lunes, 21 de febrero de 2022

NIVELES DEL JUEGO

Ahorita, viendo los noticieros internacionales, me impactó una noticia acerca de una joven mexicana, residente en Qatar, quien fue sentenciada a 100 latigazos y 7 años de cárcel por haber denunciado a su esposo por maltratarla física y mentalmente. Resulta que, en Qatar es legal que un esposo someta a sus esposas si no le obedecen o pretenden hacer algo (trabajar, estudiar,... salir de casa) sin la debida autorización de su marido. Y sí, dije "esposas" porque en ese país es normal y legal que un hombre tenga varias mujeres, siempre y cuando las pueda sostener, además de someter. Yo me pregunto que movió a esa joven mexicana a decidir radicarse en Qatar. ¿Sería el amor?

Decidí entonces profundizarles algo acerca de algo que quizás ya han concluido ocurre en el Juego por nuestros Mundos. El caso es que, al igual que muchos juegos de videos, en el Juego por nuestros Mundos existen infinitos niveles, los cuales debemos superar dignamente para lograr el puntaje que nos permita ascender al siguiente nivel. Y no estoy diciendo que todos nosotros debemos recorrer todos esos infinitos niveles, pero si debemos esforzarnos por superar dignamente el nivel que hemos decidido jugar. Y sí, dije "hemos decidido jugar" porque somos nosotros los que decidimos ingresar en el nivel que estamos jugando.

En el Juego por nuestros Mundos los niveles son como cuartos con una puerta de entrada y una de salida y en su interior ciertos objetivos o metas (obligaciones y funciones) que debemos realizar y alcanzar para lograr el puntaje que nos autoricen a salir de ese nivel o cuarto, en el cual hemos decidido jugar. Como ya les he explicado, al igual que ocurre con la mayoría de los niveles que nos toca jugar, el nivel en el cual hemos decidido iniciar el Juego (al nacer) lo hemos escogido nosotros mismos, porque somos nosotros los que con justicia sabemos lo que merecemos (según nuestros comportamientos en vidas pasadas) y lo que necesitamos para desmancharnos y superarnos espiritualmente. De manera que, los espíritus son altamente conscientes de la situación económica, social, jurídica,... existencial del país, ciudad,... familia en la cual deciden nacer.

Complicado es para mí el elucubrar acerca de lo que lleva a un espíritu a nacer con forma femenina en un país en donde las mujeres no tienen valor alguno. Pudiera suponer que se debe a la enorme cantidad de barro que cubre el brillo de ese espíritu como consecuencia del vicio de la soberbia. Sabemos que el único remedio para combatir la soberbia es ejercitarse en la humildad. Pienso que para aquellos espíritus a quienes se les haya hecho complicado ejercitarse en la humildad durante varias vidas pues deciden nacer con forma femenina en aquellos países en donde las mujeres son humilladas para ser sometidos por la fuerza y así poder deslastrarse del barro que les hace perder su brillo.

Para nadie es un secreto que México es un país con un alto porcentaje de hombres misóginos. De hecho, en algunas localidades mexicanas aún se practica la venta de mujeres para que se casen o para que se prostituyan. Quizás el espíritu de aquella joven mexicana necesitaba una dosis más alta de misoginia y por eso movió a su cuerpo a casarse (dizque por amor) con un catarí, quien posteriormente (después de ofrecerle villas y castillos) se la llevó a vivir a Qatar, en donde, cuando se acabó el amor, comenzó a someterla. Muy probablemente, la soberbia de aquella joven mexicana era tan alta que no hizo caso a las muchas recomendaciones que seguramente sus cercanos le hicieron, en procura de que no se fuera a vivir para Qatar. 

El caso es que, suele ocurrir que, debido al sinfín de niveles o cuartos de juego que existen en el Juego por nuestros Mundos, a todos se nos dificulta decidir en qué cuarto de juego nos desarrollaremos mejor espiritualmente y solemos escoger cuartos de juego muy complicados de superar. En mi caso, por ejemplo, durante mi juventud estuve muchas veces a punto de ingresar a algún seminario para consagrarme como sacerdote, pero finalmente decidí abrazar la vida matrimonial, por considerarla  más complicada y difícil de superar que la vida clerical. Y no me equivoqué, porque hay que ver lo complicado que es lograr desarrollarse espiritualmente cuando estamos casados, por no decir cazados.

NO ACUSEMOS A DIOS DE NUESTRAS DECISIONES

De manera que, somos nosotros los que decidimos en que cuarto de juego vamos a desarrollarnos espiritualmente. No es nuestro Amoroso Padre Dios quien decide casarse, o quien decide estudiar filosofía en vez de medicina, o quien decide no estudiar para trabajar de barrendero, o quien decide tener relaciones sexuales y dejar embarazada a una mujer, o quien decide que no criemos bien a nuestros hijos,... no es Dios quien decide introducirnos en un nivel de juego complicado, somos nosotros quienes decidimos complicar las jugadas.

Evidentemente, al ser nosotros los únicos responsables del nivel de juego que decidimos jugar, somos también los únicos responsables de las jugadas que habremos de realizar en ese cuarto de juego. Si decidí abrazar la vida matrimonial pues debo jugar responsablemente en ese complicado cuarto y esforzarme mucho por ayudar a mis hijas y a mi esposa para que logren desarrollarse espiritualmente y por supuesto ayudarme a mí mismo, que no soy menos importante. Luego, suele ocurrir que, pese a los grandes esfuerzos que hacemos para mantenernos responsables en los muchos cuartos de juego, que decidimos jugar, satanás también estará pendiente de que las cosas se nos compliquen y consecuentemente muchos prefieren salir de esos cuartos en los cuales se complican las cosas y prefieren caer en "game over" (a veces con puntaje negativo) para jugar en algún otro cuarto, en apariencia menos complicado. 

Quizás por el desconocimiento generalizado -que nos han arrebatado- de que estamos jugando un Juego Muy Serio, es común y frecuente que aquellos que deciden caer en "juego terminado" para salir de algún cuarto de juego o nivel que se les ha hecho complicado jugar, pretenden iniciar un juego en otro nivel o cuarto olvidándose de las responsabilidades que dejaron en el otro cuarto de juego. El ejemplo más claro de este tipo de actitud es el grave error que muchos cometen de olvidarse de la responsabilidad que tienen con criar sanamente a sus hijos. La responsabilidad de criar sanamente a nuestros hijos comienza cuando los traemos al mundo y termina cuando ellos han alcanzado la madurez suficiente para continuar el camino por sí solos, haciendo uso de las herramientas que procuramos entregarles para que se ejerciten en sus desarrollos espirituales. Claro está que, pese a que ciertamente nuestra responsabilidad de criar a nuestros hijos sanamente en algún momento se escapa de nuestras manos -porque en algún momento debemos dejarlos volar solos- jamás debemos olvidar que siempre serán nuestros hijos, por lo que jamás debemos abandonarles, y menos espiritualmente, y aunque estén lejos siempre debemos orar por ellos, a fin de que nuestro Amoroso Padre Dios les asista, les guarde y les ayude a mantenerse en crecimiento espiritual y material. Pero recuerden que, para que esta oración por nuestros hijos sea eficiente, es preciso que nosotros mismos estemos esforzándonos por nuestros propios desarrollos espirituales.

Como podrán apreciar, el Juego por nuestros Mundos lo podemos comparar a los Juegos Olímpicos, porque si pretendemos ganar debemos ejercitarnos muchísimo y esforzarnos muchísimo por anotar puntos positivos y evitar a toda costa los negativos. Esto implica hacernos conscientes del nivel o cuarto de juego en el cual decidimos jugar. Debemos constantemente preguntarnos qué nos movió a escoger ese cuarto o nivel de juego, qué jugadas me ayudarán a crecer espiritualmente, qué jugadas debo evitar para no obtener puntajes negativos,... cómo y cuándo salir de ese cuarto o nivel de juego con el mayor puntaje positivo posible, evitando hacernos prisioneros de ese cuarto o nivel de juego. Recuerden, en todo juego es preciso subir de niveles, aunque a veces sin salir totalmente del cuarto anterior.

Lo anterior lo aclaro porque, muy por el contrario de lo que nos han hecho creer, para mí es evidente que mantenernos obligados en un cuarto de juego por temor a un dizque castigo divino, a pesar de la evidente falta de crecimiento espiritual que pudiéramos presentar, no me parece que sea lo ideal. El ejemplo más claro de esto es la triste mohosidad espiritual en la que viven muchísimos matrimonios, quienes por evitar un improbable castigo divino, deciden mantenerse unidos, pero viviendo en un mundo de desdichas, de peleas,... de odios, que ciertamente imposibilitan el desarrollo espiritual. De manera que, si a pesar de los muchos esfuerzos que se pudieran hacer para lograr vivir en concordia continúan en infranqueables peleas, pues es preferible caer en  "game over", para salir de esa caja, que ciertamente no nos permite avanzar a niveles superiores. Claro está, recordando siempre que el salir de un cuarto de juego no nos exime de cumplir con las algunas funciones y responsabilidades a las que quizás nos obligamos y que son infranqueables, como por ejemplo criar sanamente a los hijos procreados en esa relación marital, e incluso continuar ayudando materialmente a esos hijos y hasta a la exesposa.

SIMPLE KARMA!!!

En este orden de ideas, para mí es evidente que, la decisión de aquella joven mexicana de salir del sometimiento al cual era sometida en Qatar quizás era necesario, porque en aquel exagerado sometimiento no lograría crecer espiritualmente. Sin embargo, aquella joven mexicana debe hacerse consciente de que su espíritu quizás la inclinó a vivir aquella dura experiencia porque necesita ejercitarse en la humildad para vencer su soberbia. Si aquella joven mexicana no se hace consciente de su realidad espiritual y no se esfuerza por deslastrarse de su soberbia entonces muy probablemente en la próxima vida nacerá en Qatar. SIMPLE KARMA!!!

Salir de un cuarto o nivel de juego sin tomar conciencia de los vicios que teníamos que superar en ese nivel o cuarto de juego simplemente acarrea karmas para las próximas vidas. Consecuentemente, ya sea en esta vida o en la siguiente, volveremos a caer en ese cuarto o nivel de juego, o alguno similar, hasta que nos hagamos consciente de los vicios que debemos superar y los superemos. SIMPLE KARMA!!!

Es así como los malos padres tendrán malos padres (o su similar: tendrán malos hijos), los malos hijos tendrán malos hijos (o su similar: tendrán malos padres), los malos trabajadores tendrán malos trabajos (o su similar: malos trabajadores)... SIMPLE KARMA!!! De manera que, en cada uno de los cuartos o los niveles de juego que decidamos jugar tenemos que hacernos conscientes de los vicios que debemos superar y hacernos responsables de las jugadas que tenemos que hacer para superarnos espiritualmente.

NO ES UN SECRETO

Si comprendes y aceptas la realidad del karma como una Ley transcendental de causa y efecto, evidentemente para ti no es un secreto que debes aceptar las duras pruebas a las que pudieras estar siendo sometido y esforzarte por superar dignamente esas duras pruebas, dado que tú eres el único responsable de la vida que te ha tocado vivir. 

Un hermoso Himno reza:  Siempre es hora de la Gracia ¡despierte el alma dormida! Los cangilones del sueño van hurtando el agua viva, en la noria de las horas, de las noches y los días. Peldaños de eternidad me ofrece el tiempo en su huida, sí, ascendiendo paso a paso, lleno mis manos vacías. Sólo el tiempo se redime, quitándole su malicia. Como una sombra se esfuma, del hombre vano los días, pero uno solo ante Dios cuenta mil años de espiga. "Tus años no morirán", leo en la Sagrada Biblia: Lo bueno y noble perdura eternizado en la dicha. Sembraré, mientras es tiempo, aunque me cueste fatigas. Al Padre, al Hijo, al Espíritu alabe toda mi vida: El Rosario de las horas, de las noches y los días.

Tampoco es un secreto que, los secretos para lograr desarrollarnos espiritualmente siempre los hemos tenido presentes. Millones de escritos, como el Himno que les he anotado, recorren el planeta entero, dejándonos señales para ayudarnos a crecer espiritualmente. Evidentemente, si no le dedicas ni un segundo de tu tiempo para profundizar esos hermosos escritos, pues jamás lograrás aprovecharte de esa hermosa información para desarrollarte espiritualmente, porque los cangilones del sueño -tu flojera por adquirir bienes espirituales- te van hurtando el agua viva -de esa hermosa información- en la noria de las horas, de las noches y los días. Tristemente la gran mayoría de la humanidad no está viviendo, simplemente están muriendo dejando pasar las horas sin dedicarle tiempo a su desarrollo espiritual. 

Pocos son los que realmente se aprovechan de los peldaños de eternidad que ofrece el tiempo en su huida -dejan la flojera- y procuran llenar sus manos vacías -intentando aprovechar todos los escritos que llegan a sus manos que les puedan ayudar a desarrollarse espiritualmente-. Estos pocos saben que lo nuevo y noble perdura eternizado en la dicha y por eso procuran ser nobles y buenos, aunque les cueste fatigas.

Lo que quizás no saben muchos de esos pocos -porque se lo han prohibido indagar, so pena de excomunión- es que el ascenso es paso a paso, vida tras vida. ¡Sólo podemos sembrar mientras es tiempo! El tiempo sólo es posible vivirlo mientras existimos materialmente. A muchos de esos pocos les ha dado miedo indagar acerca de la realidad del karma, la cual sólo es ejecutable en el tiempo. A esos pocos se les ha prohibido pensar en la reencarnación, porque dizque es una herejía.

De aquellos pocos, pocos son los que no se han dejado enajenar por los líderes eclesiales y decidieron ser verdaderos herejes (hairétikos = van en contra de lo establecido) y comprenden que: si eres mal padre con seguridad tendrás malos padres -en la próxima vida- o tendrás malos hijos -en la presente vida-, si eres mal hijo con seguridad tendrás malos hijos -en la próxima vida- o tendrás malos padres -en la presente vida-. TODO ES SIMPLE KARMA!!!

Muy pocos son los que comprenden que deben ser buenos hijos, así tengan malos padres, porque entienden que quizás fueron malos padres en su vida pasada. También comprenden que, deben ser buenos padres con sus propios hijos, así hallan tenido malos padres, porque esta es la única forma de romper la maldición y así poder bajarse de esa terrible sámsara de familias disfuncionales.

Una de las grandes diferencias del Juego por nuestros Mundos con los obsoletos juegos de video es que en el Juego por nuestros Mundos podemos -y muchas veces debemos- jugar en muchos cuartos o niveles de juego. El primer nivel de juego es ser hijos, luego crecemos y nos hacemos padres, pero esto no quiere decir que dejemos de ser hijos. Consecuentemente, debemos continuar honrando a nuestros padres aunque estemos ocupados siendo padres. Seguramente, para poder ejercer las funciones de padres con dignidad debemos trabajar y esto implica jugar simultáneamente en los cuartos o niveles de juego: hijos, padres, trabajadores. Algunos decidieron ser padres mientras estudiaban y para no dejar de estudiar -a los fines de desarrollarse materialmente- optan por jugar en el nivel o cuarto de estudiantes, simultáneamente con los niveles hijos, padres y trabajadores. Ven lo hermoso del Juego por nuestros Mundos: DEBEMOS JUGAR VARIOS NIVELES A LA VEZ PROCURANDO NO CAER EN GAME OVER EN NINGUNO DE ELLOS. Es como estar jugando varios juegos de videos a la vez, en varios PCs, evitando caer en Game Over.  ¿Habrá algo más emocionante que eso?

Ciertamente lo más emocionante es ganar en cada uno de esos juegos y la clave para lograr este emocionante objetivo es esforzarnos por ser los mejores jugando cada uno de los niveles que hemos decidido jugar, sin quejarnos de estarlos jugando simultáneamente. Es decir, debemos esforzarnos por ser el mejor de los hijos y no conformarnos con ser simplemente buenos hijos. Debemos esforzarnos por ser el mejor de los padres y no conformarnos con ser simplemente buenos padres. Debemos esforzarnos por ser el mejor estudiante y no conformarnos con ser simplemente buenos estudiantes. Debemos esforzarnos por ser el mejor de los trabajadores y no conformarnos con ser simplemente  buenos trabajadores,... Debemos esforzarnos por ser los mejores jugadores, en cada uno de los niveles o cuartos de juego que decidamos jugar, y no conformarnos con ser simplemente jugadores. 

Y que nadie se escude en las flojeras de otros para dejar de jugar dignamente. Yo tengo siempre presente que quien quiere ganarse el Hermoso Regalo de La Amistad de nuestro Amoroso Padre Dios soy yo y consecuentemente me esfuerzo por ser el mejor de los jugadores, sin tomar en cuenta que los demás no se estén esforzando por ganar. Claro que, siempre intento recordarle a los demás que lo que está en juego es el Más Grande y Hermoso de los Premios que pudiéramos recibir, pero evito quedarme mucho tiempo en ese nivel tratando de ayudar a otros, porque sé lo que está en juego y reconozco que no tengo mucho tiempo para lograrlo. 

De manera que, si tienes malos hijos nunca dejes de esforzarte por ser el mejor de los padres. Si tus compañeros de trabajo se burlan de ti por tus esfuerzos por cumplir con los trabajos que se te asignen, nunca dejes de esforzarte por ser el mejor de los trabajadores... Si los jugadores que te acompañan en cada nivel o cuarto de juego que has decidido jugar son flojos y no se quieren esforzar por jugar dignamente, nunca dejes de esforzarte por ser el mejor de los jugadores, porque en definitiva eres tú el mayor interesado en ganar. 

Antes de finalizar este artículo quiero recordarles que, todos los artículos que les escribo guardan relación entre sí, porque en sí son el resultados de algunas novelas que he escrito y que de momento no se han publicado. Consecuentemente, cada vez que lean alguno de mis artículos deben considerar que aquello que lean debe ser analizado en función a lo que implica crecer espiritualmente. Esto lo aclaro porque es bastante probable que en algunas de mis recomendaciones me mal interpreten por desconocer el resto de la información. Ejemplo de esto es lo que les menciono al principio del párrafo anterior: "Si tienes malos hijos nunca dejes de esforzarte por ser el mejor de los padres", porque al hacerles esta recomendación lo hago pensando que han leído los artículos en donde defino lo que es "ser el mejor de los padres". Ser un excelente padre jamás guarda relación con ser un padre alcahuete -que dejan que los hijos hagan lo que quieran y les aceptan todos sus berrinches-, porque un excelente padre tiene conciencia de la enorme importancia que tiene el corregir a sus hijos severamente -incluso haciendo uso de la vara- pero sin violencia. Me perdonan pero, debido al gran número de artículos que he escrito hasta ahora, no puedo facilitarles los títulos de los artículos en donde les explico que significa ser un excelente padre, por lo que tendrán que leer todos mis artículos para descubrirlos o conformarse simplemente con lo que ustedes piensan que es ser un excelente padre.  


Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo 

     

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