Recientemente he
tenido algunas ‘Experiencias de Vida’ que me han obligado a evaluar mi fe,
tanto cuanto estoy segurísimo de ser un hombre de fe, mas sin embargo, no son
raras las veces en las cuales aquello que espero y pido con fe no se cumple. De
allí que, en esos momentos, en los cuales aquello que espero no se me otorga,
he cuestionado mucho a mi Amoroso Padre Dios por el hecho de no complacerme en
mis deseos. Y he aquí la fuente del problema: ¿Acaso
Dios es un genio que me encontré en una botella?
CONSCIENTES DE LA FE
Ayer les comenté
que, no es nada sencillo hacernos ‘Conscientes’ de aquello que ‘Aprendemos’, a
los fines de que ‘Aumente nuestro Conocimiento de Dios’ y así poder ‘Ascender’
de ‘Niveles de Consciencia’. Pues, ocurre igual con nuestra fe, tanto cuanto no es nada sencillo hacernos ‘Conscientes de la Fe’.
Esto es porque, la fe se manifiesta de diferentes formas y bajo ciertas
condiciones, las cuales tenemos que ‘Conocer’ para hacernos ‘Conscientes de la
Fe’, que muchas veces nos es esquiva.
Lo que hace la Fe tan esquiva es que significa muchas cosas y cada
uno de nosotros le damos el significado que más nos conviene y ejercitamos la
fe en función de esa conveniencia. En principio,
‘Fe es simplemente Creer’, pero ¿en qué creemos? Pues, algunos creen en Dios,
pero muchos suelen fabricarse a ese Dios a su conveniencia. De allí que, cuando
ese Dios en quien creen les falla, entonces cambian de Dios por algún
diosecito. Es lo que ocurría con el pueblo de Israel, cada vez que El Único
Dios Verdadero Aparentemente Se Ausentaba. Otros creen en el poder de ciertas
oraciones, pero cuando aquello que piden con esas oraciones no se cumple, pues
dejan de hacer esas oraciones y cualquier otra oración. Otros ponen su fe en
ciertas imágenes y se aferran a ellas como si fueran Dios, pero cuando les
piden alguna cosa y no se les concede, pues terminan echando esas imágenes al
olvido… Pocos son los que verdaderamente creen en El
Único Dios Verdadero y le rinden culto, ya sea que les conceda o no aquello que
le piden. Yo me considero de este último grupo mencionado, pero eso
no evita que me queje cada vez que algo no ocurre tal y como lo pedí. Y me he
venido quejando, cada tanto, porque hasta ahora no me he hecho ‘Consciente de
mi Fe’.
HÁGASE TU VOLUNTAD
Nuestro Amado
Yeshuá nos aseguró que: «… si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate
de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible…» y
seguidamente dijo: «Pero
este género no sale sino con oración y ayuno», para referirse a ciertos
Espíritus Errantes que logran invadir algún cuerpo y que sólo salen de ese
cuerpo si aquel que los está exhortando a hacerlo son personas de ayuno y
oración -(Mateo 17:20-21)-. Luego, yo considero que mi fe es más grande que la
de un grano de mostaza y soy persona de mucha oración, entonces ¿por qué no
logro mover montañas? ¿Acaso mi Amado Yeshuá me mintió? o será que tengo que
ayunar más asiduamente, hasta el punto de morir por inanición. Pues, ¡ni lo uno
ni lo otro sino todo lo contrario!!!
Resulta que,
nuestro Amado Yeshuá también me dejó una hermosa oración para que ‘Aprendiera’
a dirigirme a nuestro Amoroso Padre Dios con confianza. La pregunta es:
¿Realmente ‘Aprendí’ a dirigirme a nuestro Amoroso Padre Dios con confianza? Pues
yo puedo decir que sí, tanto cuanto más bien considero que abuso de la
confianza con mi Amoroso Padre Dios, pero lo que suelo
olvidar con mucha frecuencia, de la Hermosa Oración del Padre Nuestro, es
meditar ‘Conscientemente’ cada fragmento de tan Hermosa Oración.
En uno de los
fragmentos de tan Hermosa Oración, le pedimos
constantemente a nuestro Amoroso Padre Dios que HAGA SU VOLUNTAD, pero después
le pedimos que haga algunas cosas conforme a nuestra voluntad y
cuando no las hace, tal y como lo pedimos, pues no quejamos de su aparente
falta de poder para hacer lo que le pedimos. Y he aquí la clave del porqué
algunas veces nuestro Amoroso Padre Dios no nos concede nuestras peticiones,
tal y como las deseamos y para cuando las queremos. La Voluntad de nuestro Amoroso Padre Dios, para cada
uno de nosotros es que nos acerquemos a Él, ‘Perfeccionándonos Espiritualmente’.
Y muchas veces, aquello que pedimos o bien no nos conviene y no nos ayuda a
‘Perfeccionarnos Espiritualmente’.
PEDIR LO QUE LE CONVIENE A NUESTROS ESPÍRITUS
De lo anterior es
concluyente que, cuando
aquello que pedimos con mucha fe no se nos concede, tenemos que sentarnos a
meditar si aquello que estamos pidiendo le conviene a nuestros Espíritus, a los
fines de ‘Crecer Eficientemente’ o por el contrario pudiera hacernos daño,
físico o espiritual. De niño le pedí con insistencia una mini moto a
mi mami y ella me dijo que jamás me compraría algo que me pudiera causar daño. Sin
embargo, me compró una bicicleta, esperando, claro está, que yo la manejara con
prudencia por las aceras. No obstante, en lo que me sentí un experto manejando
bicicleta, comencé a manejarla por las calles hasta que un día me estrellé en
contra de un autobús y me lesioné. Aunque no me lesioné gravemente, meditando
acerca de aquel acontecimiento, me percaté que, si hubiera estado manejando una
moto, con seguridad me hubiera matado, porque el golpe fue duro.
Así es nuestro
Amoroso Padre Dios con cada uno de nosotros, porque el jamás nos concederá algo
que pudiera hacernos daño. Nuestro Amoroso Padre
Dios siempre proyectará los diferentes Mundos que pudieran surgir al
concedernos algo que le pedimos. Si en algunos de esos Mundos hay posibilidades
de que nos extraviemos espiritualmente, a causa de aquello que nos concedió,
pues no nos lo concederá, para que no retrasemos nuestro ‘Crecimiento
Espiritual’. Debido a esto es que, siempre recomiendo que, si aquello que estamos procurando no fluye pacíficamente,
pues no debemos insistir en procurarlo, porque pudiera convertirse
en algo dañino para nuestros Espíritus, aunque nuestros cuerpos pudieran
ciertamente disfrutarlo.
INSISTIR CONSCIENTEMENTE
Cuando nosotros
insistimos en obtener aquello que deseamos, aunque no parece ser La Voluntad de
nuestro Amoroso Padre Dios, porque no fluye pacíficamente, estaremos haciendo
uso de nuestro Libre Albedrío, el cual nos Otorgó nuestro Amoroso Padre Dios y
nunca nos lo arrebatará. Consecuentemente, es
posible que si insistimos mucho y nos esforzamos por obtener aquello que
deseamos, es muy probable que lo obtengamos, pero no porque tenemos mucha fe en
nuestro Amoroso Padre Dios, sino porque hicimos uso de nuestro Libre Albedrío,
el cual pudiera retrasar nuestro ‘Crecimiento Espiritual’.
Pero también pudiera ocurrir que algo que deseamos no se nos concede porque
es necesario que nos hagamos ‘Conscientes’ del porqué ese algo que deseamos no
lo tenemos. De allí que, mientras no obtengamos aquello que deseamos
debemos
insistir en obtenerlo, procurando descubrir el Objetivo de la ausencia de ese
bien que no tenemos y deseamos tener. Por ejemplo, una enfermedad
cualquiera es la ausencia de salud, lo cual evidentemente no debería ser La
Voluntad de nuestro Amoroso Padre Dios el que nos enfermáramos, pero hay veces
en las cuales, nuestro Amoroso Padre Dios permite que nos enfermemos de algo
justamente para que nos hagamos ‘Conscientes’ de la precariedad del cuerpo, que
quizás cuidamos en demasía, más allá de lo estrictamente necesario. A través de las enfermedades nuestro Amoroso Padre Dios nos
recuerda que el cuerpo es un pesado traje que, aunque ciertamente debemos
cuidarlo, debemos evitar el idolatrar nuestros cuerpos, evitando procurar
hacerlos más hermosos de lo que ya son, como para que los demás también nos
idolatren.
No obstante, como
estamos obligados a cuidar nuestras naves -cuerpos-, debemos esforzarnos por lograr sanarnos de las enfermedades que le surjan
a ese cuerpo -nave-, ‘Conscientes’ de que son sólo eso: UNA NAVE. Y
como a tales, debemos intentar repararlas, pero sabiendo que, esa reparación,
depende más de nuestro Amoroso Padre Dios que de nosotros mismos, por lo que debemos meditar en lo que nuestro Amoroso Padre Dios quiere
comunicarnos a través de aquella enfermedad. Ocurre entonces que, mientras
no reconocemos la razón ontológica de cualquier enfermedad que padezcamos no
lograremos obtener la salud que tanto deseamos, puesto que esa enfermedad
existe por mi bien espiritual.
TODO ES UNA PRUEBA
En estos días, a mis
dos hermosas hijas, les ha aparecido un hongo en la piel, que les ha sido muy
difícil deshacerse de ese hongo. Han ido al médico, les han recetado un sinfín de
medicamentos y dietas, pero tristemente no han obtenido resultados positivos al
respecto. De hecho, me da risa que cuando van al médico les dan una lista
larguísima de lo que no deben comer, cuando les resultaría más fácil anotarles,
en un pequeño papel, lo que si pueden comer. Resulta que, una de mis hijas me
preguntó: “¿Cómo saber qué ‘Aprendizaje’ debo
aprender de esta enfermedad?”. Pues les diré que no tengo la
respuesta a esa pregunta, porque LAS PRUEBAS SON PERSONALIZADAS.
Según he ido
descubriendo, prácticamente todo lo malo que nos
ocurre es una Prueba, en la cual se nos está evaluando, además de nuestra fe,
qué tanto hemos ‘Aprendido’ de nuestras ‘Experiencias de Vida’, en relación con
los ‘Conocimientos’ que debemos ‘Adquirir’ para ‘Ascender’ de ‘Niveles de Consciencia’.
Luego, la mayoría de las Pruebas han sido Diseñadas -Pregunta por Pregunta- para
cada uno de nosotros de manera particular, por lo que únicamente,
cada uno de nosotros podemos dilucidar las Preguntas de las Pruebas, a fin de
darles respuestas acertadas. Y digo ‘acertadas’
porque, las
respuestas deficientes no permiten superar la Prueba.
Luego, descubrir
las preguntas de la Prueba ciertamente no es nada sencillo, pero si es posible,
porque se resume a responder lo que mi hija me preguntó: ¿QUÉ DEBO APRENDER DE ESTA
ENFERMEDAD -PRUEBA-? Para darle respuesta a esta pregunta, a veces
debo hacerme otras preguntas, como: ¿Qué estaba haciendo cuando surgió la
Prueba? ¿Cuál era mi comportamiento normal en los días que surgió la Prueba?
¿Le estaba dedicando tiempo a mi Espíritu en esos días o estaba afanado dedicándole
tiempo a mi vida material?
Si tomamos en cuenta que, frecuentemente
las enfermedades surgen para recordarnos la precariedad del cuerpo, el cual es
menos importante que el Espíritu, entonces es
muy probable que las enfermedades sean la consecuencia de nuestro abandono
espiritual. Y digo “es muy probable” porque, pudiera
ocurrir que una persona muy devota y entregada al culto a Dios se enferme, pero
estos son casos puntuales, en donde el ‘Aprendizaje’ suele ser para las
personas cercanas al enfermo. También ocurre que, algunas
enfermedades, sobre todo las más graves, surgen porque fueron ‘Planificadas’
antes de Reencarnar, con el Objetivo de ‘Aprender’ algo o de ‘Cancelar’
algún Karma, por lo que queda de parte de nosotros descubrir el motivo de tal
enfermedad, para ‘Aprender’ lo que ‘Planificamos Aprender’ o para ‘Cancelar el
Karma’ que teníamos que ’Cancelar’.
Sin ánimos de
criticar, me atrevería a elucubrar que, el hongo que atacó a mis hijas es el
resultado de su flojera por dedicarle más tiempo a sus ‘Crecimientos
Espirituales’ que a sus propios cuerpos. Esto lo deduzco porque, se esfuerzan y le dedican mucho más tiempo a mantenerse en
forma, que el tiempo y el esfuerzo que le dedican a sus oraciones y a la
lectura, investigación y profundización de la Palabra de Dios y/o de Libros
Espirituales. Yo estoy segurísimo que, a través de esos hongos,
nuestro Amoroso Padre Dios les está preguntando: “¿Crees que este cuerpo vale
más la pena que tu Espíritu? ¿Cuánto vale tu Espíritu para ti? ¿Crees que con
todas esas dietas y medicamentos lograrás curarte?”. ¡BUSQUEN PRIMERO EL REINO DE DIOS Y SU
SABIDURÍA Y LO DEMÁS LES VENDRÁ POR AÑADIDURA!!!
Les aseguro algo:
Si alguna de mis amadas hijas comienza a dedicarle más tiempo a su ‘Crecimiento
Espiritual’ -orando y leyendo, investigando y profundizando la Palabra de Dios-
con toda seguridad en algún sueño nuestro Amoroso Padre Dios le dirá que debe
tomar o untarse para eliminar esos hongos. Y les indicará un tratamiento no
porque nuestro Amoroso Padre Dios no tenga el Poder para quitarle esos hongos,
sino porque frecuentemente, debemos ser nosotros los que reparemos nuestras
carrocerías, de los golpes leves. Además, al indicarle algún medicamento le
estará facilitando la cura a mi hija que decida dedicarle más tiempo a Dios que
al embellecimiento corporal y, muy probablemente, ese mismo medicamento no le
servirá a la hija que no haya comprendido la importancia de dedicarle más
tiempo a su ‘Crecimiento Espiritual’.
Yo estoy segurísimo que, lo que les ocurre a mis hijas es el resultado de su poca motivación a ‘Crecer Espiritualmente’, tanto cuanto el interés de nuestro Amoroso Padre Dios es que mis hijas se esfuercen cada día más por ‘Acercarse a Él’, alejándose del Mundo. Por lo que, mientras no ‘Aprendan’ a dejar su enfermedad en Las Manos de nuestro Amoroso Padre Dios y le dediquen más tiempo a sus ‘Crecimientos Espirituales’, no lograrán eliminar esos hongos, ni con todas las cremas que se unten ni con todas las dietas que hagan. Y esto es así porque, los tiempos que estamos viviendo son los tiempos finales, en donde aquellos que no logren ‘Crecer Espiritualmente’ les tocará Reencarnar en Mundos cada vez más caóticos, por lo que nuestro Amoroso Padre Dios está sometiendo a mis amadas hijas a una especie de curso intensivo para que no les toque Reencarnar durante los años en los que Satanás estará descansando en el Más Allá.
De manera que, nuestro Amoroso Padre Dios pocas veces nos Asistirá conforme a nuestros deseos, pero tengan la seguridad que siempre nos Asistirá conforme a nuestro mayor bien, sobre todo para nuestro ‘Crecimiento Espiritual’, que es lo que verdaderamente Le Interesa a nuestro Amoroso Padre Dios. Por lo que, es altamente necesario que, cada vez que nos encontremos en alguna dura Prueba, tratemos de descubrir la forma en la que podemos aprovecharnos de esa Prueba para ‘Crecer Espiritualmente’. Y claro, no dejemos de pedir ni de tratar de encontrar soluciones a nuestros problemas, porque quizás para eso fue Diseñada la Prueba: PARA QUE NOS ESFORCEMOS POR SOLUCIONARLA EN PROCURA DE NUESTRO ‘CRECIMIENTO ESPIRITUAL’ A LA PAR DE NUESTRO BIEN MATERIAL.
Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo
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