jueves, 22 de diciembre de 2022

EL CAMINO DEL MEDIO

En estos días una de mis hijas le comentó a su novio que me regalaría por Navidad una botella de whisky. En atención a que mi hija le ha comentado acerca de mi casi extrema inclinación religiosa, su novio se extrañó y preguntó: "¿Tu papá que es tan religioso y toma?". Prontamente mi hija le aclaró a su novio que yo era muy inclinado al culto a Dios pero que no por buscar a Dios dejaba de vivir.  Me alegré mucho al percatarme que lo conversado con mi hija no había caído en saco roto.

El caso es que, muchísima gente, por no decir gentuza, le huye a la vida espiritual por evitar ser arrastrado por un inexistente vorágine de mortificación extrema, el cual les han convencido que es necesario para alcanzar a Dios. Y es que, históricamente, movidos por los susurros de Satanás, los líderes religiosos se han dado a la tarea de convencer a sus feligresías que es necesario vivir dándose golpes de pecho y latigazos en la espalda para lograr alcanzar a Dios. Y no digo que en cierta forma no hayan tenido la razón pero hay que tener cuidado con los extremos. ¡Los extremos siempre son dañinos para nuestro crecimiento espiritual! De allí que, el Arcángel Gabriel le comentó a Mahoma que a nuestro Amoroso Padre Dios "no le agradan los que se extralimitan" -(Corán 7:31 / Sura 39)- y ciertamente la "extrema mortificación" es también una extralimitación.

Sé que, existen evidencias históricas de que muchos alcanzaron la Santidad debido a extralimitarse en la mortificación. El ejemplo más emblemático de estos casos es el de San Juan Bautista, de quien la Palabra Divina nos informa que, además de que vivía en el desierto, "... tenía su vestido hecho de pelos de camello, con un cinturón de cuero a su cintura, y sus comida eran langostas y miel silvestre" -Mateo 3:4)-. El simbolismo de lo comentado por Mateo es muy claro: Juan El Bautista vivía alejado y apartado de todo aquello que pudiera alejarlo de Dios. Juan El Bautista, desde muy niño se esforzó por evitar cualquier forma de apego material. Luego, en el caso de Juan El Bautista podemos entenderlo, tanto cuanto, "... si queréis aceptarlo, este Juan era la reencarnación de El Gran Profeta Elías" -(Mateo 11:13)-,  por lo que, consecuentemente, después de haber alcanzado un puntaje positivo tan alto en sus vidas pasadas, lo que le mereció ser asunto a los Cielos -(2Reyes 2:11)-, pues era muy lógico que evitara a toda costa embelesarse de las cosas materiales, a fin de no perder ninguno de los méritos alcanzados en vidas pasadas. Pienso que es lo mismo que ocurrió con todos aquellos Santos que procuraron alejarse de los deleites del mundo, para evitar embarrarse, con lo cual habrían perdido muchos de los méritos alcanzados en vidas pasadas. 

En los inicios de su búsqueda de Dios, El Gran Iluminado Siddhartha también pensaba que la única forma de acercarse a nuestro Amoroso Padre Dios era mediante la mortificación extrema, por lo que le dedicó gran parte de su vida al ayuno extremo, a la auto flagelación o maltrato físico, ... al desprecio absoluto de las cosas materiales. Sin embargo, todos estos grandes esfuerzos por despreciar las cosas materiales no le ayudaron a acercarse a Dios, sino que por el contrario parecía sentirse más alejado de Dios. Molesto por ésta sensación de abandono o lejanía de nuestro Amoroso Padre Dios, cierto día Siddhartha decidió entregarse a la muerte y se sentó en medio de las enormes raíces de una higuera, mientras le decía a Dios: "¡De aquí no me levantaré y no comeré nada hasta que Tú decidas revelárteme!". Ocurrió entonces que, pasado pocos días, Siddhartha pudo observar y escuchar las palabras de un padre, quien le enseñaba a su hijo a afinar las cuerdas de un arpa, diciéndole: "Ni tan suave que no suene ni tan fuerte que se rompa". Con éstas sencillas palabras, Siddhartha comprendió que, para alcanzar a Dios debemos evitar los extremos de la mortificación y del hedonismo, o lo que es lo mismo: ¡Debemos disfrutando de los bienes materiales pero sin enviciarnos con estos!!!

Nuestro Amado Yeshuá comprendía lo concluido por Siddhartha, por eso, con Su Ejemplo de Vida, nos Dejó Señales de cómo deberíamos vivir. Salvo por los necesarios acontecimientos de Su Pasión y Muerte, nuestro Amado Yeshuá no se extralimitó ni en la mortificación ni en el hedonismo. Nuestro Amado Yeshuá asistía a fiestas -(Juan 2)-, disfrutaba de tomar buenos vinos y de buenas comidas, tanto que, según nos cuenta Él Mismo, muchos pensaban de Él que era un borracho y un comilón -(Mateo 11: 18-19)-.  Claro que, nuestro Amado Yeshuá también nos dejó en claro que, la mortificación también era necesaria, pero indicándonos que, como decía Salomón, "¡TODO TIENE SU TIEMPO!!!", por lo que, mientras el novio esté con sus invitados no es lógico que ayune -(Marcos 2:18-20 y Eclesiastés 3)-.  De manera que, evidentemente es preciso que hallemos un equilibrio entre la práctica de la mortificación corporal y el disfrute de las 'cosas materiales', comprendiendo que, además de que debemos evitar el abuso de las cosas materiales, debemos compartir sabiamente nuestro tiempo, dedicándole tiempo al disfrute de los 'bienes espirituales' y al disfrute de las 'cosas materiales', equilibradamente. Y no digo 'bienes materiales' porque hay cosas materiales que si no procuramos darles un buen uso pueden convertirse en 'males materiales'.

NOBLE CAMINO ÓCTUPLE  

Siddhartha comprendió entonces que, la ‘abstracción meditativa’ o ‘dhyana (meditación contemplativa / La etimología de ésta palabra hace referencia a ‘aquello que disipa las tinieblas), era el camino correcto hacia el despertar, ya que el ‘ascetismo extremo’ no funcionó. Siddhartha descubrió lo que en el budismo se conoce como ‘camino medio’, una senda de moderación, lejos de los extremos del hedonismo (búsqueda de placer) y de la mortificación. Esto lo llevó a descubrir el ‘Noble Camino Óctuple’, así llamado y descrito por el Buda Gautama en su primer discurso.

Conforme al budismo, en el momento de su ‘despertar’, Siddhartha llevó a cabo una comprensión completa sobre la causa del sufrimiento y cómo eliminarlo. A esta comprensión se le conoce como las ‘Cuatro Nobles Verdades’, que son los pilares sobre los que se apoyan las enseñanzas budistas. Al llegar a su ‘iluminación’, Siddhartha comprendió que lo que era una ilusión era ‘el mundo’ y no Dios. Comprendió que ya no pesaba sobre él la ilusión del falso yo o Anatman (ego sin sustancia real), en consecuencia, Siddhartha había trascendido el espacio y el tiempo, la vida y la muerte. ¡Para él todo se volvió una ilusión! En pocas palabras, comprendió que para detener el eterno girar de la rueda del Samsara (‘Errante’ / Es el ciclo de nacimiento, vida, muerte y reencarnación), era necesario dominar las ‘Cuatro Nobles Verdades’, a fin de alcanzar el supremo estado de liberación o Nirvana (‘extinción o cesación’ / Estado de liberación tanto del sufrimiento como del ciclo de renacimientos). Buda describió al nirvana como la perfecta paz de una psique (‘alma o espíritu’ / Conjunto de capacidades, funciones y estados de la persona, que controla el pensamiento, la emoción y la personalidad), que está libre de todo tipo de: ignorancia, avidez, odio y otros estados dolorosos o ‘insalubres’ para la psique.

Las Cuatro Nobles Verdades, descritas por Siddhartha en su primer discurso son: primero, el ‘mundo es sufrimiento’, segundo, éste ‘sufrimiento deriva de los deseos humanos’, tercero, el único camino hacia la salvación pasa por la ‘renuncia VOLUNTARIA a ese deseo’ que te causa sufrimiento, ‘la salvación se consigue por la vía de los Ocho Nobles Principios’, o como lo afirmó Siddhartha, el ‘Noble Camino o Sendero Óctuple’, los cuales son: uno: la ‘comprensión’ recta, dos: el ‘pensamiento’ recto, tres: la ‘palabra’ recta, cuatro: la ‘acción’ recta, cinco: el ‘medio de existencia’ recto, seis: el ‘esfuerzo’ recto, siete: la ‘atención’ recta y ocho o óctuple: la ‘concentración’ recta. Cuando el verdadero creyente procura seguir estos nobles senderos se consigue con El Camino del Medio, que abre las puertas a una existencia equilibrada. Es el Camino que conduce al nirvana, al cual se llega tras el agotamiento del karma. Es decir, al lograr entrar en el Camino del Medio se logra detener el girar de la rueda del Samsara, o ciclos existenciales a veces llenos de tantos sufrimientos.

Siddhartha descubrió que ¡EL SUFRIMIENTO ES TU ELECCIÓN! ¡NO ES UN CASTIGO!, tanto cuanto el origen del SUFRIMIENTO está en los DESEOS que provienen del ego, tales como la sed egoísta de ser, de existir, de poseer, el apego a quienes deseamos, los placeres de los sentidos, la riqueza, la fama, el poder, los ideales, las opiniones y pare usted de contar. Por eso nuestro Amado Yeshuá decía: “Bienaventurados los pobres”, porque el pobre evangélico, aquel de quien nuestro Amado Yeshúa habla en las bienaventuranzas, es aquel que ¡NO DESEA NADA! El pobre de las bienaventuranzas, es aquel que al no desear nada más allá de lo que tiene, será feliz con lo que tiene, por eso es un bienaventurado.

Siddhartha nos recomendó que, para extinguir el sufrimiento debemos seguir el Noble Camino de los Ocho Senderos o simplemente Sendero Óctuple, que consiste en ocho principios o consejos que se deben comprender para desarrollarse material y espiritualmente, según las capacidades y al ritmo de cada creyente. Su finalidad es el desarrollo y el perfeccionamiento de: la conducta ética, de la disciplina mental y de la sabiduría. Y a fin de lograr estos objetivos, les recomienda tomar como principios de vida las recomendaciones de no dañar criaturas vivas intencionalmente, no tomar lo que no te es dado, no mantener una conducta sexual incorrecta, o dañina con otros o contigo misma, no hablar de manera dañina, como por ejemplo mentir, hablar con rudeza, o con ostentación, o de manera vana, no tomar intoxicántes, que alteren la mente y te pongan en riesgo de evitar cumplir con las otras recomendaciones.

La mayoría de los verdaderos hinduistas, incluyendo a los budistas, han llegado a la conclusión de que, al nacer, todos los seres vivos se montan en una rueda, una especie de tío vivo de un parque de diversiones, que no es tan divertida, a la cual llaman Samsara. Esta no es más que el ciclo constante de nacer, vivir y morir, para volver a nacer y continuar nuevamente con el ciclo. Según Siddhartha, la única forma de bajarse de esa rueda, en otras palabras, la única forma de no reencarnar, es parecerse a Dios, a través del desarrollo y perfeccionamiento de los tres principios del adiestramiento y disciplina budistas, a saber, la sabiduría, la conducta ética y la disciplina mental, los cuales son los PRINCIPIOS CAPITALES de los ocho principios, senderos o consejos que recomendó Siddhartha, se deberían seguir para alcanzar el nirvana.

El principio de la sabiduría implica seguir los senderos de la Recta Comprensión y el Recto Pensamiento. La Recta Comprensión es la comprensión de las Cuatro Nobles Verdades (el mundo es sufrimiento’, éste ‘sufrimiento deriva de los deseos humanos’, el único camino hacia la salvación pasa por la ‘renuncia VOLUNTARIA a ese deseo’ que te causa sufrimiento, ‘la salvación se consigue por la vía de los Ocho Nobles Principios). La comprensión de estas Nobles Verdades, es la comprensión de la ley de la causalidad, que les recuerda que todo lo que les ocurre tiene su CAUSA en algo que lo accionó. Comprender la Cuatro Nobles Verdades nos debe hacer conscientes de la existencia del karma, además de comprender el principio de la impermanencia, o lo que es lo mismo, comprender que TODO ES PASAJERO, dado que TODO LO MATERIAL es una ilusión. El Recto Pensamiento es pensar con desapego o renunciamiento y no con odio o violencia, esto es, con SABIDURÍA, evitando la ignorancia. Evidentemente, para evitar la ignorancia es preciso abandonar la flojera y leer, investigar y profundizar todo aquello que les conduce a Dios. ¡Solo así podrán crecer espiritualmente!

La Conducta Ética implica seguir los senderos de la Recta Palabra, la Recta Acción y los Rectos Medios de Vida. La conducta ética, está basada en la vasta concepción del amor universal y la compasión hacia todos los seres vivientes, lo cual constituye el fundamento de la enseñanza del Buda. ¡Si amas toda la creación la tratarás con respeto! La Recta Palabra es ABSTENERSE de emplear formas de lenguaje erróneas y perniciosas, de hablar negligentemente, de mentir, difamar, calumniar o dañar a otros, y PROCURAR cultivar las palabras amistosas, benévolas, agradables, dulces, significativas y útiles. La Recta Acción es cultivar una conducta moral honorable y pacífica, absteniéndose de matar, robar, relaciones sexuales ilegítimas y llevar a cabo tratos deshonestos. Los Rectos Medios de vida, lo cual mueve a ganarse la vida de forma honorable, irreprochable e inofensiva, evitando cualquier profesión que pueda ser nociva de alguna manera para otros seres vivientes.

El tercer principio capital, para el desarrollo y perfección de la disciplina budista es la Disciplina Mental, la cual, para alcanzarla, debemos seguir los senderos del Recto Esfuerzo, la Recta Atención y la Recta Concentración. El Recto Esfuerzo implica evitar los malos pensamientos y si éstos llegasen a surgir pues esforzarte por apartarlos de la mente, procurando cultivar el surgimiento de buenos pensamientos y esforzándose por mantener presentes en la mente los buenos pensamientos ya surgidos. La Recta Atención implica los Cuatro Estados de Atención Mental. El primero, prestar diligente atención al cuerpo, el segundo, prestar diligente atención a las sensaciones y a las emociones, el tercero, prestar diligente atención a las actividades de la mente y el cuarto, prestar diligente atención a las ideas, pensamientos, concepciones y cosas. La Recta Concentración, les conducirá a las cuatro etapas de la meditación ascética. En la primera etapa, es preciso abandonar los deseos y pensamientos apasionados e impuros. En la segunda etapa, se espera que, al desaparecer los deseos y pensamientos apasionados e impuros, se desarrolle la tranquilidad y la ‘fijación unificadora de la mente’. Es decir, ¡alcanzarán la verdadera paz existencial! En la tercera etapa, surge la ecuanimidad (‘imparcialidad o neutralidad / Facultad de pensar y juzgar con imparcialidad) consciente, que les permite pensar y juzgar con imparcialidad, todos los acontecimientos de la vida, dando respuestas certeras a cada acontecimiento que les toque vivir. Hasta que finalmente logran la cuarta etapa, en donde desaparecen todas las sensaciones que originan el sufrimiento, permaneciendo en un estado de ecuanimidad y lucidez mental perfectos.

PARA VIVIR HAY QUE TOCAR EL BALÓN

A pesar de que comprendo plenamente a los anacoretas, para mí es evidente que la única forma de figurar en cualquier juego es jugando como verdaderos expertos. Luego, ¿cómo llegaremos a ser expertos si nunca tocamos el balón? Una de las lecciones que aprendí, de las experiencias de vida de nuestro Amado Yeshuá, la resume perfectamente Pablo en su frase: "Todo me es permitido, pero no todo me conviene; todo me es permitido, pero no todo me edifica" -(1Corintios 10:23)-. Pablo nos recuerda que hemos venido a jugar un hermoso pero muy serio juego, en donde todo nos está permitido, pero debemos mantenernos vigilantes porque no todo nos conviene y no son muchas las cosas que nos ayudan a crecer espiritualmente, lo cual es lo que debemos procurar.

Suele ocurrir que, muchos creyentes son movidos a idolatrar a los profetas que esbozaron los principios religiosos sobre los cuales se fundamenta la religión que practican, evitando así que veamos su humanidad. Al colocar un velo sobre la humanidad del profeta se nos imposibilita aceptar que ellos eran como cada uno de nosotros, con los mismos deseos de cosas materiales que nosotros, sólo que con un deseo mejor fundamentado de cumplir con La Voluntad de nuestro Amoroso Padre Dios. La conciencia plena de que Dios Existe es lo que movió a los Profetas a procurarle. Pero ésta conciencia no les impedían sufrir de deseos mundanos, puesto que ERAN HUMANOS. Lo que diferencia a los Profetas del resto de los mortales no es que sean dioses, sino que se esfuerzan muchísimo más que el resto por discernir acerca de la conveniencia de los 'bienes materiales', tanto en la cantidad como en el tiempo de uso.

De manera que, beber licores no es malo, por lo que ciertamente está permitido. Lo que no está permitido es que bebamos licores hasta dejar de ser nosotros mismos y perder la conciencia de nuestra dignidad de hijos de Dios. Consecuentemente, cuando nos inviten a beber licores hagamos conciencia de la cantidad de licor que aguanta nuestro organismo y bebamos la mitad de la cantidad de licor que solemos soportar, para que así no nos convirtamos en los payasos de la fiesta. También tomemos conciencia de que las bebidas alcohólicas en exceso pueden dañar nuestra salud y es nuestra obligación cuidar la salud de nuestros cuerpos. 

Si evitamos beber licor, tener sexo, comer exquisitas comidas, … vivir disfrutando de todo los 'bienes materiales', entonces ¿cómo nos haremos expertos en el Juego por nuestros Mundos? ¿Cómo lograr hacernos profesionales del futbol si nunca tocamos el balón? ¿Cómo descubriremos nuestros límites para evitar extralimitarnos? ¿Cómo ejercitarme en alejarme de los vicios si no me permito probar los bienes materiales que pudieran enviciarme? Yo entiendo que la mejor vía de evitar los vicios es evitar probar los bienes materiales, pero, como les comenté, eso es como entrar al campo de juego y evitar tocar el balón. 

Lo que yo entiendo es que debemos evitar aquello que produce en nosotros el vicio con mucha facilidad. Hay quienes pueden beberse una caja completa de cervezas sin sentirse mareados, mientras hay quienes con una sola cerveza pierden el sentido. Los segundos deben evitar a toda costa beber, puesto que evidentemente les hace daño. Pero los primeros deben esforzarse mucho por evitar beber porque con seguridad en algún momento caerán irremediablemente en el vicio, o por lo menos con toda seguridad dañarán sus hígados. Beber conmensuradamente es la clave, EVITANDO LOS EXCESOS.   



Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo

domingo, 4 de diciembre de 2022

TAPONEANDO A SATANÁS

Como les he venido comentando, "Con todas estos acontecimientos de vida, de los cuales les estoy escribiendo, he descubierto que YO TAMBIÉN HE VENIDO APRENDIENDO". Y como todavía estoy aprendiendo pues, DEBO QUEDARME ESTACIONADO EN EL LUGAR EN DONDE ME HAN COLOCADO LAS SEÑALES, HASTA APRENDER TODO LO QUE DEBO APRENDER, PARA CRECER ESPIRITUALMENTE. 

En la madrugada de hoy, me desperté con un leve, pero extraño, dolor de cabeza. Digo "extraño" porque, aunque no lo crean, no logro recordar cuándo fue la última vez que me dio un dolor de cabeza. Lo extraño del acontecimiento me hizo esforzarme por descubrir a que se debía tan extraño evento. Entonces exclamé: "El acuerdo era que si subieron el precio no lo compraría". Resulta que, desde hace algunos días, sentía el deseo de comprar unos higos secos, para comer con nueces, y unos frutos secos cubiertos con chocolate, para MANTENERLOS en mi habitación, para consumirlos cada vez que me dieran antojos de algún dulce. En atención a mí deseo, en estos días entré en una manicería y pregunté por el precio de ambos artículos. Los higos secos 20$ y los frutos secos cubiertos con chocolate 12$. Y como no tenía dinero suficiente, para comprar los higos secos, pues entendí que no debo gastar dinero en exquisiteces, puesto que aún seguimos en 'Pruebas Colectivas'.

Ocurrió entonces que, cerca a esos días de truenos, cuando el cuerpo desea tanto una cosa, me depositaron un Bono, bastante sustancioso. Pero como, desde que estoy en estos menesteres, procuro vigilar Las Señales para evitar malas jugadas, pues entendí que esos recursos eran para pagar una deuda de Condominio que tenía pendiente y con lo que me quedó compré algunos alimentos, para la despensa del hogar. Sin embargo, habiendo cubierto ciertas necesidades esenciales, aún me quedó dinero suficiente para comprar los higos secos y los frutos secos cubiertos con chocolate. No obstante, consciente de que aún estamos en 'Pruebas Colectivas', decidí no darle rienda suelta a mis deseos bienes innecesarios. 

Mientras caminaba a casa, con el carrito del mercado realizado, pasó un joven en un carro deportivo, haciendo gala de lo veloz de su máquina. Aunque no soy muy aficionado a los autos, me entró cierta envidia y le dije a mi Padre: "¿No te parece que pareciera que el único que está pendiente de la 'Prueba Colectiva' soy yo? ¿No te parece que pareciera que de el único de quien estás pendiente para aprobar la Prueba es de mí? ¿No te parece que me he ganado algún gustito?". Entonces, entré en una diatriba  con mi Amoroso Padre Dios, acerca de lo asfixiado que me encontraba con mis muchos esfuerzos, a pesar de que ni siquiera mis más cercanos parecieran aplicar el mismo empeño. "¡No puede ser que haya tantos disfrutando de la vida y pareciera que yo fuera el único que se está esforzando por 'Aprobar la Prueba'. ¿Puedes aflojar un poco? ¡ME ASFIXIO!!!". Recordando que me había quedado suficiente dinero, después de cubrir las necesidades esenciales, pensé: "Será que mi Amoroso Padre me Autorizó a comprar esas exquisiteces? Pero, consciente de los susurros de Satanás, decidí proponerle a mi Amoroso Padre Dios, lo siguiente: "Me acercaré a la manicería y si, en estos días de especulación, aún mantienen los precios pues entenderé que me has Autorizado a comprar esas exquisiteces. Pero si subieron de precio, pues no los compraré". 

Resultó entonces que, cuando llegué a la manicería, los higos secos seguían costando 20$, pero los frutos secos cubiertos de chocolate habían subido de 12$ a 16$. Consciente de cuánto dinero tenía en la cuenta, hice una sencilla conversión de las divisas y concluí que podía comprar ambos artículos. De hecho, sin pensarlo mucho, me dí por Autorizado y procedí a pagar, ambos artículos. Cuando llegué a la casa, corrí a mi habitación con los frutos secos cubiertos de chocolate y los guardé, en donde acostumbro a MANTENER, casi ocultos, unos envases de maní, que desde hace un año MANTENGO provisionados de maní, porque me gusta mucho el maní. Durante la tarde de ayer, como me encontraba solo, pues me di una hartazón de frutos secos cubiertos de chocolate, mientras veía películas, en la tv.

RECUERDEN: "SIMPLES SUSURROS"

Perdónenme el largo y, quizás, aburrido preámbulo de éste artículo, pero es que si no les cuento lo que me ocurrió, pues con seguridad no entenderán lo que les quiero dejar como lección de vida. Lecciones que yo he recibido y de las que les dejo constancia, a fin de que, si les sirven, pues puedan también superar las Pruebas. 

Cuando yo era un niño, la empresa que suministra electricidad en mi país, tenía un logo, que era un muñequito, dibujado con rayos de electricidad. A ese muñequito le llamaban Kalisto, por aquello de kilovatios servidos. El lema de esa empresa era: "Kalisto no se cansa ni descansa trabajando para usted". Pues, al despertarme ésta madruga, extrañamente se me vino a la memoria ese lema y seguidamente sentí el leve dolor de cabeza. Y, como les comenté, lo extraño de ese leve dolor de cabeza, me hizo recordar el acuerdo con mi Amoroso Padre Dios. Fue entonces cuando exclamé: "El acuerdo era que si subieron el precio no lo compraría" y, como les comenté, uno de los artículos había subido de precio y, aún así, lo compré. Seguidamente, recordé aquel antiguo lema y exclamé: "Satanás no se cansa ni descansa haciendo lo posible para que cometamos errores. ¡Y esto lo logra con simples susurros!". 

Satanás, durante esos días de truenos, sabiendo que ya había implantado en mí un innecesario deseo, pues se mantuvo cerca de mí, susurrándome. Fue Satanás quien hizo que me sobrara dinero, al no permitirme ver otras posibles necesidades de mi grupo familiar. De hecho, una de mis hijas necesitaba dinero para venirse a casa y me lo pidió cuando yo ya había comprado, las innecesarias exquisiteces, y no la pude apoyar con su necesidad. Fue Satanás quien hizo que pasara frente a mí aquel joven, luciendo su bólido, en medio de tan duras 'Pruebas Colectivas'. Fue Satanás quien activó en mi mente aquella diatriba con mi Amoroso Padre Dios. Fue Satanás quien formuló aquel extraño acuerdo con mi Amoroso Padre Dios... Fue Satanás quien me hizo olvidar aquel acuerdo, al no dejarme ver que uno de los artículos no cumplía con lo acordado. Con simples susurros, Satanás logró que yo faltara a un acuerdo con mi Amoroso Padre Dios. 

SACA GRANDES BIENES DE PEQUEÑOS MALES

Han escuchado esa hermosa frase que dice que: "Nuestro Amoroso Padre Dios Logra Sacar grandes bienes de pequeños males". Pues, aunque cueste creerlo, esto es una gran verdad, si y sólo si, nos dejamos guiar por Su Sabiduría, para descifrar El Mensaje encriptado en el mal que apreciamos. De allí que, nuestro Amoroso Padre Dios permite el mal, esperando que aprendamos de ese mal, algo que nos ayude a crecer espiritualmente.

Consciente de éstas realidades, me puse a meditar en lo acontecido y me percaté que, desde hace un año yo MANTENGO dos envases, los cuales recargo constantemente de maní, para COMÉRMELO EN SOLITARIO, por no decir SIN COMPARTIR. Les comento que, extrañamente yo MANTENÍA esos envases de maní casi ocultos para que una de mis hijas no los viera y no me fuera a decir que deje de comer tanto maní, porque según ella el maní hace daño, si lo comemos en exceso. Y puede que tenga razón porque todo lo que se consume en exceso puede hacer daño. Sin embargo, cuando ella come maní en su granola parece no recordar su recomendación. Consecuentemente, como me gusta el maní, decidí esconder el maní para no entrar en diatribas con mi hija y podérmelo comer a escondidas. Pero, ocurría también que, cuando alguien en la casa preguntaba si había maní yo guardaba silencio para no compartirlo. Es concluyente que, yo escondía el maní para no compartirlo y esto ocurrió por más de un año, hasta ayer que decidí sacar los dos envases, con maní y frutos secos cubiertos de chocolate, y los coloqué en la mesa del comedor, a la vista de todos, para el que quiera comer, pues los coma.

De manera que, los eventos de estos días me llevaron a reconocer que sufría de 'avaricia', porque evidentemente, LA AVARICIA NO ES SÓLO LA ACUMULACIÓN DE DINERO, sino de todo aquello que acumulamos con la intención de no compartirlo, sobre todo si evitamos compartir conociendo que los demás también quieren hacer uso de ese bien. Como podrán apreciar, nuestro Amoroso Padre Dios Se Aprovechó de los imperceptibles susurros de Satanás para Aleccionarme y hacerme consciente del vicio que se estaba desarrollando en mí. Nuestro Amoroso Padre Dios sacó un gran bien -me hizo consciente de mi vicio- al hacer uso de un pequeño mal -no cumplir con lo acordado-.

HAGÁMONOS CONSCIENTES 

¿Han visto un juego profesional de basquetbol? ¿Verdad que es vertiginosamente rápido? Pues, en el Juego por nuestros Mundos, Satanás es el encargado de evitar que nosotros anotemos puntos positivos (realicemos buenas acciones y evitemos los vicios), por lo que suele moverse vertiginosamente rápido, para evitar que encestemos y para lograr que nos caigamos y embarremos. Tristemente, nuestros movimientos parecieran ser extremadamente lentos, porque ciertamente Satanás frecuentemente logra sus intenciones. Como todos saben, en el basquetbol, evitar que el jugador del equipo contrario enceste, comúnmente se logra con lo que se denomina TAPÓN o lo que es lo mismo: EVITAR QUE LOS DEL EQUIPO CONTRARIO ENCESTEN.

Como les comenté: "Satanás no se cansa ni descansa haciendo lo posible para que cometamos errores", por lo que se hace inevitable que cometamos errores. Esto es así porque, los susurros de Satanás son casi imperceptibles y él es muy sagaz en sus jugadas. Consecuentemente, se nos dificulta hacernos conscientes de sus intenciones. Tristemente, Satanás es muy consciente de sus jugadas, por lo que siempre está pendiente de taponear nuestras jugadas, para evitar que anotemos puntos positivos a nuestro favor (realicemos buenas acciones), a la par de estar pendiente de anotar puntos positivos a su favor, susurrándonos para que juguemos deficientemente y cometamos muchas fallas (nos embarremos con los vicios). Evidentemente, si lográramos hacernos conscientes de lo que hemos venido a hacer a este Mundo, quizás nos esforzaríamos más por evitar jugar deficientemente e incluso pudiéramos llegar a taponear las jugadas de Satanás. 

HAGÁMONOS CONSCIENTES: ¡EN EL GRAN JUEGO, NOSOTROS ANOTAMOS PUNTOS A NUESTRO FAVOR (ENCESTAMOS) CUANDO REALIZAMOS BUENAS ACCIONES (SERVIMOS A NUESTRO PRÓJIMO) Y SATANÁS ANOTA PUNTOS A SU FAVOR (ENCESTA) CUANDO LOGRA QUE NOSOTROS NOS ENVICIEMOS (AMEMOS MAS LAS COSAS MATERIALES QUE A DIOS)!!! Consecuentemente, nuestra misión en El Gran Juego es realizar la mayor cantidad de Buenas Acciones y evitar que Satanás nos envicie (taponear a Satanás). Por el contrario, la misión de Satanás es lograr que nos enviciemos y evitar que realicemos Buenas Acciones (taponearnos). 

¡Y claro que es posible taponear las jugadas de Satanás!!! Si nos hacemos conscientes de lo que hemos venido a hacer a este Mundo y de la presencia activa de Satanás, en cada uno de nuestros Mundos, entonces podemos hacerle frente a sus oscuras intenciones y evitar que anote puntos a su favor, taponeando sus jugadas. Claro que, al estar revestidos de materialidad, nuestros movimientos serán en extremo lentos, si los comparamos con los de Satanás, quien al no estar revestido de materialidad se mueve vertiginosamente. Ésta deficiencia materialista existencial nuestra la Conoce nuestro Amoroso Padre Dios, por lo que entiende que tardemos en taponear las jugadas de Satanás. Lo que no entiende es que la gran mayoría no haga nada para evitar que Satanás anote puntos a su favor y que tampoco se esfuercen por anotar puntos positivos. 

Taponear a Satanás es sencillo, una vez que nos percatamos de sus oscuras intenciones, porque lo único que debemos hacer es evitar que sus intenciones se cumplan. Santo tomás de Aquino nos dejó unas tácticas para que evitemos que Satanás logre hacernos caer y nos embarremos. Con éstas recomendaciones por lo menos lograremos evitar uno de los objetivos de Satanás, el cual es que nos mantengamos en los vicios, pero si logramos evitar ese objetivo, con toda seguridad lograremos evitar su otro objetivo, el cual es taponear nuestras 'buenas acciones'. Consecuentemente, taponeando a Satanás evitamos que nos taponeé. O lo que es lo mismo, al evitar que Satanás enceste a su favor lograremos encestar a nuestro favor. ¡Hermoso  Juego!!!

TÁCTICAS PARA TAPONEAR

Las tácticas que nos recomendó Santo Tomás de Aquino realmente son sencillas de ejecutar, aunque muy difíciles de aceptar, porque son tácticas para lograr que nos deslastremos del barro que nos recubre y éste barro a veces es tan abundante y pesado que nos hemos acostumbrado a cargarlo. Y como estamos acostumbrados a cargarlo, pues se ha hecho parte de nosotros y, como ocurre con todo vicioso, no solemos reconocer que tenemos un vicio. De manera que, es condición sine qua non para taponear a Satanás que nos hagamos conscientes de nuestras debilidades o vicios, sino jamás lograremos taponear a Satanás y mucho menos lograremos realizar  Buenas Acciones, tal y como se espera de nosotros que las ejecutemos.

De hecho, se pudiera decir que, uno de los vicios más abundantes en la humanidad es la PEREZA, que es el desgano -pocas ganas o esfuerzo- por cumplir con las obligaciones y por acercarnos a El Conocimiento Divino. Nos deslastramos fácilmente de este vicio cuando nos hacemos conscientes de lo que hemos venido a Hacer a este Mundo, porque, al aceptar que hemos venido a realizar Buenas Acciones y a taponear a Satanás, en sus intentos por enviciarnos, entonces nos haríamos conscientes de nuestra necesidad de acercarnos a Dios, porque SIN DIOS NADA PODEMOS HACER. La necesidad de acercarnos a Dios nos hará buscarle, lo cual implica esforzarnos por conocerle, para lo cual, evidentemente, debemos abandonar la pereza y dedicarle mucho tiempo a la oración y a leer, analizar y profundizar Las Santas Escrituras. Luego, para lograr esto primero tenemos que hacernos conscientes de que sufrimos de pereza y consecuentemente debemos esforzarnos por taponear a Satanás, luchando por abandonar la pereza. Entonces, pondremos el despertador a las 3 a.m. para levantarnos diligentemente a realizar nuestras oraciones matutinas, haciendo uso de un buen auxiliar de oraciones como el Diurnal. Luego, nos esforzaremos por escudriñar La Palabra Divina, pidiéndole primeramente a nuestro Amoroso Padre Dios Su Sabiduría, para comprender plenamente Su Mensaje. Seguidamente, nos esforzaremos por mantenernos en oración mientras desayunamos, estudiamos, trabajamos, ... vivimos las vidas que hemos escogido, desde el más allá. Sé que, el ORAD ED LABORA de San Benito Abad, no es nada sencillo de realizar, pero es cuestión de practicar DILIGENTEMENTE. ¡Si se esfuerzan lograrán vencer la pereza!!!

Claro que, como con seguridad sufres de pereza, Satanás no te deja reconocerlo y consecuentemente no te permitirá taponearle. ¡Pero entonces trata de taponearle algún otro vicio!!! De a poco, en algún momento le taponearás la pereza. ¿Cual vicio taponearle? ¡Pues no sé!!! ¡Piensa un poco!!! ¿Te molestas mucho con tus cercanos porque sientes que no te comprenden o que te llevan la contraria? ¡Aaahhhh! Puede que entonces sufras del vicio de la IRA, contra la cual Santo Tomás de Aquino nos recomendó que nos ejercitemos en la PACIENCIA. La forma más eficiente de ejercitarnos en la Paciencia es aprendernos muchos cánticos espirituales y cantarlos frecuentemente, hasta hacerlos parte de nuestra mente. Entonces, cuando sientas que Satanás te está moviendo a la Ira, al mover a tus cercanos a contrariarte, comienza a cantar algún Salmo, Mantra, ... Cántico Espiritual que tu sientas que te lleva prontamente a la paz interior. ¡Al alcanzar tu paz interior la ira se desvanecerá!!! ¡Entonces habrás taponeado a Satanás!!! ¿Qué es fácil vencer la ira? ¡Noooo! ¡Pero todo es cuestión de practica!!! Quizás no lo logres a la primera, quizás tampoco a la segunda, pero no desesperes, lo importante es que te has hecho consciente de que sufres del vicio de la Ira y que te estás aprendiendo Cánticos Espirituales que te ayuden a alcanzar tu paz interior, a los fines de hacerte Paciente con tus cercanos.

Hay quienes están obesos y le echan la culpa a algún desorden hormonal o a alguna adolescencia existencial, por lo que parecieran que viven adoleciendo de algo, lo cual compensa con comida. Suponiendo que las razones que esgrimen son ciertas, la triste realidad es que sufren de GULA, y mientras no reconozcan que sufren del vicio de la Gula, pues no comenzarán a ejercitarse en la TEMPLANZA, lo cual es esforzarse por ser moderados al comer y al beber. Un desorden hormonal o una adolescencia infantil no te incapacitan para que te esfuerces por ejercitarte cada día, con mayor empeño, en la Templanza. ¡A nuestro Amoroso Padre Dios no le agradan los que se extralimitan!!! ¡Así que ponte límites!!! Cuando vayas a hacer las compras de los alimentos, llévate una lista, en la cual debes anotar sólo alimentos sanos y bajos en grasas, azúcares, ... componentes dañinos para tu salud. Antes de hacer la lista del mercado, revisa recetas sanas y saludables de preparaciones de alimentos, que puedas hacer en casa y que no requieran mucho esfuerzo de tu parte, para prepararlos, a fin de que Satanás no te ponga como excusa lo complicado de la preparación de esos alimentos. También procura que los alimentos que anotes no sean muy costosos, para que después Satanás no te mueva a excusarte con lo costoso de algunos alimentos saludables. Para el que sufre de Gula no es fácil vencer este peligroso vicio, por lo que, aquel que sufre de Gula, tiene que esforzarse mucho por reconocer el daño que se está haciendo y así poder taponear a Satanás, en sus intentos por llevarlo a la muerte con el vicio de la Gula.

El vicio de la Gula es fácil de detectar porque, las extralimitaciones en el comer y en el beber, se suelen apreciar en el abultamientos de nuestro abdomen, brazos, piernas, ... cuerpo todo. Al contrario del vicio de la Gula, el resto de los vicios parecen menos imperceptibles, aunque ciertamente podemos apreciarlos en la extralimitación o sobre abundancia de las cosas materiales, que suelen acompañar al vicioso. Pero el vicio de la ENVIDIA es poco perceptible, porque no podemos observar alguna extralimitación material que nos indique que sufrimos de Envidia, porque ésta es simplemente el deseo de las cualidades, bienes o logros de otros. Envidiar es tan imperceptible que, es muy raro que aquellos que sufren de Envidia se percaten de lo que sufren, porque es casi natural desear un buen automóvil, una buena casa, un buen cargo, una buena familia, ... una vida placentera y sin necesidades materiales de ningún tipo.  De allí que, la única táctica, que pudo encontrar Santo Tomás de Aquino, para contrarrestar la Envidia es el ejercicio de la CARIDAD, tanto cuanto que, si vivimos empeñados por el 'Bien del Prójimo', procurando el bien de otros en vez del nuestro propio, pues evidentemente taponearemos a Satanás en sus intentos de cubrirnos del vicio de la Envidia. Luego, vivir pensando en el bien de los demás no es nada sencillo, tanto cuanto también tenemos necesidades materiales. De allí que, además de lo recomendado por Santo Tomás de Aquino, yo les recomiendo que se acostumbren a darle a cada cosa material su justo valor existencial. Entonces comprenderán que un auto es necesario para trasladarse y hacer diligencias, además del disfrute familiar, y para estos objetivos no hace falta que sea un Bentley o un Rolls Royce, porque para realizar diligencias y el disfrute familiar con un Volkswagen, en perfectas condiciones, basta. Una casa hace falta para poder mantener a la familia segura y cómoda, y para esto no hace falta que tenga dimensiones estrambóticas ni que tenga piscina o algún otro lujo, innecesario para vivir seguros y cómodos... Para evitar la Envidia debemos mantener siempre presente la recomendación de San Ignacio de Loyola: "Debemos tener las cosas en la cantidad y calidad que no nos impidan llegar al cielo", el desear más allá de lo realmente necesario, por simple lujo o echonería, son seguridad nos alejará del principal Objetivo de El Juego por nuestros Mundos: ALCANZAR A NUESTRO AMOROSO PADRE DIOS.

Como los vicios son las jugadas de Satanás, para movernos a la realización de 'malas acciones' y así taponear nuestras 'Buenas Acciones', suele suceder que, para evitar que nos enteremos acerca de la gravedad de los vicios, Satanás ha logrado que las acciones de los vicios sean minimizadas conceptualmente. La AVARICIA, por ejemplo, se define simplemente como 'el deseo de acaparar bienes' y como el bien que todos quieren acapara es el dinero, pues muchos entienden que la avaricia es la acumulación de dinero. Consecuentemente, pocos vigilan que también es avaro quien acapara bienes distintos al dinero, incluyendo bienes de poco valor, pero que otros pudieran necesitar. Esconder un dulce en la nevera o colocarle nombre para que más nadie se lo coma es una forma de avaricia. Contra la Avaricia, Santo Tomás de Aquino nos recomienda ejercitarnos en la GENEROSIDAD, lo que implica compartir todo lo que tenemos, evitando guardarnos la mejor parte. 

Un vicio que es muy fácil de percibir, pero muy difícil de combatir, porque quien lo sufre muy probablemente no procura a Dios y consecuentemente no se quiere deslastrar de su vicio es el de la LUJURIA. Este vicio frecuentemente lo relacionan con el desbordado apetito sexual, pero ciertamente va más allá de lo sexual, puesto que la propia etimología de la palabra ('luxuria' = 'abundancia o extravagancia') nos dice que 'lujuria es el deseo exacerbado de las cosas', por lo que difícilmente, quien lo sufre, lo puede controlar. De hecho, la lujuria es el vicio capital por antonomasia, tanto cuanto todo vicio tiene su origen en el deseo extralimitado de las cosas materiales. Consecuentemente, para vencer éste vicio, se requiere muchísimo esfuerzo por parte del vicioso, a los fines de lograr alcanzar aquellas virtudes que ayudan a conquistar los otros vicios, particularmente la virtud de la Diligencia, que nos ayuda a conquistar la Pereza y destruirla. Al alcanzar la virtud de la Diligencia, el esfuerzo por ejercitarnos en la CASTIDAD (Virtud recomendada por Santo Tomás de Aquino para vencer la Lujuria), que nos mueve a limitar o moderar nuestros apetitos de cosas materiales, particularmente del sexo. Pero recuerden que, como el que sufre de Lujuria jamás querrá abandonar éste terrible vicio, si realmente quiere taponear a Satanás, para que no anote puntos a su favor, debe comenzar por practicar las otras tácticas recomendadas por Santo Tomás de Aquino, para el resto de los vicios, si realmente no quiere que Satanás gane el Juego por su Mundo. Es decir, el lujurioso debe hacerse altamente consciente de para qué hemos venido a éste mundo y de los riesgos que corre al no vencer a Satanás en este Mundo, sino quiere un Mundo verdaderamente decrépito en la siguiente vida.

Ejercitarse en todas las Virtudes es una recomendación que le doy a todos, no solo a los que sufren del vicio de la Lujuria, porque Las Virtudes (disposición a hacer las cosas bien) son necesarias para avanzar espiritualmente. Consecuentemente, aunque no sintamos que sufrimos de algún vicio, si realmente quieres crecer espiritualmente, es preciso ejercitarse en todas las tácticas para taponear a Satanás, para que cuando él vaya a ejecutar algunas de sus jugadas, para embarrarnos, nosotros estemos preparados para taponearlo. Esto lo recomiendo porque, así como la Lujuria, todos los vicios son altamente dañinos para el espíritu, porque le acarrean de muchos defectos (manchas), que le impiden 'brillar'. La SOBERBIA, por ejemplo, que es 'el deseo de superioridad o de alto honor de una persona', suele conducirnos a considerarnos iguales a Dios, para finalmente ponernos en su contra. La Soberbia tiene su origen en una hermosa cualidad humana, que denominamos 'orgullo', la cual nos motiva a ser mejores cada día, porque nos sabemos capaces de lograr cualquier objetivo planteado. De allí que, lograr diferenciar si sufrimos de Soberbia o de orgullo no es nada sencillo. Sin embargo, detectar la Soberbia es relativamente sencillo porque, frecuentemente quien sufre de éste vicio, suele sufrir de vanidad (que lo mueve a desear ser apreciado y a quedar siempre bien con los demás), de engreimiento (creerse muy importante y necesario), de arrogancia (mostrarse superior a los demás), de auto suficiencia (creer que no necesita a nadie) y de susceptibilidad (no aceptar crítica o corrección alguna). Al igual que la Lujuria, el vicio de la Soberbia es muy difícil de combatir porque se hace muy fácil acostumbrarse a sentirse igual a Dios, de allí que la táctica para vencer la Soberbia, según nos recomienda Santo Tomas de Aquino es la HUMILDAD. Esta palabra proviene del latín 'humilitas', que significa 'abajarse' y de 'humus', que significa 'suelo o tierra'. Es decir, para vencer la Soberbia es preciso ejercitarnos en caminar inclinándonos ante los demás

Al leer la última frase del párrafo anterior, la mayoría se pregunta: "¿HUMILLARNOS?" y justamente, la presencia del mismo vicio en nuestros espíritus, no nos permite aceptar tan humillante recomendación. Lo mismo suele ocurrir con el resto de los vicios, puesto que la presencia del barro de cada vicio en nosotros, no nos permite aceptar la solución para eliminar el vicio. ¿Cómo pedirle al que sufre de Gula que no coma en exceso? ¿Cómo convencer al Envidioso que piense más en el bien de los demás que en el suyo propio? ... ¿Cómo decirle al Soberbio que se humille? Mientras más abundante es la presencia de algún vicio en nuestros espíritus, a Satanás se le hace más fácil evitar que le taponeemos, porque nos hace imposible comprender la táctica que nos ha recomendado Santo Tomás de Aquino para contrarrestar el vicio y así taponearle la cesta a Satanás. 

En éste orden de ideas, yo les recomiendo fervientemente que se esfuercen por hacerse conscientes de lo que realmente hemos venido a hacer a este Mundo y actúen en consecuencia. Es decir, esfuércense por  no permitir que Satanás taponee sus Buenas Acciones y, por el contrario, esfuércense mucho por taponear las jugadas de Satanás, deslastrándose de los vicios. Les invito también a pensar en lo que esperan vivir en la próxima vida, porque todo aquello que no logres hacer en esta vida tendrás que hacerlo en la siguiente, pero con muchas más complicaciones. De manera que, esfuércense por deslastrarse de gran parte de sus vicios en esta vida y de acumular una buena cantidad de puntos positivos (Buenas Acciones) en esta vida para que en la siguiente vida les vaya muchísimo mejor que en la presente. Recuerden siempre: ¡LA VIDA QUE ESTÁS VIVIENDO ES SIMPLE KARMA!!!

LA AUTO PENALIZACIÓN

Comprendiendo que Satanás hace muy bien su trabajo, por lo que a la gran mayoría se le hace imposible comprender y aceptar las tácticas recomendadas por Santo Tomás de Aquino, me permitiré traducírselos a un lenguaje más coloquial. Primeramente les aclararé que, los vicios guardan una estrecha relación unos con otros, por lo que, al ejercitarnos en las virtudes para combatir a uno de los vicios, pues también nos estaremos ejercitando para combatir a otros vicios. Por ejemplo, una forma muy sencilla de 'Humillarse', con lo cual combatimos la Soberbia, es pidiendo perdón a aquella persona ante la cual nos mostramos superiores o quisimos imponerle nuestra voluntad. 

Pedir perdón también ayuda para combatir el vicio de la Ira. Pedir perdón funciona porque a Satanás no le gusta que seamos humildes. A Satanás no le agrada que nos inclinemos ante los demás. Es por esto que, cada vez que ofendas o maltrates a alguien, aunque te cueste mucho hacerlo, acércate y pídele perdón. Incluso te recomiendo que pidas perdón aunque tú hayas tenido la razón en la discusión que te movió a ofender, porque en esencia no te estás inclinando por haber tenido la razón, sino por haber ofendido a alguien. Pero es altamente importante que, el ejercicio de pedir perdón no se convierta en una deficiente costumbre, al pedir perdón por pedirlo. Es preciso que, cada vez que pedimos perdón lo hagamos de corazón, sintiendo verdaderamente el haber ofendido a alguien. Siempre es bueno recordar que, aquel a quien estamos ofendiendo, a causa de nuestra Ira o de nuestra Soberbia, en el más allá es un ser espiritual, igual que cada uno de nosotros y con los mismos derechos de ser respetados y amados. ¡EN EL MÁS ALLA TODOS SOMOS HIJOS DE UN MISMO PADRE!!!

El efecto de pedir perdón es como si nos hubiéramos auto penalizados, por haber realizado mal alguna jugada. Esto evidentemente molesta mucho a Satanás porque estaremos reconociendo haber jugado mal y estamos esforzándonos por corregir nuestras deficiencias. Ocurre igual con el resto de los vicios. Si buscamos alguna acción para contrarrestarlo, pues estaremos haciéndonos conscientes de nuestras faltas y estaremos procurando resarcirlas. Si sufres de Gula pues hazte consciente de tus extralimitaciones al comer o al beber y auto penalízate, cada vez que te extralimites, asignándote asignándote algún tipo de castigo, sobre el cual no te puedas acostumbrar. Esto lo aclaro porque, tenemos registros de monjes que se auto flagelaban cada vez que cometían alguna falta pero nunca dejaban de cometer la misma falta, lo que nos lleva a suponer que eran personas masoquistas, que disfrutaban el dolor de la auto flagelación, por lo que aparentemente realizaban las faltas para poder disfrutar del dolor de la auto flagelación. 

La auto penalización tiene que ser la realización de alguna acción que realmente me desagrade realizar. Y como ésta acción es en procura de contrarrestar un vicio, pues debemos esforzarnos por atacar el propio vicio. De manera que, la auto penalización tiene que ser alguna acción que verdaderamente no te guste hacerlo. Es por esto que, a los que sufren de Soberbia y de Ira, se les recomienda pedir perdón cada vez que ofenden a alguien, porque como el Soberbio y el Iracundo se tienen en muy alta estima pues realmente les cuesta pedir perdón, porque siempre creerán que tienen la razón, por lo que no les agrada disculparse. El que sufre de Gula debe auto penalizarse comiendo cosas que no le gusten o que realmente le desagraden. El que sufre de Pereza, pues tiene que esforzarse por levantarse temprano, pero no a ver televisión, sino a dedicarle tiempo a la oración y a leer, analizar y profundizar Las Sagradas Escrituras. Los que sufren de Lujuria deben esforzarse por reconocer que la extralimitación de los bienes materiales conducen al vicio y todo vicio destruye el espíritu, consecuentemente deben auto penalizarse con la escasez, evitando la abundancia de las cosas y el uso abusivo de las cosas. El Avaro debe reconocer que la felicidad no está en poseer sino en compartir, por lo que debe aprender a desprenderse de las cosas, auto penalizándose regalando parte de lo que tiene o poniéndolo a disposición de los demás. El Envidioso debe comprender y aceptar que todas las cosas materiales son efímeras y en consecuencia no tiene sentido desear cosas que no se sostienen en el tiempo y auto penalizarse adquiriendo cosas no costosas ni llamativas, pero que cubran la necesidad para lo cual fue creada.    

Gracias a nuestro Amoroso Padre Dios, al percatarme de que estaba sufriendo del vicio de la avaricia, decidí desprenderme de aquello que me hacía avaro y me auto penalicé dejando los envases, contentivos del maní y los frutos secos cubiertos de chocolate, en la mesa del comedor, para que todos los que quisieran lo consumieran. De manera que, gracias a la 'contrición' que sentí por haberle fallado a nuestro Amoroso Padre Dios, al no cumplir con lo acordado, me movió a taponear la jugada de Satanás, quien con simples susurros me estaba enviciando con la avaricia. 


Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo