viernes, 15 de enero de 2021

CÓMO SE JUEGA

Una pregunta sencilla, pero altamente complicada de responder. Sin embargo, intentaré anotarles algunos detalles, los cuales quizás les ayuden a comprender el Juego por nuestro Mundo y hasta quizás aprendan a jugarlo, como verdaderos profesionales. 

Como les comentaba en mi artículo anterior, el juego es muy sencillo de jugar, si logramos verlo como lo ve nuestro Amoroso Padre Dios, es decir, con los ojos de nuestro espíritu. Pero si insistimos en verlo con los ojos de nuestra materialidad, el juego se convierte en una mortal batalla contra las huestes de satanás. Se entiende entonces el por qué históricamente, algunos líderes eclesiales de los diferentes cultos religiosos, han indicado a sus feligreses que estamos combatiendo una feroz batalla en contra de satanás. Entonces ocurre que, los extremistas religiosos se dan a la tarea de leer brevemente los extremos de la información religiosa que cae en sus manos y mal interpretan el juego. A todos se les olvida que, tal y cómo decía Siddhartha, existe un camino medio, alejado de los extremos del hedonismo y de la mortificación, que nos conduce a la victoria, de alcanzar la Amistad de nuestro Amoroso Padre Dios. Por eso, algunos musulmanes solo leen el último sura -EL EXTREMO NEGATIVO- de El Corán y les da por asesinar a todos aquellos que no sean musulmanes. Algunos judíos suelen leer únicamente los versículos de la Tanaj en donde se les anotó simplemente que fueron los primeros a quienes nuestro Amoroso Padre Dios se les comunicó con Palabras y concluyen que SON EL PUEBLO ELEGIDO, entonces les da por despreciar a todos aquellos que no sean judíos. En muchos cristianos, esta sensación de ser EL ESCOGIDO -mucho más que el pueblo elegido- se enraíza tan profundamente que terminan convirtiéndose en en severos jueces de sus congéneres. 

Al mirar nuestra religiosidad con ojos de hombres, nos olvidamos que la única forma de ver de nuestro Amoroso Padre Dios ES CON AMOR. Cuando aprendamos a ver con amor a los demás -sean de la religión que sean, incluso si no tienen religión- entonces habremos aprendido más que 'a ver' 'a mirar' con los ojos de nuestro Amoroso Padre Dios. Entonces, el musulmán comenzará a entender lo que nos dijo el Arcángel Gabriel: "El lugar de destino de todos ustedes -hinduistas, judíos, cristianos y musulmanes, incluso los no creyentes- es Dios y allí Él les revelará aquello en lo que se equivocaron". Entonces el judío comprenderá que el Decálogo es para cumplirlo con toda la creación, no únicamente con los judíos. Entonces el cristiano comprenderá que no debe declarar impuro lo que Dios ha purificado. ¡TODOS SOMOS HIJOS DE UN MISMO DIOS, QUIEN HACE BRILLAR EL SOL SOBRE JUSTOS Y PECADORES!!!

Como consecuencia de nuestras malas interpretaciones del Mensaje Divino, con el paso del tiempo, nos hemos convertido en nuestros propios demonios. Hemos convertido un hermoso juego en una devastadora lucha, pero no contra satanás -quien ciertamente está jugando-, sino contra nuestras propias estupideces, contra nuestros odios,... contra nuestros vicios. Mientras les escribo estas palabras estoy 'viendo' una peli, en donde Denzel hace el papel de un detective que está investigando un caso en donde el protagonista de los crímenes es un demonio llamado azazel, que invade los cuerpos de algunas personas y los mueve a cometer asesinatos. En un momento de crisis, el detective increpa al demonio y le pregunta: "¿Si es a mí a quien quieres, por qué no me matas?", a lo que el demonio le responde riéndose: "¿Y dejar de divertirme contigo?". Pues sí, mientras satanás se divierte jugando muchos de ustedes están sufriendo, intentando combatir dizque a satanás, cuando deberían estar combatiendo a sus propios demonios, aquellos que ustedes mismos crearon.

COMPRENDIENDO EL JUEGO

Espero perdonen el anterior preámbulo, quizás algo largo pero necesario para despertarles de sus aturdimientos. Creí necesario levantarles un poco el velo -con el cual nos envían- para ver si logran mirar la realidad de lo que venían comprendiendo erróneamente: ¡VENIMOS A JUGAR PERO NOS EMPUJARON A LUCHAR!!! Venimos a jugar en contra del equipo de satanás y terminamos cayendo en sus trucos (por no decir trampas) y nos convertimos en nuestros propios enemigos.

En todo caso, creo que dejé claro que lo primero que tienen que tener claro es que ESTAMOS JUGANDO, un juego hermoso, en el cual nos estamos jugando la felicidad de mundos futuros. Para muchos de ustedes, el mundo presente quizás esté lleno de dolores y penas, pero les recuerdo que QUIZÁS aún estén a tiempo de cambiar sus tristes realidades presentes por felicidades futuras, si  se esfuerzan, durante los segundos que les quedan, por anotar puntos positivos, que les ayuden a disminuir los negativos, que quizás han venido acumulando durante vidas pasadas. Y cada uno, según nos dijo el Arcángel Gabriel, haciendo uso del Manual que se nos dio, pero evitando mal interpretar los extremos, procurando el camino del medio.

Lo otro que espero haber dejado claro es que, al ser seres espirituales, somos eternos y en consecuencia la única forma de jugar revestidos de materia -la cual es finita- es jugando en varias vidas, lo que nos deja claro la existencia de la reencarnación. Los puntos -positivos y negativos- que acumulemos en una vida representarán el karma de la siguiente. Si los puntos positivos fueron más que los negativos tendremos 'karma bueno', de lo contrario tendremos 'karma malo'. Queda claro entonces que, ¡SOMOS LOS ÚNICOS RESPONSABLES DE LAS VIDAS QUE VIVIMOS!!!

Según los vedas hinduistas, un día de luz de Brahmán dura ocho billones de años nuestros. No sé si lo de 'ocho' tiene que ver con la realidad de que la luz del sol tarda ocho segundos en llegar a la tierra o simplemente lo concluyeron por pura casualidad, pero como la casualidad no existe, les dejo mi duda anotada, para que se formulen sus propias ideas. En todo caso, El Gran Juego -constituido por muchísimas vidas nuestras en la tierra- es posible que dure lo que dura un día de luz de nuestro Amoroso Padre Dios, pero tristemente no sabemos cuando comenzó y en consecuencia no sabemos si ya está cerca de concluir. Este desconocimiento debería preocuparnos porque no sabemos qué ocurre con los espíritus que, al concluir El Gran Juego, únicamente hayan acumulado puntos negativos. Podemos imaginar, con cierta certeza, qué ocurrirá con los que hayan logrado acumular muchos puntos positivos, pero como creo muchísimo en el Amor de nuestro Padre Dios, se me dificulta creer que aquellos espíritus que hayan acumulado solo puntos negativos sean enviados a un infierno de ardiente fuego por toda la eternidad. Pero atendiendo a la Justicia Divina, ciertamente no es justo que aquellos que acumularon puntos negativos permanezcan en el mismo lugar y con los mismos beneficios que aquellos que se esforzaron por anotar puntos positivos. Por lo que la idea de un infierno de ardiente fuego no pareciera nada absurda. 

Quizás lo que ocurre es que, aquellos espíritus que no se esforzaron por anotar puntos positivos, ciertamente les toque estar en un lugar bastante incomodo durante los ocho billones de años que dormirá nuestro Amoroso Padre Dios y, cuando se despierte y Brahma vuelva a crear todas las cosas, entonces a esos espíritus se les dará la oportunidad de anotar puntos positivos en nuevas vidas, durante nuevos mundos, en el desarrollo de un Nuevo Gran Juego. De manera que, aquellos que se están confiando de la Clemencia y Misericordia Divina deben recordar que también existe la Justicia Divina y, en consecuencia, deberían esforzarse por anotar la mayor cantidad de puntos positivos durante el tiempo que le quede al Gran Juego y no se arriesguen a dormir en un lugar bien incómodo durante ocho billones de años, para luego comenzar a jugar en un mundo devastador, mientras logran acumular los puntos positivos que requieren para anular los 'karmas malos'.

EL JUEGO EN SÍ

El Juego por nuestro Mundo no se diferencia mucho de la gran mayoría de los juegos que estamos acostumbrados a jugar, en nuestra vida material. De hecho, yo suelo pensar que, nosotros jugamos mucho, durante nuestra vida material, porque sabemos que vinimos a jugar. De manera que, si queremos jugar como profesionales, debemos prestar atención a la forma de jugar la mayoría de los juegos que acostumbramos a jugar. Y esta es justamente la mayor complicación del Juego por nuestro Mundo, que son muchísimas las Reglas que debemos recordar para aplicarlas y muchísimas las formas de jugarlo.

Creo que tienen claro que las Reglas están anotadas en los Vedas, la Tanaj, la Biblia y el Corán. Pero recuerden que, cuando lean las Reglas, en cualquiera de los Manuales, traten de hacerlo como nuestro Amoroso Padre Dios lo haría, a los fines de que no yerren en la interpretación que le den a las Reglas. En otras palabras, OREN MUCHO ANTES DE LEER LA PALABRA DIVINA, PARA QUE NUESTRO AMOROSO PADRE DIOS LES DÉ LA SABIDURÍA PARA COMPRENDERLA. También recuerden que las Reglas del Juego por nuestro Mundo, de alguna forma o manera, están interrelacionada y SIEMPRE CONDUCEN AL AMOR A DIOS Y A SU CREACIÓN. De manera que, si la interpretación de alguna Regla no te conduce al amor -tanto a Dios como a su creación-, con seguridad has hecho una pobre interpretación de la Regla. Si no logras interpretar bien las Reglas del Manual con el que te iniciaron en el culto a Dios, pues intenta cambiar de Manual, procurando seguir aquel que mejor te mueva al amor a Dios y a su creación. A mí me iniciaron como católico y hoy en día puedo considerarme hinduista, judío, cristiano y musulmán. ¡Ahora soy un verdadero católico! -católico = universal-. Aunque simplemente, soy solo UN VERDADERO CREYENTE.

En cuanto a cómo jugar, el Juego por nuestro Mundo, solo tienes que sentarte a meditar en cómo se juegan algunos los juegos a los que estamos acostumbrados, sin olvidar jamás que tanto Dios como satanás son a la vez coach, árbitros y, alguna veces, jugadores, en el desarrollo del Juego por nuestro Mundo. En consecuencia, durante el desarrollo de cada tiempo, ambos estarán susurrando las jugadas que debemos realizar, evaluando cada jugada y, algunas veces, mostrándonos cómo se juega. 

Lo más difícil para nosotros -seres espirituales revestidos de materia- es saber a cuál de los susurros prestarle atención, porque en el campo de juego todo es una algarabía, que muchas veces no nos deja definir bien a quien estamos oyendo. Por eso debemos procurar conocer bien las Reglas, para decidir la jugada que vamos a realizar, basándonos en las Reglas. Es preciso sobre todo mantener la mirada sobre aquel que decidimos fuera nuestro coach, pero también debemos ver las fintas del resto de los jugadores, sobre todo los del equipo contrario. Por cierto, durante el Juego por nuestro Mundo, podemos cambiar de equipo, cosa que ambos coach quieren evitar, por lo que SOMOS LOS ÚNICOS RESPONSABLES DE LA SELECCIÓN DEL EQUIPO PARA EL CUAL JUGAMOS.

Como ocurre en muchos de los juegos a los que estamos acostumbrados, algunas jugadas en el Juego por nuestro Mundo tienen mayor puntaje que otras. Algunas jugadas mal realizadas pueden significar que seamos multados con disminución de algunos puntos acumulados. Las faltas que cometamos pudieran significar puntos para el equipo contrario. En fin, el Juego por nuestro Mundo se asemeja mucho a los juegos que estamos acostumbrados a jugar, durante nuestra existencia material, por lo que no comprendo el por qué perdimos el rumbo acerca de lo que estábamos jugando.

Es importante tomar en cuenta que, algo que se nos oculta cada vez que entramos al campo de juego (cada vez que reencarnamos) es el tiempo que vamos a jugar. De hecho, cuando se le preguntó a Yeshúa cuándo ocurriría el fin, Él nos reveló que esa información solo la conocía nuestro Amoroso Padre Dios. Entiéndase bien, ninguno de nosotros sabemos cuánto tiempo jugaremos cada vez que salimos al campo del Juego por nuestro Mundo y, en consecuencia, el tiempo para hacer las cosas bien (de hacer nuestras mejores jugadas) es hoy, porque mañana no sabemos si estaremos aquí. Yo me impresiono de ver la gran cantidad de personas que deambulan por las calles como si fueran a vivir materialmente eternamente, pero resulta que lo material es finito y nuestro espíritu tiene poco tiempo para anotar puntos positivos.

Posiblemente algunos se preguntarán el por qué a unos se les otorgan muchos años para lograr anotar puntos y a otros tan poquitos años, que incluso mueren al nacer. Yo pienso que aquellos que mueren al nacer vienen a recordarnos que el tiempo es muy efímero y quizás con ese mensaje acumularon los puntos suficientes para ganar el premio mayor. En cuanto a los que no mueren al nacer, pienso yo que los años que les toca vivir dependen de cierto puntaje obtenido en vidas pasadas, algo así como lo que ocurre en el programa de la televisora española "Pasapalabra". 

También pienso que, antes del inicio de un juego, ningún espíritu está obligado a participar, pero una vez que decide jugar se obliga así mismo a no dejar de jugar hasta que logre obtener el Premio Mayor. Entonces se obliga a aceptar reencarnar, las veces que sean necesarias para lograr ese hermoso objetivo. De hecho, cada vez que un espíritu reencarna, es el mismo espíritu quien decide dónde y en qué condiciones habrá de reencarnar.

El Premio Mayor no es otra cosa que la Hermosa Amistad de nuestro Amoroso Padre Dios. Muchos me replicarán: "¿La Amistad de nuestro Amoroso Padre Dios? ¿Acaso no somos sus hijos?". Claro que si, pero los hijos que mejor se comportan son los que logran de su padre una mejor cercanía y trato. De estos, muy pocos logran el tratar a su padre como a un amigo. De manera que, no todos los hijos logran deslastrarse de frenos preconcebidos que les impiden ser amigos de su padre.

Al parecer, el Juego por nuestro Mundo se ha hecho cada vez más popular entre los espíritus. Esto lo concluyo porque, a mediados del siglo XIX la población mundial rondaba los 800 millones de habitantes y poco más de un siglo después ya rondamos los 8.000 millones.

Sé que para muchos de ustedes son demasiadas suposiciones, pareceres, creencias,... conclusiones como haladas por los cabellos y, con seguridad, me estarán preguntando: "¿Y si no ocurre así como tú dices?", pues a esos tales les responderé casi que con la misma frase que utilizó la Madre Teresa de Calcuta, para responderle a aquel agnóstico Ministro inglés: "¿Y si ocurriera así, como yo digo? ¿Por qué perder la vida eterna al lado de nuestro Amoroso Padre Dios, solo para poder disfrutar de unos pocos minutos de juego mundano, jugados al lado del tramposo satanás?". 

¡SOMOS LOS ÚNICOS RESPONSABLES DE NUESTROS MUNDOS FUTUROS!!!


Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo



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