sábado, 16 de abril de 2022

OTROS TIEMPOS

Ayer estuve compartiendo todo el día con algunos familiares de mis hijas, en el cumpleaños de una cuñada y un cuñado. Con el paso de los años me he hecho cada vez más reacio a participar en este tipo de eventos, pero evidentemente hay eventos insoslayables, simple y llanamente porque somos seres sociales y en mi caso, gracias a nuestro Amoroso Padre Dios, con familia. El haberme decidido por tener una familia me ha traído hasta aquí.

¡Todo tiene su tiempo!, pregona el predicador, y según lo veo yo mi tiempo de reuniones para compartir, bebiendo y comiendo, ya pasaron. Sin embargo, las invitaciones a estos eventos de celebración muchas veces son insoslayables. Y no pretendo excusarme como si yo fuera más un mojigato, porque no soy reacio a esas reuniones por pretender ser un santo, sino porque realmente estoy algo viejo y me agoto al estar mucho tiempo en una actividad física y me aburro mucho conversando sobre temas del mundo cotidiano. Los tiempos para mí son otros a los que yo estaba acostumbrado pero ya me desacostumbré.

Pero es el mundo en el que vivo y ciertamente en donde existo, de manera que esas reuniones, además de insoslayables, ciertamente son para mí la fuente de mucho aprendizaje y oportunidades de evangelizar. Ayer por ejemplo, logré conversar con mi cuñado acerca del problema de jugar con satanás al haber dado a su gato el nombre 'satanás'. Si he de evaluar lo conversado al respecto les he de comentar que creo que no hice mucha mella en mi cuñado, pero espero haber dejado alguna semillita en su corazón.

En algunos momentos de aquella reunión familiar discutimos mucho sobre un evento mundano reciente que ha causado mucho revuelo, el cual es 'la bofetada que Will Smith le propinó al presentador de los premios Oscar de este año'. Pese a que ciertamente es un evento eminentemente mundano, permítanme darles mi opinión al respecto, porque como soy parte de este mundo pues alguna opinión he de tener al respecto.

Y pido que mi permitan dar mi opinión porque, según algunos jóvenes, lo que hizo Will fue un acto de violencia, pero según yo, fue un acto de honor. Según lo veo yo, estamos en otros tiempos, porque en mis tiempos los hombres estaban llamados a defender el honor propio, pero sobre todo el de su familia y particularmente el de su esposa. De manera que, lo que yo vi, en las múltiples reproducciones de aquel mundano evento en los medios alternativos, fue a Will Smith defendiendo el honor de su esposa, de una manera automática -no pensada y mucho menos meditada- porque así lo educaron a actuar, cuando 'alguna mujer' era ofendida o sometida a la burla de otros.

Y hago hincapié en la frase 'alguna mujer' porque en mis tiempos a los del sexo masculino nos enseñaron que la "a la mujer ni con el pétalo de una rosa", por lo que tenía que ser respetada y defendida en el caso de que alguien -sobre todo si era del sexo masculino- osara menoscabar la integridad de alguna mujer. Tristemente, parece que aquellos tiempos de los que les hablo sucedieron hace mucho, mucho, muchísimo tiempo, porque hoy en día, quizás avivados por los movimientos feministas, la misma mujer no quiere ser defendida por un hombre, porque en los tiempos actuales se les inculca que se deben defender por sí mismas y consecuentemente incluso cuando un hombre las defiende se molestan vivamente. Acaso no es lo que ocurrió con la esposa de Will Smith, quien no ha dejado de criticarle a su esposo el haberla defendido tan tenazmente. 

Digo 'tenazmente' porque incluso después de haber abofeteado a aquel 'triste payaso', viendo que pretendía aclarar su desatino, al burlarse de la enfermedad de una mujer, Will Smith le gritó que dejara de mencionar el nombre de su esposa con "su puta boca". Por lo menos es la palabra que traducían los interpretes y yo se las anoto tal y como la leí para opinar acerca de otra ridiculez que le criticaron a Will Smith, lo cual es el haber dicho malas palabras en público. Me da risa que los organizadores del Oscar hablen de la prohibición de pronunciar malas palabras en público o le critiquen el haber sido violento, dado que ellos dan premios a películas públicas en las cuales muchas veces dicen malas palabras y en las que vemos muchos actos de violencia, ¡La verdad que tienen más cara que espalda!

Les aclaro que nos es que yo sea un fanático de Will Smith y que por eso le estoy defendiendo. Mi opinión no pretende ser tan mundana. Sé que Will Smith, al igual que cada uno de nosotros, ha de tener muchísimos defectos o fallas, que al igual que todos nosotros deberá esforzarse por corregir, pero si defiendo la defensa automática -sin pensar ni meditar- que hizo de una mujer, que fue sometida a la burla pública, por un triste payaso. De hecho, pese a que lo hizo sin pensar ni meditar, me pareció muy poética la forma en como lo hizo, porque le dio una bofetada, en vez de un puñetazo, porque aquel triste payaso con seguridad no hubiera soportado un puñetazo.

He querido hacer pública mi opinión, respecto de aquel evento eminentemente mundano, porque me entristece mucho que a mis amadas hijas les haya tocado vivir en un tiempo en donde los hombres se atreven a burlarse de una mujer. Y no es que en mis tiempos eso nunca pasara, porque la mujer ha sido minimizada en gran parte de la historia de la humanidad, y ciertamente celebro que mis amadas hijas vivan en tiempos en donde la mujer es altamente considerada, pero según lo veo yo, no dejan de ser seres hermosamente delicados, a quienes no se debe lastimar ni con el pétalo de una rosa. 

También me entristece que mis amadas hijas vivan en tiempos en donde se confunden los actos de violencia con los actos de educación y consecuentemente, los hijos de estos tiempos, crecen sin ningún tipo de disciplina, acostumbrándose a hacer lo que les da la gana y no quieren respetar a nadie. Oro fervientemente a nuestro Amoroso Padre Dios para que mis hijos no tengan hijos y así no se vean forzadas a fallar en sus funciones de educadores simple y llanamente porque en estos tiempos no se puede corregir a los hijos con vara, porque eso es violencia y no educación, lo cual incluso castigan con la cárcel. ¡Que tiempos de desolación espiritual!, en donde educar a un hijo, para que no conozca el infierno, se castiga con la cárcel.

Gracias a nuestro Amoroso Padre Dios, en mis tiempos de hijo y en mis tiempos de padre, esas diabólicas leyes de dizque defensa a los niños no existían, porque sino con seguridad ni yo ni mis amadas hijas fueran lo que hoy son gracias a la necesaria vara. De hecho, cuando mis hijas estaban saliendo de la infancia -para entrar en su juventud- esas leyes de defensa al niño comenzaron a aprobarse en mi país y a una de mis hijas le pidieron hacer un trabajo escolar al respecto. Cuando mi hija analizó toda la ley, para hacer su trabajo, me comentó: "Es una excelente Ley, pero me pregunto porque no le agregaron artículos para defender a los padres". Y es que  no todos los actos de aparente violencia infantil realmente lo son, porque hay hijos que requieren de la corrección con vara para ser encaminados.  

     


Escrito por: Noel Méndez 

      

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