viernes, 5 de julio de 2019

¿Miedo al Amor?


Cuando decidí comenzar a publicar artículos en un Blog, pensé que publicaría artículos cortos. Sin embargo, se me ha hecho casi imposible publicar artículos cortos, debido a la gran cantidad de información que suele abarcar los temas que me apasionan. Al escribir acerca de Dios, se presentan un sin fin de señales que te obligan a escribir, incluso lo que no esperabas escribir. En todo caso, este artículo es el primero -espero que no el último- que logro escribir brevemente. Aunque para ser sincero con ustedes, este artículo era un capítulo del artículo anterior ('Amar a Dios en libertad'), el cual decidí separarlo para evitar alargar el mencionado artículo. ¡El mensaje debe ser entregado! ¡Yo soy un simple mensajero!!!

El caso es que, de niño, para mí era muy preocupante oír a los maestros de religión, de mi colegio, hablando del Santo Temor de Dios. Me chocaba un tanto que me pidieran considerar Santo, algo que para mí era malo. Ya un poco más crecido, la preocupación creció, puesto que, ese Santo Temor de Dios cada vez se parecía más a una obligación por tenerle miedo a Dios.

Mientras pasaba de la niñez a la adolescencia, eran muy pocos los Sacerdotes que me hablaban del Amor de Dios y, quizás eran demasiados, los que me hablaban de un Dios pendiente de mis errores para castigarme. De manera que, de alguna forma o manera, asistir al culto religioso se convirtió más en una obligación temerosa, que en un deseo por encontrarme con Dios.

Quizás algunos pudieran concluir que, al estar minado de tantos Sacerdotes hablándome de un Dios castigador me vería forzado a claudicar en mi fe. Bendito Dios que no ocurrió así, puesto que, durante mi adolescencia, nuestro Amoroso Padre Dios me invitó a formar parte de la Renovación Carismática, movimiento religioso en el cual conocí a muchísimos jóvenes Sacerdotes, poco ortodoxos, que me hablaron abundantemente del Dios del Amor.

Movido por estas antiguas verdades, que parecían como ocultas, comencé a indagar acerca del Santo Temor de Dios. Los primeros indicios no me ayudaron mucho, para deslastrarme de mis temores. Buscando en diccionarios descubrí que, ‘temores el ‘miedo’ que se siente al considerar que algo perjudicial o negativo ocurra o haya ocurrido. Evidentemente, el ‘temor’, según los diccionarios, se sigue pareciendo al ‘miedo’. Algunos otros diccionarios, más especializados en la materia, definen propiamente el ‘Temor de Dios’ como una forma ESPECÍFICA de ‘temor’. Quizás con la palabra ‘específica’ pretenden ‘diferenciarlo’ del ‘miedo’, el cual se le define como la ‘sensación de angustia provocada por la presencia de un PELIGRO real o imaginario’. Sin embargo, muchos de esos diccionarios especializados, pese a indicar que el ‘Temor de Dios’ se acerca más al respeto, admiración y sumisión a Dios, terminan ESPECIFICANDO que muchos religiosos ‘temen al juicio final, al infierno, al Poder de Dios,… a Dios’. Me seguí preguntando: ¿Debo tenerle miedo al Amor de los amores?

Ya más adulto –casi anciano- descubrí que, en la Biblia aparece varias veces el ‘Temor de Dios’. La primera vez ocurre en el momento en que Abraham iba a sacrificar a su hijo Isaac y entonces aparece el Ángel de Dios para gritarle: “No alargues tu mano contra el niño, ni le hagas nada, que ahora ya sé que eres temeroso de Dios, ya que no me has negado tu hijo.[1] Vale la pena preguntarse: ¿Abraham se ganó el favor de Dios debido a que le tenía miedo? Seguí preguntándome: ¿Debo tenerle miedo al Amor de los amores?

Luego leí, en el Libro de los Proverbios: «El temor de Yahweh es el principio de la sabiduría».[2] Esto es revelador porque, si el ‘Temor de Dios’ me provee de sabiduría, evidentemente no debe producir en mí algún tipo de miedo, sino más bien paz. El mismo versículo indica que: «el conocimiento del Santísimo es la inteligencia».  Sabemos que la ‘sabiduría’ es el ‘gusto’ que le tomamos al ‘conocimiento’, en consecuencia, el ‘Temor de Dios’ es el principio del ‘gusto’ que debe generar en mí el `conocer’ a Dios. Ese ‘gusto’ debe moverme a procurarle, a investigarle a profundizarle.

Para mí es concluyente que, el ‘Temor de Dios’ NO es ‘miedo a Dios’. Para mí es claro que, si definimos ‘miedo’ como una ‘sensación de angustia’, el ‘Temor de Dios’ debe ser esa ‘sensación de angustia’ que debe producir en mí el DESCONOCIMIENTO de Dios. Esa ‘angustia’ debe moverme a ‘conocerle’ y por eso el ‘Temor de Yahweh’ es el principio de la ‘sabiduría’.

Finalmente, al alcanzar ‘el conocimiento del Santísimo’, este me hará comprender que DIOS ES MI PADRE AMOROSO. Al comprender esta Hermosa Verdad,  con seguridad comenzaré a tener miedo, pero no de Dios. ¡TENDRÉ MIEDO DE ESTAR LEJOS DE DIOS! ¡Tendré miedo de ofenderle! ¡Tendré miedo de ser malo! Seré movido a respetarle, no por su Omnipotencia, sino por su Amor. ¿Cómo ofender a quien tanto Amor me manifiesta?

Escrito por:
Noel Méndez








[1]  Génesis 22, 12
[2]  Proverbios 9, 10

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