Una de las
realidades de las cuales me he venido haciendo ‘Consciente’ es que tengo que
‘Conscientizarme’ de todos los ‘Conocimientos’ que ‘Aprendo’ si realmente deseo
‘Ascender a los Niveles Superiores de Consciencia’. Y esto es así, justamente
porque de eso se trata El
Gran Juego: APRENDER DE LAS EXPERIENCIAS DE VIDA EL CONOCIMIENTO QUE ME AYUDE A
HACERME CONSCIENTE DE DIOS, SUS PERFECCIONES Y SUS IMPLICACIONES.
Así pues, aquello que ‘Aprendo’ de mis ‘Experiencias de Vida’ debo
‘Aprehenderlo’, a los fines de hacerme ‘Consciente del Conocimiento Aprendido’,
lo cual hará de mí un sabio y no meramente un intelectual.
Si tú no capturas -Aprehendes- lo ‘Aprendido de las Experiencias de
Vida’ pues difícilmente lograrás degustar -sabiduría- aquello que haz
‘Aprendido’ y por ende se te dificultará hacerte ‘Consciente’ de lo ‘Aprendido’.
Evidentemente, esto te impedirá llegar a ‘Conocer a
nuestro Amoroso Padre Dios’, porque los ‘Conocimientos Aprendidos’ se quedarán
estancados en el saber -intelecto- sin llegar a ‘Conocer’ -sabiduría-.
Es algo así como saborear una comida sin degustarla, por lo que difícilmente
‘Conocerás’ los ingredientes que contiene aquella comida que llevas a tu boca.
CONSCIENCIA
En mi Artículo https://verdaderoscreyentes.blogspot.com/2023/06/resumiendo-el-gran-juego.html les detallo someramente lo concerniente a El
Gran Juego y les converso un poco acerca de la necesidad de hacernos
‘Consciente’ de todo lo que ‘Aprendemos’, porque para vencer en El Gran Juego
debemos ir ‘Ascendiendo’ paulatinamente, vida tras vida, a los ‘Niveles
Superiores de Consciencia’. Luego, el proceso de
hacernos ‘Conscientes’ es un tanto engorroso, porque nos hemos acostumbrado a
creer que, si sabemos algo entonces somos ‘Conscientes’ de ese algo.
Así pues, muchos dan por asentado que por decir que “creen en Dios” ya ‘Conocen
a Dios’, pero resulta que, para ‘Conocer a Dios’ primeramente tenemos que leer,
investigar, profundizar, … de las Perfecciones de Dios y Sus Implicaciones,
para irnos ‘Acercando’ paulatinamente a Dios, por lo menos en el ‘Conocimiento
Teórico’ y, en algún momento, logremos así llegar a ‘Conocerle’.
Pero como les
comenté, el proceso de ‘Conscientizarnos’ suele ser
muy escurridizo, porque por el simple hecho de saber -intelecto- creemos que ya
‘Conocemos’ – Sabiduría-. El mejor ejemplo de esto es el hecho de
que muchas veces hablamos y escribimos palabras que creemos ‘Conocer’ pero
realmente desconocemos sus significados etimológicos y consecuentemente hacemos
mal uso de nuestro propio vocabulario, hasta el punto de que muchos se ofenden
cuando les mencionamos algunas palabras, que no son ofensivas, pero que en el
argot de uso común muchos consideran esas palabras como ofensivas, cuando
realmente no lo son.
Por ejemplo, en el
Artículo cuyo link les anoté al principio de este capítulo, les comento que los
Espíritus Superiores le informaron a Kardec que “Todos los Espíritus hemos sido
creados ignorantes”, y esta información desconcierta a muchos porque reconocer que en el principio éramos ignorantes les parece
algo ofensivo, porque no son ‘Conscientes’ que ‘ignorante’ significa
simplemente ‘sin Conocimiento’, lo cual no es para nada ofensivo,
sino que simplemente nos dice que fuimos creados
para ir ‘Adquiriendo Conocimiento’, vida tras vida, tal cual ocurre con los niños al nacer, que nacen
ignorantes de lo que significa esa sensación que siente en su estómago cada
tres horas y lloran por causa de su ignorancia. Con el paso del tiempo, al ir
creciendo, el niño va comprendiendo que esa sensación que siente en su estómago
es hambre y, al hacerse ‘Consciente de ese Conocimiento’ pide que lo alimenten
sin armar el berrinche que armaba al principio de su existencia. Lo mismo ha
ocurrido con nuestros Espíritus, con la pequeña diferencia de que las etapas de ‘Crecimiento del Espíritu’ se suceden en varias
vidas y no en varios años, como ocurre con los humanos.
Ocurre igual con la palabra ‘Incompetente’, que muchos consideran una falta de
respeto, cuando realmente significa que ‘no quiere competir’. Yo
tengo claro que, hemos
venido a este Mundo a ‘Competir’, por ser mejores cada día en todo lo que
hacemos, particularmente en nuestros esfuerzos por ‘Conocer a nuestro Amoroso
Padre Dios’, lo cual implica hacernos ‘Conscientes de Su Existencia’, al
‘Crecer en el Conocimiento’ que ‘Adquirimos con nuestras Experiencias de Vida’.
Luego, cada vez que veo al algún Hermano haciendo las cosas malamente, sin
esforzarse por hacerlas lo mejor posible, entonces le digo “Eres un
Incompetente” y se ofende porque no comprende que le estoy diciendo “No te
estás esforzando por Competir”. Y claro que, ciertamente es culpa mía que se
ofenda, porque la triste realidad es que, la gran mayoría de mis Hermanos no
están ‘Conscientes’ de que hemos venido a este Mundo a ‘Competir’.
Consecuentemente, debo esforzarme por aceptar y comprender la ‘ignorancia’ de
mis Hermanos para evitar ofenderles al tratar de motivarlos a ‘Competir’.
Y es que, tengo
que reconocer que, pese a todo el ‘Conocimiento’ que he venido ‘Acumulando’, el
cual ciertamente me ha ayudado a hacerme ‘Consciente de nuestro Amoroso Padre
Dios’, todavía me cuesta hacerme ‘Consciente’ de gran parte de ese
‘Conocimiento Adquirido’. Por ejemplo, desde hace mucho tiempo soy ‘Consciente’
de lo que realmente es un Espíritu (https://verdaderoscreyentes.blogspot.com/2023/10/mi-comprension-de-un-espiritu.html)
pero apenas fue ayer que logré hacerme ‘Consciente’
de que mis hijas no son mis hijas, sino que son mis Hermanos, tanto cuanto
todos somos Hijos de El Único Dios Verdadero, por lo que, al igual que yo,
ellos han venido a este Mundo a ‘Competir’ por ser mejores cada día, en todo lo
que hacen, particularmente en las ‘Responsabilidades’ con las que nos
comprometimos cumplir al realizar la
‘Planificación de Reencarnación en este Mundo’. Así pues, yo me
comprometí con dos Hermanos a cumplir para con ellos con mis ‘Responsabilidades
de Padre’, lo cual, sin ánimos de vanagloriarme, he venido cumpliendo lo más
decentemente posible, pero ellos también se comprometieron conmigo a cumplir
con sus ‘Responsabilidades de Hijas’, lo cual, una de ellas, tristemente no ha
cumplido. Luego, al hacerme ‘Consciente’ de que ellas son mis Hermanos, me hice
‘Consciente’ también que no les puedo permitir que falten a sus
‘Responsabilidades de Hijas’, sin recibir algún tipo de corrección de mi parte,
porque es mi deber amoroso de Hermano procurar que ‘Crezcan Espiritualmente’.
De manera que, el amor que siento por ellas, tanto cuanto humanamente son mis
hijas, debe subordinarse al amor que siento por ellos tanto cuanto son mis
Hermanos. Es decir, debo
esforzarme por corregirlas, a los fines de que ‘Crezcan Espiritualmente’,
aunque durante el proceso de corrección pierda el amor de mis hijas.
¡Ya me lo agradecerán en el Más Allá!!!
PECADO
Otra palabra que
solemos mal interpretar es la palabra ‘pecado’, la cual muchos interpretan como
algo nefasto, porque suponen que significa una ofensa a Dios, que debemos penar
o pagar de alguna forma o manera. Pero resulta que, la palabra ‘pecado’ significa simplemente ‘mancha’
porque es aquello que aparece ‘manchando’ nuestros Periespíritus cada vez que
abusamos de los bienes materiales. También se nos convenció de que,
cada vez que abusamos de los bienes materiales -avaricia, soberbia, gula,
lujuria, envidia, ira y pereza- debemos pedir perdón a Dios y cumplir con una
pequeña penitencia, para sentir que ya estábamos perdonados y no había más nada
que hacer al respecto. Consecuentemente, al no
comprender lo que es verdaderamente el ‘pecado’, pues nadie se esfuerza por
quitarse la ‘mancha’, simplemente porque creen que, al haber sido perdonados
por un cura, la ‘mancha’ desaparece, pero resulta que LA ÚNICA FORMA DE DESMANCHARNOS ES EJERCITÁNDONOS EN LAS
VIRTUDES.
Todos los guías
religiosos concuerdan en que el pecado rompe nuestra relación con Dios, pero
pocos son los que explican cómo ocurre esa ruptura y son mucho menos aquellos
guías religiosos que le indican al penitente lo que debe hacer para
‘desmancharse’ y recuperar su relación con Dios. El ‘pecado’ rompe nuestra relación con Dios porque, al
estar ‘manchados’ nuestros Periespíritus, nuestros Espíritus no logran ver bien
a través del Periespíritu y pierden el control del Cuerpo, porque no logran
visualizar hacia dónde van y mucho menos logran percatarse que se están
alejando de La Fuente que les dio el ser, la cual Es Dios.
Evidentemente, esta pérdida de visión hace que el
Espíritu pierda el contacto con Dios rompiendo su relación con Él,
lo cual, irónicamente, mueve al Periespíritu a permitir que el Cuerpo abuse con
mayor libertad de los bienes materiales, tanto cuanto se rinde ante los
placeres de la carne, en atención a su lejanía de Dios. Y como al pecador le
enseñaron simplemente que el pecado rompe la relación con Dios, pero no le
explicaron cómo ocurre esta ruptura y mucho menos como reestablecerla, pues el
pecador llega a pensar que no hay forma de reestablecer la conexión y decide
seguir entregándose a los placeres de la carne, tanto cuanto deja de importarle
su relación con Dios, porque le convencieron que ofendió gravemente a Dios, por
lo cual piensa que ya no tiene salvación.
El pecado -mancha en nuestro
Periespíritu- es la consecuencia del abuso de algún bien material, que el propio
Periespíritu le permite al Cuerpo. Este abuso o mal uso de los bienes
materiales degeneran en lo que se denomina propiamente un vicio, por
lo que yo suelo denominar ‘vicio’ al ‘pecado’, para recordarle al pecador que
realmente es un ‘vicioso’, que debe luchar contra sus inclinaciones por abusar
de los bienes materiales. Materialmente hablando, es muy fácil reconocer a un
vicioso -alcohólico, drogadicto, fumador- pero no es tan sencillo hacer que un
vicioso reconozca el vicio o enfermedad de la cual sufre. Igual ocurre con los
‘vicios espirituales’, los cuales se pueden reconocer en los pecadores, pero
como pocos conocen esos vicios pues nadie los reconoce y mucho menos acepta que
padece de esa enfermedad espiritual.
Tomás de Aquino denomina a los vicios ‘pecados capitales’, porque
estos son el origen -capital- de todos los pecados que podamos cometer.
Luego, podemos detectar
un ‘pecado capital o vicio’ viendo el abuso que el pecador hace de algún bien
material. Si vemos que a una persona le gusta mucho ahorrar, pese a
que a sus cercanos tienen necesidades y aun así a esa persona le cuesta
entregar generosamente lo ahorrado, pues estaremos frente a un ‘avaro’. Si
vemos que una persona come desordenadamente o siempre está pendiente de
servirse la mejor parte de los alimentos, olvidándose de que los demás también
deben alimentarse, pues estaremos frente a un ‘goloso’, porque sufre del vicio
de la ‘gula’. Si estamos frente a alguna persona que siempre quiere tener la
razón en todo y cuando no se la dan comienza a gritar y a ofender, inventando
excusas falsas para soportar su falsa razón, entonces estaremos ante un Hermano
que sufre de ‘soberbia’. Si este Hermano encima de gritar y ofender recurre a
la violencia, pues además de soberbio está sufriendo también de ira. También
están los Hermanos que viven deseando las cosas que otros tienen, porque sufren
de ‘envidia’. Y están aquellos que les gusta mucho el sexo, porque sufren de
‘lujuria’. Y qué podemos decir de los que viven descansando o divirtiéndose en
fiestas, en vez de dedicarle tiempo a su ‘Crecimiento Espiritual’, porque sufren
de ‘pereza’.
Ahora bien, no es tan sencillo detectar el abuso de un bien material
en lo que Tomás de Aquino denominó ‘pecados capitales’, porque pareciera que en
algunos de ellos no existe el disfrute de algún bien material.
Al ‘avaro’ lo podemos detectar porque el bien material, del cual abusa, es el
dinero. Sabemos que alguien sufre de ‘gula’ porque abusa de los alimentos. Y el
que sufre de ‘lujuria’ sabemos que le gusta demasiado el sexo. Pero qué decir
del ‘perezoso’, pues que abusa del descanso y de la diversión, que
evidentemente son bienes materiales, tanto cuanto le confieren a nuestros
Cuerpos de un bienestar, pero que, al no dejar tiempo para dedicarle al
Espíritu, pues el Espíritu termina enfermándose, debido a la poca atención que
se le presta a su ‘Crecimiento’. El ‘soberbio’ abusa del poder que le otorga su
estatus social, conocimientos adquiridos, cargo que ocupa, … que son bienes
materiales porque le confieren al Cuerpo de cierto bienestar, que parecieran
colocarlo por encima de los demás. El ‘iracundo’ es como un derivado del
soberbio, pero que, al no contar con los bienes que tiene el soberbio pues
trata de hacernos creer que los tiene, pero haciendo uso de la fuerza. Por eso
suele ocurrir que el soberbio también sufre de ira, por lo que frecuentemente
el soberbio trata de hacer valer los bienes que tiene -estatus social, cargo
que ocupa, …- con el uso de la violencia, haciendo más evidente su vicio. El
‘envidioso’ pareciera no estar abusando de ningún bien material, tanto cuanto
no los tiene y por eso los desea. Pero resulta que, al desear aquellas cosas
que los demás tienen, pues está abusando de los bienes materiales que si tiene,
porque no termina de comprender que, aquello que tiene es lo que él mismo
decidió tener para deslastrarse de otros vicios, como la avaricia, la gula, la
lujuria, … El envidioso tiene que reconocer y aceptar que aquello que no tiene
en esta vida es porque abusó de esos bienes en vidas pasadas, por lo que, en
esta vida debe prescindir de esos bienes para evitar abusar de ellos.
Luego, a los
vicios -abuso o mal uso de los bienes materiales- se les denomina ‘pecados
capitales’ porque, así como ocurre con el alcohólico o el drogadicto, quienes
bajo los efectos de sus vicios no logran controlarse y se hacen daño a sí
mismos o a otros, pues los ‘viciosos espirituales’ no logran controlar a sus
Cuerpos, por lo que no pueden evitar que sus Cuerpos hagan todo lo que sea
necesario, para seguir abusando de esos bienes materiales. Es así como, al igual que el alcohólico o el drogadicto llegan a matar
para lograr obtener un poco más de alcohol o de drogas, los ‘viciosos
espirituales’ también llegan a matar, robar, secuestrar, vender drogas,
traficar cuerpos, … corromperse, para lograr satisfacer sus deseos de bienes
materiales.
Acerca de los
pecados capitales y cómo combatirlos ya les he conversado ampliamente,
particularmente en los Artículos:
https://verdaderoscreyentes.blogspot.com/2020/02/la-guerra-por-la-gracia-i.html
https://verdaderoscreyentes.blogspot.com/2020/02/la-guerra-para-conquistar-la-gracia-ii.html
LIBRE ALBEDRÍO
Resulta que,
pecamos -manchamos nuestros Periespíritus- como consecuencia del mal uso del
Libre Albedrío, lo cual es la libertad que nos otorgó nuestro Amoroso Padre
Dios de ‘Escoger’ abusar o no de los bienes materiales. El libre Albedrío es como una
especie de programa informático que se encuentra grabado en nuestro
Periespíritu, que le PERMITE CONTROLAR EL CUERPO PARA QUE ESCOJA HACER EL BIEN
O HACER EL MAL. Pero ocurre que, desde principio de nuestras
existencias, nuestro Amoroso Padre Dios Se Esconde de nuestras vidas
materiales, para que seamos nosotros mismos los que ‘Escojamos hacer el Bien’
sin sentirnos presionados por La Presencia de Dios.
Debido a esta
aparente Ausencia de Dios y como resultado de El Velo que se nos coloca antes
de Reencarnar, todos los Espíritus nos vimos en la necesidad de procurarnos el
sustento material de nuestros Cuerpos sin contar con la Ayuda Evidente de Dios,
Quien Se Ocultó tan bien de nuestras vistas que nuestro Periespíritus
comenzaron a inferir que, si no se esforzaban por obtener la mayor cantidad de
bienes materiales, pues con seguridad sus Naves -Cuerpos- sucumbirían ante el
hambre, la sed, la intemperie, … La Ausencia de Dios. Consecuentemente, desde el principio de nuestras existencias materiales,
nuestros Periespíritus comenzaron a darle rienda suelta a nuestros Cuerpos para
que obtuvieran todo aquello de lo cual necesitamos para vivir. Con
el transcurso de varias vidas, esta rienda suelta -libertinaje- comenzó a
recubrir a nuestros Periespíritus de las ‘manchas’, que son justamente el abuso
de los bienes materiales.
Por decirlo de
alguna manera, nuestros Periespíritus, al sentir que
nadie los observaba, permitieron que nuestros Cuerpos hicieran todo lo
necesario para lograr el disfrute de la existencia material, lo que, de alguna
forma o manera, degeneró en que el
Programa Libre Albedrío fuera invadido por una especie de malware o virus
informático, que lo corrompió y que mueve al Cuerpo a hacer todo lo necesario
para lograr una existencia mejor que las de los demás-egoísta-.
Estos malwares o virus son el resultado de los abusos o mal uso de los bienes
materiales que, de alguna forma o manera, se pegan en nuestros Periespíritus como una horrible
‘mancha de barro’, que debilita nuestro Espíritus y rompe nuestra relación con
nuestro Amoroso Padre Dios, porque nos mueve a amar más las cosas materiales
que a Dios, a Quien dejamos de procurar.
Aunque ya lo he
explicado en algún Artículo, les aclaro que, los abusos sobre los bienes
materiales generan como una especie de aroma o ‘esencia material sutil’ que logra pegarse sobre el Periespíritu,
el cual es como una especie de Nave de Cristal que envuelve al Espíritu.
Esta Nave de Cristal es como una extensión del
propio Espíritu y logra envolver al Propio Espíritu porque, a esta parte del
Espíritu se le impregna de cierta ‘esencia material sutil’, para que pueda
mantener al Espíritu envuelto de cierta materialidad espiritual que le permita
permanecer dentro de un Cuerpo Material -Nave Material-, porque de
lo contrario, al ser el Espíritu energía pura, no podría mantenerse dentro de
un Cuerpo Material sin que cierta materialidad de sí mismo -Periespíritu- lo
mantenga casi estático dentro de ese Cuerpo Material. Luego, esta ‘esencia material sutil’, al
ser propiamente materia, tiene la capacidad de atraer hacia sí aquel aroma o ‘esencia
material sutil’ que producen los abusos que de los bienes materiales nuestros
Cuerpos -Naves- realizan.
Un ejemplo
práctico: cuando nos estamos alimentando y consumimos la cantidad de alimentos que
nuestros Cuerpos necesitan para recuperar sus energías, esa cantidad de
alimento no generan ‘esencia material sutil’ porque toda esa cantidad de
alimentos es consumida por nuestros Cuerpos, para tener energía para
movilizarse y realizar las tareas propias de nuestros Cuerpos -Naves-. Aquellos
alimentos que superan la cantidad de alimentos que realmente necesitan nuestros
Cuerpos se transforman en ‘esencia material sutil’, la cual, al no ser
consumida por el Cuerpo, se pliega al Periespíritu y, mientras más ocurra esta
situación -comer más allá de lo que se requiere- mayor será la cantidad de ‘esencia
material sutil’ que se plegará en nuestros Periespíritus, dando origen al vicio
de la gula.
NO SON LOS ESPÍRITUS INMUNDOS
Resulta que, para
empeorar las cosas, muchos guías religiosos han logrado convencernos que, cada
vez que cometemos un pecado es porque somos movidos por algún Espíritu
Inmundo’, que de alguna forma o manera nos obliga a ejecutar el mal. De hecho,
a estos Espíritus Inmundos les han puesto hasta nombres, para que los
increpemos y logremos alejarlos, pero, tal y como
ocurre con la asistencia a un confesionario, para ser absueltos de las culpas,
cumpliendo con una pequeña penitencia, por más que creamos que estamos
reprendiendo al algún Espíritu Inmundo, si no nos esforzamos por atacar la raíz
del problema, la cual es las manchas que recubren nuestros Periespíritus, pues
jamás lograremos deshacernos del supuesto Espíritu Inmundo.
Y no estoy
estableciendo que los Espíritus Inmundos no existan ni tampoco les estoy
asegurando que no obliguen a algunos a ejecutar ciertos crímenes, sino que esto
no es la norma sino la excepción, porque ningún Espíritu Inmundo Desencarnado puede dominar a un
Espíritu Encarnado para obligarlo a cometer algún crimen, salvo que el Espíritu
Encarnado lo autorice y esto solo sucede por el mal uso del Libre Albedrío.
En este orden de ideas, espero les quede claro que, ya sea que sean invitados por un susurro o movidos
por un Espíritu Inmundo para hacer el mal, la decisión de hacer el mal es
siempre de cada uno de nosotros, los Espíritus que hemos sido Encarnados para
‘Escoger el Bien’, en vez del mal.
Así pues, les
exhorto a que no se dejen engañar, tanto cuanto nos han acostumbrado a creer
que, cuando cometemos algún pecado es porque hemos sido movidos por algún ‘Espíritu
Inmundo’ para inclinarnos a escoger el mal en vez del bien. Y claro que,
ciertamente Satanás cuenta con muchos Espíritus que
nos susurran al oído que escojamos hacer el mal, pero simplemente nos lo
susurran, jamás nos mueven a escoger el mal y mucho menos nos obligan, sino que
somos nosotros mismos los que, al dejarnos invadir por un malware, en vez de
procurar combatirlo con un buen antivirus, hasta destruirlo, decidimos dejarnos
dominar por ese malware y hacer aquello que nos aleja de Dios.
De manera que,
tengan por cierto que, los pecados que cometemos son consecuencia del malware o
virus que se instaló en nuestro Libre Albedrío, por lo que, tenemos
que hacernos ‘Conscientes’ de la necesidad de reconfigurar nuestros
Periespíritus, a los fines de que nuestros Espíritus logren tomar el Control de
nuestras Naves -Cuerpos- y comencemos a ‘Competir en Buenas Acciones’,
esforzándonos por hacer las cosas cada día mejor. Al respecto les
invito a leer, investigar y profundizar el Artículo:
https://verdaderoscreyentes.blogspot.com/2023/02/cuestion-de-roles.html
Escrito por: Noel
José Méndez Ydrogo
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