Antes de comenzar a escribir el presente artículo, permítanme hacerles una aclaratoria. Es posible que, al leer algunos de mis artículos, muchos de ustedes piensen que pareciera que no amo a mis hijas, por los duros comentarios, que a veces hago, acerca de ellas. La realidad es que, las amo enormemente y le agradezco infinitamente a nuestro Amoroso Padre por las dos hijas que me ha otorgado. Sin embargo, escribo acerca de ellas, a manera de queja, porque creo que pueden dar muchísimo más de lo que dan. Pese a que son unas niñas estudiosas, decentes, honradas,... y con muchísimas otras virtudes, yo sé que pueden avanzar muchísimo más y desarrollar muchísimas otras virtudes. Por eso les escribo duramente, para que, cuando ellas lleguen a leer estas letras, comprendan que hemos venido a este Mundo a "Competir en Buenas Acciones", lo cual significa ¡SER CADA DÍA MEJOR DE LO QUE FUIMOS AYER!!! Además, si no les escribiera duramente, no sería digno hijo de nuestro Amoroso Padre Dios, Quien cada día me exige mucho más y, consecuentemente, para no cometer el mismo error de Job, les exijo a mis amadas hijas cada día más de sí mismas, porque sé que lo pueden lograr. También ocurre que, al escribirles a mis amadas hijas, con la intención de que se esmeren por ser mejores cada día, aprovecho para intentar ayudar a mis lectores invisibles, a fin de que también se esmeren por ser mejores cada día.
Realizada ésta importante aclaratoria y en atención a que nuestro Amoroso Padre Dios cada día nos exige mucho más, les indico que, la pregunta esbozada en el título de éste artículo, se la hice ésta mañana a nuestro Amoroso Padre Dios, porque siento que me está exigiendo que obligue a todo 'el equipo' a dar lo mejor de sí, como si yo fuera el 'director técnico' del equipo. ¡Y no!!! ¡SOY TAN SOLO UN JUGADOR MÁS!!! Y, por demás, no muy bueno, porque NO SÉ HACER LO 'CONVENIENTE' para que todo 'el equipo' se salve. ¡Me declaro incompetente para salvar al 'colectivo'!!! De hecho, escribo porque he descubierto que no sé cómo comunicarme verbalmente. Estoy segurísimo que Satanás les tapa los oídos a mis interlocutores para que no me oigan y, si me llegan a oír, entonces no los deja 'escucharme', para que no me 'comprendan'. ¡EL QUE TENGA OÍDOS QUE TRATE DE ESCUCHAR!!!, decía nuestro Amado Yeshuá.
Nuestro Amoroso Padre Dios, por más que Se Esforzó, tampoco logro que el equipo que Se 'Escogió' para Sí jugara en equipo. De hecho, nuestro Amado Yeshuá reconoció ésta triste realidad, cuando le gritó a los Jugadores que nuestro Amoroso Padre Dios Se Había 'Escogido' para Sí: "¡Jerusalén! ¡Jerusalén!, que matas a tus profetas. ¿Cuántas veces no he querido reunirte, como la gallina clueca a sus pollitos?". Es evidente que, ¡LA SALVACIÓN ES INDIVIDUAL!!! ¡NINGUNO PUEDE SALVAR A OTRO!!!, porque cada quien debe hacerse consciente del esfuerzo que tiene que realizar por llegar a La Meta.
Entonces, ¿por qué sentía que nuestro Amoroso Padre Dios pareciera que me está 'obligando' a salvar el equipo en donde me tiene jugando? Y digo "sentía" porque, mientras les escribo éstas letras, se me ha ido aclarando el horizonte. A pesar de tener claro el horizonte, les comentaré lo que sentía y que me llevó a concluir, absurdamente, que nuestro Amoroso Padre Dios me estaba 'obligando' a salvar el equipo, del cual, actualmente, formo parte.
Como les comenté en días pasados, todos formamos partes de algunos equipos, en los cuales debemos "competir en buenas acciones", según lo indicado por El Arcángel Gabriel. Y digo 'algunos equipos' porque, en cada uno de nuestros Mundos, formamos parte de varios equipos (familia, escuela, trabajo, religión,...) en los cuales "competimos" con varios jugadores (hijos, padres, colegas,... hermanos), para intentar ser el mejor de todos ellos. Llegar a ser el mejor, en cada uno de los equipos de los cuales formamos parte, es la idea principal del significado de la palabra "competir". Claro está que, el hecho de que yo me esfuerce por ser el mejor, del equipo del cual forma parte, no significa que el equipo será el equipo ganador, de todos los equipos. ¡Leo Messi no siempre puede anotar todos los goles necesarios para que su equipo gane!!! De manera que, lo único que puede hacer Leo Messi "compitiendo por ser el mejor" es ganarse algunas copas o trofeos particulares, que significarán que es el mejor, pero esto no significa que el equipo, en el cual participa, sea el mejor equipo del Mundo.
Nuestro Amoroso Padre Dios siempre Ha Sido en extremo Generoso conmigo. Y creo que esto es porque, a pesar de que no soy el mejor de sus jugadores, ciertamente me esfuerzo, y ¡TODO ESFUERZO TIENE SU RECOMPENSA!!! De manera que, pese a mis muchas caídas, siempre me he sentido Bendecido por nuestro Amoroso Padre Dios. Claro está que, no siempre me da abundantemente, pero siempre me da suficientemente, y creo que esto es para evitar que yo me envicie. Sin embargo, pocas veces me ha recortado en mucho la mesada, pero de cada recorte he aprendido algo y acerca de eso les he escrito, por lo que, cada vez que me siento recortado en la mesada evalúo las Señales, para intentar dilucidar el porqué del recorte en la Generosidad de nuestro Amoroso Padre Dios.
Resulta que, tengo varias semanas sosteniendo el hogar en el cual habito, con muy poco apoyo del resto de los que comparten conmigo ese equipo. Gracias a nuestro Amoroso Padre Dios me otorgaron un sustancioso bono, con el cual pude apertrechar de ciertos alimentos no perecederos, al equipo 'hogar', del cual formo parte. Extrañamente me sobró suficiente dinero para comprar cierta cantidad de dólares, lo cual me pareció extraño, porque a nuestro Amoroso Padre Dios no le agrada mucho que acumulemos divisas, porque esto es como si desconfiáramos que mañana también nos proveerá para nuestro sostén. Evidentemente, estas divisas adquiridas se fueron consumiendo prontamente, debido a que el resto del grupo familiar aportaba muy poco para el sostén del hogar. Recientemente, una de mis hijas se inscribió para realizar un curso gratuito de Bioanalista y, como yo estoy claro que nada es por casualidad sino que todo es Providencia, con las divisas que aún quedaban logré comprarle un microscopio profesional a mi hija, a fin de que ella no tenga excusas para decir que no pudo ser la mejor del equipo de Bioanalistas, en el cual se anotó, por no tener conque practicar.
Por supuesto, después de aquella compra, y debido a que el resto del equipo familiar no estaba colaborando espléndidamente con el sostén del hogar, comencé a sentir que le había dado mal uso al dinero que nuestro Amoroso Padre Dios me había proveído con aquel sustancioso bono. El sentimiento se hacía más agobiante cada vez que veía la nevera vacía. Entonces me puse a meditar en los gastos superfluos que había realizado recientemente, para dilucidar en qué le había fallado a nuestro Amoroso Padre Dios, que lo obligó a retirarme su Espléndida Generosidad. Me pregunté: "¿Será que no tenía que comprar el microscopio?". Me respondí: "¡Debo ser el mejor de los padres!!! Y el mejor de los padres se esfuerza por darle la mejor educación a sus hijos. ¡Claramente tenía que comprar el microscopio!, para que mi hija se esfuerce por ser la mejor bioanalista, practicando con su microscopio". Entonces me pregunté: "¿Serán los ricos pasteles que he venido comprando, cada viernes, desde hace 3 semanas, para compartir familiarmente? Me respondí: "Pensé que era una venia tuya Padre, que me estabas otorgando para nuestro deleite. ¡Ya no compraré más! Pero me entristece no contar con ciertas delicadeces de Tu Parte. Mas acepto, que aún la toda humanidad está en Prueba y yo debo evitar darle mal uso a los bienes que me provees".
Ayer, la mamá de mis hijas llegó comentándome que le habían pagado y me preguntó: "¿Será que te transfiero para que hagas algo de mercado? Veo que faltan cosas en la nevera". En esos momentos se me iluminó el entendimiento y comprendí que yo era el Messi de éste equipo familiar y que los demás jugadores no estaban conscientes de la obligación que tienen de anotar goles. Es consciente de que la nevera está vacía, entonces a qué viene la pregunta: ¿Será que te transfiero? Inmediatamente me dije: "¡Mea culpa! ¡Mea culpa!", porque cada vez que me hacen esa pregunta les digo simplemente: "Si quiere", como si ellos no tuvieran la obligación de colaborar con el sostén del hogar. Claro que, mi respuesta siempre ha sido: "Si quiere", porque siempre he pensado que uno no debe obligar a otros a reconocer sus obligaciones, por lo que consecuentemente, todos deben esforzarse por anotar goles, sin preguntarle a otro jugador: "¿Será que meto el gol yo o lo metes tú?". ¡TODOS ESTAMOS OBLIGADOS A COLABORAR EN EL SOSTÉN DEL HOGAR SIN PREGUNTAR!!! ¡El que pregunta no quiere dar!!!, decían mis abuelos.
Para mí se hizo evidente que, nuestro Amoroso Padre Dios, a fin de procurar una mayor participación del resto del equipo familiar, del cual formo parte, me retira levemente Su Asistencia, para que yo deje de sostener, con tanto esmero, el hogar en el que habito. Quizás para muchos, éste retiro parcial de Asistencia Divina parece poco lógico, puesto que, lo justo es que se le retire la Asistencia Divina a quien no se esté esforzando y no a quienes se están esforzando, por acercarse a nuestro Amoroso Padre Dios. Pero, resulta que, nuestro Amoroso Padre Dios le exige más a los que más se acercan y parte de lo que se nos exige es que ayudemos a otros a reconocer sus debilidades, a fin de que se esfuercen por ser mejores cada día.
¿Qué culpa tenía Job de los bacanales de sus hijos? Pues, que es 'obligación de todo buen padre' corregir a sus hijos, incluso haciendo uso de la vara, para evitar que sus hijos se pierdan en el infierno. Si yo no me esfuerzo por corregir a mis amadas hijas, entonces muy probablemente se harán merecedoras de un infierno, en su siguiente vida. Sé que, con la educación que les otorgué durante sus infancias, mis amadas hijas, hoy en día, son unas mujeres ejemplares, por lo que con seguridad, en su siguiente vida no vivirán un infierno devastador. Pero, si se esfuerzan mucho más por avanzar, con seguridad en la siguiente vida les tocará vivir en un hermoso Paraíso. ¿Comprenden la diferencia?
Sin embargo, yo comprendo que, ninguno puede obligar a otro a anotar puntos positivos y así lo dejo claro, con su ejemplo, nuestro Amado Yeshuá. Los evangelios nos aseguran que, cuando nuestro Amado Yeshuá estaba formando su 'equipo' de apóstoles, pasaba cerca de cada uno de ellos y simplemente les decía: "¡Sígueme!", sin detenerse a explicarles el para qué. Quizás al único que le adelantó algo fue al terco de Simón hijo de Jonás, pero a los demás simplemente les dijo: "¡Sígueme!". También ocurrió que, en aquel momento en el cual muchos de sus seguidores le abandonaron, simplemente por comentar que "Si no comen Mi Carne y no beben Mi Sangre no tendrán vida en ustedes", resultó que nuestro Amado Yeshuá no les impidió que se fueran, ni intento explicarles a qué se refería, para así lograr retenerles. ¡Simplemente les dejó marcharse!, porque ninguno puede obligar a otro a hacer lo que tiene que hacer.
Consecuentemente, yo he venido anotando todos los puntos del equipo familiar del que formo parte, simplemente porque el resto del equipo parece no percatarse de sus obligaciones, para con el grupo familiar. Pues, ayer comprendí que no es que no se percaten de sus obligaciones para con el grupo familiar, sino que, por comodidad, me las han dejado todas a mí y yo he permitido que me dejen toda la carga del hogar a mí solo. ¡MEA CULPA!!! ¡MEA CULPA!!! Y, al no exigirles que se esfuercen mucho más por colaborar con el sostén del equipo familiar, al cual pertenecemos, muy probablemente, en la siguiente vida, no tendrán recursos para ayudar en el sostén del equipo familiar del cual formen parte, por no haber aprovechado, en ésta vida, los recursos que tan Generosamente nuestro Amoroso Padre Dios les ha otorgado, para tal fin. ¡SIMPLE KARMA!!! Los recursos recursos que mal utilices, en ésta vida, serán escasos en la siguiente.
En el 'equipo familiar' del cual formo parte, yo he venido gastando todos mis ingresos en la compra de alimentos, en el pago del condominio, del teléfono, la electricidad,... y el resto de los jugadores se han comprado ropa, zapatos,... con sus ingresos, a pesar de que siempre me ven con el mismo pantalón de mono, porque no tengo otro. Además de comprar los alimentos, inmediatamente al llegar de hacer las compras, lavo los vegetales y frutas que compré y todo lo organizo en la nevera y en las alacenas, antes de bañarme para descansar. Me levanto temprano cada mañana para poner a cocinar la comida de los perros y el desayuno del resto del equipo familiar, excepto el de una de mis hijas, quien tiene una forma de comer muy particular, dado que se queja casi de todo lo que le colocan en la mesa, por lo que es mejor dejarla que se cocine ella su desayuno. También les hago el almuerzo, pero me esfuerzo mucho por no hacerles la cena, procurando que ellas se esfuercen en algo por anotar algunos puntos. Tristemente, solo una de mis hijas se esfuerza por anotar puntos al elaborar la cena, los otros dos miembros del equipo familiar simplemente creen que tienen servicio. Tuve un tiempo lavando la ropa de todo el equipo familiar, pero, desde hace poco tiempo, he hecho un esfuerzo sobre humano por no lavar la ropa de la mamá de mis hijas, para no sinvergüencearla más de lo que lo he hecho, esperando que se percate que tiene que hacer algo en casa además de leer la Biblia y de asistir a clases de religión virtuales.
Digo que "he hecho un esfuerzo sobre humano" para no realizar algunas actividades porque, me cuesta un mundo ver oportunidades de servir y no hacerlo. Por eso, cada vez que veo que la mamá de mis hijas deja la ropa en la entrada de la cocina, como para que yo la vea y la lave, yo volteo la cabeza y dejo de ver ese montón de ropa y me pongo a cocinar. También ocurre que, yo me esfuerzo mucho por servir porque, con la leve excepción de una de mis hijas, el resto del equipo familiar cada vez que realiza algún servicio lo hace con mucho desdén, incluso a riesgo de dañar los utensilios con lo que se realizan los servicios.
Meditando en todas éstas tristes realidades, concluí que lo que nuestro Amoroso Padre Dios me está queriendo Señalar, con la merma de Su Generosidad, es que debo, de alguna forma o manera, hacer que el resto del equipo familiar se esfuerce por anotar puntos positivos, con la realización de servicios en el hogar. Sin embargo, me declaro incompetente para comunicarme con el resto del equipo familiar del cual formo parte. De hecho, como les comenté, cada vez que intento explicarles la importancia de que se esfuercen por colaborar con el sostén del hogar, pareciera que les estuviera insultando, porque enseguida salen en su propia defensa, con argumentos falsos o flojos como: "Yo aporto 100$ al mes". ¡Mentira! Tú me das 100$ cada mes y medio, pero en el ínterin me pides 20$ o más en bolívares, para sufragar algún pago que se te presenta. Ocurre también que, quizás por la ansiedad o por los muchos ejercicios que haces, vives metida en la nevera y te comes incluso aquello que está guardado para algún miembro del equipo familiar que no estaba presente a la hora del almuerzo. Y no estoy diciendo que no comas. Come todo lo que quieras pero por favor no me eches en cara que aportas 100$ para la compra de alimentos y hazte consciente de que tú no vives sola en ese hogar. ¡Los demás también necesitan alimentarse!!! Además, les notifico que, yo estoy gastando casi 100$ solo en los consumibles semanales (pollo, queso, vegetales, pan de sandwich, huevos, casabe,...), por lo que para el resto de los alimentos (harina, azúcar, pasta, aceite, arroz,...) hago uso de los bonos que me otorga nuestro Amoroso Padre Dios y los compro en abundancia, para mantener la alacena estable.
Consciente entonces de "mi culpa", decidí responder a la pregunta, hecha por la mamá de mis hijas: "¿Será que te transfiero?" con un "Sería excelente, porque no tengo dinero". Razón tenían mis abuelos cuando decían que quien pregunta no quiere dar, porque enseguida me preguntó: "¿Será que te doy 200 BS?", a lo que le respondí: "Bueno, yo semanalmente, cada miércoles gasto cerca de 200 Bs en frutas y vegetales, cada jueves gasto cerca de 300 Bs en pollo y cada viernes gasto cerca de 250 Bs en queso, pan de sándwich y otras cositas". Ella sacó una cuenta rápida y me preguntó: "¿Será que te transfiero 600 Bs?", a lo que, para no entrar en detalles, le respondí: "¡Será!". Y claro que estoy consciente de que ella también tiene gastos y de que incluso tiene deudas, porque le encanta gastar más de lo que gana, muchas veces en cosas innecesarias. Mientras que yo procuro aplicar todo lo que gano en el sostén del hogar (alimentos, condominio, teléfono, electricidad,...) y algunas pocas veces -cuando me sobra algún dinero- en ciertas delicadeces que comparto con ustedes y en comprar cosas útiles para el hogar. Entonces, ¿por qué ustedes, cuando tienen dinero, piensan mucho en sus falsas necesidades y muy poco en las necesidades del equipo familiar?
Para mí es muy difícil dejar de servir, por lo que tengo que hacer un esfuerzo muy grande por cerrar los ojos ante las necesidades del equipo familiar del cual formo parte, pero evidentemente yo no lo puedo salvar. Sabes bien, Padre Amado, que para mí ha sido casi imposible comunicarme con el resto de los miembros del equipo hogar del cual formo parte. ¡Ni siquiera con mi ejemplo de servicio aprenden! Más bien se aprovechan de mi esforzado servicio y abusan. Ahorita pasó una de mis hijas preguntando qué vamos a almorzar. Es la misma hija que cuando se sirve algún alimento riega las cosas y deja los utensilios tirados por doquier. ¡Pero ya está grande! Y yo no halló la forma decirle que sea consciente de que no se puede botar ni un gramo de alimento, porque eso le está faltando a alguien en el planeta. Tampoco sé cómo hacerles comprender que no dejen la regadera abierta mientras buscan la toalla y deciden que ropa se pondrán después de bañarse. ¡Perdóname Padre Amado por mi incapacidad para prenderle fuego al mundo! ¡Quisiera yo que ya estuviera ardiendo!!! Pero no depende de mí. ¡TODO DEPENDE DE TI!!! Si Tú no haces algo para que la gente entienda, yo menos puedo hacer.
De manera que, continuaré dando lo mejor de mí, pero perdóname por no insistirle a los demás mi mismo esfuerzo. Seguiré el consejo de Confucio: "No le exijas tanto a los demás como debes exigirte a ti". Es más, consciente de que no me 'escuchan', porque Satanás no les deja ni siquiera oírme, sólo puedo ofrecerte, Padre Amado, el continuar escribiéndoles estas amonestaciones, esperando que algún día tu las muevas a leerlas y sobre todo a comprenderlas y a ponerlas en practica. Creo que esto lo harán cuando ya yo no esté presente en el equipo familiar del cual formamos parte, por lo que sólo me queda esperar en que Tú, Padre Amado, me asignes algunas tareas, distintas a las que se deben realizar en un equipo familiar, y las cuales deba realizar lejos del equipo familiar, o Decidas Llevarme a Casa.
Por lo demás, una vez más te pido perdones mi incompetencia en el grupo familiar del cual formo parte, pero es que es un grupo tan sordo para oír y mucho más para escuchar, que incluso cuando les digo que les escribí un artículo para que lo lean y lo mediten, me replican: "¡Es que tu escribes mucho! Es mejor que hagas videos de esos artículos, para no tener que leerlos!". De manera que, una vez más, pareciera que yo soy el culpable de que ellos no avancen. Aunque, pensándolo un poco, ¿no será que ustedes leen muy poco? O quizás no tiene interés en avanzar. ¡El tiempo lo dirá!!! Pero ciertamente espero en nuestro Amoroso Padre Dios que les ilumine para que dejen de perder peldaños de eternidad que deja el tiempo en su huída. ¡CADA UNO DE NOSOTROS SOMOS LOS ÚNICOS RESPONSABLES DE LOS PUNTOS POSITIVOS QUE ANOTAMOS O DE LOS QUE DEJAMOS DE ANOTAR!!!
PD: Al finalizar éste artículo y publicarlo, salí corriendo a hacer mercado, gracias al dinero que me transfirió la mamá de mis hijas. Bendito sea nuestro Amoroso Padre Dios porque ciertamente "aprieta pero no ahorca" por lo que al ver mi necesidad de comprar alimentos para el sustento familiar, me proveyó de dinero, a través de uno de los miembros del equipo familiar, del cual formo parte. Ésta transferencia de dinero fue lo que me confirmó que debo dejar de anotar yo solo todos los puntos y que también debo exigirles a los demás jugadores del equipo familiar que se esfuercen por colaborar más espléndidamente en el sostén del hogar del cual formamos parte.
De hecho, cuando llegué de hacer mercado, les manifesté al resto de los jugadores que gasté los 600 Bs, que me habían transferido, comprando únicamente frutas y vegetales y, aún así, me faltó comprar algunos vegetales y frutas. Al enterarse de lo costoso que están las cosas -cosa que parece no se habían enterado-, comenzaron a discutir entre ellas y decidieron que cada uno de nosotros aporte 100$ mensuales para la alimentación. Ahora sólo me falta que entiendan que, eso prácticamente alcanzará sólo para los alimentos perecederos, que frecuentemente se consumen en una semana y media, por lo que muy probablemente me toque a mí aportar el dinero para completar la compra de los alimentos no perecederos, muchos de los cuales, gracias a nuestro Amoroso Padre Dios, se encuentran almacenados en las alacenas, por lo que sólo debo comprar pocos, para mantener la proveeduría casera.
También me falta por explicarles que, ese dinero no cubre gastos de condominio, electricidad, teléfono y productos de limpieza y aseo. Mientras hallo la forma de aclarárselos, espero que nuestro Amoroso Padre Dios me siga proveyendo generosamente, a fin de enfrentar todos esos gastos diligentemente.
Recuerda Padre Amado que yo no puedo obligar a nadie a realizar excelentes jugadas. Sin embargo, me esforzaré un poco más por hacerles saber, al resto de los jugadores del equipo familiar, del cual formo parte, que deben esforzarse por ser cada día mejor de lo que fueron ayer. Aún tienen que aprender a hacer mercado, a guardar las cosas al llegar del mercado, a evitar que se dañen los alimentos, a comer de todo lo que se prepara, a cocinar, a lavar,... a hacer todas las tareas del hogar cada día mejor. Espero que lo aprendan pronto, pero creo que todas éstas cosas las comprenderán y realizarán cuando yo ya no esté presente.
Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo