viernes, 11 de marzo de 2022

EL BUEN CAMINO

En algunos de mis escritos les he conversado acerca del uso que hace nuestro Amoroso Padre Dios de algunas personas (escritores, directores y/o productores de películas,... comunicadores de diferentes índoles), la mayoría de las veces sin el conocimiento de éstos, para comunicarnos alguna información a aquellos que procuramos encontrarnos con nuestro Amoroso Padre Dios. Como nos lo indica La Palabra, gran parte de esa información cae junto al camino o en pedregales o en medio de espinos, y consecuentemente no produce fruto alguno o lo hace mínimamente, sobre todo en aquellos que no procuran a nuestro Amoroso Padre Dios. Algunas veces, parte de esta información cae en buena tierra produciendo buenos frutos.

Ha ocurrido entonces que, a muchos de nosotros se nos educó desde muy niños para creer en Un Ser Superior, al cual solemos llamar Dios, y sin embargo muy pocos lograron el objetivo de ser verdaderos creyentes y una gran mayoría simplemente creen creer. Es posible que las deficiencias en frutos que produce la Información Divina se debe a que el comunicador no logra plasmar la Información Divina con la suficiente claridad,  pero es más probable que se deba a que el interés del receptor de la información es poco o totalmente nulo, por lo que por más clara que este la Información Divina con seguridad no producirá efecto alguno en los desinteresados. 

En mi caso, pese al interés intermitente que he tenido por la Información Divina desde muy niño, es ahora -ya anciano aunque no tan viejo- que he logrado comprender gran parte de esa Hermosa Información. Hoy en día, al recordar la información que intentaron comunicarme mis maestros de religión, me percato que gran parte de la información que me comunicaron yo creí comprenderla en aquellos momentos intermitentes, pero es realmente hoy, cuando he decidido releer, investigar y profundizar esa Hermosa Información cuando he logrado comprenderla. 

Ahora bien, sabemos que La Palabra Divina Es Viva, Eficiente y Eficaz, porque A SU TIEMPO Hace Lo Que Dice. Como Está Viva, La Palabra Divina siempre comunica algo nuevo, sin que pierda vigencia lo que ya comunicó, y consecuentemente a cada uno de nosotros puede comunicarnos algo distinto en diferentes momentos. Esta misma característica -Palabra Viva- hace difícil comunicarla porque para el comunicador no es sencillo saber si se dio a entender cuando quiso comunicar lo que esa Palabra Viva le comunicó, EN ESE MOMENTO, al comunicador. Consecuentemente, como comunicador me suele ocurrir que al día siguiente de haber comunicado alguna Información Divina me levanto con ganas de aclararles algo. Hoy les quiero aclarar lo referente a la 'conversión'.

CONVERSIÓN

La palabra 'conversión' hace referencia propiamente a transformar o cambiar algo o alguien en otra cosa o persona distinta a la que era. En lo que se refiere a una persona esta transformación requerirá que la persona cambie incluso su forma de pensar, de comportarse, de vestirse,... de ser. Evidentemente, en el campo religioso se hace referencia a la conversión de las personas, tanto cuanto deben abandonar sus malos comportamientos y procurar buenos comportamientos. En este sentido se habla cambio de comportamientos o actitudes. En el campo religioso se dice que la conversión es un cambio de ruta o de camino, tanto cuanto implica abandonar 'el camino del mal' y procurar 'el camino del bien'. 

En algunos escritos les he comunicado que a todo aquello que se refiere a nuestro Amoroso Padre Dios debemos anteponerle el artículo DETERMINADO EL o LA, porque de nuestro Amoroso Padre Dios no podemos esperar características generalizadas. Así pues, de nuestro Amoroso Padre Dios debemos decir que ES EL CAMINO, porque nunca puede ser 'los caminos', dado que Es El Único Camino. Ahora bien, si bien es cierto que nuestro Amoroso Padre Dios Es El Único Camino, muchas veces para llegar a Ese Camino, a veces debemos transitamos -sin querer queriendo- por caminos aledaños, bien sea porque nos indicaron mal la dirección a seguir -malos comunicadores- o bien sea porque -prestando atención a los susurros de satanás- tomamos la decisión de tomar un camino distinto a aquel que nos conduce a nuestro Amoroso Padre Dios.  En estos casos la Iglesia nos llama a la 'conversión', a 'cambiar de camino', procurando tomar un camino que nos ayude a retomar El Camino.

Yo imagino El Camino como Un Camino Recto con muchas vertientes. Algunas de esas vertientes en algún momento giran y se unen nuevamente a La Recta, pero otras vertientes parecen alejarse ampliamente de El Camino, aunque en algunos tramos a esas vertientes parecen aparecerles otras vertientes en dirección a El Camino. Según lo veo yo, es casi imposible que durante nuestro transitar desde la cuna hasta la tumba lo hagamos por El Camino Recto, debido a la gran cantidad de vertientes que nos parecen más cómodas o apetecibles. De manera que, mantenernos en El Camino Recto es casi imposible, pero no absolutamente imposible, porque cuando nos desviamos de El Camino Recto, tomando alguna vertiente apetecible, siempre es posible tomar una vertiente de la vertiente que nos permita volver a El Camino Recto. Esto es 'conversión'.

LAS VERTIENTES

Creo que ya les queda claro que las 'vertientes' también son caminos, pero no son El Camino. Estas vertientes o caminos, que se desprende de El Camino, son 'caminos buenos' si en algún momento de nuestra vida nos permiten retomar El Camino y son 'caminos malos' cuando su recorrido nos aleja cada vez más y más de El Camino.

Quizás lo que hace complicado comprender esta Información Divina, que nos han enseñado nuestros curas o clérigos, es que no nos terminan de aclarar qué es un buen o un mal camino. Nuestros curas suponen que lo comprendemos y muchas veces nosotros no pedimos que nos lo aclaren porque suponemos que lo comprendimos. Para muestra un botón: ¿Sabes que significa 'cura'? Les aseguro que pocos lo saben, incluso aquellos que van seguido a Misa a verse con el cura no lo saben. Tampoco saben que significa 'Misa' y mucho menos 'Eucaristía', 'Hostia',... 'Gracia Santificante'. Queda claro entonces que la culpa del 'mal camino' que muchos están transitando es de ellos mismos, que por flojera no releen, investigan y profundizan la información que les comunica el cura.

El cura supone que todos suponen cuál es el 'buen camino', a pesar de que suelen hablarles de 'abandonar el mal camino'. Pero es que ciertamente es lógico suponer que todos suponen que 'el buen camino' es aquel que no es 'mal camino' y muchos creen que lo saben, pero como nunca profundizan la Información Divina que reciben nunca dejan de pensar en un camino físico cuando se les está hablando propiamente de actitud. Es decir, un 'buen camino' es mantener un buen comportamiento en contraposición con lo que se entiende por un 'mal camino', lo cual es 'actuar mal'. Pero cuidado porque la 'actitud' no se limita a los actos o acciones u obras de vida sino que incluye nuestra forma de pensar y de hablar. CAMBIO DE ACTITUD EN CUANTO A LOS PENSAMIENTOS, PALABRAS Y OBRAS!!!

Tomar el 'buen camino' implica conocer las Reglas del Juego y ejecutarlas diligente y dignamente. Pero cuidado porque he dicho CONOCER y conocer implica aprehender aquello que aprendo. ¡LEAN, INVESTIGUEN, PROFUNDICEN! Cierto día un joven le preguntó a nuestro Amado Yeshuá qué debería hacer para entrar en el Reino de los Cielos a lo que respondió Yeshuá con una interesante pregunta: ¿CONOCES LOS MANDAMIENTOS? Aquel joven se apresuró a enumerar los Mandamientos sin percatarse que  Yeshuá le había preguntado si los 'conocía' y por esto, después de que aquel joven enumero los Mandamientos, Yeshuá lo puso a prueba y le dijo: "Anda, vende todas tus pertenencias y luego ven y sígueme". Nos cuenta La Palabra que aquel joven se fue muy triste porque tenía riquezas materiales de las que no se quería desprender y con esta 'actitud' demostró que no 'conocía' los Mandamientos porque el primer Mandamiento dice "AMAR A DIOS SOBRE TODAS LAS COSAS".

Por simple silogismo sabemos que estamos en el mal camino cuando no estamos en el buen camino. De manera que, si no 'conoces' las Reglas o no las estás ejecutando diligente y dignamente evidentemente no estás en el buen camino. Y nadie puede decir que no 'sabe' cuáles son las Reglas del Juego, porque estás están escritas en La Palabra Divina. Quizás si puedas decir que no las conoces, simplemente porque no las quiere aprehender, pero tu flojera por conocer las Reglas no justificará que te mantengas fuera del buen camino o lo que es lo mismo en el mal camino. ¡Simple silogismo!

Espero que estén conscientes que cuando me refiero a Reglas del Juego no me refiero simplemente a los Mandamientos, a los cuales, como deben saber, yo suelo denominar 'consejos', porque entiendo que seguir esos consejos me ayudan a encontrarme con nuestro Amoroso Padre Dios, lo cual es un beneficio para mi, el cual no estoy obligado a recibirlo. Los llamados Mandamientos son apenas un compendio de la totalidad de las Reglas del Juego, por lo que para 'conocerlas' debemos leer, investigar y profundizar La Palabra Divina, en la cual se encuentran todas las Reglas en detalle. 

Ya sea que conozcan o no las Reglas del Juego, siempre es posible saber si estás en el buen camino o no. Es simple razonamiento lógico saber si estoy 'actuando' bien o no. Si tienes dinero y ves que algunos de tus cercanos tiene alguna necesidad y no le socorres, por lógica tienes que concluir que estás 'actuando mal' y esto es 'estar en el mal camino'. No hace falta que leas toda la Palabra Divina para descubrir que sufres del vicio de la avaricia y debes ejercitarte en la generosidad para deslastrarte de ese 'pecado'. Aunque no te leas toda La Palabra Divina la lógica te dice que el 'buen camino' o la mejor 'actitud' es ser generoso. Igual ocurre con cualquiera de los denominados 'pecados capitales', no hace falta que los conozcas ni sepas lo que significan o lo que necesitas hacer para combatirlos para que por simple lógica sepas que estás 'actuando mal' y que eso significa estar en el 'mal camino' por lo que deberías 'convertirte', para procurar retomar El Camino a La Casa del Padre.

Claro está que, lo más recomendable es que releas, investigues y profundices La Palabra Divina, para que así 'conozcas' las Reglas del Juego y puedas jugar diligente y dignamente, sabiendo que lo que está en juego es la Hermosa Amistad de nuestro Amoroso Padre Dios, lo cual es ciertamente el Bien Más Preciado que cualquiera pueda desear. Además, leer, investigar y profundizar La Palabra Divina te hará conocer muchos de los trucos para jugar lo más diligente y dignamente posible, a fin de lograr mantenerte en El Camino, sin desviarte ni a diestra ni a siniestra, y si por casualidad llegaras a desviarte con seguridad lograrás retomar El Camino prontamente.

ACLARANDO    

Es propicia la ocasión para aclararles que yo también estoy haciendo el recorrido desde la cuna hasta la tumba, o lo que es lo mismo, yo también soy humano y estoy viviendo. Consecuentemente, al igual que ustedes muchas veces me desvío de El Camino y transito por caminos diferentes. Gracias a nuestro Amoroso Padre Dios siempre he encontrado la forma de 'convertirme' y procurar tomar alguna vertiente o 'buen camino' que me permita retomar El Camino. También gracias a nuestro Amoroso Padre Dios, el transitar por caminos distintos a El Camino me ha enseñado mucho acerca de la vida y de esto es lo que escribo, procurando que también otros aprendan de mis errores. De manera que, si se trata de errores he cometido y aún cometo muchos, pero siempre he procurado cambiar de actitud y convertirme.

Lo anterior lo aclaro para que no vayan a creer que me considero un santo, porque al igual que ustedes aún cometo errores, pero quizás a diferencia de ustedes procuro aprender de mis errores y cambiar. ¡Eso es lo que significa vivir! Dicen por allí que se equivoca quien está trabajando, porque el que no está haciendo nada pues cómo hará para equivocarse si no ha hecho nada. De la misma forma, vivir implica cometer errores, fallar, caerse,... pecar, pero también implica aprender, cambiar, crecer espiritualmente. De manera que, si no nos estamos esforzando por crecer espiritualmente pues no estamos viviendo sino que simplemente estamos muriendo. ¡Caerse no es el problema! ¡El problema es no levantarse y quedarse en el suelo, como muertos!!!

También les quiero aclarar, sobre todo a mi hija de quien tanto les he conversado, que yo no la odio. Esta aclaración la hago por lo que les comentaba en el artículo anterior sobre lo que mi hija manifestó acerca de lo que ella supone siento por ella, debido a sus desatinos. También lo aclaro porque quizás a mucho de ustedes les parezca que soy muy duro con ella y que quizás esto es porque la odio. ¡Pues nada más lejos de la verdad! Lo que ocurre es que como he leído, investigado y profundizado los detalles de las Reglas, tengo muy claro que el amor que siento por mis hijas no me debe impedir corregirlas duramente, incluso con el uso de la vara, porque lo que está en juego es la felicidad de mis hijas, tanto en esta vida como en las siguientes. 

Siendo muy niño leí un desiderata anónimo, el cual les he anotado en algunos de mis escritos, que me enseñó que ser padre implica educar sabiamente, porque los padres somos el reflejo de Dios para nuestros hijos. Yo comprendí que como padre estoy obligado a amonestar duramente, incluso a riesgo de perder el amor de mis hijas, sobre todo después de leer el Libro de Job, porque en este Libro me enteré de las duras pruebas a las que podemos ser sometidos si no educamos sabiamente a nuestros hijos. Tan duras que incluso podemos perder a nuestros hijos en un voraz incendio si no les amonestamos cuando están cometiendo algún error. De manera que, si de todas maneras los podemos perder en un voraz incendio por no amonestarles, pues es preferible perder su amor que perderles en un voraz incendio.

Mucho les he escrito al respecto, sobre todo lo que leemos en el Libro de Los Proverbios, en donde incluso que nuestro Amoroso Padre Dios "... a quien ama reprende, como un padre al hijo en quien se deleita" -(Proverbios 3:12)-. El mismo Libro nos exhorta: "Lo castigarás con vara y librarás su alma del infierno" -(Proverbios 23:14)-. Si leen, investigan y profundizan lo que La Palabra Divina nos enseñan acerca de la educación diligente para con nuestros hijos, entonces comprenderán mi dureza al corregir a mis hijas: ¡SÓLO PRETENDO EVITAR QUE CONOZCAN EL INFIERNO!!! Y tristemente esto pudiera ocurrirle a la hija de quien tanto les hablo, porque hace muy pocos esfuerzo por comprender lo que intento comunicarle con buenas palabras. Consecuentemente no me queda de otra que ser muy duro con ella y me obliga a tratarla con pocas manifestaciones de amor, lo cual ciertamente pudiera confundirse con odio. ¡ME PARTE EL CORAZÓN PENSAR QUE SE PUDIERA PERDER EN UN INFIERNO EN SU PRÓXIMA VIDA SÓLO POR NO QUERER ACEPTAR LAS CORRECCIONES QUE AMOROSAMENTE LE ESTOY INDICANDO PARA QUE SE CONVIERTA DE SUS MALOS CAMINOS!!!

Sufro mucho pensando en la posibilidad de que nuestro Amoroso Padre tenga que permitir que mi amada hija tenga que ser corregida con pruebas muy duras. Sé que esto es tristemente posible si se hace necesario, con tal que mi amada hija no conozca el infierno que pudiera significar su existencia en la próxima vida, al no corregir por su cuenta los vicios espirituales que la envuelven en esta vida. Es preferible un duro dharma en esta vida, en la cual yo puedo consolarla y explicarle el por qué de sus sufrimiento, que un duro karma en la próxima vida, en la cual quizás nadie pueda hacerle entender el por qué de su sufrida vida. 

Quiera nuestro Amoroso Padre Dios que estas letras lleguen al conocimiento de mi amada hija antes de que se haga necesario un duro dharma. Que por qué no se lo digo directamente, pues porque su espíritu está tan cubierto de soberbia que con su temprana edad y su escaza lectura de La Palabra Divina piensa que sabe más que su papá, a pesar de mi avanzada edad y de lo mucho que he leído, investigado y profundizado La Palabra Divina. De hecho, cuando intento corregirla incluso hace gestos llevándose las manos a la cabeza como indicándome que estoy loco o lo que le intento comunicar es una locura. Estos gestos me dejan ver que, de lo poco que quizás ha leído de La Palabra Divina, jamás ha leído y mucho menos investigado y profundizado el capítulo 3 del Eclesiástico, sobre todo en el verso 13 en donde se le exhorta: "Aunque tu padre haya perdido la cabeza, sé indulgente y no le desprecies en la plenitud de tu vigor". Cuando trato de hablar con ella simplemente satanás la invade tan rápidamente que no nos deja hablar, consecuentemente sólo le puedo escribir, esperando que en algún momento lea lo que le escribo, pero que lo lea esquivando los susurros de satanás y decida convertirse, mucho antes de que nuestro Amoroso Padre Dios se vea en la necesidad de permitir un duro dharma en su vida. 

PD: Amada hija, si estas letras llegan a ti después de que yo salte al más allá, ten por cierto que yo te he perdonado tus muchos desatinos al momento de cometerlos. Si acaso dejé de tratarte amorosamente después de tus ofensas es porque quise evitar que por abusar de mi amor siguieras ofendiéndome y no porque tus ofensas me hicieran daño sino porque al ofenderme acumulabas para ti puntos negativos que simplemente he querido evitarte. Perdóname por evitar demostrarte mi amor tanto como quisiera haberlo hecho, es que sólo quise evitarte conocer el infierno. Pido a nuestro Amoroso Padre Dios que nunca conozcas el infierno. 

 



Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo  


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