Dos consecuencias directas del Amor que nuestro Amoroso Padre Dios nos tiene es que, como lo afirma el Corán en todos los suras menos en el último, es Misericordioso y Clemente. Pocos conocen el significado cierto de la palabra ‘Misericordia’ y casi nadie conoce las Implicaciones de Nombrar a Dios con este Hermoso Sustantivo. ‘Misericordia’ simplemente significa: ‘sentir las penas, los pesares,… las miserias de otros como mías’ y en consecuencia esforzarme por aliviarlas. Algunos suelen confundir 'Clemencia' con 'Misericordia', porque ambas palabras están ligadas a la palabra 'Compasión', que es el 'sentimiento de tristeza que produce el ver sufrir a alguien y nos impulsa a ayudarlo', pero la diferencia entre 'Misericordia y Clemencia' se encuentra en que la 'Misericordia' es propiamente El Sentimiento de Amor que nuestro Amoroso Padre Dios tiene por toooda la creación y Su Clemencia es la manifestación de Su Benevolencia al juzgarnos. Es propicia la ocasión para recordarles que JUSTICIA ES DARLE A CADA QUIEN LO QUE MERECE, en consecuencia eviten abusar de la Misericordia de nuestro Amoroso Padre Dios porque como Es El Sumo Justo Juez pues al momento de juzgarles con Su Clemencia jamás podrá otorgarles más que aquello que ciertamente merecerán de acuerdo a las obras que hayan realizado.
Quise hoy tratar nuevamente el tema de la 'Misericordia y Clemencia' de nuestro Amoroso Padre Dios para aclarar algunos detalles. Resulta que, en el día de ayer les comenté que, según lo veo yo, El Gran Juego está próximo a finalizar y esto lo concluyo por los diferentes acontecimientos que estamos viviendo en la actualidad. La pandemia, el posible enfrentamiento entre Rusia, la OTAN y por supuesto Estados Unidos, que por muchos años se ha dado a la tarea de crear discordias entre los países, el aumento global de desempleados, de la hambruna, de la corrupción,... son algunas de las señales que me hacen concluir que el fin del Gran Juego está cerca.
Ciertamente, estos eventos catastróficos se han sucedido paulatinamente en la historia de la humanidad y evidentemente el Gran Juego aún no ha concluido. Consecuentemente, la humanidad se ha acostumbrados a estos eventos catastróficos y ha dejado de preocuparse por el fin del Gran Juego, porque, como ocurre con el cuento de Pedrito y el lobo, pues el lobo no ha aparecido. Sin embargo, las señales de nuestros tiempos parecen cada vez más claras, quizás justamente porque la humanidad parece no importarle lo que está ocurriendo y en vez de procurar acercarse a nuestro Amoroso Padre Dios, para pedir Su Clemencia, se alejan cada vez más y más, abusando de Su Misericordia. De manera que, el mediocre ejercicio de la fe en nuestros tiempos de increencia es la señal más clara de que el lobo ésta vez sí llegará.
No obstante, siempre tenemos que considerar que la Misericordia y Clemencia de nuestro Amoroso Padre Dios Es Infinita y que además Él Vive en La Eternidad y no en el tiempo, por lo que siempre existe la posibilidad de que Él vea a un grupo de nosotros convertirnos en Verdaderos Creyentes y entonces diga: "Esperemos un poquito más, para ver si algunos más se convierten". Pero ocurre que, en La Eternidad en la que Existe nuestro Amoroso Padre Dios, "Esperar un poquito más" puede significar toda una vida, según medimos el tiempo de nuestras existencias. Podemos concluir entonces que, pese a las claras señales acerca del fin del Gran Juego, es mucho más probable que todos los que hoy en día estamos vivos muramos y aún no llegue el lobo.
Claro está que, la conclusión anterior no implica que el fin de cada uno de los Juegos particulares no ocurra, en algún momento cercano, porque ciertamente todos hemos de morir algún día y ninguno sabemos si ese día será mañana. En otras palabras, el lobo llegará ya sea globalmente o particularmente y esto ciertamente será pronto. En este orden de ideas, me preocupa enormemente que mis cercanos parecieran no comprender esta dura realidad material: ¡SOMOS EFÍMEROS!!!, en algún momento habremos de morir y dependiendo de los puntos positivos acumulados que tengamos dependerá la vida que en el más allá -definitivo o reencarnación- habremos de tener.
Ayer en la noche mi hija mayor y su mamá discutieron por una estúpida operación bancaria. Cada una le exigía a la otra que se callara y mutuamente se insultaban. Yo estaba viendo televisión y al escuchar aquel desagradable dimes y diretes les ordené que se tranquilizaran y así lo hicieron. Esta mañana me levanté pensando en ese triste episodio de maltrato entre una hija y su madre y le pedí a mi Padre que me sacara de ese caos, ya sea enviándome a otro país como predicador o quitándome la vida, porque si mis años dorados sólo van a servir para mantener a raya a dos viejas que ya deberían comprender todo aquello de lo que les he hablado, pues no quiero seguir viviendo. También le comenté a mi Padre que hoy en día el planeta está tan abarrotado de 'ateos funcionales' que me parece que ya es hora de acabar con el planeta, con algún cataclismo global.
Entonces recordé una expresión que nuestro Amado Yeshuá pronunció con mucha dureza y tristeza a sus discípulos: "¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré entre vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar?" -(Mateo 17:17)-. Recordando que esto se los dijo Yeshuá a sus discípulos después de su hermoso encuentro con Moisés y Elías en el Tabor, pensé que para los seres que tenemos alta inclinación por lo espiritual nos cuesta mucho comprender la mohosidad espiritual de aquellos a quienes lo espiritual pareciera no ser relevante, entonces nos hastiamos de intentar hacerles comprender a los neófitos aquello que para nosotros está más claro que el agua.
También recordé aquel evento de la vida de Yeshuá cuando sus propios paisanos le criticaban su vida pasada y se resistían a escuchar el mensaje que les quería comunicar. En medio de tanta mohosidad espiritual Yeshuá comentó: "En todas partes se honra a un profeta, menos en su propia tierra y en su propia casa" -(Mateo 13:57)-. Entonces, pensando en estas vivencias y recordando lo que les había escrito acerca del fin del Gran Juego, comencé a meditar en la Misericordia y Clemencia de nuestro Amoroso Padre Dios y decidí escribirles al respecto. También decidí no preocuparme tanto por la pronta conversión de mis cercanos, colocando mis preocupaciones en las Bondadosas Manos de nuestro Amoroso Padre Dios. Total ya yo he hecho todo lo que está en mis manos para ayudarles a convertirse en Verdaderos Creyentes, pero tengo que aceptar que, tal y como hizo Yeshuá, no les puedo obligar a aceptar lo que les digo y mucho menos les puedo obligar a convertirse. Sólo me queda esperar en la Misericordia y Clemencia de nuestro Amoroso Padre Dios, a los fines de que mis cercanos comprendan todas estas cosas de las que les escribo y logren deslastrarse de su mohosidad espiritual y se conviertan en Verdaderos Creyentes.
Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo
No hay comentarios.:
Publicar un comentario