sábado, 10 de abril de 2021

THIS IS US

Pues si, resulta que "ESO SOMOS", seres espirituales revestidos de materialidad, jugando un Juego muy Serio, que consiste en mantenernos sobrios de las suculentas inclinaciones materiales. Esta hermosa paradoja, de ser revestidos de materialidad y esperar que nos deslastremos de la materia, es lo que hace del Juego por nuestros Mundos complicado pero maravilloso.

Complicado si, sobre todo porque, además de ser revestidos con un pesado saco, nos envían a Jugar casi ciegos, bastante sordos y con muchas palabras. Lo maravilloso del Juego es que las muchas palabras son las Reglas que debemos conocer y aplicar para vencer en el El Gran Juego. Y como El Gran Juego es perpetuo y la materia es finita, es preciso que El Gran Juego se desarrolle en varias vidas materiales, procurando avanzar uno o más niveles en cada vida.

Ocurre que, las muchas palabras se nos han venido revelando paulatinamente, a medida que nuestros espíritus requieren algo más de información, para seguir avanzando. De allí que, se hace necesario que en cada vida ocupemos cuerpos diferentes, a fin de que nos empapemos de las diversas palabras, que nos han sido reveladas. Tristemente, quizás impedidos por el velo que nos colocan antes de venir, muchos olvidan que están Jugando y se esfuerzan muy poco por comprender las palabras y terminan perdidos en la mohosidad de la materialidad que los recubre. Muy pocos se esfuerzan por levantar un poco el velo, para lograr comprender más eficientemente las palabras reveladas.

La poca o mucha comprensión de las palabras reveladas nos diferencian. Algunos SOMOS como niños, aún en los primeros niveles de El Gran Juego, pese a haber jugado muchísimas veces. Como niños pretendemos escondernos de nuestro Amoroso Padre Dios, para que no nos vea cuando nos estamos empalagando con un suculento dulce.  

Otros SOMOS como jóvenes adolescentes, vigorosos y alegres, pero rebeldes. Nos creemos que nos las sabemos todas y, en nuestra ignorancia, creemos que podemos saltar a niveles superiores del Juego, sin intentar comprender las enseñanzas que nos deberían dejar cada nivel superado.

Pocos SOMOS aquellos que logramos abrazar la madurez espiritual de enamorarnos de las palabras y de comprender, por medio de ellas, que hemos venido a hacer a este Hermoso Mundo. Y otros pocos, pero muy pocos, SOMOS los que logramos llegar a la Maravillosa Ancianidad Espiritual, que nos provee de la Sabiduría, que nos ayuda a caminar por el caótico mundo que compartimos, evitando embarrarnos de mundanalidad. 

UN DIOS ESCONDIDO

SEAMOS LO QUE SEAMOS, a todos nos afecta -en menor o mayor grado- la Posición que suele Jugar nuestro Amoroso Padre Dios, porque siempre parece estar Escondido, detrás de una cortina trasparente, que la mayoría de las veces nos parece muy oscura. Debido a esta Aparente Ausencia de nuestro Amoroso Padre Dios, en el desarrollo del Juego por nuestros Mundos, el niño sigue comiéndose las suculentas golosinas -sin pensar en el daño que se está haciendo-; el joven adolescente insiste en buscar aquello de lo que adolece hundiéndose estrepitosamente en la materialidad del mundo -olvidándose de su espiritualidad-; el adulto enamorado termina solo, sin nadie que lo acompañe en su caminar hacia la ancianidad -a veces tan solo que se rinde y deja de caminar-. Por eso, muy pocos, pero muy pocos, llegan a la Maravillosa Ancianidad Espiritual.

Como nuestro Amoroso Padre Dios se Esconde durante el Juego por nuestros Mundos, la gran mayoría de nosotros -casi todos- SOMOS como zombis -más bien muriendo que viviendo-, perdidos en nuestra cotidaniedad. La aparente ausencia de nuestro Amoroso Padre Dios nos mueve a montarnos en la Sámsara, UNA Y OTRA VEZ.  De allí que, una y otra vez, nacemos, vivimos, morimos y renacemos, y una gran mayoría sin haber aprendido nada en cada uno de los giros en los que ha participado.

Tristemente, casi toda la humanidad actual, se encuentran viviendo en modo zombi, muy atareados en su día a día. Los más afortunados, cada día se levantan, desayunan, van al trabajo o al cole, almuerzan, continúan en sus trabajos o estudios, vuelven a casa, cenan, ven algo de tv y se acuestan. Al otro día repiten la rutina. Los menos afortunados, quizás no tengan trabajo, o cole o comida, pero con seguridad estarán procurando algo de comer y dormirán muchísimo, debido a tanto tiempo ocioso. Otros tantos, afortunados o no, se ahogan en sus vicios, para olvidar sus penas. En general, la gran mayoría de la humanidad se  encuentra en modo zombi, ocupados en su materialidad y abstraídos de su espiritualidad.

Sólo los más avanzados logran caminar en contra corriente. Pero hasta los más avanzados sufren la horribles embestidas la Aparente Ausencia de nuestro Amoroso Padre Dios. Quién no ha oído el lamento de Jeremías: “Ahora soy objeto de burla todos los días; todos se ríen de mí. ¡Me sedujiste, Señor, y yo me dejé seducir! Fuiste más fuerte que yo, y me venciste. He sido el hazmerreír cada día; todos se burlan de mí…”.  Recuerdan a Elías cuando decidió irse para el desierto, a fin de dejarse morir. O Isaías quejándose de haber sido seleccionado como profeta. Y que me dicen de Yeshuá, quien pese a Ser Dios Mismo, en aquel grito con el cual exhaló Su Espíritu, nos recordó que durante el Juego por nuestros Mundos, ciertamente nuestro Amoroso Padre Dios Está Presente, pero Parece Ausente para complicar un tanto el Juego y hacerlo más interesante.

La aparente ausencia de nuestro Amoroso Padre Dios, en el Juego por nuestros Mundos, nos abruma de tal manera que, la gran mayoría de los participantes de El Gran Juego se rinden, pero una vez que empiezas a jugar, ya no te puedes retirar de El Gran Juego, así que te recomiendo que te sientes a diseñar tus estrategias de Juego, a fin de que logres avanzar niveles, aún en la Aparente Ausencia de nuestro Amoroso Padre Dios, porque sólo así lograrás bajarte en algún momento de la Sámsara y podrás disfrutar eternamente de la Amistad de nuestro Amoroso Padre Dios.

POR PROPIA EXPERIENCIA

Decidí escribirles este artículo porque, al igual que ustedes, yo también con muchísima frecuencia suelo sentir que nuestro Amoroso Padre Dios se esconde. Pero a diferencias de ustedes yo estoy segurísimo que está allí, más que viéndome MIRÁNDOME, esperando mi siguiente jugada. 

Cuando siento la Aparente Ausencia de nuestro Amoroso Padre Dios suelo salir a caminar para meditar en la historia de aquellos que se me adelantaron. Mientras medito canto cánticos espirituales y no le quito la mirada a mi alrededor. Esta mañana, mientras caminaba, a lo lejos vi el siguiente paraje:

Los colores que resaltaban, aparte del verde, llamaron mi atención. Al acercarme pude ver algo maravilloso para mí:

Unas pequeñas florecillas intentaban ser, más que una flor, UN HERMOSO RAMOS DE FLORES. Caminando un poco más por aquel paraje, observé que algunas florecillas de la misma especie intentaban ir un poco más allá, adornando de múltiples colores el maravilloso ramos de flores.

Viendo tan maravilloso espectáculo de colores, pensé en el inmenso esfuerzo que habían realizado aquellas florecillas silvestres para dejar de ser una simple yerba de monte.

Recordé entonces que, TODOS ESTAMOS LLAMADOS A SER DIFERENTES DEL ENTORNO QUE NOS RODEA. ¡Todos estamos llamados a embellecer nuestro Mundo!!!

Al respecto, sin querer hacer algún alarde, pienso que con lo que les estoy intentando comunicar, estoy intentando embellecer mi entorno. Pero hasta la fecha nadie ha leído mis escritos. Todos están muy ocupados en su materialidad. De manera que, en atención a que creo que ya les escribí todo lo que les he venido a decir, entraré en modo zombi, hasta que nuestro Amoroso Padre Dios decida qué hacer conmigo. Claro está que, mi modo zombi ha de ser algo diferente al de la mayoría de ustedes, porque en medio de la cotidaniedad material intentaré no olvidarme de mi espiritualidad.

Como Siddhartha me sentaré a los pies de mi hermosa higuera y no me levantaré hasta que nuestro Amoroso Padre Dios me revelé sus designios para mí. Me gustaría poder dedicar gran parte de estos días de modo zombi para perfeccionarme en las Clavículas de Salomón, pero tristemente no cuento ni con los medios ni con el conocimiento idóneo para dedicarme a tan arduas labores. Sin embargo, para no parecerme mucho a 'un muerto viviente', dedicaré parte de estos días en evaluar mi 'Árbol de la Vida', para ver si hay algo que pueda hacer por mí, a fin de acercarme -lo más cerca que me sea posible- a La Corona. ¡Quizás hasta logre conversar y hacer amistad con Metatrón! ¡Aunque ciertamente me conformo con no perderme en la mohosidad de mi chinchorro!!!



Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo


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