miércoles, 22 de enero de 2020

SIEMPRE ES TIEMPO DE LA GRACIA



Durante la Homilía de la Misa del Domingo pasado, el Sacerdote celebrante comentó que, en algunas oportunidades se ha encontrado con antiguos feligreses que se han cambiado a otras Iglesias, distintas a la Católica,  que le expresan, con especial alegría, que se habían cambiado porque ahora si habían encontrado a Cristo.

Este comentario lo hizo porque, en días recientes había invitado a los parroquianos a participar de unas jornadas de reflexión parroquial y casi nadie había acudido al llamado. Con su triste anécdota quiso recordarnos nuestra falta de compromiso con la comunidad en la que vivimos, que de alguna manera expresa nuestra falta de conocimiento acerca de lo que significa ser cristiano.

¡EL CRISTIANO DEBE SER OTRO CRISTO! Pero ¿cómo imitar a Cristo si no le conocemos? y ¿cómo conocerle si no le investigamos?

El Sacerdote también comentó que, los católicos somos pocos propensos a crecer espiritualmente. Somos flojos para salir de nuestras vanas comodidades. Nos acomodamos muy bien con unas cuantas oraciones y con asistir a Misa, a lo sumo cada Domingo, siempre y cuando no tengamos otra cosa que hacer. Bien decía el Padre Hurtado: ¡QUÉ MULAS SOMOS LOS CATÓLICOS!

No estoy muy seguro de que aquellos que le han comentado a aquel Sacerdote que “¡Ahora si encontré a Cristo!”, realmente lo hayan encontrado, porque ese mismo comportamiento ateo funcional de los católicos lo he podido apreciar en algunas comunidades cristianas, distintas a la Católica, que he podido visitar. Sobre todo en estos tiempos de Prueba, he podido observar en muchos cristianos (católicos y no católicos) la ausencia de Cristo en sus vidas.

GRACIA DIVINA

En la misma Homilía, el Sacerdote comento que, la Gracia de Dios en un cristiano debe generar verdaderos cambios en su vida. Dijo: “¡No puede ser que pasen treinta años y un cristiano siga siendo el mismo!”. También repetía insistentemente: “Los rezos y las prácticas de piedad están muy bien, pero ¡TENEMOS QUE IR UN POCO MÁS ALLÁ! ¡NO PODEMOS SER CONFORMISTA CON NUESTRA FE!”.

Tristemente la Gracia de Dios no puede hacer mella en aquel que no la procura. ¡LA GRACIA DE DIOS AUMENTA EJERCITÁNDOLA! No debemos conformarnos con unos simples rezos, ¡DEBEMOS ESFORZARNOS POR ALCANZAR LA VERDADERA COMUNICACIÓN CON DIOS! ¡DEBEMOS HACER DE NUESTRA VIDA UNA ORACIÓN!

En algunos de mis anteriores escritos he definido conceptualmente la Gracia de Dios, pero conocer la
definición conceptual sin profundizar las implicaciones de lo qué es la Gracia, no me moverá a crecer espiritualmente.

Ya les he comentado que, ‘Gracia’ significa simplemente ‘Regalo’, algo que se nos da gratis. ¡Justamente este ‘regalo o gracia’ es la acción benevolente de Dios en la vida del hombre, que lo mueve a hacer el bien! ¡Es Dios quien decide manifestársenos primero! ¡Es Dios quien nos escoge! ¡Es Dios quien nos llama! ¡Es Dios quien nos mueve hacia Él! ¡Es Dios quien decide salvarnos! ¡Es Dios quien se hace presente en nosotros! ¡Y todo esto gratis, no porque lo merezcamos, sino porque Él quiere regalárnoslo! ¡Él nos quiere dar el regalo de Su Presencia en nuestras vidas, gratis y libremente, PERO YO DECIDO SI LO ACEPTO O NO!

Se lee fácil pero, ¿conoces las implicaciones de recibir ese regalo? Si yo te regalara un auto, con toda seguridad comprenderías que ha de ser TU RESPONSABILIDAD mantener en perfecto funcionamiento ese auto. Ciertamente te encargarías de realizarle los servicios de cambio de aceite, renovarías los cauchos y la batería -cuando lo requirieran-, mantendrías tu licencia de piloto vigente y los papeles en orden,… en fin: ¡TE OCUPARÍAS DE MANTENER EN PREFECTO ESTADO AQUELLO QUE TE REGALÉ! Entonces, si Dios te regala Su Amistad ¿por qué no te esfuerzas por mantenerla?

Y si! Eso es la Gracia de Dios: ¡SU AMISTAD!, que ciertamente no es poca cosa, ¡ES LO MÁS MARAVILLOSO QUE TE PUEDE PASAR!

LOGRAR MIL AÑOS DE ESPIGAS CADA DÍA

¿Se imaginan la alegría que puede significar para un sembrador contar con la producción de mil años de espigas en un solo día? Pues, eso siente aquel que cuenta con la Gracia, la Amistad de nuestro Amoroso Padre Dios. Pero no les voy engañar, ¡LA AMISTAD DE DIOS ES DIFÍCIL SOSTENERLA! Y es que es un Dios tan celoso de sus amigos, que siempre espera de nosotros un poco más. ¡NOS QUIERE ENTEROS Y BRILLANTES! ¡SIN RESERVAS! ¡ASÍ TAL CUAL SE DA ÉL!

De manera que, es muy común encontrar en la Palabra Divina pasajes muy significativos acerca de la amistad de Dios con sus Verdaderos Amigos. A mí me encanta releer la Amistad de nuestro Amoroso Padre Dios con mi gran Hermano Elías. Así como Elías, a veces siento a nuestro Amoroso Padre Dios tan cerquitica que me quiero como morir de la emoción. La mayoría de las veces lo siento tan distante que me desespero pensando ¿en qué le he fallado? La gran mayoría de esas tortuosas veces descubro que, nuestro Amoroso Padre Dios no anda tan pendiente de mis caídas como de mis levantadas. ¡No son mis fallas las que le preocupan! ¡Son mis formas de enfrentar las fallas las que le molestan! ¡EL DESEA VERME CRECER! ¡ES SU GRAN AFÁN! ¡SE MUERE POR VERME CRECER! Y por eso me prueba constantemente. Como al oro, ¡QUIERE VERME BRILLAR!

Solo hay una regla para lograr la Amistad de nuestro Amoroso Padre Dios: ¡ESFUÉRZATE UN POCO MÁS CADA DÍA! ¡NO TE DUERMAS EN LOS LAURELES! ¡Algo tan preciado no lo puedes obtener flojeando! ¿Sabes que significa dormirse en los laureles?, pues: creer que con lo que has logrado ya es suficiente. Toma en cuenta que, para Dios, quien constantemente crea, nunca nada es suficiente.

Cuando sientas que Dios como que se ha apartado de ti, imagínatelo sentado a la distancia, mirándote expectante, como preguntándose: “¿Qué hará ahora Noel? ¿Correrá hacia Mí? ¿Caminará? ¿Se quedará sentado en el suelo?... ¿Qué hará Noel para acercarse a Mí?”. Por eso me levanto cada mañana haciendo unos pequeños ejercicios de estiramiento y agradeciéndole que me suenen los huesos: ¡Estoy vivo y me puedo mover! ¡Algo crujiente, pero vivo! Le agradezco por los hermosos sueños de la noche y le reclamo por las pesadillas. Luego, sabiendo que soy yo quien se debe acercar, me pongo a meditar en lo que debo hacer para crecer espiritualmente, como: Leer la Palabra Divina, o leer un buen libro, o es cuchar canciones religiosas, o practicar algún idioma,… y cuando me deja ver televisión, pues aprovecho de meditar alguna cosa para escribirles.

¡SIEMPRE ES TIEMPO DE LA GRACIA! ¡DESPIERTE EL ALMA DORMIDA!

¡Ahí les dejo esa perla! ¡Espero les sirva de algo! Yo, por mi parte, continuaré sembrando mientras tenga vida, ¡aunque me cueste fatigas! ¿Qué si me canso? Pues les diré que a veces me agoto un poco al escribir, como decía un filósofo, a los ‘amigos invisibles’. Pero, ciertamente me siento gozoso de continuar escribiendo, porque lo bueno y noble perdura eternizado en la dicha. Yo soy un simple sembrador. Yo diría que más bien que apenas soy un lanzador de semillas. ¡HA DE SER MI PADRE QUIEN COSECHE! Yo mientras, ¡seguiré sembrando!, sabiendo que ¡SU GRACIA ME SOSTIENE! Y así, al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ¡alabaré tooodaaa mi vida!, en el rosario de las horas, de las noches y los días.

Escrito por: Noel Méndez





No hay comentarios.:

Publicar un comentario