Dejé un tiempo sin escribir en éste Blog porque estaba escribiendo un compendio de lo que se me ha revelado, para crear un portafolios que me sirva de apoyo en el caso de que nuestro Amoroso Padre Dios me llame al servicio como predicador de éstas extrañas Revelaciones.
Culminado el portafolios, entré en una especie de depre, porque me parece que el único que sabe qué hemos venido a hacer a éste mundo soy yo y que nadie más está interesado en saberlo. Recordé al Sabio Salomón quien después de haber alcanzado tanto Conocimiento Divino se sintió en extremo solo y escribió el Eclesiastés. ¡Por eso el Eclesiastés está lleno de tanto tedio existencial!!! "¡Vanidad de vanidades, todo es vanidad!!! …".
Al igual que Salomón, "He reflexionado para conocer la sabiduría y el saber, la locura y la necedad, y he comprendido que aun esto mismo es atrapar vientos, pues: DONDE ABUNDA LA SABIDURÍA, ABUNDAN PENAS, QUIEN ACUMULA CIENCIA, ACUMULA DOLOR" -(Eclesiastés 1:17)-. Seguidamente, El Predicador (Eclesiastés = 'el que convoca a una reunión para aclarar algo') nos comenta acerca de los muchos placeres materiales, que disfrutó durante su juventud y adultez, para finalmente concluir que "VIVIR ES PURA VANIDAD", o lo que es lo mismo PURA APARIENCIA, porque todo lo material al final todo se desvanece, incluyendo el mismo placer que nos producen las cosas que disfrutamos.
Bendito sea nuestro Amoroso Padre Dios porque, al igual que Salomón, descubrí estas realidades avanzado de edad, aunque no tan viejo. De hecho, si logro llegar a la media de los años que actualmente vive un hombre, pudiéramos decir que aún me quedan, por lo menos, veinte años de vanidad. ¿POR LO MENOS VEINTE AÑOS DE VIVIR APARENTANDO? Pensar en esto me produce tedio, sobre todo cuando pienso en la posibilidad de que no se me designe "predicador" para poder hablar a otros de estas extrañas realidades, de la vida de todo mortal. ¡EL QUE ESPERA DESESPERA!!! y, justamente, para no entrar en tedio y evitar desesperarme, al igual que Salomón, escribo acerca de aquello que se me ha hecho conocer, para desahogar un poco el conocimiento.
Al igual que Salomón, siento el tedio del vivir por vivir, porque al conocer la realidad de lo que hemos venido a hacer a éste mundo, pues me cuesta disfrutar de los placeres de la vida, porque temo mal acostumbrarme, con posibilidades de caer en el vicio por las cosas materiales. Claro que Salomón no tuvo esos temores, porque quizás no había concluido que hemos venido a este mundo a Jugar, un Juego muy serio. Y no concluyó tal realidad porque no era el tiempo de concluirlo.
Lo anterior lo concluyo porque, en una de sus tristes disertaciones acerca de la vida, Salomón nos asegura que : "Esto he experimentado: Lo mejor para el hombre es comer y beber y disfrutar en medio de sus fatigas y afanes bajo el sol, en los contados días de la vida que Dios le concede, porque ésta es su paga..." -(Eclesiastés 5:17)-. En estas disertaciones pareciera que Salomón nos estuviera diciendo que vivamos por vivir, como si no hubiera nada más allá del comer, beber y disfrutar. Evidentemente, Salomón no era consciente que, al hacer éstas recomendaciones simplistas, conduce a muchos al vicio por las cosas materiales.
Y claro que, como le dijo El Arcángel Gabriel a Mahoma, comer, beber y disfrutar de las cosas de la vida no es malo, siempre y cuando lo hagamos con decoro y prudencia, evitando caer en el vicio o abuso en el uso de las cosas materiales, pues a nuestro Amoroso Padre Dios "... no le agradan los que se extralimitan" -(Corán 7:31 / Sura 39)-. ¡LA META ES PONERNOS LÍMITES AL MOMENTO DE HACER USO DE LOS BIENES MATERIALES!!!
"MUERO PORQUE NO MUERO"
Les confieso que, a pesar de todo lo que sé, o quizás por todo lo que sé, muchas veces me siento tal y como se sentía Santa Teresa cuando dijo: "¡MUERO PORQUE NO MUERO!!! Me permitiré dejarles tan hermosa confesión:
y tan alta vida espero,
que muero porque no muero.
Vivo ya fuera de mí,
después que muero de amor;
porque vivo en el Señor,
que me quiso para sí:
cuando el corazón le di
puso en él este letrero,
que muero porque no muero.
Esta divina prisión,
del amor en que yo vivo,
ha hecho a Dios mi cautivo,
y libre mi corazón;
y causa en mí tal pasión
ver a Dios mi prisionero,
que muero porque no muero.
¡Ay, qué larga es esta vida!
¡Qué duros estos destierros,
esta cárcel, estos hierros
en que el alma está metida!
Sólo esperar la salida
me causa dolor tan fiero,
que muero porque no muero.
¡Ay, qué vida tan amarga
do no se goza el Señor!
Porque si es dulce el amor,
no lo es la esperanza larga:
quíteme Dios esta carga,
más pesada que el acero,
que muero porque no muero.
Sólo con la confianza
vivo de que he de morir,
porque muriendo el vivir
me asegura mi esperanza;
muerte do el vivir se alcanza,
no te tardes, que te espero,
que muero porque no muero.
Mira que el amor es fuerte;
vida, no me seas molesta,
mira que sólo me resta,
para ganarte perderte.
Venga ya la dulce muerte,
el morir venga ligero
que muero porque no muero.
Aquella vida de arriba,
que es la vida verdadera,
hasta que esta vida muera,
no se goza estando viva:
muerte, no me seas esquiva;
viva muriendo primero,
que muero porque no muero.
Vida, ¿qué puedo yo darle
a mi Dios que vive en mí,
si no es el perderte a ti,
para merecer ganarle?
Quiero muriendo alcanzarle,
pues tanto a mi Amado quiero,
que muero porque no muero.
El caso es que, la triste realidad es que, para todo aquel que logra alcanzar el Conocer a nuestro Amoroso Padre Dios se le dificulta el vivir en el mundo, porque le parece que todo es vanidad. Pensando en éstas realidades, llegué a la conclusión de que quizás por este pequeño detalle es que no se me ha designado "Predicador", porque quizás aquello que se me ha Revelado no es para el conocimiento de todos, a fin de no aturdirles y hacer de sus vidas un tedio.
Sin embargo, consciente de que aquello que se me ha Revelado es la única respuesta lógica a las disímiles situaciones de vida, de todos los que hemos venido a éste mundo, me replanteé la conclusión a la que había llegado y concluí que, quizás el pequeño detalle por el cual no se me ha designado "Predicador", es que aún tengo mucho por aprender de lo Revelado. ¡Pues sí, aún estoy aprendiendo de lo que se me ha Revelado!!!, porque, evidentemente, conocer a nuestro Amoroso Padre Dios no debería producir en mí tedio por vivir, sino que más bien debe moverme a vivir más plenamente, evitando el vivir por vivir. Es decir, conocer a nuestro Amoroso Padre Dios debe moverme a hacerme responsable de mi vida y a esforzarme por crecer espiritualmente, evitando los abusos de los bienes materiales.
EVITAR EL MODO "WALKING DEAD"
Morir pareciera ser la solución para todo aquel que alcanza Conocer a nuestro Amoroso Padre Dios, pero también parece ser la solución para los que pierden la esperanza de vivir, por lo que debemos tener cuidado con lo que deseamos. Pensando en éstas realidades, llegué a la conclusión que la clave está en evitar el "Walking Dead", o lo que es lo mismo el "vivir por vivir". Debemos hacernos conscientes de nuestras obligaciones para con nuestros espíritus, los cuales debemos deslastrar del barro que le hemos achacando en vidas anteriores, esforzándonos por desarrollar en nosotros las virtudes que nos permitan ser nuevamente seres "Luminosos", iluminados con el Conocimiento de Dios.
Muchos son los que "viven por vivir", ocupados más en las cosas materiales que en las espirituales, por lo que parecen muertos que caminan, porque realmente no están viviendo, sino más bien están muriendo, embelesados por los bienes materiales. Y están muriendo porque el disfrute material es lo que es ¡MATERIAL! y todo lo material fenece ¡MUERE! De manera que, si al estar revestidos de materialidad, nos olvidamos de nuestros espíritus, que es lo único verdaderamente eterno, pues esteremos realmente muriendo.
Por eso es tan importante hallar el equilibrio entre la vida material y la espiritual, como lo concluyó Siddhartha: "Evitando la extrema mortificación, que destruye el cuerpo, y el hedonismo, que destruye el espíritu". Para hallar ese equilibrio debemos mantener presente la recomendación de San Ignacio de Loyola, al momento de hacer uso de los bienes materiales: "Tanto cuanto nos ayuden a llegar al cielo".
LA DULCE ESPERA
De manera que, mientras llega la muerte, debemos esforzarnos por estar preparados para su llegada, pero sin dejar de vivir. En algunas comunidades religiosas increpan tanto a sus seguidores a evitar los bienes materiales que los matan. Les dicen: No coman esto, no coman aquello, no beban, no bailen, no estudien,... no vivan. ¡Y ésta no es la idea!!! ¡Eso es como entrar a la cancha para jugar futbol y evitar tocar el balón!!! ¡La idea es vivir responsablemente evitando extralimitarnos en el uso de los bienes materiales!!!
Mientras llega la 'dulce muerte' debemos hacernos conscientes de nuestras responsabilidades en la 'dulce vida'. Los padres deben ocuparse de los hijos y los hijos deben honrar a sus padres. Los estudiantes deben 'estudiar antes', ¡pero mucho antes de los exámenes!, para que aquello que estudian nunca se les olvide y lo puedan aplicar para el desarrollo de sus vidas. Los trabajadores deben hacerse responsables de las tareas que les asignan, no por el dinero que les pagan, sino porque para eso han sido empleados... Los que están vivos háganse conscientes de que algún día morirán, pero eviten vivir como si estuvieran muertos. ¡Eviten que nuestro Amoroso Padre Dios se refiera a ustedes como a muertos caminando!!! -(Mateo 8:22)-.
Para lograr éste objetivo, me mantengo consciente de mi dignidad: "¡SOY HIJO DE DIOS!!!" y como Su hijo procuro hacer todo bien, tal y como mi Amoroso padre Dios Lo Hace. Constantemente me increpo a ¡SER DIGNO HIJO DE MI PADRE CELESTIAL!!! ¿Que fallo? ¡Claro! Al igual que ustedes estoy revestido de materialidad, por lo que al igual que ustedes siento necesidad de las cosas materiales y muchas veces me he extralimitado en el uso de las cosas materiales, pero siempre he evitado caer en el vicio por las cosas materiales.
También trato de mantenerme consciente de mis responsabilidades y procuro cumplir con todas a cabalidad. ¿Que fallo? ¡Claro! Al igual que ustedes me canso de ser responsable, sobre todo porque me afecta fuertemente el que los demás no se esfuercen por ser responsables, pero no me rindo y frecuentemente me recuerdo a mí mismo que debo ¡SER DIGNO HIJO DE MI PADRE CELESTIAL!!!, por lo que me esfuerzo por ser responsable. Hoy por ejemplo, sentí tedio de todos los días estar cocinando para mis hijas, pero cuando siento tedio me hago consciente de que es Satanás quien me mueve al tedio, entonces me recordé que ¡DEBO SER DIGNO!!! y le dije a Satanás: "¡Debo servir con dignidad!!!". Entonces decidí freír unas yucas que estaban en la nevera, porque sé que a mi hija le encantan, y sentí que Satanás me decía: "Ella no se lo merece, porque no está pendiente de servir y mucho menos de honrarte con su servicio". Y yo le respondí: "Nuestro Amoroso Padre Dios no deja de complacerme cuando yo me olvido de servirle y de honrarle, lo cual suelo hacer muy a mi pesar, debido a tus susurros". Después de esa respuesta pude seguir cocinando tranquilamente, un rico gordon blue de pollo con yuca frita y ensalada.
También tengo por costumbre mantener presente Las Perfecciones Divinas, por lo que soy consciente que, según La Providencia Divina, La Voluntad de nuestro Amoroso Padre Dios es que yo esté en donde El Quiere que yo esté. Esto lo sé porque me esfuerzo mucho por estar pendiente de Las Señales, para hacer lo que Las Señales me indican y, sobre todo, para estar en donde Las Señales me conducen. De manera que, estoy consciente que Ha Sido nuestro Amoroso Padre Dios Quien Ha Querido que yo esté en casa de mis hijas. Consciente de La Voluntad de nuestro Amoroso Padre Dios pues no me queda de otra que actuar en concordancia. Por eso me esfuerzo en el servicio que, de alguna forma o manera, se me está pidiendo que haga, lo cual incluye hacer mercado, cocinar, lavar, limpiar,... hacer todo lo que se debe hacer en un hogar. Estoy consciente que, gran parte de ese servicio también deberían realizarlos los demás habitantes de ese hogar, pero no me puedo detener en el servicio porque los demás no cumplan con el suyo, porque yo no estoy aquí para quejarme, sino para ser ejemplo de servicio, el cual espero que en algún momento de la vida mis hijas sigan y espero que lo logren antes de morir. Siempre me digo: "Con El Favor de nuestro Amoroso Padre Dios en algún momento mis amadas hijas seguirán mi ejemplo y dejarán de vivir por vivir y comenzarán a servir". De manera que, espero en nuestro Amoroso Padre Dios que mis amadas hijas en algún momento comprendan y pongan en practica aquel adagio de la Madre Teresa de Calcuta: "El que no vive para servir no sirve para vivir".
Concluyo que, estaré en casa de mis amadas hijas mientras nuestro Amoroso Padre Dios no Decida otra cosa y mientras esté en casa de mis hijas prestaré mi mejor servicio. Viviré todo lo que tenga que vivir y me esforzaré por no apartarme de La Voluntad de nuestro Amoroso Padre Dios, la cual siempre es para mi bien. Espero que mi muerte llegue cuando yo haya concluido, a lo menos, todo aquello que he venido a hacer en éste maravilloso mundo, para poder decir, como nuestro Amado Yeshuá: "¡YO HE VENCIDO AL MUNDO!!!
VIVIR CON SENCILLEZ
Para todos aquellos que, de alguna forma o manera, se han acercado a nuestro Amoroso Padre Dios, vivir resulta tan asfixiante como les resulta a aquellos que han perdido toda esperanza de vida y se suicidan. La enorme diferencia es que, aquellos que se están acercando a nuestro Amoroso Padre Dios NUNCA PERDEMOS LA ESPERANZA y sabemos que la vida es un Don Precioso de nuestro Amoroso Padre Dios y lo valoramos dignamente. Sin embargo, la 'dulce espera' no deja de ser asfixiante y nos parece que la vida, en nuestros Mundos, debería durar menos tiempo, para poder gozar prontamente de La Hermosa Presencia de nuestro Amoroso Padre Dios.
Pero la vida de cada uno de nosotros dura lo que tiene que durar, porque así está escrito y, lo que está escrito escrito está. El hecho es que, el tiempo que nos otorga nuestro Amoroso Padre Dios para que Le descubramos entre Las Líneas de Su Palabra debería ser suficiente para lograrlo, pero tristemente pocos lo logran, a pesar del mucho tiempo de vida que se nos concede en cada uno de nuestros Mundos. Consecuentemente, aquellos que logramos atinarle a Conocerle muchos años antes de morir debemos esforzarnos muchísimo más para mantenernos firmes en lo que hemos descubierto, porque cada día de vida adicional es un día en el cual se nos ofrecerán muchísimas oportunidades para fallar y 'manchar' un poco más nuestros embarrados espíritus.
Ocurre entonces que, mientras continuamos aumentando en nosotros El Conocimiento de nuestro Amoroso Padre Dios, a fin de no embarrarnos más del lodo maloliente al que nos empujan nuestros cuerpos, debemos aprovechar esos días de vida que nos faltan por vivir para, además de continuar creciendo en El Conocimiento Divino, continuar deslastrando nuestros espíritus del lodo maloliente que aún pudiera estar recubriendo nuestros espíritus, acumulado en nuestros Mundos pasados, pese a ya haber alcanzado cierta cercanía con nuestro Amoroso Padre Dios, siempre recordando que no nos será posible plegarnos totalmente a nuestro Amoroso Padre Dios si no estamos totalmente 'radiantes, brillantes, … luminosos'.
Queda claro que, el Juego no termina hasta que termina y no porque un jugador haya anotado muchos puntos se le sacará del juego. Pero sí, estoy de acuerdo con Santa Teresa: "¡Ay, qué larga es esta vida! ¡Qué duros estos destierros, esta cárcel, estos hierros en que el alma está metida! Sólo esperar la salida me causa dolor tan fiero, que ¡muero porque no muero!!!". Imagínense que, si eso lo sentía Santa Teresa encerrada en un claustro, que podemos sentir aquellos que no contamos con esa dicha, de estar alejados del Mundo, que continuamente nos invita a mancharnos. Sin embargo, del ejemplo seguido por Santa Teresa y por otros tantos Santos podemos descubrir la solución a nuestro tedio existencial: ¡VIVIR CON SENCILLEZ!!!
Claro que, vivir con sencillez es mucho más sencillo si nos enclaustramos y vivimos como anacoretas, pero esto no es posible para todos los Jugadores, porque entonces no estaríamos "Compitiendo en Buenas Acciones". El hecho es que, hay Jugadores que no vinieron a Jugar, quizás porque ya acumularon muchísimos puntos positivos en vidas pasadas, por lo que La Misión que Se les Asigna en su Mundo presente es la de animar al resto de los jugadores con sus oraciones y sacrificios, Misión que les es más fácil cumplir enclaustrados.
Al resto de los jugadores, aquellos que no hemos acumulado puntos suficientes para merecer estar enclaustrados, pues nos toca esforzarnos muchísimo por vivir con sencillez, evitando embelesarnos del materialismo mundano. Sé que esto no es nada sencillo porque, los miedos de posibles escaseces, nos mueven a procurar bienes y acumularlos. Sin embargo, muchos nos han demostrado que es posible vivir sin apegos materiales, entonces, ¿por qué no esforzarnos para lograrlo? San Francisco, por ejemplo, acostumbraba a decir: "Yo necesito pocas cosas y las pocas cosas que necesito las necesito realmente muy poco". Siddhartha nos reveló que las bases de nuestros sufrimientos se encontraban en nuestros deseos, por lo que si evitamos desear pues evitaremos sufrir... Al respecto, nuestro Amado Yeshuá nos aclaró que ninguno de nosotros podíamos añadir un palmo más a nuestras estaturas, por mucho que nos esforcemos y también nos exhortó a no pensar en las escaseces del mañana, porque cada día tiene su propio afán.
De manera que, vivir con sencillez es sencillo si nos acostumbramos a no desear tantas cosas, o por lo menos, no desear cosas realmente no necesarias para el desenvolvimiento de la misma vida. También tenemos que acostumbrarnos a no pre-ocuparnos por nuestros futuros, sino que debemos es ocuparnos de nuestros crecimientos espirituales, porque si buscamos primeramente el Reino de Dios y SU JUSTICIA, pues lo demás se nos otorgara por añadidura. Coloqué en mayúscula 'SU JUSTICIA', porque siempre debemos estar conscientes que nuestro Amoroso Padre Dios siempre habrá de proveernos aquello que nos hemos ganado, por lo que es condición sine qua non, para alcanzar El Reino de nuestro Amoroso Padre Dios, que nos esforcemos por Conocerle, para luego Alcanzarle. Nuestro Amoroso Padre Dios ES EL SUMO JUSTO JUEZ, por lo que consecuentemente da más a aquellos que se esfuerzan y menos a los que no se esfuerzan.
Por lo demás, estoy altamente consciente de esto que les he escrito y, consecuentemente, de ahora en adelante procuraré no dejarme abrazar por el tedio de la cotidiana vida, en donde mis preocupaciones parecen superfluas y me esforzaré por ser responsable, pese a lo aburrido de mis ocupaciones, porque "Competir en Buenas Acciones" es procurar hacer cada día mejor las tareas que se nos asignan, por muy sencillas y aburridas que nos parezcan, sabiendo que nuestra recompensa nos La Otorgará nuestro Amoroso Padre Dios, a Su Tiempo.
Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo
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