lunes, 29 de noviembre de 2021

PROMESAS DIVINAS

Una sana y sencilla discusión acerca de la necesidad de tener o no un seguro médico me ha motivado ha escribirles un poco más acerca de la Verdadera Fe, porque tristemente muchos dicen creer en Dios pero realmente no creen o simplemente creen en un Dios demasiado humanizado, que realmente no es El Todopoderoso.

El hecho es que, los motivos por los cuales tenemos o acaparamos las cosas hablan de nuestra fe, porque ciertamente entiendo que si nuestro Amoroso Padre Dios les provee de recursos suficientes para tener un buen seguro médico pues considero que deben adquirirlo, pero que sus razones no sean por el temor a sufrir una terrible enfermedad o algún nefasto accidente que les obligue a estar pendientes de adquirir un seguro médico, muchas veces esforzándose para cancelar onerosas -casi blasfemas- cuotas que implica costearse algún seguro.

Igual ocurre con los que acumulan dinero, pese a tener cerca a personas con muchas necesidades, simplemente por temor a necesitar dinero mañana y no tenerlo por haberlo compartido con alguien que lo necesitaba. Quienes actúan así simplemente no tienen fe en nuestro Amoroso Padre Dios o sencillamente no creen que sea El Todopoderoso, porque no creen que nuestro Amoroso Padre Dios tenga El Poder de sanarles o dudan de que mañana tenga dinero para darles y socorrerlos en sus necesidades.

La triste realidad es que muchos creen creer porque dudan de las Promesas Divinas, bien porque no creen que se hayan pronunciado para cada uno de nosotros o peor aún porque dudan de que nuestro Amoroso Padre Dios Tenga El Poder de Cumplirlas. 

Según lo entiendo yo, La Palabra de Dios es Vida, por lo que Es Eficiente y Eficaz y jamás retorna vacía, porque hace lo que dice en todo tiempo y lugar y en cada uno de sus hijos. Y esto no lo afirmo yo, Es El Mismo Dios Quien lo Afirma: "Así será siempre mi palabra que sale de mi boca, no volverá a mí vacía, sin haber realizado lo que deseo y logrado el propósito para el cual la envié" -(Isaías 55:11)-. 

También entiendo que, como nuestro Amoroso Padre Dios Es El Eterno, Las Palabras que Salen de Su Boca lo hacen siempre en tiempo presente y consecuentemente realizan Su Deseo y el propósito para el cual Las Pronuncia a favor de cada uno de nosotros en cada una de nuestras vidas. De manera que, aquella Promesa que le hizo a Abraham y le cumplió a Abraham EN SU TIEMPO nos las cumple también a nosotros LOS DESCENDIENTES DE ABRAHAM en nuestros tiempos: "Juro por Mi Mismo... que de cierto te bendeciré grandemente" -(Génesis 22:16)-.

Y con los puntos suspensivos no estoy pretendiendo adecuar La Palabra Divina a mis propósitos sino que les quiero dejar en claro que nuestro Amoroso Padre Dios, no pudiendo jurar por uno mayor juró por Sí Mismo -(Hebreos 6:13), que me bendeciría grandemente, pero evidentemente Su Bendición depende de ciertos condicionantes. El primer condicionante es que debemos hacer siempre La Voluntad de nuestro Amoroso Padre Dios ("... por cuanto has hecho esto y no me has rehusado a tu hijo, TU ÚNICO HIJO..." y el segundo condicionante -no por ello el menos importante- debo creer a ciencia cierta que soy un descendiente de Abraham (... y multiplicaré en gran manera tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena de la orilla del mar y TU DESCENDENCIA POSEERÁ LA PUERTA DE SUS ENEMIGOS...". 

TODOS LOS QUE CREEMOS EN NUESTRO AMOROSO PADRE DIOS Y PROCURAMOS CUMPLIR CON SU VOLUNTAD SOMOS LOS DESCENDIENTES DE ABRAHAM y consecuentemente somos los herederos de Las Promesas de nuestro Amoroso Padre Dios, las cuales son infinitas, pero soy yo quien debo apropiarme conscientemente de cada una de ellas. Cuando nuestro Amoroso Padre Dios Dice: "Nunca te dejaré ni te desampararé" -(Deuteronomio 31:6)- yo debo creerlo con todo mi corazón, con toda mi alma y con todo mi ser -(Deuteronomio 6:5)- porque esa es La Voluntad de nuestro Amoroso Padre Dios y es la única verdadera forma de creer: ¡AMÁNDOLO!!! Abraham amaba a Dios más que a su propio hijo, debido a esto se hizo merecedor de ser el primer hombre en poder oírle efectivamente y convertirse así en el depositario de las promesas dadas a todos los Verdaderos Creyentes.

Los Verdaderos Creyentes nos sabemos herederos de tooodaaas las Promesas Divinas, porque sabemos que los descendientes de Abraham no son sólo los judíos sino todos aquellos quienes como Abraham aman a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con todo el ser. De hecho, sin temor a equivocarme, les garantizo que hay muchos judíos que, pese a pertenecer al linaje de Abraham no son herederos de las Promesas Divinas, porque no aman a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con todo el ser y consecuentemente no están cumpliendo con La Voluntad de nuestro Amoroso Padre Dios. Igual afirmación puedo indicar acerca de muchos cristianos, muchos musulmanes, muchos hinduistas,... muchos creyentes, quienes creen que por cumplir con ciertos ritos religiosos ya tienen el cielo ganado. Y esto no lo digo yo sino que Es El Mismo Dios Quien Lo Dice: "Este pueblo se me acerca con sus palabras y me honra con sus labios, pero mantienen su corazón lejos de Mí y su veneración hacia Mí es solo una tradición aprendida de memoria" -(Isaías 29:13)-. 

De manera que, para evitar ser uno más de aquellos quienes se pasan la vida rezando (acercarse a Dios con meras palabras) o realizando ritos como autómatas (tradición aprendida de memoria), debemos esforzarnos por conocer y procurar cumplir con La Voluntad de nuestro Amoroso Padre Dios, la cual siempre nos conducirá a Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo. 

Cumplir con La Voluntad de nuestro Amoroso Padre Dios nos hará siempre merecedores de Sus Infinitas Promesas de Amor. "Con Amor Eterno Te He Amado" -(Jeremías 31:3)-. "¿Puede una madre olvidarse del hijo de sus entrañas? Aunque se halle alguna que lo haga ¡Yo jamás me olvidaré de Ti! ¡Te tengo grabado en las Palmas de Mis Manos!" -(Isaías 49:15)-... "Aunque mi padre y mi madre me dejaran yo sé que Tú jamás me abandonaras" -(Salmo 27:10)-. Infinitas Promesas Ha Hecho nuestro Amoroso Padre Dios a sus escogidos a través de toda la historia de la humanidad, pero para hacerme copartícipe de esas Hermosas Promesas debo estar consciente de que yo también soy uno de Sus Escogidos, porque procuro estar pendiente de Su Voluntad y consecuentemente de complacerle. 

Y aunque muchas veces me cueste complacerle yo estoy seguro de que jamás mi Amoroso Padre Dios me desamparará, porque es también una promesa Suya: "Aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; aunque sean rojos como el carmesí, como blanca lana quedarán" -(Isaías 1:18)-. Recuerden siempre que: "Si queréis y OBEDECÉIS comeréis de lo mejor de la tierra" -(Isaías 1:19)-, por lo que: "Aprended a hacer el bien, buscad la justicia, reprended al opresor, defended al huérfano, abogad por la viuda" -(Isaías 1:17)... "Ámense los unos a los otros como o les He Amado" -(Juan 13:34)-... "Buscad primero El Reino de Dios y Su Justicia y Las Promesas les será añadidas" -(Mateo 6:33)-. Solo así podrán repetir con Yeshuá: "YO HE VENCIDO AL MUNDO" -(Juan 16:33)-.  

Espero haberles aclarado un poco mejor lo que significa creer en nuestro Amoroso Padre Dios y que cuando adquieras un seguro médico no sea porque dudas del Poder y del Amor de nuestro Amoroso Padre Dios. 


 

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