viernes, 10 de mayo de 2024

CONCIENTIZÁNDONOS DE LOS PECADOS CAPITALES

Una de las realidades de las cuales me he venido haciendo ‘Consciente’ es que tengo que ‘Conscientizarme’ de todos los ‘Conocimientos’ que ‘Aprendo’ si realmente deseo ‘Ascender a los Niveles Superiores de Consciencia’. Y esto es así, justamente porque de eso se trata El Gran Juego: APRENDER DE LAS EXPERIENCIAS DE VIDA EL CONOCIMIENTO QUE ME AYUDE A HACERME CONSCIENTE DE DIOS, SUS PERFECCIONES Y SUS IMPLICACIONES. Así pues, aquello que ‘Aprendo’ de mis ‘Experiencias de Vida’ debo ‘Aprehenderlo’, a los fines de hacerme ‘Consciente del Conocimiento Aprendido’, lo cual hará de mí un sabio y no meramente un intelectual.

Si tú no capturas -Aprehendes- lo ‘Aprendido de las Experiencias de Vida’ pues difícilmente lograrás degustar -sabiduría- aquello que haz ‘Aprendido’ y por ende se te dificultará hacerte ‘Consciente’ de lo ‘Aprendido’. Evidentemente, esto te impedirá llegar a ‘Conocer a nuestro Amoroso Padre Dios’, porque los ‘Conocimientos Aprendidos’ se quedarán estancados en el saber -intelecto- sin llegar a ‘Conocer’ -sabiduría-. Es algo así como saborear una comida sin degustarla, por lo que difícilmente ‘Conocerás’ los ingredientes que contiene aquella comida que llevas a tu boca.

CONSCIENCIA

En mi Artículo https://verdaderoscreyentes.blogspot.com/2023/06/resumiendo-el-gran-juego.html  les detallo someramente lo concerniente a El Gran Juego y les converso un poco acerca de la necesidad de hacernos ‘Consciente’ de todo lo que ‘Aprendemos’, porque para vencer en El Gran Juego debemos ir ‘Ascendiendo’ paulatinamente, vida tras vida, a los ‘Niveles Superiores de Consciencia’. Luego, el proceso de hacernos ‘Conscientes’ es un tanto engorroso, porque nos hemos acostumbrado a creer que, si sabemos algo entonces somos ‘Conscientes’ de ese algo. Así pues, muchos dan por asentado que por decir que “creen en Dios” ya ‘Conocen a Dios’, pero resulta que, para ‘Conocer a Dios’ primeramente tenemos que leer, investigar, profundizar, … de las Perfecciones de Dios y Sus Implicaciones, para irnos ‘Acercando’ paulatinamente a Dios, por lo menos en el ‘Conocimiento Teórico’ y, en algún momento, logremos así llegar a ‘Conocerle’.

Pero como les comenté, el proceso de ‘Conscientizarnos’ suele ser muy escurridizo, porque por el simple hecho de saber -intelecto- creemos que ya ‘Conocemos’ – Sabiduría-. El mejor ejemplo de esto es el hecho de que muchas veces hablamos y escribimos palabras que creemos ‘Conocer’ pero realmente desconocemos sus significados etimológicos y consecuentemente hacemos mal uso de nuestro propio vocabulario, hasta el punto de que muchos se ofenden cuando les mencionamos algunas palabras, que no son ofensivas, pero que en el argot de uso común muchos consideran esas palabras como ofensivas, cuando realmente no lo son.

Por ejemplo, en el Artículo cuyo link les anoté al principio de este capítulo, les comento que los Espíritus Superiores le informaron a Kardec que “Todos los Espíritus hemos sido creados ignorantes”, y esta información desconcierta a muchos porque reconocer que en el principio éramos ignorantes les parece algo ofensivo, porque no son ‘Conscientes’ que ‘ignorante’ significa simplemente ‘sin Conocimiento’, lo cual no es para nada ofensivo, sino que simplemente nos dice que fuimos creados para ir ‘Adquiriendo Conocimiento’, vida tras vida, tal cual ocurre con los niños al nacer, que nacen ignorantes de lo que significa esa sensación que siente en su estómago cada tres horas y lloran por causa de su ignorancia. Con el paso del tiempo, al ir creciendo, el niño va comprendiendo que esa sensación que siente en su estómago es hambre y, al hacerse ‘Consciente de ese Conocimiento’ pide que lo alimenten sin armar el berrinche que armaba al principio de su existencia. Lo mismo ha ocurrido con nuestros Espíritus, con la pequeña diferencia de que las etapas de ‘Crecimiento del Espíritu’ se suceden en varias vidas y no en varios años, como ocurre con los humanos.  

Ocurre igual con la palabra ‘Incompetente’, que muchos consideran una falta de respeto, cuando realmente significa que ‘no quiere competir’. Yo tengo claro que, hemos venido a este Mundo a ‘Competir’, por ser mejores cada día en todo lo que hacemos, particularmente en nuestros esfuerzos por ‘Conocer a nuestro Amoroso Padre Dios’, lo cual implica hacernos ‘Conscientes de Su Existencia’, al ‘Crecer en el Conocimiento’ que ‘Adquirimos con nuestras Experiencias de Vida’. Luego, cada vez que veo al algún Hermano haciendo las cosas malamente, sin esforzarse por hacerlas lo mejor posible, entonces le digo “Eres un Incompetente” y se ofende porque no comprende que le estoy diciendo “No te estás esforzando por Competir”. Y claro que, ciertamente es culpa mía que se ofenda, porque la triste realidad es que, la gran mayoría de mis Hermanos no están ‘Conscientes’ de que hemos venido a este Mundo a ‘Competir’. Consecuentemente, debo esforzarme por aceptar y comprender la ‘ignorancia’ de mis Hermanos para evitar ofenderles al tratar de motivarlos a ‘Competir’.

Y es que, tengo que reconocer que, pese a todo el ‘Conocimiento’ que he venido ‘Acumulando’, el cual ciertamente me ha ayudado a hacerme ‘Consciente de nuestro Amoroso Padre Dios’, todavía me cuesta hacerme ‘Consciente’ de gran parte de ese ‘Conocimiento Adquirido’. Por ejemplo, desde hace mucho tiempo soy ‘Consciente’ de lo que realmente es un Espíritu (https://verdaderoscreyentes.blogspot.com/2023/10/mi-comprension-de-un-espiritu.html) pero apenas fue ayer que logré hacerme ‘Consciente’ de que mis hijas no son mis hijas, sino que son mis Hermanos, tanto cuanto todos somos Hijos de El Único Dios Verdadero, por lo que, al igual que yo, ellos han venido a este Mundo a ‘Competir’ por ser mejores cada día, en todo lo que hacen, particularmente en las ‘Responsabilidades’ con las que nos comprometimos  cumplir al realizar la ‘Planificación de Reencarnación en este Mundo’. Así pues, yo me comprometí con dos Hermanos a cumplir para con ellos con mis ‘Responsabilidades de Padre’, lo cual, sin ánimos de vanagloriarme, he venido cumpliendo lo más decentemente posible, pero ellos también se comprometieron conmigo a cumplir con sus ‘Responsabilidades de Hijas’, lo cual, una de ellas, tristemente no ha cumplido. Luego, al hacerme ‘Consciente’ de que ellas son mis Hermanos, me hice ‘Consciente’ también que no les puedo permitir que falten a sus ‘Responsabilidades de Hijas’, sin recibir algún tipo de corrección de mi parte, porque es mi deber amoroso de Hermano procurar que ‘Crezcan Espiritualmente’. De manera que, el amor que siento por ellas, tanto cuanto humanamente son mis hijas, debe subordinarse al amor que siento por ellos tanto cuanto son mis Hermanos. Es decir, debo esforzarme por corregirlas, a los fines de que ‘Crezcan Espiritualmente’, aunque durante el proceso de corrección pierda el amor de mis hijas. ¡Ya me lo agradecerán en el Más Allá!!!

PECADO

Otra palabra que solemos mal interpretar es la palabra ‘pecado’, la cual muchos interpretan como algo nefasto, porque suponen que significa una ofensa a Dios, que debemos penar o pagar de alguna forma o manera. Pero resulta que, la palabra ‘pecado’ significa simplemente ‘mancha’ porque es aquello que aparece ‘manchando’ nuestros Periespíritus cada vez que abusamos de los bienes materiales. También se nos convenció de que, cada vez que abusamos de los bienes materiales -avaricia, soberbia, gula, lujuria, envidia, ira y pereza- debemos pedir perdón a Dios y cumplir con una pequeña penitencia, para sentir que ya estábamos perdonados y no había más nada que hacer al respecto. Consecuentemente, al no comprender lo que es verdaderamente el ‘pecado’, pues nadie se esfuerza por quitarse la ‘mancha’, simplemente porque creen que, al haber sido perdonados por un cura, la ‘mancha’ desaparece, pero resulta que LA ÚNICA FORMA DE DESMANCHARNOS ES EJERCITÁNDONOS EN LAS VIRTUDES.  

Todos los guías religiosos concuerdan en que el pecado rompe nuestra relación con Dios, pero pocos son los que explican cómo ocurre esa ruptura y son mucho menos aquellos guías religiosos que le indican al penitente lo que debe hacer para ‘desmancharse’ y recuperar su relación con Dios. El ‘pecado’ rompe nuestra relación con Dios porque, al estar ‘manchados’ nuestros Periespíritus, nuestros Espíritus no logran ver bien a través del Periespíritu y pierden el control del Cuerpo, porque no logran visualizar hacia dónde van y mucho menos logran percatarse que se están alejando de La Fuente que les dio el ser, la cual Es Dios. Evidentemente, esta pérdida de visión hace que el Espíritu pierda el contacto con Dios rompiendo su relación con Él, lo cual, irónicamente, mueve al Periespíritu a permitir que el Cuerpo abuse con mayor libertad de los bienes materiales, tanto cuanto se rinde ante los placeres de la carne, en atención a su lejanía de Dios. Y como al pecador le enseñaron simplemente que el pecado rompe la relación con Dios, pero no le explicaron cómo ocurre esta ruptura y mucho menos como reestablecerla, pues el pecador llega a pensar que no hay forma de reestablecer la conexión y decide seguir entregándose a los placeres de la carne, tanto cuanto deja de importarle su relación con Dios, porque le convencieron que ofendió gravemente a Dios, por lo cual piensa que ya no tiene salvación.

VICIOS

El pecado -mancha en nuestro Periespíritu- es la consecuencia del abuso de algún bien material, que el propio Periespíritu le permite al Cuerpo. Este abuso o mal uso de los bienes materiales degeneran en lo que se denomina propiamente un vicio, por lo que yo suelo denominar ‘vicio’ al ‘pecado’, para recordarle al pecador que realmente es un ‘vicioso’, que debe luchar contra sus inclinaciones por abusar de los bienes materiales. Materialmente hablando, es muy fácil reconocer a un vicioso -alcohólico, drogadicto, fumador- pero no es tan sencillo hacer que un vicioso reconozca el vicio o enfermedad de la cual sufre. Igual ocurre con los ‘vicios espirituales’, los cuales se pueden reconocer en los pecadores, pero como pocos conocen esos vicios pues nadie los reconoce y mucho menos acepta que padece de esa enfermedad espiritual.

Tomás de Aquino denomina a los vicios ‘pecados capitales’, porque estos son el origen -capital- de todos los pecados que podamos cometer. Luego, podemos detectar un ‘pecado capital o vicio’ viendo el abuso que el pecador hace de algún bien material. Si vemos que a una persona le gusta mucho ahorrar, pese a que a sus cercanos tienen necesidades y aun así a esa persona le cuesta entregar generosamente lo ahorrado, pues estaremos frente a un ‘avaro’. Si vemos que una persona come desordenadamente o siempre está pendiente de servirse la mejor parte de los alimentos, olvidándose de que los demás también deben alimentarse, pues estaremos frente a un ‘goloso’, porque sufre del vicio de la ‘gula’. Si estamos frente a alguna persona que siempre quiere tener la razón en todo y cuando no se la dan comienza a gritar y a ofender, inventando excusas falsas para soportar su falsa razón, entonces estaremos ante un Hermano que sufre de ‘soberbia’. Si este Hermano encima de gritar y ofender recurre a la violencia, pues además de soberbio está sufriendo también de ira. También están los Hermanos que viven deseando las cosas que otros tienen, porque sufren de ‘envidia’. Y están aquellos que les gusta mucho el sexo, porque sufren de ‘lujuria’. Y qué podemos decir de los que viven descansando o divirtiéndose en fiestas, en vez de dedicarle tiempo a su ‘Crecimiento Espiritual’, porque sufren de ‘pereza’.

Ahora bien, no es tan sencillo detectar el abuso de un bien material en lo que Tomás de Aquino denominó ‘pecados capitales’, porque pareciera que en algunos de ellos no existe el disfrute de algún bien material. Al ‘avaro’ lo podemos detectar porque el bien material, del cual abusa, es el dinero. Sabemos que alguien sufre de ‘gula’ porque abusa de los alimentos. Y el que sufre de ‘lujuria’ sabemos que le gusta demasiado el sexo. Pero qué decir del ‘perezoso’, pues que abusa del descanso y de la diversión, que evidentemente son bienes materiales, tanto cuanto le confieren a nuestros Cuerpos de un bienestar, pero que, al no dejar tiempo para dedicarle al Espíritu, pues el Espíritu termina enfermándose, debido a la poca atención que se le presta a su ‘Crecimiento’. El ‘soberbio’ abusa del poder que le otorga su estatus social, conocimientos adquiridos, cargo que ocupa, … que son bienes materiales porque le confieren al Cuerpo de cierto bienestar, que parecieran colocarlo por encima de los demás. El ‘iracundo’ es como un derivado del soberbio, pero que, al no contar con los bienes que tiene el soberbio pues trata de hacernos creer que los tiene, pero haciendo uso de la fuerza. Por eso suele ocurrir que el soberbio también sufre de ira, por lo que frecuentemente el soberbio trata de hacer valer los bienes que tiene -estatus social, cargo que ocupa, …- con el uso de la violencia, haciendo más evidente su vicio. El ‘envidioso’ pareciera no estar abusando de ningún bien material, tanto cuanto no los tiene y por eso los desea. Pero resulta que, al desear aquellas cosas que los demás tienen, pues está abusando de los bienes materiales que si tiene, porque no termina de comprender que, aquello que tiene es lo que él mismo decidió tener para deslastrarse de otros vicios, como la avaricia, la gula, la lujuria, … El envidioso tiene que reconocer y aceptar que aquello que no tiene en esta vida es porque abusó de esos bienes en vidas pasadas, por lo que, en esta vida debe prescindir de esos bienes para evitar abusar de ellos.

Luego, a los vicios -abuso o mal uso de los bienes materiales- se les denomina ‘pecados capitales’ porque, así como ocurre con el alcohólico o el drogadicto, quienes bajo los efectos de sus vicios no logran controlarse y se hacen daño a sí mismos o a otros, pues los ‘viciosos espirituales’ no logran controlar a sus Cuerpos, por lo que no pueden evitar que sus Cuerpos hagan todo lo que sea necesario, para seguir abusando de esos bienes materiales. Es así como, al igual que el alcohólico o el drogadicto llegan a matar para lograr obtener un poco más de alcohol o de drogas, los ‘viciosos espirituales’ también llegan a matar, robar, secuestrar, vender drogas, traficar cuerpos, … corromperse, para lograr satisfacer sus deseos de bienes materiales.

Acerca de los pecados capitales y cómo combatirlos ya les he conversado ampliamente, particularmente en los Artículos:

https://verdaderoscreyentes.blogspot.com/2020/02/la-guerra-por-la-gracia-i.html

https://verdaderoscreyentes.blogspot.com/2020/02/la-guerra-para-conquistar-la-gracia-ii.html

LIBRE ALBEDRÍO

Resulta que, pecamos -manchamos nuestros Periespíritus- como consecuencia del mal uso del Libre Albedrío, lo cual es la libertad que nos otorgó nuestro Amoroso Padre Dios de ‘Escoger’ abusar o no de los bienes materiales. El libre Albedrío es como una especie de programa informático que se encuentra grabado en nuestro Periespíritu, que le PERMITE CONTROLAR EL CUERPO PARA QUE ESCOJA HACER EL BIEN O HACER EL MAL. Pero ocurre que, desde principio de nuestras existencias, nuestro Amoroso Padre Dios Se Esconde de nuestras vidas materiales, para que seamos nosotros mismos los que ‘Escojamos hacer el Bien’ sin sentirnos presionados por La Presencia de Dios.

Debido a esta aparente Ausencia de Dios y como resultado de El Velo que se nos coloca antes de Reencarnar, todos los Espíritus nos vimos en la necesidad de procurarnos el sustento material de nuestros Cuerpos sin contar con la Ayuda Evidente de Dios, Quien Se Ocultó tan bien de nuestras vistas que nuestro Periespíritus comenzaron a inferir que, si no se esforzaban por obtener la mayor cantidad de bienes materiales, pues con seguridad sus Naves -Cuerpos- sucumbirían ante el hambre, la sed, la intemperie, … La Ausencia de Dios. Consecuentemente, desde el principio de nuestras existencias materiales, nuestros Periespíritus comenzaron a darle rienda suelta a nuestros Cuerpos para que obtuvieran todo aquello de lo cual necesitamos para vivir. Con el transcurso de varias vidas, esta rienda suelta -libertinaje- comenzó a recubrir a nuestros Periespíritus de las ‘manchas’, que son justamente el abuso de los bienes materiales.

Por decirlo de alguna manera, nuestros Periespíritus, al sentir que nadie los observaba, permitieron que nuestros Cuerpos hicieran todo lo necesario para lograr el disfrute de la existencia material, lo que, de alguna forma o manera, degeneró en que el Programa Libre Albedrío fuera invadido por una especie de malware o virus informático, que lo corrompió y que mueve al Cuerpo a hacer todo lo necesario para lograr una existencia mejor que las de los demás-egoísta-. Estos malwares o virus son el resultado de los abusos o mal uso de los bienes materiales que, de alguna forma o manera, se pegan en nuestros Periespíritus como una horrible ‘mancha de barro’, que debilita nuestro Espíritus y rompe nuestra relación con nuestro Amoroso Padre Dios, porque nos mueve a amar más las cosas materiales que a Dios, a Quien dejamos de procurar.

Aunque ya lo he explicado en algún Artículo, les aclaro que, los abusos sobre los bienes materiales generan como una especie de aroma o ‘esencia material sutil’ que logra pegarse sobre el Periespíritu, el cual es como una especie de Nave de Cristal que envuelve al Espíritu. Esta Nave de Cristal es como una extensión del propio Espíritu y logra envolver al Propio Espíritu porque, a esta parte del Espíritu se le impregna de cierta ‘esencia material sutil’, para que pueda mantener al Espíritu envuelto de cierta materialidad espiritual que le permita permanecer dentro de un Cuerpo Material -Nave Material-, porque de lo contrario, al ser el Espíritu energía pura, no podría mantenerse dentro de un Cuerpo Material sin que cierta materialidad de sí mismo -Periespíritu- lo mantenga casi estático dentro de ese Cuerpo Material. Luego, esta ‘esencia material sutil’, al ser propiamente materia, tiene la capacidad de atraer hacia sí aquel aroma o ‘esencia material sutil’ que producen los abusos que de los bienes materiales nuestros Cuerpos -Naves- realizan.

Un ejemplo práctico: cuando nos estamos alimentando y consumimos la cantidad de alimentos que nuestros Cuerpos necesitan para recuperar sus energías, esa cantidad de alimento no generan ‘esencia material sutil’ porque toda esa cantidad de alimentos es consumida por nuestros Cuerpos, para tener energía para movilizarse y realizar las tareas propias de nuestros Cuerpos -Naves-. Aquellos alimentos que superan la cantidad de alimentos que realmente necesitan nuestros Cuerpos se transforman en ‘esencia material sutil’, la cual, al no ser consumida por el Cuerpo, se pliega al Periespíritu y, mientras más ocurra esta situación -comer más allá de lo que se requiere- mayor será la cantidad de ‘esencia material sutil’ que se plegará en nuestros Periespíritus, dando origen al vicio de la gula.

NO SON LOS ESPÍRITUS INMUNDOS

Resulta que, para empeorar las cosas, muchos guías religiosos han logrado convencernos que, cada vez que cometemos un pecado es porque somos movidos por algún Espíritu Inmundo’, que de alguna forma o manera nos obliga a ejecutar el mal. De hecho, a estos Espíritus Inmundos les han puesto hasta nombres, para que los increpemos y logremos alejarlos, pero, tal y como ocurre con la asistencia a un confesionario, para ser absueltos de las culpas, cumpliendo con una pequeña penitencia, por más que creamos que estamos reprendiendo al algún Espíritu Inmundo, si no nos esforzamos por atacar la raíz del problema, la cual es las manchas que recubren nuestros Periespíritus, pues jamás lograremos deshacernos del supuesto Espíritu Inmundo.

Y no estoy estableciendo que los Espíritus Inmundos no existan ni tampoco les estoy asegurando que no obliguen a algunos a ejecutar ciertos crímenes, sino que esto no es la norma sino la excepción, porque ningún Espíritu Inmundo Desencarnado puede dominar a un Espíritu Encarnado para obligarlo a cometer algún crimen, salvo que el Espíritu Encarnado lo autorice y esto solo sucede por el mal uso del Libre Albedrío. En este orden de ideas, espero les quede claro que, ya sea que sean invitados por un susurro o movidos por un Espíritu Inmundo para hacer el mal, la decisión de hacer el mal es siempre de cada uno de nosotros, los Espíritus que hemos sido Encarnados para ‘Escoger el Bien’, en vez del mal.

Así pues, les exhorto a que no se dejen engañar, tanto cuanto nos han acostumbrado a creer que, cuando cometemos algún pecado es porque hemos sido movidos por algún ‘Espíritu Inmundo’ para inclinarnos a escoger el mal en vez del bien. Y claro que, ciertamente Satanás cuenta con muchos Espíritus que nos susurran al oído que escojamos hacer el mal, pero simplemente nos lo susurran, jamás nos mueven a escoger el mal y mucho menos nos obligan, sino que somos nosotros mismos los que, al dejarnos invadir por un malware, en vez de procurar combatirlo con un buen antivirus, hasta destruirlo, decidimos dejarnos dominar por ese malware y hacer aquello que nos aleja de Dios.

De manera que, tengan por cierto que, los pecados que cometemos son consecuencia del malware o virus que se instaló en nuestro Libre Albedrío, por lo que, tenemos que hacernos ‘Conscientes’ de la necesidad de reconfigurar nuestros Periespíritus, a los fines de que nuestros Espíritus logren tomar el Control de nuestras Naves -Cuerpos- y comencemos a ‘Competir en Buenas Acciones’, esforzándonos por hacer las cosas cada día mejor. Al respecto les invito a leer, investigar y profundizar el Artículo:

https://verdaderoscreyentes.blogspot.com/2023/02/cuestion-de-roles.html

 

Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo



 

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