sábado, 4 de noviembre de 2023

VERDADEROS MUSULMANES

El Corán nos recuerda que Abraham le encomendó a sus hijos que no murieran sin ser musulmanes –(El Corán 2:132 / Sura 87)-. También afirma que “La religión ante Dios es el islam –(El Corán 3:19 / Sura 89)-. Ahora bien, la palabra ‘Islam’ denota ‘sometimiento o rendición’, y en éste contexto es el ‘sometimiento a Dios’. De igual forma, la palabra ‘Musulmán’ hace acepción a ‘el que se somete’. La palabra árabe muslim, del femenino muslima, significa ‘el sometido o entregado a La Voluntad de Dios’. De manera que, todo aquel que ha aceptado la sumisión a Dios, sea de la religión que sea, puede ser llamado musulmán sin temor a equivocarse.

Es por esto que, los profetas anteriores a Mahoma, como Abraham, Moisés y Yeshuá, así como la Virgen María y otros tantos, son considerados musulmanes, por haber aceptado la sumisión a la Voluntad Divina. Por eso me cuesta aceptar que, a estas alturas de la historia del hombre, aún existan ‘extremistas’ quitándole la vida a justos con pecadores. Acaso no les fue revelado que, “MI MAYOR DESEO es que surja de vosotros una comunidad que invite al bien, ordene hacer lo que es correcto y prohíba hacer el mal. ¡ESOS SERÁN LOS TRIUNFADORES!” –(Corán 3:104 / Sura 89)-.  ¡Los que logren la unión y eviten tanta discordia y falta de Amor! ¡ESOS SERÁN LOS TRIUNFADORES! ¿Es muy difícil de entender? ¡ÁMENSE LOS UNOS A LOS OTROS! –(Juan 15:12-27)-. ¿Acaso no somos todos hermanos?

EL MAL ENTENDIDO ISLAM

Lo anterior lo aclaro porque, según lo veo yo, hay que ser muy solícitos en comprender el significado etimológico y hasta ontológico de las palabras que pronunciamos. Otra palabra que vale la pena aclarar es ‘someter’. Esta palabra proviene del latín ‘submíttere’, que etimológicamente está compuesto del prefijo ‘sub’, que significa ‘debajo’ y el verbo ‘míttere’, que significa ‘meter’. De manera que, ‘someter’ hace referencia al acto de ‘colocar algo debajo de otra cosa’. Puedes ‘someter’ un billete de 100$ debajo de una lámpara para que no se te pierda, puedes meter a un hijo debajo de un paraguas para que no se moje, puedes someterte a la autoridad de tus padres a fin de ser orientado por el buen camino, puedes someterte a la disciplina de tus maestros para aprender. En fin, la palabra ‘someter’ tiene muchas connotaciones realmente buenas, pero el diablo siempre les hace recordar algunas de las connotaciones más nefasta, como por ejemplo ¡OBLIGAR a una persona a estar bajo la autoridad de alguien! Tristemente, cuando se les pide someterse a Dios ésta es la connotación que se les viene a la mente. Y resulta que, nuestro Amoroso Padre Dios no quiere a nadie obligado, porque en definitiva Él no necesita de nosotros, somos nosotros los que necesitamos de Él

Ocurre entonces que, al no comprender con propiedad lo que significa someterse a La Voluntad de nuestro Amoroso Padre Dios, muchos son los que huyen de la solicitud de Abraham, tanto cuanto, en el subconscientes de muchos de ustedes, someterse a Dios significa una obligación y, como a muchos de ustedes no les agrada sentirse obligados, pues deciden no someterse a La Voluntad de nuestro Amoroso Padre Dios, la cual es para nuestro bien, ¡Someterse a Dios significa ‘ponerse debajo de su cobijo, asistencia y protección’! Claro está que, ‘someterse a Dios’ es sinónimo de ‘aceptar la Voluntad de Dios como más BENEFICIOSA que tu propia voluntad’. Por eso se dice que ‘musulmán’ es sinónimo de ‘rendido ante Dios’, ¡noooo como se rinden ante un enemigo!, sino como el hijo que acepta que lo que haya decidido su padre es lo mejor para él y por eso se ¡RINDE! ante las decisiones de su padre. Pero el diablo nos hace recordar que sólo nos rendimos ante aquel que nos ha vencido en una batalla y al final eso es lo que realmente ocurre, porque nos rendimos ante el diablo, quien es nuestro verdadero enemigo, al hacerle caso a sus mormullos y evitar rendirnos ante nuestro Amoroso Padre Dios, para dejarlo hacer su Voluntad en nosotros, la cual es el bien de mi alma. 

EL MAL ENTENDIDO ORGULLO

‘Orgullo’ es una palabra difícil de comprender porque, su etimología no nos permite dilucidar si es una virtud o defecto. Esto es porque, el orgullo puede tener connotaciones tanto positivas como negativas, dependiendo del enfoque y la situación en que se aplique. Si nos centramos en la connotación positiva del término, el orgullo se vincula al respeto y a la valoración que un hombre tiene de su propia persona o de un ser querido, algo que está relacionado a su intención de vivir de acuerdo a sus valores. Pero cuando este ‘respeto y valoración personal’ es desmedido -sin control-, entonces el orgullo se transforma en ‘soberbia’. Luego, como podrán apreciar, la soberbia se esconde tan bien que, muchos la denominan ‘orgullo’ y, como el ‘orgullo’ tiene una connotación negativa y otra positiva, entonces suelen pensar que no es malo ser orgullosos, aunque ciertamente estén sufriendo de soberbia.

La ‘soberbia’ es el producto de abusar del ‘orgullo’ propio de sabernos seres casi divinos. El ‘orgullo’ propio por nuestra divinidad ontológica, nos hace creer que somos superiores a los demás, cuando bien sabemos que espiritualmente todos estamos interconectados y somos UNO CON EL TODO. De allí que, al abusar del ‘orgullo’, nos hacemos indisciplinados, porque creemos que todos los demás deben servirnos y obedecernos.

La SOBERBIA se define como 'el deseo de superioridad o de alto honor de una persona', lo que suele conducirnos a considerarnos iguales a Dios, para finalmente ponernos en su contra. Como les comenté, la Soberbia tiene su origen en una hermosa cualidad humana, que denominamos 'orgullo', la cual nos motiva a ser mejores cada día, porque nos sabemos capaces de lograr cualquier objetivo planteado. Luego, esto no es propiamente malo, tanto cuanto hemos venido a este Mundo a ser mejores cada día, pero el orgullo excesivo es negativo, por lo que, se hace altamente necesario procurar un equilibrio que contemple la satisfacción por los logros sin caer en la soberbia.

Ciertamente, lograr diferenciar entre el necesario orgullo -para crecer- y la nefasta soberbia -que nos aleja de Dios- no es nada sencillo. Sin embargo, detectar la soberbia es relativamente sencillo porque, frecuentemente quien sufre de este vicio, suele sufrir de vanidad (que lo mueve a desear ser apreciado y a quedar siempre bien con los demás), de engreimiento (creerse muy importante y necesario), de arrogancia (mostrarse superior a los demás), de auto suficiencia (creer que no necesita a nadie) y de susceptibilidad (no aceptar crítica o corrección alguna).

Ocurre que, el vicio de la Soberbia es muy difícil de combatir porque se hace muy fácil acostumbrarse a sentirse igual a Dios, de allí que la táctica para vencer la soberbia, según nos recomienda Tomas de Aquino es la ‘HUMILDAD’. Esta palabra proviene del latín 'humilitas', que significa 'abajarse' y de 'humus', que significa 'suelo o tierra'. Es decir, para vencer la Soberbia es preciso ejercitarnos en caminar inclinándonos ante los demás o lo que es lo mismo ‘SOMETIÉNDONOS’.

CUESTIÓN DE RANGOS

Nos explica Tomás de Aquino que, el origen de todos los vicios capitales es la 'soberbia', porque esta tiene su origen en el 'mal entendido orgullo' que produce en nosotros nuestro origen divino. Ciertamente ontológicamente somos dioses, ¡PERO NO SOMOS DIOS!, y cuando nuestro origen divino nos hace sentir que podemos tener todo lo que queremos, entonces comenzamos a creer que es válido hacer todo lo que tengamos que hacer para lograr obtener aquello que deseamos. ¡PERO NO SOMOS DIOS! y en consecuencia debemos aprender a controlar nuestros deseos mundanos para amoldarlos conforme a los deseos de Dios, evitando idolatrar cualquier objeto material o persona.

Como les explicaba, el orgullo es propiamente una virtud, porque un individuo debe tener una valoración personal favorable, construida desde el amor propio. Actuar con confianza y autosuficiencia contribuye a la dignidad y ayuda a alcanzar el éxito. Sin embargo, cuando las alabanzas y los elogios, ya sea hacia uno mismo o recibidos por parte de terceros, son exagerados, es fácil caer en la altivez y el narcisismo por la inflación del ego, lo que nos conduce al vicio de la soberbia. Hallar el equilibrio entre el orgullo y la soberbia no es nada sencillo, pero ciertamente es posible, si logramos ser francos con nosotros mismos, para determinar si somo movidos por el orgullo o por la soberbia, en nuestros tratos para con los demás.

Al evaluar el trato que observamos para con los demás, debemos considerar siempre el rango de aquellos a quienes nos estamos dirigiendo, vigilando siempre el necesario respeto por el otro, tanto cuanto, ya sea que sea o no nuestro superior, ciertamente es un hijo de Dios y hermano nuestro, por lo que debemos respetarlo. Luego, respetarlo no debe significar evitar cumplir con las responsabilidades de nuestro rango, tanto cuanto, si somos de rango superior a aquel a quienes estamos tratando, debemos esforzarnos porque avance y se desarrolle plenamente, incluso sacando a relucir el carácter que nos llevó a ocupar ese cargo, pero sin llegar a la violencia y evitando faltar al respeto, al procurar someter al otro, para que cumpla con sus responsabilidades. Ahora bien, si este trato digno es necesario para con aquellos de rango inferior al nuestro, con mucha mayor razón es necesario para aquellos que tienen rango superior al nuestro, a los cuales les debemos someternos, en atención al rango que ocupan –(Romanos 13:1 ss)-.

SOMETIDOS A DIOS

Ahora bien, como la soberbia es el capital de los pecados capitales porque es intrínseco a nuestra propia naturaleza, es preciso tomar en cuenta que, NUESTRO SOMETIMIENTO FINAL ES Y DEBE SER A DIOS. Esto lo aclaro porque, si bien es cierto que, gracias al orgullo muchos han alcanzado ocupar rangos superiores a los de la mayoría, tampoco es menos cierto que, nuestro ‘sometimiento’ a los hombres debe siempre estar en concordancia con La Voluntad de nuestro Amoroso Padre Dios, por lo que, si aprovechándose de su rango alguien nos pide que hagamos algo en contra de La Voluntad de Dios, pues sencillamente debemos negarnos, aunque eso signifique perder la vida por causa de nuestra desobediencia.  

Ocurre que, ligado a la soberbia se encuentra la avaricia, porque el poder o superioridad material nos lo otorga más eficientemente el dinero o más bien la acumulación de bienes materiales. La ira es el resultado de nuestra necesidad de demostrar nuestra superioridad (soberbia) por medio de la fuerza, la cual es más efectiva si la usamos con violencia. Estos tres vicios capitales se encuentran ligados por la necesidad de acumular bienes materiales a los fines de ejercer el poder o la superioridad sobre los demás o en última instancia por la fuerza. Consecuentemente, quienes sufren de soberbia suelen sufrir también de avaricia y de ira, motivo por el cual, muchos que han alcanzado ciertos rangos superiores suelen ser tan soberbios que comienzan a desear más de lo que tienen y en su afán por tenerlo todo obligan -connotación negativa de someter- a sus subalternos a cometer actos barbáricos, a los fines de lograr sus nefastos deseos de tener más poder sobre las personas y las cosas.

Debido a lo anterior, es preciso que siempre tengamos en cuenta que nuestra sumisión a los rangos no debe ser nunca ciega, tanto cuanto debe estar siempre acorde con lo que nuestro Amoroso Padre Dios Espera de cada uno de nosotros, aunque esto vaya en contra de la soberbia de nuestros superiores. Esto es lo que ocurre, por ejemplo, durante una guerra. Las guerras suelen tener su origen en el deseo de poseer más de los gobernantes de las naciones, por lo que, estos gobernantes llenos de soberbia, al desear tener más tierras, más riquezas, más súbditos, … más vacas, deciden invadir a otras naciones. La mayoría de los que llegan al rango de gobernantes suelen creerse verdaderos dioses, por lo que suponen que el pueblo al cual gobiernan son sus súbditos y le deben obediencia -connotación negativa de someter- absoluta e inquebrantable, a la par de que consideran a aquellos que no son sus súbditos como a seres de muy inferior categoría, por lo que deben ser sometidos a la voluntad de ese gobernante nefasto. De hecho, estos gobernantes nefastos consideran que si los habitantes de otras naciones se dejan someter por él se estarán haciendo un gran favor, tanto cuanto estarán ascendiendo al rango de súbditos.

De allí que, si somos los humildes soldados durante una guerra y nuestro superior nos pide asesinar a personas que, según nos dicta nuestra consciencia, son inocentes, pues sencillamente debemos negarnos a seguir tales órdenes, aunque esto signifique ser fusilados por desobediencia, porque es mejor someternos a La Voluntad de nuestro Amoroso Padre Dios que a la de los hombres. Durante las guerras suele ocurrir que, desde los cabos hasta los generales, los índices de soberbia son altísimos, tan altos que, incluso muchos cabos se creen generales. En medio del caos propio de las guerras, las órdenes parecieran ser dictadas por Satanás mismo, por lo que, los que están ejecutando las órdenes deben tener claro que su sometimiento es a Dios, Quien Es El Padre Amoroso de todos nosotros, seamos de la religión que seamos.

Esto es válido no sólo durante las guerras, sino en todas nuestras experiencias de vida, tanto cuanto siempre debe ser nuestro principal objetivo someternos a La Voluntad de nuestro Amoroso Padre Dios. Esto lo aclaro porque, muchos son los padres que, al no saber controlar sus orgullos, se llenan de soberbia y suelen creer que sus hijos son sus esclavos, por lo que les giran instrucciones que muchas veces van en contra de los que nuestro Amoroso Padre Dios Espera de nosotros. Se ha sabido de padres que obligan a sus hijos varones a tener relaciones con sus hijas hembras, simplemente por el simple deseo de ver que sus hijos les obedecen más que a Dios. De allí que, los hijos siempre deben estar conscientes de que el sometimiento a Dios está por encima del sometimiento a sus padres, por lo que, cuando sus padres les pidan hacer algo que vaya en contra de La Voluntad de nuestro Amoroso Padre Dios pues deben desobedecerles, así reciban un castigo extremo, que incluso les pueda ocasionar la muerte, porque es mejor morir por someterse a La Voluntad de Dios que a la de los hombres.

SIN FALTAR EL RESPETO

Es importante tomar en cuenta que, si se me hace necesario desobedecer a un superior, debo hacerlo siempre con mucha humildad, tanto cuanto le desobedezco porque no quiero ir en contra de lo que mi consciencia me dicta que es La Voluntad de nuestro Amoroso Padre Dios, pero jamás debo dejarme dominar por la soberbia, atentando en contra de la persona de mi superior, tanto cuanto debo siempre considerar que, Es Dios Quien Ha Permitido que esa persona tenga ese rango. Esto significa que, si Dios lo Ha Permitido es por alguna razón, la cual probablemente es ‘Probar’ mi dignidad de Hijo de Dios, al esforzarme por hacer Su Voluntad y no la de los hombres, incluso a costa de mi propia vida.

De allí que, jamás debo atentar contra la vida de un superior, ni faltarle el respeto, más allá de desobedecerle por razones de principios, tanto cuanto estos mismos principios deben moverme a respetar la dignidad de mi superior, el cual ha llegado a ese rango porque Dios así lo Ha Permitido. De manera que, si bien es cierto que, debo desobedecer toda orden que atente contra La Voluntad de nuestro Amoroso Padre Dios, jamás debo faltarles el respeto de mis superiores, injuriándoles o atentando contra sus vidas. Al respecto les recomiendo que vean la película titulada “HASTA EL ÚLTIMO HOMBRE”, la cual versa sobre la vida de un hombre que se sintió en la necesidad de participar en la segunda guerra mundial por motivos de principios existenciales, pero decidió hacerlo sin usar armas, por lo que se encontró con la oposición de sus superiores, quienes querían obligarlo a utilizar un arma, pero él luchó en contra de esa oposición a sus principios, sin faltarle el respeto a sus superiores.

También es importante tomar en cuenta que, al sentirse dioses, muchos superiores nos harán creer que lo que ellos nos están ordenando es una orden directa de Dios, la cual no debemos desobedecer. De allí que, es preciso tener siempre en claro Que Cosa Es Dios y lo que Espera de nosotros, tanto cuanto, al comprender y aceptar que Dios Es Amor, pues ciertamente esperará de nosotros Amor, por lo que se nos hará más sencillo obedecer las órdenes que impliquen amar y desobedecer aquellas que impliquen odiar. En una guerra la muerte entre soldados pudiese considerarse aceptables, dependiendo de aquello por lo cual se lucha, pero lo que nunca será aceptable es la muerte de inocentes -civiles, ancianos, mujeres, niños-, que muchas veces nada tienen que ver con la guerra, ni desearon jamás someter a otros por la fuerza.    

¡NO ES FÁCIL, PERO ES NECESARIO!!!

Sé que no es nada fácil desobedecer sin ofender, pero se hace necesario, tanto cuanto nuestro principal objetivo es hacer La Voluntad de nuestro Amoroso Padre Dios. La clave para lograrlo es comprender y aceptar que, por muy duras que pudieran ser las consecuencias de mi desobediencia a algunos hombres, éstas jamás se pueden comparar con las consecuencias por desobedecer a Dios, tanto cuanto, La Voluntad de nuestro Amoroso Padre Dios es que yo sea feliz, ya sea en esta vida o en la siguiente, por lo que, si por desobedecer las órdenes de algunos hombres estoy procurando La Voluntad de Dios, pues, aunque muera por desobedecer a esos hombres, con toda seguridad me estaré ganando una vida con menos sufrimientos, que aquellos que pudieran infringirme aquellos hombres soberbios que quieren obligarme a fallarle a Dios.

Les confieso que, me movió a mover este artículo la situación actual entre Palestina e Israel, en atención a las atrocidades que se están cometiendo, las cuales son el reflejo propio de la Ausencia de Dios en la vida de muchos hombres. Para mí no es fácil emitir mi opinión al respecto, pero me es necesario hacerlo, tanto cuanto es mi obligación de Profeta, condición que adquirí al ser Confirmado como Creyente. Luego, no pretendo ponerme a favor o en contra de los sucesos, tanto cuanto son cosas que tienen que ocurrir, dado que son inevitables, en atención al alejamiento del hombre para con Dios. La caída de la muralla entre Yayuy y Mayuy eran de esperarse, pero quién es de Yayuy y quién es de Mayuy no lo sabemos, por lo que es preciso esperar a que se desarrollen los acontecimientos, para determinar quien forma parte del montón -Mayuy- y quienes serán parte de los elegidos -Yayuy-. De manera que, para mí no se trata de una guerra entre árabes e israelitas, sino entre supuestos creyentes en Dios, de los cuales serán de Yayuy aquellos que realmente se sometan a La Voluntad de nuestro Amoroso Padre Dios y de Mayuy serán aquellos que se sometan a la voluntad de los hombres. Luego, el que practiquen el islamismo, el judaísmo, el hinduismo o el cristianismo, no hace de ti un Verdadero Musulmán, sino que, LO QUE HACE DE TI UN VERDADERO MUSULMAN ES EL QUE CUMPLAS CON LA VOLUNTAD DE NUESTRO AMOROSO PADRE DIOS AÚN A COSTA DE TU VIDA.  

El caso es que, si bien es cierto que, no estoy de acuerdo con que un grupo extremista haya bombardeado a Israel, estoy mucho menos de acuerdo con que Israel esté matando a diestra y siniestra a todo un pueblo movido por el ataque de un grupo extremista. Ciertamente entiendo al grupo extremista, tanto cuanto tienen años siendo acorralados por Israel para que abandonen el territorio que Israel dejó abandonado hace muchísimos años. También entiendo a Israel, tanto cuanto, como nación, no pueden quedarse de brazos cruzados ante el ataque perpetrado por el grupo extremista. Pero lo que no puedo entender es que Israel pretenda hacer pagar a los justos con los pecadores. Esto me hace recordar una anécdota de algunos Cruzados quienes manifestaron que, cuando ellos les preguntaban a sus superiores cómo podían determinar quienes eran creyentes y quienes herejes, al atacar algún pueblo, los superiores solían responder: “Mátenlos a todos y dejen que sea Dios quien se encargue de separarlos en el Más Allá”. Esta nefasta actitud me hace preguntarme: “Si los judíos son el pueblo escogido de Dios, entonces ¿cómo se comportará el pueblo escogido por Satanás?”.

“¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a tus profetas! ¡Cuántas veces he querido reunirles como reúne la gallina clueca a sus pollitos!”. Hermosa queja emitida por nuestro Amoroso Padre Dios, a través de la boca de Su Primogénito. Durante el desarrollo del Gran Juego, nuestro Amoroso Padre Dios se ha escogido para Sí a algunos Grandes Jugadores, pero tristemente parece ocurrir que los elegidos se llenan de orgullo, debido a la honrosa selección, y terminan embarrándose de soberbia. Ocurre entonces que, aquellos que deberían jugar con mayor destreza, terminan 'embarrados' de los bienes materiales, que se les otorga. Es así como, aquellos a quienes se les ha otorgado el beneficio de ser los depositarios de las revelaciones, terminan extraviándose al mal interpretar el depósito que se les confió. LOS MÁS CERCANOS TERMINAN SIENDO LOS MÁS LEJANOS.

Quisiera poder recomendarles, tanto a palestinos como a israelitas, qué posición tomar en el desarrollo de esta guerra, pero sólo les puedo asegurar que, en el Más Allá no existen ni árabes ni israelitas, pero sólo Alcanza a ver a Dios aquellos que cumplan con Su Voluntad, la cual Es: ¡ÁMENSE LOS UNOS A LOS OTROS!!! En todo caso, lo que está ocurriendo es lo que está profetizado, por lo que es inevitable, pero lo que sí puedes evitar es fallarle a Dios individualmente, aunque colectivamente los acontecimientos sean inevitables.

 

 

 

Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo



 

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