En estos días he compartido con algunas amistades mis opiniones acerca de la alta posibilidad de que se suceda la últimas de las grandes guerras. Uno de mis amigos me comentó que estaba impresionado del aparente desdén como me expreso respecto a una situación que evidentemente pudiera significar un caos global. Yo simplemente le respondí: "Como se ve que no has leído mi blog. Por eso no entiendes que el juego nos pertenece".
Ayer vi una peli que versa sobre un tiempo futuro en donde el planeta estará sumido en el caos estructural -consecuencia del alto crecimiento demográfico y las malas políticas de distribución de la riqueza-, en donde existe un juego de video virtual que prácticamente juegan en todo el planeta. Resulta que el creador de aquel juego decidió dejar todas las acciones de la empresa creadora y reguladora del juego global en manos de aquel jugador que gane un juego -incluido en el enorme juego virtual- que consistía en la búsqueda de unas llaves y pistas que llevan al título de propiedad de la empresa. Al final de la peli, cuando gana la titularidad de la empresa el protagonista de la peli, éste le pregunta a uno de los participantes virtuales del juego -quien en vida real era uno de los que trabajaron en el desarrollo del juego- por qué nunca lo ayudó a conseguir las pistas y las llaves siendo uno de los creadores de ese juego. Simplemente le respondió: "¡El juego les pertenece! Únicamente ustedes debían hallar las pistas y las llaves, con la mínima intervención de los creadores. ¡Sólo podíamos facilitarles ciertas señales!".
Para los que me hayan leído seguro verán ciertas similitudes de la peli con lo que escribo. Y no es que yo haya sacado de esa peli las ideas de lo que escribo. De hecho, esa peli es de data reciente y yo la vi ayer, además estoy escribiendo desde hace algunos añitos. Lo que ocurre es que, créanlo o no, nuestro Amoroso Padre Dios ciertamente interviene en los Juegos por nuestros Mundos, pero frecuentemente lo hace mínimamente, facilitándonos ciertas señales o pistas, a los fines de que al analizarlas logremos descubrir cómo llegar a las llaves. Créanlo o no, gran parte de estas pistas o señales se encuentran en muchos de la infinidad de libros y películas que se han publicado. Según lo veo yo, nuestro Amoroso Padre Dios, por simple hecho de Ser Dios, logra hacer uso de muchos escritores, productores, directores,... creadores -muchas veces sin la anuencia de estos-, para comunicarnos las pistas o señales que nos permitan hallar las llaves que nos servirán para hacernos del Conocimiento Divino que nos facilitará descubrir a nuestro Amoroso Padre Dios y hacernos sus Amigos.
En lo particular, yo no veo las películas como la gran mayoría de la humanidad. Yo intento descubrir señales o pistas en cada película que veo o en cada libro que leo, procurando no tildar de anatema a ninguna de las películas o libros que llegan a mis manos. Soy católico y en consecuencia comencé a buscar las señales en la Biblia y con el paso del tiempo comencé a ver estás señales o pistas en otros libros -religiosos o no- y en las películas -incluso las de terror-. Al escribir acerca de las pistas o señales que descubría, comencé a sentir la necesidad de leer libros que en mi religión se consideran anatema y, créanlo o no, en muchos de esos libros conseguí muchas pistas y señales que me han ayudado a encontrar esas llaves que me han abierto las puertas hacia el conocimiento de nuestro Amoroso Padre Dios. Pero este juego parece no terminar y en consecuencia me faltan muchas llaves por descubrir. ¡NO POR CASUALIDAD UNO DE LOS NOMBRES DE NUESTRO AMOROSO PADRE DIOS ES EL INABARCABLE!!! De hecho, yo suelo referirme a Él como ¡EL ETERNO MISTERIOSO!!!
Al enhebrar las pistas y las llaves descubiertas, y ayudado por ciertos sueños que tuve, logré descubrir que estamos jugando un hermoso juego, que no por ser hermoso deja de ser muy serio, tan serio que nuestras vidas dependen de cómo lo juguemos.
EVITEMOS ACUSAR A DIOS DE NUESTRAS DESGRACIAS
Muchas de mis amistades con quienes he compartido mis opiniones acerca de la posibilidad de que se active una guerra mundial me han manifestado su enorme confianza acerca de que "Dios no permitirá que se active la guerra". Yo les felicito por su confianza al respecto y ciertamente espero en nuestro Amoroso Padre Dios que la guerra no se active, pero las pistas y las llaves que he podido dilucidar y encontrar me hacen dudar que nuestro Amoroso Padre Dios esté dispuesto a intervenir ampliamente en un juego que fue creado para nosotros. Ciertamente puede hacerlo -Él Es Dios-, pero como les he venido explicando en mis más recientes artículos -incluyendo éste- "El Juego nos pertenece" y somos los únicos responsables de las jugadas que realizamos en el desarrollo de este hermoso juego y si al jugar destruimos el juego -como niños malcriados- pues nuestro Amoroso Padre Dios no intervendrá ampliamente para evitarlo, porque el juego nos pertenece.
El peligro de esperar confiadamente en que nuestro Amoroso Padre Dios intervenga es que de no hacerlo -como ciertamente pienso ocurrirá- sucederá que muchos serán los que acusarán a Dios de permitir la guerra y consecuentemente, en vez de acercarse a Dios -lo cual es lo que se espera con los rumores de guerra-, muchos se alejarán más lejos de lo que ya están de Dios, simplemente porque se sentirán decepcionados en su confianza. Por eso me esfuerzo por publicar estos artículos, a los fines de que por lo menos mis cercanos eviten acusar a Dios de sus desgracias.
Ciertamente nuestro Amoroso Padre Dios ha evitado que sucedan muchas guerras, pero esto ha ocurrido porque se han reunido algunas condiciones para que Su Intervención sea posible. Un ejemplo de esto lo podemos leer en el Libro de Jonás, en donde se nos comenta que el ayuno y la oración de todo el pueblo de Nínive logró que nuestro Amoroso Padre Dios evitara que Nínive fuera destruido. Tal y como hizo el rey de Nínive en los tiempos de Jonás, hoy leí una información acerca de que el Papa Francisco está pidiendo que el 2 de marzo del 2022 (miércoles de ceniza) todos los creyentes lo dediquen intensamente a la oración y al ayuno pidiendo la paz para todo el mundo y que se evite la locura de la guerra. Les aseguro que si por lo menos el 10% de los creyentes realizan esta jornada de AYUNO Y ORACIÓN, todos el mismo día, nuestro Amoroso Padre Dios habrá de evitar que suceda la tan temida guerra.
Al respecto tengo mis reservas porque, estoy también muy seguro de que más del 90% de los que se denominan creyentes tienen conocimiento de cómo fue el ayuno que realizaron los ninivitas, en los tiempos de Jonás, para evitar ser destruidos. La mayoría de los creyentes de nuestros tiempos han sido educados para realizar ayunos mediocres. En mis tiempos, a los fines de ofrecer sacrificio de ayuno de carne (no comer carne de ganado como ofrenda por nuestros pecados), durante los días de conmemoración de la Semana Santa, muchos acostumbran a comer pescados preparados exquisitamente, para sustituir la carne. Desde niño me he preguntado ¿a que ayuno se refieren estos ritos mal aprendidos?
Sé que muchos replicarán: "¡Pero es culpa de los curas, que nos han enseñado mal!". Para mi eso es como echarle la culpa a Dios de mi ignorancia. ¿Acaso todos ustedes no tienen acceso a la misma información que yo he tenido acceso? ¿No será que ustedes han sido flojos para leer, analizar y profundizar las muchas señales que nuestro Amoroso Padre Dios les ha dejado en infinidad de libros? ¿Comprenden mis reservas?
Y no es que yo no tenga fe en nuestro Amoroso Padre Dios, sino que he perdido la fe en la humanidad. La humanidad se ha alejado tanto de nuestro Amoroso Padre Dios que muchísimos de los que se denominan creyentes realmente no tienen ni la más mínima idea de lo que realmente significa ese pequeño vocablo. Sin embargo, al igual que ustedes, espero que por lo menos el 10% de los creyentes atiendan el llamado del Papa Francisco, aunque sea mediocremente, así quizás sea JUSTO que nuestro Amoroso Padre Dios se muestre Clemente con toda la humanidad y nos evite el caos que suelen dejar las guerras. Coloqué "JUSTO" en mayúsculas para significar, lo que ya les he explicado en otras oportunidades, que la Clemencia de nuestro Amoroso Padre Dios siempre será movida por Su Justicia.
De manera que, si se llega a activar la guerra recuerden no echarle la culpa a nuestro Amoroso Padre Dios, porque nosotros seremos los únicos culpables de no contar con Su Clemencia. Y no es que no nos ame. ¡Ciertamente nos ama! y no quiere que suframos, pero es El Sumo Justo Juez, consecuentemente no puede evitarnos el sufrimiento que de alguna manera hemos procurado. Además, para nuestro Amoroso Padre Dios ninguno de nosotros muere, consecuentemente para Él no es importante cuántos mueren en una guerra o por causa de la pandemia, para Él lo único importante es cuántos llegan a la muerte habiendo cumplido con lo que se le encomendó. Y como yo ciertamente estoy intentando comunicar el mensaje y, pese a que de momento hay poco interés por ese mensaje, no dejo de escribirles. Consecuentemente, no me preocupa que se active una guerra, porque para mi todo forma parte de un hermoso juego, el cual estoy tratando de jugar dignamente. Por eso hablo con cierto desdén de la posibilidad de una guerra mundial, quizás la última de las grandes guerras.
Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo
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