Una de las lecturas correspondientes al Domingo pasado versaba sobre una recomendación de Pablo, para los cristianos de su tiempo, que pudiéramos decir que también deberían tomarla en cuenta los cristianos de estos tiempos, sobre todo por aquello de la pandemia. Pablo decía que. "... conviene que los casados vivan como si no lo estuvieran; los que sufren, como si no sufrieran; los que están alegres, como si no se alegraran; los que compran, como si no compraran; los que disfrutan del mundo, como si no disfrutaran de él; porque ESTE MUNDO QUE VEMOS ES PASAJERO" -(1 Corintios 7, 29)-.
Durante la homilía el cura nos aclaraba que, por mucho tiempo, las prédicas de Pablo fueron bastante escatológicas, debido a que los primeros cristianos, por largo tiempo, creían que Yeshúa volvería al poco tiempo de haber Ascendido al cielo, lo que en efecto significaba el fin del mundo. Quizás los que me han leído, al leer las recomendaciones de Pablo, habrán concluido sabiamente que esa lectura me ajusta como anillo al dedo respecto a lo que les escribo, puesto que nuestros mundos particulares pueden concluir en cualquier momento y debemos estar preparados para ese final. Sin embargo, el cura aprovechó tan exquisita recomendación para indicarnos que las escrituras no deben ser interpretadas literalmente y que, para interpretar la Palabra de Dios sabiamente, debemos orar mucho y apoyarnos en el magisterio.
Mientras nos aclaraba lo que significaba apoyarse en el magisterio, por mi mente pasaban las imágenes de una serie televisiva que trata sobre 'mundos paralelos' y en uno de esos mundos existe una organización clerical a la cual denominan 'magisterio'. La cúpula de ese magisterio sabe de la existencia de los 'mundos paralelos' y formó un equipo unidisciplinario (conformado únicamente por personas sumisas al magisterio), cuya única misión es eliminar a todos aquello que estén buscando pruebas acerca de los 'mundos paralelos'. Mientras yo recordaba aquella certera serie, el cura estaba asegurándonos que aquellos que interpretan las escrituras sin tomar en cuenta la opinión del magisterio eran unos herejes. Curiosamente, mientras el cura pronunciaba aquellas palabras, me pareció que se sonreía mientras me miraba. Yo también le sonreí y mentalmente comenté: "¡Y a mucha honra!". Creo que ya todos saben por qué considero que es una honra ser un hereje, si no lo saben, pues lean bien mis artículos anteriores o esperen a que se publiquen las novelas de mi antología.
Ayer lunes, estaba viendo una peli que versa sobre los inicios de los movimientos independentistas de los mexicanos y recordé la homilía del cura, entonces decidí escribirles este artículo. En esa peli, un cardenal dirigía una homilía en la cual establecía que cualquiera que: "Cualquiera que pretenda separar la Iglesia del Estado es un hereje y merece ser castigado, por los hombres y por Dios, por pretender desconocer la autoridad de la Iglesia y del Estado, en unidad, para dirigir al pueblo de Dios". Empatando estas burdas palabras con las acciones del magisterio de la serie televisiva que les comenté, recordé algunas de las muchas afirmaciones del magisterio católico, que fueron perdiendo valor de verdad, con el paso del tiempo. ¡La mentira puede correr muy rápido, pero la verdad siempre la alcanza!
Cuando el magisterio católico declaró, en el año 553, que hablar de 'reencarnación' era una herejía, pretendieron quitarnos la responsabilidad por la vida que nos toque vivir, forzándonos a entregarles esa responsabilidad, bajo la pena del castigo eterno, si no hacíamos lo que ellos nos dijeran. De tanto meternos miedo con la existencia eterna en un infierno de fuego devorador y a su vez decirnos que llegar al cielo era casi imposible, el magisterio generó el caos que hoy en día estamos viviendo, porque en algún momento concluimos que, si es tan imposible entrar al cielo, ¿para qué me esfuerzo?, mejor trato de divertirme, incluso a costa del sufrimiento de los demás, porque quizás ni el cielo ni el infierno existen. El magisterio eclesial logró introducir en nosotros la duda de la existencia del cielo y nos alejó de la meta.
Y no estoy estableciendo que, esas verdades de otros tiempos, no hayan sido una verdad, necesaria para aquellos tiempos. Lo que estoy estableciendo es que los tiempos cambian y, lo que en otros tiempos nos era necesario para vivir, ya hoy en día no nos alcanza o no nos hace falta o ya no nos asusta. Siendo muy niño, un día mi mami me vio botando un pedazo de pan que no me quise comer y me dijo: "Mira que Dios te está viendo y va a enviar a 'el coco' para que te lleve". Les juro que esa noche no pude dormir porque, cuando cerré la puerta de mi habitación, sentí un ruido afuera y, al asomarme por el ojillo de la cerradura, vi un ojo flotando en el aire, rodeado de una extraña luz, y corrí a mi cama, para arroparme desde los pies hasta la cabeza. Cada vez que sacaba la cabeza de debajo de la cobija, miraba el busto de una virgen que pegaron en la pared y me parecía que se reía sarcásticamente de mí. Pensé: "¿Será el coco?". Esa horrible experiencia, fruto de una mentirilla de mi amada mamá, me obligó cada noche a rezar muchísimo antes de dormir, para evitar que el coco me llevara.
¿Se imaginan que a mi avanzada edad siguiera creyendo en el coco? ¡Quizás me hubiera muerto hace años! Pero, gracias a nuestro Amoroso Padre Dios, crecí y dejé de creer en el coco. De manera que, cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño -(1 Corintios 13, 11-13)-. En algún momento tenía que dejar de tomar leche para pasar a comer alimentos más sólidos. ¿Se imaginan que a mi avanzada edad aún siguiera plegado a las interpretaciones pro sumisión del magisterio eclesial pese a mis dudas? ¡Quizás ya hubiera dejado de creer en nuestro Amoroso Padre Dios y estaría muriendo, en vez de viviendo!!! ¡Sería como un zombi -un muerto viviente-, caminando sin rumbo cierto!!!
¡El magisterio me inició en el camino, pero las dudas me trajeron hasta aquí!!! Después que Pablo me dijo que tenía que dejar de ser un niño, me comentó que: "Ahora vemos por espejo, ¡oscuramente!; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido". Yo me pregunté: ¿Será posible conocer lo desconocido sin tener que esperar a encontrarme con El Desconocido? Entonces San Agustín me dijo: "Debes vaciarte de aquello con lo que estás lleno, para que puedas ser llenado de aquello que estás vacío". Pero me daba miedo vaciarme de lo que el magisterio me había llenado, por lo que tuve que hallar una solución a mi dilema y, meditándolo un poco, recordé que San Agustín formaba parte del magisterio, al igual que muchos grandes Santos, quienes con sus conclusiones acerca de Dios, se acercaron a nuestro Amoroso Padre Dios. Entonces concluí que, el problema no es el magisterio, sino lo que nos han interpretado de lo dicho por el magisterio. También está el problema de aquellos que han pertenecido al magisterio quienes, como aquel cardenal mexicano, han interpretado demoníacamente el Mensaje Divino y, por el solo hecho de pertenecer al magisterio, han enlodado al magisterio con sus exégesis.
Para mí comenzó a hacerse evidente que, para acercarme a nuestro Amoroso Padre Dios me era necesario pedir Su Sabiduría Divina, para comprender no sólo La Palabra Divina sino también lo testamentado por el magisterio eclesial. Así fue como conocí Suma de Teología y muchos otros hermosos escritos de Santos exegetas quienes, con sus interpretaciones del mundo espiritual, me ayudaron a llegar hasta donde estoy hoy. Orando fue como llegué a comprender las Revelaciones Divinas, como aquella afirmación de Yeshúa, en su Parábola El Trigo y la Cizaña, en donde nos dejó claro que: LA IGLESIA ESTÁ LLAMADA A CRECER ENTRE CARDOS Y ESPINOS. De manera que, algunas recomendaciones del magisterio eclesial habrán sido sembradas por nuestro Amoroso Padre Dios y otras por satanás. ¡POR SUS FRUTOS LAS CONOCERÁN!!! Si te conducen a Amar a Dios y a toda su Creación entonces fueron sembradas por nuestro Amoroso Padre Dios, de lo contrario fueron sembradas por satanás.
Queda claro que, con todo lo anterior no les estoy diciendo que todo lo que han aprendido en el ejercicio de sus religiosidades sea una farsa. Solo les estoy diciendo que, si lo aprendido solo les ha llevado a realizar ejercicios ritualistas mal aprendidos y realmente no les han acercado al Dios del Amor, es evidente que, o no entendieron lo que el magisterio procuró enseñarles o lo que les enseñaron no es la verdad, porque como decía Yeshúa: "La Verdad os hará libres". Si estás obligado a seguir un magisterio, so pena de una nefasta condena, entonces eres prisionero de las falsas verdades de ese magisterio. Lee, investiga y profundiza, las interpretaciones del magisterio que te guían, a fin de encontrar las verdades verdaderas, que te ayuden a acercarte LIBREMENTE al Dios del Amor.
Tampoco les estoy diciendo que lo que yo les estoy revelando sea la verdad verdadera, solo les estoy diciendo que yo decidí leer, investigar y profundizar la Palabra Divina y las verdades del magisterio en el cual me formé, entonces tomé lo que me ayudaba a comprender con mayor fuerza y verdad al Dios del Amor y seguí por ese camino, hasta llegar aquí. Dejo constancia escrita y pública de lo aprendido, por si acaso a alguien le pudieran ayudar mis humildes interpretaciones. Para nada pretendo obligar a alguien a creer en lo que he concluido, pero si espero que a aquellos a quienes les surja alguna duda al respecto, lean, investiguen y profundicen, todo aquello que les digo, porque pudiera ocurrir que mis conclusiones les ayuden a encontrar la verdad.
Es decir, lo que pretendo al publicar estos escritos, es que se cuestionen acerca de su propia fe, no porque su fe sea una farsa, sino porque quizás no están entendiendo bien el mensaje. Quiero que sigan el consejo de Santa Teresa: "Lee y conducirás, no leas y serás conducido". Lee, investiga y profundiza, ¡NO SEAS UN BORREGO! Averigua si es verdad que durante la realización del Segundo Concilio de Constantinopla (553 d.C.), el emperador romano Justiniano I, realmente ordenó la distribución de unos panfletos en donde declaraba 'anatema' el concepto de 'reencarnación'. ¿Será verdad que al Papa Virgilio no se le permitió formar parte del mencionado Concilio porque apoyaba la existencia de la reencarnación? ¿Será verdad que San Clemente de Alejandría, uno de los primeros doctores de la Iglesia, en una de sus obras declaró: "El alma vive más de una vez en cuerpos humanos, pero no puede recordar sus experiencias anteriores"? Realmente hay una obra titulada 'Diálogo con Trifon', escrita por un teólogo de nombre Justinino Mártir, dedicada casi por completo a tratar el asunto de la reencarnación... ¿Por qué Yeshúa confirmó que Elías había reencarnado en Juan el Bautista?
"Lee y conducirás, no leas y serás conducido". Yo no te estoy pidiendo que creas ciegamente en lo que te digo, te pido que dudes de mí e investigues y profundices todo lo que has leído de lo que escribo. También te pido que cuestiones las verdades escritas por el magisterio que te guía y decidas cuales de esas verdades te ayudan a encontrarte con el Único Dios Verdadero, cuya manifestación principal es El Amor.
Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo