viernes, 28 de julio de 2023

DIOS NO ES UN GENIO DENTRO DE UNA BOTELLA

Recientemente he tenido algunas ‘Experiencias de Vida’ que me han obligado a evaluar mi fe, tanto cuanto estoy segurísimo de ser un hombre de fe, mas sin embargo, no son raras las veces en las cuales aquello que espero y pido con fe no se cumple. De allí que, en esos momentos, en los cuales aquello que espero no se me otorga, he cuestionado mucho a mi Amoroso Padre Dios por el hecho de no complacerme en mis deseos. Y he aquí la fuente del problema: ¿Acaso Dios es un genio que me encontré en una botella?

CONSCIENTES DE LA FE

Ayer les comenté que, no es nada sencillo hacernos ‘Conscientes’ de aquello que ‘Aprendemos’, a los fines de que ‘Aumente nuestro Conocimiento de Dios’ y así poder ‘Ascender’ de ‘Niveles de Consciencia’. Pues, ocurre igual con nuestra fe, tanto cuanto no es nada sencillo hacernos ‘Conscientes de la Fe’. Esto es porque, la fe se manifiesta de diferentes formas y bajo ciertas condiciones, las cuales tenemos que ‘Conocer’ para hacernos ‘Conscientes de la Fe’, que muchas veces nos es esquiva.

Lo que hace la Fe tan esquiva es que significa muchas cosas y cada uno de nosotros le damos el significado que más nos conviene y ejercitamos la fe en función de esa conveniencia. En principio, ‘Fe es simplemente Creer’, pero ¿en qué creemos? Pues, algunos creen en Dios, pero muchos suelen fabricarse a ese Dios a su conveniencia. De allí que, cuando ese Dios en quien creen les falla, entonces cambian de Dios por algún diosecito. Es lo que ocurría con el pueblo de Israel, cada vez que El Único Dios Verdadero Aparentemente Se Ausentaba. Otros creen en el poder de ciertas oraciones, pero cuando aquello que piden con esas oraciones no se cumple, pues dejan de hacer esas oraciones y cualquier otra oración. Otros ponen su fe en ciertas imágenes y se aferran a ellas como si fueran Dios, pero cuando les piden alguna cosa y no se les concede, pues terminan echando esas imágenes al olvido… Pocos son los que verdaderamente creen en El Único Dios Verdadero y le rinden culto, ya sea que les conceda o no aquello que le piden. Yo me considero de este último grupo mencionado, pero eso no evita que me queje cada vez que algo no ocurre tal y como lo pedí. Y me he venido quejando, cada tanto, porque hasta ahora no me he hecho ‘Consciente de mi Fe’.

HÁGASE TU VOLUNTAD

Nuestro Amado Yeshuá nos aseguró que: «… si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible…» y seguidamente dijo: «Pero este género no sale sino con oración y ayuno», para referirse a ciertos Espíritus Errantes que logran invadir algún cuerpo y que sólo salen de ese cuerpo si aquel que los está exhortando a hacerlo son personas de ayuno y oración -(Mateo 17:20-21)-. Luego, yo considero que mi fe es más grande que la de un grano de mostaza y soy persona de mucha oración, entonces ¿por qué no logro mover montañas? ¿Acaso mi Amado Yeshuá me mintió? o será que tengo que ayunar más asiduamente, hasta el punto de morir por inanición. Pues, ¡ni lo uno ni lo otro sino todo lo contrario!!!

Resulta que, nuestro Amado Yeshuá también me dejó una hermosa oración para que ‘Aprendiera’ a dirigirme a nuestro Amoroso Padre Dios con confianza. La pregunta es: ¿Realmente ‘Aprendí’ a dirigirme a nuestro Amoroso Padre Dios con confianza? Pues yo puedo decir que sí, tanto cuanto más bien considero que abuso de la confianza con mi Amoroso Padre Dios, pero lo que suelo olvidar con mucha frecuencia, de la Hermosa Oración del Padre Nuestro, es meditar ‘Conscientemente’ cada fragmento de tan Hermosa Oración.

En uno de los fragmentos de tan Hermosa Oración, le pedimos constantemente a nuestro Amoroso Padre Dios que HAGA SU VOLUNTAD, pero después le pedimos que haga algunas cosas conforme a nuestra voluntad y cuando no las hace, tal y como lo pedimos, pues no quejamos de su aparente falta de poder para hacer lo que le pedimos. Y he aquí la clave del porqué algunas veces nuestro Amoroso Padre Dios no nos concede nuestras peticiones, tal y como las deseamos y para cuando las queremos. La Voluntad de nuestro Amoroso Padre Dios, para cada uno de nosotros es que nos acerquemos a Él, ‘Perfeccionándonos Espiritualmente’. Y muchas veces, aquello que pedimos o bien no nos conviene y no nos ayuda a ‘Perfeccionarnos Espiritualmente’.

PEDIR LO QUE LE CONVIENE A NUESTROS ESPÍRITUS

De lo anterior es concluyente que, cuando aquello que pedimos con mucha fe no se nos concede, tenemos que sentarnos a meditar si aquello que estamos pidiendo le conviene a nuestros Espíritus, a los fines de ‘Crecer Eficientemente’ o por el contrario pudiera hacernos daño, físico o espiritual. De niño le pedí con insistencia una mini moto a mi mami y ella me dijo que jamás me compraría algo que me pudiera causar daño. Sin embargo, me compró una bicicleta, esperando, claro está, que yo la manejara con prudencia por las aceras. No obstante, en lo que me sentí un experto manejando bicicleta, comencé a manejarla por las calles hasta que un día me estrellé en contra de un autobús y me lesioné. Aunque no me lesioné gravemente, meditando acerca de aquel acontecimiento, me percaté que, si hubiera estado manejando una moto, con seguridad me hubiera matado, porque el golpe fue duro.

Así es nuestro Amoroso Padre Dios con cada uno de nosotros, porque el jamás nos concederá algo que pudiera hacernos daño. Nuestro Amoroso Padre Dios siempre proyectará los diferentes Mundos que pudieran surgir al concedernos algo que le pedimos. Si en algunos de esos Mundos hay posibilidades de que nos extraviemos espiritualmente, a causa de aquello que nos concedió, pues no nos lo concederá, para que no retrasemos nuestro ‘Crecimiento Espiritual’. Debido a esto es que, siempre recomiendo que, si aquello que estamos procurando no fluye pacíficamente, pues no debemos insistir en procurarlo, porque pudiera convertirse en algo dañino para nuestros Espíritus, aunque nuestros cuerpos pudieran ciertamente disfrutarlo.

INSISTIR CONSCIENTEMENTE

Cuando nosotros insistimos en obtener aquello que deseamos, aunque no parece ser La Voluntad de nuestro Amoroso Padre Dios, porque no fluye pacíficamente, estaremos haciendo uso de nuestro Libre Albedrío, el cual nos Otorgó nuestro Amoroso Padre Dios y nunca nos lo arrebatará. Consecuentemente, es posible que si insistimos mucho y nos esforzamos por obtener aquello que deseamos, es muy probable que lo obtengamos, pero no porque tenemos mucha fe en nuestro Amoroso Padre Dios, sino porque hicimos uso de nuestro Libre Albedrío, el cual pudiera retrasar nuestro ‘Crecimiento Espiritual’.

Pero también pudiera ocurrir que algo que deseamos no se nos concede porque es necesario que nos hagamos ‘Conscientes’ del porqué ese algo que deseamos no lo tenemos. De allí que, mientras no obtengamos aquello que deseamos debemos insistir en obtenerlo, procurando descubrir el Objetivo de la ausencia de ese bien que no tenemos y deseamos tener. Por ejemplo, una enfermedad cualquiera es la ausencia de salud, lo cual evidentemente no debería ser La Voluntad de nuestro Amoroso Padre Dios el que nos enfermáramos, pero hay veces en las cuales, nuestro Amoroso Padre Dios permite que nos enfermemos de algo justamente para que nos hagamos ‘Conscientes’ de la precariedad del cuerpo, que quizás cuidamos en demasía, más allá de lo estrictamente necesario. A través de las enfermedades nuestro Amoroso Padre Dios nos recuerda que el cuerpo es un pesado traje que, aunque ciertamente debemos cuidarlo, debemos evitar el idolatrar nuestros cuerpos, evitando procurar hacerlos más hermosos de lo que ya son, como para que los demás también nos idolatren.

No obstante, como estamos obligados a cuidar nuestras naves -cuerpos-, debemos esforzarnos por lograr sanarnos de las enfermedades que le surjan a ese cuerpo -nave-, ‘Conscientes’ de que son sólo eso: UNA NAVE. Y como a tales, debemos intentar repararlas, pero sabiendo que, esa reparación, depende más de nuestro Amoroso Padre Dios que de nosotros mismos, por lo que debemos meditar en lo que nuestro Amoroso Padre Dios quiere comunicarnos a través de aquella enfermedad. Ocurre entonces que, mientras no reconocemos la razón ontológica de cualquier enfermedad que padezcamos no lograremos obtener la salud que tanto deseamos, puesto que esa enfermedad existe por mi bien espiritual.  

TODO ES UNA PRUEBA

En estos días, a mis dos hermosas hijas, les ha aparecido un hongo en la piel, que les ha sido muy difícil deshacerse de ese hongo. Han ido al médico, les han recetado un sinfín de medicamentos y dietas, pero tristemente no han obtenido resultados positivos al respecto. De hecho, me da risa que cuando van al médico les dan una lista larguísima de lo que no deben comer, cuando les resultaría más fácil anotarles, en un pequeño papel, lo que si pueden comer. Resulta que, una de mis hijas me preguntó: “¿Cómo saber qué ‘Aprendizaje’ debo aprender de esta enfermedad?”. Pues les diré que no tengo la respuesta a esa pregunta, porque LAS PRUEBAS SON PERSONALIZADAS.

Según he ido descubriendo, prácticamente todo lo malo que nos ocurre es una Prueba, en la cual se nos está evaluando, además de nuestra fe, qué tanto hemos ‘Aprendido’ de nuestras ‘Experiencias de Vida’, en relación con los ‘Conocimientos’ que debemos ‘Adquirir’ para ‘Ascender’ de ‘Niveles de Consciencia’. Luego, la mayoría de las Pruebas han sido Diseñadas -Pregunta por Pregunta- para cada uno de nosotros de manera particular, por lo que únicamente, cada uno de nosotros podemos dilucidar las Preguntas de las Pruebas, a fin de darles respuestas acertadas. Y digo ‘acertadas’ porque, las respuestas deficientes no permiten superar la Prueba.

Luego, descubrir las preguntas de la Prueba ciertamente no es nada sencillo, pero si es posible, porque se resume a responder lo que mi hija me preguntó: ¿QUÉ DEBO APRENDER DE ESTA ENFERMEDAD -PRUEBA-? Para darle respuesta a esta pregunta, a veces debo hacerme otras preguntas, como: ¿Qué estaba haciendo cuando surgió la Prueba? ¿Cuál era mi comportamiento normal en los días que surgió la Prueba? ¿Le estaba dedicando tiempo a mi Espíritu en esos días o estaba afanado dedicándole tiempo a mi vida material?

Si tomamos en cuenta que, frecuentemente las enfermedades surgen para recordarnos la precariedad del cuerpo, el cual es menos importante que el Espíritu, entonces es muy probable que las enfermedades sean la consecuencia de nuestro abandono espiritual. Y digo “es muy probable” porque, pudiera ocurrir que una persona muy devota y entregada al culto a Dios se enferme, pero estos son casos puntuales, en donde el ‘Aprendizaje’ suele ser para las personas cercanas al enfermo. También ocurre que, algunas enfermedades, sobre todo las más graves, surgen porque fueron ‘Planificadas’ antes de Reencarnar, con el Objetivo de ‘Aprender’ algo o de ‘Cancelar’ algún Karma, por lo que queda de parte de nosotros descubrir el motivo de tal enfermedad, para ‘Aprender’ lo que ‘Planificamos Aprender’ o para ‘Cancelar el Karma’ que teníamos que ’Cancelar’.

Sin ánimos de criticar, me atrevería a elucubrar que, el hongo que atacó a mis hijas es el resultado de su flojera por dedicarle más tiempo a sus ‘Crecimientos Espirituales’ que a sus propios cuerpos. Esto lo deduzco porque, se esfuerzan y le dedican mucho más tiempo a mantenerse en forma, que el tiempo y el esfuerzo que le dedican a sus oraciones y a la lectura, investigación y profundización de la Palabra de Dios y/o de Libros Espirituales. Yo estoy segurísimo que, a través de esos hongos, nuestro Amoroso Padre Dios les está preguntando: “¿Crees que este cuerpo vale más la pena que tu Espíritu? ¿Cuánto vale tu Espíritu para ti? ¿Crees que con todas esas dietas y medicamentos lograrás curarte?”. ¡BUSQUEN PRIMERO EL REINO DE DIOS Y SU SABIDURÍA Y LO DEMÁS LES VENDRÁ POR AÑADIDURA!!!

Les aseguro algo: Si alguna de mis amadas hijas comienza a dedicarle más tiempo a su ‘Crecimiento Espiritual’ -orando y leyendo, investigando y profundizando la Palabra de Dios- con toda seguridad en algún sueño nuestro Amoroso Padre Dios le dirá que debe tomar o untarse para eliminar esos hongos. Y les indicará un tratamiento no porque nuestro Amoroso Padre Dios no tenga el Poder para quitarle esos hongos, sino porque frecuentemente, debemos ser nosotros los que reparemos nuestras carrocerías, de los golpes leves. Además, al indicarle algún medicamento le estará facilitando la cura a mi hija que decida dedicarle más tiempo a Dios que al embellecimiento corporal y, muy probablemente, ese mismo medicamento no le servirá a la hija que no haya comprendido la importancia de dedicarle más tiempo a su ‘Crecimiento Espiritual’.

Yo estoy segurísimo que, lo que les ocurre a mis hijas es el resultado de su poca motivación a ‘Crecer Espiritualmente’, tanto cuanto el interés de nuestro Amoroso Padre Dios es que mis hijas se esfuercen cada día más por ‘Acercarse a Él’, alejándose del Mundo. Por lo que, mientras no ‘Aprendan’ a dejar su enfermedad en Las Manos de nuestro Amoroso Padre Dios y le dediquen más tiempo a sus ‘Crecimientos Espirituales’, no lograrán eliminar esos hongos, ni con todas las cremas que se unten ni con todas las dietas que hagan. Y esto es así porque, los tiempos que estamos viviendo son los tiempos finales, en donde aquellos que no logren ‘Crecer Espiritualmente’ les tocará Reencarnar en Mundos cada vez más caóticos, por lo que nuestro Amoroso Padre Dios está sometiendo a mis amadas hijas a una especie de curso intensivo para que no les toque Reencarnar durante los años en los que Satanás estará descansando en el Más Allá. 

De manera que, nuestro Amoroso Padre Dios pocas veces nos Asistirá conforme a nuestros deseos, pero tengan la seguridad que siempre nos Asistirá conforme a nuestro mayor bien, sobre todo para nuestro ‘Crecimiento Espiritual’, que es lo que verdaderamente Le Interesa a nuestro Amoroso Padre Dios. Por lo que, es altamente necesario que, cada vez que nos encontremos en alguna dura Prueba, tratemos de descubrir la forma en la que podemos aprovecharnos de esa Prueba para ‘Crecer Espiritualmente’. Y claro, no dejemos de pedir ni de tratar de encontrar soluciones a nuestros problemas, porque quizás para eso fue Diseñada la Prueba: PARA QUE NOS ESFORCEMOS POR SOLUCIONARLA EN PROCURA DE NUESTRO ‘CRECIMIENTO ESPIRITUAL’ A LA PAR DE NUESTRO BIEN MATERIAL.

     


Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo




 

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