lunes, 21 de marzo de 2022

SATANÁS TIENE LA CULPA

Cada vez que algo me sale mal recuerdo la queja de Pablo cuando nos confesaba que: "El mal que no quiero hacer es lo que hago y el bien que deseo hacer no lo logro hacer". Y es verdaderamente triste pero la verdad es que cuando decidimos seguir el camino que nos conduce a La Casa de nuestro Amoroso Padre Dios entonces satanás se fija en nosotros y procura que cometamos errores para ponernos lejos de nuestro objetivo. Desde que se me reveló lo del Juego por nuestros Mundos he comprendido que lo que satanás intenta con sus intervenciones es que nosotros no nos perfeccionemos (material, mental y espiritualmente) y consecuentemente no logremos anotar los puntos positivos que nos permitan ganarnos El Trofeo de todos los trofeos: La Amistad de nuestro Amoroso Padre Dios.

No sé si les queda claro pero he dicho que nuestro perfeccionamiento debe ser material, mental y espiritualmente.  Esto significa que debemos vigilar que todas nuestras acciones, pensamientos y obras estén en sintonía con la Voluntad de nuestro Amoroso Padre Dios, porque Su Voluntad es que nos perfeccionemos plenamente. Les daré un pequeño ejemplo, que aunque parezca tonto es realmente importante considerarlo. Cuando bates manualmente una leche en polvo y permites que se derrame algo de la leche no estás procurando perfeccionarte materialmente porque hay algo material que no estás haciendo bien. Y parece una estupidez pero no estar pendiente de mis imperfecciones más mínimas para procurar perfeccionarme es no reconocer que Aquel que me Ha Creado me exige 'crecer o perfeccionarme plenamente'.

Ahora bien, suele suceder que cuando estamos pendientes de que la leche no se nos derrame satanás llega y mete su torpe mano y hace que se derrame la leche, por más que te esfuerces por no derramarla. Cuando me ocurre eso yo me ocupo en pensar cuál fue el error que cometí y si concluyo que hice todo lo posible para evitar que la leche se derramara entonces digo: "Bueno Padre yo traté de hacer todo bien y sin embargo se derramo un poquito de leche, pero analizando todos mis movimientos tengo que concluir que la culpa es de satanás, que siempre mete su torpe mano para hacernos cometer errores". 

MANIQUEISMO

En muchos de mis escritos les he comentado que nuestro Amoroso Padre Dios siempre ve la forma de hacer uso de alguna persona -religiosa o no- para comunicarnos ciertos detalles que nos pueden servir de Señales para alcanzar El Conocimiento Divino.  Si somos descuidados y no prestamos atención a esas Señales evidentemente nunca lograremos conocer a nuestro Amoroso Padre Dios.

Hace muchos años, por allá en los años 200, vivía un sabio persa cuyo nombre era Mani, quien decía ser el último de los profetas enviados por Dios a la humanidad. Este sabio afirmaba que existen dos principios creadores en constante conflicto, los cuales son: el bien y el mal. En este orden de ideas, los seguidores de esta doctrina han concluido sabiamente que "el espíritu del hombre es de Dios, pero el cuerpo es del demonio". Y digo sabiamente porque ciertamente es evidente que, pese a que tanto el cuerpo como el espíritu son de Dios, quien Es El Único Creador, pues satanás controla con mucha facilidad al cuerpo, porque es la parte material, a la que le ofrece cosas materiales para que se envicie. De allí se concluye que, el culpable de nuestros vicios es satanás.

Sin embargo, no podemos echarle toda la culpa a satanás porque el espíritu debería convencer al cuerpo de que no abuse de los bienes materiales para que así no se envicie. No obstante, los espíritus de la gran mayoría de la humanidad parecieran estar muy cómodos con los abusos de la materialidad de sus cuerpos porque no parece que intentaran evitar que se envicien. Es lógico pensar que, si el espíritu es de Dios, pareciera que Dios no hiciera mucho esfuerzo por mover el espíritu a dominar el cuerpo y es por esto que los maniqueístas concluyeron erróneamente que los humanos no son responsables por los males cometidos, porque creen que no son producto de la libre voluntad, sino del dominio de satanás sobre nuestros cuerpos.  

Me perdonarán los seguidores de esta corriente, pero es justamente el ejercicio de la libre voluntad o libre albedrío, que se nos otorgó al otorgarnos materialidad, lo que nos posibilita escoger el bien y no el mal. Pero ocurre que, escoger el mal es por mucho menos trabajoso, además de que al hacerlo obtienes muchas veces satisfacciones corporales, pero escoger el bien exige luchar en contra de nuestros deseos materiales, los cuales muchas veces tienen su origen en necesidades materiales. Ergo, satanás solo es el culpable de ofrecernos los bienes materiales y hacerlos muy apetecibles a nuestros ojos, pero somo nosotros los que decidimos aceptarlos. Consecuentemente, la culpa no es toda de satanás y el hombre ciertamente es responsable de los males que comete.  

Como supondrán, la iglesia católica declaró herejes a los seguidores de esta corriente religiosa casi que al instante de nacer. Suele ocurrir que, muchos son tan flojos que aquello que no comprenden simplemente no lo rechazan, evitando hacer un profundo análisis de lo que se les plantea, a los fines de descubrir cuanto de verdad y cuanto de mentira hay en lo que se plantea. En el caso de la iglesia católica y muy probablemente del resto de las iglesias, además de la flojera por discernir muchos tienen un ego tan alto que si no está de acuerdo con lo que ellos plantean pues sencillamente es una herejía. 

Como ya les he comentado, según mi humilde opinión, nuestro Amoroso Padre Dios inspira a muchas personas para que comuniquen -muchas veces sin el conocimiento del inspirado- cierta información que, a los interesados en estas lides, nos ayuda a acercarnos más a nuestro Amoroso Padre Dios, procurando el Conocimiento Divino. Según lo veo yo, cuando Mani comenzó a hablar de éstas extrañezas, la iglesia católica aún no había declarado herejía hablar de reencarnación, por lo que pienso que si los altos prelados de aquella época se hubieran dedicado a discernir lo que expresaba Mani y lo hubieran cotejado con lo que se sabía acerca de la reencarnación quizás hubieran concluido que hemos venido a este mundo a jugar y con seguridad nos hubieran hecho la vida menos complicada, porque al saber que hemos venido a jugar un juego muy serio para ganarnos La Hermosa Amistad de nuestro Amoroso Padre Dios a muchos nos movería a esforzarnos muchísimo por lograrlo. A mí en lo particular me convence mucho más esta hermosa idea de competir en buenas obras que la macabra idea de portarme bien para evitar el castigo del infierno.    

Les confieso que lo que les he comentado en este artículo tengo tiempo negándome a hacerlo porque hay muchos flojos que no analizarán bien a quien acusar del error cometido y vivirán por comodidad echándole la culpa a satanás de todos los errores que cometen. Echarle la culpa a satanás de todas nuestras imperfecciones y no esforzarnos por superarlas realmente es punto para satanás, a pesar de que le echemos la culpa, porque no estamos actuando conforme a La Voluntad de nuestro Amoroso Padre Dios, la cual es que nos perfeccionemos. Queda claro que, ya sea culpa de satanás o culpa nuestra, debemos esforzarnos por no cometer errores de ningún tipo.

UNA VEZ MÁS

Al cierre de este artículo quiero aprovechar para comentarles algo que me ocurrió el día de hoy. Quiero comentárselos porque quizás les sirva de enseñanza a alguno de ustedes, pero sobre todo espero que le sirva de enseñanza a mi amada hija, de quien les he venido comentando en los artículos más recientes. 

La labor de padre es por mucho muy difícil porque los padres tenemos que comprender y aceptar que estamos obligados a corregir a nuestros hijos incluso con el uso de alguna vara, aunque con cada fuetazo que les demos nos estemos partiendo el alma. Debemos entender que es justamente por amor a nuestros hijos que debemos corregirles, porque al hacerlo les estaremos evitando que conozcan el infierno -(Proverbios 23:13-14)-. Si permitimos que nuestros hijos no cumplan con dignidad con sus funciones de hijo les estaremos acarreando muchas desgracias y así nos lo enseñan las escrituras: "Como blasfemo es quien abandona a su padre y maldito quien irrita a su madre" -(Eclesiástico 3:16)-.  Lo que le ocurrió a Job es un claro ejemplo de lo que puede ocurrir cuando aquellos que procuramos a Dios no corregimos a nuestros hijos.

Consciente de estas realidades yo no pierdo oportunidad de corregir a mis hijas, así sea duramente, porque sé que lo que está en juego es la felicidad de cada una de ellas, tanto en esta vida como en la siguiente. Bien saben que aprovecho mucho este espacio para corregirlas, aunque sé que ninguna de ellas tienen interés en lo que leo, pero espero que en algún momento lo hagan y aprecien la enseñanza que les dejo escrita. Algunas veces, aunque no lo quiero he tenido que intentar corregirles duramente de manera personal porque no me dejan alternativa. Si por amor a nuestros hijos dejamos pasar las oportunidades que se nos presentan para corregirles no les estamos amando, porque según la Palabra Divina "Odia a su hijo quien no le corrige diligentemente" -(Proverbios 13:24)-. Y 'diligentemente' quiere decir: "siempre que haga falta y en ese preciso momento".

Sin entrar en por menores acerca de lo que hizo mi amada hija para obligarme a corregirla les comentaré algunas de las cosas que le dije a ella. Ya deben saber que, según les he comentado en mis artículos cercanos a éste, mi amada hija sufre de una terrible soberbia, y su soberbia le hace creer que ella existe para corregir a sus padres. Si aplicáramos un silogismo a lo que mi hija cree tendríamos que concluir que según ella, cuando estaba en el más allá, ella me vio y le dijo a Dios: "Quiero ser hija de ese hombre para corregirle sus desatinos".  ¡Cuanta soberbia! Si esto hubiera ocurrido con seguridad Dios le hubiera dicho: "Pues tendrás que esperar que ese hombre muera para que en su siguiente vida seas su padre y así podrás corregirle, porque los padres son los que deben corregir a sus hijos y no al contrario".

Lo que con seguridad si ocurrió en el más allá, cuando la que es hoy en día mi hija embarrada de soberbia, es que le mostraron varias opciones de posibles padres y ella, al verse cubierta de tanta soberbia, concluyó que el único que tenía el carácter suficiente para ayudarla a deslastrarse de su soberbia era yo, quien a pesar de amarla muchísimo por amor mismo no me cuesta corregirla duramente. Pero es tan alta su soberbia que no le deja comprender que ha sido ella quien me escogió como a su papá justamente porque era el único, de todas las opciones que le presentaron, que estaba dispuesto a decirle cual era su enfermedad y cual la cura.

Santo Tomás de Aquino nos aclaró que contra la soberbia era preciso practicar en la humildad. Y resulta que, si sabiéndolo mi hija -porque se lo he aclarado- no hace practicas en humildad pues no le dejará otra opción a nuestro Amoroso Padre Dios que el triste hecho de que permita que sea humillada, ya seas en esta vida o en la siguiente. Y eso es lo que me asusta, que si ella no se esfuerza en esta vida con todo el conocimiento que yo le he dado entonces no quedará de otra que permitirle a satanás que la corrija en la siguiente vida, pero en aquella vida es muy probable que no cuente con alguien que le diga cuál es el karma que está sufriendo.

Hoy le aclaré a mi hija que ella no está cumpliendo con sus funciones de hija y consecuentemente me estaba forzando a dejar de ser su papá. Le pregunté si ella quisiera tener algún otro papá u otra mamá con la que cree que sería más feliz y no me respondió nada. Pero la realidad es que, aunque no esté bien que sea yo quien lo diga, creo que no pudo tener padres más abnegados que los que se escogió. Le hemos dado amor a granel. La educamos tan eficientemente que hoy en día es una excelente profesional. La llevamos a visitar varios países. La hemos alimentado, vestido,... consentido, con mucho amor, por eso no entiendo su actitud para con nosotros. Esa actitud de mala hija me preocupa no tanto por mí, porque yo no necesito ser amado, me preocupo es por ella, porque si no aprovecha esta vida para deslastrarse de su soberbia corre el riesgo de tener que escoger, en la próxima vida, a un papá borracho y con tendencias pedófilas para que la humille. Y créanme que, la soberbia de mi hija es tan grande que con seguridad al leer estas letras dirá: "Bueno si eso es lo que hay que escoger eso será lo que escoja". ¿Ven el peligro de la soberbia? Al soberbio no le importa lo que le ocurra con tal de no dar su brazo a torcer. 

¡Qué difícil es para un soberbio entender lo de los rangos y las funciones! Mi hija no entiende que ella no tiene rango para corregir o instruir o llevarle la contraria a sus padres. Por más que se lo explico no lo entiende. Es como si un soldado raso pretendiera corregir a un general o instruirle o llevarle la contraria. Así como un soldado raso debe seguir las órdenes de un general sin chistar y al instante, un hijo debe obedecer a sus padres, sin chistar y al instante. ¡Simple lógica existencial!

Miren, para mí es clarísimo que lograr cumplir con La Voluntad de nuestro Amoroso Padre Dios es sencillísimo porque es cuestión de simple lógica existencial. La lógica existencial te confirma que aquello que haces es buenos o es malo. Por lógica existencial un hijo debe saber que no es papá de su papá, simplemente porque esto es lógicamente imposible. Y cada quien con sus funciones. Mi hija ya es mayor de edad, está graduada y trabaja, de manera que podemos decir que ya se puede considerar emancipada. Sin embargo, por el amor que le tenemos aún vive con nosotros -sus padres- quienes nos seguimos preocupando por su seguridad, salud, alimentación,... sana existencia. Lo menos que pudiéramos esperar es que ella correspondiera a ese amor con amor y sin embargo yo no le pido eso, lo único que yo necesito es que me respete, porque amor ya tengo suficiente con el que me ha dado desde siempre y para siempre mi Amoroso Padre Dios.

Díganme ustedes, ¿es lógico que una hija mande a trabajar a su mamá quien ya está en la tercera edad? Pues, en estos días la mamá se acercó a ella para pedirle dinero y simplemente nuestra hija le dijo: "No puede ser que cada vez que vengan es a pedirme dinero. Porque mejor no piensan en un negocio que podamos crear para que generen dinero para sus necesidades". Luego, ciertamente la idea de pensar en un negocio alternativo para obtener ingresos económicos, pero sería mucho más digno que nuestra amada hija creara ese negocio alterno e invitara a su mamá a participar, pero pedirle a la mamá que piense en un negocio alternativo, justo cuando le está pidiendo a su hija apoyo económico, es triste. Se imaginan si nosotros le hubiéramos negado asistencia monetaria a nuestra hija mientras crecía, pues con seguridad nunca se hubiera graduado de nada, porque jamás hubiera tenido libros para estudiar, ni uniformes para ir a clases, ni colegio privado al cual asistir,... nunca hubiera podido lograr el empoderamiento que hoy en día tiene.  

En mi artículo anterior les comenté que ayer estaba algo triste porque estaba bien recortado de dinero y necesitaba comprar algunos alimentos para la casa. Pues resulta que aunque sé que mi hija tiene dinero yo no me atrevo a pedirle porque me daría una tristeza muy grande que mi amada hija -a quien criamos tan diligentemente y con mucho amor, dándole todo lo que necesitaba y mucho más- me mande a trabajar. Gracias a nuestro Amoroso Padre Dios estoy jubilado de una institución que me paga una excelente pensión, que ciertamente me alcanza mucho para apoyar en la casa, pero a veces es mucho más lo que hay que comprar. Y aclaro: mi pensión me alcanza para apoyar con los gastos de la casa de mis hijas pero no para darme algunos gustos que me gustaría darme y que no me los doy primeramente porque no me alcanza mi pensión y pero también porque sé que estamos en tiempos de pruebas, durante los cuales es preciso no mal gastar, sino más bien -por nuestro bien espiritual- hacer uso del dinero que ganamos para solventar las necesidades primarias de subsistencia. Ya vendrán tiempos mejores, eso si la humanidad no se autodestruye pronto. 

Mientras corregía hoy, de manera personal, a mi hija, ella estaba trabajando en el computador y me dijo que me apurara en decirle lo que le iba a decir porque tenía que trabajar. Yo en seguida le dije: "Trabajar para qué. Como si lo que te pagan te va ayudar para entrar en el cielo". San Ignacio de Loyola decía: "Si lo que estás haciendo no te ayuda a llegar al cielo es mejor que dejes de hacerlo". Trabajar es muy bueno para llegar al cielo, pero si al dinero que ganas con ese trabajo no te sirve para llegar al cielo pues ese trabajo no te sirve para llegar al cielo. Si ves que tus cercanos tienen necesidades -a veces urgencias- económicas y PUDIENDO no te apresuras a auxiliarles con el dinero que ganas en tu trabajo, pues ese trabajo no te sirve para llegar al cielo. Y aclaro lo de PUDIENDO  con mayúsculas: Sabes que le estás dando mal uso al dinero que te ganas con tu trabajo cuando lo gastas en falsas necesidades -cosas que realmente no necesitas pero que en tu mente las aprecias como una necesidad- y no te apresuras a asistir con ese dinero -que muchas veces malgastas- a tus cercanos,. Es concluyente que, ese dinero, que nuestro Amoroso Padre Dios te está otorgando para que te ejercites en la generosidad pues sólo te está sirviendo para ejercitarte en la avaricia. Hay muchas cosas que parecen muy buenas pero que si no les das buena utilidad pues no son tan buenas como parecen. 

Pido a nuestro Glorioso Padre Yahweh que inunde a nuestras hermosas hijas con Su Sabiduría para que siempre estén conscientes del barro que recubre sus espíritus y les asista para que conozcan y le den excelente uso a las herramientas con las que contamos para deslastrarnos de nuestros vicios. Que recuerden siempre que, si ganas mucho dinero no es para gastarlo en falsas necesidades sino ejercitarte en la generosidad que te ayuda a combatir la avaricia. Si tu hermana te hace molestar no es para que te pelees con ella sino todo lo contrario porque es para que te ejercites en la humildad que te ayuda a combatir la soberbia y también para que te ejercites en la paciencia que te ayuda a combatir la ira. Si hay mucha comida en casa no es para que te la comas toda tu sola sino para que te ejercites en la templanza, que te ayuda a moderarte en la atracción de los placeres materiales y procurar el equilibrio en el uso de los bienes creados. Si tienes mucho tiempo libre no es para que lo malgastes durmiendo o jugando o viendo novelas... o embarrándote en la pereza sino para que te ejercites en la diligencia de procurar el Conocimiento Divino orando y escudriñando las Escrituras Divinas...  Todas las armas para llegar al Cielo las tenemos, sólo tenemos que hacernos conscientes de lo que tenemos que combatir en nosotros mismos para ejercitarnos en el uso del arma o herramienta indicada y así logremos 'crecer' espiritualmente.


Escrito por: Noel Méndez 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario