jueves, 10 de febrero de 2022

SER BUENO NO ES SUFICIENTE

Ya cercanos al 12 de febredo de 2022 parece que la comunidad europea no logrará ponerse de acuerdo para evitar que los gringos hagan una guerra en patio europeo. Sumada a esta triste realidad de la torpeza humana se encuentra la presencia del coronavirus con sus múltiples variantes, que está causando muertes en todo el planeta. La humanidad está siendo empujada hacia el abismo y sin embargo aquellos cambios que deberían estar ocurriendo, tal como le prometió el profesor Barnhardt a Klaatu que ocurrirían,  no están ocurriendo. Lo que si está ocurriendo es que la humanidad, pese a no creer en Dios, irónicamente le achacan a Dios los males que están empujando a la humanidad hacia el estrepitoso abismo.

Una pequeña porción de la humanidad, que manifiestan creer en Dios, si bien es cierto que no le achacan a Dios los múltiples horrores que está viviendo gran parte de la humanidad, están esperando PASIVAMENTE que Dios haga algo al respecto. Cuando converso con algunos de esos creyentes acerca de la posibilidad de que se active la última de las grandes guerras simplemente me dicen: "¡No chico! ¡Dios jamás permitirá que eso ocurra!". A todos se les olvida que los que estamos jugando el Juego por nuestros Mundos somos los humanos y Dios sólo interviene cuando los justos se lo piden.

Cuando conversaba con una de estas creyentes acerca de este importante tema yo le explicaba que en la humanidad no habían justos y que por eso nuestro Amoroso Padre Dios no intervenía para impedir la tan odiada guerra que se nos avecina. Ella me dijo: "¡Pero en el mundo hay mucha gente buena!" y yo le repliqué con cierta tristeza: "Buena si, pero no justa". 

Esta hermosa intervención de mi amada creyente me hizo recordar la vez en que Abraham intervino para evitar la destrucción de Sodoma y Gomorra: "¿Destruirás también al justo con el impío?" -(Génesis 18:23)-. Durante su intervención, el bueno y justo Abraham comenzó a insistirle a Dios que tomara en cuenta que tanto en Sodoma como en Gomorra pudieran haber cierta cantidad de JUSTOS por quienes valdría la pena no destruir a aquellos dos pueblos. Es interesante leer que la insistencia de Abraham termina cuando Dios simplemente se retira al llegar Abraham hasta el significativo número de JUSTOS que deberían habitar en un pueblo, una ciudad, un país,... un planeta para alcanzar la Clemencia de nuestro Amoroso Padre Dios. Evidentemente, no podemos concluir que la cantidad de justos que se requieran para alcanzar la Clemencia Divina sea simplemente 10 justos, puesto que no es lo mismo 10 justos en Sodoma y Gomorra (dos pueblos pequeños) que 10 justos en ciudades mucho más pobladas y menos aun en el planeta. Pudiéramos deducir que se refería al 10% de la población y ciertamente no creo que en la actualidad de nuestro planeta el 10% se corresponda con personas justas. Personas 'buenas' es posible que superen el 50% pero 'justas' no creo que lleguen al 1% de la población mundial.

La palabra 'bueno' viene del latín 'bonum' que significa 'conveniente', lo que hace referencia a aquello que es 'útil', y con el paso del tiempo comenzó a definirse esta 'conveniencia o utilidad' como la características de las cosas que son agradables, gustosas, divertidas o apetecibles o la cualidad de las 'personas que tienen tendencia natural a hacer el bien'. Pero el 'bien' es algo muy ambiguo porque lo que es bueno para algunos no tiene porque serlo para otros. Por ejemplo, atender a las necesidades del párroco de tu Iglesia es bueno pero si es a costa de desatender a tu familia pues no parece ser tan bueno, por lo menos para tu familia. Otro ejemplo más claro es dar limosna lo cual evidentemente es bueno, pero si lo haces para que los demás te vean y te aplaudan pues realmente no ha sido para tu beneficio espiritual. 

Muchas cosas hay que de lejos parecen buenas pero cuando las ves de cerca no son realmente buenas, para otros o quizás tampoco para ti. Consecuentemente ser buenos no es suficiente, si no se evalúa el bien que se hace. Y es aquí en donde entra en juego la 'justicia', la cual se puede definir  simplemente como 'darle a cada quien lo que merece' y en este sentido la justicia nos obliga evaluar nuestra bondad, para decidir quien la merece más y quien pudiera no merecerla. 

En este orden de ideas, en honor a la justicia es preciso aceptar y comprender que muchas veces debemos no ser tan buenos sino más bien exigentes, incluso con aquellos a quienes más amamos. Un ejemplo hermoso de esto lo podemos leer en el Libro de Job, de quien el mismo Dios dijo: "... no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal" -(Job 1:8)- y sin embargo, por no ser justo, fue duramente probado. Que por qué sé que no era justo, pues porque de haberlo sido nuestro Amoroso Padre Dios lo hubiera dicho, pero también porque lo puedo deducir en el comportamiento que tenía Job para con sus hijos, a quienes amaba muchísimo y les daba todo lo que le pedían, pero que no les educo en los caminos de Dios ni les enseñó a no abusar de las delicias mundanas. Job fue en extremo 'bueno' y mucho más para con sus hijos, pero no fue 'justo' al darle tanto amor y bienes que ellos malgastaban en fiestas, bacanales,... lujurias.  

Como pueden apreciar ser buenos y ser justos no significan necesariamente lo mismo, porque una persona buena puede ser "perfecta, recta, temerosa de Dios y apartada del mal" como Job, pero todas estas cualidades no le ayudarán a alcanzar la Clemencia de Dios. De manera que, a muchos podemos juzgarlos como 'buenos' pero a muy pocos como 'verdaderamente justos' porque el justo llega a ser poco querido por sus cercanos. Por eso, tal y como le ocurría a Job, a muchos de ustedes les cuesta educar y mucho más corregir a sus hijos, simplemente porque no quieren perder el amor de estos. 

Los justos no deben temer perder el amor de sus seres queridos porque los justos deben evitar amar más a las cosas y a otras personas que a Dios. De allí que nuestro Amado Yeshuá nos dijo que a a 'los pobres en espíritu' les pertenece el Reino de los Cielos. También nos dijo que, este Reino de los Cielos, les pertenecía también a los que fueran odiados por causa de procurar la justicia -(Mateo 5)-. 'Pobres en espíritu' son aquellos que pudieran tener muchísimos bienes materiales y personas amadas pero que aman a Dios mucho más que a esos bienes materiales o personas amadas y consecuentemente no temen perderlos. Como no temen perder a sus seres amados pues no les cuesta ser justo con ellos y les es sencillo corregirles cuando lo necesiten, pero tampoco les cuesta entregarles de sus bienes materiales cuando se los merezcan. 

Solemos confundir justos con buenos porque los 'verdaderamente justos' deben juzgar con benevolencia y compasión. A esta forma de juzgar se le denomina 'clemencia', la cual es propiamente la forma de juzgar de nuestro Amoroso Padre Dios. Pero evidentemente esta cualidad en nuestro Amoroso Padre Dios más que una cualidad es una Perfección, porque al Ser El Sumo Justo Juez pues jamás podrá darnos aquello que no nos merezcamos y si lo que nos merecemos es corrección pues eso es lo que nos dará, de allí que lo que estamos viviendo actualmente en todo el planeta es simplemente la consecuencia de lo que gran parte de la humanidad se merece, al alejarse tanto de Dios hasta el punto de que lo han convertido en un desconocido.

En esos días el Papa comentó en las redes sociales que los males que estábamos viviendo en la actualidad eran la consecuencia de que la humanidad se ha olvidado de mirar al Cielo y una persona al comentar lo escrito por el Papa escribió que todos se olvidaron de mirar al Cielo porque Dios se había olvidado de la humanidad y ya no respondía las oraciones de los hombres. Pues si la humanidad se ha olvidado de mirar al Cielo es porque se ha olvidado de hablar con Dios y consecuentemente la humanidad se ha alejado de Dios, luego no pueden esperar que Dios atienda sus sórdidas oraciones cuando los que se han alejado son ustedes. 

Con seguridad muchos de ustedes me preguntarán: "¿Y tú eres justo?", pues para ser justo con ustedes les diré que aún no logro ser verdaderamente justo, pero estoy esforzándome por lograrlo. Luego, con seguridad me harán otra pregunta: "Y si eres casi justo, ¿por qué no le pides a Dios que intervenga y nos evite la guerra y la pandemia?", pues como les vengo diciendo según lo veo yo la cantidad de justos que hay el planeta no es suficiente para que nuestro Amoroso Padre Dios intervenga para evitar el caos que un gran porcentaje de la humanidad están procurando. Y con seguridad saltará otra pregunta: "¿Si Dios te ama por qué permite que vivas en un mundo con tanto caos?", pues según lo veo yo, con el simple hecho de ayudarme a comprender todas estas cosas que hoy en día comprendo es la prueba de Su Amor por mí, porque este conocimiento me ayuda a caminar sereno y dichoso en medio de tanto caos. Como a Santa Teresa, a mí nada me turba, nada me espanta, porque sé que todo se pasa y Dios no se muda, la paciencia todo lo aguanta, quien a Dios tiene nada le falta, ¡SOLO DIOS BASTA!!!!

Por cierto, también pudiera ocurrir que todos estos rumores de guerra y realidades de la pandemia se pausen debido a que nuestro Amoroso Padre Dios considere que puede darnos un tiempito más para ver si recapacitamos. ¡EL ES DIOS Y HACE LO QUE QUIERE!!!! 


Escrito por: Noel Méndez

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