Durante estos días, como no tengo televisor y en algo tengo que ocupar
el tiempo, me he estado dando a la tarea de hacer el papel de ‘Corrector’ de
mis Novelas. Sin embargo, ciertos acontecimientos me han inspirado a escribir
Artículos para Publicar en Mi Blog. Ayer, por ejemplo, una amiga lloraba por la
posibilidad de una inminente guerra mundial. En consecuencia, les escribí el
Artículo “Aceite para la lámpara”, en el cual pretendo aclararles la
procedencia del mal que nos embarga y lo innecesario de preocuparnos más allá
de nuestra necesaria ocupación en acercarnos a nuestro Amoroso Padre Dios.
En el día de hoy, conversando con otra amiga, me enteré que no tenemos
que pagar un Combo Hallaquero, que nos vendieron en la Institución en la cual
laboré por muchos años. Cuando le dije a mi amiga: “¡Gracias a Dios nos dieron
ese bonito decembrino!”, ella me replicó: “¡Ya vienes tú con tus palabritas! ¡Como
siempre arrastrao!”. En seguida le hablé acerca algunas de las cosas que les
escribiré en este Artículo.
Quizás en algún momento les escribiré un Artículo acerca del Padre
Nuestro. Digo ‘quizás’ porque a la verdad ya muchos han escrito al respecto y
si ustedes no lo han leído es porque no han querido.
Tristemente, cuando en apariencia ‘oramos’, nuestra ‘oración’ no pasa de
ser un simple ‘rezo’. Muchas veces este rezo es tan insulso que ni siquiera
alcanza para llamarlo ‘rezo’, mucho menos podemos llamarlo ‘oración’. Esto es
lo que ocurre cuando creemos estar rezando el Padre Nuestro y no comprendemos,
mucho menos ‘abrazamos’, lo que decimos.
¿No me creen? Pues, comencemos a rezarlo, tratando de hacerlo una
oración. Repitan conmigo: “¡Padre Nuestro!”. ¡Ya va! ¡No tan rápido! Antes de
continuar, permíteme preguntarte: ¿Estás seguro de que Dios
es tu papá? ¿Comprendes
lo que significa ser hijo? ¿Entiendes algo acerca de la Dignidad Divina?...
¿Ahora me creen?
No continuaré rezando con ustedes el Padre Nuestro, porque tengo que
continuar con lo que vine a decirles. En el Padre Nuestro hay una frase muy
significativa, que por cierto, en los países latinos, se acostumbra a poner esa
frase al final: “¡Líbranos de todo mal!”. No me detendré a elucubrar ideas
acerca de por qué está al final, pero si quisiera hablarles un poco acerca de
esa frase.
Sabemos que, lo que Yeshúa realmente dice es: “¡Líbranos del maligno!” o
dicho de otra manera: “¡Líbranos del diablo!”. Queda una pregunta en el aire:
¿Por qué nos cuesta tanto mencionar ese nombre? ¿Por miedo? o porque ¡no
creemos que exista! Si es por miedo déjame decirte que: ¡Aún no entiendes algo
acerca de la Dignidad Divina! Yo, en lo particular, creo que ‘cuesta mencionarlo’
porque nos da pena que alguien se burle de nosotros diciendo: “¿Tú todavía
crees que el diablo existe?” Y esto es porque, como llegó a comentar el poeta
francés Charles Baudelaire, quien en sus tiempos algunos le consideraban un
satánico: “La más hermosa de las jugada
del diablo es persuadirte de que no existe”. Evidentemente, si no existe
¿para qué lo combatimos?
Evidentemente, cuando Yeshúa
dice: “¡Líbranos del diablo!”, no se refiere únicamente a aquellos ataques
físicos que pudiéramos ver representados en ciertas películas de terror, los cuales
no son la norma sino más bien la excepción. Se refiere también a los ataques
más comunes del diablo como la tentación y cualquier otro ataque que produzca
algún mal, porque evidentemente, todo lo que en esencia es ‘malo’ debe tener su
origen en un ataque del diablo.
Antes de cerrar este Capítulo, permítanme hacerles un breve comentario.
Durante las Misas, se acostumbra a cantar, en vez de rezar, el Padre Nuestro.
Hace algunos años atrás, cerrábamos el canto diciendo: “¡Líbranos del maaal¡
¡Amén! ¡Amén! ¡Ameeeén!”. Pues bien, de alguna manera el diablo ha logrado que
actualmente ese hermoso rezo cierre así: “¡Líbranos del maaal! ¡El maaal! ¡El
maaaal!”. Es como si cerráramos ese hermoso rezo rindiéndole culto a: “¡del
maligno! ¡el maligno! ¡el malignoooo! ¡Creo que entienden a lo qué me refiero!
¡EL DIABLO SIEMPRE HALLA LA FORMA DE ATACARNOS!
Apartándonos un poco de ciertos fanáticos religiosos, los que nos denominamos
‘cristianos’, tenemos que reconocer y aceptar que: ¡EL DIABLO TIENE SECUACES!
Tristemente, como nos lo comentaba San Juan Bosco, muchas veces los secuaces
del diablo somos los propios creyentes.
En la Biblia se nos presentan muchas evidencias acerca de la existencia
de los secuaces del diablo. En algún momento les escribiré acerca de los ataques
del demonio ‘asmodeo’, de quien se nos habla en el Libro de Tobías. Quizás
también les hable acerca de los muchos demonios que expulsó Yeshúa, durante su
estancia material por estos lares.
Fuera de la Biblia también existen muchísimas evidencias de la
existencia de los secuaces del diablo. Ayer por ejemplo veía una película
titulada ‘La Dama’, que versa sobre parte de la vida de Aung San Suu Kyi, una
mujer birmana quien estuvo presa, durante quince años, por hacer fuerte
oposición al gobierno de Birmania, quienes se habían hecho del poder por la
fuerza. En esta película se ven muchos de los actos diabólicos que suelen
ejecutar los secuaces del diablo. Estos actos no son nada nuevos. De hecho, son
muy frecuentes cada vez que ocurre cualquiera de los diabólicos acontecimientos
que se activan cuando nos alejamos de nuestro Amoroso Padre Dios, de los que
les hablé en Mi Artículo anterior.
Durante las guerras, los desastres naturales, las explosiones sociales,…
suelen aparecer ‘personas en apariencia’ que realizan actos verdaderamente diabólicos.
Ajusticiamientos sin juicios, violaciones generalizadas, acaparamiento de las
ayudas humanitarias,… maltratos generalizados, son realizados abierta y
festivamente por ‘bestias’ con ‘apariencia humana’, que son dirigidos por el
diablo. Recuerdan a aquellos que golpeaban a Yeshúa con un palo y le decían. “¡Adivina
quién te golpeo!”, pues eran secuaces del diablo. ¡Seres sin alma, que son
controlados fácilmente por el diablo!
¡SECUACES DEL DIABLO SON TODOS AQUELLOS QUE REALIZAN ACTOS DE MALDAD! Y
tristemente muchas veces, producto de nuestra flojera para acercarnos a Dios,
aquellos que ¡SI TENEMOS ALMA! nos constituimos en secuaces del diablo, al no
procurar con afán las Virtudes y Dones que nos permiten combatir eficaz y eficientemente
al diablo.
Algunos males son tan comunes que parecen ‘normales’. La gripe, por
ejemplo, es tan común que parece muy normal que acontezca, sobre todo durante
las temporadas frías. Algunas zonas urbanas suelen denominarlas ‘zonas rojas’
porque en esas comunidades es tan común que ocurran crímenes que sus habitantes
ya lo ven como algo normal. Los dos ejemplos anteriores, evidentemente son
considerados ‘males’, perooo ¿son realizados por el diablo?
Todas las culturas religiosas poseen ritos de exorcismo, que les permite
combatir y destruir, o a lo menos expulsar, espíritu demoníacos que pudieran
haber poseído a alguna persona. Estos ritos también les sirven para exorcizar
casas, autos,… objetos. Desde tiempos antiguos, algunas culturas han
considerado que todas las enfermedades tienen su origen en la acción de algún
espíritu maligno, que debilita a la persona y la enferma. En estas culturas
exorcizan hasta las gripes.
Todos los que me conocen saben que, yo me autodenomino un ‘verdadero
creyente’. En consecuencia, ¡CREO QUE TODO ES POSIBLE! Como verdadero creyente,
estoy segurísimo que “Ni una sola hoja de un árbol se cae, sin que Dios lleve
cuenta de ello”. Para mí, todo lo que acontece en el universo es propiciado o a
lo menos permitido por nuestro Amoroso Padre Dios. Evidentemente, el mal no es
propiciado por Dios, pero si es permitido, a los fines de obtener algún bien
mayor. Si el Hijo Pródigo no se hubiera visto en la necesidad de comer lo que
le echaban a los cochinos, con seguridad su padre aun estaría sentado,
esperando a que su amado hijo llegase.
Creo que van comprendiendo que, si bien es cierto estoy seguro que las
enfermedades son apenas males físicos, no me cierro a la posibilidad de creer
que, algunos enfermos primero se enfermaron espiritualmente y esto se les
reflejó físicamente. De hecho, prefiero la medicina holística[i]
más que la alopática.[ii]
Creo que las actitudes o comportamientos que observamos ante los
acontecimientos de nuestra vida, afectan de alguna forma o manera nuestra
salud. De manera que, las enfermedades no son malas, porque suelen ser el
reflejo de nuestras malas actitudes y comportamientos durante nuestra vida.
Según la medicina holística:
- ·
La ira
debilita el hígado
- ·
La pena
debilita los pulmones
- ·
El estrés
debilita el corazón y el cerebro
- ·
La
preocupación debilita el estómago
- ·
El
miedo debilita los riñones
- ·
El
dolor de garganta aparece cuando no es posible comunicar tus aflicciones
- ·
El
estómago arde cuando la rabia no consigue salir
- ·
Las
rodillas duelen cuando el orgullo no se doblega
- ·
El cáncer
mata cuando te cansas de vivir
SER AGRADECIDOS
Si vigilas sabiamente las premisas anteriores lograrás esquivar muchas
dolencias y enfermedades, aplicando lo contrario a aquello que te afecta. Así
pues, si sufres del hígado ¡EVITA LA IRA! Pero cuidado, he dicho: “Si vigilas
sabiamente”, con esto te quiero decir que sufrir del hígado no es simplemente
tener cirrosis. Tienes
que tomar conciencia de las funciones que realiza el órgano
que estás afectando. El hígado es el laboratorio de nuestro cuerpo, en
consecuencia, sufrir del hígado ocasiona en tu cuerpo débil producción de
enzimas, hormonas o químicos que requieres para el correcto funcionamiento de
tu cuerpo.
Consciente de todo lo anterior le respondí a mi amiga: “¡No soy un
arrastrao! Simplemente me he acostumbrado a ser un ‘verdadero agradecido’ para
no morir de cáncer”. Una persona no puede andar por la vida sólo quejándose y
criticando todo. ¡Aquel que se acostumbra a quejarse de todo, con seguridad
acabará cansado de vivir! ¡Tenemos que acostumbrarnos a ser agradecidos hasta
por el simple hecho de abrir los ojos cada mañana!
Albert Einstein decía que: “Hay dos formas de ver la vida: una es creer
que no existen milagros, la otra es creer que todo es un milagro”. Yo prefiero
vivir creyendo que todo es un milagro, por eso soy agradecido. Como ‘verdadero
creyentes’ tenemos que ser prestos en ejercitarnos en todo aquello que es
contrario al mal y evitar a toda costa lo que nos hace daño. ¡EL AGRADECIMIENTO
ES CONTRARIO A LA QUEJA!, así como el Amor es contrario al odio.
[i] Holístico es sinónimo de sistémico. Es una
terapia para sanar o curar las enfermedades, procurando ver al individuo como
una entidad formada por cuerpo, mente y espíritu, integrada en un todo
interconectado y dependiente uno del otro. En éste tipo de terapia aprendes que,
no es posible sanar cualquier enfermedad sino logras reorganizar la unidad de
esa entidad.
[ii]
La Medicina Alopática se basa fundamentalmente en tratar
enfermedades a través de drogas que actúen por el mecanismo de “los
contrarios”. Esto es: si hay gripe, se suministra un antigripal; si hay fiebre,
se receta un antifebril; si hay inflamación, se medica con un anti-inflamatorio.
La medicina oficial basa su tratamiento principalmente en la dolencia que
aqueja al paciente. Se enfoca más en la enfermedad y no tanto en el
enfermo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario