Existen amplios indicios de que en muchos de los pueblos precolombinos de Mesoamérica
se jugaba un extraño y complicado juego de pelota, que en el maya clásico
parece denominaban POK TA POK. Y digo ‘parece’ porque respecto a ese juego los
historiadores mantienen ciertas discrepancias. De hecho, los que defienden que el nombre del juego era 'Pok Ta Pok', lo dicen porque suponen que este nombre nace de la onomatopeya que produce el sonido de la pelota de hule al pegar contra el antebrazo (pok) de un jugador, seguidamente contra el suelo (ta) y al rebotar nuevamente con el antebrazo (pok) de otro jugador.
Aparentemente, las reglas de ese antiquísimo juego de pelota -si acaso las
había- no se conocen. Algunos arqueólogos suponen que se jugaba algo parecido a
como juegan en la actualidad los descendientes mayas un juego de pelota al que
denominan ‘ulama’ (‘juego de un juego de pelota’), en donde el objetivo es
mantener la bola en el aire y si se llegaba a caer la pelota era una mala señal
ya que para muchos historiadores la pelota simbolizaba al Sol. Aparentemente,
los primeros juegos consistían en hacer pasar la pelota de un lado hacia el
otro de una pequeña muralla, pero con el tiempo decidieron complicar el juego y
colocaron unos aros de piedra en la muralla. Esta adición cambió el juego por
completo, ya que se podía conseguir una victoria inmediata metiendo la pelota
en el aro o se podían conseguir puntos simplemente si la pelota tocaba el aro.
Aparentemente, la pelota de hule en movimiento representaba las trayectorias de
los astros sagrados: Sol, Luna y Venus.
No se trataba de solo un juego, sino que era más un ritual religioso que
simbolizaba al dios sol venciendo a su hermana la luna, para dar lugar al
amanecer. El juego se desarrollaba a nivel del piso de la cancha, se golpeaba
la pelota con la cadera, codos y rodillas para hacer pasar la pelota de un lado
a otro. Los muros inclinados a los lados de la cancha se cubrían con una gruesa
mezcla de cal para crear una superficie que hiciera regresar la pelota al campo
de juego. Generalmente las canchas se encontraban en un nivel más bajo que el
resto de las ciudades ya que era una representación del inframundo.
Se imaginarán los verdaderamente complicado, a mi parecer casi imposible, que debe ser el introducir esa pesada bola de hule (4Kg) a través de un restringido orificio, sin hacer uso de las manos. Y para complicar un tanto las cosas, cuando yo me enteré de este extraño juego mesoamericano, la guía turística nos informó que los ganadores del Pok Ta Pok eran sacrificados a los dioses.
SACRIFICIOS
Les traigo a colación esta extraña anécdota, al enterarme que los ganadores eran los que se sacrificaban a los dioses, porque en aquel entonces me causó mucha risa el enterarme que aquellos que más se esforzaban por ganar eran asesinados cruentamente y entre risas comenté que con seguridad yo me hubiera esforzado por perder, para que no me sacrificaran.
Hoy en día, al comprender el significado de la palabra 'sacrificio' y vincularla con la realidad del Juego por nuestros Mundos, comencé a comprender el por qué aquellos jugadores precolombinos se esforzaban por ganar. La palabra ‘sacrificio’ proviene de la unión del adjetivo latino ‘sacrum’, que significa ‘sagrado’, y el verbo latino ‘facere’, que significa ‘hacer’. De manera que, etimológicamente la palabra 'sacrificio' significa hermosamente ‘hacer sagradas las cosas’, o lo que es lo mismo ‘honrarlas al entregárselas a Dios’. Sin embargo, la costumbre popular al hacer uso de esta hermosa palabra le otorga vinculaciones con el dolor, con la pérdida,… con el sufrimiento.
Claro que, como nuestro Amoroso Padre Dios escribe derecho sobre líneas torcidas, la costumbre popular de alguna forma o manera tiene razón al vincular la palabra 'sacrificio' con 'sufrimiento', porque ciertamente debemos esforzarnos muchísimo para 'ser horado a Los Ojos de nuestro Amoroso Padre Dios' y todo esfuerzo, por lo general, exige 'sufrimientos' de nuestra parte. Se hace necesario entonces comprender que para acercarnos a nuestro Amoroso Padre Dios tenemos que esforzarnos hasta el 'sacrificio' de dejar al hombre viejo para comenzar a ser el hombre nuevo que puede ser honrado ante Los Ojos de nuestro Amoroso Padre Dios.
EL DILEMA
Sin embargo, la mala interpretación popular de la palabra 'sacrificio' es la que ha conducido a la humanidad a tener miedo de acercarse a nuestro Amoroso Padre Dios, porque 'sufrir' es contrario a nuestros deseos, pese a que como nos aclaraba Siddhartha: "La base del sufrimiento es el deseo". De allí que, realmente sufrimos porque nos alejamos de Dios -Quien Es La Fuente de Toda Felicidad- al desear no sufrir -evitar el 'sacrificio'- por acercarnos a Él. ¡Vaya dilema!!!
Hoy en día, al recordar la risa que produjo en mí el enterarme del esfuerzo que realizaban aquellos indígenas precolombinos para ser horados a Los Ojos de nuestro Amoroso Padre Dios, se vienen a mi mente las palabras de Pablo: "Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño"-(1Corintios 13:11)- y me percato que estoy viejo, porque ya no soy aquel niño que se reía de las decisiones serias que tomaban aquellos primitivos jugadores.
Desde que fuimos revestidos de materialidad, para jugar el hermoso pero muy serio Juego por nuestros Mundos, hemos vivido en el dilema de escoger entre hacer el bien o hacer el mal. La decisión en apariencia parece sencilla, para la gran mayoría de la humanidad, porque cuando hacemos consultas al respecto una gran mayoría responde: "Elijo hacer el bien". Sin embargo, la caótica realidad de nuestra actualidad existencial dejan entrever que gran parte de la humanidad ha escogido hacer el mal, porque sino la humanidad no estaría al borde del abismo.
AL BORDE DEL ABISMO
Einstein afirmaba acertadamente que el mal existente era el resultado de la ausencia de Dios en el hombre. Ergo, para mi es concluyente que la caótica actualidad es ciertamente el resultado de que históricamente gran parte de la humanidad ha escogido alejarse de nuestro Amoroso Padre Dios, pese a que muchos dicen elegir el bien en vez del mal. Consecuentemente, según mi humilde apreciación, gran parte de la humanidad miente al decir que han escogido hacer el bien, porque sino no estaríamos al borde del abismo.
Perdónenme que una y otra vez caiga en este tema que para muchos parece poco probable, pero es que me preocupa mucho el poco interés que veo en muchos de mis cercanos respecto a la triste realidad de la inminente tercera guerra mundial. También me preocupa lo poco preocupados que parecen los internautas en los medios alternativos respecto a la inminente activación de una confrontación bélica global. Creo que pocos comprenden lo que significa 'global'. Creo que a los que viven en Europa les parece que el problema es de los ucranianos y a los que viven en América les parece que el problema es en Europa y Asia, por lo que nunca les alcanzará los males de una guerra mundial.
A todos -cercanos y lejanos- los veo tan despreocupados que me preocupan, porque no veo a nadie procurando hacer sacrificios para lograr los cambios necesarios que permitan acumular el número de 'justos' que se necesitan para evitar la destrucción. De hecho, la humanidad toda -incluyendo al Papa-, movida por los medios informativos sesgados, han escogido odiar en vez de amar. ¡Ninguno parece distinguir de dónde viene el mal!!!
¡Estamos al borde del abismo!!! y según lo veo yo llegamos al punto de no retorno, porque la última de la grandes guerras es cada vez más difícil de evitar. Tan difícil que, esta mañana sentí a satanás preocupado, porque el fin del Gran Juego parece inminente y él quiere seguir jugando, pero sus susurros fueron tan certeros que ya no hay forma de reversar el desastre comunicacional en el que caímos. Satanás sólo soltó el caballito para que comiera y la humanidad desató todos los males que se acercan.
Escrito por: Noel Méndez

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