En la famosa novela de
Cervantes -“El Ingenioso Caballero Don Quijote de la Mancha”- se desarrolla una
mítica lucha entre el hidalgo y unos molinos de viento, que a los ojos del
senil caballero se asemejaban a feroces gigantes, a quienes decidió hacerles batalla
y quitarles a todos las vidas. Hermosamente Don Quijote de La Mancha afirma
que: “…ésta es buena guerra, y es gran servicio de Dios quitar tan mala
simiente de sobre la faz de la tierra”.
Para todos los lectores
de Cervantes, “luchar contra molinos de viento” significa “pelear contra
enemigos imaginarios”, sin embargo, sería importante revaluar la percepción del
senil hidalgo, porque quizás los enemigos, aunque no sean visibles, pudieran no
ser imaginarios.
En la historia de la
humanidad siempre prevaleció la profunda atracción por lo oculto y
sobrenatural. La existencia de un mundo invisible nos ha llamado tanto la
atención que podemos asegurar que hasta los agnósticos han llegado a tenerle
miedo a los espíritus. Para algunos, estos espíritus no son más que almas de
personas fallecidas o fantasmas. Para otros, los espíritus son tanto las
fuerzas del bien como las fuerzas del mal, ambas luchando por ganar los
servicios del hombre. La mayoría de las elucubraciones respecto al mundo
espiritual parecen haladas por los cabellos, puesto que no hay nada más
desconocido que aquello que hay en el más allá. Sin embargo, yo también me
arriesgaré a elucubrar un poco acerca de esos ‘gigantes imaginarios’, que
parecieran realmente existir, y contra los que realmente debemos luchar.
JUGANDO CON GENIOS
Un verso del Corán
exclama: “¡OH COMUNIDAD DE GENIOS Y HUMANOS! ¿Acaso no os llegaron Mensajeros
surgidos de entre vosotros que os comunicaron Mis Versículos y os advirtieron
de la llegada de éste Día (del Juicio) para vosotros?" –(Corán 6:130 /
Sura 55)-, verso que nos hace suponer que no estamos jugando solos en el Juego
por nuestro Mundos.
Se denomina ‘genios’
(en árabe: djinn o yinn) a un tipo de espíritus, que habitan la tierra junto
con nosotros –los seres humanos-. El Corán indica que estos ‘entes’ fueron
creados por Dios, al igual que a los Ángeles y a los humanos. Según la mitología
musulmana los djinns poblaron la Tierra antes que el hombre y fueron los
primeros seres capaces de razonar. Su única finalidad es la de adorar a Dios y,
al igual que los humanos, tienen libertad de elección, por lo que muchos
tomaron el camino del mal, como los ‘ifrits’ (espíritus paganos al servicio de
Iblis o satanás).
Según éstas mismas
creencias, cada vez que nace un humano también surge su ‘compañero’ o ‘qarin’,
que seguirá́ al humano el resto de su vida. El qarin es un djinn que ALIENTA la
maldad en las personas, pero también puede ser ‘domesticado’ para ayudar al
hombre a hacer el bien y seguir la Voluntad de Dios. De hecho, en el Corán hay
un capítulo titulado ‘Los Genios’ –(capítulo 72 / sura 40)-, en donde se nos
dice que Mahoma también tenía su propio djinn, pero éste fue convertido al
islam con ayuda de Dios.
En el párrafo anterior
les coloqué en mayúscula la palabra ALIENTA porque, aunque la palabra árabe
‘yinn’ proviene del verbo ‘yanna’, que significa ‘esconder u ocultar’, para significar
que los genios son invisibles, según algunos exegetas del Corán, la palabra
‘yinn o djinn’ se puede traducir como ‘aquel que susurra o alienta en lo oculto’,
dado que éste es el único poder que tienen estos seres: SUSURRARNOS.
Todo lo anterior nos
hace suponer que los yinn no son ni buenos ni malos sino que sólo son seres que
han sido colocados a nuestra vera para alentarnos a hacer lo bueno o lo malo,
pero ocurre que, como nuestras necesidades materiales nos hacen desear entonces
el djinn que nos acompaña nos susurra lo que debemos hacer para obtener aquello
que deseamos. Pero al yinn no le afecta el método –bueno o malo- que nos
recomienda, en consecuencia somos nosotros los que deberíamos evaluar si lo que
vamos a hacer para obtener algún bien material es bueno o es malo y actuar
consecuentemente. Esto es lo que se conoce como Libre Albedrío. Evidentemente,
en el Juego por nuestros Mundos debemos escoger lo bueno y desechar lo malo,
pese a que nuestros genios nos estén alentando a lo contrario.
ELUCUBRACIONES
Respecto a los genios,
muchos han elucubrado a través de la historia. El Corán, por ejemplo, nos dice:
“Hemos
creado al ser humano de un barro seco, procedente de un lodo seco y maloliente.
Y creamos a los genios anteriormente (antes que al hombre) de fuego ardiente” -(Corán
15:26-27 / sura 54)-. Puesto que fueron creados de ‘fuego ardiente’ podemos
suponer que tienen una naturaleza
arrebatada, volátil, como el fuego, de allí que históricamente se les
considere malvados, al relacionarlos con el fogoso infierno. Esta volatilidad
ha hecho suponer a otros que los genios son de personalidad traviesa y bromista, y comparan algunas
de sus manifestaciones con los denominados ‘poltergeist’ (‘espíritus
escandalosos’). Algunos otros dicen que, existen djinn que son capaces de
adoptar formas de animales como gatos, serpientes, alacranes, enormes canes
negros o chacales o cualquier otra forma de nuestro acervo imaginario. El
temperamento volátil, que suponemos tienen los genios, es lo que nos hace
pensar que se pueden enfurecer con gran facilidad y consecuentemente se
desquitan provocando tormentas de arena, causan pesadillas a las personas o
propagan epidemias en las zonas urbanas. Incluso, si la gente no es lo
suficientemente precavida, son capaces de poseer sus cuerpos y obligarlas a
hacer actos deshonrosos.
Un hadiz (compilaciones
de los ‘dichos y acciones de Mahoma, relatadas por sus compañeros’) nos dice
que Mahoma comentó que los Ángeles fueron creados de la Luz, los genios del fuego
sin humo y los humanos del barro. No tenemos certeza de si esa información se
la dio el Arcángel Gabriel o –sin querer ofender- fue una elucubración de
Mahoma. En el Corán tampoco se nos aclara que podemos pensar acerca de aquellos
humanos que parecen no tener alma. Evidentemente fueron creados del barro
–porque son visibles-, pero también podemos suponer que si un genio puede
adoptar forma de animal entonces pudiera adoptar forma humana. Elucubrando un
poco a mi modo y valiéndome del conocimiento que he intentado esgrimir, pienso
que es posible que el yinn que nos asignaron al materializarnos en este mundo
por primera vez es el mismo que nos asignan cada vez que reencarnamos.
Siguiendo esta misma premisa, podemos inferir que ese genio que nos acompaña en
la actualidad es o muy bueno o muy malo según lo hayamos venido educando, en
las muchas vidas que hemos vivido. En este orden de ideas, podemos decir que
una persona mala es aquella que no ha sabido educar a su genio y
consecuentemente esa persona observa comportamientos que parecen diabólicos,
porque el genio que le susurra es en extremo malvado. Luego, no es culpa del
genio sino de la persona que no lo ha sabido educar para procurar el bien y
aborrecer el mal. Quizás por esta razón algunos seres humanos parecen ser unos
desalmados, porque se encuentran a merced de sus genios, los cuales son malos
porque no los han sabido educar.
El capítulo Los Genios
(72) / Al-Yinn (40) narra cómo algunos genios oyeron recitar al Mensajero de
Dios el Corán y llegaron a creer en El Mensaje. De manera que, de este sura
podemos concluir que, si prestamos alta atención al Mensaje Divino, por muy
malos que seamos, podemos alcanzar la Misericordia y Clemencia de nuestro
Amoroso Padre Dios. Dicho con otras palabras, si los genios (que hayan sido mal
educados en vidas pasadas) pueden reeducarse para que sean buenos, con mucha
más razón los humanos que observen comportamientos diabólicos –aupados por sus
genios mal educados- pueden convertirse de su maldad y lograr ser grandes
santos. Consecuentemente, los humanos que parecen desalmados, que por flojos estén jugando para el equipo de
los malos, podrán cambiarse al equipo de los buenos si se esfuerzan. La clave
está en dominar nuestros genios y no permitir que ellos nos dominen con sus
leves susurros. Espero que ya tengan claro que, el equipo de los buenos somos
los que estamos ‘compitiendo en buenas acciones’ –Equipo de nuestro Amoroso
Padre Dios- y el equipo de los malos son los que están ‘compitiendo en malas
acciones’ –equipo de satanás-.
Parece quedar claro
que, los genios que han sido mal educados a acumular bienes son los que le
susurran a su compañero –el humano- que sea avaricioso. Los genios que han sido
mal educados a creerse más que los demás son los que le susurrarán a su
compañero –el humano- que sea soberbio… Los genios que han sido mal educados a
amar los bienes materiales pues le susurrarán a su compañero –el humano- que se
olvide de Dios o que a lo menos no lo ame más que a los bienes materiales. En
esto se resume el Juego por nuestros Mundos: REEDUCAR A NUESTROS QARIN PARA QUE
AMEN MÁS A DIOS QUE A LAS COSAS MATERIALES.
EXISTEN Y HACEN SU
TRABAJO
Hace un rato llamé a mi
mami para saludarla y, mientras hablábamos de lo alejada que la humanidad toda
esta de Dios. Como yo comentaba que este alejamiento de Dios nos estaba
llevando al borde del abismo existencial y que probablemente una guerra era lo
que seguiría a esta pandemia, uno de mis hermanos que vive con ella se molestó
y me increpó recomendándome que no vea más noticieros para que no esté pensando
en esas absurdeces y que me dedique a vivir procurando compartir con la
naturaleza (pasear por los bosques, playas, etc) para que con mi palabra no se
haga realidad la guerra. Su planteamiento es válido: LA PALABRA TIENE PODER y
si todos en el mundo estamos pidiendo que haya una guerra pues ésta con
seguridad sucederá. Pero resulta que yo no estoy pidiendo que haya una guerra,
sólo estoy avisando que por el camino que llevamos -alejándonos cada vez más de
Dios- con seguridad cosas hasta peores que una guerra sucederán.
Yo intenté departir con
mi hermano pero al final esto no fue posible porque se enfrascó en sus ideas
acerca del ‘poder de la palabra’ y no me dejó aclararle el por qué estoy
obligado a hablar de una posible guerra. El caso es que estoy obligado a
informar que si no rectificamos nuestro desvariado caminar aquellas cosas a las
que tememos con seguridad ocurrirán. También intenté aclararle que, no porque
cerremos los ojos ante la realidad que nos agobia ésta desaparecerá. El hecho
de que todos –menos dos- en el planeta dejemos de pensar en una guerra no
quiere decir que no ocurrirá, porque basta con que sólo dos líderes de dos
potencias nucleares no se pongan de acuerdo en algo para que estalle la guerra.
Yo me tomo muy en serio
los dones que se me confirieron cuando me confirmaron, sobre todo el de
profeta. Profeta no es aquel que adivina el futuro. Profeta es aquel que
anuncia –la Buena Nueva- y denuncia los improperios que el hombre comete contra
su propia humanidad, al no procurar hacer la Voluntad de nuestro Amoroso Padre
Dios. La mayor ofensa que el hombre comete contra su propia humanidad es no
velar por el desenvolvimiento pleno de la vida misma y si yo no denuncio que
tenemos en la puerta la posibilidad de una guerra cómo se enteran aquellos que
viven alejados de Dios, escondidos en sus propios torreones, que dos líderes de
potencias nucleares están a punto de pulsar el botón rojo. Yo lo denuncio no a
los fines de que ocurra sino para pedirles que procuren acercarse a Dios con la
oración y se conviertan de sus malos caminos, y también para decirles que está
en las manos del hombre el evitar que una guerra ocurra, porque si, además de
orar para que no ocurra una guerra, gran parte de la humanidad sale a la calle
a decir que no están dispuestos a ir a una guerra sólo porque dos pendejos no
se ponen de acuerdo entonces con seguridad esos dos pendejos tendrían que
olvidarse de sus planes macabros.
Les comento acerca de
la conversación que tuve con mi hermano porque para mí nada es por casualidad
sino que todo es Providencia. Estoy claro que he tenido que comentárselos porque
ustedes también deben saber que los demonios existen y hacen su trabajo. Son
los genios los que mueven a los líderes mundiales a la soberbia y les susurran
probar su valía así sea quitándole la vida a sus ciudadanos. Pero claro, como
la gran mayoría de la humanidad se encuentra encerrada en sus propios
torreones, compartiendo por la naturaleza, bailando en discotecas, viendo
televisión –pero no las noticias-, a todos les parece que en el planeta todo
está bien, que esto de la pandemia es pura coba y que todos los líderes de las
potencias nucleares están tomándose un café y departiendo amigablemente. Déjenme
decirles que, son los mismos genios quienes les hacen creer que si cierran los
ojos nada malo ocurrirá. Resulta que, no porque tú no creas que el diablo
existe quiere decir que no existe. No porque cierres los ojos ante tu realidad
quiere decir que ésta desaparecerá. No porque tú no seas musulmán quiere decir
que los genios no existan.
SIMPLES SUSURROS
En cualquiera de las
religiones que practiques te han hablado de los genios, sólo que el musulmán los
conoce como genios, el hinduista los conoce como asuras, el judío los conoce
como shedim y la gran mayoría de la humanidad los conoce simplemente como
demonios. Todos son el mismo musiú pero con diferente cachimbo. De hecho, en
todas las religiones los demonios tienen sus jerarquías y pese a que el demonio
mayor tiene diferentes nombres (iblis, satanás, diablo,…), todos los demonios
menores hacen lo que el demonio mayor hace: SIMPLEMENTE SUSURRAR. Somos
nosotros los que ejecutamos el mal que los demonios nos susurran.
¡Simplemente susurrar!
Pero el mismo satanás encontró la forma de desvanecer los molinos de viento de
nuestra realidad. Satanás logró hacernos creer que él no existe y si no existe
pues no hay nada que combatir y mucho menos simples susurros. Y se ríe satanás
de nuestras incredulidades, hasta el punto de que en algunos momentos permite
que alguno de sus secuaces invada a algún desdichado cuerpo, propiedad de algún agnóstico,
intentando meternos miedo, demostrando tener un poder que sólo tiene en
aquellos que no creen. Este miedo ha movido a muchos a cerrar los ojos para no
ver que los demonios existen.
Otras veces satanás
logra que nos olvidemos de sus susurros transformándose en algún hermoso
cuento, en donde algún genio le concede deseos a algún desamparado joven. El
mejor ejemplo de estos cuentos es “Aladín y su lámpara maravillosa”, que forma
parte de la recopilación literaria de la época medieval conocida como “Las mil
y una noches”. Pocos saben que este bello cuento tiene su origen en una extraña
historia acerca del rey Salomón, quien reino a Israel entre los años 970 y 930
a.C. Es el mismo Corán quien nos dice que Salomón tenía a su servicio a los
genios, quienes le obedecían por mandato de Dios y crearon para él grandes
templos. También nos dice que Salomón tenía el don de hablar con los animales,
porque conocía la lengua de los genios. –(Corán 27:17, 38:40, 34:12-14)-.
Quizás algunos de ustedes han leído acerca del Grimorio de Salomón, en donde se
nos señala que Salomón encerraba genios en botellas y no los dejaba salir hasta
que no realizaran para él algún servicio. Pues, con el paso del tiempo satanás
logro que la historia de Salomón se convirtiera en cuentos, para así
convencernos de que él no existe y mucho menos para servirnos.
Satanás también ha
logrado que consideremos demonios a aquellos que se dedican a combatirle. En la
sura ‘Los Poetas’ (capítulo 26 / sura 47) se nos deja ver que ciertos
habitantes de La Meca afirmaban que Mahoma era un poeta y que el Corán era la
obra de un poeta. Resulta que, la gente de La Meca asociaba a los poetas con
los genios y los consideraban como semejantes a los adivinos o brujos, prácticas
que el mismo satanás ha susurrado que son demoníacas. De nuestro Amado Yeshuá
se decía que expulsaba demonios por órdenes de satanás, el mismo satanás que en
nuestros tiempos ha logrado que se considere loco o a lo menos pendejo a
aquellos que pretendan rendirle culto a dios. Por eso en nuestros tiempos son
muy pocos los que tienen el valor de declararse creyente, simplemente por
evitar ser motivo de burla o de escarnio.
Y he aquí nuestra
triste realidad, dejamos de pelear contra los molinos de viento porque
comenzamos a creer que eran el producto de nuestra imaginación. Todo esto lo ha
logrado satanás con simples susurros, sin forzarnos. Satanás nos ha susurrado
que a Dios no vale la pena seguirlo y mucho menos servirle, porque es un Dios
que solo está pendiente de nuestros errores para castigarnos. Con simples
susurros satanás ha logrado que el hermoso Juego por nuestros Mundos se haya
convertido en el caos que hoy en día estamos viviendo. Por cierto que mi
hermano me regaño porque yo insisto en que es un juego, creo que aún no comprende
que hay juegos muy serios como los JJOO.
A MANERA DE JONÁS
Muchos de ustedes me
dirán: ¿Y qué papel juega Dios en todo este juego que se ha convertido en un
caos? Y tienen razón en preguntar porque pareciera que no hace nada y
simplemente deja que satanás logre todos sus cometidos. Yo también me he
quejado mucho al respecto, porque evidentemente las acciones portentosas de
nuestro Amoroso Padre Dios son prácticamente nulas en nuestros tiempos y los
susurros de satanás son altamente abundantes.
A manera de Jonás
muchas veces me he quejado al ver el caos en que se ha convertido el hermoso
Juego por nuestros Mundos, pero al igual que Jonás siempre he tenido que
reconocer que nuestro Amoroso Padre Dios Juega Hermosamente Su Papel, puesto
que debe intervenir muy poco para que nosotros hagamos méritos con nuestras
acciones.
Desde el principio del
Gran Juego –cuando nos materializaron- satanás nos susurró que Dios no quería
que nosotros fuéramos como Él y nos convidó a desobedecerle. –(Génesis 3)- y
fuimos nosotros los que decidimos desobedecer. Entonces tomamos aquello que se
nos prohibió. Y pareciera que Dios no estuviera consciente de la primera falta
del hombre, porque narran las Escrituras que mientras Dios se paseaba por el
huerto decidió hablar con Adán y al no verlo preguntó: “¿Dónde estás tú?”. Para los que conocen las Perfecciones Divinas
está pregunta de Dios da risa, porque comprendemos que una de las principales
Perfecciones de nuestro Amoroso Padre Dios es Su Infinita Inmensidad, de la
cual deriva otra de Sus Perfecciones: SU OMNIPRESENCIA. Luego, si es el
Omnipresente, queda en evidencia que nuestro Amoroso Padre Dios sabía en dónde
estaba Adán y ciertamente sabía lo que Adán había hecho.
Nuestro Amoroso Padre
Dios hizo esa tonta pregunta sólo para saber lo que en esencia no sabía: ‘la
respuesta de Adán’, la cual ciertamente lo dejó abismado: “Tuve miedo de Ti y
me escondí”. Es evidente que nuestro Amoroso Padre Dios Jugó a la perfección Su
Papel porque evitó intervenir en las decisiones del hombre. Y éste es El Papel Que
Ha Venido Jugando a través de la historia, porque si interviene mucho entonces
evita que el hombre se desarrolle física y espiritualmente. De allí que, la
intervención de nuestro Amoroso Padre Dios, en el Juego por nuestros Mundos, es
muy parecida a la de satanás: NOS SUSURRA LAS COSAS QUE NO DEBEMOS HACER, pero
somos nosotros los que decidimos, según el libre albedrío, si hacemos lo que
satanás nos susurra o hacemos La Voluntad de nuestro Amoroso Padre Dios. Y que
nadie diga que no sabe cuál es La Voluntad de nuestro Amoroso Padre Dios, porque
ciertamente ha sido susurrada tan fuertemente que bastante se ha escrito al
respecto.
En este orden de ideas,
es concluyente que, no es Dios quien debe evitar que surja una guerra, sino que
somos nosotros los que debemos evitar –aún a costa de nuestras vidas- participar
en la masacre que satanás le ha pedido a nuestros líderes políticos que
ejecuten. Somos nosotros los que debemos salir a las calles a gritarle a
nuestros torpes gobernantes que no vamos a matar a nuestros hermanos
simplemente para que nuestro gobernante demuestre su torpe valía.
Para terminar,
permítanme aclararles que, la Omnipresencia de nuestro Amoroso Padre Dios
también significa que Dios está en todas las cosas y todas las cosas están en
Dios, consecuentemente todo lo que existe lo hace en Dios y tiene en Dios su
origen. Esto se los aclaro porque, tenemos que comprender que hasta satanás
tiene su origen en Dios y consecuentemente depende de Dios, por lo que se hace
evidente que nunca podrá hacer algo si nuestro Amoroso Padre Dios no se lo
permite. NUESTRO AMOROSO PADRE DIOS ES CONSCIENTE DE TODO LO QUE OCURRE Y SI
COSAS MALAS OCURREN ES PORQUE LAS HA PERMITIDO CON ALGÚN FIN. Las guerras sólo
ocurren cuando nos alejamos mucho de Dios y la única manera de evitarlas es
acercándonos a nuestro Amoroso Padre Dios. Tristemente en nuestros tiempos no
es posible que el hombre se acerque a Dios en colectivo por un simple decreto
real –como en los tiempos de Jonás- así que no les extrañe que los males de la
pandemia sean seguidos de males mayores.
Escrito por: Noel José
Méndez Ydrogo