Los cinéfilos como yo quizás se hayan percatado que, durante este año que ya culmina muchas son las películas y series que han transmitido y retransmitido los diversos canales de televisión cuyo tema principal es acerca de la posibilidad de que la humanidad acabe destruida al convertirse en zombis. Según lo veo yo, "Nada es por casualidad sino que todo Es Providencia". ¿Es que acaso la humanidad entera no se han convertido en zombis? Esta triste realidad me ha dado hilo para seguir hilvanando un poco acerca de "Tomar el Nombre de Dios en vano".
La palabra 'zombi' viene del bantú (uno de las muchas lenguas africanas) que significa 'muerto que camina' y hay que ver cuántos hay muertos en la fe caminando en el mundo de la fe. ¡Muchos son los que creen creer!
La gran mayoría de los dizque seres humanos caminan como muertos, haciendo lo que los demás hacen, sin importarles las consecuencias de sus acciones, ni las repercusiones de las mismas para mundos venideros. Muchos son los que van a Misa porque los demás van o porque se sienten obligados por un mandamiento. Pocos son los que van a hacer 'el envío' porque saben realmente lo que están haciendo. Muchos realizan ciertos ritos eclesiales, como ingresar a un confesionario, simplemente porque ven a los demás hacerlo,pero sin haber hecho un verdadero examen de conciencia y mucho menos sentir contrición por los errores cometidos. Muchos participan en el rezo de un Rosario simplemente por la vergüenza que les da decir que no a la invitación de hacerlo. Algunos se hacen 'servidores eclesiales' simplemente por agradar al cura, pero sin comprender que el servicio ha de ser gratuito, sin esperar recompensa alguna y mucho menos ser aplaudidos... Muchos son los que parecen caminar cerquita de Dios, pero realmente se están alejando, porque solo están imitando a otros 'muertos que caminan', sin procurar conocer al Único Dios Verdadero, que espera de nosotros una Verdadera Entrega en el servicio amoroso a los demás.
Muchos también son zombis en su vida material, porque se les olvida que la orden de 'crecer espiritualmente' -(Génesis 1:28)- implica también 'desarrollarse materialmente', sin olvidarnos del 'crecimiento espiritual'. Muchos se acostumbran a vivir sus experiencias materiales sin aprender nada de esas experiencias. ¡Viven por vivir!, simplemente haciendo lo que los demás hacen, sin evaluar si aquello que hacen les ayuda a desarrollarse, en procura del crecimiento espiritual. Ver televisión, por ejemplo, se convierte en algo banal (trivial, insustancial,... vacío) si no me esfuerzo por aprender algo de aquello que veo. Créanlo o no, de muchas películas tenemos mucho que aprender si prestamos atención a los detalles, los cuales muchas veces no son intencionales del 'director de la película', sino que más bien son la 'Intención del Director del Universo', para Quien "Ni una sola hoja de un árbol se cae sin que tome cuenta de ello". Es por esto que, yo puedo afirmar con tranquilidad que soy un cinéfilo, porque son muchos los detalles que descubro en las películas que veo. Si puedo aprender alguna cosa, por muy pequeña que sea, de cada experiencia de vida, incluso de ver películas, pues me estaré desarrollando materialmente. Y si este desarrollo material lo puedo direccionar para lograr mi crecimiento espiritual pues podré asegurar que estoy viviendo y no simplemente existiendo, caminando como un zombi.
Ayer vi una película bastante trivial en donde uno de los protagonistas comentó que tristemente era necesario purgar al planeta tierra de la presencia de la humanidad, porque el hombre se había corrompido demasiado y se había alejado mucho de la razón por la cual habitaba este hermoso planeta, al cual llamamos tierra. Comentaba también que este purgue habría de llegar por alguna pandemia, alguna nueva era glacial, alguna guerra, algún meteorito o la combinación de todas las anteriores. Si tomamos en cuenta que esta película es del 2018 (antes de la llegada de la pandemia) pudiéramos decir que es una película profética, sobre todo si consideramos que en los actuales momentos grandes potencias armadas parecen querer enfrentarse. Luego, estoy consciente que muy probablemente ni el director, ni los productores, ni el guionista,... ni los actores son personas creyentes y sin embargo no pudieron evitar razonar acerca de lo corrompida que está la humanidad y sobre el nefasto precipicio hacia el cual nos dirigimos. Como yo no estoy muerto -no soy un zombi- no pude evitar meditar en estas aparentes trivialidades y escribirles el presente artículo, pese a que sé que, en estos tiempos de increencia, muy pocos lo leerán y que casi el 100% de los que lo lean no tomarán en serio mis comentarios. De momento sé que, la gran mayoría seguirán sus vidas como 'muertos que caminan', evitando realizar los cambios que se requieren para impedir la debacle, al menos de sus mundos.
Visto lo anterior, sólo me queda reconocer y aceptar que El Fin del Gran Juego parece inminente, porque es muy poco probable que con lo extraviada que está la humanidad -comenzando por muchos líderes eclesiales- logremos como entidad reconocer que estamos al borde del abismo y que mucho menos logremos accionar los cambios que se requieren para salvarnos, tal y como le aseguraba el profesor Barnhardt a Klaatu que ocurriría. Consecuentemente, hemos de reconocer que, salvo que nuestro Amoroso Padre Dios decida darnos algo más de tiempo, los hechos de nuestros tiempos dan a entender que estamos por finalizar El Gran Juego y lo que más me preocupa es que ni siquiera mis más cercanos parecieran estar preocupados por accionar los cambios que se requieren para realizar grandes jugadas y anotar los 1.000 puntos que Guido le aseguró a su hijo Giosué que se requería para ganar el juego.
¡Espero en nuestro Amoroso Padre Dios que al menos mis cercanos logren despertar de sus letargos y dejen de ser zombis y antes de que llegue el Gran Día -el cual puede ser global o particular- acumulemos los puntos que se requieren para encontrarnos en la Casa de nuestro Amoroso Padre Dios!!! ¡Amén!!! ¡Amén!!! ¡Y Ameeeeén!!!
Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo
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