Justamente es lo que
espera Dios de nosotros, ¡QUE NOS ESFORCEMOS POR DEMOSTRAR QUE REALMENTE
QUEREMOS SER SUS AMIGOS! Y para esto nos ofrece un grupo de herramientas, a fin
de que nos ejercitemos en procura de alcanzar Su Amistad. Pero, al ser la
Amistad de Dios un bien tan preciado –¡CIERTAMENTE EL MÁS PRECIADO DE TODOS LOS
BIENES!- alcanzarla constituye una preciosa guerra de conquista de tan
Maravilloso Bien.
Es posible que, el
demonio a muchos de ustedes, al leer estas letras, les haga concluir que, si la
guerra que estamos librando es para evitar que nuestro Amoroso Padre Dios
pierda nuestras almas, entonces es Dios quien debe defender a nuestras almas y
quien debería combatir en la guerra. A esos les recuerdo que ¡DIOS JAMÁS PIERDE
NADA! Él tiene todo el tiempo existente para recuperarte y tú unas cuantas vidas
para dejarte recuperar. Quien sufre en el ínterin eres tú, en consecuencia,
eres tú quien debes esforzarte por ganar la guerra. También creo les he dejado
claro que, nuestro Amoroso Padre Dios combate estas batallas a nuestro lado.
¡NO ESTAMOS SOLOS EN ESTOS COMBATES! Dios combate a nuestro lado y ciertamente
es Él quien nos otorga las Virtudes y los Dones para ganar esta dura guerra
contra el demonio y sus asechanzas, pero somos nosotros los que debemos
esforzarnos por desarrollar esas Virtudes y Dones que nuestro Amoroso Padre
Dios nos otorga a fin de vencer en todas las batallas y ganar la guerra, y así
obtener el Premio de la Victoria: ¡EL MARAVILLOSO BENEFICIO DE LA AMISTAD DE
DIOS!
Pero estas Virtudes y
Dones no te servirán de nada si no los ejercitas. Ocurre igual con los músculos
de tu cuerpo, si pasas muchos días en la cama, con el paso del tiempo, a tus
piernas se les olvidará caminar. De manera que, tómate en serio lo de
ejercitarte en las Virtudes y en los Dones, sólo así lograrás vencer a satanás.
Esto se los recuerdo porque, la amiga de quien les hablé en anteriores
Artículos, cada vez que yo le hablaba acerca del comportamiento esperado en los
tiempos de Prueba, se reía de lo que le decía. En estos días la vi llorando y
cuando le pregunté que le pasaba me dijo que tenía dos meses sin recibir ni un
mísero centavo, porque ya nadie estaba gastando dinero en sus terapias.
Entonces me preguntó “¿Por qué Dios es así?”, a lo que le respondí: “¿Recuerdas
que te comenté que, aquel que convenza a Dios de que vale la pena darle Su Amistad
¡tiene un enorme problema!, porque a partir de ese momento nuestro Amoroso
Padre Dios hará todo lo posible para que te vistas acorde con la ocasión de tu
solicitud, ¡MUY A PESAR DE TI MISMA!, ¡aunque decidas retirar tu solicitud!?”.
El hecho es que,
nuestro Amoroso Padre Dios, después de que le convencemos que vale la pena
darnos Su Amistad, comienza a enviarnos señales acerca de los cambios que
debemos hacer en nuestras vidas, a fin de
CAPACITARNOS para acercarnos a Él.
Algunas de estas señales es el dinero que nos otorga para ejercitarnos en la
largueza. Pero si Él ve que, el dinero que NOS HA OTORGADO para ejercitarnos en
la largueza, le estamos dando un uso imprudente para nuestras almas, entonces
simplemente nos lo quita, a fin de evitar que nos ejercitemos en el vicio de la
avaricia. Es lo que yo denomino ¡UN GRITO DE DIOS! Los gritos de nuestro Amoroso Padre Dios surgen cuando sus hijos se
están ejercitando en el vicio, en vez de estarse ejercitando en las Virtudes.
¡No se descuiden! ¡Dios
siempre habla! ¡Estén pendientes de las señales! Miren que cuando nos hacemos
los sordos, nuestro Amoroso Padre Dios suele gritar y un grito de Dios suele
ser entristecedor, porque a Él no le importan ni nuestros cuerpos ni nuestras
pertenencias, ¡SÓLO LE IMPORTAN NUESTRAS ALMAS!
A veces, nos alejamos
tanto de nuestro Amoroso Padre Dios que no nos es posible escuchar sus gritos,
mucho menos sus señales, y es allí donde satanás aprovecha para lastimarnos. Y
no es que nuestro Amoroso Padre Dios no pueda evitar que satanás nos lastime,
pero se lo permite a fin de que al estar lastimados recordemos que no debemos
permitirnos el alejarnos de nuestro Amoroso Padre Dios. ¡CON DIOS TODO LO
PUEDO! ¡SIN DIOS NADA SOY! Y lejos de Dios cualquier cosa devastadora puede
ocurrir.
En consecuencia, ¡es preciso que todos estemos pendientes de
las señales, para evitar el grito! Sobre todo en los ‘tiempos de Prueba’.
¡EVITA
QUE DIOS TE GRITE!
Como ya se los adelanté, en mis anteriores Artículos, algunas
de las armas y herramientas especiales, con la que contamos para lograr la
Amistad de nuestro Amoroso Padre Dios,
son las Virtudes y los Dones. Pero les aclaro que, más que armas o
herramientas, son como músculos espirituales que se desarrollan ejercitándose. Pero
evidentemente, si hacemos igual que el flojo que está esperando que el gimnasio
llegue a su casa para ejercitarse, no lograremos desarrollar en nosotros esas
Virtudes y esos Dones. Si nos dejamos dominar por la pereza y no nos esforzamos
por desarrollarnos espiritualmente, no lograremos alcanzar la Maravillosa
Amistad de nuestro Amoroso Padre Dios.
Yo intuyo que, las
personas suelen no esforzarse mucho por obtener la Gracia Santificante porque
piensan que es algo para disfrutar después de muertos y como, de alguna extraña
manera, creen que NUNCA van a morir, pues prefieren esforzarse por disfrutar de
esta vida, sin importar lo que ocurra en la siguiente. Por decirlo de alguna
manera, la gran mayoría de las personas dudan de la existencia de un Paraíso y erradamente
creen que vivirán mil años.
También ocurre que,
quien espera desespera. Muchos al no ver los frutos del espíritu, con la
realización de algunos rezos, se aburren de ejercitarse para obtener la Gracia
Santificante. Es lo mismo que ocurre con las personas que van al gimnasio para
rebajar, pero no dejan de sobre alimentarse, con el paso del tiempo, al ver que
no rebajan, pues se aburren de ir al gimnasio y le echan la culpa a los ejercicios,
al no ver la efectividad de los mismos.
Si te ejercitas poco y
comes mucho, con seguridad jamás alcanzarás la victoria de un cuerpo esbelto.
Igualmente, si te ejercitas poco en las virtudes y te embelesas mucho con lo
mundano, difícilmente obtendrás la Gracia Santificante. ¡Es inversamente
proporcional! ¡ MÁS DE EJERCICIOS ESPIRITUALES Y MENOS DEL MUNDO!
Para aquellos que creen
que la Gracia Santificante es algo que solo se puede disfrutar al morir,
déjenme decirles que, si logras obtener la Amistad de Dios en esta vida,
disfrutarás de los placeres de ese Regalo desde ya y después de morir
disfrutarás muchiiiisimo más de esos maravillosos placeres.
Cuando Yeshúa habla de
las señales antes del fin[i]
nos deja un Consejo importantísimo: «!Mas el que persevere hasta el fin, éste
se salvará¡». Con esto nos estaba alertando acerca de la necesidad de
perseverar para alcanzar la victoria. Es importante que no nos desesperemos al
no ver resultados inmediatos y continuemos yendo, ¡CON PERSEVERANCIA!, al
gimnasio para el espíritu, esto es a la oración, al escudriñamiento de la
Palabra, al servicio activo a nuestros hermanos,… a los ejercicios de piedad, mediante
los cuales fortaleceremos el alma para lograr vencer al mundo y alcanzar la
victoria de la Hermosa Amistad de nuestro Amoroso Padre Dios.
Yeshúa dice: «Estas cosas os he hablado para que en mí
tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al
mundo.»,[ii] para asegurarnos que, si Él Hecho Hombre
logró vencer, nosotros también podemos, pero tenemos que PERSEVERAR, como Él
perseveró (oración, ayuno, ayudando a los demás,… ¡AMANDO!), para lograr la
¡VICTORIA!
Entrando propiamente en
el tema de las Virtudes, les he de aclarar que, en este Artículo les escribiré
acerca de las Virtudes Capitales, que tengo pendiente de explicarles. El resto
de las Virtudes y los Dones se los detallaré en alguna próxima entrega. De
hecho, a los fines de no alargar mucho cada Artículo que les entrego, en esta
entrega sólo les escribiré acerca de las Virtudes Capitales que nos ayudan a
combatir los vicios menos evidentes. Los vicios capitales más evidentes los
dejaré para la próxima entrega.
VIRTUD
es aquella FUERZA INTERIOR que permite al hombre tomar las decisiones
correctas, incluso en las situaciones más adversas, para tornarlas a su favor. Mientras que, los DONES son, como su
nombre lo indica, ‘REGALOS DE DIOS’, los cuales obsequia, tal y como nos lo
aseguró Yeshúa, a quienes se lo piden.[iii]
Les adelanto que, los
Dones son esos hermosos regalos, que nuestro Amoroso Padre Dios nos otorga,
para que podamos degustar desde ya, ¡AQUÍ EN LA TIERRA! aquellas cosas que son
propias del cielo. Además, esos Dones nos ayudan a mantenernos firmes en el
camino que debemos recorrer para llegar a nuestro Amoroso Padre Dios. Pero,
¡PARA OBTENER LOS REGALOS DEBEMOS EJERCITARNOS EN LAS VIRTUDES!
La Virtud cristiana consiste en la facultad sobrenatural y el constante
empeño de hacer lo que es grato a los ojos de Dios. Las dividimos en dos.
Primeramente tenemos las Virtudes Teologales, las cuales se denominan
Teologales o Divinas porque vienen
inmediatamente de Dios y a Dios inmediatamente refieren. Son tres. A saber:
la Fe, Esperanza y Caridad. El
segundo grupo de Virtudes las conocemos como las Virtudes Morales porque tienen por objeto inmediato ordenar nuestras costumbres o conducta
moral de una manera que agrade a Dios. Las Virtudes Morales se dividen en
dos grupos. Un primer grupo denominado ‘Virtudes
Cardinales’, por ser estas el principio y el fundamento de las demás virtudes,
las cuales son la Prudencia, Justicia, Templanza y Fortaleza. Acerca del significado de cada una de estas
Virtudes y sus enormes beneficios les hablaré en próximas entregas. Aunque no
les caería nada mal el esforzarse por investigarlas.
Como les mencioné
anteriormente, en este Artículo, que les entregaré en dos partes, les escribiré acerca del segundo grupo de las
‘Virtudes Morales’, las cuales son aquellas que nos ayudan a combatir nuestras malas inclinaciones, a combatir los
denominados pecados capitales, y como siete son los pecados capitales, pues
siete son las Virtudes Capitales.
Como quizás ya lo han
leído en algunos de mis escritos, a los pecados capitales se les denominan así
porque son el origen del resto de los pecados. No creo necesario volverles a
explicar el por qué capital se refiere a todo aquello que es la fuente o el
origen de algo.
Tenemos entonces que,
las virtudes que se oponen a los siete pecados capitales son:
- · Contra la Avaricia + Largueza,
que es la prontitud de ánimo de socorrer con nuestros bienes a los necesitados
y en contribuir con ellos a otros fines laudables o buenos.
- · Contra la Soberbia + Humildad,
que consiste en reconocer nuestra bajeza, a fin de sabernos incapaces de todo
lo bueno que hacemos y se lo atribuyamos todo a Dios.
- · Contra
la Envidia + Caridad, que nos mueve a amar al prójimo como a
nosotros mismos, deseándole todo bien e interesándonos sinceramente en sus
alegrías y quebrantos.
- · Contra la Lujuria + Castidad,
que consiste en tener controlados todos los apetitos y deseos impuros.
- ·
Contra la Ira + Mansedumbre, consiste en reprimir
todo deseo de venganza y todo movimiento de ira o indignación
- · Contra la Gula + Templanza, que consiste en controlar
las inclinaciones y deseos del apetito sensual, del deseo del mundo, sobre todo el apetito
desordenado de comer, beber, dormir, que nos apartan del bien.
- · Contra la Pereza + Diligencia,
la cual consiste en el constante empeño de servir a Dios con voluntad y
alegría, promoviendo en lo posible su mayor honra y gloria, y cumpliendo
fielmente con nuestras obligaciones.
VICIOS
La palabra vicio viene
del latín ‘vitium’, que propiamente
significa ‘defecto físico’, pero que
por extensión, podemos decir que significa simplemente ‘defecto’, ya sea físico, moral, espiritual,… todo aquello que se aparta o aleja de lo asumido como normal. Según
la moral, un vicio es el hábito de obrar
mal. De alguna manera, vicio significa ejercitar –realizar constantemente-
aquellas cosas que suponen una desviación anómala de la conducta, lo cual se
considera dañino, moral y físicamente, por adicción a hábitos poco naturales o
perniciosos.
Santo Tomás de Aquino
solía denominar a los pecados capitales VICIOS porque estos pecados son los vicios de nuestro espíritu. Es decir, funcionan de la misma manera que nuestros
vicios físicos, los cuales nos van destruyendo de a poco, sin dejarnos entrar
en la conciencia de que sufrimos de un terrible mal que debemos atacar y
controlar para evitar la muerte deshonrosa. Así como los vicios físicos se
desarrollan con el continuo ejercicio del mismo –el alcohólico cada vez consume
más alcohol-, los vicios capitales del alma se van desarrollando al
ejercitarlos o porque no los combatimos. No los combatimos porque no queremos
reconocer que sufrimos de esos terribles males, en mayor o menor proporción. De
hecho, Santo Tomás de Aquino aseguraba que, los pecados o vicios
capitales son aquellos a los que la naturaleza humana está tristemente
inclinada.[iv]
Es claro que, mientras
un alcohólico no reconozca que es alcohólico y que debe combatir ese terrible
vicio, pues nunca logrará salir de su alcoholismo y ciertamente morirá
deshonrosamente. Igual ocurrirá con aquel que sufra de ciertos vicios
espirituales y no reconozca que los posee, pues ciertamente no se ejercitará en
las virtudes que necesita para combatir ese ‘pecado capital’ y morirá
deshonrosamente.
¡TE IMPLORO
ENCARECIDAMENTE RECONOCE LOS VICIOS CAPITALES DE LOS CUALES PUDIERAS ESTAR
SUFRIENDO! ¡Solo así lograrás vencerlos al ejercitarte en contra de ellos!
Visto lo anterior,
queda claro que la tarea de alcanzar la Amistad de nuestro Amoroso Padre Dios,
parece no ser tan sencilla, como simplemente esperar que Dios se nos regale
gratis. Es preciso que entendamos que, si bien es cierto que ‘Gracia’ significa ‘Gratis’, evidentemente para recibir ese Hermoso Regalo debo hacerme
digno de recibirlo.
Un Oscar, por ejemplo,
se gana sólo después de haber crecido ampliamente en el arte de la
escenificación de obras literarias, que se convierten en películas. También han
apreciado que, todos los que asisten a la entrega de los Oscar se acicalan
finamente para asistir a tan magno evento. Es concluyente que, en el entendido
de que la Amistad de nuestro Amoroso Padre Dios es INFINITAMENTE SUPERIOR a un
simple Oscar, pues se requerirá de nosotros crecer ampliamente en el espíritu y
acicalarnos finamente para dignificarnos a fin de recibir tan Maravilloso
Regalo. Esto sólo lo lograremos al ejercitarnos en las Virtudes.
Cuando los galardonados
con los Oscar se les llama al podio, para recibir su tan esperado premio,
frecuentemente comentan que “Al fin ven el fruto de sus muchos esfuerzos”.
Otros comentan que “Han tenido que librar muchas batallas para llegar a ese
magno momento”. ¿Por qué habría de ser diferente para aquellos que pretenden
alcanzar la Amistad de Dios? ¿Es que acaso la Amistad de Dios no es superior a
un simple Oscar?
Todos saben que, una
guerra suele durar muchos años y que las guerras se suelen ganar –o perder-
después de combatir en varias batallas. Las batallas se suelen realizar en
diferentes terrenos o flancos a custodiar o defender, para evitar que el
enemigo logre llegar hasta el lugar en donde se encuentran las riquezas, que pretenda
saquear el enemigo, riquezas o posesiones por las cuales se inició la guerra. Igual
ocurre en el campo espiritual. Los que estamos procurando la Amistad de Dios
libramos una guerra constante contra satanás, que nos ataca en diferentes
campos o flancos, para arrebatarle la posesión de nuestras almas a nuestro
Amoroso Padre Dios.
Algunos de estos
flancos o campos de batalla que debemos librar, para evitar que nuestras almas
les sean arrebatadas a nuestro Amoroso Padre Dios, son justamente contra los
vicios capitales. Pero considera que, al ser vicios, las batallas que debes
librar son contra ti mism@, puesto que mientras no reconozcas que sufres de una
enfermedad espiritual, que está consumiendo tu alma, no lograrás vencer las
finas asechanzas del diablo.
No te estoy pidiendo
que hagas públicos tus vicios, pero sí que los reconozcas en tu interior, para
que te esfuerces por eliminar esas ANOMALÍAS en ti, desarrollando las Virtudes.
¡EJERCÍTATE EN LAS VIRTUDES Y VENCERÁS!
EJERCICIOS (I)
Antes de detallar
algunos ejercicios para desarrollar las Virtudes, les he de aclarar que, los
nombres de algunas Virtudes se repiten en diferentes clasificaciones. De hecho,
la Caridad, perteneciente al grupo de las Virtudes Teologales, debido a
que, además de inducirnos a entregarnos de corazón a Dios, que es nuestro Supremo
Bien, Digno de todo Amor, para serle gratos por el cumplimiento de su Santísima
Voluntad y llegar a la unión con Él, nos mueve a amar al prójimo como a
nosotros mismos, deseándole todo bien e interesándonos sinceramente en sus
alegrías y quebrantos. Al movernos a amar al prójimo, procurando siempre su
bien, el ejercicio de la Caridad ciertamente nos ayuda a combatir algunos de
los siete pecados capitales, como por ejemplo la envidia, por lo que también podemos colocar a la Caridad como una
de las siete Virtudes Morales, denominadas Capitales. La Largueza, por ejemplo,
te ayuda a combatir la avaricia e incrementa en ti la Caridad, por lo que el
ejercicio de la Largueza te ayudará también a combatir la envidia.
Como las Virtudes
Capitales pertenecen al grupo de las Virtudes Morales, las cuales tienen por
objeto inmediato ordenar nuestras costumbres o conducta moral de una manera que
agrade a Dios, los ejercicios de las Virtudes Capitales tienen como fin agradar
a Dios, pero no simplemente pasando todo el día rezando, sino más bien
SIRVIENDO a través del servicio a nuestros hermanos y a toda la creación.
Aclarado lo anterior,
comencemos con los ejercicios:
- · Contra la Avaricia + Largueza,
que es la prontitud de ánimo de socorrer con nuestros bienes a los necesitados
y en contribuir con ellos a otros fines laudables o buenos.
En algunos de mis
Artículos anteriores, ya les he hablado ampliamente acerca del ejercicio de
esta Virtud. Sin embargo, creo es preciso comentarles lo siguiente:
Aquella amiga de la que
les hablé, antes del grito de Dios, nunca comprendió que el dinero que ella estaba
ganando se lo estaba proveyendo nuestro Amoroso Padre Dios para que se
ejercitara en la largueza. Esto lo concluyo porque, cada vez que la veía mal
gastando el dinero y me le acercaba para recordarle que estábamos en ‘tiempos
de Prueba’ ella se hinchaba como el sapo del cuento y me decía: “¡Ese es MI
dinero, porque yo ME lo gané, con MI esfuerzo, en MI trabajo!”. ¿Observan la gran cantidad de artículos
posesivos que hay en la afirmación de mi amiga?
Resulta que, aquellos
que procuramos la Amistad de nuestro Amoroso Padre Dios, sabemos que todo lo
que tenemos no nos pertenece, sino que son simples medios de los cuales nos
provee nuestro Amoroso Padre Dios para alcanzar algún fin beneficioso, para
nuestras almas. Fuera de los ‘tiempos de Prueba’ podemos usar el dinero en
nuestro sano esparcimiento y diversión, procurando no abusar de las cosas hasta
el punto de lastimarnos (podemos tomar unas copitas de un buen licor, ¡pero
evita exagerar su consumo y que se haga costumbre!). Pero en ‘tiempos de Prueba,
el dinero se nos otorga es para ¡AYUDAR CON LARGUEZA!
Largueza se parece
mucho a generosidad, pero va más allá de la simple generosidad. La largueza
implica ayudar sin esperar nada a cambio, sabiendo que simplemente estoy compartiendo
aquello que nuestro Amoroso Padre Dios me ha OTORGADO PARA COMPARTIR. ¡JAMÁS
DEBO ECHARLE EN CARA A AQUELLOS A QUIENES AYUDO QUE LOS ESTOY AYUDANDO!, y mucho menos exigirles que retribuyan en
algo mi asistencia. Esto le pasó a mi amiga, siempre que iba a compartir con
alguien les decía “¡La que tiene el dinero soy yo!, así que yo decido que es lo
que vamos a comprar”. A veces también le echaba en cara a su mamá la pequeña
ayuda que le daba exigiéndole que no lo malgastara y que nunca le diera dinero a
su hermano, a quien mi amiga consideraba un parásito –porque no trabajaba-.
¡ESO NO ES LARGUEZA! Largueza es soltar aquello que sé que no me pertenece y
olvidarme definitivamente de eso, porque ciertamente nunca fue mío. ¡DOY SIN
ESPERAR NADA A CAMBIO!, porque lo que estoy dando ¡pertenece a Mi Padre! ¡Y ME
LO DIO PARA EL BENEFICIO DE MI ALMA!
Cuando mi amiga comenzó
a sufrir la ausencia de ingresos monetarios –a causa de la ausencia de
clientes- entonces comenzó a comprender aquello de lo que yo le hablaba. Decidió
compartir a manos llenas, pero sin comprender lo que es la largueza porque,
cuando iba a hacer mercado con su familia, seguía poseyendo aquello que no
comprendió que no le pertenecía. Cuando le decían: “Voy a comprar jamón”, ella
respondía –hinchada como el sapo- “No es jamón lo que vas a comprar, ¡es
carne!”. Al decidir ella que era lo que se iba a comprar estaba reafirmando ser
la dueña del dinero, por lo que el gesto de la simple generosidad no le sirvió
como ejercicio de la largueza. Caminar por los suburbios de Dios es delicado,
porque si no vemos bien en donde pisamos, nos podemos resbalar con una sencilla
conchita de cereza. ¡A veces las Pruebas vienen con ciertas conchitas en las
preguntas!
Finalmente, mi amiga se
quedó sin nada que compartir y ese día se puso a llorar. Fue cuando la vi y le
pregunté qué le pasaba. Cuando le expliqué lo que les comenté entonces me dijo:
“¡Pero yo hice como tú me dijiste! ¡COMPARTÍ!”. A lo que le respondí: “¡Piaste
tarde pajarito! Comenzaste el ejercicio muy tarde, casi que a punto de
extraviarte en el camino, por eso nuestro Amoroso Padre Dios te gritó y sus
gritos suelen ser entristecedores.”.
La respuesta a qué
hacer después del Grito de Dios yo la desconozco con certeza, por eso Yeshúa
decía que tenemos que estar vigilantes acerca de lo que hacemos, no sea que
después no haya forma de revertir lo hecho. Aunque pienso que, si se ejercita
en el resto de las Virtudes, con mayor ahínco, puede que algún día nuestro
Amoroso Padre Dios le vuelva a otorgar riquezas para que se ejercite en la
largueza.
¡ES
FÁCIL!
¡SÓLO
COMPRENDE QUE LO QUE TIENES TE LO HA OTORGADO NUESTRO AMOROSO PADRE DIOS PARA
QUE LO COMPARTAS!
¡APRENDE
A NO POSEER!
- · Contra la Soberbia + Humildad,
que consiste en reconocer nuestra bajeza, a fin de sabernos incapaces de todo
lo bueno que hacemos y se lo atribuyamos todo a Dios.
Los vicios por lo
general no vienen de a uno. Algunos comienzan por el alcohol, luego pasan a la
marihuana, para desembocar en la coca y finalmente morir. Espiritualmente suele
ocurrir igual, algunos comienzan con la avaricia y luego pasan a los otros
vicios capitales. Mi amiga, por ejemplo, no se percataba que cada vez que se
hinchaba, como el sapo del cuento, estaba presentando síntomas de soberbia.
Ciertamente, al reafirmar ser la dueña del dinero que estaba distribuyendo
dizque generosamente, estaba reafirmando su superioridad económica y echándoles
en cara a los demás que la dueña de los recursos financieros era ella.
La soberbia es el vicio
que nos mueve a sentirnos superiores a los demás. La soberbia a veces nos
mantiene tan arriba de la realidad que nos imposibilita ver el daño que
ocasionamos con nuestras acciones. Al humillar a su familia haciéndoles sentir
pocos productivos, genera en ellos tristeza y dolor por sentirse unos
mantenidos. Esta tristeza y dolor termina convirtiéndose en odio, porque al
sentirse unos mantenidos los familiares llegan a odiar su incapacidad de vivir
sin la asistencia de mi amiga. Este odio finalmente desemboca en el odio a mi
amiga, por ser tan soberbia. De manera que, al no controlar nuestros vicios, es
posible que nos convirtamos en instrumentos del diablo, para producir su
alimento. Creo que ya les he dicho que el alimento del diablo es el odio.
Hay algunas maneras de
ejercitarse contra la soberbia, quizás la más beneficiosa es cantar mentalmente
himnos y cánticos espirituales en todo momento, sobre todo en aquellos momentos
en que estamos en compañía de aquellos contra los cuales solemos comportarnos
con soberbia. Al estar cantando mentalmente, evitaremos hablar, a menos que se
nos pregunte algo. Al evitar hablar no es que esté evitando el compartir sino
que más bien le estaré dando al diablo menores oportunidades de sacar a relucir
mis vicios. Además, ¡estaré ocupando mi tiempo alabando a Dios! Y cuando
tengamos que hablar, porque se nos pregunte algo, practiquemos el responder con
un humilde “no sé”, aunque sepamos la respuesta, así estaremos evitando la
soberbia del saber hasta lo que no sabemos. ¡Algunos saben más que un pescado
frito! Claro está, siempre y cuando nuestra respuesta acertada no sea necesaria
para ayudar a alguien, porque si con mi respuesta he de ayudar a alguien pues
debo responder, pero si responder me va a ayudar a hincharme al demostrar que
sé lo que otros no saben, pues mejor respondo “no sé”.
¡ES
FÁCIL!
¡SÓLO
ACOSTÚMBRATE A ATRIBUIRLE A NUESTRO AMOROSO PADRE DIOS TODO LO QUE SABES Y TODO
LO QUE TIENES!
¡UN
GRAN SABIO SOLÍA DECIR: “YO SÓLO SÉ QUE NO SE NADA”!
[i]
Mateo 24. Es interesante leer en éste capítulo los diferentes fines de
mundo que ocurren y pudieran ocurrir: la muerte, la forma de conocer el mundo y
la tan esperada Parusía, con el maravilloso arrebatamiento.
[ii]
Juan 16, 33
[iv] Suma de Teología – Parte II – II (b)
- Cuestión 153 – Artículo 4
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