sábado, 23 de abril de 2022

LA VERDAD OS HARÁ LIBRES

En el capítulo 7 del Evangelio de Juan se nos narra algunos hechos extraños en la vida de nuestro Amado Yeshuá.  Quizás lo más extraño de lo acontecido es que aparentemente nuestro Amado Yeshuá tenía miedo de ir a Judea para celebrar l la fiesta de los Tabernáculos. Cuando seguimos leyendo descubrimos que nuestro Amado Yeshuá ciertamente no tenía miedo sino que Él Sabía que mucha gente malvada quería asesinarle y simplemente no quiso darles la oportunidad de hacerlo, porque, según lo aclaró Él Mismo: "aún no había llegado su hora". Para los curiosos -como yo- ésta aclaratoria nos hace suponer que, pese a que nuestro Amado Yeshuá tenía claro de cuándo era su hora, Él Sabía que ésta hora podía adelantarse si no procuraba evitar que los malvados del mundo le agarrasen. Según lo veo yo, cuando nuestro Amado Yeshuá dijo: "Mi tiempo aún no ha llegado, pero vuestro tiempo siempre está presto", simplemente me dijo: "Está pendiente de las señales y evita el peligro, porque en cualquier momento puede terminar tu juego, si no te alejas de los tentáculos del mal".

Al traer esta enseñanza a nuestra realidad existencial, recibo la confirmación de que somos nosotros los que estamos llevando este mundo a su inexorable fin, por no estar pendientes de las señales que nos indican que debemos alejarnos del mal y procurar acercarnos al bien. La pandemia y los rumores de guerra deberían llamarnos a la reflexión y movernos a la conversión, más tristemente esto no está ocurriendo. Todo lo contrario, la humanidad camina ciega detrás de las mentiras y en dirección a su destrucción.

Esta mañana me desperté pensando en lo ocurrido a Julian Assange, aquel australiano que tuvo el valor de revelarnos archivos que demostraban las grandes mentiras que realizan los gobiernos norteamericanos para recibir la autorización del resto de la humanidad para invadir y destruir a otros países. Evidentemente, lo que hizo Julian Assange fue revelarnos una verdad y pese a que el gobierno norteamericano confirmó esa verdad al declarar que Julian Assange había revelado Secretos de Estado (a confesión de la parte relevo de pruebas), pues nadie le reclamó al gobierno norteamericano el haber cometido todos esos actos de maldad en otros países, escudándose en las mentiras que ellos mismos habían fabricado. Todo lo contrario, el resto de los gobiernos, de los países que se llaman a sí mismos desarrollados, condenan abiertamente a Julian Assange por haberles revelado una verdad.

Es irónico ver en los noticieros que, pese al gran tiempo transcurrido, el caso de Julian Assange ocupa en estos días las planas de los periódicos y de los noticieros, justamente cuando el gobierno norteamericano ha activado una guerra entre Rusia y Ucrania haciendo uso de un sinfín de mentiras. Tristemente esta guerra -entre dos países- pareciera dirigirse a ser el detonante de la tan temida tercera guerra mundial que, según muchos entendidos en la materia, será la última de las guerras, porque tiene visos de ser nuclear. 

Analizando el sinfín de mentiras que corren por los medios informativos acerca de lo que está ocurriendo en Ucrania, para mí es altamente evidente que el botón nuclear está próximo a ser pulsado. ¿Qué por qué lo concluyo? Pues, porque según reza la Constitución de Rusia, éste país sólo hará uso de su potencia nuclear si su existencia como nación se encuentra comprometida y, según lo veo yo, la mayoría de los gobiernos occidentales y todos los medios occidentales están arrinconando a Rusia, forzándola a hacer uso de su capacidad nuclear. Si esto no lo ven el resto de ustedes es porque ciertamente no saben leer las señales y mucho menos entre líneas.

PERTENECER A LA VERDAD

Pero ¿qué tiene que ver todo este preámbulo con el título de este artículo? Pues que, cuando pensaba en lo ocurrido a Julian Assange, quien por decir la verdad está viviendo prisionero de algunas embajadas y con muchas posibilidades de ser extraditado a Estados Unidos para ser encarcelado, me entristecí porque concluí que el decir la verdad no lo hizo libre, sino todo lo contrario. Movido por esta duda, decidí hacer una pequeña exégesis de esta enriquecedora reflexión: "Si vosotros permaneciereis en mi Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos y entonces conoceréis La Verdad y La Verdad os hará libres" -(Juan 8:31-32)-.

Resulta que, tal y cómo se los comenté en el artículo anterior, la verdad verdaderamente tiene muchas connotaciones, porque depende de lo que cada quien considere qué es la verdad. De hecho, por allá en el capítulo 18, del mismo Evangelio de Juan, podemos leer que Pilatos le preguntó a nuestro Amado Yeshuá: ¿Qué es la verdad?, después que nuestro Amado Yeshuá le explicó que Él (Yeshuá) había venido a este mundo "para dar testimonio de La Verdad". 

Extrañamente, después de explicar Su Razón de Estar en este mundo, nuestro Amado Yeshuá aseguró que: "Todo aquel que ES DE LA VERDAD, oye Mi Voz". Según lo veo yo, en nuestra triste actualidad, muy pocos deben ser los que pertenecen a La Verdad, porque veo que son muchos los que dan como verdaderas las mentiras que muchos medios informativos dicen acerca de lo que acontece en Ucrania. Para mí es verdaderamente claro que, los dueños de muchos medios informativos parecen no oír La Voz de nuestro Amado Yeshuá y han decidido seguir las órdenes del gobierno norteamericano, publicando únicamente lo que ayude a sus propios intereses, sin importar el bienestar del planeta y sus habitantes.

Lo que no tengo claro es si esos torpes dueños de los medios informativos son conscientes de que arrinconar a Rusia, publicando mentiras, forzará a detonar la guerra nuclear y consecuentemente el planeta será destruido, incluyendo a los dueños de esos nefastos medios informativos. O creen que jamás Rusia pulsará el botón o creen que las bombas nucleares no les afectará. Recuerden que, si con sus mentiras ponen en riesgo la existencia de Rusia, pues a Rusia no le quedará de otra que accionar la guerra nuclear. Según lo veo yo, esa es la verdad de lo que va a ocurrir.

CONOCER LA VERDAD   

Ahora bien, esa es la verdad de lo que con seguridad ocurrirá en breve, con nuestra hermosa existencia: EL FIN DEL GRAN JUEGO ES INMINENTE. Pero quisiera aclararles La Verdad de la que nos habló nuestro Amado Yeshuá, cuando se materializó para "Dar Testimonio de La Verdad". Y justamente, La Verdad de la que nos hablaba nuestro Amado Yeshuá Es Su Propio Testimonio de Vida, el cual quedó sellado con la aceptación de Su Hora. 

Aceptar que somos finitos y que nuestro tiempo "está presto" es parte de La Hermosa Verdad de la que nuestro Amado Yeshuá vino a dar testimonio. Conocer y aceptar esta Verdad nos conduce a concluir que todo lo que creemos poseer también es finito, por lo que consecuentemente no debemos entristecernos cuando perdamos algún bien material, porque esa era su condición existencial. 

Nacer y morir son los extremos de una misma realidad, a la que solemos denominar VIDA. ¡Esta Es Una Parte de La Verdad! La otra parte es que, este tránsito desde la cuna hasta la tumba, lo realizamos muchísimas veces, porque estamos montados en la Sámsara de nacer, vivir, morir y volver a nacer. "Hay que nacer de nuevo", decía nuestro Amado Yeshuá, pero se esperaba que con cada 'renacer' nos acercáramos más a La Verdad. Tristemente no ha ocurrido así y consecuentemente estamos saliendo de una pandemia para entrar en una guerra. La mentira, que es contraria a La Verdad, parece ser el detonante de la inminente destrucción de nuestros mundos.

Es también parte de La Verdad que cada uno de nosotros, al igual que nuestro Amado Yeshuá, hemos venido a cumplir con una misión, pero como la gran mayoría de ustedes se han alejado de La Verdad no logran atinar con la misión que han venido a cumplir. Para algunos la misión es muy personal -como simplemente deslastrarse del barro acumulado en vidas anteriores- y para otros la misión, además de personal, es colectiva, porque debemos ayudar a otros a "conocer La Verdad". Como yo estoy consciente de mi misión, la cual estoy ejecutando, ciertamente no me preocupa ni la pandemia ni la guerra, porque "conocer La Verdad me ha hecho libre". Sin embargo, no dejo de entristecerme por la gran cantidad de personas que, por dejarse enceguecer por la mentira, no quieren ver la verdad de lo que ocurre y se mantienen alejados de La Voz de nuestro Amado Yeshuá, y parecen despreocupados de que su tiempo este presto a concluir sin haber cumplido con su misión.

La misión de los comunicadores sociales es decir la verdad. La misión del Papa es decir la verdad... La misión de cada uno de nosotros es dar testimonio de La Verdad. Y ésta misión debemos cumplirla a toda costa. Consecuentemente, aunque el gobierno norteamericano les esté pagando mucho dinero o les esté amenazando con medidas o con la muerte, todos deberían decir la verdad, porque todo el dinero del mundo ni la vida misma les servirá de nada si se activa la última de las grandes guerras. 



Escrito por: Noel Méndez 

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