamos. Según lo veo yo, estas "manchas" son como las preseas de barro que satanás otorga a quienes se envician de lo material. El peso y magnitud de estas preseas dependen de la pasión conque se disfrutan los bienes materiales. 

También les he comentado que, HEMOS VENIDO A JUGAR UN HERMOSO JUEGO, en el cual debemos evitar el apego por las cosas materiales y procurar mantener nuestros espíritus reinantes sobre la materia. Pero ocurre que, al ser revestidos de materialidad también se nos coloca un velo que nos impide ver lo que ontológicamente somos y nos hace olvidar lo que hemos venido a hacer. Ocurre también que, al estar revestidos de materialidad lo material se nos hace necesario y por eso lo deseamos. Estas dos "ocurrencias" hacen del Juego por nuestros Mundos bastante complicado, motivo por el cual, podemos afirmar que, toda la humanidad, de nuestra actualidad, se encuentra cubierta de preseas de barro (algunos más otros menos), debido a los enamoramientos que de la materia hemos venido ejerciendo, durante las muchas vidas que hemos venido a jugando. 

De manera que, el Juego por nuestros Mundos de nuestros tiempos se ha complicado un tanto más debido a que, además de que debemos evitar seguir embarrándonos, debemos también desprendernos de esas preseas de barro que satanás ha colocado sobre nuestros espíritus, que ciertamente nos hemos ganado -para perder-, en los muchos Juegos que hemos jugado. Y justamente la solución a esta terrible realidad se encuentra primeramente en reconocer que somos seres espirituales que debemos reinar sobre la materia y en segunda instancia debemos reconocer que estamos jugando UN JUEGO MUY SERIO, tan serio que debemos dejar la vida en ello.

Ahora bien, las herramientas para vencer nos las han ido dando, a través de los tiempos. Muchos sabios iluminados nos han dejado alguna regla, alguna técnica,... alguna ayuda para que logremos vencer. Hasta El Mismo Dios Se Ha Hecho Hombre para recordarnos algunas de esas Reglas del Hermoso Juego que llamamos Vida, a los fines de que nos deslastremos de esas pesadas y sucias preseas y acumulemos méritos para alcanzar la Hermosa Amistad de nuestro Amoroso Padre Dios. Pero tristemente los susurros de satanás han podido más, porque tristemente al estar revestidos de materialidad pues lo material se hace necesario. Entonces, he aquí la clave para vencer: DEBEMOS HACER USO DE LOS BIENES MATERIALES TANTO CUANTO CUBRAMOS MÍNIMAMENTE NUESTRAS NECESIDADES EXISTENCIALES Y EVITANDO A TODA COSTA EL DISFRUTE DE LO MATERIAL.

Viéndolo en caliente, el Juego pareciera ser muy complicado y difícil. De hecho satanás ha logrado a través de la historia que aquellos quienes deberían indicarnos el camino nos digan que es casi imposible recorrerlo. Los curas (sacerdotes, pastores,... clérigos) de todos los tiempos nos han hecho creer que llegar al cielo es tan difícil que es casi imposible de lograr. Tan imposible que de hecho no vale la pena esforzarse. El resultado de tan extrañas prédicas lo estamos viviendo en nuestro caótico tiempo. La pandemia es uno de esos resultados. La gente de nuestros tiempos prefiere entregar su vida a los placeres mundanos y no esforzarse ni un ápice por lograr avanzar espiritualmente, dado que no vale la pena el esfuerzo por lograr aquello que le han asegurado es imposible. Y como guinda para el pastel, estos mismos clérigos se dieron a la tarea de alejarnos del conocimiento de la realidad existencial de la "reencarnación", incluso nos dijeron que si profundizábamos acerca de este concepto perderíamos toda virtud, al considerarnos herejes. Consecuentemente, la humanidad fue concluyendo que, si la única vida que tenemos es la presente y lograr entrar al cielo es imposible pues para que ocuparnos de lo espiritual, ¡gocemos el tiempo presente!!! y todo el juego se desvirtuó.

Si lo vemos en frió y calculadoramente nos percataremos que el Juego es verdaderamente sencillo, solo hay que reconocer y aceptar que es un Juego muy serio, en el cual hay que seguir ciertas Reglas y Técnicas, que nos han ido revelando durante el desarrollo del Juego, el cual es eterno y por eso se juega en muchas vidas. Al reconocer que el juego es eterno y aceptar que de mis jugadas dependerá mi siguiente vida, evidentemente me esforzaré por lograr anotar la mayor cantidad de puntos positivos y evitar las fallas que me otorgan puntos negativos. Reconocer la eternidad del Juego me ayuda también a aceptar y reconocer que los placeres son altamente efímeros por lo que no vale la pena arriesgarme a una vida de sufrimientos por disfrutar efímeramente de los bienes materiales. "De lo bueno poco", reza un sencillo refrán.

Veamos algunos ejemplos, para que vean que es sencillo jugar el Juego por nuestros Mundos. 

El sexo, por ejemplo, es un placer tan efímero que no entiendo el por qué se han perdido reinos enteros y han muerto pueblos completos a causa de un vicio tan efímero. ¿Recuerdan la historia de David y Betsabé? -(2 Samuel 11 y 12)-. Incluso el gran sabio Salomón perdió puntos hermosos por disfrutar de un placer tan efímero. Es tan efímero que al eyacular ya el placer perdió todo su encanto. Pero ocurre que, el sabio satanás siempre nos susurra recordándonos ese precario momento de eyaculación, haciéndonos vivirlo  una y otra vez en nuestras mentes, para que deseemos hacerlo la mayor cantidad de veces posibles y así logra enviciarnos de un bien que fue creado simplemente para nuestra reproducción. Yo sé que muchos me dirán que durante el sexo se disfruta desde la preparación, pero lo que realmente ocurre es que en nuestras mentes se encuentra fijado el momento culmen y es por eso que disfrutamos desde la preparación porque estamos pensando en el premio final del vicio, el cual es placer inmenso que sentimos con la eyaculación. De manera que, la solución para evitar embarrarnos del sexo es pensar en lo efímero del placer que produce y soslayar las mentiras que nos susurra satanás al intentar convencernos de que es lo más grande del planeta y por eso lo llamamos amor. Y como evidentemente el sexo también es una necesidad (para descargar tensiones) pues en vez de pensar en el sexo como un placer pensemos en él como lo que realmente es "una necesidad" que debemos satisfacer en ciertos momentos de nuestras vidas -cuando estemos muy tensos- pero al desentensarnos dejemos de pensar en él y así evitaremos ponernos tensos nuevamente. Pensemos en cosas más edificantes y espirituales en vez de seguir atendiendo los falsos susurros de satanás. Claro que esto no quiere decir que yo no disfrute del sexo -ciertamente me encanta- pero evito pensar mucho en él para no caer en el vicio de la lujuria y cuando lo ejecuto intento hacerlo sobriamente para no embelesarme. De hecho, yo acostumbro a llamarlo por su nombre "sexo" y evito llamarlo "hacer el amor", porque el amor no se hace sino que se vive plenamente en nuestro Amado Padre Dios. Las otras cosas a las que solemos llamar amor son simples quereres o deseos mundanos, de bienes o personas, que ciertamente son efímeras y el Amor es Eterno.

Comer, por ejemplo, pese a ser un placer menos efímero que el sexo, ciertamente se disfruta más largamente que el sexo, porque lo disfrutamos mientras comemos y bebemos, y esto puede durar todo el día, incluso días. En este sentido pareciera que la gula fuera más difícil de vencer que la lujuria, por la magnitud del tiempo que dura el placer de comer, pero ocurre que el comer lo sacamos más fácilmente de nuestras mentes que el clímax del acto sexual. Consecuentemente la gula se vence más fácilmente que la lujuria porque el truco está en comprender que los alimentos son para alimentarse no para embriagarse con ellos. Para vencer este vicio ayuda mucho en pensar en la gran cantidad de personas que hoy en día no tienen que comer. Se dice que, pese a que se produce ocho veces más alimentos de los que se requieren para alimentar a todos los habitantes de este planeta, hoy en día casi el 10% de la población mundial no tienen conque alimentarse y un más de un 20% se alimentan precariamente. Estos porcentajes suben cada año porque cada vez son más los que sufren de gula (los índices de obesidad son cada vez más altos mundialmente) y en consecuencia al renacer a esos obesos de hoy les toca nacer en lugares en donde les cueste mucho conseguir alimentos. El solo pensar en la posibilidad de renacer en alguno de esos nefastos lugares me hace controlarme mucho al disfrutar de los alimentos. Por eso cada día procuro comer casi que los mismos alimentos, para que mi cuerpo no disfrute mucho del repetir día a día lo que como. Cuando los disfruto mucho entonces evito añadirles aquel aderezo que lo hace exquisito. Claro que de vez en vez me doy uno que otro gustito, para no caer en el sufrimiento de la vida, pero recordando siempre que el disfrutar mucho de los alimentos me puede deparar un mundo sin alimentos. Claro que esto no quiere decir que no disfrute alimentarme -ciertamente me encanta comer- pero recuerdo hacerlo siempre sobriamente, sobre todo evitando aderezarlos demasiado y procurando darme los gustillos no tan seguidamente.

La pereza es otro vicio que se disfruta demasiado y por largo tiempo. Pocas cosas dan tanto placer como dormir cómodamente. De hecho, cuando dormimos mal amanecemos de mal humor y hasta incapacitados para laborar. Sin embargo, es un vicio fácil de vencer, sobre todo cuando tenemos muchas cosas que hacer. De manera que, el truco para vencer la pereza es siempre buscar que hacer y ejecutarlo diligentemente. Quizás la casa esté limpia, pero que te impide limpiarla más a fondo para evitar la pereza. Volver a leer la Biblia, con mayor detenimiento y empeño por comprender la Palabra Divina, es un excelente ejercicio para vencer la pereza. Hacer ejercicios físicos, leer un buen libro,... procurar el conocimiento de nuestro Amoroso Padre Dios, son otros buenos ejemplos de en qué ocupar nuestro tiempo para evitar embarrarnos de la pereza. Claro que esto no quiere decir que yo no disfrute de descansar o incluso dormir -ciertamente me encanta dormir-, pero me pongo límites al hacerlo (una siesta de 20 minutos al día no nos hace daño) y siempre procuro ocuparme en algo. 

La envidia es un vicio difícil de atar a algún disfrute material, puesto que es el deseo de aquello que otros tienen y yo no. Pero ocurre que, como ocurre con la mayoría de los vicios, el disfrute es mental, porque perdemos tiempo pensando y deseando aquello que otros tienen y yo no. De manera que, pasamos tiempo pensando embelesadamente en aquello que otros tienen y llega un momento en que pensar en que lo tenemos nos produce el placer más efímeros de todos, porque ciertamente no lo tenemos. Ese pequeño y efímero gozo que nos produce el pensar que estamos manejando ese carro, viviendo en esa casa, poseyendo a aquella mujer,... creyendo que poseemos lo que ni siquiera tenemos es el disfrute material que genera el vicio de la envidia. Luego, la envidia es fácil de erradicar cuando pienso fríamente y concluyo certeramente que quizás aquello que deseo no me corresponde, porque abuse de ese bien en vidas pasadas o simplemente acepto que si ese bien pertenece a otra persona pues debo respetarlo. Ciertamente algunos bienes que otros tienen yo también los puedo tener pero debo procurar esforzarme -sin matarme- por adquirirlos, siempre evitando quitárselo a aquel que ya lo tiene, salvo que sea comprándoselo, de buena gana. Claro que esto no quiere decir que yo no envidie -ciertamente deseo muchas cosas que otros tienen- pero siempre evalúo aquello que deseo, tratando de dilucidar si lo merezco y si concluyo que lo merezco pues lucho por adquirirlo, pero pidiéndole siempre permiso a nuestro Amoroso Padre Dios para que me autorice el tener aquel bien que deseo y me facilite el adquirirlo, procurando que sea siempre para mi bien material y también espiritual. Siempre digo: "Si no me cae del cielo (no me lo da Dios) pues no lo quiero" y por eso nunca trato de forzar la barra cuando deseo adquirir algún bien y dejo que nuestro Amoroso Padre Dios me lo otorgue a su tiempo, aunque ciertamente no dejo de procurarlo de buenas maneras.

Respecto a los tres últimos vicios capitales que les mencioné, ya les expliqué que están muy relacionados con nuestra superioridad ontológica, por lo que la solución para eliminar esos vicios (y quizás con un poquito de esfuerzo el del resto de los vicios) es reconocer que aquellos que me rodean son mis "hermanos espirituales" -puesto que todos hemos sido engendrados por nuestro Amoroso Padre Dios- y en consecuencia son tan superiores como nosotros y merecen igualmente nuestro respeto y amor. Si reconocemos que en todas las cosas creadas hay un hermano nuestro (hijo del mismo Dios que me engendró) entonces se nos hará más fácil AMAR AL PRÓJIMO COMO A NOSOTROS MISMOS.

Ahora bien, el amor a los demás se demuestra con el servicio. De manera que, ejercitarnos en el servicio nos ayuda a vencer nuestra soberbia -haciéndonos más humildes-, nuestra avaricia -ejercitándonos en la generosidad- y nuestra ira -ejercitándonos en nuestra mansedumbre-, movidos por el amor y el respeto que sentimos por los demás. Evidentemente, el servicio también nos ayuda a controlar nuestra gula, porque nos hace pensar en la necesidades de los demás. Controla también nuestra lujuria, porque nos impide abusar de otros y de nosotros mismos. Como estamos siempre dispuestos a servir siempre tendremos algo que hacer y en consecuencia no tendremos tiempo para la pereza. Cuando nos ejercitamos en el servicio aprendemos a pensar en el bien de los demás y a olvidarnos un poco de nuestro propio bien, consecuentemente no envidiamos los bienes que otros tienen pero si nos alegramos de que los tengan, porque queremos lo mejor para nuestros hermanos. De hecho, el servicio nos mueve a proveer a nuestros hermanos de los bienes que ellos necesitan y consecuentemente nos acostumbramos a compartir todas nuestras pertenencias con nuestros hermanos. 

No por casualidad sino por Providencia nuestro Amado Yeshuá nos garantizó que si nosotros comprendemos la importancia del servicio seremos MUY FELICES, en todas nuestras vidas, en todos nuestros mundos -(Juan 13:17)-.  


 

Escrito por: Noel  José Méndez Ydrogo