Durante la Homilía de
la Misa del Domingo pasado, el Sacerdote celebrante comentó que, en algunas
oportunidades se ha encontrado con antiguos feligreses que se han cambiado a
otras Iglesias, distintas a la Católica, que le expresan, con especial alegría,
que se habían cambiado porque ahora si habían encontrado a Cristo.
Este comentario lo hizo
porque, en días recientes había invitado a los parroquianos a participar de
unas jornadas de reflexión parroquial y casi nadie había acudido al llamado.
Con su triste anécdota quiso recordarnos nuestra falta de compromiso con la
comunidad en la que vivimos, que de alguna manera expresa nuestra falta de
conocimiento acerca de lo que significa ser cristiano.
¡EL CRISTIANO DEBE SER
OTRO CRISTO! Pero ¿cómo imitar a Cristo si no le conocemos? y ¿cómo conocerle
si no le investigamos?
El Sacerdote también
comentó que, los católicos somos pocos propensos a crecer espiritualmente.
Somos flojos para salir de nuestras vanas comodidades. Nos acomodamos muy bien
con unas cuantas oraciones y con asistir a Misa, a lo sumo cada Domingo,
siempre y cuando no tengamos otra cosa que hacer. Bien decía el Padre Hurtado:
¡QUÉ MULAS SOMOS LOS CATÓLICOS!
No estoy muy seguro de
que aquellos que le han comentado a aquel Sacerdote que “¡Ahora si encontré a
Cristo!”, realmente lo hayan encontrado, porque ese mismo comportamiento ateo
funcional de los católicos lo he podido apreciar en algunas comunidades
cristianas, distintas a la Católica, que he podido visitar. Sobre todo en estos
tiempos de Prueba, he podido observar en muchos cristianos (católicos y no
católicos) la ausencia de Cristo en sus vidas.
En la misma Homilía, el
Sacerdote comento que, la Gracia de Dios en un cristiano debe generar
verdaderos cambios en su vida. Dijo: “¡No puede ser que pasen treinta años y un
cristiano siga siendo el mismo!”. También repetía insistentemente: “Los rezos y
las prácticas de piedad están muy bien, pero ¡TENEMOS QUE IR UN POCO MÁS ALLÁ! ¡NO
PODEMOS SER CONFORMISTA CON NUESTRA FE!”.
Tristemente la Gracia
de Dios no puede hacer mella en aquel que no la procura. ¡LA GRACIA DE DIOS
AUMENTA EJERCITÁNDOLA! No debemos conformarnos con unos simples rezos, ¡DEBEMOS
ESFORZARNOS POR ALCANZAR LA VERDADERA COMUNICACIÓN CON DIOS! ¡DEBEMOS HACER DE
NUESTRA VIDA UNA ORACIÓN!
En algunos de mis
anteriores escritos he definido conceptualmente la Gracia de Dios, pero conocer
la
definición conceptual sin profundizar las implicaciones de lo qué es la
Gracia, no me moverá a crecer espiritualmente.
Ya les he comentado que, ‘Gracia’
significa simplemente ‘Regalo’, algo que se nos da gratis. ¡Justamente este ‘regalo o gracia’ es la acción benevolente de Dios en la vida
del hombre, que lo mueve a hacer el bien! ¡Es Dios quien decide
manifestársenos primero! ¡Es Dios quien nos escoge! ¡Es Dios quien nos llama!
¡Es Dios quien nos mueve hacia Él! ¡Es Dios quien decide salvarnos! ¡Es Dios
quien se hace presente en nosotros! ¡Y todo esto gratis, no porque lo
merezcamos, sino porque Él quiere regalárnoslo! ¡Él nos quiere dar el regalo de Su Presencia en nuestras vidas, gratis
y libremente, PERO YO DECIDO SI LO ACEPTO O NO!
Se lee fácil pero, ¿conoces las implicaciones de recibir ese regalo? Si yo te regalara un auto,
con toda seguridad comprenderías que ha de ser TU RESPONSABILIDAD mantener en
perfecto funcionamiento ese auto. Ciertamente te encargarías de realizarle los
servicios de cambio de aceite, renovarías los cauchos y la batería -cuando lo
requirieran-, mantendrías tu licencia de piloto vigente y los papeles en orden,… en
fin: ¡TE OCUPARÍAS DE MANTENER EN PREFECTO ESTADO AQUELLO QUE TE REGALÉ!
Entonces, si Dios te regala Su Amistad ¿por qué no te esfuerzas por mantenerla?
Y si! Eso es la Gracia
de Dios: ¡SU AMISTAD!, que ciertamente no es poca cosa, ¡ES LO MÁS MARAVILLOSO
QUE TE PUEDE PASAR!
¿Se imaginan la alegría
que puede significar para un sembrador contar con la producción de mil años de
espigas en un solo día? Pues, eso siente aquel que cuenta con la Gracia, la
Amistad de nuestro Amoroso Padre Dios. Pero no les voy engañar, ¡LA AMISTAD DE
DIOS ES DIFÍCIL SOSTENERLA! Y es que es un Dios tan celoso de sus amigos, que
siempre espera de nosotros un poco más. ¡NOS QUIERE ENTEROS Y BRILLANTES! ¡SIN
RESERVAS! ¡ASÍ TAL CUAL SE DA ÉL!
De manera que, es muy
común encontrar en la Palabra Divina pasajes muy significativos acerca de la amistad de Dios con sus Verdaderos Amigos. A mí me encanta releer la Amistad de
nuestro Amoroso Padre Dios con mi gran Hermano Elías. Así como Elías, a veces siento
a nuestro Amoroso Padre Dios tan cerquitica que me quiero como morir de la
emoción. La mayoría de las veces lo siento tan distante que me desespero
pensando ¿en qué le he fallado? La gran mayoría de esas tortuosas veces descubro
que, nuestro Amoroso Padre Dios no anda tan pendiente de mis caídas como de mis
levantadas. ¡No son mis fallas las que le preocupan! ¡Son mis formas de
enfrentar las fallas las que le molestan! ¡EL DESEA VERME CRECER! ¡ES SU GRAN
AFÁN! ¡SE MUERE POR VERME CRECER! Y por eso me prueba constantemente. Como al
oro, ¡QUIERE VERME BRILLAR!
Solo hay una regla para
lograr la Amistad de nuestro Amoroso Padre Dios: ¡ESFUÉRZATE UN POCO MÁS CADA
DÍA! ¡NO TE DUERMAS EN LOS LAURELES! ¡Algo tan preciado no lo puedes obtener
flojeando! ¿Sabes que significa dormirse en los laureles?, pues: creer que con
lo que has logrado ya es suficiente. Toma en cuenta que, para Dios, quien
constantemente crea, nunca nada es suficiente.
Cuando sientas que Dios
como que se ha apartado de ti, imagínatelo sentado a la distancia, mirándote
expectante, como preguntándose: “¿Qué hará ahora Noel? ¿Correrá hacia Mí? ¿Caminará?
¿Se quedará sentado en el suelo?... ¿Qué hará Noel para acercarse a Mí?”. Por
eso me levanto cada mañana haciendo unos pequeños ejercicios de estiramiento y agradeciéndole
que me suenen los huesos: ¡Estoy vivo y me puedo mover! ¡Algo crujiente, pero vivo! Le agradezco por los
hermosos sueños de la noche y le reclamo por las pesadillas. Luego, sabiendo
que soy yo quien se debe acercar, me pongo a meditar en lo que debo hacer para
crecer espiritualmente, como: Leer la Palabra Divina, o leer un buen libro, o es
cuchar canciones religiosas, o practicar algún idioma,… y cuando me deja ver
televisión, pues aprovecho de meditar alguna cosa para escribirles.
¡SIEMPRE
ES TIEMPO DE LA GRACIA! ¡DESPIERTE EL ALMA DORMIDA!
¡Ahí les dejo esa
perla! ¡Espero les sirva de algo! Yo, por mi parte, continuaré sembrando
mientras tenga vida, ¡aunque me cueste fatigas! ¿Qué si me canso? Pues les diré
que a veces me agoto un poco al escribir, como decía un filósofo, a los ‘amigos
invisibles’. Pero, ciertamente me siento gozoso de continuar escribiendo,
porque lo bueno y noble perdura eternizado en la dicha. Yo soy un simple
sembrador. Yo diría que más bien que apenas soy un lanzador de semillas. ¡HA DE SER
MI PADRE QUIEN COSECHE! Yo mientras, ¡seguiré sembrando!, sabiendo que ¡SU
GRACIA ME SOSTIENE! Y así, al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ¡alabaré
tooodaaa mi vida!, en el rosario de las horas, de las noches y los días.
Escrito por: Noel Méndez
No hay comentarios.:
Publicar un comentario