viernes, 31 de enero de 2020

¡YO EXULTARÉ!



En el día de ayer, conversando con un gran amigo, nos reíamos de la gran cantidad de maldad que se ha desatado en nuestro país. ¡Ciertamente es mejor reírse que llorar! Hablábamos acerca del nefasto comportamiento de la gran mayoría de los comerciantes en nuestro país, quienes parecen dejarse mover, como burdos títeres, por el diablo. 

Ayer en la mañana fui al Banco a retirar efectivo. La cola era inmensa, para que apenas nos dieran un billetito. Pase por un mercado dizque popular, para ver si estaban vendiendo el kilo de tomates a precios más accesibles que los de los supermercados. Resulta que no tenían. Me extrañó, porque el tomate es una hortaliza[i] que se da abundantemente en nuestras tierras.

Como el día de ayer cobré mi quincena y visto que no pude comprar nada, durante la noche, antes de acostarme, me puse a meditar en estas cosas y me entristecí, puesto que nuestro Amoroso Padre Dios siempre ha sido muy generoso conmigo.

Es común que no recuerde lo que sueño durante la noche. Pero frecuentemente suelo despertarme con algunas frases, a veces canciones, formando parte de mis pensamientos. Esta mañana desperté pensando en una hermosa frase: “¡YO EXULTARÉ[ii] EN EL SEÑOR!”. 

¡Gracias Papito! ¡Entendí el mensaje!

¡EL VERDADERO CREYENTE JAMÁS SE ENTRISTECE!, porque sabe y entiende que: “Providencia Divina es la Mano de Dios actuando en todas las cosas y hechos de la historia”. En consecuencia, todo Verdadero Creyente debe encontrar respuestas a los males que le sobrevienen, porque todos esos aparentes males son "Pruebas Divinas", que nos ayudan a crecer espiritualmente.

En mi caso entendí que, Tú siempre eres generoso conmigo, pero mermas en Tú Generosidad para mover a aquellos, con los que yo suelo practicar la Largueza, para que ellos también practiquen la Largueza. Por decirlo de alguna manera: "Me quitas a mí y le das a ellos, para que practiquen". Entendí que, aquellos que me acompañan aún tienen mucho que practicar.

MENSAJE

Al final de un Cántico de Habacuc[iii] podemos leer: «Aunque la higuera no echa yemas y las viñas no tienen fruto, aunque el olivo olvida su aceituna y los campos no dan cosechas, aunque se acaban las ovejas del redil, y no quedan vacas en el establo, yo exultaré con el Señor, me gloriaré en Dios mi salvador. El Señor soberano es mi fuerza, él me da piernas de gacela y me hace caminar por las alturas».

De manera que, ¡Sí! ¡Entendí el Mensaje!

Pero esto no evita que me entristezca, porque también sé y entiendo que, llegará el momento en que nuestro Amoroso Padre Dios haga nuevas todas las cosas.[iv] Y esto no es lo que me entristece, sino el hecho de mis Princesas aún no estén finamente preparadas para ese cielo nuevo y esa tierra nueva.

Todos los que me conocen saben que, comprendo perfectamente que significa fin de mundo, por lo que no suelo hablar de esto, tal y como lo suelen hablar los profetas del desastre. Sin embargo, debo aceptar que, ese hermoso Cántico de Habacuc, nos habla de la Parusía. Felizmente, Habacuc proclama: «El Señor viene de Temán; el Santo, del monte Farán: su resplandor eclipsa el cielo, la tierra se llena de su alabanza; su brillo es como el día, su mano destella velando su poder».

Pero Habacuc también nos advierte que, a esa Hermosa Venida, le anteceden ciertos eventos, que quizás hoy estemos viviendo muy a menudo. Tal y como les digo en muchos de mis escritos, no sé si aquello de lo que les hablo sea verdad, puesto que la verdad del más allá sólo la conoceremos cuando salgamos del más acá. En este orden de ideas, les aclaro que, no sé si se acerca un fin del planeta tierra o simplemente un fin de mundo, lo que si es cierto es que: “Cosas están ocurriendo, querido Teófilo, que parecieran hablarnos del fin”.

PERDÓN

Hace muchos, muchos años, una bella señora se me acercó después de un Envío. Sin reconocerla, se acercó a mí y me preguntó por mi mamá. Yo le dije que ella estaba residenciada en Portugal. Me preguntó: “¿Le escribes frecuentemente?”. Le respondí que nunca le escribo, porque me era más fácil hablar con ella por teléfono. La Hermosa Señora me dijo: “¡Escribe hijo! ¡Mira que lo que dejes escrito ayudará a otros a avanzar!”.

Pido perdón a la Hermosa Señora, porque quizás comencé a escribir 35 años tarde. Y digo tarde porque, sin ánimos de vanagloriarme, creo que ya no es posible ayudar a alguien a avanzar. ¡El fin parece inminente! Espero en nuestro Amoroso Padre Dios que, por lo menos esté a tiempo de poder ayudar a avanzar a mis Amadas Hijas. ¡MI MÁS GRANDE DESEO ES ENCONTRARME CON ELLAS EN EL CIELO NUEVO Y LA TIERRA NUEVA!

Perdón porque quizás llegué tarde para decirles que: ¡USTEDES SON RESPONSABLES DE SUS ALEGRÍAS Y DE SUS PENAS! ¡COSECHAN LO QUE SIEMBRAN! ¡Dios no desea el mal, sólo lo permite! La Voluntad de Dios es Su deseo eterno de que el hombre le pertenezca EN LI.BER.TAD. Es su voluntad que nosotros hagamos las cosas bien, es su voluntad que seamos felices, es su voluntad que le conozcamos, es su voluntad que le amemos. Con ese fin dirige todas las cosas, según su Providencia. Pero tristemente, nosotros haciendo uso de nuestra libertad, aquella que Dios nos otorgó por su Voluntad, cambiamos el plan y nos inclinamos a no hacer lo que Dios desea. Entonces todo sale mal, porque hay ausencia de Dios en las cosas que hacemos. ¡El mal no es otra cosa que la ausencia de la Gracia de Dios! ¡POR ESO DEBEMOS PROCURAR SU GRACIA!!!

SÚPLICA

En Artículos anteriores les aclaré qué es la Gracia de Dios. También les di algunas pautas para lograrla. Si no
procuran hacer un gran esfuerzo por obtenerla, yo no puedo hacer más por ustedes. Si nuestro Amoroso Padre Dios jamás vulnera nuestro libre albedrío, ¿cómo puedo yo obligarles a dar lo mejor de sí para obtener tan Precioso Regalo?

Sólo les puedo recordar que: “La vida es un tiempo perentorio. ¡Muy efímero! ¡Es absurdo perderla en banalidades!”.

¡No sé si esté cerca el fin de mi mundo! ¡No sé si esté cerca el fin de mundo de alguna de ustedes! ¡No sé si esté cerca el fin del planeta! En todo caso, les suplico que recuerden lo que nos advertía Yeshúa, en la Parábola de las Diez Vírgenes «¡SEAN PRUDENTES!»,[v] ¡NO SEA QUE LLEGUE NUESTRO AMADO PAPITO Y NO ESTEMOS LISTOS PARA SEGUIRLE A LA CASA!

¡Les suplico, MUY FERVIENTEMENTE!, si en algo me aprecian, ¡LUCHEN POR OBTENER LA GRACIA! ¡VENZAN A LOS DEMONIOS QUE LAS DOMINAN! ¡Quítenme esta angustia de pensar que me iré y que ya no volveré a verlas, en el lugar que Mi Papito me tiene reservado! ¡QUIERO VOLVER A VERLAS Y ABRAZARLAS Y BESARLAS! ¿Pueden concederme este deseo?

¡Mi deseo es que sean INMENSAMENTE FELICES! Por eso les suplico, si no es por mí, al menos por ustedes mismas, o por lo que más quieran: ¡ÁMENSE! De ser necesario todos los días ¡PRACTIQUEN EL AMOR! ¡Reúnanse y conversen! ¡Limen las asperezas entre ustedes! Dejen de hacerle caso al diablo que les hace creer que lo que tienen les pertenece. ¡Deslástrense del egoísmo! ¡COMPARTAN! Comprendan que: “¡Hay más felicidad en dar que en recibir!” !EVITEN LAS DISCUSIONES! ¡Deslástrense de los falsos orgullos! ¡Den su brazo a torcer! ¡Dejen de creer que alguna de ustedes tienen la razón! ¡ACEPTEN LA AMISTAD DE NUESTRO AMOROSO PADRE DIOS! ¡Siéntanse hijas del mismo Amoroso Padre Dios que es Mi Papito!

Antes del Epílogo del último Libro de la Palabra Divina, Dios nos deja una sentencia: «¡Dichosos los que laven sus vestiduras, así podrán disponer del Árbol de la Vida y entrarán por las Puertas en la Ciudad! ¡Fuera los impuros, los idólatras y todo el que ame y practique la mentira!». Practicar la mentira es hacer todo lo que el demonio nos pide que hagamos, ¡el demonio es el padre de la mentira![vi] El diablo se alimenta de las discordias, de las peleas, de los odios, de las idolatrías,… de todo aquello que nos aparta de nuestro Amoroso Papito Dios. El diablo no quiere que volvamos a la casa del Padre, él quiere que tanto nosotros, como nuestro Papito Dios, suframos por no reencontrarnos.

¡Qué difícil ha sido para mí sembrar! ¡Perdónenme si he empezado tarde y en mi desespero estoy lanzando las semillas desordenadamente! ¡Espero tener más tiempo para organizar la siembra! ¡No sé cuánto tiempo tengo! ¡Quisiera vivir 150 años para servir a mi Papito Dios COMUNICÁNDOLE!  Mientras tanto:

¡TENGO MIEDO DE IRME Y NO DEJARLAS VESTIDAS PARA LA FIESTA!!!

Y no lo digo por las señales, las cuales parecen indicar que el fin está cerca. Lo digo porque ciertamente no sabemos cuando llegará, pero lo que es seguro es que llegará y ES PRECISO ESTAR PREPARADOS. 






[i]   Botánicamente hablando, el tomate es una fruta, ya que se trata de la parte de la planta que crece a partir de una flor polinizada, contiene las semillas y luego ayuda a diseminarlas.  En el siglo XIX, en la Corte Suprema de los Estados Unidos, surgió una controversia acerca de considerar al tomate una fruta o una hortaliza, después de que una ley estableciese el pago de impuestos para las hortalizas importadas, pero no para las frutas. Ante la reclamación de los importadores, el tribunal estableció que el tomate era una hortaliza y que debía pagar el 10% estipulado. Como en mi país, debido a los altos precios alcanzados por este vegetal, pareciera que los agricultores están pagando el gravamen impuesto a los importadores norteamericanos, yo pienso que es una hortaliza. ¡MISTERIOS DE LA CIENCIA!

[ii]  Exultar: Mostrar gran alegría y gozo.

[iii]  Habacuc 3

[iv]  Apocalipsis 21

[v]  Mateo 25, 1-13

[vi]  Juan 8, 44: «Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El demonio ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.»

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