lunes, 22 de noviembre de 2021

EL JUEGO DE LAS RESPONSABILIDADES

Estoy consciente de lo repetitivo que soy en muchos de mis artículos. Pero es que no lo puedo evitar. Estoy intentando explicar algo difícil de creer, sobre todo en nuestros tiempos de increencias. Es por esto que me torno repetitivo, porque al no estar seguro de que me comprendieron pues intento explicar lo inexplicable con otras palabras, o quizás con las mismas, para ver si con esas otras palabras o repitiendo una y otra vez este mensaje antiguo logro captar la atención y abrir el entendimiento de alguno, o quizás de todos. 

El caso es que, esta mañana durante mis oraciones matinales me llegaban a la mente ideas acerca de las responsabilidades, quizás porque estoy en casa de mis hijas intentando ser responsable o quizás por que es una idea que les debo recalcar. Sé que en algunas de mis novelas y en algunos de mis escritos les he conversado acerca del tema de la importancia de la RESPONSABILIDAD EN EL VIVIR, pero como no sé si me han comprendido permítanme  intentar explicárselos con otras palabras, o quizás con las mismas para ver si de tanto repetirles la importancia de la RESPONSABILIDAD EN EL VIVIR finalmente me comprenden.

Otras de las cosas que suelo hacer en mis escritos es indicarles la importancia de ejecutar ciertas jugadas para lograr anotar puntos positivos. Al respecto, sé que a veces les he anotado erróneamente que algunas de estas jugadas es "la más importante" cuando en realidad todas son importantes. Sin embargo, al hablar de la responsabilidad creo que no me equivoco al indicarles que es la más importante de la Reglas a aplicar en el Juego por nuestros Mundos, puesto que es un Juego Muy Serio, que NOS OBLIGA A HACERNOS RESPONSABLES DE NUESTRAS VIDAS y en consecuencia de cada jugada que ejecutamos en el Juego por nuestros Mundos. 

Para mí es altamente evidente que, incluso las situaciones de vida que estamos viviendo  -sean buenas o malas- son la consecuencia de alguna jugada -buena o mala- que realizamos en nuestra vida presente o quizás en nuestras vidas pasadas. Consecuentemente podemos establecer que, somos responsables de las situaciones de vida que se nos presenten -ya sean buenas o malas-. Esta responsabilidad consecuente nos obliga a ser responsables con estas consecuencias que hemos ocasionado y en consecuencia nos obliga a ejecutar mejores jugadas para ver si de alguna forma o manera logramos salir de alguna mala vida o de permanecer o mejorar alguna buena vida que estemos viviendo. 

Según lo entiendo, aquellos que han nacido pobres, enfermos o incapacitados de alguna forma o manera es porque en sus vidas pasadas realizaron alguna o algunas malas jugadas que lo condujeron consecuentemente a ESCOGER esa vida en la que les ha tocado nacer. Y digo ESCOGER con mayúsculas porque según entiendo cada espíritu al abandonar alguna vida material (morir) es consciente de su puntaje -bueno o malo- y con justicia escoge la vida en la cual habrá de reencarnar para poder de alguna manera subsanar las malas jugadas que realizó mientras vivía. 

Evidentemente la SELECCIÓN JUSTA de una vida difícil no implica permanecer en ella para siempre. Con esto les quiero aclarar que, si nos esforzamos por salir de una vida difícil con toda seguridad lo lograremos pero esto sólo ocurrirá en el momento en que, de alguna forma o manera, hayamos subsanado las jugadas erradas que hayamos cometido en vidas pasadas. En este orden de ideas, es preciso comprender que en los intentos por salir de alguna mala vida se deben evitar ejecutar malas jugadas, aquellas que quizás de momento parecieran proveer de una mejor vida pero que a la larga -ya sea en esta vida o en la siguiente- tendrán consecuencias nefastas. Este es el caso de aquellos que se dedican a robar, matar, trata de personas, tráfico de drogas,... jugadas negativas que tarde o temprano conllevan a seleccionar justamente vidas cada vez más empobrecidas, enfermas o maltrechas. De manera que, procuren jugar siempre limpiamente, ya sea que tengan una vida dichosa o desdichada, porque de la manera en que jueguen dependen sus vidas futuras, o quizás hasta la presente.

UN HERMOSO JUEGO

La responsabilidad, pese a ser quizás la Regla más importante del Juego por nuestros Mundos, es quizás la más fácil de ejecutar porque es la simple aplicación del sentido común. El sentido común siempre nos va a decir que: NO HAGAS A OTROS LO QUE NO QUIERES QUE TE HAGAN A TI. ¿Ves lo sencillo de ésta Regla? El sentido común nos recuerda que debemos ser buenos hijos, debemos ser buenos padres,... debemos ser buenos hermanos, porque en definitiva eso somos ontológicamente.  

Sin embargo, pese a ser la simple aplicación del sentido común, la responsabilidad en el vivir no siempre es tan sencilla, porque muchas veces chocan entre sí varias responsabilidades -en un mismo momento de vida- y solemos tener dificultad para decidir cuál es la más importante de cumplir. Y he aquí lo hermoso del Juego por nuestros Mundos: SELECCIONAR Y EJECUTAR PRIMERAMENTE LAS RESPONSABILIDADES QUE NOS OTORGUEN MAYOR CANTIDAD DE PUNTOS POSITIVOS.

En algunos de mis escritos les he comentado que, el fin último en el Juego por nuestros Mundos es alcanzar El Hermoso Premio de La Amistad de Nuestro Amoroso Padre Dios. Evidentemente, para alcanzar tan Maravilloso Premio es preciso acumular una enorme cantidad de puntos positivos y como las responsabilidades que se nos presentan tienen diferentes valores o puntajes, debemos seleccionar las que consideremos de mayor puntaje y dejemos para luego las demás -¿Han visto Angry Angel?-.

Muchos de ustedes habrán presentado algún examen de admisión a alguna universidad o a alguna empresa, pues en esos exámenes cada pregunta tiene un puntaje determinado y sólo logrará alcanzar ingresar a la universidad u obtener el cargo por el cual concursa quien obtenga el mejor puntaje, en consecuencia es preciso resolver primero las de mayor puntaje y dejar para después las de menor puntaje por si acaso no alcanza el tiempo para culminar todo el examen. Similar consideración debemos ejecutar en el Juego por nuestros Mundos. Pero esto no quiere decir que estamos autorizados a esquivar aquellas responsabilidades de menor puntaje, porque todas son importantes y debemos ejecutarlas diligentemente y con amor, aunque algunas -las de mayor puntaje- más diligentemente, pero sin olvidarnos de las de menor puntaje como la responsabilidad de educar bien a las mascotas que nuestro Amoroso Padre Dios nos permite tener, porque de la buena educación que les demos dependerá las siguientes vidas que habrán de vivir. 

El mejor ejemplo de lo que les intento aclarar es lo que ocurre con nuestras responsabilidades como padres. El cargo de mamá o de papá es uno de los más complicados en el Juego por nuestros Mundos, porque tiene un gran número de responsabilidades ha cumplir y algunas de ellas chocan entre sí. Los padres debemos alimentar a nuestros hijos, darles educación, corregirles, formarles para la vida,... amarles. Ahora bien, corregir a nuestros hijos muchas veces choca APARENTEMENTE con amarles, puesto que si amamos a nuestros hijos cómo es posible que en mi responsabilidad de corregirles deba aplicar lo que nos recomiendan en el Libro de Los Proverbios. Les coloqué en mayúsculas APARENTEMENTE porque realmente corregir a nuestros hijos con disciplina es un acto de amor (Proverbios 13:24). De hecho, la corrección diligente de nuestros hijos es con el fin de evitarles una vida llena de sufrimientos (Proverbios 23:14). Luego, el mismo Libro nos dice que la clave para que la corrección diligente de nuestros hijos, a fin de evitarles el infierno, sea un acto de amor debemos realizarlo sin odio (Proverbios 19:18). De manera que, cuando corrijamos a nuestros hijos con vara evitemos a toda costa el que haya en nosotros una pizca rabia.

Otra responsabilidad para con nuestros hijos, que pareciera chocar con nuestro amor por ellos, es formarles para la vida. Como padres debemos enseñar a nuestros hijos a cocinar, a lavar, a planchar, a limpiar la casa,... a ser independientes en la vida. En mi caso me esforcé mucho por corregir a mis princesas -incluso haciendo uso de la vara- cuando erraban el camino, pero nunca dejé que hicieran nada en el hogar, de manera que lo que han aprendido al respecto lo han hecho por muto propio. De manera que, pese a ser un excelente cocinero jamás permití que mis princesas estuvieran en la cocina para evitar que se quemaran. Por evitarles un accidente similar, jamás permití que plancharan. Cuando intentaba que que aprendieran a lavar o a limpiar el piso, siempre me ponían una carita de flojera que me arrugaba el corazón y en consecuencia no les insistía.

Entre unas u otras responsabilidades paternas, yo escogí esforzarme más en la corrección porque es la única que nos recomiendan fervientemente en La Palabra Divina. Las demás responsabilidades paternas pertenecen al campo del sentido común, puesto que el mismo amor por mis hijas debió haberme movido a hacerlas independientes, pero este mismo amor me incapacitó para hacerlo. Ahora bien, es mi humilde pensar que, al estar recomendado en la Palabra Divina, ejecutar responsablemente la corrección diligente y amorosa tiene mayor puntaje que enseñarlas a cocinar, a lavar, a planchar,... hacerlas independientes en las labores del hogar. Además, en algún momento ellas formarán su hogar particular y tendrán que esforzarse por aprender a hacer bien esas labores, porque serán su responsabilidad.

Algunas otras responsabilidades paternas, que quizás no aparecen explícitamente en la Palabra Divina, que en mi humilde entender deben tener un buen puntaje, es la educación formal e informal de nuestros hijos. Evidentemente esta es una responsabilidad compartida porque nuestros hijos deben también ser responsables en su educación formal e informal. Hoy en día soy muy dichoso al contar con 2 hermosas princesas, finamente educadas, aunque con un horrible defecto que no he logrado corregir: A VECES PELEAN MUCHO ENTRE ELLAS. De manera que, me siento irresponsable al no haber logrado el amor entre mis hijas y me preocupa porque esa responsabilidad debe tener un alto puntaje. Espero que mis princesas no me tumben el score. 

RESPONSABILIDAD DILIGENTE Y CON AMOR

De manera que, siempre debo estar presto a cumplir con mis responsabilidades lo más eficientemente posible y evitar a toda costa la flojera o las quejas al ejecutar alguna responsabilidad. Sin embargo, al estar revestidos de materialidad, constantemente se nos presenta una lucha entre lo que debemos hacer y lo que queremos, porque pese a que quizás nuestro espíritu es animoso procurando anotar puntos positivos, nuestro cuerpo suele ser flojo para procurar avanzar espiritualmente (Marcos 14:38). Hermosamente Pablo decía: "No hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago" (Romanos 7:19-25). Y he aquí una de las claves a reconocer y aceptar en el Juego por nuestros mundos: EL JUEGO CONSISTE EN VENCER LOS DESEOS DE LA CARNE, porque el deseo de la carne es evitar que nos desarrollemos espiritualmente y el deseo del espíritu es evitar que la carne le domine (Gálatas 5:17). 

En lo particular, cuando me causa tedio alguna responsabilidad a ejecutar me auto castigo, agregándole dificultad al ejercicio de esa responsabilidad, hasta que mi cuerpo entienda que debo amar esa responsabilidad. Por ejemplo, si lavar mi ropa me causa tedio pues lavo la ropa de los demás. Si al agregarle este grado de dificultad me sigue causando tedio pues entonces no sólo la lavo sino que también la cuelgo en la cuerda, la descuelgo cuando esté seca y hasta la plancho si es necesario, hasta que mi cuerpo entienda que es preciso amar la responsabilidad de lavar mi ropa. Cuando logre amar la responsabilidad de lavar mi ropa entonces podré seguir lavando la de los demás -puesto que no me cuesta nada prestar ese servicio- pero ahora si podré dejar la ropa de los demás en el tendedero y avisarles cuando esté seca para que la recojan, la planchen y la guarden diligentemente en sus roperos.

En algunos de mis escritos les digo que, durante el Juego por nuestros Mundos escogemos algunos inquilinatos y algunos otros son asignados. Ser hijo, por ejemplo, es un inquilinato asignado, puesto que evidentemente no se puede vivir sin nacer y evidentemente al nacer soy hijo de alguien. Ser padres, por ejemplo, pudiera ser un inquilinato asignado pero evidentemente yo tengo que aceptar esa asignación y en consecuencia es un inquilinato escogido. Lo mismo ocurre con muchos otros inquilinatos, que si bien es cierto pudieran ser una asignación somos nosotros los que decidimos aceptarla. Somos nosotros los que escogemos estudiar o no. Somos nosotros los que aceptamos trabajar en algún oficio o en otro... Somos nosotros los que decidimos que tipo de vida vamos a vivir. Pero si decides no estudiar, no trabajar,... ser un miserable, pues hazte responsable de la vida que escogiste y no le eches la culpa a Dios de tus penurias. 

En este orden de ideas, es evidente que, si decides aceptar el inquilinato de estudiante pues debes ejecutarlo DILIGENTEMENTE Y CON AMOR, porque la ejecución precaria de éste inquilinato evidentemente no te ayudará a lograr los objetivos que quizás te propusiste al aceptar éste inquilinato. Es por este motivo que, muchos que han ejecutado precariamente el inquilinato de estudiante hoy en día están manejando un taxi y no es que manejar un taxi sea denigrante -porque todo trabajo es dignificante- pero evidentemente el tiempo que le dedicaste a estudiar -precariamente- no te sirvió para ocupar un buen cargo en una excelente empresa. Aquellos que decidieron no aceptar el inquilinato de estudiante -lo cual pudiera haberles ayudado para desarrollarse profesionalmente-,  no se extrañen de estar barriendo las calles para poder subsistir. Y no es que barrer calles sea denigrante -alguien tiene que hacerlo- pero tristemente, pese a ser un trabajo necesario para el bien de la colectividad, suele ser muy mal remunerado. De manera que, de ser éste tu caso no acuses a más nadie por tu precaria situación, puesto que es simplemente la consecuencia de no haber aceptado un buen inquilinato o de haberlo ejecutado precariamente, sin considerar tu responsabilidad en el vivir.

Respecto al párrafo anterior, es preciso aclarar que, pudiera ocurrir que quien está barriendo las calles quizás escogió este EVIDENTE TRABAJO -tripalum- antes de reencarnar, a los fines  purgar algún karma. Consecuentemente, es preciso que, para lograr un excelente purgue, quien haya escogido vivir esa situación tan precaria debe esforzarse por amarla y realizar su servicio con mucho amor y diligentemente. Si lo haces así, con seguridad lograrás purgar más prontamente el karma que te hizo escoger el barrer calles y puedas acceder a un mejor trabajo o ejercicio laboral. La misma recomendación les doy a aquellos que les haya tocado el trabajo de barrer las calles por no haber escogido desarrollarse profesionalmente estudiando, porque si logras amar el servicio de barrer y lo ejecutas diligentemente es muy probable que logres ocupar mejores cargos dentro de la empresa de aseo y ya no tengas que barrer más las calles. ¡Quizás hasta te dé tiempo de estudiar para desarrollarte profesionalmente!

Algunos con justa razón me dirán: "Pero es que en donde yo nací y crecí no había escuela o eran muy costosas", pues yo les diré que: "Esa fue la situación de vida que escogiste, por alguna extraña razón, por lo que debes esforzarte por amar ese duro trabajo y realizarlo diligentemente". San Martín de Porres, quien logró muchos conocimientos en medicina, no dudo en pasar gran parte de su vida barriendo un Convento. ¡LA HUMILDAD SE ALCANZA MÁS FÁCILMENTE REALIZANDO TRABAJOS PRECARIOS! De allí que, los que en vidas pasadas eran muy soberbios suelen escoger trabajos precarios para alcanzar ser humildes y vencer la soberbia, pero esto sólo lo lograrán quienes logren amar y realizar diligentemente esos trabajos precarios.

RESPONSABILIDADES TRAS RESPONSABILIDADES

En el Juego por nuestros Mundos es un Juego lleno de responsabilidades, de las cuales debemos estar conscientes si pretendemos anotar puntos positivos, pero tristemente la gran mayoría de la humanidad caminan despreocupados de sus responsabilidades. Entonces me pregunto: ¿Para que se registraron para jugar? ¡ESTO ES UN JUEGO MUY SERIO!!!

Al nacer ya hemos aceptado ejercer el inquilinato de existir y por este simple hecho adquirimos una serie de responsabilidades aún sin haber aceptado algunos otros inquilinatos. Al nacer somo hijos de alguien y en consecuencia debemos ser responsables de ese inquilinato honrando a nuestros padres. Al nacer adquirimos un cuerpo el cual debemos cuidar y mantener sano y saludable... Al nacer ocupamos un pequeño espacio en este enorme pero frágil planeta, al cual llamamos tierra. 

¡SOMOS INQUILINOS EN ESTE HERMOSO PLANETA!!! Consecuentemente, cada uno de nosotros debemos hacernos responsables de conservarlo en buen estado y de no hacer mal uso de los muchos bienes que con tanta generosidad nos provee. Algunos de estos bienes son tan abundantes que parecen ilimitados pero tristemente las cosas materiales son finitas y en consecuencia debemos administrarlas responsablemente si queremos seguir disfrutando de esos maravillosos bienes.

El Juego por nuestros Mundos es sencillo y divertido para aquellos que nos gusta ser responsables y procuramos estar pendientes de todas las responsabilidades, hasta de aquellas que parecen no ser importantes, hasta el punto de parecer que no es mi responsabilidad sino la de otros. Quizás el mejor ejemplo de esto que les comento es la aceptación de nuestra responsabilidad en lo que respecta al calentamiento global. Desde hace años se está hablando de este problema y tristemente es ahora -cuando prácticamente el planeta está a punto de estallar- que un gran porcentaje de la población mundial PARECIERA estar preocupados por el daño que le estamos ocasionando a nuestra única nave espacial, al tratarla con tanto desdén.

Digo PARECIERA con mayúscula porque, muchísimos de los que en apariencia están preocupados por el calentamiento global, consciente o inconscientemente son parte del problema. ¿Has palpado el cargador de tu celular cuando está enchufado?  Pues, cuando lo dejas enchufado -incluso después de haber cargado tu celular- sigue caliente. Yo sé que es un calor muy mínimo pero si sumamos el calor que emite el cargador del tu celular con el calor que emiten los cargadores de celular de los que viven contigo, de tus vecinos,... de todos los inquilinos de este hermoso planeta, pues te aseguro que te quemarías gravemente. Igual ocurre con el bombillo que dejas encendido en tu habitación -sin necesitarlo- cuando le sumas el calor que emite los miles de millones de bombillos que están encendidos en todo el planeta, muchas veces sin necesitarlo.

¿Te gusta usar prendas de oro? ¿Sabías que a nuestro hermoso planeta le arrancan una tonelada de tierra y roca para obtener apenas 0,03 gramos de oro? ¿Has leído algo acerca del ombligo del mundo? ¡Pero claro, tú no puedes hacer nada al respecto! Son los gobiernos los que deberían evitar que extrajeran oro, porque en definitiva es un mero fetiche. Pero y si tú y todos a los que les gusta lucir prendas de oro dejaran de comprar oro ¿qué ocurriría con los mineros del oro? Igual ocurre con todos los minerales preciosos NO HABIENDO QUIEN LOS COMPRE PUES NO HAY QUIEN LOS VENDA. Ahhh! pero muchos hay quienes pretenden esquivar su responsabilidad de conservación de nuestra única nave espacial diciendo: "Un solo grano no hace montaña", pero la realidad es que si tú te haces responsable y ayudas a que otros comprendan su responsabilidad con el paso del tiempo serán tantos granos que en efecto se convertirán en una enorme montaña.

Cuando lavas los platos, la ropa,... cuando te duchas, te cepillas,... te lavas las manos, ¿eres consciente de la cantidad de agua que usas? ¿Procuras no malgastar el agua? o simplemente porque la tienes en abundancia la derrochas. Tristemente, un gran porcentaje de los llamados dizque humanos, incluso los autodenominados ambientalistas, suelen no detenerse a pensar en el enorme daño que le hacen a nuestro hermoso planeta con los pequeños actos del día a día, que no por ser comunes son lógicos. 

De manera que, toda ABSOLUTAMENTE TODAS LAS EXISTENCIAS EN CADA UNO DE NUESTROS MUNDOS ES EL EJERCICIO DE RESPONSABILIDADES. Consecuentemente, aquellos quienes pretendemos acumular puntos positivos debemos hacernos conscientes de tooodaaas nuestras responsabilidades, ya sean asignadas o escogidas. Los que tienen bienes en abundancia deben comprender que los bienes que tienen les han sido asignados por nuestro Amoroso Padre Dios para ser aplicados en algún fin loable, no para ser malgastados en vicios o haciendo daño a otros. Los que gozan de buena salud e inteligencia deben comprender que no pueden perder tiempo en actividades poco loables sino que deben esforzarse por avanzar material y espiritualmente, aprovechando la salud e inteligencia que les ha sido proveídas por nuestro Amoroso Padre Dios... VIVIR HACIENDO EL BIEN Y EVITANDO HACER EL MAL ES TODA UNA RESPONSABILIDAD. 

Evidentemente, para los flojos que no les agradan las responsabilidades vivir es un fastidio. Por este motivo, un gran porcentaje de la mal llamada humanidad caminan como zombis, imitando los nefastos comportamientos de los genios y evitando hacerse responsables. Para estos flojos, el Juego por nuestros Mundos es muy complicado y hasta desagradable, pero entonces: ¿Para qué se registraron si no querían ser responsables?

EL SCORE DE LAS RESPONSABILIDADES EN CADA VIDA

Al igual que muchos de los juegos que jugamos en cada una de nuestras vidas, en el Juego por nuestros Mundos algunas jugadas nos proveen de puntos positivos y algunas otras se consideran faltas que nos proveen de puntos negativos. De manera que, al final de cada una de nuestras vidas tendremos un acumulado de puntos positivos y negativos que al sumarlos arrojarán un score felizmente positivo o tristemente negativo.

En este orden de ideas, es preciso tomar en cuenta que, como lo dan a entender los teóricos de la reencarnación, cada vez que reencarnamos se nos coloca como un velo para que todos vengamos sin conocimiento alguno de lo que fuimos o hicimos en vidas pasadas y consecuentemente tampoco conocemos nuestro score. Tampoco sabemos con cuantos puntos -evidentemente positivos- lograremos alcanzar la Amistad de nuestro Amoroso Padre Dios. Otras de los conocimientos que nos señalan los teóricos de la reencarnación es que, como nos recuerda la Tercera Ley de Newton, toda acción tiene una reacción, lo cual da origen al karma. TODO LO QUE HACEMOS O LO QUE DEJAMOS DE HACER GENERA ALGUNA REACCIÓN (PREMIO O CORRECCIÓN).  

Estas dos aclaratorias nos hacen suponer que, ES PRECISO ESTAR PENDIENTES DE TODAS NUESTRAS ACCIONES, porque dejar de hacer o hacer mal alguna acción -por muy insignificante que parezca- ocasionará puntos negativos, quizás minúsculos, pero cada punto suma y al final afectarán -quizás terriblemente- nuestro score. Además, es preciso estar conscientes de que una de las tareas de satanás, durante el Juego por nuestros Mundos, es movernos a cometer faltas y para esto uno de sus mejores fintas es susurrarnos que aquella falta que cometemos es insignificante y consecuentemente las cometemos con mucha facilidad y frecuencia. RECUERDEN QUE TODO SUMA POSITIVA O NEGATIVAMENTE.

En muchos de mis escritos les aclaro que ODIAR ES SIMPLEMENTE AVERSIÓN, a personas, animales, instituciones,... cosas. Pues, satanás nos hace creer que odiar es desear la muerte de alguien, para así restarle importancia a la aversión que siento por alguna persona, animal, institución, cosas,... hermano. Tan hermosamente trabaja satanás que, mientras nosotros estamos pendientes de las acciones que quizás nos generen mayor puntaje positivo (rezar, asistir a las reuniones eclesiales), él está pendiente de que cometamos pequeñas faltas, porque sabe que todas esas pequeñas faltas van sumando en nuestra contra. Dejar que corra el agua del grifo más de lo necesario (para ducharse, para lavar los platos,...) parece algo insignificante, pero desperdiciar un poquito de agua hoy y mañana otro poquito va sumando puntos en nuestra contra. CADA PUNTO -POSITIVO O NEGATIVO- SUMA EN NUESTRO FAVOR O EN NUESTRA CONTRA y satanás lo sabe.

Todo lo anterior nos hace concluir que, el Juego por nuestros Mundos nos es nada sencillo, porque estamos obligados a vigilar todos nuestros movimientos -pequeños y grandes- a los fines de evitar las faltas -por muy pequeñas que sean- y procurar las buenas acciones -por muy insignificantes que parezcan-. ¿Acaso no vinimos a competir en buenas acciones? -(Corán 5:48)-. Es tan complicado el Juego por nuestros Mundos que Yeshuá nos decía que "Si amáis a los que os aman ¿qué recompensa tendréis?" -(Mateo 5:38-48)-. ¿Qué puntaje esperas que se te otorgue por amar a los que te aman?

Quizás por lo extremadamente exigente del Juego por nuestros Mundos es que muchos se rinden y se despreocupan de los puntos -tanto positivos como negativos- que pudieran obtener. La gran mayoría de la humanidad caminan como zombis, despreocupados de las consecuencias de sus actos. A veces me parece que soy el único consciente del Juego por mi Mundo. De hecho, es tan triste mi soledad que ni siquiera mis más cercanos parecieran estar preocupados de sus puntajes. Cuando veo a mis hijas discutiendo por pendejadas o desperdiciando agua o despreciando (aversión) algunos alimentos o mal educando a los perros o evitando estar pendientes de las necesidades de los cercanos... viviendo por vivir, me entristezco muchísimo, porque pareciera que no desean alcanzar la Amistad de nuestro Amoroso Padre Dios.

Es tan extremadamente exigente el Juego por nuestros Mundos que quizás muchos se estén riendo al leer "mal educando a los perros" y es porque no están conscientes de la responsabilidad que tienen al tener un perro. Al aceptar tener un perro en casa te estás haciendo responsable de la educación de ese perro, porque de la educación que le des dependerá la vida que ese espíritu escogerá para su siguiente vida. Por el simple hecho de nacer, los seres humanos estamos obligados a aprehender para crecer -(Génesis 1:28)-, pero también estamos obligados a enseñar bien a aquellos espíritus revestidos de materialidad que nuestro Amoroso Padre Dios coloque a nuestra vera. Eso es lo que significa enseñorearse del resto de la creación. ¿Cómo es posible que los animales hagan lo que les dé la gana? Si no educamos a la creación que nos rodea, jamás "crecerán" y en consecuencia no lograrán avanzar en la sámsara de sus reencarnaciones. No cumplir con la responsabilidad de enseñorearnos no sólo evita que los espíritus revestidos de materialidad se desarrollen sino que tal irresponsabilidad es puntaje negativo para quien evita enseñorearse.

Como arriba les comentaba, en el Juego por nuestros Mundos debemos estar pendientes de todas las acciones -pequeñas y grandes- porque muchas acciones pudieran presentarse como "muy buenas" pero pudieran no generar puntos positivos, incluso pudieran generar puntos negativos, pese a lo buenas que parezcan. El mejor ejemplo de esto es el amor que le manifestamos a nuestros hijos. Sobre esto el mejor ejemplo lo tenemos en la vida de Job. El error de Job los cometemos muchísimos, incluyéndome. Muchas veces el amor que sentimos y le otorgamos a nuestros hijos no nos proveen de puntos positivos, sino por el contrario de puntos negativos, a veces tan costosos que pudiera ocurrirnos lo que le ocurrió a Job. 

En lo particular, durante estos días pre dicembrinos he pasado unos cuantos días en casa de mis hijas y, conciente de la importancia del servicio en el desarrollo del Juego por nuestros mundos, me he dedicado a servirles. Cada mañana me levanto temprano a hacerles el desayuno, el almuerzo, les lavo la ropa, limpio la casa,... en fin: me esmero por atenderlas. Este servicio que ejecuto evidentemente debería significar puntos positivos para mí, pero no estoy muy seguro de esta evidencia, debido a ciertos hechos que me hacen intuir que quizás me están anotando puntos negativos debido a que muy probablemente las estoy mal educando. Resulta que, transcurridos ya algunos días he estado cocinando casi que a la carta porque mis hijas no comen algunas cosas porque dizque les da algunas de las "..titis", de esas que acostumbran a mencionar las personas que sienten "aversión" por algún alimento. Consecuentemente, para consentirlas y evitarles las "...titis" mentales que manifiestan sufrir, me he visto en la necesidad de cocinar platos distinto para cada una. 

Los hechos me dicen que algo debo estar haciendo mal porque ciertamente las estoy mal educando al no obligarlas a no despreciar ningún alimento y comerse todo lo que les sirva, olvidándose de las "...titis", las cuales son mayormente mentales. Sin embargo, cuando siento que nuestro Amoroso Padre Dios me cuestiona al respecto simplemente le respondo: "Perdóname por tratar de imitarte". Espero que mis hijas aprecien los riesgos que corro al amarlas tanto y procuren cada día más el comprender esto que les escribo y se esfuercen por anotar puntos positivos y evitar los negativos.   





Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo



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