En el artículo "Consejos - ¡No Mandamientos!" les aclaro que los mal llamados "Diez Mandamientos de Dios" no son mandamientos sino consejos para que logremos anotar muchos puntos positivos y evitemos los negativos. También les he aclarado que, los consejos que se nos dan son siempre para nuestro beneficio, puesto que al seguir o no seguir esos consejos no le agregamos ni le quitamos nada a nuestro Amoroso Padre Dios. Es decir, a los únicos a quienes ofendemos o dañamos al no seguir estos consejos es a nosotros mismos, porque nuestro Amoroso Padre Dios Es El Inmutable y en consecuencia nada lo afecta.
Así como les aclaré que cuando nuestro Amoroso Padre Dios nos aconseja "Amarle sobre todas las cosas" no es porque Él necesite ser amado, sino porque nosotros necesitamos amarlo más a Él que a las cosas si queremos superar el Juego por nuestros Mundos con un buen puntaje, pues también les aclaro que el consejo de "No tomar el Nombre de Dios en vano" no es porque nuestro Amoroso Padre Dios merme en algo Su Dignidad y Grandeza por el simple hecho de que nosotros no tomemos Su Nombre en serio.
Nuestro Amoroso Padre Dios le recomendó ese consejo a Moisés para que nunca nos olvidáramos la importancia de creer en Dios para poder avanzar con mayor ánimo en el Juego por nuestros Mundos. Pero aclaró que para lograrlo teníamos que evitar pronunciar Su Nombre en vano o banalmente. La palabra 'vano' viene del latín 'vanus', que significa 'vacío', por lo que 'vano' significa propiamente 'sin valor'. 'Banalmente', pese a no escribirse con labiodental, significa propiamente lo mismo que 'vacío', porque se refiere a las cosas que son 'triviales, comunes o insustanciales'. De hecho, 'banal' comenzó a utilizarse en el siglo XIII, en Francia, para designar lo que era común a los vecinos de un pueblo, por ejemplo el lavadero o el horno. Nos queda claro entonces que, pese a que nuestro Amoroso Padre Dios es común a todos, debemos evitar asociarlo con algo tan común que es de poco interés, trivial, insustancial,... vacío.
Yo sé que muchos de ustedes estarán jurando y perjurando que ese no es su caso, pero les garantizo que, pese a que supuestamente creen en Dios, la gran mayoría de ustedes son 'ateos funcionales' y 'creen creer'. ¡Ah! ¿No me creen? Pues evalúense con sinceridad y verán. ¿Cuántos de ustedes agradecen VERDADERAMENTE a nuestro Amoroso Padre Dios por los alimentos que pone en sus mesas? ¿Cuántos lo lo hacen pero persignándose fugazmente? ¿Cuántos de ustedes pronuncian el Nombre Dios a cada rato, en conversaciones triviales o como simple gesto de expresión vulgar? ¿Cuántos de ustedes van a las reuniones eclesiales y no aprenden nada realmente de las homilías o siquiera de las lecturas de La Palabra Divina? ¿Cuántos de ustedes rezan bostezando? ¿Cuántos de ustedes leen, investigan y profundizan La Palabra Divina? ¿Cuántos de ustedes nombran a Dios por nombrarle, sin siquiera pensar en su Grandeza, Poder,... Magnificencia y Amor?... ¿Cuántos de ustedes son simples borregos que realizan ritos mal aprendidos? -(Isaías 29:13)-.
¿Cuántos de ustedes van a las reuniones eclesiales sólo por cumplir con el mandamiento de "Santificar las Fiestas"? ¿Es que acaso no saben que no es un mandamiento sino un consejo? A nuestro Amoroso Padre Dios no le afecta en nada si nosotros vamos o no vamos a las reuniones eclesiales. Somos nosotros los que necesitamos congregarnos para aprender de las experiencias de otros, para orar en comunidad,... para ayudarnos unos a otros a crecer espiritualmente. Cuando vas a las reuniones eclesiales a verte con ciertas amistades, a conversar sobre temas triviales, a criticar a otros, a realizar ritos que no comprendes,... por obligación, pues estás tomando el Nombre de Dios en vano.
Tristemente, para muchos dizque creyentes, nuestro Amoroso Padre Dios es 'tan común' que lo han convertido en algo 'trivial, insustancial,... vacío'. A muchas reuniones eclesiales he asistido en donde veo a la gente bostezar, o no responder fervientemente a las oraciones,... o salir corriendo al culminar el servicio, como si tuvieran algo más importante que hacer que el 'trivial hecho' de asistir al servicio religioso. Párense en la entrada del estacionamiento del templo y cuenten las personas que amablemente dejan salir primero a los demás. Muchos son los que golpean a otros carros en su afán por salir primero.
De joven, por el simple hecho de ser miembro de algún grupo de acción religiosa, me tocó asistir a numerosas reuniones de líderes eclesiales. Con cuanta facilidad nos desviábamos del tema que íbamos a tratar para criticar el comportamiento de ciertos feligreses, quienes según nuestra forma de juzgar no merecían ir a la iglesia. Cuando pienso en esos torpes momentos perdidos de mi ejercitar religioso me pregunto ¿qué hubiera pasado con aquellas personas (a quienes criticábamos) si en vez de criticarlas hubiéramos dedicado nuestro tiempo de reunión para orar -en comunidad- por esas personas? ¿Cuánto bien habríamos hecho si hubiéramos tomado el Nombre de Dios en serio? Pues si, yo también acostumbraba a tomar el Nombre de Dios en vano, al no comprender que "No tomar el Nombre de Dios en vano" iba mucho más allá de aquello que nos explicaban los clérigos, quienes simplemente nos decían que ese ¿mandamiento? se refería a no jurar nunca por el Nombre de Dios.
Espero les haya quedado claro que, "No tomar el Nombre de Dios en vano" implica evitar que en nuestras vidas nuestro Amoroso Padre Dios sea algo 'trivial, insustancial,... vacío' y que debemos esforzarnos cada día más por conocerle, estudiando (leyendo, analizando y profundizando) Su Palabra, y recordando siempre que "Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos" son los dos pilares principales que debemos sostener para crecer constantemente en nuestra fe, evitando así ser 'ateos funcionales'.
Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo
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