lunes, 23 de mayo de 2022

FIN DE LOS TIEMPOS

Tengo una relación de amor-odio con mi Blog. Lo amo, porque puedo escribir todo lo que me venga en gana. Lo odio, porque nadie lo lee. Luego, lo segundo ayuda un poco a lo primero, tanto cuanto por el hecho de que nadie lo lee puedo escribir lo que quiera, sin sentir que ofendo o maltrato a alguien.

Amo escribir acerca de nuestro Amoroso Padre Dios, pero odio el poco interés que se tiene, en nuestros días, por saber de Dios. Consecuentemente, nadie lee lo que escribo y como no puedo dejar de escribir, porque es mi forma de sentir que no estoy muriendo sino viviendo, aprovecho la oportunidad que me dan, al no leerme, porque puedo escribir incluso sobre algunas rarezas de nuestra realidad existencial, sin tener que demostrar aquello que escribo.

En mis más recientes artículos les he escrito acerca de lo inminente que parece el fin de los tiempos. También les he explicado el por qué siempre digo parece, dado que, si nos esforzamos un poco por comprender y realizar La Voluntad de nuestro Amoroso Padre Dios, es posible evitar lo que parece ser el insoslayable fin. Tristemente, según mi humilde apreciar, nadie, absolutamente nadie, parece estar consciente de que el fin de los tiempos se acerca aceleradamente y la prueba de esto es el poco interés que tienen acerca de conocer a nuestro Amoroso Padre Dios.

Ciertamente lo más inexorable que existe es el tiempo, puesto que no se puede detener. Es evidente entonces que no deberíamos hablar del fin de los tiempos, sino más bien del fin del mundo. Sin embargo, es correcto hablar del Fin de LOS Tiempos, si consideramos que cada vez que reencarnamos vivimos un tiempo finito y consecuentemente podemos afirmar que las sumas de todos esos tiempos finitos constituirán LOS tiempos de nuestra existencia.

EL RELOJ CÓSMICO

Al ser el tiempo inexorable, el hombre hubo de aprender a encajonarlo para, de alguna forma o manera, controlarlo y detener su avance. Entonces el hombre inventó los conceptos de hora, día, semana, mes, año,… nano segundo. Posteriormente diseñó el calendario y el reloj. Pero éstos inventos y diseños parecieran no ser creaciones del hombre, porque ya se encontraban presentes en la creación. De esto estoy plenamente seguro, sobre todo después que indagué un poco acerca de ciertas observaciones científicas de las que me enteré viendo una serie en casa de mis Princesas. Resulta que, "CADA 33 AÑOS SE SINCRONIZAN EL SOL, LA TIERRA Y LA LUNA". Parece que todo el cosmos se mueve como las agujas de un fino reloj.

Como ya sabemos, un calendario es un sistema de cómputo del tiempo que utiliza los movimientos del sol y/o la luna. Los calendarios solares se fundamentan en la duración de la traslación de la tierra alrededor del sol, lo cual tarda unos 365 días. Los calendarios lunares se basan en el curso de las fases lunares, constan de 12 meses de 29 ó 30 días, haciendo un total de 354 días. Existen también los calendarios que utilizan simultáneamente los calendarios solares y los lunares y que por ello reciben el nombre de lunisolares.

Los calendarios lunisolares pretenden ir acompasando las pequeñas diferencias de días entre el calendario solar y el lunar. Por una parte pretende que el comienzo de las estaciones se produzca en, aproximadamente, las mismas fechas del calendario, y por otra debe tener los meses lunares, es decir, aquellos que comienzan con la luna nueva. Como la duración del mes sinódico (tiempo entre una luna llena y la siguiente) es de aproximadamente 29,5 días, entonces los meses lunares deberán ser alternativamente de 29 y 30 días. Ahora bien, un año solar contiene un año lunar más unos 11 días (354+11=365). Cada tres años solares se van acumulando 33 días al año lunar (11 x 3 = 33), poco más de un mes lunar. Es decir, a tres años  lunares le faltan 33 días para igualar los tres años solares. Para conseguir la deseada paridad entre el calendario solar y el lunar, se le añade al tercer año lunar un mes más, que hace disminuir la diferencia entre los años lunares y solares transcurridos. En los años sucesivos volverá a aumentar la diferencia entre ambos años, cuando llega a sobrepasar o igualar los 30 días se le añade un mes extra al año lunar. Ocurrirá entonces que, al transcurrir 33 años solares se le habrán añadido 363 días al calendario lunar lo que lo igualará con el calendario solar, logrando así la sincronización entre el calendario solar y el calendario lunar originales.

Imaginando astronómicamente un punto inicial en el cual la luna y el sol se encuentran alineados en el espacio, respecto a la tierra, al cabo de un año solar la luna estará 11 días adelantada en su trayectoria respecto de ese mismo punto inicial, porque tiene un recorrido más breve alrededor de la tierra. Recién al cabo de un ciclo de 33 años la luna, la tierra y el sol vuelven a estar alineados en ese punto inicial. Esto es lo que se conoce como la sincronización astronómica entre el sol, la tierra y la luna. Ocurre algo así como que las agujas de las horas (sol), la de los minutos (tierra) y la de los segundos (luna) se encuentran señalando las 12:00.

Quizás debido a esta sincronización, muchos encuentran una extraña relación entre el número 33 y ciertos eventos importantes ocurridos en la historia del hombre. De hecho, según la astrología, a cada signo del zodiaco le corresponde una casa o morada, la cual habrá de habitar el sol cada año. El sol en la revolución solar se mueve en el sentido de las agujas de un reloj, su movimiento sigue al del medio del cielo (MC) pasando, de un año al otro, tres casas adelantes. Es decir, si un año está en la Casa 1, al año siguiente pasará a la 10 (saltará de la 1 a la 12, luego a la 11, para finalmente hospedarse en la 10), a la siguiente pasará a la 7 y luego a la 4. Todo el proceso de rotación dura 33 años, en el cumpleaños 33 del sol las casas vuelven a su posición natal. La explicación de esta creencia es que al cabo del ciclo de 33 años el sol se encuentra en el mismo día y en el mismo minuto de longitud, de tal manera que si el sujeto se encuentra en el sitio de nacimiento su Revolución Solar tendrá la misma orientación del cielo que el tema natal.

Curiosamente, este número se encuentra registrado en los textos y la tradición de varias religiones del planeta. La Biblia asegura que el rey David reinó en Jerusalén durante 33 años y que nuestro Amado Yeshuá tenía 33 años cuando murió en la cruz. También se afirma que el hinduismo cuenta con 33 mil dioses y que en el Islam los musulmanes creen que los habitantes del cielo existen eternamente con una edad de 33 años. Además, los mismos musulmanes disponen de 33 perlas para la oración. Por otro lado, el área donde se juntan los ríos Tigris y Éufrates, lugar donde se encontraría la ubicación original del Edén o Paraíso, queda en la latitud 33º 30’N, donde actualmente se encuentra Irak, cuyo capital Bagdad, se encuentra en la latitud 33º 33’N.

Algunos otros Teóricos de Conspiraciones han logrado relacionar este número con otros eventos de la historia, muchos de estos logran la relación después de realizar algunas oscuras operaciones matemáticas. Por ejemplo, se dice que el poeta Dante Alighieri divide a las tres partes de “La Divina Comedia” (Infierno, Purgatorio y Paraíso) en 33 cantos cada una. El pintor Miguel Ángel habría comenzado a pintar la Capilla Sixtina a los 33 años, y una de las obras más conocidas del arquitecto español Antonio Gaudí es el llamado “Cuadro Mágico”, un cuadro donde se observa una variedad de números del 1 al 15 que sumados de cualquier manera, ya sea horizontal, vertical o diagonal, siempre dan 33.

Sin pretender ser un Teórico de Conspiraciones, basándome en la interesante serie que me invitaron a ver mis Amadas Hijas, me atreveré a elucubrar una alocada teoría. Resulta que, en la susodicha serie, establecen que el año 2019 se corresponde con el cierre y el inicio de un nuevo ciclo de sincronización sol-tierra-luna. Aceptando esto como cierto, al no tener mayor información al respecto, decidí realizar algunas sencillas operaciones matemáticas y comencé a restar 33 años, sucesivamente, desde este año 2019. Al ejecutar estas operaciones 61 veces me dio como resultado un 6 (positivo), lo cual nos hace inferir que, al año en que se determinó nació Jesús, le sobran 6 años, es decir, Jesucristo nació 6 años antes de Cristo. Como Dionisio el Exiguo calculó que Jesucristo nació pocos días antes de culminar el año 753 de la era romana, tenemos que concluir que realmente nació en el año 747 AUC (753 – 6 = 747). Pensando un poco más al respecto, se me ocurrió que, al estar alineados el sol, la luna y la tierra, evidentemente, cuando Jesucristo muere 33 años después (747+33=780), debió ocurrir un eclipse de sol, en consecuencia, es posible que, aquel sol oscurecido, aquellas tinieblas de la que nos hablan los evangelistas, durante la crucifixión de Jesucristo, hayan sido el producto de un eclipse total de sol, el cual vino acompañado de un fuerte temblor. 

FIN DEL JUEGO

En algún momento también les hablé acerca de que cada vez que reencarnamos vivimos un tiempo de juego, pero también les aclaré que en algún momento El Gran Juego habrá de culminar y que esto ocurrirá cuando nuestro Amoroso Padre Dios se vaya a dormir. Según los exégetas hinduistas esto ocurre cada 8 billones de años terrestres. Pero según yo, también pudiera ocurrir que, en algún momento del juego nuestro Amoroso Padre Dios decida irse a dormir, debido al aburrimiento que pudiera sentir por ver a su equipo jugar pésimamente.

En todo caso, ya sea que sea la hora de dormir de nuestro Amoroso Padre Dios o que simplemente esté aburrido de vernos jugar tan mal, las señales acerca del fin de El Gran Juego, son cada vez son más evidentes. Nuestro Amoroso Padre Dios, a través de los tiempos y haciendo uso de algunos profetas, nos ha dejado anotadas las señales de lo que habrá de ocurrir poco antes de culminar El Gran Juego. De hecho, pareciera que en lo único en que si estamos de acuerdo, los practicantes de las diferentes religiones, es que El Gran Juego culminará en algún momento.

CAPÍTULO 13 DEL APOCALIPSIS

Acerca de algunas de éstas señales apocalípticas les conversé en el artículo titulado “Profecías Encontradas”. Pero como mientras les escribo este artículo estoy viendo en el noticiero de la televisión que el presidente de Estados Unidos de Norteamérica le está ladrando en la puerta a China, es bueno hacer algunas consideraciones adicionales al respecto del Capítulo 13 del Apocalipsis o Libro de Las Revelaciones. 

Quiero aclararles que, por ser una Revelación o Profecía, me resulta algo incómodo escribirles al respecto porque, como les he venido comentando, el futuro puede cambiar, cada vez que lo vemos. Sin embargo, consciente de que al Confirmarme Católico me ungieron como profeta, pues no puedo evitar el denunciar lo que está ocurriendo, procurando llamarles la atención, con el objetivo de que se conviertan.

En sus revelaciones, el Apóstol Juan nos dice, en el capítulo 13:

«Me paré sobre la arena del mar, y vi subir del mar una bestia que tenía siete cabezas y diez cuernos; y en sus cuernos diez diademas; y sobre sus cabezas, un nombre blasfemo. 2 Y la bestia que vi era semejante a un leopardo, y sus pies como de oso, y su boca como boca de león. Y el dragón le dio su poder y su trono, y grande autoridad. 3 Vi una de sus cabezas como herida de muerte, pero su herida mortal fue sanada; y se maravilló toda la tierra en pos de la bestia, 4 y adoraron al dragón que había dado autoridad a la bestia, y adoraron a la bestia, diciendo: ¿Quién como la bestia, y quién podrá luchar contra ella? 5 También se le dio boca que hablaba grandes cosas y blasfemias; y se le dio autoridad para actuar cuarenta y dos meses. 6 Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar de su nombre, de su tabernáculo, y de los que moran en el cielo. 7 Y se le permitió hacer guerra contra los santos, y vencerlos. También se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación. 8 Y la adoraron todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo. 9 Si alguno tiene oído, oiga. 10 Si alguno lleva en cautividad, va en cautividad; si alguno mata a espada, a espada debe ser muerto. Aquí está la paciencia y la fe de los santos. 11 Después vi otra bestia que subía de la tierra; y tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero hablaba como dragón. 12 Y ejerce toda la autoridad de la primera bestia en presencia de ella, y hace que la tierra y los moradores de ella adoren a la primera bestia, cuya herida mortal fue sanada. 13 También hace grandes señales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres. 14 Y engaña a los moradores de la tierra con las señales que se le ha permitido hacer en presencia de la bestia, mandando a los moradores de la tierra que le hagan imagen a la bestia que tiene la herida de espada, y vivió. 15 Y se le permitió infundir aliento a la imagen de la bestia, para que la imagen hablase e hiciese matar a todo el que no la adorase. 16 Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente; 17 y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre. 18 Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis.»

Como suele ocurrir con la mayoría de los profetas, las profecías de Juan son visiones –no muy claras- de lo que habrá de ocurrir. Generalmente, estas visiones vienen representadas por imágenes, algo extrañas y a veces alocadas, con las que se pretende comunicar un evento futuro. Es posible que esto ocurra porque lo que ve el profeta está tan adelantado a su tiempo que él sólo puede intentar comunicarnos lo que ve –que no comprende- con imágenes de su presente. Un avión, por ejemplo, pudieran verse, a los ojos del profeta, como un ángel o algo parecido. Así pues, no es culpa del profeta escribir como en claves y tampoco es su culpa el no podernos comunicar cuándo habrán de ocurrir todas esas cosas, porque el futuro cambia cada vez que lo ven. De manera que, a aquellos que pretendemos interpretar las visiones del profeta, no nos queda nada sencillo acertar en lo que vio.

Sin embargo, pese a lo incómodo de éstas interpretaciones proféticas, me atreveré a darles mi opinión respecto al capítulo 13 del Apocalipsis, porque me parece que, los acontecimientos de nuestro presente se asemejan mucho a lo descrito por Juan, en ese capítulo. Evidentemente, no esperen que les haga una exégesis muy precisa del mencionado capítulo, porque, además de que no me gusta conocer un futuro sobre el cual no tengo control, no soy muy docto en interpretaciones de imágenes, cosa que a muchos pareciera muy sencillo realizar.

Muchos son los que dicen que cuando Juan habla de un ‘mar’ se refiere al caos existente y algunos dicen que se refiere al mundo de la política. Yo ni idea a qué se refiere, pero si me llama la atención que habla de una ‘bestia’ que surge de ese ‘mar’, supongo que para hacernos daño, dado que es una bestia. Algunos afirman que las cabezas de esa bestia representa a los miembros de alguna organización (política, militar, económica,… todas las anteriores), de la cual la bestia es el jefe. Muchos, al leer la descripción que Juan nos dejó de la bestia, llegaron a concluir que la bestia era Rusia, sólo porque tiene patas de oso y los osos son muy abundantes en Rusia.

Para mí no es sencillo realizar este tipo de conjeturas, pero, por alguna extraña razón, cuando comencé a ver el comportamiento de la mayoría de los líderes mundiales, al seguir a Biden en una extraña encrucijada, recordé el capítulo 13 del Apocalipsis y comencé a elucubrar al respecto, haciendo comparaciones con nuestra oscura realidad.

Cuando releí que la bestia tenía una herida en una de sus cabezas recordé que, la palabra ‘capital’ significa ‘cabeza’ y entonces se me vino a la cabeza que los gobiernos de los Estados Unidos de Norteamérica tienen unos cuantos años cayendo en default, debido a lo altamente endeudados que están. Después releí que, toda la tierra se fue en pos de la bestia, cuando vieron que la herida se le había sido curada. Entonces pensé: ¿Acaso desde siempre todos no han estado en pos de Estados Unidos de Norteamérica?

Lo que más me llamó la atención de lo que releía fue cuando Juan nos dice que a la bestia se le dio boca y con la boca lo que hacía era decir mentiras, procurando la guerra entre los pueblos. Al relacionar estos datos con nuestros acontecimientos actuales y algunos no tan actuales pensé: ¿Acaso los gobiernos norteamericanos no han hecho más que mentir cada vez que quieren activar una guerra? ¿Acaso no es verdad que para activar la guerra en Ucrania Biden comenzó a entregarles toneladas de armas a Ucrania para que Rusia se moviera a defenderse?

ANTES DEL FIN

Como les comenté, esta mañana al escuchar el noticiero, me reí un poco al enterarme que Biden estaba aplicando las mismas mentiras, que aplicó para iniciar la guerra con Ucrania, para activar una guerra en Taiwán y, nada más y nada menos que, con China. Yo no sé para ustedes pero, para mí es altamente claro que, como Biden sabía que Rusia no quería que Ucrania tuviera arsenal bélico, porque no quería tener un posible enemigo en sus fronteras, entonces Biden le entregó a Ucrania toneladas de armas y así dio origen a la guerra con Ucrania. Ahora resulta que, como China no quiere que Taiwán tenga potencial bélico, pues Biden dijo que está dispuesto a darle armas a Taiwán. Si éste comportamiento no se les parece al de la ‘bestia’ diciendo mentiras para originar la guerra, entonces creo que están algo perdidos en sus interpretaciones.

Además, deben considerar el extraño comportamiento de la mayoría de los líderes mundiales que están siguiendo a la bestia, sin pensar en el daño que le están haciendo a los pueblos que se les asignó liderar. Yo no sé si éste seguimiento ciego, de los líderes mundiales, a las mentiras de Biden, sea porque Biden les ofreció algún beneficio particular o porque simplemente le tienen miedo, porque “¿Quién como la bestia y quién podrá luchar contra ella?”. Yo me inclino por lo segundo, porque creo que los líderes mundiales tienen miedo de enfrentar la locura de Biden, por evitar ser sancionados por éste o declarados sus enemigos.

En todo caso, para mí es claro que estamos viviendo los inicios del capítulo 13 del Apocalipsis y, según lo señalado por Juan, a Biden se le permitirá hacer éstas cosas durante 42 meses. Lo malo es que no tenemos ni idea cuándo se activó este capítulo 13, porque los Estados Unidos de Norteamérica tienen años entrando en default (lo cual creo es la cabeza herida) y la intromisión del gobierno norteamericano en las relaciones entre Rusia y Ucrania también son de larga data. De manera que, ya hubiéramos entrado en el capítulo 14 si esos acontecimientos eran el preludio de la activación.

Queda claro que, aún no hemos ingresado al capítulo 14, pero las señales nos dicen que el capítulo 13 se activó. Ahora bien, si consideramos que el capítulo 13 del Apocalipsis se activó con la llegada de Biden a la presidencia norteamericana (20/01/2021) podemos afirmar que aún nos quedan cerca de 2 años para que entremos en el capítulo 14. Pero si consideramos el punto de activación la entrega de toneladas de armas a Ucrania (Enero de 2022), entonces podemos afirmar que nos quedan 3 años.

Pero si tomamos en cuenta que, según el reloj cósmico, el año 2019 es el año de cambios o activaciones, entonces debemos apresurarnos por anotar la mayor cantidad de puntos positivos en los pocos meses que nos quedan, antes de finalizar El Gran Juego.

LAS CLARAS SEÑALES

Sé que muchos de ustedes estarán comentando que muchas son las guerras que se han suscitado en la historia de la humanidad que cuyas características se asemejan mucho a lo narrado en el capítulo 13 del Apocalipsis, pero en ninguna de esas guerras las señales son tan claras como las que están ocurriendo en nuestro triste presente.

Todas las guerras, sobre todo las de la antigüedad, han tenido siempre como motivo el deseo de más poder o propiedades o simplemente “el deseo de más vacas”. De hecho, la gran mayoría de las guerras antiguas fue con la finalidad de crear imperios. En la historia moderna, pese a que los motivos los han disfrazado, el motivo real es el deseo de más poder o propiedades.

La Primera Guerra Mundial, por ejemplo, supuestamente inició porque unos nacionalistas serbios habían asesinado al Archiduque Francisco Fernando de Austria, pero los motivos reales era que los gobiernos de algunas naciones querían apoderarse de algunos países, por lo que se encontraban en conflicto (franco-alemán/anglo-alemán/austro-ruso). Con la muerte del Archiduque de Austria, estos conflictos hallaron su oportunidad para dirimirlos y consecuentemente se reactivaron antiguas alianzas para activar la Gran Guerra.

Resultó que, el gran perdedor de la Gran Guerra fue Alemania, quien era el principal instigador de la Primera Guerra Mundial, debido a las diferencias marcadas que tenía con Francia y con Reino Unido, ocasionando que las diferencias se acentuarán. Consecuentemente, Alemania no tardó en intentar resolver esas diferencias y se activó la Segunda Guerra Mundial.

Ahora bien, éstas guerras las denominan mundiales porque cada bando que combatía estaba constituido por varios países, aliados con el fin de derrotar al otro. Pero éstas alianzas no fueron automáticas, dado que muchos países se fueron integrando poco a poco al combate. De hecho, Churchill (Primer Ministro Ingles) intentó varias veces de convencer a Roosevelt (Presidente de Estados Unidos) para que se incorporara a la guerra, pero esto sólo ocurrió cuando Japón atacó Pearl Harbor. Mientras, la historia cuenta que, Roosevelt lo único que hacía era burlarse de Churchill cada vez que éste le llamaba para pedirle apoyo.

Luego, el capítulo 13 del Apocalipsis nos habla de alianzas casi instantáneas, bajo un único mando, cosa que no ocurrió durante las dos grandes guerras de nuestra era. De hecho, en nuestra historia contemporánea, Éstas alianzas casi instantáneas, bajo un único mando, tampoco se han logrado en el desarrollo de las muchas guerras que Estados Unidos de Norteamérica ha activado, intentando alianzas bajo su mando. El ejemplo más evidente, de ésta ausencia de ‘alianzas instantáneas’ bajo el mando de un solo hombre, es la Guerra en Irak, para la que Bush inventó una sarta de mentiras y aun así ningún país lo secundó en sus intentos de invadir un país, para quitarle su petróleo. Recuerdan que, pese a que la ONU le negó a Bush el apoyo para ésta guerra, él dijo: “Si ustedes no vienen conmigo entonces yo voy solo”. Claro que él no fue, pero si envió a miles de soldados, en su mayoría latinos y afrodescendientes, para que combatieran por él.  

Después de la comedia hecha en Irak, los gobiernos norteamericanos han intentado coordinar ‘alianzas instantáneas’ con otros países para invadir países petroleros, pero nunca lo consiguió. Sin embargo, movidos por su necesidad de petróleo, cada presidente norteamericano ha tenido su guerra, casi en solitario. El capítulo 13 del Apocalipsis justamente parece hablarnos de ‘alianzas instantáneas’, al decirnos que todos seguían a la bestia, asombrados por su poder. Esta es la señal más clara de que ha sido activado el capítulo 13 del Apocalipsis, por lo que ésta guerra que se avecina tiene visos de ser la última de las grandes guerras –(“… y se maravilló toda la tierra en pos de la bestia” / Apocalipsis 13:3)-.

Una de las principales características de la Primera Guerra Mundial es que fue el primer conflicto armado que implicó el uso del armamento militar de alta tecnología y de alcance verdaderamente masivo, aunque no tan masivo como lo que ha de implicar el uso de tecnología nuclear, en la que parece será la última de las grandes guerras. Pareciera que pocos conocen la existencia de tecnología nuclear en nuestros tiempos o simplemente dudan de que alguien la vaya a utilizar, porque pese al enorme peligro que significa entrar en disputa con un país armado con bombas nucleares, los líderes de algunas naciones, dizque de desarrolladas, no temen el conflicto que están avivando en Europa. Es posible que esta aparente ceguera sea el resultado del miedo que le tienen a la bestia, que prefieren no llevarle la contraria. Y he aquí otra de las señales anotadas por Juan en sus Revelaciones –(“¿Quién como la bestia? ¿Quién podrá luchar contra ella?” / Apocalipsis 13:4)-.

Otras de las grandes señales acerca de la activación del capítulo 13 del Apocalipsis es un hecho, es la afirmación que hace Juan de que ninguno podía comprar o vender sin la autorización de la bestia. Esto es justamente lo que ocurre con las medidas coercitivas que los gobiernos norteamericanos imponen sobre las naciones que no le obedecen, con las cuales pretende evitar que esas naciones bloqueadas comercien con el resto de las naciones –(“… y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre” / Apocalipsis 13:17)-.

Ciertamente éstas medidas coercitivas, contra algunas naciones, las han venido imponiendo los gobiernos norteamericanos desde hace muchos años, pero lo que me hace comparar propiamente las sanciones aplicadas a Rusia, con las señales de lo indicado por Juan, es que todos los líderes europeos hacen caso a esas sanciones unilaterales pese a que al hacerlo están dañando gravemente el estilo de vida de los ciudadanos que los han elegido como gobernantes. Siempre me he preguntado el por qué todos le hacen caso a los gobiernos norteamericanos cuando les obligan a no comprar o vender a otras naciones, porque pareciera que no tienen ningún tipo de respeto propio, al obedecer diligentemente a otro gobierno. Sin embargo, haciendo un inmenso esfuerzo de vanidad, puedo llegar a comprender que su ciega obediencia radica en el hecho de que están castigando a pueblos que consideran inferiores. Pero lo que está ocurriendo con la obediencia ciega a los norteamericanos en estos momentos no tiene comparación, porque no están castigando solo a Rusia, por considerarla un pueblo inferior, sino que están castigando a sus propios pueblos, con hambre, frio,... escasez generalizada de bienes y servicios, lo que disminuye la calidad de vida del pueblo que los eligió para mantener y mejorar sus vidas. La verdad es que lo que está ocurriendo es el colmo de la estupidez. ¡Hatajo de bestias es lo que son esos dizque líderes mundiales!!!        

Si todas éstas claras señales no les hacen ver que el capítulo 13 del apocalipsis ha sido activado, entonces evidentemente vamos enrumbados al capítulo 14. Por mi parte yo estoy preparado, falta saber si ustedes están preparados para el Fin de los Tiempos.        

 

Escrito por: Noel Méndez

PD: Por cierto que, puedo afirmar que Biden es la bestia de la que nos habla Juan, a pesar de que muchos han concluido que la ‘bestia’ es un sistema integrado (político, social, económico), porque Juan nos dice que la ‘bestia’ es un hombre, cuando nos asegura que el número de la ‘bestia’ (666) es número de hombre. Es concluyente que, la ‘bestia’ es un simple hombre que toma el control del mundo, para destruirlo. 

Sé que nadie lee mis artículos, pero a sabiendas de que el sistema norteamericano vive vigilante de aquellos que hablan mal de sus gobiernos, es posible que Biden se entere de esto que les acabo de escribir. Espero que Biden no se ofenda por ésta mi conclusión muy personal, porque según yo lo entiendo: TODOS HEMOS VENIDO A CUMPLIR UNA MISIÓN. Tristemente, parece que la Biden es traer la destrucción de este hermoso planeta, misión muy similar a la de Judas, pero qué más da: MISIÓN ES MISIÓN. Espero que no le caiga aquella maldición de "Más le valdría no haber nacido", aunque lo más probable es que así será. 


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