Anoche tuve un sueño extraño. Soñé que me subía en un ascensor de la institución en donde laboré por muchos años. Estaba haciendo una cola para subirme y una de mis ex-compañeras de labores, quien se encontraba algunas personas delante de mi, desde la distancia me dijo: "Parece que estas comiendo mucho cadáver". Cuando finalmente me subí en el ascensor, me extrañó que pocas personas podían subirse, debido a que el mismo estaba en parte ocupado con material de construcción. Cuando el ascensor abría sus puertas en algún piso, extrañamente podía ver mucho caos estructural en cada piso, además de personas corriendo de un lado para otro, procurando darle atención médica a algunas personas, aparentemente heridas, que se encontraban acostadas sobre los escritorios.
En algún momento espero que nuestro Amoroso Padre Dios me dé el don de interpretar acertadamente los sueños, pero de momento me tendré que conformar con mis burdas interpretaciones. Este sueño puede ser el resultado de ciertas vivencias cercanas y en consecuencia pudiera tener diferentes significados o quizás ninguno.
Durante estos días, vía YouTube me ha llegado información de un canal que ha informado sobre varios terremotos y maremotos que han ocurrido en lo que ellos denominan el Cordón de Fuego. Quizás porque algunos de los países ubicados en el mencionado Cordón se encuentran cerca de mi país, en un video que me llegó ayer de ese canal informativo, el comentarista dijo que "Está temblando mucho en Colombia. Falta que tiemble en Venezuela". No sé si esto ha sido un comentario xenófobo o es que, según los sismólogos, la falla geológica que afecta el Cordón de Fuego también afecta a Venezuela.
Cerca de estos días, una de mis hijas me dijo que le habían comentado que yo estaba comiendo mucho. Yo le respondí: "¿Cómo voy a estar comiendo mucho si casi no tengo para comer?". A lo que mi hija replicó: "¿Cómo así? ¿Por qué no nos avisas que no tienes dinero para transferirte?". Entonces le recordé que, debo ser cónsono con aquello que predico. En consecuencia, si no tengo abundancia de alimentos es por algo, porque como nos lo recordaba Judit: "El Señor suele herir a los que NOS ACERCAMOS A ÉL, no para castigarnos, sino para instruirnos" -(Judit 8)-. Queda de parte nuestra descubrir el por qué somos sometidos a ciertas pruebas.
En el día de ayer, mientras veía una interesante serie televisiva, me estaba comiendo una suculenta comida china, hecha en casa, pero igual de grasosa. En el momento que me estaba engullendo una lumpia, y se discurría entre mis dedos el aceite de esa fritura, en la serie televisiva pasaban a un hombre que había sido operado de emergencia, porque tenía cuatro válvulas tapadas. Mientras veía gotear el aceite entre mis dedos me pregunté: "¿Qué estamos haciendo?".
En atención a estas señales, yo pudiera concluir que mi sueño pudiera no significar nada, pero también pudiera significar que un fuerte terremoto sacudirá a mi país o quizás signifique que debo vigilar mi alimentación, para evitar un posible colapso de mi salud.
Durante mi oración matutina, me dediqué a meditar en todas estas cosas. Mientras meditaba, me excusaba de mi imprudente forma de comer culpando a la ausencia de dinero para comprar alimentos más sanos, los cuales están exageradamente costosos. Hasta las frutas están absurdamente costosas durante estos tiempos de prueba. Profundizando un poco en mis torpes excusas, me percaté que lo que me comentó en el sueño mi ex-compañera de labores fue que yo estaba comiendo mucho cadáver. Pensando en este comentario, tuve que reconocer que, pese a mi deteriorado ingreso financiero, ciertamente siempre hemos podido hacer el esfuerzo de pagar los especulativos precios que los comerciantes le están colocando a las carnes.
Muchas veces, sin querer queriendo, cuando pienso en los tiempos de prosperidad que se me aproximan, se me suele colar uno que otro pensamiento en donde me visualizo comiéndome un buen churrasco de res, con una buena ración de pasta, bañada en una jugosa salsa. De hecho, para celebrar mi pasado cumpleaños, pedí que comprarán pernil de cochino, para comérnoslo frito, acompañado con yuca y un exquisito mojito. De manera que, es evidente que aún no logro hacerme consciente de la importancia de cuidar el saco que recubre mi espíritu, el cual es la única nave que tengo para navegar en mi Mundo Material.
Comprendí entonces el por qué cada vez me rinden menos mis ingresos financieros. Nuestro Amoroso Padre Dios no haya cómo gritarme que me estoy matando aceleradamente. Por eso hace que suban exageradamente los precios de la carne y no permite que aumenten mis ingresos. ¡Nuestro Amoroso Padre Dios me está gritando que no coma más cadáver! ME ESTÁ GRITANDO QUE COMA MÁS SANAMENTE. Y esto no para que me vea esbelto y bello físicamente -lo cual a mi edad es casi imposible-, sino para evitarme el sufrir de alguna enfermedad o mal funcionamiento de mi cuerpo, producto de la mala alimentación. Ciertamente no es la primera vez que me grita. TIENE TIEMPO GRITÁNDOME, y yo tengo tiempo escuchándole, pero me ha costado cambiar mis malas costumbres.
Tengo claro que, todos habremos de morir el día y en la forma que tengamos anotados para le ejecución de dicho evento. De manera que, con una sana alimentación y estilo de vida saludable, nunca evitaremos la muerte, pero si lograremos llegar a ese momento esquivando una buena cantidad de los comunes achaques que significa el deterioro de nuestra nave material. Así como ocurre con un automóvil, nuestro cuerpo comienza a funcionar mal en la ausencia de un buen mantenimiento.
Ciertamente, nuestro Amoroso Padre Dios tiene el Poder de hacer que nuestro cuerpo siempre funcione perfectamente, pero no podemos abusar de Su Generosidad, llevándole la contraria, maltratando la nave material que nos otorgó para recorrer nuestro Mundo, al alimentarnos mal y al llevar una vida en extremo sedentaria. Lo mismo ocurre con un padre amoroso que le regala a su hijo un automóvil y espera que su amado hijo lo cuide y por lo menos le haga mantenimiento. CUIDEMOS NUESTROS CUERPOS QUE ES EL ÚNICO AUTOMÓVIL QUE NUESTRO AMOROSO PADRE DIOS NOS HA OTORGADO PARA TRANSITAR POR NUESTRO MUNDO MATERIAL.
Así pues, producto de un sueño, he concluido que debo esforzarme por cuidar con mayor esmero la nave material que nuestro Amoroso Padre Dios me ha otorgado para navegar por mi Mundo Material. Nave que por demás me ha resultado muy eficiente, porque a pesar de mis descuidos en sus cuidados, aún funciona muy bien. Claro, con uno que otro achaque, propio de la edad. Pido a nuestro Amoroso Padre Dios que Su Mensaje me haya llegado a tiempo (o más bien mi decisión la active a tiempo, porque como les comenté tiene largo tiempo enviándome las señales al respecto) y logre depurar mi cuerpo de tanto veneno que le he introducido, con mi mala alimentación. También le pido que me provea generosamente de los recursos que necesito para alimentarme más saludablemente y mejor.
De momento, con los recursos que cuento comenzaré a practicar el sistema alimenticio de los Hare Krishnas, quienes acostumbran a alimentarse con vegetales y granos, preparando ricos potajes. Tristemente, mientras pasan los tiempos de prueba, tendré que acompañar los granos y los vegetales con harinas y granos refinados, porque los integrales están incomprables.
Espero en nuestro Amoroso Padre Dios que los tiempos de prueba pasen pronto para que pueda alimentarme no solo saludablemente, sino también mejor. Espero prontamente estar comiendo más variedad de vegetales, frutas de diferentes tipos, granos, harinas, pastas,... integrales, las cuales son más saludables que las procesadas, y pescados, que aunque es cadáver es mucho más saludable y alimenticio que las carnes rojas.
Claro que estoy altamente consciente de que no es nada fácil abandonar viejas costumbres. De hecho, no es la primera vez que les hablo acerca de las señales que nuestro Amoroso Padre Dios me ha enviado al respecto. También saben que no es la primera vez que me he propuesto cambiar mi sistema alimenticio, pero como les comenté he venido excusándome en mis bajos ingresos, los cuales sólo me permiten comprar alimentos poco saludables. Los alimentos bajos en colesterol y altos en fibras han dejado de venderse en mi país, porque casi nadie los compra, debido a sus inflados precios. Sin embargo, esto no pasa de ser una simple excusa, porque evidentemente puedo esforzarme en evitar los alimentos más dañinos y procurar los menos dañinos, aunque no sean del todo saludables.
Anoche me acosté pensando en cómo esquivar mis baratas excusas. Durante la noche soñé que comía un gran trozo de carne a la parrilla, cubierta de una buena cantidad de grasa. Mientras la comía se me escurría la grasa, como se me escurría de aquella lumpia que me comí antes de ayer. Al ver la grasa escurrirse, una voz me repetía "Es veneno para ti". Entonces comencé a sentir nauseas al ver aquel tolete de carne. Al despertar esta mañana, decidí actualizar el presente artículo, para comentarles acerca de mi sueño y la interpretación del mismo.
Dos enseñanzas puedo sacar de mi sueño de anoche, tan solo al recordar la frase: "Es veneno para ti". La primera enseñanza es la segunda parte de esa oración en donde se me especifica: "¡Para mi!". Evidentemente ya no tengo veinte y mi cuerpo no procesa los alimentos igual que durante mi juventud, cuando acostumbraba a ejercitarme y en consecuencia quemaba todo el veneno que me comía. Esto me hace recordar lo que nos decía Salomón: "Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo..." -(Eclesiastés 3)-. Pues, mi tiempo de comer veneno se acabó, me llegó el tiempo de comer sanamente.
Esta enseñanza también le sirve a los jóvenes, que les gusta comer de todo, porque evidentemente pueden hacerlo, siempre y cuando tengan por costumbre ejercitar sus cuerpos. Si su tiempo de ejercitarse se terminó pues también se terminó el tiempo de alimentarse mal. Los de avanzada edad, tenemos que tener en claro que, el tiempo de comer veneno ya se acabó, aunque sigamos ejercitándonos físicamente, porque, nos guste o no, este caparazón que reviste nuestra espíritu se deteriora y no procesa los venenos con la misma efectividad que durante nuestros años mozos.
La segunda enseñanza es: DEBEMOS SEMBRAR EN NUESTRO CEREBRO QUE ESE TOLETE DE CARNE, QUE SOLÍAMOS VER TAN APETITOSO, REALMENTE ES VENENO, PARA NUESTRA NAVE MATERIAL. Debemos hacernos conscientes del terrible daño que nos estamos haciendo al introducir en nuestros cuerpos las grasas, los azúcares y los carbohidratos, que tanto les cuesta procesar. Es preciso que al ver una lumpia grasienta nos dé ganas de vomitar. Cuando nuestra mente logre visualizar algunos alimentos como lo que realmente son: VENENO, entonces se nos hará sencillo evitarlos.
¡LA TAREA NO ES SENCILLA, PERO EN ALGÚN MOMENTO HAY QUE EMPEZAR A PRACTICAR!!!
Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo
No hay comentarios.:
Publicar un comentario